España: el imperio de los fantoches

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Por: Alberto Aranguibel B.

El problema fundamental con los imperios no es nada más su naturaleza usurpadora y tiránica. En la lógica de Gramsci, con oponerles un ejército igual o más numeroso sería suficiente para reducir sus pretensiones de dominación sobre los territorios que no les corresponden, tal como sucedió en América Latina durante la primera mitad del siglo XIX. Y como sucedió siempre con los grandes imperios a través de la historia.

El problema fundamental con los imperios es su existencia misma, porque su sola concepción contra natura se asienta en el precepto de la hegemonía de una élite sobre el esfuerzo, la penuria, la miseria y el hambre de los integrantes de toda la sociedad que en razón exclusivamente de la fuerza y el terror de esa élite es sometida a su dominio. En ello la dominación se ejerce más por el control cultural que por el uso de las armas.

Su verdadero poderío se apoya en la ignorancia y el temor de los pueblos, a quienes los sectores dominantes necesitan incultos y despolitizados para hacerles presa fácil de la sumisión a su explotador modelo.

Las leyes del feudalismo que inspira a los imperios, absorbidas según Marx por la burguesía emergente que surgió con la división del trabajo bajo el yugo del mercado de la era industrial (que en el fondo siguen siendo las mismas), mantuvo incólumes los estamentos de la monarquía sembrados como una necesidad por las élites del poder a través de la historia en el imaginario colectivo de las sociedades más ignorantes y atrasadas.

Fue así, mediante la ignorancia de sus pueblos, que monarquías como la española devinieron en activos fundamentales e impostergables para pueblos que, aún habiendo experimentado el notable desarrollo que alcanzaron con el “descubrimiento del nuevo mundo” y con las inmensas riquezas despojadas a esos territorios brutalmente conquistados a sangre y fuego, jamás dejaron de ser sociedades atrasadas.

La lidia de toros con la que celebran en la tierra de Cervantes su salvajismo, por ejemplo, no es sino una minúscula expresión apenas de cómo una sociedad puede ser a la vez moderna y atrasada, gracias a la trampa del supuesto arraigo cultural en la que se sustenta.

Las grandezas de Lope de Vega, Calderón de la Barca, Quevedo, Hernández y de Lorca; la genialidad de Goya, Velázquez, Picasso y la delirante luminosidad de Dalí; los avances de la medicina y de la ciencia, su altísimo índice de desarrollo humano, y todas las demás magnificencias de la hispanidad contemporánea, no son excusa para la abominación de las guerras perpetuas causadas por la sed de poder imperial de las clases monárquicas que atravesaron de extremo a extremo la historia de España desde su más remoto origen.

Pero el imperio español no se ha extinguido todavía. Su decadencia, producto de la independencia americana y de la destrucción de su poderío naval por las alianzas británico francesa a mediados del siglo XIX, así como por la pérdida progresiva de poder en el norte de África, solo lo redujo en extensión.

De acuerdo a lo estipulado por la Constitución española, el Rey de España es a la vez rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, y de las islas y Tierra Firme del Mar Océano (es decir, de todos los territorios conquistados por España en suelo americano, así como en Asia y Oceanía). Qué ilusos en verdad los españoles.

Su afán por acabar con la revolución bolivariana, mediante las arteras operaciones de injerencia y obstaculización política que lleva adelante de manera terca y persistente desde hace más de tres lustros contra el pueblo venezolano, demuestran la naturaleza imperialista que aún después de doscientos años de haberlos echado de estas tierras pretenden imponer sobre nuestro país y, por supuesto, sobre el resto del continente suramericano que hoy reafirma su vocación soberana e independiente.

Doscientos años para un imperio no son nada si detrás de ellos viene aunada la posibilidad de retomar el control de territorios con los que puedan hacer reflotar sus convalecientes economías, plagadas de vicios de corrupción, enajenación política, depauperación social, hambruna, miseria y escases plena de posibilidades para sus ciudadanos, cada día más agobiados por el desempleo creciente, la pérdida de perspectivas de futuro estable bajo un techo digno, con un puesto de trabajo honroso y redituable.

Por eso España puede mantener a sus ciudadanos en vilo, sin gobierno de ninguna naturaleza durante los largos meses de crisis política por la que atraviesa esa derruida entelequia de nación. Porque en realidad la institución del gobierno no es sino una farsa del Estado monárquico para hacerle creer a la sociedad que se rige por un sistema democrático avanzado, cuando en verdad sigue sometida al imperio y designios de una realeza vetusta y cavernícola que hace con ese pobre país lo que le venga en gana.

Una clase política bien enfluxada y con modales ampulosos como la que personifica perfectamente el oligofrénico de Mariano Rajoy, no es sino una pantomima perpetua en la que se representa la ópera bufa de una libertad y unos derechos que no existen de ninguna manera en España.

Es exactamente lo que acaba de dictaminar el Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones unidas (ONU), destinado a evaluar el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que acaba de suspender a España por incumplimiento o violación de más de 26 normas contenidas en el acuerdo que deben acatar las naciones en el tema de derechos humanos.

Tal incumplimiento va desde racismo policial hasta trata de seres humanos, incluyendo la aprobación de Leyes que atentan contra las libertades más elementales, como la Libertad de Expresión y de Información (Ley Mordaza), así como una ley de amnistía que impide la investigación de los crímenes cometidos por la dictadura de Francisco Franco, predecesor de Juan Carlos de Borbón padre del actual Rey Felipe VI.

Todo aquello de lo que acusa de manera infame y sin sustentabilidad alguna el reino de España al pueblo de Venezuela a través de esa poderosa maquinaria de manipulación y desinformación que son los medios de comunicación españoles y del Gobierno que hasta hace poco manejaba el fantoche de Mariano Rajoy, es exactamente de lo cual la ONU acaba de acusarle y que ha motivado su suspensión del Comité de Derechos Humanos hasta tanto no se solvente la terrible realidad de flagrantes violaciones en que la nación ibérica está incursa.

Y es, a la vez, precisamente todo aquello en lo cual Venezuela ha sido reconocida por ese mismo organismo internacional como país que garantiza el libre y más pleno ejercicio de las libertades ciudadanas en todos sus niveles.

Se coloca así, pues, deslumbrante e irrefutable ante el mundo entero la verdad que Venezuela ha sostenido de manera persistente desde el inicio mismo de la Revolución Bolivariana, y que ha debido gritar nuestro pueblo con más fuerza a lo largo del Gobierno del presidente Nicolás Maduro Moros; que nuestro país ha sido víctima de la más brutal y despiadada guerra de infundios, distorsiones y descalificaciones, por parte de esa maquinaria mediática y política al servicio de una corona española decrépita y destartalada, llena de complejos de dominación que la historia le impedirá resolver por los siglos de los siglos mientras el espíritu glorioso de nuestros libertadores y del Comandante Chávez siga creciendo en el alma comprometida e infatigable del pueblo latinoamericano.

¡Por qué no se callan de una buena vez, monarcas de pacotilla!

@SoyAranguibel

El drama de Timoteo

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Por: Alberto Aranguibel B.

El Catoblepas es el horrendo monstruo mitológico con cuerpo de búfalo y cabeza de cerdo que le cuelga hasta el suelo por la imposibilidad de levantarla, dada la fragilidad de su largo y delgado cuello con apariencia de tripa vacía, que Gustave Flaubert enfrenta a San Antón Abad en “Las Tentaciones de San Antonio”.

En la novela, el monstruo se le presenta en medio de la más absoluta soledad a quien la narración santoral católica reconoce como el primer místico de la apartada región de la Tebaida y fundador de los ermitaños, describiéndose como “gordo, melancólico y que permanezco siempre en el mismo sitio, notando bajo mi vientre el calor del barro.”

El espantoso engendro llega a ser tan repugnante, según el autor, que es capaz de acabar con la vida de quien apenas ose cruzarle la mirada. Y hasta de la suya propia, precisamente por esa condición rastrera que le obliga a terminar comiéndose a sí mismo.

Un monstruo que se coma a sí mismo no podía ser sino una abyección producto de la afiebrada imaginación de un novelista como Flaubert, que hizo revisiones a ese mismo texto durante casi tres décadas antes de considerarlo acabado.

O producto de la mente calenturienta de la dirigencia del antichavismo criollo.

La llamada Mesa de la UNIDAD, como tanto se ufanan en recalcar sus voceros ante las cámaras de televisión, se alimenta, como es sabido, exclusivamente de odio.

El sentido del razonamiento no interesa en lo más mínimo a ninguno de los dirigentes de la oposición, porque han encontrado que las ideas no tienen valor alguno en el ámbito del mercadeo político. Lo mediático es “impacto”, “garra” y “resonancia”. Lo demás es paja.

Nunca ha logrado esa oposición levantar medianamente el vuelo en las pantallas de televisión, como cuando mienta la madre a través de los medios y genera con ello el odio que nutre el entusiasmo de su militancia. Eso para la MUD vale oro.

El problema es cuando el odio es tanto y tan irracional que se los come a ellos mismos. Donde no hay proyecto común que trascienda los personalismos y las individualidades, ni existan propuestas basadas en ideas, el odio se llevará por delante a quien sea.

El 1 de septiembre le dejó a la MUD una clara lección de lo que puede llegar a hacer ese odio entre su misma gente.

Ahora Timoteo Zambrano sabe de eso.

@SoyAranguibel

Memorias del fascismo cotidiano

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Por: Alberto Aranguibel B.

“El fascismo ordinario” es el nombre del documental del cineasta ruso Mijaíl Ilich Romm, que describe con magistral capacidad narrativa el proceso de gestación y desarrollo del fascismo desde sus signos más incipientes hasta su fase más acabadamente cruel e inhumana.

La excepcional obra, presentada en 1965 en París por quien fuera uno de los más meritorios discípulos de Einsenstein, es el resultado de una meticulosa labor de edición que tuvo como fuente los archivos originales de miles de materiales fílmicos alemanes encontrados por los rusos durante la toma de Berlín en 1945, por lo cual se convierte en una auténtica radiografía de irrefutable carga histórica acerca de un fenómeno como el fascismo que por lo general la sociedad no percibe sino cuando su furiosa devastación es ya incontenible o irreparable.

Es un documento importante porque advierte el peligro que encarna para la sociedad la indiferencia o subestima con que se asuma la intolerancia política desde su más temprana etapa. Saber reconocer a tiempo el fascismo puede salvar a una sociedad del holocausto.

Con punzante ironía, el cineasta alerta al mundo sobre el proceso de enajenación que hace que un sector de la sociedad desprecie progresivamente las formas democráticas en el debate de las ideas de tal manera que su único argumento válido termine siendo la más irracional violencia hacia el prójimo y de cómo toda una sociedad puede llegar sin darse cuenta a ser sometida por su brutal perfidia, a partir, por lo general, del engaño, la demagogia y la manipulación de la realidad.

Matilde Urrutia, la entrañable compañera de Pablo Neruda, se refiere a esa imperceptibilidad del fascismo incipiente en su libro “Mi vida junto a Pablo Neruda” (Seix Barral 2002).

“Estamos solos –dice- con este inmenso dolor. Seguimos oyendo noticias: nadie puede salir de su casa, quien desobedezca morirá. Son los primeros bandos. Pablo está muy exitado, me dice que habló con unos amigos y que es increíble que yo no sepa nada de lo que pasa en este país […] Estamos aquí, solos, sintiendo toda la amargura del mundo. Salvador Allende asesinado, La Moneda incendiada, muy pronto en la televisión veríamos las llamas, el humo, la destrucción, y nos preguntábamos entonces: ¿Dónde estaban estos chilenos capaces de hacer todo esto? ¿Dónde estaban, que nosotros no sabíamos de su existencia?”

El presidente Nicolás Maduro reflexionaba al respecto en el acto con motivo del lanzamiento de la revista de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) en el Teatro Bolívar de Caracas, casualmente el día en que se conmemoraban 43 años del zarpazo que el fascismo le diera a la democracia en Chile. Señalaba ahí el Primer Mandatario aspectos del proceso que dio origen a la corriente fascista en la Alemania de principios del siglo XX, como consecuencia de la gran crisis mundial del capitalismo a finales de los años veinte y el surgimiento de la ideología nazi apoyada por el sionismo internacional.

Casi desde sus orígenes como nación, Estados Unidos ha necesitado siempre de enemigos que justifiquen la cruzada mundial de sus ejércitos en lo que ellos mismos han dado en llamar eufemísticamente la defensa de su seguridad nacional. Esos enemigos, la mayoría de las veces fabricados por el Departamento de Estado con su política de financiamiento a grupos subversivos en el mundo entero, solo son registrados por la historia en su condición de “peligro para la humanidad” cuando su fuerza destructora es ya un hecho cotidiano instaurado en la sociedad.

Las circunstancias sociales, políticas, y económicas, que crearon las condiciones para la aparición de esos fenómenos que atentaban recurrentemente contra la gobernanza democrática y la paz social de las naciones, fueron relegadas o ignoradas de manera sistemática por la historia, fundamentalmente porque detrás de esas razones que los originaron estuvo siempre el interés de los sectores dominantes que han moldeado a su antojo la dinámica de los sistemas económicos y políticos del mundo.

“¿De dónde surge Hitler?” se preguntaba el presidente Maduro. “Infiltrado –se responde- como parte de una organización de ultra derecha, de ese ejército de Alemania que había sido derrotado en la 1ra guerra mundial, Hitler aprende toda la estética y la forma política del partido obrero de la región donde él se había infiltrado. Y luego, cuando empiezan a impulsarlo como líder, asume el discurso, las formas, el nombre de la lucha obrera, e inclusive de la lucha socialista. Porque en Alemania, como producto del impacto histórico de la Revolución Rusa que dio como resultado la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, casi hubo una segunda revolución bolchevique.”

“Y es precisamente –concluye- a partir de robarse los símbolos de los movimientos obreros y de izquierda que comienza a surgir el partido nazi. Sembrando odio, intolerancia, primero contra los comunistas y la izquierda… Los primeros campos de concentración se crearon en Alemania y fueron capturados y metidos en esos campos de concentración, en 1934, miles de dirigentes revolucionarios de la izquierda y del partido comunista. Y Europa entonces se quedó callada. La humanidad se quedó callada.”

La sola pronunciación del término eriza la piel de quienes han sufrido los rigores del fascismo en cualquier grado o modalidad. Pero también de aquellos que sin haberlo padecido en carne propia conocen (en razón de sus estudios o conocimientos sobre la materia) la degradación de la condición humana a los que conduce esa fase superior de la intolerancia.

Sobrepuestos al escozor, y en atención a la eventualidad de que los acontecimientos de violencia o de simple tensión política en el país no fuesen ya expresiones aisladas de una que otra parcialidad o individualidad, sino parte de un fenómeno generalizado que nos negamos a reconocer, ¿podemos los venezolanos de hoy en día determinar con alguna certidumbre la posibilidad de que en algún sector de nuestra sociedad se esté gestando una deformación ideológica o una desviación cultural de naturaleza fascista?

Por supuesto que sí.

Cuando se generaliza entre las filas de un sector como el de la oposición venezolana el tono amenazante, cargado del más irracional y desenfrenado odio hacia quienes no comparten su visión entreguista y pitiyanqui de la patria, lleno del más virulento deseo de muerte hacia esos venezolanos cuyo único pecado es soñar para su país el espacio de paz, justicia e igualdad que el mundo capitalista les niega a los pobres y desamparados de la tierra que ese mismo capitalismo genera con su perverso modelo de exclusión, explotación y acumulación de riqueza en pocas manos, se puede decir que se está en presencia de los signos inequívocos de un fascismo embrionario.

Pero cuando se les ve accionar como cuando tuvieron la única oportunidad de hacerse del poder por unas horas apenas en abril del 2002, persiguiendo en jauría sedienta de sangre a cuanto chavista pudieran darle caza; y se les escucha vitoreando frenéticos la asunción de un tirano mediante un bochornoso auto juramento; o se les ve regocijarse con la muerte de un ser humano que cae víctima de un cáncer fulminante porque no se trata de uno de los suyos sino del más grande líder de todo un pueblo; o por las balas asesinas de los francotiradores que su misma gente coloque para acabar con la vida de quienes defienden su derecho a un modelo de sociedad basado en el ideario de sus libertadores; o por las guayas asesinas que sus copartidarios cuelguen en la vía pública para exterminar la dignidad de ese pueblo degollándolo, entonces ya no se presume sino que se puede asegurar que en efecto sí existe un fascismo perfectamente vivo reptando en las entrañas del tejido social.

Con ese fascismo estamos conviviendo desde hace mucho rato. Que no hayamos querido asumirlo con la debida responsabilidad para contener su desarrollo es otra cosa. Pero el fascismo está ahí, junto a nosotros, en cada rincón de Venezuela donde las opciones del diálogo político estén siendo cercenadas o simplemente petardeadas por una derecha obtusa, terca e irresponsable que no tiene ni la más remota idea del monstruo que está engendrando con su necio empeño en ver en la Patria solo un negocio al cual pudieran sacarle buen provecho en forma de unos cuantos dólares.

Ojalá no sea tan tarde para la cordura de quienes todavía ahí puedan tenerla.

@SoyAranguibel

Aranguibel: “A quien beneficia la presencia de Venezuela en Mercosur, es a Mercosur”

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Valencia 16/09/2016.- El analista político Alberto Aranguibel sostuvo este viernes en el programa Nuevas Voces que transmite el Circuito Unión Radio en el estado Carabobo, que a quien interesa la presencia de Venezuela en el Mercosur es a la propia Mercosur, porque Venezuela es el más grande productor petrolero del continente, que es hoy por hoy la riqueza más importante en el mundo.

“La distorsión (mediática) trata de hacer ver como que Venezuela está ahí (en el Mercosur) por una obra de caridad que le estarían haciendo algunas naciones prominentes, como Paraguay… ¿Qué prominente va a ser Paraguay que es uno de los países más insignificantes del planeta, en términos económicos y políticos?“, afirmó el analista.

Durante la conversación la periodista Esther López, moderadora del programa, Aranguibel comentó las razones que desde su punto de vista determinan la negativa de la oposición venezolana a sentarse en una mesa de diálogo con el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro, entre las que mencionó la necesidad de la derecha de intentar hacerle ver al mundo que en el país existiría una dictadura, con lo cual un diálogo sería contradictorio.

Oiga aquí un resumen de la entrevista:

Tintori: el capitalismo bonito

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Por Alberto Aranguibel B.

Como sistema económico el capitalismo es repugnante. Someter a la sociedad a la vil explotación que el capitalista ejerce sobre el trabajador para permitir que una pequeña porción de ella disfrute de los más fabulosos placeres de la vida mientras el obrero y su familia padecen la tortuosa carga de la producción, sometidos a las carencias y sufrimientos indecibles a los que la pobreza obliga, es definitivamente el más cruel de todos los procesos de opresión que haya conocido el ser humano a través de la historia.

El rostro de ese modelo depredador e inmisericorde es la desigualdad social, que el propio capitalismo trata de hacer ver como un acontecimiento inevitable surgido de la disposición natural de los elementos del universo ordenada por el Creador, pero cuya crudeza ante los ojos del mundo señala inequívocamente al afán por la acumulación de la riqueza en pocas manos como la causa inexcusable de tal aberración.

Los sentimientos más viles del ser humano son los que expresan como esencia vital al capitalismo. La codicia, la mezquindad, la avaricia y la usura, son solo componentes de toda una concepción filosófica que se asienta en el deseo de lucro por encima de cualquier otra razón o deseo de quienes conciben ese modelo como el ámbito ideal para la expansión de la vida.

La indiferencia frente al dolor ajeno y el regocijo por la muerte del prójimo (como el que expresa hoy la casi totalidad de la militancia opositora contra los chavistas) es el lindero mismo entre la locura y el fascismo que transita la derecha para alcanzar su ideal de sociedad.

Por donde se le mire, todo en el capitalismo es aterrador y espantoso. Por eso tiene que hacer su más grande esfuerzo ya no en el ejercicio de la explotación del hombre por el hombre o de la violencia para tratar de contener y diluir el talante revolucionario de los pueblos mediante la fuerza de los ejércitos, sino para esconder a como dé lugar esa inmunda faz que le pone tan en evidencia ante el mundo. Su mayor urgencia es la de hacerse aceptable a los ojos de los mortales.

Sobre los hombros del cine norteamericano recae el mayor peso de esa titánica tarea de convencer al común de la gente de que la pobreza que hoy crece a pasos agigantados en el mundo entero no es culpa del modelo capitalista. El espectador de cine y televisión recibe a diario el bombardeo subliminal permanente, en el que se le hace creer que solo en los Estados unidos existen ciudades esplendorosas, plenas de gratos ambientes con calles, parques, clubes y viviendas de ensoñación, con gente amable y risueña que come todo cuanto desee comer y disfruta el confort más amplio, accesible y perdurable, mientras en el resto del planeta las calles son intransitables, inseguras, anárquicas y las viviendas sucias, irrespirables e inhóspitas y sus gentes desagradables y hasta asquerosas.

El afán por hacerse ver bonito, glamoroso y fascinante, obliga al capitalismo a imposturas descabelladas que atentan incluso contra sus propios principios ideológicos y violentan de manera sustantiva su filosofía, como las llamadas “obras de caridad” que aparecieron casi con el surgimiento de la era industrial, y que hoy la gran corporación denomina ampulosamente “Acciones de Responsabilidad Social”. Algo así como una enjuagada universal de la ruindad del modelo.

Uno de esos programas de “acción social” es, por ejemplo, el que adelanta desde hace casi treinta años La Lagunita Country Club en los antiguos terrenos de Eleazar López Contreras en las afueras de El Hatillo, a través del cual acaudalados socios de dicho club (más bien pocos) enseñan anualmente a una treintena de niños pobres de los barrios aledaños a jugar golf y los preparan para su eventual incursión en el deslumbrante mundo del deporte de los magnates. Si luego del aprendizaje alguno de ellos quisiera ir a probar suerte en las grandes canchas del imperio, los promotores del programa reunirán lo indispensable para asegurar el financiamiento del viaje.

Para esa gente del club, tendría que ser demasiado malagradecido y mala gente el muchachito que después de eso se le ocurriera tan solo tararear aunque fuesen los característicos tres acordes introductorios de La Internacional.

El carácter humillante y vejatorio de las clases burguesas tiene en el golf uno de sus más acabados escenarios; allí el jugador (el rico) recorre las prolongadas extensiones de las canchas con entera comodidad y frescura, mientras un ayudante (el pobre) hace las veces de bestia de carga, llevándole el bojote de fierros al buen burgués a cambio de un salario miserable rayano en la mendicidad. En el argot del golf al pobre no se le dice pobre sino “caddie”.

En el Valle Arriba Golf Club hay también un programa de acción social, esta vez para atender las necesidades de los “caddies”. La página web del club lo describe así: “La Fundación Orellana junto a la colaboración de un grupo de socios del club Valle Arriba, quienes demostraron preocupación e interés en hacer algo por ayudar a mejorar el nivel social y económico de los caddies […] Ininterrumpidamente por 42 años celebra en el Club Valle Arriba, “el Hallacazo”, donde se ofrece a los caddies un torneo de golf, seguido de la celebración de un almuerzo navideño para estos y sus familiares”.

A lo largo y ancho de los extensos terrenos del club, no se conseguirá jamás a nadie disertando sobre la incongruencia que entraña la caridad surgida del alma putrefacta del usurero avaro y explotador que por lo general usa esas canchas. Una expiación contranatura que clama al cielo con cinismo sin parangón cuando en el mismo texto acota: “Resulta difícil que toda esa información se proporcione en toda su extensión, ya que su lema es ‘Hacer, hacer y no aparecer’”. Candorosos.

Por eso la esposa de un terrorista contumaz como “el monstruo de Ramo Verde”, es perfecta como símbolo para el capitalismo. Una joven agraciada que reúna las cualidades del fenotipo clásico de la belleza burguesa (raza blanca, pelo rubio, nariz bien perfilada, y mucho dinero) tendrá siempre asegurado el más fructífero porvenir, incluso sin proponérselo. Los yates más lujosos atracarán a su puerto, los jets privados taxearán por sus pistas, los Rolls Royce más sofisticados le abrirán sus puertas, los dignatarios y miembros de la nobleza la recibirán gozosos… y los premios más renombrados de la burguesía le serán otorgados.

Aprovechando intensivamente la muerte de más de cuatro decenas de venezolanos para obtener fama, renombre y prestigio universal, una mujer como ella puede alcanzar el cenit de la gloria apenas con un breve gimoteo muy bien colocado frente a las cámaras que en todo momento pondrá a su disposición el capitalismo para satisfacer el clamor mundial de ese “discreto encanto” del que habló Buñuel, tan necesario para que el modelo se arraigue en lo más profundo los corazones de la raza humana.

De ahí que el galardón que le otorgara esta semana a esta versión seudo pasionaria del neoliberalismo, la Fundación Paz, Justicia y Seguridad, en la ciudad de La Haya, le fuera entregado por una de las más despampanantes símbolos sexuales de todos los tiempos, la señora Sharon Stone, como en juego perfecto de sincronía icónica de los más emblemáticos elementos de la belleza capitalista; la superioridad étnica, el poderío opresor del fascismo y la aplastante fuerza y voluntad del dinero.

A esa deslumbrante tarima no subirá jamás ninguna de las viudas de quienes fueron vilmente acribillados por el fascismo en las guarimbas que el esposo de la señora Tintori tuvo a bien ordenar en uno de sus recurrentes arrebatos de frenesí por el poder. Las viudas, hijos y demás familiares de esos muertos (que no significan absolutamente nada para el capitalismo) son gente humilde de la más pura extracción popular y no heredan abolengo alguno que les haga merecer ni siquiera el resplandor de las luminarias que la mediática y la institucionalidad burguesa destinan para uso exclusivo de sus más valiosos exponentes.

En todo ese entramado corporativo, diseñado minuciosamente por los sectores dominantes para ejercer con precisión su dominio sobre los humildes, solo son bien recibidos los oligarcas porque  son ellos la verdad y la vida del capitalismo. Sus muros no están blindados con refuerzos de acero o aleaciones de titanio, sino con la impenetrable solidez de la ideología de la dominación. Si alguien debe ser llevado a sus tribunales internacionales, deberá ser siempre aquel que se erija en líder popular y defienda la soberanía de su pueblo. Pero de ninguna manera el genocida delirante que ordene masacrar frente a las cámaras a la indefensa población que reclame respeto a su derecho a la justicia y la igualdad social.

 

@SoyAranguibel

Tal día como el 11 de septiembre

Chile 1973

Por: Alberto Aranguibel B.

En el discurso neoliberal capitalista la historia no importa, ha dicho el presidente de la nación más poderosa del planeta. En cada evento en el que el tema sale a relucir, Barack Obama se jacta de reflexionar sobre esa idea sin desarrollarla en lo más mínimo. Siempre se queda en lo anecdótico. “No me interesan los acontecimientos que sucedieron antes de yo nacer”, sostiene en forma recurrente.

Tal vez hasta cierto punto. Al menos en aquellos casos en que el imperio norteamericano no tenga comprometidos directamente sus intereses. O su “seguridad nacional”, eufemismo con el que se resguarda de los señalamientos que desde el mundo entero se le hace a su afán de dominación.

El 11 de septiembre es una de esas fechas que hoy por hoy resultan emblemáticas para el gigante del norte, por lo que representa como punto de inflexión para su vocación guerrerista.

Tal día como ese, nacen el cantante Bola de Nieve, el científico Jacinto Convit y el cantautor cubano Carlos Puebla, así como el legendario beisbolista venezolano Luis “Camaleón” García y el cineasta norteamericano Brian De Palma.

Pero ninguno de ellos tiene tanta relevancia como para convertir la fecha de su natalicio en fecha histórica de mayor interés para el mundo.

Tal vez tampoco la tenga la sonada masacre de más de 40 mafiosos de la Cosa Nostra en los Estados Unidos, entre ellos el “capo di tutti capi”, Salvatore Maranzano, llevada a cabo también un 11 de septiembre.

Lo que sin lugar a dudas es un evento que marca la historia e indigna a toda la humanidad, es el cruento golpe de Estado que acabó en 1973 con la vida de Salvador Allende, dejando como saldo final más de 40 mil víctimas, y en el cual se ha comprobado la autoría directa de los Estados Unidos.

Quizás por eso es que jamás ha sonado a coincidencia que las torres del Word Trade Center de Nueva York, que sucumbieron bajo el horrible atentado perpetrado supuestamente por grupos terroristas en 2001 (y en el que cada día las evidencias que aparecen comprometen más a los cuerpos de inteligencia de esa nación como sus ejecutores), hayan sido derribadas exactamente el mismo día en que el recuerdo de un evento como el golpe contra Allende los acusa frente al mundo.

¿Se manipuló la historia para intentar borrar ese vil crimen del imperio?

@SoyAranguibel

La mentira opositora como deformación que nace del desprecio a los demás

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Por: Alberto Aranguibel B.

José Manuel Rodríguez Rodríguez es un agudo intelectual de esclarecidas convicciones revolucionarias que muy poco desperdicia pólvora en zamuro. Con pulcritud literaria, y con la rigurosa economía de palabras que le caracteriza, razona constantemente sobre la genocida vocación devastadora del capitalismo y sus variantes neoliberales socialdemócratas, sin restarle nunca importancia ni peso a las críticas y aportes que de manera responsable le hace al proceso bolivariano.

De él es la reflexión que esta semana nos llega bajo el escueto título de “Es sólo desprecio”, en la que sostiene que “La mentira en la derecha es estructural, lo he dicho varias veces. Sólo con una capacidad innata para ocultar realidades y desvirtuar hechos, se puede ser de derecha. Sienten horror de someter sus creencias tradicionales a juicio. Cuando la duda los asalta se abren al cinismo. Al ver, en “Vladimir a la una”, a la madre de Leopoldo López, decir que el libro que publicó su hijo fue manuscrito en la celda sobre las piernas de ella y de su esposa, pues le impiden tener papel y lápiz; comprendí que esa inclinación a la mentira nace del desprecio a los demás.”

De un particularísimo detalle como ese el común de los mortales usualmente no se percata, porque la mente del individuo promedio en la sociedad está entrenada por el Estado burgués para que revelaciones de ese tipo no sean percibidas, muchas veces ni siquiera por los académicos que forman parte del estamento ideológico de las clases dominantes que a esos sectores les interesa preservar y que suelen encargarse junto al resto de sus superestructuras de la dominación (en particular la religión y los medios de comunicación) de hacerlas aparecer como insignificantes.

Pero, la reflexión del intelectual sirve para ver no solo el fenómeno de la delirante fiebre por la mentira y la demagogia que forma parte del código genético de la derecha (tanto nacional como internacionalmente), sino también su enfermiza vocación para la desvergüenza y el ridículo en los que con tanta persistencia incurre.

Una condición patológica que confina a la dirigencia contrarevolucionaria al estricto ámbito de la mentira y la manipulación, a tal grado de convertirse a sí misma en presa insalvable de sus propias tramposerías y desesperadas farsas porque, a diferencia de lo que ingenuamente supone, la gente no es el instrumento lerdo que arbitrariamente puede manipularse sin costos o repercusiones.

La respuesta indignada de la militancia opositora que esperaba de su liderazgo una actitud acorde con las expectativas que esa misma dirigencia le creó durante semanas para hacerla acudir a una concentración el jueves pasado, es una expresión más de la ineptitud de la derecha venezolana para comprender y asumir su fracaso como sector político en el país.

En cosa de pocas horas apenas, la virulencia por ellos sembrada en su propia militancia se les revirtió como bumerang demoledor cuando la casi totalidad de ella se les abalanzó, en su cara primero y por las redes sociales luego, para enrostrarles su inconsistencia discursiva en la marcha del 1-S. Pero la terca dirigencia opositora insiste en que su movilización fue un triunfo.

Haberle vendido durante meses a su gente que las decisiones del Poder Electoral podrían modificarse no con base en el ordenamiento constitucional y legal sino por la antojadiza y arbitraria presión de la cúpula dirigencial opositora (usando en ello a la militancia como vulgar rebaño), es sin lugar a dudas la más irresponsable e insensata maniobra demagógica llevada a cabo por la derecha en el país.

El repugnante afán egocentrista de todos y cada uno de esos dirigentes que promueven hoy el modelo neoliberal para Venezuela, excede con mucho los linderos de la sensatez. En cada gesto de desespero por la figuración en pantalla trasluce su condición atorrante y filibustera, en la cual la mentira adquiere una condición inestimable que hasta para el más desprevenido termina por resultar chocante.

Cuando toda esa militancia esperaba ver asomar en la tarima de aquel primer evento de importancia logrado por ese sector político en más de una década, el símbolo universal del liderazgo que tradujera una figura prominente cuya retórica avasallante, cargada de ideas impactantes y reveladoras, moviera la fibra emocional de la masa que ahí estaba expectante, lo que apareció en escena fue el deplorable tinglado ferial donde entre un tropel patético de semidesconocidos dirigentes de la MUD costaba precisar al orador leyendo unas temblorosas páginitas de papel mal engrapadas tratando de que no le arrancaran el micrófono que no se sabe mediante cuál prodigio le llegó a las manos, para decir que el plan definitivo de la concentración era convocar a un cacerolazo algunas horas después del evento que, además, él, con esas palabras, daba por concluido casi sin empezar.

Las manos alzadas de aquel deplorable tumulto de hedonismos desenfrenados, más que saludos, eran evidentes manotazos de angustia para ver cómo destacaba cada quien sobre el otro, de modo que el efecto visual terminaba siendo el de una refriega de egipcios deshidratados peleándose por la última gota de agua en el más equidistante medio del desierto.

Encaramados en cuanto pipote o ladrillo pudieran alcanzarles, quienes fueron relegados a las filas posteriores hacían esfuerzos sobrehumanos de riesgoso equilibrio entre empujones y tropiezos para buscar el ángulo que le permitiera a la mayor cantidad de cámaras captarlos de manera particular, en la misma estudiada pose de redentor que seguramente muchos de esos líderes se trasnocharon practicando para la ocasión.

Un ensoberbecido ex candidato (el más recurrente en el fracaso entre el grupo) hacía gala frente al orador agitando ya no las manos, sino los brazos y hasta el resto del cuerpo, en una frenética danza para la distracción multitudinaria, como para que nadie se ocupara de poner la vista sobre más nadie sino sobre él, quien, además, desatendió olímpicamente la línea del atuendo blanco acordado con antelación, para trajearse con la más chillona y multicolorida camisa que pudo encontrar, precisamente con el innegable propósito de destacar por sobre los demás.

Las mujeres, por supuesto, no fueron ni siquiera nombradas. Mucho menos los jóvenes o los trabajadores que ahí seguramente estaban presentes.

Con base en ese modelo de la mentira y el desprecio como norma, la militancia opositora se extenuó desde el instante mismo de la fracasada intentona contrarrevolucionaria (que en medio de la frustración muchos denominaron la “Marcha con retorno”) insultando por las redes sociales a sus líderes con los mismos epítetos altisonantes y soeces con los que han insultado durante meses a los chavistas, atiborrando internet con las miles de fotos y videos falsificados con los que pretendieron tergiversar una vez más la realidad haciéndole creer al mundo que por fin habían logrado reunir la masa crítica que les permitiría cambiar la historia, y urdiendo la farsa de la supuesta inasistencia de la concentración chavista en la avenida Bolívar.

El afán del autoengaño opositor, que surge del ignaro desprecio hacia la inteligencia de la gente, es de nuevo el cáncer que les impide avanzar hacia un espacio de respetabilidad política en el país y en el mundo, porque el bochorno que causa esa delirante oposición ya no avergüenza solo a los venezolanos del chavismo y del antichavismo, sino a sus propios aliados internacionales que hoy seguramente estarán preguntándose “¿Valdrá la pena seguir haciendo el ridículo por esta gente tan torpe y tan mentirosa?”

Los eventos del primero de septiembre pusieron en evidencia de manera tajante la falsedad del discurso opositor con el que esos dirigentes del fracaso se auto engañan y han engañado a miles de venezolanos a través del tiempo.

Con su sola realización en perfecta paz, ambas marchas demostraron que no hay en Venezuela la dictadura que ellos afirman que existe en el país. Que no es el del presidente Maduro un gobierno represor que conculca los derechos civiles. Que es completamente falso que no exista libertad de expresión en Venezuela, ni que los medios de comunicación sean perseguidos y no puedan llevar a cabo su trabajo.

Se demostró, en definitiva, que Venezuela es democrática y que quiere la paz por encima de lo que uno que otro mitómano opositor desfasado y sin esperanzas se proponga.

@SoyAranguibel

Aranguibel: “La oposición pretende chantajear al gobierno con el diálogo”

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Caracas 05/09/2016.- El analista político Alberto Aranguibel afirmó hoy en el programa “A Tiempo”, que transmite el circuito de noticias Unión Radio, que la oposición venezolana está obstaculizando mediante el chantaje las posibilidades de un diálogo que ayude a superar la actual crisis política por la que atraviesa el país.

“El llamado a diálogo ha sido una política de la revolución desde sus inicios -sostiene- que forma parte de la filosofía revolucionaria, pero la oposición siempre ha obstaculizado esa posibilidad tratando de imponer condiciones que solo persiguen legitimar el discurso opositor en cuanto al supuesto carácter represor del gobierno”

Añadió en su declaración a los periodistas Eduardo Rodríguez y Saúl Noriega, que de ninguna manera la militancia revolucionaria se ha planteado la salida del presidente Nicolás Maduro de la Primera Magistratura del Estado.

Oiga aquí un resumen de la entrevista:

Aranguibel: “En las marchas del 1-S la revolución triunfó y la oposición salió derrotada”

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Caracas 01 de septiembre.- Alberto Aranguibel sostuvo hoy en el programa Vladimir a la 1, que transmite Globovisión, que la conclusión de la jornada de movilizaciones previstas para este 1ro de septiembre por parte de las fuerzas revolucionarias chavistas en la Avenida Bolívar de Caracas, por una parte, y de la oposición en el este de la ciudad capital, por la otra, es que el gobierno del presidente Nicolás Maduro obtuvo un triunfo arrollador y la MUD un fracaso rotundo, vistos los objetivos políticos de cada uno de ambos sectores para tales eventos.

“La derecha -dijo- ha querido hacer ver al mundo que en Venezuela se vive una brutal dictadura y hoy, con la movilización sin contratiempos de los venezolanos, se demostró de manera irrefutable todo lo contrario.”

Así mismo afirmó el analista que las demostraciones de falta de liderazgo y de propuestas en la concentración antichavista fueron bochornosas, al considerar que a la inmensa expectativa que se le creó a la militancia opositora se le respondió solamente con un llamado a tocar cacerolas.

Finalmente sostuvo Aranguibel que el supuesto retraso en las fechas para la activación del referéndum revocatorio al que aspira la oposición no es sino culpa de la propia Mesa de la Unidad Democrática, porque es ella quien ha obligado al Poder Electoral a incorporarle cada vez más auditorías a los procesos con su constante acusación de fraude contra el CNE en todas las elecciones en los que la derecha resulta recurrentemente derrotada.

Fuente: Globovisón

Sanz: “El Arco Minero: un debate crucial”

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por: Rodolfo Sanz

La definición del llamado Arco Minero del Orinoco como zona económica de desarrollo, ha abierto una polémica interesante en Venezuela. Por mi parte le doy la bienvenida y sólo pido que el debate no sea degradado por los previos epítetos y clisé que buena parte de la izquierda, también la derecha criolla y Latinoamérica, utilizaban en el pasado para despachar la discusión teórica e ideológica.

El debate se ha exacerbado con la firma de los contratos de empresas mixtas entre el Estado venezolano y las empresas Gold Reserve y Faoz C.A con una relación accionaria 55-45 a favor de la República, para la exploración de oro, tantalita y columbita, conocida como coltán. El monto en dólares de los proyectos a ejecutar rondan los 16 mil millones de dólares en los próximos cinco años. Cabe destacar que, en el caso del oro, se circunscribe a las minas Brisas del Cuyuní y Cristinas, y en cuanto al coltán, una pequeña porción ubicada en la formación rocosa granito de Parguaza, entre Los Pijiguaos y Puerto Ayacucho. En lo sucesivo serán firmados nuevos contratos de asociaciones estratégicas de acuerdo con los bloques en las cuales ha sido dividido el Arco Minero.

Lo primero que debe decirse, antes de entrar en el fondo de la materia, es que la definición del Arco Minero, fue un acierto del Comandante Chávez cuyo propósito es identificar, clasificar, certificar y ordenar el proceso de explotación de un territorio totalmente intervenido desde hace décadas bajo las formas más irracionales. Se trata de la aplicación de la metodología utilizada en la Faja Petrolífera del Orinoco, tenida -hasta el inicio de la Revolución Bolivariana-, como un simple depósito de un bitumen que podía venderse a menos de 5 dólares el barril. Tal metodología dio como resultado la comprobación de las mayores reservas de petróleo pesado del planeta, cerca de 525 mil millones de barriles a partir de un factor de recobro del 40%.

El Arco Minero del Orinoco es una extensión de 112 mil km² que concentra las mayores reservas de minerales estratégicos del planeta: coltán, uranio, torio, además de oro, diamante, plata, níquel, así como extensos yacimientos de cuarzo, caolín, feldespato. En este Arco se localizan también las reservas de mineral de hierro, cerca de 14.900 millones de toneladas y de bauxita 500 millones de toneladas, entre otros. La delimitación de bloques por minerales y materiales diversos, la cuantificación y certificación de sus reservas, la explotación y aprovechamiento de tales recursos, utilizando métodos que causen el menor daño posible al ambiente para colocar la riqueza que ellos puedan generar al servicio del bienestar nacional, constituye la esencia de esta definición.

El segundo aspecto a destacar, guarda relación con la filosofía que fundamenta la definición de Arco Minero. Se trata de un enfoque integral para crear una zona económica de desarrollo, y no la simple extracción minera, que en tantos años de existencia, lo que ha dejado es destrucción, miseria y degradación socio-moral de la mayoría de quienes, por necesidad de subsistencia, la han asumido.

No se trata del viejo enfoque extractivista de tierra arrasada, sino de una concepción socialista–humanista del desarrollo económico-social de toda una región privilegiada en recursos naturales mal aprovechados y dilapidados. Promover nuevos patrones de asentamiento poblacional, producción alimentaria, aprovechamiento de las condiciones geográficas para la promoción del intercambio comercial interno y hacia el exterior. Difícil será encontrar en el mundo una región que reúna las óptimas condiciones de este extenso territorio, para la creación de riqueza a partir del trabajo y la aplicación de la ciencia y la tecnología. Al lado del aprovechamiento industrial transformador a gran escala, deben estar relacionados con ella, la pequeña minería, la minería artesanal, la orfebrería, tributando todas hacia un proceso único, bajo control estricto del Estado nacional.

Lo tercero y, no menos importante, es que tanto la filosofía como el propósito y la metodología del Arco Minero, no se van a desplegar en un territorio totalmente virgen, sino en amplias zonas intervenidas, contaminadas de mercurio y otras sustancias, y algunas de ellas, bajo control de las más diversas mafias (de prostitución, tráfico de alcohol, sustancias contaminantes, tráfico de minerales y ahora de alimentos) en disputa permanente por el control territorial y reparto del botín. Mafias de las cuales participan activamente algunas corporaciones transnacionales (bajo los mismos esquemas criminales utilizados en el Congo y Etiopía) y los aparatos de inteligencia de las naciones imperialistas, así como “honorables” empresarios nacionales transmutados por la red del oro, el diamante y el coltán.

Buena parte del Arco Minero continua siendo hoy un territorio de nadie, sin ley alguna, historia que se remonta a más de cinco décadas. Esta es la verdad, negarla es comulgar con la hipocresía o querer esconderla por mezquinos intereses para que continúe existiendo.

En este aspecto entro a tocar las críticas que algunos grupos de connotados ecologistas, muchos de los cuales actúan de buena fe, respetados intelectuales, a quienes no hay que descalificar por el desconocimiento práctico de esta realidad, críticas formuladas con mucha virulencia utilizando medias verdades, otras cargadas de mucha ignorancia acerca de lo que ocurre diariamente sobre el territorio, críticas formuladas no sólo contra el planteamiento del Arco Minero, sino contra las asociaciones estratégicas propuestas por el gobierno bolivariano con empresas extranjeras y nacionales para iniciar en firme el ordenamiento de la explotación minera. Metodológicamente, conviene ir analizando cada una de ellas, para tratar de desmontar sus argumentaciones. Veamos.

a) “…La propuesta del Arco Minero va a significar la destrucción, depredación y contaminación de las zonas en las cuales reposan los recursos mineros…” (Ecologismo inocente). Si algo debe corregir la explotación industrial organizada, es la anárquica utilización de las sustancias contaminantes a cielo abierto, que ha causado la devastación de áreas como Sopano Parapapoi, La Paragua, el Caura, entre otras.

Toda la región Guayana del Arco Minero posee un enorme pasivo ambiental de años de actividad extractiva del Estado, los particulares y empresas privadas, que tanto la IV como la V república no han podido resolver. Esta verdad no la podemos ocultar, tenemos una deuda ambiental que es necesario comenzar a cancelar. Ahí están las lagunas de lodo rojo de Bauxilum a punto de desbordarse hacia el rio Orinoco, lo cual causaría un desastre ecológico. La zona del Caura, requerirá de varios años con un intenso plan de reforestación y limpieza de sedimentos contaminantes para su recuperación.

El curso del rio Guaniamo hace tiempo fue desviado de su cauce natural por los explotadores del diamante aluvional. El alto y bajo Paragua ha sido prácticamente convertido en una zona de desierto. Todas las áreas de minería artesanal con utilización de mercurio por el sólo aprovechamiento del 40% del mineral extraído con este procedimiento, ha dejado una contaminación espantosa, pero a la vez una riqueza esparcida sobre el territorio de unas 400 tonelada de oro, de fácil recuperación con métodos industriales.

La explotación industrial permitirá corregir este desastre, mediante la instalación de plantas, a partir de tecnologías modernas de concentración y separación de minerales, reprocesamiento mercurial para la rehabilitación de estas áreas severamente afectadas.

Afirmar que es con la apertura minera industrial a gran escala, que se destruirán los ecosistemas de Guayana, que la naturaleza creó en millones de años, constituye una especie de ecologismo post morten. Quienes no han recorrido ese territorio no pueden hablar con propiedad de él, y solo expresan nociones ecologistas que nada tienen que ver con la dantesca realidad de hoy. Aunque luzca paradójico, en muchos casos la reparación de lo que allí existe, depende de la explotación e industrialización que hoy se está proponiendo.

b) “…Es una entrega de la soberanía a las transnacionales mineras y, por tanto, una traición al legado del Comandante Chávez…” (infantilismo de izquierda). Si efectuar unas asociaciones estratégicas en las cuales el Estado mantiene el 55% de las acciones y conserva la propiedad de los yacimientos de minerales, constituye una entrega de soberanía, por este camino pronto nos quedaremos sin explotación de petróleo, para vivir no sabemos de qué. Lesivo fue el régimen de concesiones mineras, en el cual el Estado percibía el 3% de regalía y las empresas evadían el pago del impuesto sobre la renta.

La ideología no puede sustituir la realidad. Esto no lo entiende una cierta izquierda, que ha vivido siempre desconectada del mundo real. ¿Con quién nos vamos a asociar para aprovechar un yacimiento como Brisas-Cristina que poseen 55 millones de onzas troy de oro a 200 mts, 4 billones de libras de cobre y un 15% de plata? Es obvio, que con empresas que dispongan de la tecnología requerida para la separación de estos minerales y su total aprovechamiento, pero además con capital para hacer las inversiones requeridas. En definitiva, al sumar regalías, el impuesto, más las utilidades económicas, el Estado percibirá el 70% de la riqueza monetaria producida, además de la transferencia tecnológica.

¿Con quienes nos asociamos en la Faja Petrolífera del Orinoco, ideada magistralmente por Hugo Chávez, no fue con las grandes empresas del mundo, especialistas en extracción de petróleo? Empresas rusas, chinas, españolas, vietnamitas, inglesas, norteamericanas, ecuatorianas, holandesas. El Comandante promovió una apertura de verdad, quebrando el monopolio anglo-norteamericano, pero con el realismo de saber que nosotros solos con PDVSA no estamos en condiciones de hacerlo.

En el caso del Arco Minero, la estrategia es similar. Entrega hubo en la IV república con el régimen de concesiones, entregando amplios territorios y minas que las empresas utilizaban para aumentar sus patrimonios y jugar en las bolsas de valores del mundo con las reservas mineras del país. Solo en el año 2009 procedimos a dejar sin efectos 17 concesiones mineras a empresas extranjeras y nacionales, incluidas las de coltán llamadas Deminas I y Deminas II, luego de que dimos a conocer, a la luz pública, la explotación ilegal de este mineral estratégico.

En momentos de caída drástica de los ingresos petroleros el país requiere nuevas fuentes de financiamiento en divisas, y el sector que puede generarlas es el minero, junto al sector turístico en el cual debe producirse otra gran apertura mediante las zonas económicas especiales. El sector minero debe permitir el apalancamiento de la industria manufacturera, y el encadenamiento de toda la industria nacional. Este es nuestro desafío inmediato.

c) “…Producirá el desplazamiento de la pequeña minería, de las etnias indígenas de sus territorios ancestrales, excluyéndolas del aprovechamiento y disfrute de sus riquezas…” Este argumento es falso de toda falsedad. En el caso de la pequeña minería se tiene previsto su plena incorporación al proceso de industrialización minera, solo que las áreas donde se localizará deben ser perfectamente delimitadas, y su actividad productiva, estará encadenada al plan industrial para evitar que el oro se siga sacando de contrabando hacia Brasil y Curazao como viene ocurriendo. Curazao no posee minas de oro, pero tiene una refinería que procesa el oro de contrabando venezolano, unas 40 toneladas al año. Debe saberse que al lado de la pequeña minería que utiliza mercurio, molinos y otros implementos, existe una mediana minería que explota minas hasta 80 y 120 metros de profundidad y 50 mts de diámetros (a cielo abierto) y minas subterráneas, sobre las cuales tienen control mafias organizadas por personajes muy famosos en el km 88 y otros sectores. A veces, centenares de mineros operan como verdaderos esclavos de estos señores del oro, el diamante y el coltán. El plan a instrumentar pretende reivindicar y humanizar al pequeño minero, haciéndolo actor digno de un proceso asociativo con el Estado, e incluso, pagándole a precio justo el material que puedan arrimar a las plantas industriales, con una filosofía de ganar-ganar.

El problema con las etnias indígenas no es que serán desplazadas, esto ya ha ocurrido en muchos sectores. El fenómeno del desplazamiento indígena comenzó en la IV república, recordemos los documentales del cineasta Carlos Azpurua. Precisamente entre Los Pijiguaos y Puerto Ayacucho, donde se establecieron las misiones evangelizadoras “Nuevas Tribus”, territorio de la formación rocosa granito de Parguaza, y dimos a la luz pública en 2009 la explotación ilegal del coltán. En esas tierras de haciendas privadas, custodiadas por colombianos paramilitares desmovilizados, los indígenas eran esclavizados en las excavaciones para encontrar el coltán. Las nuevas tribus no vinieron para enseñar el evangelio, vinieron por el coltán, y a privatizar territorios, desalojando a la familia indígena, o colocándolos a su antojo en el tráfico minero, aprovechando sus conocimientos sobre la topografía.

A veces muchos de quienes hablan desde Caracas sobre la vida social en el Arco Minero, piensan que ese territorio está como cuando la llegada de Colón, deberían darse un paseo de cierto tiempo, para que observen detenidamente lo que allí ocurre.

La única forma de cambiar esta realidad es con una fuerte intervención del Estado, que reivindique a las etnias indígenas y las integre con dignidad y trabajo al disfrute de las riquezas que ancestralmente custodiaron, y sacándolos de la situación de esclavitud en la cual están muchos de ellos.

d) “…El proyecto Arco Minero significa comprometer el futuro de las nuevas generaciones que no tendrán de que vivir, porque todo se habrá acabado, y todo para salvar una Revolución que dilapidó el ingreso petrolero (mentor tras bastidores el ex-ministro Sanz, según la intelectual Irma Barreto, aporrea.com 08-05-2016, 10:16 am)…”

Si para que las generaciones por venir tengan algún futuro promisor -según estos intelectuales- los recursos naturales del Arco Minero deben permanecer en el subsuelo por 100 o 200 años más, pobre de nosotros y de esas nuevas generaciones.

Digamos primero que tales recursos no se convertirán en riqueza aprovechable si no se extraen y se transforman industrialmente. Hasta ahora, con su explotación irracional e ilegal, artesanal y contaminante, se han hecho ricos a muchos fuera de las fronteras nacionales y los de aquí han seguido viviendo en la pobreza. Siglos de saqueo no han podido acabar con las reservas mineras, por qué habrían de extinguirse ahora, cuando pretendemos aprovecharlos de forma más organizada, racional y para reivindicar a las generaciones presentes.

A veces alguna gente se coloca bajo situación de sospecha cuando defiende lo que a todas luces es indefendible. Quien abogue por lo que hoy existe en la geografía del Arco Minero, más allá de que lo haga de buena fe, terminará sirviendo a los oscuros intereses que han prevalecido en esa región donde Dios colocó todo lo que el ser humano necesita para vivir, pero igual, donde las miserias humanas, (la codicia, el saqueo y el crimen) se han desplegado con todas sus fuerzas destructoras.

La responsabilidad de nuestra generación es aprovechar estos recursos, transformándolos mediante el trabajo en riqueza para crear las condiciones materiales que aseguren la vida de las generaciones que vendrán. Crear industrias, reparar el daño ambiental, crear un fondo de ahorro intergeneracional, proteger lo que esta virgen, refundando lo nuevo donde hoy existe caos, horror y saqueo.

En el futuro nos enjuiciarán no por haber hecho lo propuesto en el proyecto Arco Minero, sino por no haber hecho nada frente al horror actual. Además, procurar los recursos económicos y financieros para que los venezolanos de hoy vivamos en condiciones dignas, no constituye un atentado contra nadie, en definitiva los pueblos viven de lo que tienen y pueden aprovechar. Sacrificar las expectativas presentes por las expectativas del “futuro” es algo a lo que nadie, en su sano juicio, querrá someterse.

Es como cuando a veces escuchamos el lugar común de que las generaciones de los próximos 500 años tendrán o podrán vivir del petróleo, quienes así piensan olvidan algo muy sencillo: si en este planeta asediado por los efectos del cambio climático y el irracionalismo de las potencias desarrolladas, los seres humanos de hoy atamos las esperanzas de quienes sobrevivan en ese tiempo, 300 o 500 años, en el petróleo o los minerales, todos estarían condenados irremediablemente a estar muertos. Ignoran que al petróleo le quedan no más de 100 años, porque el dilema al que ya nos enfrentamos es: o la energía fósil o la vida humana. Quienes abrigan la esperanza de que se pueda continuar viviendo del petróleo en más de 100 años, desconocen que si eso llegara a ocurrir no habría planeta tierra, por tanto, no habría especie humana.

En mi caso, tengo la absoluta convicción que el proyecto del Arco Minero será el último intento serio de que Venezuela ponga orden en un territorio privilegiado de lo que queda del planeta tierra. Por eso me cuento entre los más optimistas propulsores de este proyecto, perfectible, claro que sí, abierto a las críticas para construir nuevos caminos, pero con la claridad de que el tiempo se agota miserablemente.

De modo que no soy “mentor tras bastidores” sino visible y abierto exponente -con el conocimiento de causa que me otorga haber sido Ministro del Comandante Eterno Hugo Chávez, y puesto empeño práctico y teórico para el conocimiento de todo ese hermoso territorio- de la impostergable necesidad vital, histórica, de que el Estado venezolano ejerza control real para explotar y aprovechar los recursos que la naturaleza o la providencia sembraron en esa región.

26 de agosto de 2016.

Posdata: Espero la invitación al debate serio y esclarecedor. El día, la hora y el lugar.

Rodolfo Sanz fcbm29@gmail.com

¿Por quién doblan las campañas… mediáticas?

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(a propósito de una marcha de veladas intenciones)

Alberto Aranguibel B.

“-¿Hay muchos fascistas en vuestro país?
Hay muchos que no saben que lo son, pero lo descubrirán cuando llegue el momento”.

Por quién doblan las campanas

El poder de los medios de comunicación no es una metáfora antojadiza de las ciencias sociales para explicar el control que desde los medios radioeléctricos e impresos los sectores dominantes han ejercido sobre la sociedad.

A través de ese poder se viene modificando desde hace siglos la percepción que de sí mismos tienen los pueblos de las culturas y creencias más diversas a lo largo del planeta (exactamente en la misma medida de la penetración y alcance del medio en la sociedad), imponiéndose en cada uno de ellos códigos y valores ajenos a sus propias realidades y formas de vida, la mayoría de las veces no solo ajenos sino incluso contrapuestos a sus aspiraciones y necesidades verdaderas.

Hacerle creer al mundo en paradigmas inoculados con el propósito de su propia desmovilización, es la forma más extendida y eficaz de la burguesía para someter a las clases trabajadoras y mantenerlas en la sumisión sin la necesidad de recurrir a ejércitos represores que contengan e inhiban el natural potencial revolucionario inmanente en el ser humano.

El debate en la Venezuela de hoy no consiste tanto en la confrontación de concepciones ideológicas doctrinarias que sobre la economía tengan los diferentes sectores políticos que hacen vida en el país, como en el propósito revolucionario de la construcción del poder popular por una parte, y la necesidad que tiene la derecha de obstaculizar esa posibilidad por la otra.

En todo eso, el medio de comunicación ha jugado un papel más que decisivo.

A través del medio de comunicación la revolución ha sostenido de manera persistente su defensa del socialismo bolivariano como única vía para alcanzar la justicia y la equidad social que asegure el bienestar y el progreso que entre los venezolanos debemos construir para el beneficio común en forma colectiva, bajo la premisa marxista de “De cada cual según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades”.

La derecha, por el contrario, ha sostenido la necesidad de reorientar al país bajo los salvajes parámetros del libre mercado y su perversa lógica de la competitividad y la ganancia como norma, en la cual el ser humano no es sino un actor individual enfrentado al resto de la humanidad en el afán por imponerse sobre ella para satisfacer una ambición de riqueza que la misma sociedad capitalista le inocula como paradigma.

La marcha convocada por la oposición para el 1 de septiembre, no es sino uno más en la larga cadena de eventos estrictamente mediáticos con los cuales la derecha pretende instaurar en el imaginario colectivo la idea de su supuesta (y nunca realizada) superioridad numérica frente a la capacidad chavista para la movilización y el respaldo popular.

Del “¡Chávez vete ya!” que vociferaba desquiciada la derecha en el año 2002 para justificar su felonía golpista en 2002, hasta el “¡Maduro renuncia ya!” del 2016, el esquema de la estrategia opositora de intentar posicionar mediáticamente la matriz de su quimérica mayoría, independientemente del apoyo real que sus eventos de calle y el voto popular evidencien, ha sido invariable.

Jamás hubo millones de personas en las movilizaciones de abril del 2002 contra el presidente Chávez, como ha querido hacerle creer al mundo la oposición desde entonces. Físicamente es imposible meter más de diez mil personas en la vertiente de Chuao frente al CCCT. Tampoco hubo millones sumados al paro petrolero de ese mismo año. Lo que sí hubo en realidad fue la privación del combustible a los venezolanos, ocasionada por la paralización de cuando mucho treinta mil trabajadores apenas que laboraban entonces en PDVSA. Un sabotaje a la actividad económica nacional provocado por una minúscula porción de la sociedad.

Los resultados electorales (en los que recurrentemente triunfa la revolución) dejaron siempre en evidencia el desmedido sobredimensionamiento mediático del que era objeto la capacidad verdadera de la derecha para movilizar al pueblo. Pero buena parte de esa población que era impactada con ese discurso no creía en ello porque siempre estaba el medio de comunicación privado para alimentar su desconfianza en el sistema electoral y profundizar el odio hacia el chavismo, al que la derecha ha acusado sistemáticamente de asaltante de ese respaldo mayoritario que la oposición decía tener.

El medio de comunicación no es, pues, usado por la oposición para difundir una propuesta o elaborar un discurso político que atraiga al pueblo y lo convoque a la participación, sino más bien como instrumento para el forjamiento de una realidad virtual en la que sus seguidores se sientan confortables y plenamente realizados y el chavismo militante se sienta cohibido y desesperanzado.

Tanto las guarimbas del 2004 como las de 2014 (así como la toma de la Plaza Francia de Altamira en 2003) son fiel reflejo de ese fenómeno de la manipulación mediática al que se apega la derecha en Venezuela cada vez con más ahínco. Una minúscula cantidad de personas entrenadas en la técnica del foquismo insurreccional se distribuye en apenas 18 de los 332 municipios en los que se divide políticamente el país, para incendiar unas cuantas esquinas con escombros y basura, y los medios se encargan de hacerlos aparecer como la mayoría del país manifestando “pacíficamente” contra el gobierno nacional.

De esa manipulación mediática surgen los muertos que esa estrategia del terror ha dejado como saldo de dolor en el país. Venezolanos enervados por la ira que les causa sentirse robados por el gobierno en la condición mayoritaria que arbitrariamente les han hecho creer que ellos son, desatan la más feroz violencia contra una sociedad a la que consideran ya no la legítima mayoría sino la “cómplice” propiciatoria del asalto del cual se dicen víctimas.

Una enervación colectiva que busca hacer aflorar entre los venezolanos lo peor del ser humano de donde saca siempre provecho solamente la dirigencia opositora que, colocada oportunamente a buen resguardo (no solo en lo personal, abandonando el sitio de la conflagración a la que conducen a la gente, sino con el discurso muy bien calculado en el que califican de “pacíficas” a las movilizaciones cuyo único propósito final es que se desborden en estallidos violentos que les abran oportunidades políticas), obtiene mediante campañas mediáticas de tipo estrictamente propagandístico el premio de la desestabilización social a costa del dolor y de la muerte de sus propios militantes.

El sesgo oportunista y calculador de tan fraudulento enfoque conduce inevitablemente al fracaso, pero la oposición se niega a asumirlo. La decepción a la que ella misma expone a su militancia cuando sobredimensiona eventos donde la millonaria concurrencia anunciada no excede a la postre las diez o doce mil personas, en el mejor de los casos, es más que ningún otro factor el determinante del escaso poder de convocatoria que le ha venido caracterizando cada vez más.

Aquel postulado de la realización del ser humano en colectivo del que habló John Donne en sus disertaciones metafísicas (que inspiraron a Hemingway y que inspiran muchos de los razonamientos revolucionarios desde 1624), son exactamente opuestos a esos esquemas oportunistas de la derecha que hoy pretende convertir a los contrarrevolucionarios en héroes libertadores.

Obligan al militante opositor a creer que su batalla es la misma de los aguerridos luchadores contra la opresión, y que el compromiso antichavista es de la misma magnitud de la entrega de personajes como aquellos de Por quién doblan las campanas, que se resignaban con gallardía a la muerte inexorable que les esperaba en la acción guerrillera para la que estaban designados.

La diferencia es que en esos abnegados revolucionarios de ficción a los que el escritor daba vida en su novela, palpitaba el sentido de las causas más justas y nobles del pueblo. Aquí la derecha, que no tiene vergüenza alguna en usar a su propia militancia como carne de cañón, libra su más feroz batalla por reinstaurar el neoliberalismo para hacer que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Intentar retrotraernos al escenario trágico que era nuestro país antes de la revolución bolivariana. Tal como lo advirtió el presidente Chávez en aquella histórica alocución del 8 de diciembre de 2012.

 

@SoyAranguibel

Aranguibel en RNV: No hay que caer en la trampa del terror, pero tampoco hay que descuidarse

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A través del “Comité de Usuarios en Acción” transmitido por la Radio Nacional de Venezuela, el analista Alberto Aranguibel sostiene que los venezolanos no deben caer en las campañas de terror que la derecha está adelantando para tratar de atemorizar a la población con la marcha que ese sector tiene prevista para el 1ro de septiembre, porque esa será solo una marcha más de las tantas que ha anunciado la oposición y que nunca terminan siendo lo que decían que iba a ser.

Afirma el analista que la revolución posee la mayor fuerza política que existe en Latinoamérica, y que eso se constata en las grandes movilizaciones que durante las últimas semanas se han venido dando en las principales ciudades, en las que todo el mundo ha podido ver cómo el pueblo respalda de manera incondicional al proceso iniciado en el país por el Comandante Hugo Chávez y continuado hoy por el presidente Nicolás Maduro.

“Ahí está la Venezuela de verdad”, dice, “Que no caiga nadie en la trampa de la derecha”.

Escuche aquí un resumen de la entrevista:

El voto robado

MIA500- MIAMI (FL, EEUU), 15/04/2013.- Una seguidora del candidato de la oposiciÛn a la Presidencia de Venezuela, Henrique Capriles, se lamenta por la derrota de Capriles hoy, lunes 15 de abril de 2013, en Miami, Florida (EEUU). Capriles asegurÛ en Caracas que no reconocer· los resultados en las elecciones presidenciales, que dieron la victoria al candidato chavista, Nicol·s Maduro, a quien considera el perdedor de los comicios. EFE/Antoni Belchi

Antoni Belchi DescripciÛn: Venezolanos en Doral reciben con tristeza los resultados de las elecciones en Venezuela donde el candidato Nicol·s Maduro ha recibido el 50,66% de los votos, seg˙n el Consejo Nacional Electoral

Por: Alberto Aranguibel B.

Si algún factor ha distorsionado el debate político en Venezuela para hacerlo cada vez más insustancial y pendenciero, ha sido la persistente negativa de la oposición venezolana a asumir su papel como contrapeso del Estado. En vez de ello, ha optado por el camino fácil del tirapiedrismo y el sabotaje a la gestión de gobierno.

Su proverbial incapacidad de convocatoria ha estado puesta en evidencia hasta en los procesos eleccionarios internos de esa juntura de siglas en que se convirtió el estamento político opositor al chavismo desde hace más de una década y media, precisamente por su falta de poder de convencimiento y de motivación de las masas a través de un discurso fundamentado en ideas medianamente atrayentes y propositivas.

La idea del enorme respaldo popular que dice tener como activo político ese depauperado sector surge de uno de los más gigantescos asaltos a la voluntad de los electores que se haya conocido jamás en la historia de la democracia moderna.

Cuando se revisa la votación que obtienen de manera individual los partidos opositores en cada proceso electoral, se ve con perfecta claridad que no cuentan en promedio ni con el cinco por ciento del respaldo popular.

Con ese acuerdo de cúpulas se le ha secuestrado el poder de decisión al elector de derecha obligándolo a entubar su voto por una opción sin alternativas que no sean las que la MUD arbitraria y antidemocráticamente plantea, atropellando así el libre derecho a elegir que el modelo participativo y protagónico permite.

Una sumatoria de voluntades bajo un mismo proyecto político, como lo propone el Gran Polo Patriótico, es completamente diferente a la disparatada ensalada ideológica que representa la MUD, en la que partidos de ultraderecha se abrazan impúdicamente con ultraizquierdistas y socialcristianos sin ton ni son y solamente guiados por el odio como único elemento cohesionador. El chavismo propone el modelo chavista… ¿Cuál modelo ofrece la derecha?

Por eso, mientras más habla uno con el elector opositor de a pie, más se percata del desprecio que entre ellos mismos le tienen a su dirigencia. De ahí que casi nadie les atienda sus convocatorias a movilizarse en las calles.

Atribuir automáticamente a la engañosa oferta de la derecha todo voto emitido por los electores que no opten por la propuesta revolucionaria, es un asalto electoral de proporciones descomunales.

@SoyAranguibel

Aranguibel: Lo que está en crisis hoy en el mundo es el capitalismo

AAB  criterios

Alberto Aranguibel sostiene en el programa Criterios que transmite Globovisión que lo que están en crisis en Venezuela es el modelo capitalista, tal como lo está en resto del mundo donde es ese modelo el que genera el hambre que padece hoy uno de cada cinco habitantes del planeta.