Dos artículos reveladores

Como aporte a la mejor comprensión del conflicto ucraniano desatado por el imperio norteamericano para intentar cercar a Rusia y provocar un cambio de régimen en esa nación, publicamos hoy estos dos (2) artículos del politólogo italiano Manlio Dinucci, publicados ambos por el portal Voltaire.Net de Francia, uno en 2019 y otro en enero de este año, que permiten ver con perfecta claridad cuánto de todo lo que está sucediendo hoy obedece a un plan perfectamente elaborado por los servicios de inteligencia de EEUU, incluyendo la guerra mediática desatada por occidente para tratar de posicionar al gigante asiático como el más indeseable criminal de guerra y el peor enemigo de la humanidad.

Cómo acabar con Rusia, según la ‎Rand Corporation

Por: Manlio Dinucci / 22 de mayo de 2019

Obligar al adversario a estirarse demasiado para desequilibrarlo y derribarlo. No se trata de una ‎técnica de judo sino del plan contra Rusia concebido por la Rand Corporation, el ‎‎“tanque pensante” más importante de Estados Unidos que, con un equipo de miles de expertos, ‎se presenta como la fuente más confiable del mundo en materia de inteligencia y análisis político ‎para los gobernantes de Estados Unidos y sus aliados. ‎

La Rand Corporation se jacta de haber contribuido en la elaboración de la estrategia a largo plazo ‎que permitió que Estados Unidos terminara como vencedor en la guerra fría, obligando la Unión ‎Soviética a agotar sus recursos económicos en la confrontación estratégica. En ese modelo ‎se inspira el nuevo plan, Overextending and Unbalancing Russia (en español, “Sobre-extensión y ‎desequilibrio de Rusia), que acaba publicar la Rand Corporation [1]. ‎

Según los analistas de la Rand Corporation, Rusia sigue siendo para Estados Unidos un poderoso ‎adversario en ciertos aspectos fundamentales. Así que Estados Unidos debe aplicar, junto con ‎sus aliados, una estrategia conjunta a largo plazo que aproveche las vulnerabilidades rusas. Con ‎ese objetivo se analizan diversas maneras de llevar a Rusia hacia una situación de desequilibrio, ‎indicando las probabilidades de éxito, los beneficios, los costos y los riesgos que presentaría para ‎Estados Unidos cada una de esas variantes. ‎

Los analistas de la Rand Corporation estiman que la mayor vulnerabilidad de Rusia es su economía, ‎debido a su fuerte dependencia de la exportación de petróleo y gas, cuyos ingresos es posible ‎reducir reforzando las sanciones e incrementando la exportación de productos energéticos ‎estadounidenses. El objetivo es lograr que Europa disminuya la importación de gas natural ruso ‎sustituyéndolo con el gas natural licuado importado desde otros países por vía marítima. ‎

Otra manera de perjudicar la economía rusa de forma duradera consiste en estimular la ‎emigración de personal ruso calificado, principalmente de los jóvenes rusos con un nivel de ‎instrucción elevado. En el plano ideológico e informativo, se trata de estimular las oposiciones ‎internas y al mismo tiempo de socavar la imagen de Rusia en el extranjero, excluyéndola de los ‎foros internacionales y boicoteando los eventos deportivos internacionales que ese país organiza. ‎

En el plano geopolítico, armar a Ucrania permite a Estados Unidos sacar partido de la principal ‎vulnerabilidad exterior de Rusia, pero debe hacerse con precaución, para mantener la presión ‎sobre Rusia pero sin llegar a un gran conflicto, donde Rusia saldría ganadora. ‎

En el plano militar, Estados Unidos podría obtener importantes resultados, a bajo costo y con ‎pocos riesgos, incrementando las fuerzas terrestres de los países europeos miembros de la OTAN ‎para utilizarlas contra Rusia. Estados Unidos puede tener también altas probabilidades de éxito y ‎de importantes resultados, con riesgos moderados, sobre todo invirtiendo mayoritariamente en ‎bombarderos estratégicos y misiles ofensivos de largo alcance dirigidos contra Rusia. ‎

Salir del Tratado INF y desplegar en Europa nuevos misiles nucleares de alcance intermedio que ‎apunten hacia Rusia garantiza a Estados Unidos altas probabilidades de éxito pero también ‎comporta altos riesgos. ‎

Calibrando cada opción para obtener el efecto deseado, concluyen los analistas de la Rand ‎Corporation, Estados Unidos acabaría imponiendo a Rusia el más alto precio en el ‎enfrentamiento entre ambos países. Pero Estados Unidos también se verá obligado a invertir ‎cuantiosas sumas, desviándolas de otros objetivos. Así que los analistas de la Rand Corporation ‎anuncian un fuerte aumento del gasto militar para Estados Unidos y la OTAN… en detrimento de ‎los gastos sociales. ‎

Ese es el futuro que nos prepara la Rand Corporation, el más influyente de los “tanques ‎pensantes” del Estado Profundo estadounidense, que es el centro subterráneo del ‎poder verdadero –que está en manos de las oligarquías económicas, financieras y militares–, ‎el poder que determina las opciones estratégicas, no sólo para Estados Unidos sino para todo ‎Occidente. ‎

Las «opciones» previstas en ese plan no son en realidad más que variantes de la misma ‎estrategia de guerra cuyo precio, en términos de sacrificios y peligros, ya estamos pagando. ‎

El plan de Estados Unidos para crear un ‎Afganistán en Europa

por Manlio Dinucci / 20 de enero de 2022

Estados Unidos está anunciando abiertamente que podría hacer en Ucrania contra Rusia ‎lo que ya hizo en Afganistán contra la URSS. De paso, vale la pena resaltar que en ‎el papel que desempeñaron en Asia los yihadistas de Osama ben Laden tendríamos ‎en Europa a los neonazis de la plaza Maidan. ‎

En su edición del 15 de enero de 2022, el “New York Times” titula que Estados Unidos ‎se plantea “apoyar insurgencia” si Rusia invade Ucrania. ‎

Suecia desplegó tropas en disposición de combate y vehículos blindados en la isla de Gotland, ‎situada en el Mar Báltico a 90 kilómetros de la costa oriental sueca. Según el ministerio sueco ‎de Defensa, se trata de defender la isla de amenazantes buques rusos de desembarco que navegan ‎cerca de ella. El Reino de Suecia se suma así a la frenética campaña con la cual Estados Unidos ‎y la OTAN invierten la realidad para presentar a Rusia como una potencia agresiva que ‎se prepara para invadir Europa. ‎

Al este de la isla de Gotland, a 130 kilómetros, Letonia está en estado de alerta –al igual que ‎Lituania y Estonia– frente al enemigo inventado que supuestamente está a punto de invadirlas. ‎Como «defensa contra la amenaza rusa», la OTAN ha desplegado 4 batallones multinacionales ‎en las tres repúblicas bálticas y en Polonia. ‎

Italia participa con cientos de soldados y vehículos blindados en el despliegue militar de la OTAN ‎en Letonia. Italia es además el único país que ha participado en todas las misiones de “policía ‎aérea” orquestadas por la OTAN, desde bases en Lituania y en Estonia, y el primer país en utilizar ‎aviones de combate F-35 para interceptar aviones rusos en vuelo… en el corredor aéreo internacional ‎sobre el Báltico. ‎

Pero las tres repúblicas báltica todavía no se sienten lo suficientemente «protegidas por la ‎presencia reforzada de la OTAN», así que el ministro de Defensa de Letonia acaba de pedir una ‎presencia militar estadounidense permanente en su país. Como en el guión de una película de ‎Hollywood, los expertos explican que las tropas de Estados Unidos no llegarían a tiempo de ‎Alemania para detener los tanques rusos y que, después de haber ocupado las tres repúblicas ‎bálticas, las fuerzas blindadas rusas las aislarían de la Unión Europea y de la OTAN apoderándose ‎del corredor de Suwalki, entre Polonia y Lituania.‎

Otro titular sobre Ucrania en la edición del “New York Times” del 15 de enero de 2022. ‎

Ucrania, que más que “socio” ya es de hecho miembro de la OTAN, aparece ‎en todo esto como actor principal, en el papel de “país agredido”. El gobierno ucraniano asegura, ‎partiendo del principio que hay que creer sólo en su palabra, haber sido blanco de un ciberataque, ‎que evidentemente atribuye a Rusia y la OTAN corre –junto con la Unión Europea– en auxilio de ‎Ucrania para librar una guerra cibernética. ‎

Mientras tanto, Washington denuncia que Ucrania está rodeada de fuerzas rusas en tres ‎direcciones y, previendo un cierre del aprovisionamiento de gas ruso a Europa, Estados Unidos se ‎prepara “generosamente” a sustituirlo con entregas de grandes volúmenes de gas natural licuado ‎‎(GNL) estadounidense.

La Casa Blanca asegura –basándose en informaciones cuya veracidad está ‎estrictamente garantizada por… la CIA– que el ataque ruso estaría precedido de una operación ‎‎false flag (bajo bandera falsa) en la que agente rusos infiltrados en el este de Ucrania ‎cometerían sangrientos atentados contra los pobladores rusos del Donbass, atentados que Rusia ‎atribuiría al gobierno ucraniano para justificar su invasión. La Casa Blanca parece haber olvidado ‎que el ministro de Defensa ruso, Serguei Choigu, ya había denunciado en diciembre la presencia ‎en el este de Ucrania de mercenarios estadounidenses equipados con armas químicas. ‎

Según el New York Times, Estados Unidos ha anunciado a los demás miembros de la OTAN que ‎‎«toda victoria rusa rápida en Ucrania sería seguida de una insurrección sangrienta similar a ‎la que obligó la Unión Soviética a retirarse de Afganistán», insurrección que tendría el apoyo de ‎‎«la CIA y el Pentágono». ‎

El almirante estadounidense James Stavridis –ex jefe del Comando Supremo de la OTAN ‎en Europa– incluso recuerda que Estados Unidos sabe cómo hacerlo: a finales de los años 1970 y ‎en los años 1980, Estados Unidos entrenó y armó a los muyahidines contra las tropas soviéticas ‎en Afganistán. Pero ahora, según el almirante Stavridis, «el nivel de apoyo militar de ‎Estados Unidos a una insurrección ucraniana haría parecer poca cosa lo que dimos contra la ‎Unión Soviética en Afganistán». ‎

El objetivo estratégico de Washington es evidente: precipitar la crisis ucraniana, deliberadamente ‎provocada en 2014, para que Rusia se vea forzada a intervenir militarmente en defensa de las ‎poblaciones rusas del Donbass y acabar en una situación análoga a la que llevó a la Unión ‎Soviética a empantanarse en Afganistán. ‎

Pero esta vez sería crear un Afganistán en Europa, lo cual provocaría un estado de crisis ‎permanente. Todo en beneficio de Estados Unidos, que reforzaría su influencia y su presencia en el ‎continente europeo. ‎

Manlio Dinucci

Fuente
Red Voltaire.Net

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