Simbología patria

Por: Alberto Aranguibel B.

En la Venezuela del pasado, esa que tanto añoran los escuálidos, el carácter aldeano de nuestra sociedad se percibía hasta en la forma de caminar de la gente. El inmortal Joselo creció en su grandeza como cómico recreando mucha de aquella tipología característica del venezolano común, no solo del “tumbao” al caminar sino del habla e incluso hasta de la falta de ella, como su famosa expresión de pelar los ojos sacando la lengua.

Muchos, la inmensa mayoría, sin lugar a dudas, eran los rasgos que nos definían como una sociedad pujante y con vocación de modernidad. Pero muchos eran también los que revelaban nuestra condición todavía rural en medio del desarrollo que comenzaba a inundar al mundo a finales del siglo XX.

Como que, por ejemplo, mientras en la mayoría de los países la telefonía celular era un fenómeno incipiente que todavía casi nadie utilizaba, en Venezuela la gente, desde el más encumbrado ejecutivo hasta el más modesto chichero, cargaban no uno, sino hasta dos y tres celulares enganchados al cinto con el bochornoso argumento de que esa era la manera de ahorrar costos de llamadas entre operadoras de servicio.

Signos que, aún tratándose de un tema asociado a la tecnología de punta más fascinante de aquel entonces, en vez de avance expresaban atraso. Al menos desde un punto de vista cultural.

Mas aún cuando se sabía que todavía en aquel tiempo estaba vigente una ordenanza municipal que castigaba con multa de dos bolívares a quien amarrara un burro al cercado de la Plaza Bolívar de Caracas, o intentara cruzarla en mangas de camisa. Los símbolos patrios no podían usarse sino como las autoridades dispusieran.

Por eso en una serie de eventos precisamente denominados “Por La Patria”, llevados a cabo por el MAS de aquel entonces en todo el país, en todos les fueron decomisados por las policías estatales los telones con la bandera y el rostro de Bolívar pintados por el insigne artista plástico Régulo Pérez y prohibido su uso para tales actividades. Nuestro entrañable Alí Primera fue detenido varias veces por cantar en esos eventos canciones que hablaban del Libertador Simón Bolívar.

Hoy, cuando vemos esa inmensa bandera nacional que ponen como telón de fondo en los conciertos musicales, o los miles de morrales tricolores que con legítimo orgullo carga el pueblo en sus espaldas, sabemos que estamos en una Venezuela intelectualmente mucho más madura, deslastrada, por fin, de aquel mohoso puritanismo aldeano.

@SoyAranguibel

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