No es reconocimiento sino robo

Por: Alberto Aranguibel B.

El despojo que pretende hoy Gran Bretaña con el oro venezolano no es de ninguna manera el reconocimiento a esa loca aventura opositora del gobierno autojuramentado a la que hoy ya no le dan el más mínimo crédito ni siquiera sus propios promotores, ni en el plano nacional ni mucho menos en el internacional.

La razón de esa arbitraria decisión británica está en la compleja coyuntura que amenaza hoy a la hegemonía del dólar como moneda de referencia en los mercados internacionales, cuya convulsión está más que a la vista con la crisis desatada por el empeño del imperio norteamericano de cercar y reducir tanto a las más grandes potencias económicas, como a las economías emergentes que puedan representar alguna competencia a los grandes consorcios y corporaciones transnacionales del mundo occidental capitalista.

En todo ello Estados Unidos ha favorecido actos de innegable piratería como el que lleva a cabo Inglaterra contra Venezuela, aplicando medios de dominación como las ilegales sanciones económicas con las que busca doblegar a las economías soberanas, a la vez, por supuesto, de la presión que ejerce con su poderoso instrumento bélico, el ejército norteamericano, camuflado bajo la falsa fachada de seguridad que representa la OTAN, que no es otra cosa que un ente al servicio del gran capital.

El surgimiento de nuevas formas de intercambio comercial entre las naciones más poderosas del mundo no occidental, así como de plataformas alternativas al sistema financiero que hoy controla Estados Unidos mediante el dólar, como el BRIC y la creciente proliferación de las criptomonedas que están emergiendo en esta nueva realidad económica, obliga a los grandes centros de toma de decisión capitalistas a buscar formulas de sobrevivencia de las cuales no dispone su propio sistema en medio de esta compleja coyuntura de crisis.

Permitirle a Venezuela recuperar el oro retenido ilegalmente en Gran Bretaña, sería una clara señal para esas economías que se verán cada vez más afectadas por la crisis del dólar, para quienes una repatriación de sus reservas internacionales depositadas en esos mismos bancos sería una fórmula de salvación o al menos de alivio a la difícil situación económica que se les sobrevendrá más temprano que tarde.

De modo que no tienen nada qué celebrar esos pocos seguidores que puedan quedarle al inefable autojuramentado de Guaidó que pretende que esa arbitraria decisión del tribunal británico sería un reconocimiento a su fracasado gobierno imaginario. Las venezolanas y los venezolanos, mas allá de cualquier diferencia política, debemos luchar unidos por el reintegro del oro que nos ha sido tan vilmente robado.

@SoyAranguibel

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