Los rostros de la perfidia

Por: Alberto Aranguibel B.

Si algo define a la especie humana es la diversidad no solo de razas o de características étnicas, sino de rasgos conductuales más allá del aspecto puramente fisiológico y que pudiera resumirse en lo que la ciencia social define como los patrones o perfiles psicológicos en los que es posible catalogar o agrupar a la gente según su comportamiento.

Por eso en toda sociedad es perfectamente natural hablar de gente buena por un lado y de gente mala por el otro; de desalmados y de buenos samaritanos; de vagos y de laboriosos; de piadosos y de satánicos, siempre según el rasgo o perfil psicológico particular de cada quien o de cada grupo, como quien habla del genotipo de los gordos por un lado y de los flacos por el otro, de los altos y de los bajos, de los ágiles y los lerdos, etc.

Sin embargo, nada es mas cierto que el carácter fisiológico termina teniendo siempre una correspondencia perfecta con el carácter o el comportamiento de cada quien.

La naturaleza ágria, chocante y odiosa de la gente amargada, que odia sin remedio ni vergüenza alguna frente a quien sea y contra quien sea, es imposible de ocultarse por mucho que se quiera, porque el rostro, como reflejo que es del alma humana, lo dice todo.

Por eso, viéndole la cara de cretinos a cada uno de los líderes de la derecha argentina y a los voceros de los medios de comunicación de ese país que han desatado la brutal guerra de difamación e injurias contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien le han montado una siniestra cacería como no se ha visto en muchos años en el mundo, no queda mas opción que asumirlos como pérfidos, como siniestros promotores de odio por el odio en sí mismo.

Por la condición fascista que cada uno de ellos expresa con su repugnante empeño en proscribir a Cristina, no solo para destruirla políticamente sino incluso como ser humano, acabando con su vida, pudiera afirmarse sin temor a exagerar ni a calumniar a nadie, que el de la maldad es el rostro definitivo de la derecha. Y que ese rasgo en particular, el de la perfidia, por muy chocante que resulte, es lo que los une en verdad antes que cualquier idea o posición política y los convierta en un grupo social específico, tanto en Argentina como en cualquier otra parte del mundo.

No es casual que sean exactamente los mismos rostros de la perfidia que hemos visto siempre los venezolanos en el liderazgo antichavista.

@SoyAranguibel

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