Atilio Borón: ¡Peor que el fascismo!

– La “oposición democrática” en Venezuela –

Por: Atilio Borón

La secuencia de los acontecimientos que tienen lugar en la República Bolivariana de Venezuela demuestran que la estrategia de la mal llamada “oposición democrática” es una conspiración sediciosa para destruir el orden democrático, arrasar las libertades públicas y aniquilar físicamente a las principales figuras del chavismo, comenzando por el mismísimo presidente Nicolás Maduro, su familia y su entorno inmediato. Los opositores están recorriendo metódicamente los pasos indicados por el manual desestabilizador de “no violencia estratégica” (¡sic!) del consultor de la CIA Eugene Sharp.

No puede haber el menor equívoco en la interpretación de las criminales intenciones de esa oposición y de lo que, si llegaran a triunfar, serían capaces de hacer. Si sus jefes lograsen involucrar militarmente a Estados Unidos en la crisis venezolana propiciando la intervención del Comando Sur –con la tradicional colaboración militar de los infames  peones de Washington en la región, siempre dispuestos a respaldar las aventuras de sus amos del Norte-  arrojarían una chispa que incendiaría la reseca pradera latinoamericana. Las consecuencias serían catastróficas no sólo para nuestros pueblos sino también para Estados Unidos que seguramente cosecharía, como en Girón, una nueva derrota en nuestras tierras.

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Opositor invita a exterminar chavistas en acto genocida “al mejor estilo nazi” en caso de llegar la derecha al poder.

Esa es la apuesta de esta oposición, canallescamente exaltada por la prensa hegemónica mundial -como antes lo hiciera con “los combatientes por la libertad” en Nicaragua y, después, en Libia e Irak- y que miente descaradamente al presentar lo que realmente está ocurriendo en Venezuela. La tentación de la derecha venezolana de internacionalizar el conflicto y atraer al músculo militar del imperio cobró nuevos bríos al conocerse las recientes declaraciones del jefe del Comando Sur, Almirante Kurt Tidd, ante la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado de Estados Unidos, y sobre todo cuando se hizo pública la designación de Liliana Ayalde como Vice Jefa Civil del Comando Sur. Esta se desempeñó como embajadora de Estados Unidos en Paraguay en vísperas del “golpe parlamentario” contra el gobierno de Fernando Lugo, ocasión en que se movió tras bambalinas para garantizar el éxito de los golpistas. Luego de unas breves vacaciones retornó a la región para ocupar el mismo cargo pero esta vez en Brasilia, donde alentó y auspició el “derrocamiento institucional” de Dilma Rousseff. Consumada su obra regresó a Estados Unidos en busca de nuevas misiones desestabilizadoras y la encontró en el Comando Sur.

En otras palabras, la número dos esa organización es mucho más peligrosa que su jefe: hija de un médico colombiano radicado en Estados Unidos, Ayalde es una temible experta en demoliciones políticas, y fue designada (¡seguramente por obra del azar!) para el cargo que hoy ocupa en Febrero del corriente año, en coincidencia con la intensificación de las protestas violentas en contra del gobierno bolivariano. Según puede leerse en el sitio web del Comando Sur su misión es “monitorear el desarrollo y refinamiento de la estrategia regional del Comando Sur y sus planes de cooperación en materia de seguridad”. Lo que la oposición “democrática” venezolana desea es precipitar una violenta “transición” al pos-chavismo, re-editando en la patria de Bolívar y de Chávez la tragedia ocurrida en Libia o Irak.

Ayalde, Liliana
Embajadora Liliana Ayalde, Vice Jefa Civil del Comando Sur

Ese es su plan, el modelo que se desprende de las desaforadas e irresponsables arengas de sus líderes y lo que el Comando Sur y su tenebrosa vice jefa tienen en carpeta. Pocas designaciones podrían haber sido más oportunas que ésta para alentar a los sectores violentistas de Venezuela. Y pocas actitudes serían más suicidas del gobierno venezolano que pretender apaciguar a los violentos con concesiones de distinto tipo. Desgraciadamente ha llegado “la hora de los hornos” y sólo podrá verse la luz, como decía José Martí, si el estado aplica todo el rigor de la ley y apela a la eficacia de su fuerza para someter sin miramientos al vandalismo de la derecha y aplastar el huevo de la serpiente antes de que sea demasiado tarde.

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Enfermera opositora induce al asesinato de chavistas mediante inyección letal subrepticia en los hospitales donde ingresen chavistas heridos

¿Fascistas? Si, por sus métodos, similares a los empleados por las bandas armadas de Mussolini y Hitler para aterrorizar a italianos y alemanes sembrando destrucción y muerte por la nueva oleada terrorista; fascistas por su contenido político, pues su propuesta es intrínsecamente reaccionaria al pretender borrar de un plumazo, como infructuosamente se intentara en el golpe de estado del 11 de Abril del 2002, todas las conquistas populares alcanzadas desde 1999 en adelante. Fascistas también por la absoluta inmoralidad e inescrupulosidad de sus líderes, que alimentan el fuego de la violencia, incitan a sus bandas de lúmpenes y paramilitares a atentar contra la vida y la propiedad de los venezolanos y las agencias e instituciones –hospitales, escuelas, edificios públicos, etcétera- del estado y que no se arredran ante la posibilidad de sumir a Venezuela en una cruenta guerra civil o, en el improbable caso de prevalecer, convertir a ese país en un abominable protectorado norteamericano.

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Intelectual opositor invita públicamente a los opositores a lanzarle materos desde los edificios a los chavistas. Al día siguiente opositores lanzaron un objeto contundente contra un grupo de chavistas impactando en la cabeza a una mujer que falleció luego de cuatro días de agonía. 

Dicho todo lo anterior los opositores venezolanos son peores que los fascistas en la medida en que estos conservaban, por lo menos, un cierto sentido nacional. Sus congéneres italianos y alemanes ni remotamente se arrastraron en el fango de la política internacional para ofrendar sus países a una potencia extranjera como lo hace, hundida para siempre en eterna ignominia, la derecha venezolana que alternativamente gime o aúlla para que su patria, la patria de Simón Rodríguez y Francisco de Miranda, de Simón Bolívar y Hugo Chávez, se convierta en una abyecta colonia norteamericana.

Tratarlos de fascistas sería hacerles un favor. Son mucho peores y más despreciables que aquellos.

Atilio-Boron  Atilio Borón

Pasqualina Curcio: Al revés

Por: Pasqualina Curcio / 15yÚltimo.com

Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días [y en Venezuela], no necesitaría atravesar ningún espejo; le bastaría con asomarse a la ventana.

Eduardo Galeano

1. Venezuela es uno de los pocos países, si no el único, con un régimen dictatorial cuyo dictador ejerce la tiranía después de haber abandonado el cargo. Pero además, siendo dictador, se da un autogolpe: en enero de 2017, la Asamblea Nacional, con la votación de la representación mayoritariamente opositora al Gobierno Nacional, decidió que el presidente Nicolás Maduro había abandonado el cargo, un mes más tarde, los mismos representantes diputados, incorporaron en su discurso que estábamos ante la presencia de una dictadura encabezada por el presidente de la República (el mismo que abandonó el cargo un mes antes). Un mes más tarde, ya siendo dictador, y según los mismos representantes, este presidente dio un golpe de Estado.

2. Entre 1958 y 1998, en 40 años, se realizaron 24 procesos electorales, un promedio de 1 elección cada 2 años. Después de 1999, en 18 años, se han realizado 25 comicios, incluyendo referendos revocatorios y constitucionales, en promedio casi dos elecciones anuales. Ha habido 3 elecciones los últimos 4 años, desde 2013. Según los factores que actualmente hacen oposición al gobierno nacional, a partir de 1999 los venezolanos han estado sometidos a un régimen dictatorial, cada vez más tirano, sobre todo después de 2013.

3. De las más de 1.000 emisoras de radio y televisión a las que el gobierno les ha otorgado permisos para operar en el espectro electromagnético, el 67% son privadas, 28% están en manos de las comunidades y el 5% son de propiedad estatal. De los 108 diarios que hay, 97 son privados y 11 públicos. El 67% de la población venezolana tiene acceso a internet. Según los factores políticos que hacen oposición al gobierno nacional, en Venezuela no hay libertad de expresión.

4. El presidente de la República, en pleno ejercicio de sus funciones, en el marco del período presidencial de 6 años, ante actos de violencia de parte de factores locales, que buscan la desestabilización económica, social y política, ha convocado a un diálogo por la paz a los sectores de la oposición. La oposición no acude al llamado, prefiere promover actos de violencia en las calles. El presidente es un tirano y dictador, los demócratas son los de la oposición.

5. Todas las organizaciones políticas (los partidos) se encuentran en un proceso de renovación. Convocatoria realizada por uno de los cinco poderes públicos, el Consejo Nacional Electoral. Todos han acudido al llamado de renovación. Están en puerta las elecciones regionales y municipales. Mientras tanto, dirigentes y seguidores de los factores locales de oposición, vociferan: ¡Estamos en una dictadura!

6. En Venezuela se están violando todos los derechos humanos, hay que aplicarle la Carta Democrática Interamericana. Es lo que afirmaba en Washington, Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos. Simultáneamente, en Ginebra, la Organización de Naciones Unidas, aprobaba de manera abrumadora el Examen Periódico Universal presentado por Venezuela. Examen que tiene como objeto supervisar la situación de derechos humanos en cada uno de los 193 países miembros de esta organización.

7. La ultraderecha, que hace oposición al gobierno nacional, financia y promueve acciones de violencia y terrorismo: bloquea calles, avenidas y principales arterias viales; atenta contra escuelas y establecimientos de salud; en un acto fascista, terrorista y demencial se valen de mercenarios para asediar e incendiar el Hospital Materno Infantil “Hugo Chávez Frías” de El Valle, en el que hubo que evacuar a 58 neonatos y parturientas asfixiados por el humo. Según estos factores políticos de oposición, la responsabilidad es del gobierno nacional por controlar la situación, dispersar a los mercenarios y por evacuar a los niños y mujeres.

8. Hay escasez de algunos alimentos, medicamentos y productos de higiene. Las empresas encargadas de su producción, importación y distribución, las grandes transnacionales, han recibido, de parte del gobierno nacional, las divisas a tasa preferencial; han recibido la materia prima a precio subsidiado; se les ha incrementado el precio de los productos en casi 4.000% en menos de un año (2016); el pueblo venezolano hace largas colas para adquirir estos productos. Los bienes siguen sin aparecer en los anaqueles. En Venezuela esto no es ineficiencia de la empresa privada, es un fracaso del modelo socialista.

9. A pesar de que aumentó su precio 3.700% (pasó de 19,00 bolívares en marzo de 2016 a 700,00 bolívares en diciembre), cifra muy superior a la inflación anual, cientos de clientes hacen largas colas para adquirir la harina de maíz precocida para la arepa (el Pan de los venezolanos). Los dueños de las empresas, al ver a todos sus clientes haciendo largas colas para adquirir su marca, respondieron disminuyendo 80% la producción de la harina.

10. Se escucha en los programas de opinión de las radios, sobre todo aquellas con una línea editorial manifiestamente contraria al gobierno nacional: “Estamos en la peor crisis económica, requerimos ayuda humanitaria, nos estamos muriendo de hambre, no hay comida, exigimos que se abra el canal humanitario”. Luego se escucha: “Y ahora publicidad… los invitamos a visitar el Restaurant “X”, allí podrán degustar variedades en carnes y pescados, postres exquisitos, ubicado en la calle tal, lleve a toda su familia este fin de semana”… “Querido amigo, querida amiga, ¿se va de vacaciones esta Semana Santa?, no deje de pasar por el supermercado “Y”, allí encontrará todo lo que busca, variedad y frescura a buenos precios para disfrutar de unas excelentes vacaciones y descansar como usted lo merece”. Final de la publicidad: “Regresamos con nuestro invitado de hoy, experto en economía, y seguimos conversando acerca de la necesidad urgente de abrir el canal humanitario en Venezuela por la falta de alimentos”.

11. Los últimos 4 años los campesinos han abastecido de frutas, verduras, hortalizas al pueblo venezolano. Son pequeños productores del campo, sin mucha capacidad financiera para resistir situaciones económicas y financieras difíciles. Las grandes empresas nacionales y transnacionales de la agroindustria, grandes monopolios y oligopolios con capacidad de cartelizarse, y sin duda con gran músculo financiero, no han abastecido al pueblo a pesar de recibir materia prima subsidiada y divisas a tasa preferencial.

12. Entre 1980 y 1998, en el marco del sistema capitalista neoliberal, la pobreza aumentaba a la par del crecimiento económico. En 1999, con la aprobación popular de una nueva Constitución, cambia el modelo económico y social a uno de justicia social, desde ese año los aumentos de la producción implican disminución de la pobreza. Para algunos venezolanos fracasó el modelo socialista, el que se aprobó en 1999.

13. La principal empresa del Estado venezolano, Petróleos de Venezuela, provee del 95% de las divisas del país, el otro 4% corresponde a otras empresas del Estado. Las empresas privadas generan el 1% restante. En Venezuela, las empresas privadas son eficientes y exitosas, las del Estado son ineficientes.

14. En Venezuela, el valor de la moneda en el mercado ilegal es el marcador de los precios internos de la economía. Cuando son manipulados intencional y desproporcionadamente esos valores en los mercados ilegales inducen la inflación. El gobierno, ante la inflación inducida, para proteger el poder adquisitivo de la clase trabajadora, decreta aumentos de salarios. El responsable de la inflación es el gobierno por haber aumentado los salarios y no los terroristas de la economía que han manipulado 38.732% el tipo de cambio ilegal desde 2013 hasta la fecha.

15. La producción nacional per cápita en Venezuela los últimos 4 años es, en promedio, 9% mayor a la de los últimos 30 años. La tasa de desocupación, la históricamente más baja en 30 años, 6,6%. Venezuela está en la peor crisis y caos económicos.

16. Las principales industrias del sector farmacéutico, las que importan, producen y distribuyen más del 90% de los medicamentos y material médico quirúrgico en Venezuela, recibieron de parte del gobierno nacional y a tasa preferencial 1.660 millones de US$ en 2008 para importar los bienes. En 2015 recibieron 1.789 millones de US$ (más que en 2008). En 2008 no había escasez de medicinas, en 2015 sí. El responsable de que no haya medicinas es el gobierno.

17. La República canceló más de 60 mil millones de US$ por concepto de compromisos de deuda externa durante los últimos 4 años. Lo hizo de manera completa y puntual. Venezuela es calificada como el país con mayor índice de riesgo financiero en el mundo.

18. El Citibank decidió de manera repentina cerrar las cuentas bancarias del gobierno nacional mediante las que se realizaban los pagos y transferencias para cumplir con los compromisos financieros y comerciales en el exterior. La razón fue que el Estado venezolano es muy riesgoso. Citibank no cerró las cuentas de los particulares privados. Quizás el Estado venezolano es muy riesgoso porque cuenta con la principal reserva de petróleo a nivel mundial, la segunda de gas, la de agua dulce, coltán, diamantes, oro, y otros recursos más. Tal condición debe implicar mucho riesgo para el Citibank.

19. En el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, sede del Poder Ejecutivo, un 12 de abril de 2002, se autoproclamaba como presidente de la República Pedro Carmona Estanga, luego de dar un golpe de Estado al presidente Hugo Chávez. En el evento de autoproclamación, se leyó el siguiente decreto: “Se suspenden de sus cargos a los diputados principales y suplentes a la Asamblea Nacional, se destituyen de sus cargos al presidente y demás magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, así como al fiscal general de la República, al contralor general de la República, al defensor del pueblo, y a los miembros del Consejo Nacional Electoral”. Los presentes en el acto en el que se disolvieron todos los poderes públicos mediante un decreto que constituye la mayor ofensa a la Constitución Nacional, gritaban emocionados: “¡libertad y democracia!”.

20. Quienes gritaban “¡libertad y democracia!”, un 12 de abril de 2002 en el Salón Ayacucho, aprueban hoy el supuesto abandono del cargo del presidente de la República. Son los que hoy gritan “¡abajo el dictador!”, refiriéndose al presidente constitucionalmente electo con la mayoría de los votos del pueblo venezolano. Ante los ojos de algunos, ellos son los demócratas.

21. Se escucha a algunos venezolanos, quizás confundidos o mal informados: “Ojalá y el Comando Sur de los Estados Unidos termine de tomar la decisión de invadirnos, así acaba con este modelo fracasado, y el país prosperaría”. Irak, Libia y Siria, por mencionar algunos países bombardeados e invadidos por Estados Unidos, se encuentran en guerra, no han prosperado, están destruidos. ¿Tendrán algún ejemplo de país invadido por Estados Unidos que haya prosperado?

22. Venezuela es una amenaza extraordinaria e inusual para los intereses de Estados Unidos. Eso decretó Barack Obama, presidente del imperio y de la gran potencia militar mundial, responsable de invasiones y de guerras.

Los venezolanos patriotas, pueblo de paz, insistimos que es al revés.

Pasqualina Prof. Pasqualina Curcio / 15yÚltimo.com

La muerte que requiere el capitalismo sin importar quién muera

Por: Alberto Aranguibel B.

Desde mucho antes de la masacre de Puente Llaguno, en 2002, un grupo de altos oficiales de la Fuerza Armada (no bolivariana) ensayaba en una oficina de lujo al este de la ciudad, una declaración pública ante las cámaras en la cual se daba por confirmado un número de muertos que no se habían producido aún. Eso lo dio a conocer meses después (obviamente sin percatarse de su exabrupto) un periodista de la cadena norteamericana de noticias CNN.

Por primera vez a lo largo de casi un siglo de vigencia masiva del medio de comunicación, el venezolano podía constatar que para la derecha lo importante no era ya la noticia de los acontecimientos, tal como hasta ese momento se creía, sino la certidumbre de la muerte como elemento esencial del discurso.

En el mundo entero la realidad se construye a partir de esa imperiosa necesidad del medio de comunicación capitalista por elevar su audiencia utilizando el efecto desencadenante de las noticias en cascada, que convierten a la política en prisionera ya no de sus obligaciones doctrinarias sino de los titulares del día a día que tienen en la muerte a su protagonista más estelar.

Ese afán por la muerte como amuleto discursivo de la derecha en el mundo, conduce hoy a la humanidad al borde de una conflagración mundial (que para los más entendidos en la materia pudiera llegar a ser la última en la historia por el poder de devastación que sin lugar a dudas desataría) en la cual los actores principales son movidos por la más intensa y desmedida manipulación mediática de todos los tiempos, articulada precisamente en la búsqueda de esas cifras de muerte que ayuden a elevar la facturación publicitaria de los medios de comunicación.

Bajo ese esquema, la muerte debe ser presentada como un espectáculo impactante de grandes proporciones, en la que el fenómeno del fallecimiento de los seres humanos por causas naturales no merece ni el más mínimo interés.

La muerte que interesa al medio de comunicación capitalista es la que deriva de la violencia, porque es la que más conmoción y terror puede llegar a causar en la sociedad, ya que es una muerte imprevisible, que por lo general deriva de agresiones intempestivas,  irracionales y fuera de control, que injustamente pueden alcanzar a cualquiera. Por eso, siendo un fenómeno tan perfectamente natural e inevitable hacia el cual nos dirigimos todos en la vida, la muerte, cuando es producto de la violencia, resulta siempre alarmante y aterradora.

La derecha venezolana sabe perfectamente todo eso, porque quienes dirigen el accionar opositor en el país son los mismos que desde las esferas del poder imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica pretenden adueñarse del mundo para imponer el modelo económico que sirva a sus intereses, y que tienen a su disposición la más grande y poderosa estructura comunicacional que jamás haya conocido el ser humano.

Para esa derecha criminal y sanguinaria, no importa quien muera porque en definitiva su orientación no es en absoluto ideológica sino mediática. Y lo que el medio de comunicación exige (particularmente las cadenas de noticias internacionales de la derecha) es cualquier tipo de muerte violenta, preferiblemente si se trata de aquellas que sean achacadas por esa derecha infamante a gobiernos progresistas o de izquierda.

Es así como puede entenderse el disparate persistente de la oposición venezolana de denunciar a gritos ante el mundo los muertos que ella misma provoca con su accionar terrorista, sostenido de manera recurrente como único comportamiento desde hace más de dieciocho años de antichavismo visceral.

Fue así como Lilian Tintori (quien se atrevió a afirmar públicamente con entera frialdad que no importaban los muertos que quedaran en el camino en la lucha por liberar a su marido) recorrió los escenarios políticos del planeta denunciando los 43 muertos que supuestamente había dejado la represión del gobierno venezolano en 2014, cuando fue perfectamente claro para el país y para el mundo a través de infinidad de fotos y videos inobjetables que quienes dispararon a mansalva desde edificios contra la población indefensa, quienes pusieron guayas para degollar motorizados, quienes armaron barricadas donde se asesinaba sin contemplación a quien pretendiera trasponerlas, fueron los seguidores de su propio marido, para el que ella pide libertad de la manera más impúdica en nombre de esos muertos que él mismo mandó a asesinar.

Por eso para nadie fue un hecho extraño que, luego de dieciocho años de necrofilia sistemática por parte de la derecha venezolana en su afán de ser noticia, el pasado 19 de Abril, cuando se esperaban las concentraciones más grandes tanto de la oposición como del chavismo, las redes sociales amanecieran desde las más tempranas horas del día excitadas por la novedad de un muerto que se habría producido en una urbanización del centro de la ciudad (distante por completo a los lugares señalados por las convocatorias para ese día) en condiciones totalmente confusas que a la larga resultaron ser solo parte de un atraco, pero que sin embargo fueron de inmediato ventiladas por los opositores como “la primera muerte causada por la represión del régimen” ese día.

Esperaban lascivos “las muertes que le dieran vida” a su pretensión de derrocar al gobierno, para lo cual usarían una marcha como detonante del genocidio que “casualmente” una periodista opositora había vaticinado el día anterior por las redes sociales, casi exactamente como aquellos militares del 2002.

El furor frenético desatado por la noticia sin fundamento, difundida como candela por las redes sociales ese día, era solo comparable al de las jaurías salvajes sedientas de cualquier sorbo de sangre en su camino.

Los videos de las primeras horas mostraron sin la más mínima posibilidad de duda, por una parte, al máximo dirigente de la organización terrorista Voluntad Popular dirigiendo a un grupo de encapuchados que a su lado marchaba con la más entera naturalidad, sin que nadie se contrariara en lo absoluto con la atrocidad que significa que esos eran exactamente los mismos encapuchados que durante años han causado la destrucción y la muerte que ha padecido el país y que la oposición ha negado persistente y fogosamente como integrantes de su militancia.

Ahí estaba la evidencia más clara e irrefutable de que en efecto todo lo que se ha dicho desde el gobierno nacional ha sido siempre la más completa e innegable verdad en cuanto al falso carácter pacífico de las manifestaciones de la derecha en el país.

Y mostraban también esos videos, sin ninguna posibilidad de equívoco, la brutal salvajada de opositores criminales que, agrediendo con botellas de hielo a un grupo de pacíficos chavistas que caminaban por una calle, le destrozaron sin piedad el cráneo a una humilde señora que sin perturbar a nadie se dirigía a su trabajo.

Al final de la jornada, la lista de muertos y heridos que contabilizaban las noticias como resultado del violento accionar de la derecha, dejaba un saldo doloroso de agentes que caían cumpliendo con su deber de resguardar la paz y la seguridad de los venezolanos, así como de gente del pueblo que moría sin importarle a sus asesinos de la derecha quiénes eran, pero con los cuales las grandes corporaciones mediáticas al servicio de los intereses contrarrevolucionarios del imperio y de sus lacayos nacionales e internacionales, lograban una vez más los más sensacionales e impactantes titulares que culpabilizaban al gobierno.

La sed de muerte en la que esos criminales dirigentes de la derecha venezolana están tratando irresponsablemente de “educar” a la gente, tendrá a la larga un solo destinatario. Y ese destinatario no es otro que el propio estamento irracional que pretende llegar al poder sin ideología ni propuesta de país alguna, sino basando su posibilidad de sobrevivencia en el odio y la anarquía inoculados a su propia sociedad.

¿Creerá acaso esa dirigencia que, llegada la hora del holocausto al que convoca, podrá sobrevivir a un pueblo adoctrinado en la fórmula del asesinato a mansalva como instrumento de expresión política?

¿Por qué resulta siempre imposible restablecer la paz en los países que son destruidos por los mismos intereses imperialistas que hoy están tratando de destruir la gobernabilidad y la democracia en Venezuela con base en el mismo odio y la sed de muerte que en esos países generaron?

Suponer que el odio es solo posible cuando es contra el chavismo, es tan estúpido como pensar que los cataclismos puedan direccionarse a voluntad solo porque se cuente para ello con el relativo poder del dinero.

Los ruandeses conocieron en 1994 el infierno sin retorno al que conduce esa insensatez.

@SoyAranguibel

Las marchas de Troya

Por: Alberto Aranguibel B.

Diametralmente opuesto a lo que sucede en el resto del mundo, la inmensa mayoría de las tomas fotográficas y de videos que registran el curso de las manifestaciones públicas de la oposición, dan cuenta de una constante de violencia que en vez de ser desatada por los cuerpos policiales surge siempre del seno de las concentraciones.

Ciertamente hay casos de eventuales abusos por parte de uno que otro funcionario al que se le va de control la situación, generalmente por culpa de la misma violencia que surge de entre las marchas opositoras. Pero ni con mucho puede ser equiparado ese abuso puntual con el desbordamiento persistente de la furia incendiaria de los grupos de choque que la oposición prepara siempre para desatar el caos y la destrucción en cada movilización.

Un fenómeno tan persistente desde hace ya más de quince años, que la manipulación mediática que sirve a los intereses golpistas de esa oposición no puede negarlo de ninguna manera, por más que pretenda tergiversar la realidad de los hechos con montajes y mentiras prefabricadas.

El esquema de la premeditación de la violencia resulta perfectamente claro, no tanto por las declaraciones de los terroristas que son capturados “in fraganti” en todos esos eventos incendiarios, sino por lo escueto de su formato.

Son marchas concebidas como caballos de Troya, que aparentan ser pacíficas porque son convocadas públicamente como actos cívicos amparados en la Constitución y las Leyes, pero cuyo propósito verdadero es ocultar entre la gente inocente que atiende de buena fe el llamado a expresarse libremente en las calles, a los mercenarios entrenados con el específico propósito de generar el caos y la destrucción.

Por eso las víctimas que genera ese terrorismo, desatado sin el más mínimo sentido de la responsabilidad por el liderazgo insensato y criminal de la derecha venezolana, son siempre jóvenes cuya culpa en los delitos en los que terminan envueltos es inducida por sus propios dirigentes y no por cuerpo de seguridad alguno, como siempre quieren ponerlo.

Cuando se examina con detenimiento la constante de la violencia desatada siempre desde dentro de esas movilizaciones, se concluye sin posibilidad de duda alguna, que la mismas no han sido nunca manifestaciones cívicas sino fachadas del terror inexorable y recurrente que ellas entrañan.

En la derecha la marcha cívica no existe.

@SoyAranguibel

Dramaturgia de la decadencia

Por: Alberto Aranguibel B.

“Donde quiera que haya sociedad humana, el incontenible espíritu de la actuación se manifiesta”
Brett Bailey

Dramaturgia, según el Diccionario de la Real Academia Española, es la preceptiva que enseña a componer obras dramáticas. Es decir, el arte de sistematizar de manera didáctica la forma específica de un texto ideado para su representación teatral, completamente diferente en su estructura a la composición literaria propiamente dicha.

Acepta igualmente que es el conjunto de obras de un determinado autor, época o lugar, cuya orientación dé como resultado una propuesta o contenido del tipo dramático.

Y la define como la concepción escénica para la representación de un texto dramático.

Dramaturgo es, pues, un articulador de elementos (fundamentalmente un texto, pero también una escenografía, un determinado elenco, un lenguaje, una narrativa, un apoyo musical, luminotécnico, o hasta ambiental) que en conjunto constituyan el drama.

Como en las más diversas disciplinas del quehacer humano, en la dramaturgia hay figuras prominentes que deslumbran al ser humano con su talento a través de la historia, no solo en el teatro, como lo fue desde la más lejana antigüedad, sino en la televisión, en el cine y hasta en la radio.

Desde Sófocles, Eurípides, Aristófanes, hasta Tennessee Williams, Eugene O’neill, y el mismo Mario Benedetti, pasando por luminarias como William Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra, son infinitos los dramaturgos de todas las nacionalidades y los tiempos que han trascendido gloriosos en el arte de impactar y conmover al ser humano con la grandeza de sus obras.

El eje central del drama fue desde siempre, por lo general, el ser humano y sus vicisitudes o padecimientos.

El amor o el desamor, las tribulaciones del alma, la existencia misma y la incógnita de la vida y el universo, persistió como temática escogida por los dramaturgos para hacer vibrar la fibra más honda de los mortales, porque es más fácil captar la atención y lograr las más grandes audiencias a partir de lo que atañe a los sentimientos comunes a todos por igual que aquellos asuntos que solo para algunos pocos resultan de interés.

Por eso ninguna obra de teatro versa sobre las imprecisiones de la alquimia o sobre la rara enfermedad de la filariasis (que se produce por la inusual expansión de los órganos que genera la proliferación de parásitos del grupo de la filaria en las regiones de temperaturas cálidas).

Bertolt Brecht, reconocido como el más grande dramaturgo del siglo XX, comprendió desde muy temprano que el teatro era el instrumento idóneo para comunicar la vicisitud humana desde una perspectiva que atañía por igual a toda la sociedad, como lo era la política. Su propuesta del “efecto de distanciamiento” (separación del público que buscaba un cambio de actitud y de comportamiento en el espectador para asombrarlo y hacerlo cada vez más reflexivo), más que una técnica estética llegó a ser considerada como una “medida social”.

La derecha venezolana, decadente y escasa como es, carece de figuras ni siquiera medianamente ilustradas en el quehacer de la política de altura, como es sabido, pero es mucho más deficiente en el arte de la buena dramaturgia.

Los dos o tres nombres a los que indefectiblemente recurre la oposición para elaborar su discurso antichavista e imprimirle el contenido conmovedor que pretende darle para intentar sensibilizar a la sociedad y hacerla presa incauta de su propuesta neoliberal (pero sin que lo parezca, por supuesto) suelen ser los mismos tecleadores de la verborrea insulsa y degradante de la telenovela venezolana en la cual ellos se graduaron de “intelectuales”, por el solo hecho de que en alguna ocasión fueron asistentes como dialoguistas de destacados escritores que, más por razones de su grandeza que por ninguna otra cosa, aceptaron eventualmente el reto de escudriñar el demonio televisivo desde sus entrañas, como José Ignacio Cabrujas, Salvador Garmendia o Carlos González Vegas, quienes sí fueron efectivamente intelectuales de la mayor dimensión y estatura, y a los cuales esos dos o tres “letrados” de la derecha se empeñan en deformar e insultar con sus pésimas imitaciones de usurpación, ya ni siquiera en las letras sino hasta en la gestual afectada de lirismo cursi y en el tono parsimonioso del habla que tan ridículo les queda.

Ante semejante tragedia (no griega, sino política) no se entiende entonces por qué razón la mediocre derecha venezolana se empeña cada vez más en basar su accionar no en el drama solamente, sino en el melodrama (que es la versión del drama maltrecho con la estulticia del fingimiento lagrimoso y la total insustancialidad de las ideas).

Desde las falsas enfermedades terminales que desde hace más de tres lustros utilizan como invariable cartilla de liberación carcelaria, hasta la falsificación de balazos a quemarropa mediante técnicas de maquillaje barato, la pésima simulación del sufrimiento ha sido la constante en el accionar de la oposición venezolana, porque la rectitud inquebrantable del Gobierno Bolivariano y de sus cuerpos de seguridad frente a la provocación de la violencia, se ha convertido en un obstáculo insalvable que obliga a modificar de manera sustantiva el guion que les ha sido ordenado desde Washington para provocar el estallido social que el intervencionismo imperialista requiere en su pretensión de asaltar el país.

La norma de la desobediencia ideada por el decrépito conspirador estadounidense Gene Sharp, quien pretende destruir la democracia planetaria desde la terraza de su cómoda vivienda en Boston, es seguida a pie juntillas por la derecha venezolana sin incorporarle ni el más mínimo aditamento a la receta desestabilizadora.

El eje central de la propuesta de “no violencia” que plantea Sharp es procurar la predisposición de la sociedad contra el Estado, haciendo aparecer ante los medios cada vez más víctimas del gobierno que se pretende deponer, mediante la aplicación de técnicas elaboradas y muy inteligentes de exacerbación del dolor y la indignación entre la gente, pero al menor costo humano posible (al menos entre las filas de los insurrectos).

El rasgo predominante de la dirigencia opositora venezolana, como se sabe, no es precisamente el de la inteligencia. Ni mucho menos el del patriotismo.

De ahí la imperiosa necesidad de apelar a los “dramaturgos” de utilería de los que disponen, ya no como creadores sino como simples orquestadores de escena de todo cuanto el guion del Golpe Suave que la Albert Einstein Institution dirigida por Sharp ordena.

Son ellos quienes, con los mismos lamentables rudimentos de los teleculebrones en los que se formaron como intelectuales de la derecha,  instruyen a sus líderes y a sus jóvenes en el arte del falseamiento de agresiones por parte del Gobierno, para que en la pantalla de los medios de comunicación la crudeza de la victimización sea lo más impactante y desagradable posible.

Por eso, por la mediocridad de sus dramaturgos de pacotilla, hay tanto muchacho gafo en la oposición que no cuida ni las más elementales formas de la falsedad, cuando en vez de mantener la farsa de la represión una vez tomada la fotografía o el video que el plan indica, terminan haciendo morisquetas frente a la Guardia Nacional Bolivariana, con lo cual son ellos mismos quienes derrumban por completo el tinglado de la mentira del totalitarismo y la dictadura que pretenden presentar como la realidad de Venezuela.

opositores Idiotas

Es la “generación selfie”, educada en el flirteo con la cámara como única e impostergable obligación existencial de su fatua cotidianidad, que termina inexorablemente seducida y dominada por las lentes antes que comprometida con idea alguna de lucha verdadera por las causas que su dirigencia debiera enarbolar, porque es esa dirigencia la primera que se anota en cada oportunidad en el casting inagotable de la falsedad y la mentira.

Procurar la fotografía que detone la activación de la Carta Democrática por la que tanto clama el cipayo Secretario General de la OEA, es tarea prioritaria para la derecha golpista venezolana. Pero las únicas imágenes que circulan masivamente por todos los medios son las de las agresiones de los manifestantes contra las y los agentes de los cuerpos de seguridad del Estado, y eso, por supuesto, les desbarata la escena de la “crisis humanitaria” que le venden al mundo.

No tienen argumento para su perverso plan de acabar con la democracia en Venezuela. Todo es teatro.. pero del más decadente.

Eso es todo.

@SoyAranguibel

Aranguibel en Voces del Mundo: “Estados Unidos quiere restaurar el neoliberalismo en Venezuela”

Lo afirmó el periodista y analista Alberto Aranguibel al referirse a las últimas decisiones de la OEA en relación a su país. Agregó que la oposición “ha estado tratando de usar el Poder legislativo para acabar con la democracia” y analizó la intervención de la Fiscal General, Luisa Ortega, en la crisis venezolana.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela© REUTERS/ MIRAFLORES PALACE

“Fue una muestra de que efectivamente no hay una ruptura institucional. Fue un llamado de atención, pero no una denuncia, como lo puso la derecha en la prensa internacional”, aseguró Aranguibel al referirse al rechazo de la Fiscal Ortega sobre la decisión del Tribunal Superior de Justicia de asumir las funciones de la Asamblea Nacional legislativa. La oposición neoliberal “tiene más difusión a través de los medios internacionales, tiene más resonancia, porque precisamente se ha confabulado con el Departamento de Estado norteamericano con tal finalidad”. No obstante, descartó la posibilidad de que las Fuerzas Armadas actúen como lo pidió el diputado venezolano Julio Borges.

“Lo que sucede no es nuevo, es una agresión que se dio desde el inicio de la Revolución Bolivariana en 1999: y es la pretensión de Estados Unidos de restaurar su modelo neoliberal, no sólo en Venezuela sino en el continente”, aseveró el periodista venezolano Alberto Aranguibel en cuanto a la decisión de la OEA de castigar a Venezuela.

Oiga aquí la entrevista completa:

Fuente: Sputniknews

Arrecheras prefabricadas

Por: Alberto Aranguibel B.

Cristo construyó su iglesia a partir de la atención que le brindó a los miles de desamparados del pueblo de Israel que imploraban justicia.

Lenín respondió al llamado del campesinado oprimido que desde tiempo inmemorial se rebelaba en torrentes contra el zarismo.

Mao se puso al frente del clamor popular de millones contra las dinastías.

Chávez surgió como producto de las luchas desenfrenadas de un pueblo que desde un veintisiete de febrero dejaba ver que ya no era capaz de contener su furia.

En cambio la lucha de la oposición venezolana consiste en lo contrario; en buscar desesperadamente que la gente se arreche.

Cuando se examina con detenimiento el comportamiento opositor de los últimos dieciocho años, se encontrará sin ninguna dificultad que la totalidad de su accionar consiste en exigirle a su propia militancia que deje de lado la indiferencia. Que si no se compromete en la lucha contra la revolución no habrá posibilidad alguna de éxito para ellos.

En las urbanizaciones del este claman a gritos por altoparlantes y en impactantes pancartas que hay que salir a la calle. Que si no superan el miedo jamás saldrán del gobierno bolivariano. Que enfrenten a la Guardia Nacional sin temor, que la provoquen, la insulten y la humillen, así como les piden que se rebelen contra toda autoridad o Poder del Estado.

El más desquiciado de sus dirigentes, un cagalitroso golpista contumaz y fracasado, se desgañita en insultos y ofensas contra todo funcionario de la GNB o de la Policía Nacional que se le aparezca por la calle, y les pide a gritos a los transeúntes que se bajen de sus carros y lo acompañen en sus histéricas refriegas, pero nadie le hace caso sino que le toman fotos y videos como a cualquier otra curiosidad zoológica.

Es proverbial la neurótica impostura de su perpetuo candidato presidencial mandando a la gente a descargar su arrechera contra el mundo. Pero solo unos cuantos salieron a dar muerte a 12 hombres y niños del pueblo.

Su mejor amigo, hoy preso tras las rejas de Ramo Verde, sí lo logró. Su llamado le costo la vida a 43 venezolanos y la lesión grave a más de 800.

Por su crasa ineptitud y escaso sentido del ridículo, no se percatan de que en realidad lo que dicen con su invariable llamado a la rabia es que desprecian a su propia militancia ofendiéndola y acusándola persistentemente de cobarde.

Y, lo que es más revelador: dejan perfectamente claro que la arrechera que dicen atender, en verdad quienes la fabrican son ellos.

La Ley y su imagen

Por: Alberto Aranguibel B.

“Una imagen dice más que mil palabras” Proverbio popular

La doctora Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República, jamás se presenta ante la opinión pública rodeada de funcionarios de su Despacho.

Si se introduce en la sección de imágenes o de videos de cualquier buscador de la web la consulta “Informe de la Fiscal Luisa Ortega Díaz”, arrojará siempre un sinfín de fotografías donde se ve a la funcionaria completamente sola frente al micrófono. Salvo las dos o tres ocasiones en las que aparece rodeada de periodistas, diputados, o integrantes de la Comisión de la Verdad, según la naturaleza particular del escenario ante el cual esté compareciendo.

Probablemente las normas de protocolo de su Despacho establecen de alguna manera que la mayor jerarquía de la institución que preside no debe ser compartida en modo alguno por los cargos de inferior rango. Lo cual es perfectamente comprensible dado que dicha institución no es un cuerpo colegiado.

Es evidente, pues, que para la explosiva declaración que daría el pasado  viernes la doctora Ortega hubo la clara instrucción de romper radical y abiertamente con tal esquema para incorporar a un nutrido grupo de funcionarios de segunda y tercera categoría en el set de prensa, cuya lectura visual en las pantallas de televisión y páginas de prensa del mundo entero fuera la de “declaración conjunta” que en la semiótica política de hoy en día es un estándar comunicacional casi obligatorio.

La palabra es contundente e inexorable. Con ella se expresa de una u otra forma todo cuanto el sentimiento humano necesite transmitir, según la orientación y las necesidades o requerimientos del hablante.

Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal norteamericana durante casi veinte años, fue objeto en una oportunidad de una medida tomada por el gobierno norteamericano, que decidió designar a un semiólogo para encargarse específicamente de la revisión de los discursos y las declaraciones públicas que el importante funcionario tuviera que hacer, dada la alta peligrosidad que alguna palabra mal escogida o una idea mal expresada pudiera haber tenido para la estabilidad económica de la nación más poderosa del planeta.

Como en efecto la tuvo, cuando el inefable personaje defendía en 2003 ante el senado de esa nación el modelo de los llamados “derivados financieros” (negociaciones de mercados a futuro, hipotecas de tercer y cuarto grado, etc.) que a la larga detonaron la crisis más grande del capitalismo en toda su historia.

Pero la simbología es más poderosa. Comunicar ideas sin decir palabras es sin lugar a dudas el arte más prodigioso del ser humano a través del tiempo. Los antiguos lo demostraron con la invención de la escritura con base en pictogramas que explicaban lo humano y lo divino en trazos cuya elaboración todavía hoy sorprende a los estudiosos del lenguaje.

De eso se trata la comunicación en la actualidad. Lo que dicen las imágenes más allá de lo que puedan o pretendan expresar las palabras.

Susan Sontag hablaba en 1977 del rol de la fotografía en la sociedad de hoy, asumiéndola como el medio principal para captar la realidad. “Fotografiar es esencialmente un acto de no intervención”, decía. Y con ello aproximaba una visión particular no solo de la fuerza de la imagen en la comunicación sino del carácter ético que debía regir el desempeño del medio de comunicación.

La realidad es hoy construida con la más absoluta intencionalidad por quienes manejan y dominan esa poderosa herramienta que es el medio de comunicación, cuyo peso es cada vez más determinante en el devenir de las constantes transformaciones de las cuales es objeto la sociedad.

Por eso la derecha (nacional e internacional) ha orientado en los últimos tiempos su estrategia de desempeño público a partir del manejo adecuado de las imágenes, mucho más allá de lo que le resulte de pertinente o valiosa la palabra en sí misma en el discurso político.

Mientras la lógica de la narrativa revolucionaria se orienta cada vez más a la búsqueda de la racionalidad argumentativa, en el ámbito de la derecha la preocupación se centra de manera progresiva en el uso intensivo de los códigos visuales como elementos de convicción determinantes.

Se dice que en su momento John F. Kennedy habría logrado superar al que se consideraba seguro ganador en la contienda por la presidencia de los Estados Unidos en 1960,  Richard Nixon, precisamente por causa de su buen semblante en cámara frente a la desaliñada y sudorosa imagen de su contendor durante el primer debate político televisado a todo el país.

Poco importó lo que uno y otro dijeron sobre sus respetivos programas de gobierno. Importó fue la imagen.

El periodista chileno Pedro Santander, expuso brillantemente esa idea de la fuerza de la emocionalidad en la toma de decisiones políticas en la sociedad actual, en el marco del seminario internacional “Venezuela Digital” llevado a cabo la semana pasada en los espacios del Teatro Teresa Carreño, en Caracas, en el cual se presentaron y debatieron infinidad de datos y conocimientos reveladores sobre la nueva realidad y complejidad de los medios digitales y de comunicación en el mundo.

En el mismo momento en que el también profesor universitario chileno exponía, la Fiscal General de la república ofrecía su polémica declaración en la que denunciaba la supuesta ruptura del orden constitucional en el país.

No expresó solamente un desacuerdo con otro órgano del Estado. No dijo, como es usual en tales y tan delicadas circunstancias, que le preocupaban las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, que tenía sus reservas o, incluso, que no las compartía y que llamaba a su revisión.

Dijo expresamente que había una “ruptura del orden constitucional”, que por lo demás nunca la ha habido sino cuando la asamblea Nacional pidió este mismo año la renuncia del Primer Mandatario aduciendo “Abandono del Cargo”, justamente en momentos en que los poderes fácticos de la derecha, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, se han topado con una piedra de tranca sustantiva en el camino de su campaña por derrocar al presidente Nicolás Maduro, que es precisamente la fuerza de la legitimidad de la cual goza el Gobierno revolucionario, frente al cual no puede nadie dar por cierta la especie de la ruptura, base fundamental del ataque del Secretario de la Organización de Estados americanos (OEA), quien ha sostenido (sin poder probarlo en ningún momento) que tal ruptura se haya producido efectivamente en el país.

Esa frase, construida con las exactas palabras que en este momento preciso son tan particularmente decisivas para la paz y la soberanía de la nación, fueron dichas con la más absoluta intencionalidad golpista y en eso no debe haber la menor duda.

Eso fue lo que las palabras dijeron.

Pero no son las palabras las que deben servir en este caso para establecer la intencionalidad contrarrevolucionaria de esa tan infeliz e irresponsable declaración. No interesa ahí la interpretación de la Ley, ni la veracidad del articulado constitucional que refuta de manera incuestionable lo dicho por la fiscal. Eso ya lo estableció claramente la trascendental decisión del Consejo de Defensa de la Nación el mismo viernes en la madrugada, tal como lo dio a conocer en Cadena Nacional el Primer Mandatario.

Son las imágenes.

La inusual ubicación de ese grupo de fiscales coreando a la doctora Ortega, en franca declaración de insubordinación contra el Poder Judicial, en primer término, y en definitiva contra el país, para mostrarles no solo solidarios y comprometidos con la declaración, sino eufóricos y celebérrimos por el desplante institucional, revela mucho más que todo cuanto se decía en la declaración.

Revela que, tal como se ha sospechado desde siempre, la Fiscalía es un nido de alacranes vendepatria, que agazapados en la institucionalidad del Estado conspira de manera impúdica y rastrera contra nuestra democracia en la búsqueda de una oportunidad de hacer lo que esa mañana estaban haciendo de manera ruin y artera.

Revela el carácter miserable de quienes, habiendo estado a punto de ser calcinados vivos por las llamas del fuego terrorista que Leopoldo López y Gaby Arellano lanzaron sobre ellos cuando incitaron a las hordas fascistas de Voluntad Popular y Primero Justicia a incendiar la Fiscalía en 2014, fueron sin embargo rescatados por la Guardia Nacional Bolivariana que el gobierno que pretenden derrocar envió para salvarlos.

Hoy todos esos fiscales que aúpan eufóricos la declaración golpista de la Fiscal, están vivos y pueden ir a ver a sus hijos al final de cada jornada, porque existe un gobierno profundamente humanista que les salvó la vida y salvaguardó sus derechos como venezolanos en aquella horrible tarde de fascismo que desataron con la peor saña e inmisericordia sus propios copartidarios.

Dios perdone su asqueroso rastacuerismo.

@SoyAranguibel

Emir Sader: La crisis de la democracia en el neoliberalismo

Por: Emir Sader

Un elemento que se ha globalizado rápidamente ha sido el de la crisis de la democracia. En Europa, que se enorgullecía de sus sistemas políticos, las políticas de austeridad han promovido la generalizada deslegitimación de esos sistemas, centrados en dos grandes partidos. Cuando ambos asumieron esas políticas económicas anti-sociales, han entrado en crisis acelerada, perdiendo votos, intensificando el desinterés político por las elecciones, dado que esos dos partidos promueven políticas similares. Han empezado a surgir alternativas –en la extrema derecha y en la misma izquierda- que ponen en shock a esos sistemas: por la derecha de forma autoritaria, por la izquierda buscando el ensanchamiento y la renovación de las democracias.

Hasta que la crisis de las democracias dio un salto con el Brexit y con la elección de Donald Trump en los EEUU. En Gran Bretaña, los dos partidos tradicionales fueron derrotados en una decisión crucial para el futuro del país y de la misma Europa, con la decisión mayoritaria de salida de la Unión Europea. Lo cual refleja cómo esos dos partidos no han sabido entender el malestar de gran parte de la población –incluso de amplios sectores de la misma clase trabajadora- respecto de los efectos negativos de la globalización neoliberal. Los trabajadores, electores tradicionales del Partido Laborista, concentraron su voto por el Brexit, en contra de la decisión de ese partido y terminaron decidiendo la votación.

En EEUU la victoria de un candidato outsider, que, para ganar, no solo enfrentó al Partido Demócrata sino también a los grandes medios, a la dirección de su propio partido, a los formadores de opinión. El triunfo de Trump representó una derrota para los dos partidos como expresiones de la voluntad organizada de los norteamericanos.

Por todas partes la democracia tradicional hace agua. Los partidos tradicionales pierden aceleradamente apoyos, las personas se interesan cada vez menos por la política, votan cada vez menos, los sistemas políticos entran en crisis, ya no representan a la sociedad. Es la democracia liberal, que siempre se autodefinió como “la democracia”, la que entra en crisis, bajo el impacto de la pérdida de legitimidad de gobiernos que han asumido los proyectos antisociales del neoliberalismo y de la misma política, corrompida por el poder del dinero, que en el neoliberalismo invade a toda la sociedad, incluso a la misma política.

En América Latina, dos países que habían fortalecido sus sistemas políticos, mediante gobiernos y liderazgos con legitimidad popular, como Argentina y Brasil, han retrocedido hacia gobiernos que pierden –o nunca han tenido– apoyo popular. El mismo sistema político sufre con gobiernos que han hecho promesas o han sido elegidos con programas distintos a los que ponen en práctica. El programa neoliberal de ajustes fiscales profundiza la crisis de legitimidad de los gobiernos y de los mismos sistemas políticos.

La concepción que preside al neoliberalismo, que busca transformar todo en mercancía, llegó de lleno a la política, con sus financiamientos privados, con campañas adecuadas a servicios de marketing, con millonarias actividades que hacen de las campañas un despliegue de piezas publicitarias casi al estilo de cualquier otra mercancía. Por otra parte, gobiernos copados de ejecutivos privados los hacen cada vez más parecidos a empresas, por el personal y por la concepción que preside a gobiernos con mentalidad de mercado.

La era neoliberal es así la era del agotamiento del sistema de las democracias liberales. Los agentes que le daban legitimidad – parlamentos con representación popular, partidos con definiciones ideológicas, sindicatos y centrales sindicales fuertes, dirigentes políticos representantes de distintos proyectos políticos, medios de comunicación como espacio relativamente diversificado de debates – se han vaciado, dejando al sistema político y a los gobiernos suspendidos en el aire. El desprestigio de la política es la consecuencia inmediata del Estado mínimo y de la centralidad del mercado.

La crisis de las democracias se ha vuelto uno de los temas que se extienden de los EEUU a la América Latina, pasando por Europa y por Asia. Ya no se trata de reivindicar un sistema que se ha agotado, sino de construir formas alternativas de Estado, de sistemas políticos y de representación política de todas las fuerzas sociales.

Emir Sader Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

Fuente: Resumen Latinoamericano

Luis Britto: Vuelta a la URSS

Por Luis Britto García

Del árbol caído todos hacen leña. No podrán astillar el legado colosal de la Unión Soviética, que contra viento y marea fascista y capitalista mantuvo durante tres cuartos de siglo la primera gran experiencia socialista del planeta

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El mismo día que se constituyó la Unión Soviética, le declararon la guerra el ejército de la tiranía zarista, la contrarrevolución interna y  catorce países imperialistas, entre ellos Estados Unidos, que la invadió por Alaska y fue vergonzosamente derrotado.
Antes de convertirse en la segunda potencia del mundo, la Unión Soviética debió sobrevivir y superar en su territorio el devastador impacto directo de  dos Guerras Mundiales: la segunda de ellas con un costo de entre veinte y treinta millones de vidas. El 80% de las bajas del ejército nazi ocurrió en el frente Oriental. Estados Unidos e Inglaterra, por el contrario, nunca sufrieron una invasión territorial, y esperaron cómodamente hasta 1944 antes de poner un soldado en Europa continental. La batalla por el destino de la humanidad se peleó en la Unión: de no haber sido por ésta, el planeta hubiera caído bajo el dominio fascista: los miembros de las razas consideradas “inferiores” hubiéramos  sido exterminados o esclavizados.
No estuvo exento de agresiones, sabotajes y sangre ni un solo día de las cuatro décadas que  llevaron a la Unión del atraso del arado de palo a tachonar el firmamento con las estrellas del primer satélite artificial, el primer cosmonauta,  la primera cosmonauta, el primer descenso suave no tripulado en la luna.
En medio de esta guerra sanguinaria no cesaba la Unión de anotarse triunfos humanos. Primer país en conceder el voto a la mujer, en reducir la jornada laboral a 7 horas, en establecer el sistema universal de enseñanza pública y gratuita con alimentación y guarderías asimismo gratuitas,  en implantar la protección a la salud universal y gratuita, en otorgar baja remunerada por maternidad desde el inicio del embarazo y hasta un año después del parto, vacaciones de un mes, la baja por enfermedad con salario completo, en reconocer la jubilación para los hombres a los 60 años y para las mujeres a los 55.
Mientras tanto, bueno es recordarlo, inventaban los soviéticos el arte abstracto, la arquitectura moderna, el lenguaje artístico del cine y parte de la música contemporánea.
Un Referendo sobre la Preservación de la Unión Soviética en 1991 arrojó 113.512.812 votos a favor (77,85%) y sólo 32.303.977 votos en contra (22,15%). Un sondeo efectuado por el Centro Levada en 2016 revela que 56% de los rusos considera que vivía mejor bajo el comunismo, y 53% califica favorablemente la economía centralizada.
La perspicaz Pasqualina Curcio me facilita cifras de la OCDE que explican esta adhesión. Pese a guerras y obstrucciones, el PIB per cápita mejoró en forma sostenida: en 1986 se situaba en unos 7.000 KG$; desde el neoliberalismo de  los noventa, descendió abruptamente hasta poco más de 4.000 KG$.
La esperanza de vida al nacer era de 69,17 años en 1989; para 2000 había bajado abruptamente a 66,04. La tasa de mortalidad de mujeres era en 1990 de 116,2 por 100.000; en 1994 subió desmesuradamente a 178,406; en 2004, a 176,833. La de varones era en 1900 de 316,078; de 486,421 en 1994; y creció a 465,095 en 2004 (www.ggdc.net/madison/historical-statistics/verticial-file02-200.xls). En general todos los indicadores de Desarrollo Humano se hundieron a partir de la aplicación de las medidas neoliberales.
Para todo revolucionario es un deber estudiar las causas que llevaron  tan formidable proyecto a su caída (por ahora).
luis-britto  TEXTO/FOTOS: Luis Britto
(Foto del Monumento al Trabajo, en Moscú: Alberto Aranguibel B.)

Auto suicidio

Por: Alberto Aranguibel B.

Se acusa de fascista a todo aquel que desde el ámbito del chavismo denuncie la desfachatez y la impudicia de quienes militando ardorosamente en la conspiración golpista que intenta la derecha contra el gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro, pretenden sin embargo formar parte del mismo, y no como simples técnicos o trabajadores sino incluso como gerentes de los más altos cargos de la administración pública, como ya es común en casi todos los ministerios.

Aducen que es su derecho, pretendiendo siempre dejar de lado a quienes, teniendo el mismo derecho, obtuvieron el mandato popular mediante elecciones libres y perfectamente democráticas para ejercer la función de gobierno.

Solo la oposición venezolana suele reclamar como derecho la posibilidad de formar parte de un gobierno para el cual no ha sido electa y contra el cual lucha de manera infatigable. Una forma desquiciada de intentar acceder al poder sin haber obtenido para ello el respaldo popular que la democracia establece.

Lo hace porque suena noble. Suena épico. Aparenta arrojo, dignidad y gallardía. Pero en esencia no es sino una conducta hipócrita e insensata que se inspira en la ética del chulo. Pero también en la del suicida.

La inmensa mayoría de la oposición en Venezuela es gente de poder adquisitivo. La demostración palpable de eso es que es ella la que tiene el mayor acceso al bienestar y la calidad de vida que provee la revolución.

Como los vehículos Chery, por ejemplo, o los equipos del programa “Mi casa bien equipada”, pruebas poderosas e irrefutables de que el gobierno revolucionario sí libra en efecto un esfuerzo titánico por alcanzar la mayor suma de felicidad posible para su pueblo, frente a las cuales no existe la posibilidad de mostrar siquiera ni una sola obra o beneficio aportado por la derecha neoliberal que los escuálidos siguen a pie juntillas.

No hay en el país ningún logro para el pueblo que pueda atribuirse a la derecha como conquista social. La inclusión social que consagra hoy nuestra avanzada Constitución, que se traduce no solo en vehículos o equipos para el hogar, sino en las más bajas tarifas de servicios públicos de todo el continente, en la liberación de la deuda externa que asfixia las economías de los países neoliberales en el mundo, en la gratuidad de la enseñanza, de la vivienda y de la salud para nuestro pueblo, así como en el aseguramiento del trabajo, del salario y de las pensiones sociales, es producto de una visión profundamente humanista construida por el Comandante Hugo Chávez, con la cual la mayoría de esos sectores de poder adquisitivo de la sociedad se ha beneficiado desde el inicio mismo del proceso revolucionario.

En cambio las calles de los municipios donde gobierna la oposición son absolutamente intransitables. Frente al pavoroso clima de inseguridad que genera la falta de alumbrado y de vigilancia policial en esos municipios gracias a la incompetencia de sus propios alcaldes, la pestilencia de basura acumulada y la aterradora experiencia que significa el ejercicio de esquivar los huecos que minan cada vez más todas sus arterias viales, no queda manera alguna de darle el más mínimo voto de confianza a los líderes de la oposición como alternativa de gobierno.

Sin embargo, el militante opositor se aferra a su antichavismo visceral buscando infiltrarse a como dé lugar en algún organismo público sin el menor pudor ni la más mínima vergüenza, porque su vocación no fue jamás la del luchador inspirado en ideales altruistas de ningún tipo, sino la del vividor oportunista que, en la más perfecta lógica individualista de la filosofía neoliberal, procura siempre su propio beneficio a costa del sufrimiento de los demás.

Aduciendo como escudo la eventual pulcritud de sus hojas de servicio (porque asisten a las marchas chavistas y cumplen con su horario laboral), los opositores obstaculizan de una u otra forma el avance de la revolución desde sus puestos de trabajo en el gobierno, porque, además de su ineptitud y de su proverbial negligencia (demostradas en décadas de gobiernos ineficaces de la derecha), para ellos es indispensable que el proyecto chavista fracase.

Su labor como militantes es pues la de perturbar el buen curso del gobierno y hacer imposible la prestación de los servicios públicos destinados a la población, incluso sin que sea necesaria su presencia en el cargo. Porque cuando el sabotaje es urdido con la más perversa saña, trasciende a la persona y se convierte en un mal endémico del organismo o del servicio que éste debe prestar.

¿Supondrán acaso que de llegar la derecha a ser gobierno, dejará en sus cargos a la misma gente a la que tiene más de quince años tratando de sacar del poder?

¿Qué sentido tendría para un sector político de derecha, sectarios como son todos, luchar tan férreamente por derrocar a un gobierno si después de eso no despide al funcionariado que laboraba ahí durante la revolución? ¿Piensan acaso los escuálidos infiltrados hoy en el gobierno que Ramos Allup o Julio Borges, que han jurado hasta la saciedad perseguir a muerte a todo funcionario del gobierno en caso de alcanzar el poder, les respetarían su derecho al trabajo como lo hace la revolución?

Los votantes de la oposición, sin ser mayoría electoral, son sin embargo unos cuantos millones. La administración pública, no pasa de dos, incluyendo Comunas y Comités Locales de Abastecimiento y Producción (que no existirían en un gobierno de derecha porque los opositores los detestan). De lo que se deduce que habría muchísimos más escuálidos aspirando a cargos en un eventual gobierno de derecha que puestos para repartir.

¿Serán en verdad tan generosos los escuálidos que hoy están cobrando cómodamente su buen sueldo en la revolución, como para ayudar a derrocar al gobierno que les da de comer para poner a uno que con toda seguridad los dejará en la calle? ¿O es que su odio a todo lo que tenga que ver con chavismo es tan grande como para llevarlos a un insensato “autosuicidio”, como dijera el inefable prócer socialdemócrata?

¿Habrá quien le crea a un opositor muy bien acomodado (del este del este) que el interés en su lucha contra el gobierno no es su propio bienestar sino el de los pobres? Téngase en cuenta que hablamos de los mismos pobres que durante más de tres lustros esa oposición ha odiado sin la más mínima misericordia ni compasión como a verdaderas excrecencias y demonios infernales. ¿Será posible tamaño dislate?

Por donde quiera que se le vea, es un completo sin sentido la manifestación contrarrevolucionaria de un opositor conduciendo, por ejemplo, un vehículo producido en revolución, o recogiendo firmas contra el presidente Maduro con una “canaimita”, o gritando consignas contra el gobierno mientras campanea un costoso whisky mayor de edad en cualquiera de los restaurantes de lujo de Las Mercedes. Más aún cuando él mismo, desde su puesto de trabajo, es quien determina con su inoperancia y su ineficiencia los problemas que pretende erradicar derrocando el gobierno.

Esa contradicción, aunque en principio no lo parezca, es a la larga un argumento valioso para la revolución. Porque le demuestra al pueblo de manera irrefutable que el discurso de la derecha, además de inmoral e inescrupuloso, es inconsistente, falso y sin fundamento.

Que lo único que pretende la oposición es hacerse del poder en Venezuela para saquear una vez más nuestras riquezas y nuestras posibilidades de trabajar en paz por un futuro cierto de igualdad y de justicia social. Que esos carros, esos equipos y ese bienestar que enrostran impúdicos en su alharaca antichavista son la prueba tangible de su mezquindad y de su vocación de asalto del bienestar que la revolución con gran esfuerzo construye para el pueblo.

Esos escuálidos, son, en definitiva, miserables.

@SoyAranguibel

Aliado principal de Lilian Tintori es uno de los más grandes corruptos del Continente

El periodista Amauri Chamorro da a conocer este 22 de marzo la decisión de la Fiscalía General de Brasil de publicar la lista de los implicados en los hechos de corrupción más escandalosos que han sacudido a esa poderosa nación suramericana por más de medio siglo, en los cuales aparecen señalados los más altos funcionarios del gobierno de facto presidido por el ultraderechista Michel Temer , quien llegara al poder mediante un golpe de Estado institucional perpetrado contra la legítima presidenta Dilma Rouseff.

Entre los acusados por los delitos de corrupción con la poderosa empresa Odebrecht se encuentra el parlamentario Aécio Neves, el más estrecho colaborador de Lilian Tintori, esposa del terrorista venezolano Leopoldo López, quien ha venido jugando un papel preponderante en la campaña internacional de descrédito contra el gobierno venezolano del presidente Nicolás Maduro, y uno de los principales agentes de la ultraderecha latinoamericana que hoy pretende reinstaurar el neoliberalismo en la región.

A continuación transcribimos íntegramente la reveladora nota de prensa publicada hoy por el periodista Chamorro en el portal “La Junta”:

FISCAL BRASILEÑO PRESENTA LA VERDADERA LISTA DE ODEBRECHT

Por: Amauri Chamorro

Después de años de acusaciones en contra de los ex presidentes Lula y Dilma, y el señalamiento al Partido dos Trabalhadores (PT) como el partido creador de la corrupción en la Petrobras, sucedió lo imaginable: la máxima autoridad de la Fiscalía brasileña presentó formalmente las denuncias en contra de toda la alta cúpula de la derecha del país. Fueron denunciados 5 ministros de Temer, los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, 4 senadores del partido de Temer y 1 del Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB). Adicionalmente, la denuncia se extendió a más de 211 personas que no tienen foro privilegiado. Se le cayó la historia de las portadas a la prensa privada y a grandes segmentos de la sociedad brasilera, que sustentaban agresivamente que la única salida para erradicar la corrupción era destituir a Dilma y encarcelar a Lula.

Lo que ambos presidentes hicieron fue profundizar las investigaciones, exponiendo peligrosamente las estructuras de la centenaria corrupción que nace y coexiste en las entrañas de la poderosísima élite brasileña, llevando a prisión a importantes ministros y líderes del PT. A partir de la apertura de esa caja de pandora iniciada por el PT en Brasil, la derecha continental tuvo que reaccionar de forma inmediata, posicionando mediáticamente la responsabilidad de la corrupción en las décadas progresistas. De esa manera, la izquierda cargaría el impacto de lo que estaba por descubrirse. El mérito de la voluntad política de cortar en carne propia la corrupción, se transformaba en un pecado capital.

El discurso construido por los partidos de derecha y ampliamente promocionado por las empresas de comunicación blindaron hasta la presente fecha a los aliados políticos que aún no habían sido acusados formalmente. En el caso de Brasil, el presidente golpista Michel Temer fue nombrado 43 veces por los corruptores de Odebrecht, acusado de recibir 3 millones de dólares en efectivo. El ex candidato presidencial por el PSDB y socio de la Red Globo, Aécio Neves, ha sido nombrado incontables veces por casi todos los delatores. Eduardo Cunha, ex presidente del Congreso, responsable por operar el golpe contra Dilma, fue citado 35 veces. Cunha está preso por manejar de manera ilegal más de 150 millones de dólares en sus cuentas en Suiza, montos que no pudo justificar.

La corrupción denunciada en la Lava-Jato existe comprobadamente hace más de 30 años. De la misma forma en que todos los políticos de la derecha acusados en esta nueva etapa de investigación fueron parte activa de los gobiernos de José Sarney, Fernando Collor, Itamar Franco y Fernando Henrique Cardoso. Todos anteriores a Lula y Dilma.

Es importante tener en cuenta que la Lava-Jato permitió iniciar la privatización de Petrobras y los más de 1 trillón de dólares en reservas petroleras brasileñas que el neoliberalismo de Cardoso no logró cumplir. En lo político, el manejo jurídico-mediático del caso creó las condiciones para liquidar al PT, única fuerza capaz de frenar el asalto al patrimonio del pueblo brasileño. En el ámbito de la opinión pública se instalaron matrices para que el pueblo se convenciera que solo la privatización de la sexta empresa más grande del mundo, sanaría el cáncer llamado corrupción.

Posteriormente a los trágicos 8 años de gobierno de Fernando Henrique Cardoso, el PT estatizó las reservas y destinó el 75% de todos los royalties para el desarrollo educacional y científico de Brasil. Esta decisión amenazaba directamente la hegemonía norteamericana y europea en ciertos sectores estratégicos. Brasil es competidor directo en la industria de la construcción civil, naval, aeroespacial, militar, agroindustrial, inclusive en el enriquecimiento de uranio, siendo productor de su propia tecnología. Todo a disposición de un gobierno que trabajó intensamente por la integración de América Latina, África y Asia. Lula se transformó en un gran e incómodo problema comercial y geopolítico para la expansión hegemónica de los EE.UU y Europa en esas regiones.

¿Y de qué acusan a Lula en la Lava-Jato? De que supuestamente tiene un departamento de manera ilegal en una playa de São Paulo, pese a que ese mismo inmueble es de propiedad de una señora que garantiza que Lula jamás ha estado ahí. A su vez, Fernando Henrique Cardoso, el ex Presidente neoliberal, es propietario de dos departamentos, uno en la Avenida Foch en París, y otro en la Trump Tower en Nueva York, ambos incompatibles con sus ingresos de profesor universitario y ex Presidente de la República. Este caso fue denunciado hace algunos años y reconfirmado por su ex compañera sentimental en 2016, indicando inclusive los nombres de los testaferros utilizados por Fernando. Ni el Ministerio Público Federal, ni la Suprema Corte, mucho menos la Policía Federal lo han incomodado por ello. Al final, Cardoso es parte de la élite blanca paulista, letrado, profesor de la prestigiosa Facultad de Sociología de la Universidad de São Paulo.

Por el contrario, Lula es semi analfabeto, según él mismo lo dice, y el que más universidades ha construido en Brasil. Nacido en la región de población afro descendiente más miserable, comió carne por primera vez a los 13 años cuando llegó a São Paulo en busca de una vida mejor. Ha recibido cerca de 30 honoris causa por ser un referente mundial en la lucha contra la pobreza y el hambre. Mientras en el gobierno de Cardoso diariamente 300 niños morían de hambre, Lula erradicó la pobreza extrema de Brasil sacando a 27 millones de personas de ese flagelo.

El caso Lava-Jato es muy complejo y no puede ser comprendido solo desde el ángulo legal; toca las profundidades de la estructura política creada por las élites criollas esclavistas que subsisten hasta hoy en forma de bancos, latifundios, monopolios mediáticos y evasores de impuestos. Esas mismas que vendieron el futuro de sus naciones para garantizar sus privilegios y mantener bajo el látigo a los que han decidido alzar su voz. Siempre fue evidente que esa élite criolla jamás aceptó llamar como Señor Presidente a alguien de la “gentuza”. Que dirá exponer a la luz de la opinión pública el origen de sus privilegios mal habidos.

Amauri Chamorro Amauri Chamorro (Facebook / Twitter)

Panaderías y antichavismo

Por: Alberto Aranguibel B.

En las panaderías, como en todo negocio capitalista, hay que diferenciar bien entre los dueños y los empleados.

El dueño es por lo general el desterrado que vino con el rabo entre las piernas de su Europa destruida por la guerra, al paraíso de esta tierra de gracia que le acogió sin mezquindades de ningún tipo. El empleado es el venezolano que fabrica en condiciones de esclavitud el pan que el dueño vende cómodamente desde la caja registradora.

Pero también hay que saber diferenciar entre el dueño trabajador y honesto y el miserable que utiliza la panadería como arma de guerra para hacer una gran negocio a partir de la manipulación con la política.

Mientras al dueño honesto se le reconoce fácilmente porque se le ve trabajar sin descanso junto a los trabajadores, al dueño miserable se le identifica por la forma en que vocifera contra el gobierno revolucionario a la vez que aumenta los precios de las mercancías a diestra y siniestra sin la más mínima justificación.

Con su perorata antichavista, el miserable no solo logra la solidaridad automática de la clientela escuálida, sino que neutraliza a los chavistas que por miedo a que no les vendan se quedan callados ante la andanada de improperios contra todo lo que tenga que ver con Chávez. Y lo que es peor, ante el impúdico asalto al bolsillo que diariamente se da en esas panaderías a la vista de todo el mundo.

Es exactamente lo que pasa en la panadería Crostata, en el Centro Comercial La Boyera, en el Municipio El Hatillo, auténtico centro de bachaqueo donde todo es marcado a precio de dólar ilegal, en la cual una furiosa portuguesa grita a diario a voz en cuello frente a la clientela todo su odio al gobierno y al presidente de la República, a la vez que anuncia, también a diario, el incremento desmedido de precios en todos los artículos.

Hacer que la clientela no te odie a ti sino al gobierno por todos los atropellos que tú cometas mientras haces dinero fácil a raudales, es sin lugar a dudas el mejor negocio para los especuladores en este tiempo de guerras capitalistas contra el pueblo.

Por eso cuando el gobierno pone las panaderías especuladoras en manos de los trabajadores está haciendo lo correcto, no solo en términos laborales sino que logra un nuevo espacio de justicia social para el pueblo.

@SoyAranguibel

Los “equilibrios comunicacionales” del capitalismo

Por: Alberto Aranguibel B.
(Foto: AAB)

El periodismo neoliberal de hoy en día es la forma más fraudulenta de la comunicación jamás conocida por el ser humano. El periodismo revolucionario, por el contrario, es, y ha sido siempre, esencialmente honesto.

El periodismo neoliberal no puede existir sin la catástrofe, a la que debe convertir de manera permanente en espectáculo noticioso. Su base es el sensacionalismo. Porque el sensacionalismo, la muerte estrepitosa, el crimen escandaloso, los terremotos y los huracanes infernales, venden mucho más periódicos que las ideas. Ese es el placer por la noticia como insumo vital que los medios han fomentado en la gente.

En cambio el periodismo revolucionario se ocupa de difundir un pensamiento liberador, a partir de la siembra de la esperanza, generalmente basada en el raciocinio y la argumentación acuciosa de las ideas y de las propuestas de transformación de la sociedad. De eso se ocupa fundamentalmente el periodismo revolucionario.

Para el periodismo neoliberal, la democracia tiene que ser absoluta y totalitaria. No puede existir una forma de expresión distinta a la que pretende imponer el pensamiento único del neoliberalismo. Su visión de la democracia es la de la supremacía de su modelo y el exterminio de cualquier otra forma de comunicación que pueda surgir de las entrañas de la sociedad.

Por eso el imperio norteamericano cataloga de dictadura a todo régimen soberano del mundo en el que los medios no estén al servicio de los lineamientos editoriales de las corporaciones mediáticas norteamericanas.

Por eso Julián Assange y Edward Snowden, entre muchos otros a los que el imperio denomina “agentes enemigos”, son perseguidos y amenazados incluso con la pena de muerte, por el solo hecho de difundir cualquier información que no le convenga al modelo de la dominación imperialista.

Por eso los periodistas neoliberales que sí sirven a los perversos intereses del gran capital inventan sin la más mínima vergüenza las burdas historias de supuestas persecuciones de las cuales serían ellos víctimas en cualquier parte donde no puedan imponer a su antojo la falsa realidad del universo que la mediática neoliberal necesita para sobrevivir.

Como acaba de suceder en Ginebra esta misma semana, durante la presentación de Venezuela en la segunda fase de exposiciones ante el Consejo de Derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en el llamado Examen Periódico Universal, en la cual una cantidad de organizaciones no gubernamentales (es decir; que no han sido electas por nadie, sino que son creadas y financiadas abiertamente a expensas del Departamento de Estado norteamericano) intervino para acusar al gobierno revolucionario del presidente Nicolás Maduro Moros, por la supuesta agresión a cientos de periodistas, entre muchas otras acusaciones vertidas por los inefables voceros del neoliberalismo que con tal finalidad se presentaron en ese escenario.

La denuncia pública contra los gobiernos es una noticia altamente rentable para la prensa. Hacerse la víctima es buscar mover la fibra más sensible de la sociedad a su favor, porque los pueblos del mundo entero han sido históricamente oprimidos por los sectores dominantes que los han gobernado. Se capitaliza siempre, en cualquier acusación contra los sectores políticos y gobernantes en general, el repudio que la misma prensa ha estimulado a través del tiempo en la sociedad apoyándose precisamente en la naturaleza inhumana de los regímenes neoliberales que mayoritariamente han prevalecido en la sociedad contemporánea.

De tal manera que el grueso del trabajo de manipulación que persiguen hacer los periodistas que se colocan a las órdenes de los promotores del neoliberalismo está ya casi plenamente hecho. Solo que bajo la premisa de la afectación que tales ataques a los gobiernos llegan a hacer contra el modelo neoliberal, las denuncias terminan por diluirse en acusaciones particularizadas contra algún empresario como eventual dueño de medio, pero jamás contra el modelo económico y social en el que se sustentan.

Cuando se trata de un gobierno revolucionario, es infinitamente más fácil sensibilizar a la gente con la victimización de la cual la prensa neoliberal se hace a sí misma protagonista, porque en la mediática neoliberal que auspicia la derecha internacional, los procesos revolucionarios han sido satanizados de manera persistente desde hace más de un siglo. Es decir, en este caso el trabajo está más que adelantado y es perfectamente capitalizable a través de cualquier campaña de denuncias, incluso sin la más elemental prueba que permita verificar las siniestras urdimbres de los periodistas neoliberales.

El periodista neoliberal se finge demócrata. El periodista revolucionario lo es. El periodista neoliberal no llega al medio en el que labora producto de la designación por parte de una autoridad debidamente electa por el pueblo en elecciones libres y democráticas, como por ejemplo el Presidente de la República o los ministros que éste a su vez designe gracias a las atribuciones constitucionales de las que está investido, sino que su posición en el medio de comunicación siempre está determinada por la decisión de un empresario al cual la sociedad ni siquiera conoce en la mayoría de los casos.

El periodista revolucionario es demócrata por antonomasia, porque su labor está determinada por el interés de la justicia social y el derecho del pueblo a darse el gobierno de su preferencia. Su tarea es verificar en todos los ámbitos donde se produzca la noticia, que la misma sea transmitida a la ciudadanía ajustada a la veracidad real de los acontecimientos y no a la conveniencia particular del dueño de uno o de otro medio. No manipula sino que contrasta. No tuerce los acontecimientos sino que los comunica. Es decir, respeta y enaltece con su ejercicio la correcta definición de Comunicador Social.

El periodista neoliberal no solo se presta para la jugada artera de los ataques con falsedades contra quien le ordene su capataz, el dueño del medio de comunicación, sino que contribuye en la campaña de tergiversaciones con su aporte más decidido porque ha sido educado en la mentira y en la infamia como instrumentos de lucha y en ellas basa su desarrollo profesional. Infinidad de columnistas que surgen del periodismo neoliberal y no de las luchas sociales en el barrio, son la demostración palpable de esa tragedia de la comunicación capitalista. La permanente riña entre la ética y el confort o el prestigio que brinda el dinero, al que no le importa el dolor o el sufrimiento del pueblo.

Esos periodistas neoliberales, que lloran el cierre de medios que atentan contra la paz de nuestro pueblo y que conspiran contra la legitimidad constitucional de nuestro gobierno, son ya no cómplices del atentado a la verdad que desde esas grandes corporaciones transnacionales se hace, sino que son actores esenciales y determinantes en la destrucción de la democracia venezolana y del mundo que se proponen los halcones del imperio norteamericano en su afán de dominación planetaria.

Son los que fueron a intentar mal poner a nuestro país en Ginebra esta semana, hablando de cientos de periodistas supuestamente agredidos en Venezuela, cuando en realidad no existe ni siquiera un solo venezolano, revolucionario u opositor, periodista o no, que pueda avalar tan atroz infamia. Son falsas de toda falsedad las denuncias de atropello al periodismo o a la libertad de expresión en Venezuela, y ellos, los periodistas neoliberales, entreguistas y serviles como son, lo saben y no pueden negarlo bajo ningún respecto.

A su propio fracaso le llaman “ataque del gobierno”. A su ineptitud le dicen “persecución”. A su incompetencia la denominan “violación de derechos”. En todo lo que demuestra su incapacidad son víctimas y necesitan apoyo. Apoyo que se traduce siempre no en aseguramiento o restitución de los derechos supuestamente vulnerados, sino en beneficios fiscales de algún tipo, trato preferencial en asignación de divisas, o impunidad en su afán conspirativo.

Exigen el cese de la (por ellos denominada) hegemonía mediática del Estado, cuando son ellos quienes secuestran el medio de comunicación para ponerlo exclusivamente al servicio de los poderosos. Decenas de canales de televisión privados, entran cada vez con más fuerza en los hogares de hasta el más apartado rincón del planeta, sometiendo a cada vez más gente a los dictámenes de un neoliberalismo cruel e inhumano que solo procura saciar su sed de dinero hasta el infinito sin importar el hambre o la miseria que a su paso genere.

Es ese el equilibrio informativo que demandan en los escenarios del mundo. Es esa la conquista que pretenden en su afán de derrocar al gobierno revolucionario; imponer la libertad absoluta del modelo servil que pregona el periodismo neoliberal asalariado del imperio a hacer con la verdad lo que le venga en gana sin que exista ni siquiera la más mínima posibilidad de verse sometido a Ley o pacto social alguno.

Es el equilibrio perverso por el que clama la oligarquía capitalista hoy en el mundo.

@SoyAranguibel