Recuperación y fracaso

Por: Alberto Aranguibel B.

Poco a poco se ha instaurado en la opinión pública la convicción de que en Venezuela se viene produciendo un fenómeno de recuperación, para muchos insólito y hasta milagroso, pero reducido por lo general a lo estrictamente económico en virtud de algunos signos puntuales, como la reducción de la inflación y la estabilización relativa en los precios de bienes y servicios, cuando en realidad su alcance va mucho más allá en términos de su significación real no solo económica sino social y política.

Si se parte de la definición semántica del término recuperación, es decir; «el retorno de una cosa o persona a su estado natural luego de caer en una condición negativa«, es necesario considerar primero la crisis y sus causas para establecer así una perspectiva que permita visualizar correctamente la verdadera dimensión del fenómeno.

Como es sabido y está más que comprobado a través de su propia actuación, la crisis deriva directamente del empeño de la oposición venezolana por sacar provecho del quiebre económico del país, por lo que ha luchado persistentemente desde hace casi un cuarto de siglo promoviendo desestabilización e ingobernabilidad a través de la generación de violencia en las calles, de su connivencia con el ataque sistemático a nuestro signo monetario, de la promoción de sanciones que paralicen la actividad económica, del saboteo a la infraestructura de los servicios públicos, y de la constante búsqueda del cerco y del bloqueo internacional a Venezuela. Así lo reconocen públicamente con el mayor orgullo y cinismo los dirigentes de esa oposición golpista.

Por eso el inmenso logro que significa la recuperación que hoy todo el mundo percibe no puede adjudicársele a un evento fortuito, ni a la reactivación del aparato productivo del Estado de manera exclusiva, en particular de la industria petrolera o de la actividad agrícola, como lo reconocen organismos como la CEPAL, el Credit Suisse, y el FMI entre otros, sino que debe entenderse como el resultado del titánico esfuerzo de los millones de mujeres y hombres venezolanos que han resistido estoicamente la crisis sacando el país adelante, como acertadamente lo afirmara Diosdado Cabello con motivo del Día del Trabajador.

Ciertamente la recuperación es un inmenso logro de las venezolanas y los venezolanos. Pero es a la vez un rotundo y estruendoso fracaso de esa oposición terrorista y vendepatria que ha apostado persistentemente a la ruina del país.

@SoyAranguibel

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