Aranguibel: Lo incorrecto es la cultura de la rapiña

En conversación con el periodista Boris Castellano en el programa 360 que transmite Venezolana de Televisión, el comunicador y constituyente Alberto Aranguibel sostiene que “una cultura de la rapiña, donde la gente prefiere acusar al gobierno antes que al especulador, es lo incorrecto en una sociedad que persigue alcanzar el bienestar de su pueblo”.

Ayer fui a la Iglesia

Por: Alberto Aranguibel B.

(26 de diciembre de 2017)

Estaba abarrotada de fieles que apretujaban entre sus manos las cuentas de sus rosarios como tratando de extraerles aunque fuera un pedacito de la gloria que el Cristo redentor promete.

A escasos metros, frente a la imagen del Sagrado Corazón, estaba el miserable que apenas ayer pretendió que le pagara medio kilo de queso al triple del precio en que me lo había vendido dos días antes.

Cerca de él, como si no se conocieran, el dueño del supermercado que vive remarcando precios a toda hora sin justificación alguna, suplicándole también al Altísimo, hincado de rodillas.

A un lado, medio oculto por los pendones de la natividad, el sinvergüenza que bachaquea a domicilio los productos de Mercal, que logra obtener con el Carnet de la Patria y que luego revende a diez veces su precio.

Casi frente al altar, como a punto de estallar en llanto por la emoción de ver tan de cerca la Virgen de la Coromoto, la cretina que estafa a la gente vendiendo los puestos en las colas, so pena de meterle cuatro puñaladas a quien no le pague.

Minutos antes de iniciada la misa chateaban por el celular maldiciendo a Maduro y pidiendo la muerte para los chavistas mediante el más cruel método posible.

Pero al empezar a hablar el cura, se concentraron junto a sus familiares en el piadoso ritual que conmemora el nacimiento del Niño Dios.

Solo con verlos se percibía cómo se remontaban a lo que debió haber sido el suplicio de José y María recorriendo los desiertos en búsqueda de alojamiento para dar a luz, porque la respiración se les entrecortaba y los ojos se les aguaban.

Les conmovía hasta el dolor que Dios viniera al mundo sobre la paja de un granero inhóspito, rodeado de animales y embarrado en estiércol.

Gemían de dolor imaginando el sufrimiento de aquella pobre gente y se abrazaban con la mayor fuerza entre los suyos cuando el cura indicó que había que darse la Paz en señal de expiación definitiva de los pecados.

Al salir, secaron sus lágrimas, saludaron con humildad a la feligresía que caminaba junto a ellos, retomaron sus celulares y ordenaron a sus empleados, que habían dejado en el puesto de buhonero, en la panadería, en la cauchera, en la ferretería, en el abasto y en la quesera, mientras ellos acudían a escuchar la palabra salvadora de Cristo, que subieran los precios de todo.

Me importa un coño quien haya nacido”, les decían a sus “empleados” a gritos.

@SoyAranguibel

Los conejos de Bernal

Por: Alberto Aranguibel B.

Parte fundamental de la guerra que el capitalismo ha desatado contra el pueblo venezolano para provocar mediante el hambre y la desesperación su deserción del proceso revolucionario, ha sido el intento por hacerle pensar a la gente que no hay tal guerra y que el padecimiento que hoy sufre es solo producto de erradas políticas económicas del gobierno.

El precio del cartón de huevos en la calle, por ejemplo, ha alcanzado niveles astronómicos de la noche a la mañana y la gente le dice a uno que “ya basta de fábulas con el cuento de la guerra económica; que lo que hay que resolver es el precio del huevo”, sin percatarse que la prueba de que sí hay en efecto una guerra económica es precisamente el precio del huevo, cuyo nivel ha sobrepasado sin ninguna razón justificable el margen del diez mil por ciento de incremento en poco menos de un año.

Un símbolo apenas de una inflación inducida que abarca la casi totalidad de los rubros esenciales para la población, determinado por un fenómeno instaurado en el país con la perversa lógica del llamado “bachaquerismo”, a través del cual los precios se incrementan exponencialmente a medida que se le agregan eslabones a una inusual cadena de comercialización que se extiende desde el convencional productor o mayorista hasta el quiosco de periódicos, pasando por el distribuidor, el supermercado, la bodega, o la carnicería, pero ahora también la frutería, la venta de CDs quemados, y hasta uno que otro chichero, que se compran unos tras otros un producto de larga duración con la ilusoria esperanza de hacerse de un dinero extra con poco esfuerzo, lo que termina por hacer sumamente difícil el control por parte de los mecanismos de regulación del Estado precisamente por su naturaleza informal.

Meter preso a todo el que venda huevo en las esquinas (que seguramente son quienes menos ganan) es entonces una medida irracional. Obligarles a vender a pérdida, es todavía más insensato porque, como hemos dicho, quien marca el precio de ese producto no es el pequeño vendedor de la bodega o el buhonero, sino el mercado capitalista, alterado como está por la presión alcista de los poderosos sectores especuladores del gran capital nacional y transnacional que hoy se confabulan contra nuestra economía, utilizando para ello los cientos de miles de millones de dólares que por décadas han sacado del país a la espera de una situación de dificultades para el bolívar (como la que hoy experimenta nuestra moneda producto de la caída del ingreso petrolero y de las distorsiones económicas que afectan al sistema como parte de esa guerra) reinyectándolos a nuestra economía al precio que ellos mismos establecen desde el imperio a su buen saber y entender a través de una página web de su propiedad, apoyándose para ello en los mecanismos de transferencias bancarias electrónicas que hoy en día facilitan esa posibilidad.

La guerra no es, pues, un evento militar o político siquiera, sino un fenómeno social y cultural complejo en el que intervienen, además de los factores económicos que por supuesto la determinan, componentes de naturaleza sicológica que han estado presentes a lo largo de todo el ataque del capitalismo contra la revolución bolivariana y en particular contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Los hábitos alimenticios de la población son un aspecto esencial en el estudio que llevan a cabo las agencias especializadas acerca de cuáles mecanismos pudieran resultar más “idóneos” en las guerras de desestabilización que promueve el imperio norteamericano hoy en el mundo contra aquellos países que considera insumisos a sus particulares intereses de potencia hegemónica.

Uno de los primeros ataques de esa guerra sicológica que usó como arma el apego de la población venezolana a ciertos rubros alimenticios, en este caso importados mediante la trasculturización impuesta por el consumismo, fue el llevado a cabo en 2014 por la empresa norteamericana MacDonald’s, cuya comida chatarra es considerada desde hace más de treinta años por buena parte del sector pudiente de la sociedad venezolana como un alimento esencial y maravilloso, que connota además el carácter “glamoroso” que para ese sector representa su predilección por cualquier marca norteamericana.

En esa oportunidad el ataque consistió en un intento por provocar la ira de la población contra el gobierno por la incapacidad de vender papas fritas a la que se veía obligada la empresa por la supuesta falta de divisas necesarias para adquirirlas en su casa matriz en los EEUU.

La reacción inmediata del gobierno bolivariano, que demostró que tal escases de papas se debía a una huelga de trabajadores en los EEUU y no a falta alguna de asignación de divisas, impidió que prosperara el plan desestabilizador que adelantaba esa corporación en el país.

Sin embargo, no fueron pocos quienes expresaron su malestar por lo que consideraron un “atentado” contra la costumbre de darle de comer a sus hijos las papitas del payaso Ronald, en vez de un condumio criollo de propiedades excepcionales como la yuca, tal como lo denunciaron a través de diversos mensajes en las redes sociales algunas madres indignadas en aquel momento.

Un alcalde opositor (hoy prófugo de la justicia por promover el terrorismo en su municipio) decía en su cuenta tuiter que “Después de las papas fritas se irán las hamburguesas, y con ellas McDonalds y sus puestos de trabajo. Consecuencias del modelo fracasado…”, lo que dejaba al descubierto la macabra estrategia golpista de la derecha internacional que pretendía utilizar la alimentación del pueblo en tal despropósito.

Se quiso usar entonces el hábito alimenticio de los venezolanos para provocar rechazo al gobierno, tal como se intenta hacer hoy de manera despiadada con la propuesta del dirigente revolucionario Freddy Bernal, quien ha sometido a consideración del país la posibilidad de aprovechar las cualidades proteicas del conejo como un alimento sano y altamente provechoso, sobre todo por su propiedad prolífica y de bajo costo.

La capacidad de respuesta es no solo imprescindible a la hora de enfrentar una guerra, sino que es una obligación y una responsabilidad impostergable para todo gobierno. Estudiar los distintos escenarios en los que pueden presentarse los ataques, así como la preparación meticulosa de sus fuerzas para contrarrestar la embestida del enemigo, es la tarea suprema y más importante a asumir sin dilaciones ni titubeos de ninguna naturaleza.

La concientización y preparación de la gente frente a la amenaza es igualmente una labor de primer orden en todo ello.

Fue así, mediante la organización efectiva de sus pueblos, como salieron adelante a lo largo de la historia las sociedades sometidas al asedio de las fuerzas enemigas que en algún momento intentaron cercarlas y exterminarlas no solo mediante el uso de las armas sino con la inclemente presión del hambre a la que conducían los bloqueos que se les imponían.

Es lo que hace hoy el gobierno del presidente Nicolás Maduro a través de acciones y programas audaces e inteligentes, orientados a impedir que la devastación que desatan las guerras capitalistas contra los pueblos alcance hoy a las venezolanas y los venezolanos.

En eso los Claps, que no es otra cosa que una poderosa forma de organización popular para enfrentar la arremetida del imperio, vienen a ser una verdadera demostración de las infinitas capacidades de nuestro pueblo para superar cualquier obstáculo que se interponga en el camino de la construcción del modelo soberano de justicia e igualdad social que se ha propuesto.

Quienes se horrorizan hoy frente a la idea de consumir la carne de conejo como una fórmula de superación del modelo rentista importador al que se nos sometió por más de un siglo (exactamente el mismo horror que sienten, por ejemplo, los hindúes cuando nos ven comiendo carne de res, o que sentimos cuando nos enteramos de que los chinos comen carne de perro de manera regular) no lo hacen en verdad porque consideran despreciable su exquisitez, sino porque lo propuso un chavista.

Pero no es como político que Freddy Bernal asoma la posibilidad de adecuar nuestros hábitos a lo que en verdad estamos en capacidad de producir, sino como revolucionario a carta cabal que piensa en nuestro beneficio como país y como pueblo por encima de cualquier otro interés.

Frente al cruel bloqueo económico contra nuestro pueblo promovido por la dirigencia opositora en el extranjero, el conejo es una opción sensata, oportuna y necesaria, que beneficia fundamentalmente a la gente humilde que hoy sufre los embates de una inflación perversa desatada por el capitalismo contra Venezuela.

@SoyAranguibel

 

Panaderías y antichavismo

Por: Alberto Aranguibel B.

En las panaderías, como en todo negocio capitalista, hay que diferenciar bien entre los dueños y los empleados.

El dueño es por lo general el desterrado que vino con el rabo entre las piernas de su Europa destruida por la guerra, al paraíso de esta tierra de gracia que le acogió sin mezquindades de ningún tipo. El empleado es el venezolano que fabrica en condiciones de esclavitud el pan que el dueño vende cómodamente desde la caja registradora.

Pero también hay que saber diferenciar entre el dueño trabajador y honesto y el miserable que utiliza la panadería como arma de guerra para hacer una gran negocio a partir de la manipulación con la política.

Mientras al dueño honesto se le reconoce fácilmente porque se le ve trabajar sin descanso junto a los trabajadores, al dueño miserable se le identifica por la forma en que vocifera contra el gobierno revolucionario a la vez que aumenta los precios de las mercancías a diestra y siniestra sin la más mínima justificación.

Con su perorata antichavista, el miserable no solo logra la solidaridad automática de la clientela escuálida, sino que neutraliza a los chavistas que por miedo a que no les vendan se quedan callados ante la andanada de improperios contra todo lo que tenga que ver con Chávez. Y lo que es peor, ante el impúdico asalto al bolsillo que diariamente se da en esas panaderías a la vista de todo el mundo.

Es exactamente lo que pasa en la panadería Crostata, en el Centro Comercial La Boyera, en el Municipio El Hatillo, auténtico centro de bachaqueo donde todo es marcado a precio de dólar ilegal, en la cual una furiosa portuguesa grita a diario a voz en cuello frente a la clientela todo su odio al gobierno y al presidente de la República, a la vez que anuncia, también a diario, el incremento desmedido de precios en todos los artículos.

Hacer que la clientela no te odie a ti sino al gobierno por todos los atropellos que tú cometas mientras haces dinero fácil a raudales, es sin lugar a dudas el mejor negocio para los especuladores en este tiempo de guerras capitalistas contra el pueblo.

Por eso cuando el gobierno pone las panaderías especuladoras en manos de los trabajadores está haciendo lo correcto, no solo en términos laborales sino que logra un nuevo espacio de justicia social para el pueblo.

@SoyAranguibel

El olvidado pillo que inventó el negocio del bachaqueo

Por: Alberto Aranguibel B.

Nosotros puede ser que especulemos, pero damos fuentes de empleo
Guillermo Zuloaga

Uno de los grandes mitos del modelo de democracia representativa en la que se sustenta el capitalismo, es el que presenta al gobernante (y no al sistema) como el factor que determina en sí mismo la dinámica económica en el Estado.

La idea que el capitalismo necesita instaurar en la sociedad es que si se cambia al gobernante, pero no el modelo económico, social y político, se abrirá siempre para el pueblo un nuevo tiempo de prosperidad y progreso que hará innecesario transformar el sistema y con ello se evitará el riesgo de fracasar en experimentos que siempre son presentados como peligrosos. De acuerdo a eso, con votar cada cinco o seis años será más que suficiente para oxigenar la economía e insuflar una efímera dosis de esperanza y optimismo a la población.

Pero en realidad el actor económico determinante en la democracia de hoy no es el gobernante, sino el dueño del capital. Es él quien determina a su buen saber y entender no solo el funcionamiento del sector privado en los ámbitos de la producción, el comercio y el sector financiero, sino que incide en las políticas públicas de toda índole ya sea a través de la adquisición de bonos de la nación, de la venta de sus servicios al Estado, o del control indirecto que ejerce mediante el pago de comisiones para obtener contratos, que en el mundo capitalista es toda una industria de primer orden, gracias a lo cual se generan los altos índices de corrupción que proliferan a lo largo y ancho de todas las administraciones públicas del mundo.

La especulación es la base de ese modelo que solo piensa en el beneficio del capitalista, a la vez que menosprecia cualquier opción de bienestar común para la sociedad que no sea la que surja de la iniciativa privada en forma de costosa mercancía, y que genere para el empresario la correspondiente tasa de ganancia.

De esa estirpe de usureros doctrinarios es el inefable prófugo de la justicia venezolana Guillermo Zuloaga, de quien seguramente mucha gente no quiere (o no le interesa) acordarse pero que a nosotros nos corresponde la obligación de mencionar aquí como aporte a las conversaciones de diálogo que centran hoy la atención de las venezolanas y los venezolanos en relación a la crisis política por la que atraviesa el país.

Resulta indispensable mencionarlo porque ningún proceso de diálogo puede aspirar al ansiado logro de la paz si no revisa detenida y ordenadamente la cronología de los acontecimientos sociales, económicos y políticos reales que preceden o que conducen a la crisis que se pretende superar, así como el comportamiento particular de sus protagonistas.

Desde el arribo mismo del presidente Nicolás Maduro a la jefatura del Estado en abril de 2013, la derecha ha argumentado que los desequilibrios y distorsiones que desde entonces comenzó a experimentar la economía nacional eran “el resultado de políticas erradas del Gobierno revolucionario”, tal como lo han sostenido persistentemente la cúpula empresarial, los sectores políticos de la derecha y los medios de comunicación privados, tanto en sus líneas editoriales como en los espacios noticiosos y de opinión, en un obsesivo intento por menoscabar la capacidad del Primer Mandatario en el manejo de la administración pública.

Con el fallecimiento del Comandante Chávez la derecha venezolana asumió arbitrariamente que terminaba una etapa dictatorial y que se iniciaba un proceso de recuperación del control de la economía que desde siempre había ejercido el sector privado antes de la llegada de la revolución bolivariana. De ahí la ola especulativa que casi de inmediato se desató en todo el estamento comercial del país. Los exorbitantes aumentos de hasta el 17.000% que llegaron a ser detectados por los organismos del Estado en los precios de muchos productos, eran irresponsablemente justificados por los empresarios como el supuesto resultado de una devaluación de apenas un 42% decretado a principios de 2013 por el gobierno nacional, solicitada expresamente por el mismo sector empresarial desde hacía meses.

La acción económica del gobierno en ese momento, fue la de obligar a algunos comercios a vender aquellos productos que eran objeto de trato preferencial en la asignación de divisas a los precios justos en los que debían ser vendidos al público. A esa acción  se le conoció como “el dakazo”, nombre con el cual empezó la guerra de difamaciones contra el presidente Maduro acusándosele de incitación a la anarquía y al saqueo de negocios.

Pero la vorágine usurera no nació en ese momento sino mucho antes. Y no por causa de medida económica alguna tomada por el Ejecutivo, sino por la voracidad de un sector privado insaciable, habituado a la apropiación de la renta petrolera desde hace casi un siglo.

En 2009, precisamente el primer año de la crisis mundial del capitalismo que se extiende hasta nuestros días y que en los Estados Unidos hizo estragos principalmente en los sectores financiero y automotriz de esa nación, las empresas ensambladoras de vehículos en Venezuela emprendían una carrera desbocada por hacerse del único mercado de ese ramo en ascenso en el continente, que gracias a las políticas sociales revolucionarias estaba incrementando sus ventas en el orden del 300%, pasando a lo largo de ese periodo de un promedio histórico de 115 mil carros al año a cerca de 300 mil, entre importados y ensamblados en el país.

Guillermo Zuloaga fue encontrado en junio de ese mismo año incurso en el delito de acaparamiento de vehículos que se importaban con divisas preferenciales otorgadas por el Estado y que el empresario adquiría, gracias al privilegio del que gozaba como propietario de varias agencias concesionarias, al precio justo al que estaban tasados por el Gobierno, para revenderlos luego a precios especulativos hasta tres o cuatro veces por encima del precio real de venta.

Nacía así, hace más de siete años, en el seno mismo de la oligarquía criolla y bajo la estricta filosofía del más salvaje neoliberalismo, el concepto de “bachaqueo” que prolifera hoy en todo el país como factor determinante de la escasez que padece principalmente la población de bajos recursos.

El esquema de ese siniestro mecanismo, que disparó en Venezuela la inaudita modalidad de mercado de carros de segunda mano que eran varias veces más costosos que los de agencia, expandió su virus inflacionario hacia las ventas de repuestos, luego a los talleres mecánicos, de ahí a las compañías aseguradoras, y después al país entero como una fórmula de enriquecimiento fácil que contaminó a la sociedad y que llegó hasta el raspado de cupos masivos de tarjetas de crédito en el exterior, el contrabando de extracción, la triangulación de facturación en las importaciones en Panamá y finalmente a la economía toda.

María Corina Machado, casualmente (?) sobrina del empresario Zuloaga, hablaba en 2012 de “Capitalismo Popular” como el modelo económico que ella le ofrecía al país y que consistía exactamente en ese mismo principio de la búsqueda del bienestar y el progreso a partir de la lógica del libre mercado en el que solo los más astutos y adinerados sobreviven y los pobres son cada vez más pobres.

El dilema real a dilucidar en la mesa de diálogo entre la oposición y el gobierno, es si el país retrograda a ese escenario de exclusión en el que los productos existían en grandes cantidades porque la mayoría de la población no tenía jamás capacidad económica para adquirirlos (como pasa en general en el mundo capitalista) o si se aúnan esfuerzos entre todos los sectores por tratar de recuperar la senda de la justicia social que Venezuela comenzó a transitar por primera vez en su historia con la llegada de la revolución bolivariana.

Para ello hay que ser verdaderamente responsables, y colocar en su justo lugar (más allá del fraseo demagógico de campaña que hoy signa el discurso político en el país) a quienes han quedado en evidencia como los verdaderos gestores de una crisis que no existió nunca a todo lo largo del proceso revolucionario hasta tanto no actuaron ellos con sus prácticas usureras de asalto al bolsillo de los venezolanos para tratar de compensar la pérdida que les representa la caída del ingreso petrolero del cual vivieron desde siempre.

Guillermo Zuloaga es quizás el más emblemático de ese lote, pero la lista es larga. Todos están en las filas de la oposición y por lo general viven en Miami.

No habrá diálogo que prospere si no se ponen con honestidad estas cartas sobre la mesa.

@SoyAranguibel

El carro que sí servía

Por: Alberto Aranguibel B.

El primer carro que tuve en mi vida fue un Volkswagen semi-destartalado que un tío me regaló después de meses de comentarle lo ilógico que era tener ese vehículo arrumado en el garaje de su casa simplemente por no invertir en la reparación del carburador, que era lo único que en verdad necesitaba para funcionar.

Su argumento era que para qué iba a invertir dinero en un carro que no servía.

Apegado como era a la certidumbre de las cosas ciertas, no era muy dado a especulaciones sobre hipótesis diferentes a lo que para él resultaba evidente. El carro no servía.

Aún después de reparado siempre habrá alguien que te diga “Es verdad, rueda, pero no sirve”, como me tocó escucharle a mi tío durante mucho tiempo.

Comprendí entonces que las cosas de la vida obedecían a simples diferencias en los puntos de vista de la gente. Si no hubiera yo insistido, probablemente el carro habría terminado a la larga en alguna chivera de mala muerte.

Se me vino a la mente ese cuento esta semana con el comentario de mi apreciado y respetado Eleazar Díaz Rangel en su columna de los domingos en este mismo diario.

A propósito de la medida que busca destinar el 50% de los productos en existencia en el mercado a los Claps, Díaz Rangel se pregunta: “¿cómo es posible que se destine 50% de la producción nacional, que no solo incluye alimentos, para solo 20% de la población? Y al mismo tiempo, se supone que se destinaría el otro 50% de la producción para el 80% de los venezolanos.”

Las cifras citadas son correctas y la pregunta absolutamente pertinente.

Pero, pregunto yo, ¿Esos porcentajes son estáticos? ¿No están determinados (20% de beneficiarios actuales de los Claps, 80% no beneficiados) precisamente por no disponer ese programa hasta ahora de la suficiente dotación de alimentos y productos como para lograr equilibrar de mejor manera esas proporciones?

Si la intención definitiva del programa (que entiendo es coyuntural) es el combate al proceso especulativo instalado en el mercado con la guerra económica, ¿se mantendrán con su perfeccionamiento los mismos niveles de inflación que afectan a la porción de venezolanos no beneficiarios de los Claps?

¿No será mejor invertir en la optimización de ese programa que quedar a merced del neoliberalismo?

Por eso me acordé de mi Volkswagen.

@SoyAranguibel

Los caminos de la MUD conducen solo al desastre

Por: Alberto Aranguibel B.

Jamás acusó nadie de “crisis humanitaria” a la quiebra de la economía norteamericana en 1929. La llamada “Gran depresión” dejó en la calle a más de 100.000 trabajadores en un solo día. Sólo un cuarto de siglo después, en 1954, fue cuando vino a producirse la recuperación de la bolsa de valores (Wall Street). Para ese entonces la ola de suicidios por el derrumbamiento de la economía más poderosa del planeta ya formaba parte del paisaje en los Estados Unidos. Pero no hubo llamamientos a intervención extranjera de ninguna naturaleza.

Con la crisis de las subprimes, en 2008 tampoco convocó nadie a las naciones del mundo a intervenir en la política norteamericana para corregir el rumbo de su gobierno aun cuando esa crisis era la causa de la quiebra de economías como las de Grecia, España, Portugal, Irlanda, y otros países de Europa, Asia y el Medio Oriente, donde la vorágine económica hizo estragos hasta lo indecible.

En Venezuela, la derecha nacional e internacional persiste en su delirante intento por aislar al país en el escenario internacional, con base en la imagen catastrófica que ella misma ha creado mediante la manipulación mediática de la realidad venezolana ante el mundo, como un intento de provocar una intervención extranjera que le facilite el retorno al poder por vía de facto porque a lo interno no cuenta con el respaldo popular que le permita hacerlo de manera electoral, ni mucho menos con la cooperación de ningún sector del ejército que le apoye en una aventura golpista.

La pregunta de las 64.000 lochas es entonces inevitable: ¿Qué debemos esperar ante un eventual referéndum consultivo sobre el mandato presidencial en Venezuela tal como lo pide la oposición?

La persistencia de la MUD en el formato de la violencia como recurso político no ofrece espacio a suposiciones o hipótesis. La concepción fascista de una oposición que coloca al sistema electoral como válido solo y únicamente si el resultado le favorece, es la más palpable e irrefutable demostración del carácter antidemocrático de ese sector.

Está claro que lo que propone esa atorrante derecha no es una consulta popular, sino una escalada pendenciera en la que si no obtiene el triunfo con toda seguridad desatará la furia terrorista que hasta ahora ha aplicado sistemáticamente contra la decisión de los venezolanos, esta vez para incendiar al país ya no con pequeñas guarimbas focalizadas sino con el inmenso poder de fuego con el que ahora sí cuenta gracias al apoyo externo labrado con esa farsa de la crisis humanitaria venezolana.

Su propuesta de “revocatorio” no es sino un secuestro del poder popular originario, que consagra la Constitución gracias al empeño del Comandante Chávez en el fortalecimiento de la participación y el protagonismo del pueblo.

La figura del referéndum es una opción constitucional que opera bajo normas y procedimientos que deben respetarse para preservar por encima de todo la solidez del modelo democrático propuesto. Su espíritu no es el de una simple argucia para recortar el periodo de gobierno. Mucho menos para favorecer los intereses de la burguesía en contra del supremo sueño de justicia e igualdad social por el que ha luchado desde siempre el pueblo. No fue así como lo pensó Chávez.

¿Pero qué habría más allá del holocausto de terror y destrucción que sin lugar a dudas desataría la oposición al verse derrotada, si en vez de perder se produjese el triunfo al cual aspira delirantemente ese sector?

El escenario de conflictividad y de neurosis colectiva que le ha sido tan indispensable y tan conveniente al antichavismo para acercarse a la posibilidad de acceder al poder, no sería nada fácil de desmontar en ese hipotético escenario. La sola sensación del cambio no sería suficiente para calmar la ansiedad de la población en la búsqueda de soluciones a los agudos problemas que la guerra económica ha creado.

En Argentina la promesa de cambio que impulsó a la derecha al poder se difuminó en cosa de días apenas, cuando la salvaje instauración del neoliberalismo empezó a hacer sus inevitables estragos. La represión, ordenada por Macri contra las voces disidentes, ha sido su única respuesta.

Un rasgo que define como ningún otro a la derecha venezolana es su ancestral tendencia a la criminalización de la disidencia política para desatar siempre contra ella la más feroz persecución. Fue esa misma derecha nacional la que creó la figura del “desaparecido político” que las dictaduras suramericanas desarrollaron luego para exterminar el pensamiento de izquierda en el continente.

En un supuesto gobierno de la derecha en Venezuela, los intentos por el exterminio del chavismo serían inevitables. Cualquier otra opción chocaría contra sus principios y contra la idea burguesa del arrase a plomo limpio con todo aquel que un Estado regido por tales principios considerase adversario.

Los revolucionarios, el pueblo chavista, serían pues objetivos de primer orden para cualquier plan represor de la derecha, porque es a la gente de esos sectores (los “colectivos violentos” como les dice la oposición) a quienes la burguesía considera causantes de la criminalidad en el país. De no cumplirse ese arrase, los simpatizantes de la oposición que hoy le juran a diario la muerte a los chavistas a través de las redes sociales y los portales de opinión y de noticias se convertirían de inmediato en sus verdugos.

¿Aceptaría la militancia opositora algo distinto a aquello por lo que clama hoy?

¿Qué haría un gobierno de la MUD con las colas? ¿Cómo eliminaría la derecha una distorsión que deriva del paradigma del capital que consiste en comprar barato para revender caro?

Esa derecha, que se ha beneficiado electoralmente con el malestar que ocasionan las colas y el desabastecimiento de productos, argumenta que la causa de todo ello son las regulaciones y controles del Estado que se orientan hacia el logro del bienestar social de manera colectiva. Su propuesta es la liberación del mercado para permitir que cada quién se labre el porvenir de manera individual. Exactamente el mismo principio del bachaqueo.

¿Cómo desmontaría un gobierno neoliberal esa estructura delincuencial tan compleja sin contravenir la lógica capitalista del enriquecimiento fácil y sin apelar a las fórmulas humanistas que promueve la revolución bolivariana de procurar el bienestar común mediante la organización popular y no mediante la aviesa idea del logro individual de cada quien?

¿A punta de dólares, tal vez? ¿Pero será posible la recuperación del precio del barril de petróleo solo porque en Venezuela gobierne una vez más la derecha? ¿Y entonces qué es lo que persigue el imperio norteamericano con su agresión permanente contra la revolución; poner en el poder en nuestro país a un gobierno que le venda el crudo más caro o más barato?

¿Qué mecanismo, que no fuera el represor, se vería obligada a utilizar esa derecha para contener el estallido social que la liberación de la divisa, la derogatoria de la Ley del Trabajo y las regulaciones de precios que tanto ella pide, generaría?

¿El préstamo de los 60 mil millones de dólares, quizás, de los que hablan Haussman y Mendoza en sus delirios entreguistas al Fondo Monetario Internacional?

Pero, el FMI no presta ni un centavo de dólar sin nada a cambio. Jamás lo ha hecho con ninguna economía.

Si esa contraprestación consiste en la clásica e inflexible receta neoliberal de los recortes en las nóminas de trabajadores, así como la reducción salarial o eliminación de prestaciones sociales, cesta ticket, jubilaciones, etc., amén de la aplicación de alzas desmedidas en los impuestos y tasas de interés bancarias, así como la eliminación obligatoria del gasto social del Estado (es decir, eliminación de las misiones, en el caso venezolano), entonces la rebelión popular sería el único escenario esperable y la represión la única respuesta del gobierno.

Quizás por eso los empresarios, que saben cuantificar muy bien el costo en dinero de una guerra insensata y sin posibilidades reales de triunfo, han dicho ya que no están de acuerdo con una salida abrupta del gobierno, sino que por el contrario estarían dispuestos a trabajar junto al Ejecutivo por la superación de la crisis.

La encrucijada de la derecha no es nada fácil. Dos altos voceros de la oposición (Ramos Allup y Eduardo Fernández) han hablado abiertamente de las “medidas impopulares” que se verían obligados a tomar de llegar al poder; todos sus caminos conducen de una u otra manera al desastre. Y al parecer cada uno de peor manera que el otro.

De ahí que luchar en contra del revocatorio, cualquiera sea la fecha en que sea factible realizarlo, no debe ser un asunto de simple simpatía o preferencia partidista, sino una obligación y una responsabilidad del mayor compromiso nacional para todos los venezolanos.

@SoyAranguibel

Gobierno de Venezuela es objeto de agresión y difamación sistemática, sostienen periodistas venezolanos.

Ciudad de México, 26/07/2016.- Los periodistas venezolanos Alberto Aranguibel y Alejandro Armao quienes se encuentran en México, aseguraron que tanto medios en Venezuela e internacionales, están atentando contra la democracia de su país.

Alberto Aranguibel denunció que Venezuela en el último periodo ha sido objeto de una agresión sistemática muy intensa, que se ha desatado de parte de la oposición al gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro.

“Y en connivencia con medios privados de comunicación, organizaciones internacionales de derecha, que han estado apoyando a la oposición en Venezuela, para difundir una imagen, que no es exactamente la que refleja la realidad verdadera de nuestro país, y que nosotros como venezolanos, nos ha movido a tratar de llevar la verdad de Venezuela a todos escenarios donde esta gente se ha activado en una verdadera campaña para difamar, mentir, sobre lo que está pasando en nuestro país y confundir a la opinión pública internacional”.

En entrevista en el estudio de “Ciro Gómez Leyva por la mañana”, dijo que es un atentado a la verdad y al espíritu democrático que respira el país.

En tanto Alejandro Armao, señaló que Venezuela está siendo asediada por medios nacionales e internacionales, en donde la información está atentando contra la democracia. “desconociendo al Presidente legítimo Nicolás Maduro, que para nosotros es nuestro líder legítimo, votado por elección popular”.

En lo que corresponde al tema de Leopoldo López, dijo que el opositor de manera pública hizo un llamado a descargar rabia, odio, convocó a sectores opositores, sectores no estudiantiles, para atracar calles, colocar vallas, además de asesinar personas.

“Si está preso, tiene que pagar por su irresponsabilidad de llamar públicamente en medios, llamar a protestas, obviamente de ahí el desenlace se le escapó de las manos”.

Asimismo, dijo fue el caso de María Corina Machado, “No es casual que el estado en donde ella llega, ese mismo día, ahí hay saqueos, hay disturbios, hay enfrentamientos”.

Alberto Aranguibel reiteró que los antes mencionados, se han convertido en instigadores de la violencia.

Indicó que en el caso de Leopoldo López no es una prisión arbitraria, ni antojadiza del estado venezolano, “la prisión de Leopoldo López es producto de un juicio como se hace en cualquier país”.

Subrayó que la oposición venezolana desde hace más de 17 años, no ha reconocido ni una sola vez el triunfo de los sectores revolucionarios.

“Lo que hay es una agresión en la que están confabulados los sectores opositores, organizaciones nacionales y transnacionales, que se venden como ONG’s de defensa de los derechos humanos, la empresas privada, los medios de comunicación, y hasta el Departamento de Estado norteamericano”.

Alberto Aranguibel, dio a conocer que el próximo jueves a las 18:00 horas se presentarán en la embajada de Venezuela en México, en donde tratarán de demostrarle a los mexicanos a través de hechos concretos, con videos y gráficos, que lo que están diciendo no es simplemente una contraposición a lo que anda difundiendo como deformaciones de la realidad en el mundo la gente de la oposición.

Recalcó que la oposición ha montado una campaña internacional porque es lo único que les ha dado resultado.

“Lo que están tratando de hacer es un secuestro de la democracia de nuestro país, porque por la vía electoral, jamás obtuvieron ellos una mayoría resonante, como la ha obtenido permanentemente la revolución”, finalizó el periodista.

mra

Aquí parte de la entrevista:

Fuente: Radio Fórmula

Aranguibel en México: El odio irracional de la derecha contra el chavismo bloquea el diálogo en Venezuela

Periódico La Jornada Martes 26 de julio de 2016.- El odio irracional que la derecha ha sembrado entre su militancia contra el chavismo le ha impedido avanzar en un proceso de diálogo que ayude a resolver el conflicto interno de Venezuela, expresó ayer el comunicador Alberto Aranguibel.
La oposición se encuentra contra la pared por su propia irresponsabilidad en el desempeño de la política, subrayó el analista, quien visita México para informar sobre lo que realmente ocurre en su país.

Integrante del Estado Mayor de la Comunicación, instancia convocada por el presiente Nicolás Maduro para desmontar la campaña mediática internacional contra su gobierno, el también investigador explicó que el objetivo de alcanzar la paz, tiene que ver con temas de filosofía política.

Si la filosofía de la derecha es que no habrá tranquilidad en tanto no retome el poder con su propuesta neoliberal, entonces va a haber conflicto por muchos acuerdos que haya, enfatizó.

En entrevista, estimó que ese sector no puede ceder en ninguno de sus planteamientos, porque no es autónomo. Tiene tan estrechas ataduras al Departamento de Estado de Estados Unidos, que para él es sumamente difícil zafarse y reconvertir sus planteamientos filosóficos e ideológicos, precisó al hablar sobre las posibilidades del diálogo entre las partes en conflicto.

También productor y guionista de cine y televisión, Aranguibel aseguró que el problema del desabasto de productos básicos en su país se origina en el acaparamiento, la especulación y reventa por grandes empresarios y no en el establecimiento de políticas erróneas de la administración gubernamental.

Los responsables de esta situación están al servicio del Departamento de Estado, el cual busca reinstalar el neoliberalismo en Venezuela, insistió el comunicador, quien junto a su colega Alejandro Armao, tiene previsto reunirse a lo largo de esta semana con legisladores, dirigentes políticos, intelectuales, organizaciones sociales y medios de comunicación mexicanos, a fin de neutralizar la manipulación mediática orquestada contra el chavismo.

En la embajada del país sudamericano, puntualizó que en las elecciones para renovar la Asamblea Nacional, la oposición tuvo un crecimiento exiguo, de apenas 300 mil votos, pero ganó por el voto bachaquero (como se denomina a la reventa y la especulación).

Vendió la idea de que la única manera de resolver los problemas económicos era que ella llegara al Congreso, aunque eso era mentira, pues no tiene facultades para eso, manifestó. Sumado a este fenómeno, reconoció que hubo un abstencionismo importante en las filas revolucionarias.

Tras señalar que dicha situación ha llevado a buscar a la ciudadanía en sus propias casas, para explicarle el engaño del que fue víctima, Aranguibel dijo que la derecha ve de manera distorsionada el resultado electoral de diciembre pasado.

Cree que ese triunfo le servirá para acabar con la revolución y hacerse con el poder, pero rechazó que ello pueda ocurrir, entre otras razones porque carece de una estructura partidista que cubra todo el país.

El articulista de prensa resaltó que en el conflicto de su país se enfrentan dos visiones, una que pretende la reinstalación del neoliberalismo y otra que promueve un desarrollo que beneficie a la población.

Fuente: La Jornada

HispanTV sobre “La verdad en Venezuela” en Ciudad de México

Sábado 30/07/2016.- El analista político venezolano Alberto Aranguibel ofreció declaraciones al portal mexicano HispanTV en el marco de la conferencia “La Verdad de Venezuela” que se llevó a cabo en la sede de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en México, durante la conmemoración del 62 aniversario del natalicio del líder de la revolución, Hugo Chávez Frías.

En la entrevista el comunicador sostuvo que la campaña emprendida por la derecha nacional e internacional contra el proceso de justicia e igualdad iniciado por el Comandante Eterno, pretende hacer ver al país sumido en una “crisis terminal” por falta de alimentos, cuando en realidad lo que está sucediendo es que los productos efectivamente escasean en los anaqueles pero no como resultado de políticas erradas por parte del gobierno sino por la manipulación del mercado que los grandes capitales están haciendo para causar un desabastecimiento inducido y generar así el descontento popular que la derecha necesita para provocar el estallido social que le permita retornar al poder.

“Esos grandes capitales son los que están sacando los alimentos de los anaqueles para ser colocados en el mercado informal que nosotros llamamos “bachaqueo” a precios inaccesibles para la población de bajos recursos”, dijo Aranguibel a HispanTV.

“Si nuestra economía es de alguna manera precaria, es producto de la ineficiencia del sector privado y no del gobierno”, concluyó.

Fuente: HispanTV

 

¿Qué estamos comiendo?

Por: Alberto Aranguibel B.

La derecha nacional e internacional pretende darle connotación de apocalipsis a una distorsión de la vida económica en Venezuela cuyo responsable no es otro que el mismo capitalismo por el cual se orienta esa derecha avara y especuladora.

El país entero sabe cuál es el curso de toda esa mercancía que desaparece de anaqueles que desde las primeras horas del día son vaciados por todo un enjambre de bachaqueros al servicio de los grandes capitales que hoy están detrás de ese inmenso delito.

Pero lo de la salmonella que ha cundido en estos días como parte de la guerra sicológica de esa derecha irresponsable para infundir terror en la población, no debe ser desatendido del todo. Que esté montada toda una campaña para hacerle creer al mundo que en el país habría una crisis humanitaria que en realidad no hay, no quiere decir que el peligro en verdad no exista.

Ningún país consume en un día la inmensa cantidad de productos que se vende en los supermercados y que los bachaqueros agotan en pocas horas. Obviamente esa mercancía se está acumulando cada vez más en los insólitos e insalubres escondrijos que el bachaquerismo usa como caleta.

Sótanos, depósitos de maquinarias, habitaciones de hoteles de mala muerte, talleres mecánicos, y hasta drenajes de aguas negras, son hoy los lugares escogidos por esos maleantes que a través de la usura y la especulación más desalmadas están acabando con el ingreso y el bienestar que la revolución le ha dado al venezolano.

Su negocio está en agotar la existencia en los supermercados para que la gente no pueda comprarle a más nadie sino a ellos. Y al precio que les venga en gana porque, como delincuentes que son, no se rigen por ninguna de las normas legales que rigen al comercio formal.

Por eso el percance del bachaquerismo no es solo el precio exorbitante al que colocan los productos, sino el peligro de pandemia que puede desatar la contaminación a la que esas condiciones de insalubridad y falta de higiene exponen los alimentos que hoy consume la población que les compra.

Ciertamente el riesgo será cada vez mayor en la medida en que se le siga poniendo atención exclusivamente al tema económico o al comercial y no al sanitario.

@SoyAranguibel

Carlos Torrealba: Cómo desangra Colombia a Venezuela

Por: Carlos Torrealba Pacheco

La ola de robo, especulación, acaparamiento, escasez e ‘’inflación inducida’’ que afecta el precio de muchos bienes esenciales para nuestra vida, se atribuye a la guerra económica, que en efecto vivimos.

Nuestro país tradicionalmente ha dependido de las importaciones, y consecuencialmente, del valor del dólar en el mercado, ello con el agravante de que los alimentos, medicinas y muchos otros rubros son controlados por grandes empresas mono y oligopólicas. Basta recordar que el “zar de los alimentos”, Lorenzo Mendoza, dueño de Empresas Polar, maneja un 70 % aprox. de los productos de esa industria, en conversación telefónica difundida por VTV, con el adversario del gobierno AUTOEXILADO EN USA: Ricardo Haussman, manifestó que él estaba en “GUERRA”, hecho gravísimo cuando proviene de un individuo cuyas decisiones involucran la mayoría de los rubros esenciales en nuestra cesta básica, lo que constituye un problema de Seguridad Estado.

Es preciso señalar, que a partir del 01 de Enero de 2.008, entró en vigencia el Bolívar Fuerte, que implicó eliminarle tres (3) ceros a la moneda, es decir, que nuestro patrimonio se disminuyó mil veces, eso no produciría matemáticamente ningún efecto, sí el precio de los bienes hubiese disminuido en la misma proporción, manteniéndose estable, pero lo cierto es, que éstos se han disparado exponencialmente con la devaluación, inducida, programada, arbitraria e injustificada, que en la práctica ha sufrido nuestra divisa.

En este sentido cabe destacar que Colombia, es hoy una gran base militar de USA, su mayor enclave y socio en estas tierras, mediante la Resolución 8, del 05-05- 2000, emanada de su Banco Central, consagró la actividad de los CAMBISTAS en nuestras fronteras, los cuales a su LIBRE ARBITRIO PUEDEN FIJAR EL VALOR DE NUESTRA MONEDA VS EL PESO COLOMBIANO, especialmente en CÚCUTA, lo que legalmente y de una manera descarada favorece el ataque al Bolívar, amén de ser un paraíso para el lavado del dinero proveniente de los sucios negocios del mayor productor de cocaína en el universo, siendo por tanto el NARCOTRAFICO el puntal de la economía de ese país.

Así, nos encontramos allá , con dos (2) tipos de cambio para nuestro bolívar, uno en el área fronteriza y otro en el Banco Central de Colombia, por ejm : para el día 04-07-2.016, en Cúcuta el valor del Bolívar es de 2.50 pesos, y según el Banco Central de Colombia en Bogotá, el valor de nuestra moneda equivale a 318 pesos, luego, si una persona compra en la frontera Bs. 100.00, pagará 250.00 pesos, ya con esos Bs.100.00, se dirige a la capital y obtendrá 31.800 pesos (100×318), como en Colombia el dólar puede adquirirse libremente y ese mismo día está a 2000 pesos aprox. por dólar, la persona obtendría 15.9 $, luego viene a Venezuela y la página DOLAR TODAY MARCA 1.038 BS/$, sí vende sus $, obtiene DIEZ Y SEIS MIL QUINIENTOS CUATRO BOLIVARES (BS.16.504.00) aprox., por tanto, por arte de prestigiditación y manipulación financiera, Bs. 100.00, se han transformado en la cantidad señalada en mayúsculas.

Los capitales que se invierten en este macabro juego financiero son millonarios e incalculables y cada día siguen el recorrido señalado; este desangramiento de nuestra economía, amerita un torniquete de inmediato, es decir, medidas que erradiquen semejante flagelo.

La situación se magnifica, pues los “comerciantes nuestros” fijan el precio de los productos y los bienes en general, en función al valor marcado por la página en cuestión, así nos explicamos el empobrecimiento que sufrimos todos los venezolanos, debido a la carestía en progresión geométrica que alcanzan los precios.

El caso es, que la diabólica página toma como referencia para devaluar nuestra divisa las transacciones en moneda venezolana en la susodicha frontera y deportivamente fija a su real saber y entender la equivalencia BS. VS $, DE MANERA ARBITRARIA, SIN CRITERIO TECNICO ALGUNO, NO CONSIDERANDO NUESTRAS RESERVAS, LAS PROBADAS Y CERTIFICADAS EN ORO, COLTAN, HIERRO, ETC., Y LOS 300.000 MIL MILLONES DE BARRILES DE PETROLEO QUE POSEEMOS, ESO CON UN VALOR DE RECOBRO DE UN 20%, CUANDO LA AGENCIA INTERNACIONAL DE ENERGIA SEÑALA UN 40% POR ESE ITEM, ES DECIR, SERIAN 500 MIL MILLONES DE BARRILES DE PETROLEO APROX.

En la actualidad informaciones de las empresas privadas de la comunicación, insisten y promocionan la “inminente” apertura de la frontera con el vecino país, cuando las causas esenciales de su cierre NO HAN CESADO, PERMANECEN INTACTAS, pues la normativa LEGAL intencionalmente diseñada para deteriorar, DEVALUAR el precio del Bolívar y a su vez favorecer el contrabando de extracción permanece vigente. Luego, siendo esa la realidad, a mi entender no existen condiciones para tal acción. En cuanto al contrabando, éste también es propiciado por el gobierno del vecino país con la mayor desvergüenza e inmoralidad, mediante mamotretos legales “contra el contrabando de extracción”; que solo buscan favorecerlo y estimularlo. En materia de combustibles, alimentos y cualquier otra especie, la política de ese Estado es causarnos el mayor daño posible.

Recientemente, el gobierno contiguo ha promulgado leyes, tendientes a lograr sus malsanos propósitos.   En junio del 2.015, el Congreso sancionó la Ley 1762, y según los ArtÍculos 6 Y 7, la ¨PERSONA¨ (CONTRABANDISTA), puede ingresar hasta 430 kgs. de especies (casi ½ tonelada) y 76 litros de combustible diariamente y eso por ley no se considera contrabando, incluso, el gobierno a los contrabandistas y delincuentes llamados pimpineros, de la manera más desvergonzada les cobra impuestos y éstos negocian su “producto ” con ECOPETROL. Como colofón según “LAS LEYES”, no se considera CONTRABANDO DE ESPECIES el equivalente a 50 salarios mínimos, que para septiembre de 2.015, equivalían a 12.000.00 $, es decir, pueden introducir ´´legalmente¨ en ese país hasta vehículos ROBADOS EN LA PATRIA DE BOLIVAR.

El fin de semana pasado se abrió el paso a Colombia en la frontera y grupos de ¨venezolanos¨, estimulados por la oposición apátrida y el grupo terrorista Voluntad Popular fueron a adquirir los productos contrabandeados desde nuestro país, como diría Galeano ‘’el mundo al revés”, lo mas grave es que estas personas, consciente o inconscientemente le hacen el juego al yanky que nos amenaza con invadirnos y  para justificar tal acción ha apelado al monstruo difundido por la mediática internacional que señala de manera falaz que acá hay una ´CRISIS HUMANITARIA´, ello coincide con la posición anti-venezolana de los DIPUTADOS DE LA OPOSICION, QUE COMO TRAIDORES A LA PATRIA, NOS BOMBARDEAN DESDE LA ASAMBLEA NACIONAL, llegando al extremo “inverosimil” de pedir la intervención de Venezuela en la OEA, todo esto en concordancia con el plan e instrucciones de su aliado y socio JOHN KELLY, Ex Jefe del Comando Sur de USA, cuando a finales del año pasado, señaló que sí en el país había carencia de alimentos , medicinas, agua, etc. (CRISIS HUMANITARIA), y un órgano internacional (OEA) se lo pedía, podían intervenir MILITARMENTE a Venezuela, remember: la destrucción sangrienta que produjeron y producen en IRAK, LIBIA, SIRIA, ETC..

El fiero y despiadado ataque a nuestra moneda y en general a nuestra economía se endureció a raíz de la desaparición física de nuestro glorioso Comandante: Hugo Chávez Frías (2.012), y ese entramado de agresiones a nuestro sistema económico, nos permite explicarnos como un apartamento modesto que antes de la irrupción del Bolívar Fuerte, o hace pocos años costaba Bs. 5.000.000.00, ahora el “mercado” le ha agregado un cerito y cuesta CINCUENTA MILLONES; esto incide en que la industria inmobiliaria esté paralizada y a la expectativa.

Me pregunto: ¿quién puede adquirir un apartamento común y corriente en esa cantidad?, pienso que muy pocas personas, salvo los que se benefician del lavado de dinero sucio y el narcotráfico. Otro caso, es el precio de un kg. de queso, que costaba Bs. 300.00 aprox. ahora con su respectivo cerito cuesta TRES MIL BOLIVARES APROX., y esto sucede con una gran cantidad de nuestros bienes que han incrementado drásticamente su precio, la mayoría de ellos influenciados por la paridad $ vs Bs, otorgada por la precitada página web. Finalmente, me pregunto: ¿qué le hubiese pasado a Méjico, sí crea legalmente un $ paralelo en sus fronteras para desmejorar y deteriorar la actividad económica de U.S.A?., y sí, promulgase una normativa legal para favorecer el contrabando de extracción hacia su país desde EEUU?.

La respuesta la dejo a la sabia inteligencia y conocimiento de los lectores de estas reflexiones.

Carlos Torrealba Pacheco: catopa13@gmail.com

La desmemoria de la papa

Por: Alberto Aranguibel B.

En verdad que McDonald’s sí supo… aplicárnosla.

Después de la verraquera que formó porque supuestamente no le daban dólares preferenciales para importarla y por eso entonces tenía que dejar al país sin el grasiento producto de la comida chatarra por la cual es famosa, ahora resulta que vuelve a vender su toxicológico combo, esta vez con papas producidas en el país pero sin rebajar el precio por el ahorro que eso le representa en términos de costos de importación y nacionalización de lo que antes importaba.

Como buena empresa capitalista, antes que mercadotecnia, a lo que juega esa cadena de comida es al “estratego” filibustero y tramposo al que juegan siempre todas las corporaciones trasnacionales que se sienten bien apoyadas por el Tío Sam, en lo que de ninguna manera puede llamarse área de negocios sino asaltos en descampado a las economías emergentes sobre las cuales se abalanzan en pos de cada vez más dinero sin importar el daño que ocasionen a los pueblos.

farsa macdonalds

El “estratego” no es sino el arte de los trucos y los ardides para despistar al contrario en un archiconocido tablero de juego que seguramente todo el mundo ha jugado alguna vez.

Un laboratorio farmacológico cualquiera sale y dice en medio de la guerra económica desatada por esas mismas corporaciones contra el pueblo, que no puede surtir el mercado con, digamos, aspirina porque supuestamente no le han asignado los dólares para importarla.

Olvídese usted de aquel cuento mitológico de la conveniencia de las inversiones extranjeras en el país y de todo aquel gamelote de que iban a generar empleos y a estimular la producción nacional. Ellos a lo que venían era a hacer plata y a llevársela cuanto antes. De eso se trata el “libre mercado” que las rige.

Fíjese solamente en que al día siguiente de cada anuncio de ese tipo siempre aparece un producto similar a la aspirina que dicen que no pueden traer, pero eso sí: más caro porque le agregan algún añadido que usted no necesita. Un añadido que para lo único que sirve es para incrementar el precio del producto.

Igual a lo que hace ahora McDonald’s con la papa criolla; sí había pero no sabían cómo cobrarla más cara. Todo era una farsa golpista. Por eso Wendy’s, Burguer King y Arturo’s nunca dejaron de vender sus combos con papitas.

@SoyAranguibel

Aranguibel: Solo la organización popular podrá vencer la guerra económica

Caracas, 30/06/2016.- El analista político, Alberto Aranguibel, afirmó este jueves que el protagonismo del pueblo a través de la organización popular es lo único que salvará a los venezolanos de que las amenazas del imperio se cumplan.

Durante su intervención en el programa La Patria Nueva, transmitido por Radio Nacional de Venezuela (RNV), Aranguibel destacó que uno de los elementos más importantes al enfrentar la guerra no convencional que vive el país, es la de no caer en la trampa de aupar procesos que generen desaliento sin necesidad y entender la urgencia de reunirse en torno al liderazgo revolucionario.

“Cuando la gente entienda que el votar por la oposición el 6 de diciembre es lo que agudizó las colas, cuando la gente entienda eso, recuperaremos la senda de la construcción del bienestar, el camino concreto en todos los ámbitos que se cumplía con Chávez”. afirmó el analista.

En opinión del entrevistado, el resultado de las elecciones parlamentarias ocurridas el 6 de diciembrede 2015, en que la derecha obtuvo la mayoría, impidió que la nación luchara en mejores condiciones  contra los ataques económicos, políticos y mediáticos que enfrentan los venezolanos y que solo buscan generar un estallido social que justifique la invasión extranjera.

“Hay una guerra que ellos (la derecha venezolana y Estados Unidos) han querido tratar de banalizar , haciendo creer que el gobierno está preso de una manía persecutoria, pero las pruebas están allí (…) Hay evidencias claras que hay una guerra, lo demuestra la incoherencia del llamado hipócrita al diálogo por parte del gobierno norteamericano, cuando son los que han aupado a la oposición en la guerra económica y su presidente (Obama) ha ratificado un decreto que amenaza a Venezuela para provocar la agudización de sus dificultades”.

Oiga aquí la entrevista completa:

Fuente: RNV