Guaidó a empujones

Por: Alberto Aranguibel B.

Sobre el reiterado rechazo con el que ha sido recibido por donde va pasando el despojo de presidente que tuvo en algún momento la oposición en aquella figura de autojuramentado en la que un día erigió al exdiputado Guaidó, ha habido, como es de esperarse, mucho de qué hablar tanto en un sentido como en otro.

Las evidencias circuladas hasta ahora por las redes dan cuenta de ese desprecio popular, en primer lugar en la población de Santa Rosa de Aguas, en el estado Zulia, donde el inefable sujeto pretendió presentarse como todo un líder de masas.

Solo que las masas en vez de recibirlo con vítores y fanfarrias, lo que hicieron fue expulsarlo a empujones del municipio al grito de “¡Mamagüevo!”, casualmente el mismo término con el que Guaidó denominó siempre a quienes asistían a sus eventos en el este del este de la capital cuando todavía era aplaudido por algunos grupitos de opositores.

En la refriega de aquellas masas enardecidas se produjo un festín de silletazos que de inmediato se viralizó por las redes sociales, quedando perfectamente claro ante el mundo que quienes expresaban aquel odio tan incontenible no eran precisamente las hordas chavistas de las que siempre ha hablado la oposición para referirse al pueblo venezolano, sino la misma militancia de Voluntad Popular y Primero Justicia.

Igualmente se ha viralizado la reyerta de otro grupo de militantes de esas organizaciones terroristas con las que cuenta la oposición para su guerra de desestabilización contra revolucionaria, sacando a empujones al interfecto de un restaurante, esta vez en San Carlos, estado Cojedes, en un singular evento donde no faltaron los consabidos silletazos.

Hay quienes dicen, con sobrada razón, que es todo un show opositor para relanzar al autojuramentado, pero victimizándolo para evitar así que su falta de apoyo popular quede en evidencia ante el mundo.

Y hay quienes sostienen de manera absurda que todo pudiera ser parte de una campaña de intolerancia desatada por el gobierno, como si tal barbaridad le hiciera falta a la revolución.

En todo caso, el de hoy no es un Guaidó distinto al que ya se conocía; un tipo al que la derecha pretendió convertir en presidente a trancazos y empujones. Igual a lo que vemos en esta nueva fase de su liderazgo de ficción.

@SoyAranguibel

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