Patio de nadie: las secuelas de un gran revés del imperio en el Continente.

Por: Alberto Aranguibel B.

Como un baño de agua helada en medio del peor invierno le ha caído de repente al imperio el rechazo de la mayoría de los pueblos latinoamericanos que se han negado a aceptar la insensata orden de exclusión que con esa misma arrogancia con la que somete hoy a Europa en su demencial guerra contra Rusia el gobierno del presidente Joe Biden ha pretendido impartirle a los países del continente americano, para impedir la asistencia de las repúblicas de Cuba, Nicaragua y Venezuela, a la  IX Cumbre de las Américas que se llevará a cabo dentro de pocos días en la Ciudad de Los Angeles, allá en Estados Unidos, precisamente por lo impensable que era para una potencia hegemónica como esa que los que ha considerado desde siempre como su patio trasero se rebelaran masivamente contra sus mandatos.

Más de dos tercios de los treinta y cinco países que integran la comunidad interamericana y caribeña han anunciado que no asistirán a dicha cumbre de mantenerse en pie la excluyente y arbitraria propuesta. De los restantes, solo seis (incluido EEU) han confirmado su voluntad de asistir al encuentro. Mientras que diez han mantenido una posición neutral a la espera de la evolución de los acontecimientos.     

Una admirable rebelión contra el gigante del norte, signada no solo por el carácter antiimperialista que expresa esa reacción colectiva de los pueblos latinoamericanos, sino también por un claro sentido de apego al derecho internacional y a la madura noción de dignidad y soberanía que impera en nuestro continente, aún más allá de las normales diferencias ideológicas que puedan existir en la región.

Se trata del triunfo de la sensatez y de la justicia sobre la arbitrariedad de aquellos que se niegan a aceptar el escenario multilateral como un espacio para el debate abierto de las ideas entre pueblos soberanos, como tiene que ser, y no como el ridículo club de vasallos que deben arrodillarse sumisos ante un ente poderoso que se considera con derecho a someter a los demás a sus designios, como pareciera creerlo el gobierno norteamericano.

Ciertamente falta aún mucha agua por correr bajo los puentes y muchos pueden ser todavía los cambios en ese escenario de aquí a la fecha del encuentro. La repentina e inexplicable flexibilización simultánea de EEUU en su terca y criminal guerra de sanciones contra Cuba y Venezuela, pareciera ser solo una estrategia apresurada para presentar el eventual e inevitable levantamiento de esa absurda medida de exclusión como un razonable cambio de dirección en virtud de un nuevo escenario de mejoramiento en las relaciones con esos países que la haría innecesaria, pero que en realidad (y de manera más que evidente) estaría motivado ya no por el entredicho buen juicio del gobierno norteamericano sino por la estruendosa derrota de su intención original de imponerse a rajatabla sobre la comunidad de países del hemisferio. Eso, por supuesto, sería un ejemplo catastrófico para la imagen de EEUU frente a la vieja Europa, que hoy acata sumisa su mandato. Una simple y vulgar huida corriendo hacia adelante.

Que lo sepa, pues, el mundo; la Latinoamérica de hoy no es patio trasero de nadie.

@SoyAranguibel

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s