Aranguibel: “No nos quieren regresar a la Guerra Fría, sino al Siglo XVI”

Caracas, 09 de mayo de 2018 .- “Mucha gente dice que en la tensión política que vive el mundo los acontecimientos pudieran estar llevándonos a una nueva Guerra Fría, cuando en realidad pareciera que la intención de algunas potencias es llevarnos al siglo XVI, cuando lo que se imponía era la fuerza de los imperios”, sostiene Alberto Aranguibel en entrevista con la periodista Tatiana Pérez, en Telesur.

Vea aquí la entrevista:

María Alejandra Díaz: Combustible de guerra

Por: María Alejandra Díaz

Como la mantis religiosa hembra devora los sesos del macho prolongando el goce hasta aniquilarlo, igualmente el Narco Estado Neogranadino, voraz, parasita nuestros recursos, mientras pretende aplicarnos el principio geopolítico Ratzeliano del espacio vital apropiado para expandirse.

La gasolina venezolana subsidiada, no debe seguir siendo combustible del aparato de guerra enfilado contra nuestra patria, una daga que horada nuestros cuellos y nos desangra antes de decapitarnos. Debemos detener esta hemorragia, con un sistema de control planificado, eficiente y efectivo, que rompa el círculo vicioso y dañino del contrabando de extracción generalizado.

Allá, el modelo neoliberal no atiende a sus nacionales, condena al 54% de la población a la pobreza extrema y los echa al mundo. ACNUR calcula más de 10 millones de neogranadinos fuera de su país, producto no sólo de la cruenta guerra, sino de aquel sistema político, social y económico negador de toda posibilidad de vivir dignamente.

Desde el otro lado de la raya hacen todo lo posible por destruirnos. Expertos en engaños y  falsos positivos, cautivan hoy a nuestra juventud, para mostrarlos al mundo como “refugiados,” cuando en realidad los precarizan, explotan y hasta esclavizan, exigiéndonos los de Nariño, con descaro y cinismo detener la inversión socialMientras sigan subsidiando los productos es muy difícil que nosotros logremos hacer algo de verdad en la lucha contra el contrabando. (Holguin).

Una batería de leyes criminales (cambiarias y monetarias) legaliza el saqueo masivo gracias a esa política gansteril contra el Bolívar; estrategia vertebral expoliadora y ruinosa de nuestro Estado Democrático, Social de Derecho y de Justicia.

Esa máquina de destrucción arrasa las bases de nuestras industrias, descompone los circuitos productivos; desterritorializando  poblaciones, desorganizando las comunidades, desarticulándolas y desplazándolas de sus centros de vida y producción, retrogradándonos a niveles de pobreza superadas, rompiendo nuestro tejido social al adoptar esquemas culturales tóxicos foráneos, llevándonos a un proceso acelerado de desvalorización y pérdida de autoestima nacional, degradando al venezolano en su calidad de vida. Erosionan gravemente el suelo en que se arraiga las relaciones humanas y todo vínculo moral entre las personas. (Bauman),

Este ataque no ha sido respondido adecuadamente por nuestros sistemas defensivos y por ciertas autoridades civiles y militares, rebasados (hasta ahora), situación que debe ser solucionada urgentemente.

Desde Venezuela decimos: insistiremos y persistiremos en la emancipación, soberanía y autodeterminación, principios nucleares frente al apetito insaciable de la corporatocracia depredadora.

Maria Alejandra Díaz María Alejandra Díaz

Fuente: Primicias24

De Cuba a Siria

Por: Alberto Aranguibel B.

La mañana del 15 de febrero de 1898, el acorazado Maine de los Estados Unidos estallaba en pleno centro de la Bahía de La Habana, en Cuba, dando pie a la Guerra Hispano-estadounidense con la cual el imperio norteamericano interfería la lucha independentista del pueblo cubano contra el imperio español, para quitar a España del camino y hacerse del control de la isla.

Diez meses después, en diciembre de ese mismo año, Estados Unidos interfiere de nuevo en una guerra, esta vez la de las Filipinas contra España, presentándose falsamente como “aliado” de los independentistas filipinos, para imponer en definitiva su dominio sobre el archipiélago del Pacífico.

El presidente de los EEUU, William McKinley, declaró entonces: “En verdad, no quería las Filipinas, y cuando las recibimos como un regalo de los dioses, no sabía qué hacer con ellas. Caminé por la Casa Blanca noche tras noche hasta la medianoche; y no me da vergüenza confesar que me arrodillé y más de una vez apelé al Todopoderoso en busca de guía y guía. Y una noche tarde me di cuenta: primero, que no podíamos devolverla a España; eso sería cobarde y deshonroso; en segundo lugar, que no podíamos dejarlos a Francia o Alemania, nuestros rivales comerciales en el Este; eso sería un mal estilo de negocios y un descrédito; tercero, que no podríamos simplemente dejarlos a ellos mismos; no estaban listos para el autogobierno, pronto habrían tenido anarquía y una peor mala administración allí que el español; En cuarto lugar, que no había nada más que hacer que educar, elevar, civilizar y cristianizar a los filipinos, y hacer lo mejor para ellos con la gracia de Dios, así como también para nuestros semejantes por quienes Cristo también murió. Luego me fui a la cama y me quedé dormido y dormí profundamente. A la mañana siguiente, convoqué al ingeniero jefe del Departamento de Guerra, nuestro cartógrafo, y le ordené que pusiera a las Filipinas en el mapa de los Estados Unidos, y ahí están. Y permanecerán ahí mientras que yo sea presidente.”

Seguramente esa misma inspiración Divina le vino a Donald Trump en medio de sus cavilaciones nocturnas sobre qué hacer con el planeta, y lo puso a lanzarle una noche cualquiera de abril 110 misiles a un centro de investigación científica a nueve mil quinientos kilómetros de distancia de la Casa Blanca.

Como les vino a todos los presidentes del imperio que masacran con bombas a los pueblos del mundo en el nombre de Dios.

@SoyAranguibel

Bilbao: La derrota del imperio en Lima

Por: Luis Bilbao

Hay un significado estratégico determinante en el resultado de la cumbre de las Américas llevada a cabo en Lima el 13 y 14 de abril. Dicho en pocas palabras: la balanza hemisférica se volcó, otra vez, en contra de Washington y sus súbditos.

Adelantábamos en América XXI con fecha 19 de febrero último: “Tal vez al vetar la presencia de Venezuela los gobiernos de Argentina, Colombia y México completen la saludable tarea de demolición definitiva de ese esperpento anacrónico denominado ‘Cumbre de las Américas’”.

Ocurrió. El esperpento no volverá a levantarse. Si acaso, será un cadáver insepulto, como la OEA. Su caída es el símbolo de lo que estuvo en juego y del resultado. Ante la derrota, la prensa comercial del continente carece incluso del sentido del deber y la valentía necesaria para admitirla. Al día siguiente de clausurada la cumbre de las Américas en Lima, los comentarios políticos de los tres diarios principales en Argentina omiten el tema. Ni una palabra.

Comprenden el significado demoledor del hecho a la vista: los presidentes fueron arrastrados por una fuerza para ellos desconocida hacia la asunción de su insignificancia en el gran juego que siquiera entienden. Y el jefe, que tampoco entiende, no estaba presente. Dudoso Estado Mayor para ganar una guerra.

Sus panegiristas no pueden admitir que a ese encuentro presidencial fueron 14 de ellos. Que del total de votos posibles apenas una tercera parte apoyó lo exigido por la Casa Blanca.

No pueden admitirlo porque el saldo muestra como ganador al gobierno de Venezuela. Ganador en la coyuntura interna. También ante la historia. Pero en primer lugar en la feroz lucha continental por la correlación de fuerzas entre revolución y contrarrevolución.

En nombre de la tolerancia y la democracia, los organizadores prohibieron la participación del presidente Nicolás Maduro. Decíamos con fecha 26 de marzo: “Hay un plan internacional en marcha para deslegitimar la elección presidencial del 20 de mayo en Venezuela”. Las múltiples artimañas desplegadas para lograr ese objetivo convergieron en el encuentro de Lima. Allí fracasaron todas. La inmoral campaña contra Venezuela en primer lugar.

Trump fugó del oprobio inexorable y encargó la misión imposible a Mauricio Macri. Michel Temer (5% de aprobación en Brasil), Juan Santos (en vías de salida, despreciado por las fuerzas políticas que podrían sucederlo y por el conjunto de la población) y Enrique Peña Nieto (perdedor en cualquier hipótesis en las cercanas presidenciales de México), acompañaron al presidente de Argentina. Antes Macri recibió la asesoría del talentoso y exitoso presidente español Mariano Rajoy, quien viajó especialmente a Buenos Aires y completó el empujón que llevó a la hoguera al presidente argentino.

Con exacto sentido de la dimensión estratégica de la coyuntura, el presidente Evo Morales llevó a Caracas su balance del encuentro: “Hay una enorme contradicción en algunos presidentes de Suramérica”, dijo tras la reunión con Maduro. “El pueblo boliviano está con la Revolución Bolivariana de Venezuela (…) Estamos convencidos de que vamos a continuar con nuestras revoluciones democráticas en América Latina (…) Los presidentes revolucionarios no necesitamos reconocimiento de gobiernos sumisos al imperio”.

Maduro concluyó: “si la Cumbre de las Américas en Mar de Plata representó el entierro del Alca, la Cumbre de Lima representa el final de las Cumbres de las Américas”.

Con Canadá como vicario y Macri como mano ejecutora del imperio en retirada, la cumbre debía denunciar con credibilidad y peso práctico a la Revolución Bolivariana de Venezuela, aislar a Nicolás Maduro y deslegitimar las elecciones del próximo 20 de mayo.

He defendido la idea de que la estrategia imperial, desde los tiempos de Obama, ante la evidencia de la debacle en Brasil y sus imprevisibles consecuencias, consistía en fortalecer un eje Washington-Buenos Aires. Ese plan tambalea ahora. Macri no se atrevió a condenar el ataque estadounidense a Siria. Pero pidió que no siguiera la escalada. Insuficiente para alinearse con el extendido rechazo de la población argentina al crimen de Washington. Suficiente para ser repudiado por Trump: su vicepresidente le negó la reunión bilateral en el último minuto. El trémulo discurso del presidente argentino no alcanzó para obtener apoyo de la cumbre contra Maduro.

En enero de 2004, al término de la cumbre extraordinaria en Monterrey, México, tras una contundente participación de Hugo Chávez, quienes lo acompañábamos supimos que el avión de regreso no enfilaría a Caracas. Iba a La Habana. Cuba no podía participar de esas reuniones. Fidel fue al aeropuerto a recibir a Chávez. Allí, en una tensa madrugada, se hizo un rápido balance que continuaría después hasta el día siguiente.

La curva de los acontecimientos tuvo un largo trayecto antes de llegar a esta repetición simbólica. Como resultado de otra derrota estratégica del imperio, Cuba podía estar presente en Lima. Raúl Castro devolvió la moneda a Washington y declinó su asistencia.

Evo hizo allí un discurso demoledor. En un encuentro titulado “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, dijo el presidente boliviano: “El verdadero desafío está en desmontar el sistema mismo en el que prospera la corrupción: el sistema capitalista”. Y agregó: “El capitalismo es el peor enemigo de la humanidad y del planeta, sus crisis no son coyunturales, son propias de este modelo de producción y consumo”. Faltaba algo y Evo no retrocedió: “Hay que decirlo con toda claridad: la principal amenaza contra la libertad, la democracia, contra la madre tierra y contra el multilateralismo es el gobierno de Estados Unidos. No tengo miedo de decirlo, de frente y abiertamente”.

Después enfiló hacia Caracas. Los intelectuales orgánicos del capital todavía no han reaccionado, para medir hasta qué punto este golpe pone en peligro los planes de Macri en Argentina. No se atreven: Maduro ganará las elecciones; Temer, Santos y Enrique Peña Nieto saldrán del escenario por la puerta trasera. Ahora el saldo regional puede volvérsele contra Macri fronteras adentro. Sólo le queda confiar en que no hay alternativa revolucionaria. Razón insuficiente para ser la contraparte continental de Venezuela y el Alba.

Giros y contragiros de la historia. No es preciso leer a Homero para saber lo inconsistente que es detenerse en medio de una batalla y darse por vencido.

luis bilbao Luis Bilbao @BilbaoL

Propaganda, arte contemporáneo y el presidente del reality show

Por: Baynard Woods 

No muy lejos de la Casa Blanca, en el Hirshhorn Museum y Sculpture Garden en D.C., el exitoso espectáculo retrospectivo de Yayoi Kusama “Infinity Mirrors” ha estado atrayendo multitudes dementes que hacen fila, ansiosos por los 20 segundos de desorientación dentro de las salas de infinidad de Kusama.

Las habitaciones usan espejos retrovisores, luces colgantes y lunares para crear vistas de regresión infinita. Como arte, es tal vez decepcionante: un espectáculo vacío sin profundidad real, ofreciendo a la inspección larga nada invisible en un vistazo.

infinit mirrors

Pero mientras estaba parado en “Las almas de millones de años luz”, tomé una foto y me di cuenta de que era mucho más convincente en mi pantalla que en la vida, el arte perfecto para la época del selfie.

En mi teléfono, me vi en un mundo tipo Blade Runner de “naves de ataque en llamas desde el hombro de Orion” mientras las luces creaban altísimas agujas psicodélicas rodeadas de réplicas de mí mismo. Era imposible decir cuál era real, porque ninguno de ellos lo era. Todos fueron reflejos en la pantalla.

Sentí la misma sensación de vértigo unos días antes en la audiencia del Comité de Inteligencia del Senado sobre las medidas activas rusas, o propaganda, destinadas a utilizar los espejos refractarios de internet para interrumpir nuestra elección.

“Lo que es difícil de distinguir a veces es que los rusos lo apagaron primero, o lo dijo Trump y los rusos lo amplificaron”, dijo Clint Watts del Foreign Policy Research Institute y del Centro de Seguridad Cibernética y Seguridad de la Universidad George Washington a los periodistas después de su testimonio. en el abrazo de Trump a las conspiraciones de propaganda. “Él en realidad repite la propaganda difundida por RT o fuentes rusas y, viceversa, como un loro”.

Reflexiones que reflejan reflejos una y otra vez para que nada sea cierto.

Esto no debería ser sorprendente. La estrategia de propaganda de Rusia fue diseñada y perfeccionada por Vladislav Surkov, quien trajo la teoría posmoderna al Kremlin, creando y administrando la realidad política rusa como el arte del performance. Cuando fue sancionado por su papel en la invasión del este de Ucrania, que orquestó en gran parte, dijo que no le importaba. “Lo único que me interesa de los Estados Unidos son Tupac Shakur, Allen Ginsberg y Jackson Pollock. No necesito una visa para acceder a su trabajo. No pierdo nada”.

En el libro de Peter Pomerantsev “Nada es cierto y todo es posible: El corazón surrealista de la Nueva Rusia“, escribe que “el genio de Surkov ha sido … casarse con el autoritarismo y el arte moderno, utilizar el lenguaje de los derechos y la representación para validar la tiranía, recortar y pegar el capitalismo democrático hasta que signifique lo contrario de su propósito original “.

Pomerantsev dice que Surkov convirtió la política rusa en un reality show. Entonces, como en un nuevo tipo de carrera armamentista, los nortemaericanos elegimos una verdadera estrella del reality show como presidente.

Escribí eso justo antes de escuchar que Trump bombardeó una base aérea siria después de que fotos de niños con gases en ese país cambiaron la mentalidad del presidente sobre la intervención allí.

El presidente explicó a la nación el golpe que estaba dando, en un comunicado grabado en su club de campo. Nuestro país está tomando una de las decisiones más serias posibles, y sin embargo, encerrados en nuestras salas espejo de constante conspiración, no tenemos manera de saber qué está sucediendo realmente.

No sabemos si Trump está tratando de demostrar que él es independiente del Kremlin o si esta es otra de las estratagemas de Putin mientras manipula a Trump. El mismo Trump nos ha dicho que no confiemos en la comunidad de inteligencia, y nadie tiene ninguna razón para confiar en Trump. En “Sin cielo”, una historia breve seudónima generalmente atribuida a Surkov y ambientada después de la “quinta guerra mundial”, describe “la primera guerra no lineal”, una guerra “de todos contra todos”. “Algunas provincias se unirían a un lado”, escribe. “Algunas otras, una diferente. Una ciudad o generación o género se unirían a otra. Luego podrían cambiar de bando, a veces a mitad de la batalla. Sus objetivos eran bastante diferentes. La mayoría entendía que la guerra era parte de un proceso. La parte más importante “.

Esto suena exactamente como la situación en la que nos estamos metiendo: Assad, ISIS, Rusia, los rebeldes respaldados por Estados Unidos, Irán y ahora los Tomahawks de Trump. Todos los lados cambiando. Cualquier otra cosa, los objetivos de este ataque, el espectáculo y la confusión son buenos para Trump. Y malo para el pueblo sirio que seguirá muriendo.

Aquellos que escapen se les negará la entrada a los Estados Unidos como refugiados. “Vemos estas bellas imágenes de noche en las cubiertas de estos dos buques de la Armada de los EE. UU. En el este del Mediterráneo”, dijo el famoso fabulista de NBC Brian Williams. “Estoy tentado de citar al gran Leonard Cohen: ‘Me guía la belleza de nuestras armas'”.

Surkov no pudo haber escrito mejor. Es muy desorientador, pero de alguna manera se siente familiar. Tenía 18 años la noche en que entramos en la Guerra del Golfo en 1991.

Esos lanzamientos de misiles fueron impulsados ​​en parte por la firma de relaciones públicas Hill & Knowlton, que colaboró ​​con uno de los presidentes del Comité de Derechos Humanos del Congreso para presentarle al resto del comité testimonios fabricados sobre supuestas atrocidades cometidas por soldados iraquíes en Kuwait. Pero todos estábamos hipnotizados por los misiles verdes de visión nocturna que atravesaban las puertas en una estética más tarde adoptada por la cinta de sexo de Paris Hilton.

En 2003, volvimos a Iraq sobre la base de otra campaña masiva de relaciones públicas.

Tal vez la mejor manera de saber ahora si algo es propaganda es cuando dicen que no es así. Marco Rubio, que por cierto está en el Comité de Inteligencia del Senado, fue a la CNN para elogiar a Trump y llamar al ataque “un paso decisivo importante … no un mensaje”.

¿Pero un paso hacia qué? ¿Queremos sacar a Assad? En este momento, nadie sabe. Pero la gente se está alineando detrás de Trump. Se dará cuenta de que la guerra, el mejor potenciador de imagen, es bueno para él. “Trump se convirtió en presidente de los Estados Unidos [anoche]”, dijo Fareed Zakaria de CNN a la mañana siguiente del ataque a Siria.

Es como si estuviéramos todos atrapados en una de las habitaciones infinitas de Kusama, esperando que el misil saliera por la puerta. Pero no sabemos dónde está la puerta. Perdimos toda orientación.

baynard woods.jpg Baynard Woods es el editor en general en el Baltimore City Paper. Ganó el premio Alternative Newsmedia a la Mejor Columna en 2015.

 

Democracia sin pueblo: el absurdo modelo capitalista

Por: Alberto Aranguibel B.

La democracia le servía al capitalismo cuando la gente no reclamaba sus derechos. Cuando los pueblos no tenían noción ni conciencia de lo que eran la injusticia y la desigualdad, y por ende no sentían necesidad alguna de utilizar el voto como instrumento de lucha por la emancipación de las mayorías oprimidas.

El voto, cuya razón de ser se mantuvo siempre relegada a la lógica de los juegos de azar más que al poder transformador que comprendía de manera ilusoria el ritual electoral, era entonces solo un procedimiento más, un trámite ordinario apenas ante un organismo del Estado.

Se sentía así a sus anchas la oligarquía, que se consideraba dueña del Estado a perpetuidad cada vez que las elecciones en cualquier parte del mundo arrojaban la recurrente novedad de la elección de presidentes que venían a reafirmar la calidad perdurable de un modelo resistente a los vaivenes de la historia, como el de la democracia representativa, que a medida que se fortalecía la ilusión redentora del capitalismo en la mente de esos electores sometidos al ultraje del medio de comunicación en manos de los ricos, terminaban por hacer realidad esa idea de la vida eterna del perverso sistema de la acumulación del capital.

Pero las cosas comenzaron a resultar de otro modo en el universo-mundo al que los ricos se habían habituado, y la democracia empezó a convertirse en un dolor de cabeza insoportable que obligó al sector de mayor poder adquisitivo a repensar la concepción misma de la sociedad para darle paso a nuevas formas de vida que, sin importar las aberraciones ideológicas a las que hubiera que apelar para reconstruir el sentido de la verticalidad en la distribución de género humano que es tan indispensable y sustancial al capitalismo, debían impulsarse para reorganizar aquel equilibrio que ese sector consideraba tan perfecto, y que ya la simple representatividad de la vetusta democracia neoliberal es incapaz de retomar hoy.

Todo cuanto sucede hoy en el mundo capitalista deja ver que la democracia no es ya un sistema con el cual se puedan hacer realidad las opciones de las cuales pueda disponer la oligarquía para asegurar el control social como antaño.

Desde los retorcidos intentos de las monarquías todavía existentes en el mundo por tratar de arribar a rebuscadas fórmulas de gobierno que pudieran ser aceptadas hoy por los millones de seres humanos que repudian ese oprobioso modelo de la consagración eterna de las dinastías al frente de las naciones por esa sola razón, hasta los esquemas seudo institucionales con los cuales la derecha pretende hoy legitimar la exclusión y el desconocimiento de las mayorías para perpetuar en el poder a los sectores dominantes, la realidad del desprecio a la democracia en el ámbito del capitalismo es innegable.

Solamente en Latinoamérica, ensañamientos como el del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), del Departamento de Estado norteamericano y del depauperado Grupo de Lima, por desconocer la indiscutible legitimidad del gobierno venezolano, así lo demuestran.

La burla en que se ha convertido la democracia en el continente se ve reflejada en el descalabro que ha causado con su descomunal poder corruptor una misma corporación comprando políticos inmorales y filibusteros a diestra y siniestra, como lo es la empresa Odebrecht, cuyo único objetivo ha sido el de hacerse de los negocios más importantes en infraestructura en todos los países de la región, colocando a la vez en cada uno de ellos a los más conspicuos mercenarios del neoliberalismo en el poder.

La tragedia suramericana de nuestros tiempos no está determinada solamente por el hambre y la miseria, como lo advirtió el comandante Hugo Chávez en su momento, sino por las profundas desigualdades que genera el afán capitalista por adueñarse de las economías latinoamericanas, en función de lo cual procura perforar sin miramientos filosóficos ni doctrinarios de ninguna naturaleza toda barrera, todo obstáculo que, en razón de la soberanía, de la justicia o de la legalidad, se le oponga en el camino.

La más grande barrera con la que se topa hoy el capitalismo en el continente suramericano es sin lugar a dudas el avance de la idea de liberación y redención de los pueblos a través de un modelo democrático verdaderamente participativo, en el que los muertos a manos del sicariato político no sean el factor determinante de la contienda como sucede desde hace décadas en Colombia, México, Paraguay, Brasil y Centroamérica.

Por esa fuerza popular emergente e indetenible, es que sale del gobierno expulsado con el mayor repudio de casi toda la sociedad peruana y continental un presidente electo hace apenas un año, para convertirse en el quinto expresidente de esa nación que, si no está siendo investigado todavía por corrupto, al menos está señalado de serlo.

La misma fuerza tectónica que hoy tiene en vilo al también recién electo presidente de Argentina, Mauricio Macri, cuyos niveles de “popularidad” pueden medirse perfectamente por la extraordinaria y monumental demostración de desprecio que significa el voceo multitudinario que resuena como la poderosa voz del Olimpo en todos los espacios públicos, con una consigna emblemática para los argentinos en la que se le recuerda insistentemente al presidente a la señora madre que lo parió.

Es también la fuerza que denuncia de manera masiva (por primera vez en varias décadas) el grotesco fraude electoral con el que el gobierno colombiano pretendió hacerle creer al mundo que la ultraderecha se sostiene en el poder en ese país gracias al respaldo mayoritario del pueblo. Una especie que no pudo sostenerse ni un segundo ante el aluvión de pruebas documentales (infinidad de videos, fotografías, testimonios de la gente, etc.) que dejaron al descubierto la pantomima electoral que fueron las elecciones legislativas de hace dos semanas, a las que, además, no acudió a votar sino un exiguo porcentaje del padrón electoral. Algo que ya de por sí presagia la convulsión que será la inminente elección presidencial colombiana.

Igual a la vigorosa voluntad anti sistema que dejan al descubierto las gigantescas movilizaciones de protestas en México y en Brasil en contra de la cultura del sicariato político que se ha instaurado en cada uno de esos países desde las esferas del poder para intentar cerrarle el paso a los liderazgos populares emergentes y enquistar en el control de las economías a los mismos delincuentes de cuello blanco que en el resto del continente procuran asaltar el poder sin importar cuánto destruyen o exterminan los valores y principios más esenciales de la democracia.

Por eso, porque es la más viva expresión de una democracia sólida que se asienta en la robustez de un sistema electoral inexpugnable, blindado como ningún otro en el mundo con insuperables sistemas de verificación y aseguramiento de su transparencia y confiabilidad, es decir; que no acepta la penetración del capital para abrirle las fisuras que le permitan al capitalismo direccionar las elecciones a su favor ni colocar títeres del neoliberalismo en el poder, es que Venezuela es asediada y atacada hoy desde los centros hegemónicos del gran capital.

Que la derecha nacional e internacional sostenga hoy a una sola voz que convocar al pueblo a elecciones en Venezuela es un fraude, no significa ninguna otra cosa que el repudio a la voluntad popular dicho en los términos más absolutos e irrefutables. El mismo repudio del que fue objeto el presidente Manuel Zelaya en Honduras al pretender consultar la opinión del pueblo mediante el voto.

Un desprecio que queda al descubierto en Colombia con su fraude electoral masivo, pero también en Brasil, donde el voto de cincuenta millones de brasileños que respaldaron a la presidenta Dilma Rouseff no importó en lo más mínimo para imponer a un corrupto como Michel Themer en el poder. Como no importó nunca en los Estados Unidos, donde el actual mandatario obtuvo tres millones de votos menos que su contrincante y sin embargo es juramentado presidente.

Es exactamente el sentido de una doctrina que se extiende desde el imperio hasta la Patagonia para hacerle creer a los pueblos que el voto, como procedimiento de consagración que es para la sociedad, debe servir sola y únicamente para reafirmar el modelo capitalista y no para abrirle posibilidades a ningún otro tipo de expresión popular. Que democracia no significa que el voto pueda ser una herramienta para hacer valer de ninguna manera la opinión del elector más allá de su disposición a respaldar el sistema, y no a transformarlo, porque para el capitalismo esa opinión no tiene relevancia alguna, ni debe tenerla.

Un absurdo modelo de democracia sin pueblo.

@SoyAranguibel

 

 

 

La más grande farsa de la historia

Por: Alberto Aranguibel B.

Después de casi un tercio de siglo de desaparecida la Unión Soviética y derribado el Muro de Berlín, el descomunal aparato propagandístico del imperio norteamericano persiste en su afán de intentar convencer al mundo de la amenaza que representaría la Federación Rusa para la humanidad, cuando en realidad la amenaza que somete hoy en día a pueblos y países enteros al pavoroso horror de la destrucción y la muerte es precisamente los Estados Unidos, la nación más genocida de todos los tiempos.

¿Si hace treinta años el peligro era el comunismo, cuál es entonces la razón del cerco con el que se pretende asfixiar hoy al gigante euroasiático?

El discurso anticomunista que tuvo vigencia hasta aquel momento, basaba su argumentación en el peligro que supuestamente se cernía sobre el mundo porque, de acuerdo a la lógica que desde los Estados Unidos se construía, la barbarie y la opresión serían la norma en los regímenes que siguieran la doctrina de la justicia y la igualdad que el socialismo proclamaba.

El capitalismo acusó siempre al socialismo de lo que en realidad era él el único culpable, solo que lo ocultaba detrás del aparataje comunicacional en el que se sostiene. La inevitable capacidad para la generación de hambre, miseria y exclusión social, que es consustancial e inseparable del inhumano modelo capitalista, es apenas una de esas infundadas y recurrentes acusaciones.

Cercar con medidas económicas arbitrarias e ilegales a las naciones que no le resultan afectas, someter a países enteros al totalitarismo capitalista que promueve Estados Unidos violando flagrantemente el derecho internacional, violentar soberanías imponiendo sanciones unilaterales a su buen saber y entender, son demostraciones más que palpables del miedo que el capitalismo le tiene al desarrollo incontenible de las fuerzas productivas del pueblo cuando estos se aferran a la idea de la emancipación.

Desde siempre el propósito del imperio fue desvirtuar el poder transformador del pueblo mediante la más infame propaganda jamás conocida, y en eso no pareciera que aceptará ceder nunca ni el más mínimo espacio.

A través de la línea editorial de las grandes corporaciones de la información a su servicio, el imperio se encargó de defenestrar con la mayor saña no solo las virtudes redentoras de un modelo cuya fortaleza fundamental radicó en todo momento en la facultad democratizadora de los medios de producción y la consecuente generación justa de riqueza que le es inherente, sino que se ocupó de destruir de manera sistemática y con la mayor mezquindad la significación y la grandeza de los liderazgos más emblemáticos de las luchas populares a través de la historia.

¿Fue en verdad Joseph Stalin el sanguinario engendro del demonio que presenta el capitalismo como líder de aquella Unión Soviética que amenazaba, según el anticomunismo, la sobrevivencia misma de la raza humana?

¿Es en la actualidad Vladimir Putin (que no es comunista) el perverso líder que se propone acabar con el mundo civilizado, tal como lo dibuja la propaganda capitalista que dirige el Departamento de Estado norteamericano?

Si algo podemos afirmar hoy enfáticamente los venezolanos con la más entera convicción y certidumbre, es que toda esa imagen perversa de líderes nacionalistas que solo perseguirían la destrucción de la humanidad pudiera ser solo producto de la más vulgar patraña propagandística, porque los venezolanos estamos padeciendo en carne viva el atroz proceso de desvirtuación que puede poner en marcha la gigantesca maquinaria comunicacional al servicio del imperio para presentar como tirano a quien no lo es.

Ciertamente asistimos en la actualidad a uno de los más brutales y deleznables procesos de construcción de una imagen falsa que se le pretende imponer a un líder revolucionario que, con sus fallas, como seguramente tiene como ser humano que es, no es sin embargo el cruel dictador que han querido hacer ver los medios de comunicación de la derecha, que procuran convencer al mundo de que Nicolás Maduro sería hoy el tirano que pervertiría como nadie los valores y principios de la democracia.

Quiéralo o no la derecha nacional e internacional que se ha confabulado en ese miserable plan de desfiguración del líder de la Revolución Bolivariana, Nicolás Maduro Moros es el segundo presidente más votado en la historia de los procesos electorales venezolanos, después del comandante Hugo Chávez. Con lo cual se convierte de manera indiscutible en el presidente más legítimo de un Continente en el que la proliferación de mandatarios que llegan al poder a través de maquinaciones leguleyas o acuerdos de conveniencia con factores fácticos, pero jamás como producto del respaldo mayoritario del pueblo, es el estándar que el imperio trata hoy de imponer.

La mediática al servicio de aquel mismo esquema de falseamiento que ha convertido en criminales a los más prominentes revolucionarios de la historia, pretende hacer realidad la infamia de un perfil infundado que el mundo entero sabe que es mentira, aun cuando algunos prefieran no reconocerlo públicamente.

Lo que hace hoy la propaganda imperialista deformando el talante profundamente demócrata del presidente Maduro, es exactamente lo mismo que hizo a través del tiempo en sociedades que no contaban con los avances tecnológicos de los que se dispone hoy para la comunicación de masas, habituadas como estuvieron en el pasado a la “verdad” que vertían a su antojo los sectores dominantes que lograron preservar su omnímodo dominio en virtud precisamente de esas distorsiones de la realidad a las que acostumbraron desde siempre a los pueblos.

Es exactamente lo que pretendieron hacer en todo momento con Hugo Chávez, al que no dejaron ni un minuto en paz en la inclemente persecución que le montaron para buscar destruir a través de la mentira y la calumnia contra su figura el inquebrantable afecto que el pueblo le profesó desde el primer instante de su aparición en la escena política.

No tiene fundamento alguno el descrédito contra Nicolás Maduro, como seguramente no lo tuvieron nunca las inclementes campañas contra el modelo soviético, ni como lo tienen las que se urden a diario desde el Departamento de Estado y del Pentágono contra Rusia y contra su presidente.

Para un imperio voraz e inescrupuloso como el norteamericano, no son dictaduras las monarquías europeas que a estas alturas del siglo XXI continúan presentándose como democracias sin haber sido electas jamás por nadie.

Ni son tampoco actos tiránicos los genocidios que se cometen bajo el amparo de la más repugnante oligarquía en Colombia, México, Paraguay o Perú, para exterminar los liderazgos populares y asegurar así su perpetuación en el poder.

Mucho menos son ilegítimos esos mandatarios que, como la mayoría de los integrantes del ridículo grupo de Lima, son “electos” con porcentajes tan exiguos que en la mayoría de los casos son infinitamente más multitudinarias las manifestaciones populares de repudio a sus inhumanas políticas neoliberales que la cantidad de votantes que los eligieron.

Para ese imperio arrogante, farsante y manipulador, solo son dictadores quienes defienden a sus pueblos de las agresiones internas y externas que pugnan por someter a sus economías. Los que buscan fortalecer las barreras de soberanía que le les son tan preciadas a la luz del derecho internacional y a la libre determinación de los pueblos y que procuran el bienestar de los desasistidos, los excluidos e invisivilizados de siempre.

Aquella gran farsa que podía urdirse impunemente desde la Casa Blanca para destruir los auténticos liderazgos populares de la historia, tendrá cada vez menos espacio en el alma de los pueblos emancipados del mundo.

La infamia difundida hoy desde los cenáculos del poder imperial contra el líder de la revolución bolivariana terminará revirtiéndose más temprano que tarde contra sus propios gestores, porque los pueblos conscientes de Venezuela y del mundo que conocen la calidad irreductible del compromiso de lucha de los hijos de Chávez, saben de la entereza, la rectitud y la convicción profundamente democrática de Nicolás Maduro.

Es exactamente así como lo demostrará el bravío pueblo venezolano el próximo 20 de marzo, cuando con la más contundente mayoría reelija en la presidencia de la República al conductor de las grandes victorias, Nicolás Maduro Moros.

@SoyAranguibel

Internet: Cuando al imperio los tiros le salen por la culata

Por: Alberto Aranguibel B.

“El problema con Chávez fue que él se leyó un poco de libros en la cárcel” (conversación entre un grupo de jóvenes antichavistas)

Con la llegada del medio de comunicación a la historia de la humanidad, los sectores dominantes encontraron la herramienta perfecta para ejercer su dominio en la forma más rentable y socialmente menos traumática jamás alcanzada desde el origen del hombre sobre la tierra.

La posibilidad de llegar a miles de millones de manera simultánea con el poder de convencimiento de una ilusión que solo el medio de comunicación puede hacer realidad, ha sido la oportunidad más valiosa para esos sectores dominantes precisamente por la capacidad de alcance y penetración que esa poderosa herramienta tiene, infinitamente superior a la del más numeroso ejército que pudiera existir para garantizar el sometimiento de los pueblos a los intereses y designios del gran capital. La caída de todos los imperios de la historia estuvo siempre determinada en gran medida por la insostenibilidad del costo de sus ejércitos en la tarea de asegurar el control de los pueblos que se anexionaban.

Hoy el medio de comunicación es imprescindible para la sobrevivencia del modelo capitalista, porque solo así puede exterminar, mediante el engaño y la manipulación, cualquier otro modelo político, social o económico alternativo que le permita al mundo comprobar de manera categórica la insalvable inviabilidad del capitalismo.

Por eso al capitalismo no le interesan en lo más mínimo las muertes de millones de personas inocentes que esos imperios causan en el mundo con sus guerras, dado que lo que las justifica no es la salvación del ser humano sino la de un modelo cada vez más insostenible.

Pero esas guerras, cuyo único saldo es una infinita estela de muerte y destrucción, cada día son más costosas no solo en términos de los inmensos recursos económicos que en ellas se dilapidan, sino en razón del repudio que la humanidad les expresa cada vez con mayor intensidad.

La batalla que debían librar entonces para expandir el poder del medio de comunicación más allá de sus fronteras, más que la militar o económica, era aquella que les permitiera superar las ideas de soberanía que prevalecen hoy en las naciones del mundo, para traspasar territorios y continentes sin mover ni un solo tanque de guerra.

Para eso el instrumento ideal no era ya solamente el medio de comunicación convencional (limitado en principio por los crecientes altos costos y por infinidad de Leyes y regulaciones nacionales a lo largo y ancho del planeta) sino los llamados “medios electrónicos”, es decir; la internet y las redes sociales. Etiquetar como dictaduras a aquellos países que no cedieran a esa soterrada forma de dominación fue desde un primer momento la justificación utilizada para intentar colocarse por encima de toda normativa extraterritorial que limitara el empeño expansionista del imperio.

La vertiginosa carrera por el desarrollo de esos medios electrónicos ha estado determinada muy particularmente por el afán de los Estados Unidos de Norteamérica de hacerse de un mecanismo de control de la sociedad a través de herramientas tecnológicamente tan avanzadas y complejas que su desarrollo y posibilidades resultasen inalcanzables para cualquier otra nación o potencia. En eso, y no en la búsqueda del rendimiento económico del progreso científico, ha consistido el concepto de “supremacía tecnológica” tal como se conoce hoy en día.

Esconder ese despropósito del control de la sociedad tras la figura de la lucha por la libertad y la democracia, ha sido para el imperio una tarea de primer orden para asegurar la sostenibilidad y perdurabilidad de su decadente modelo de sociedad.

Ya que la única forma que tiene el capitalismo para tratar de hacer ver que es un modelo eficiente es impidiendo que el socialismo funcione, entonces su mayor prioridad es la destrucción de toda forma de organización que emerja del poder popular, ya sea persiguiendo a los individuos que las promuevan o sancionando a las naciones cuyos gobiernos se orienten en tal sentido.

De esa forma China pasó de ser el “régimen de opresión política” que era durante la Guerra Fría, a la “dictadura que cercena la libertad de expresión” por no haber abierto las puertas a la internet en la forma irrestricta en que el imperio la pretende.

Cuba, que desde hace más de medio siglo ha visto limitadas sus posibilidades de masificar el acceso a la red en virtud del criminal bloqueo económico impuesto por los EEUU, es también acusada por el imperio de ser una nación sometida a un régimen tiránico, básicamente por la misma razón. Negarle el ancho de banda que se necesita para lograr masificar la internet en la isla es parte del bloqueo del imperio contra el pueblo cubano, porque los servidores y toda la estructura corporativa que conforma la red son en su casi totalidad activos empresariales del poderoso capital privado norteamericano.

Pero la lucha del imperio por extender al planeta sus redes de control hegemónico a través de internet, le ha llevado hoy a tener que redimensionar la concepción misma de libertad y de democracia que hasta ahora le había servido para justificar su insaciable sed de sometimiento de los pueblos del mundo a través del discurso mediático.

De acuerdo a esa nueva lógica, no pueden ser libres los pueblos que se expresen a su antojo a través de las redes sociales, ya no como lo  hacen en Japón, en Bélgica, o en Inglaterra, sino también como lo están haciendo en Rusia, en Venezuela y hasta en Cataluña.

Tal afirmación se desprende del absurdo comportamiento de las noticias internacionales difundidas esta semana por los más importantes noticieros de los EEUU y de Europa, en los que en una misma sección (tal como lo ubicaron los noticieros de Euronews y de la Deutsche Welle, por ejemplo) reportaban jerarquizando casi en los mismos términos redaccionales, por una parte la noticia de la investigación que adelanta el congreso norteamericano para determinar la supuesta intromisión de Rusia en la elección presidencial a través de una cantidad enorme de mensajes en redes sociales; y por la otra, la supuesta protesta de un número no precisado de rusos contra las regulaciones de internet aprobadas por el gobierno de esa nación asiática, mejor conocidas como la “Ley Putin”.

En el primer caso se daba cuenta de la búsqueda norteamericana de sanciones contra la Federación Rusa por permitir que gente no afecta a los Estados Unidos se pronunciara a través de las redes para promover a un candidato contrario al interés de los norteamericanos.

En la segunda información, se acusaba al presidente Putin de coartar la libertad de expresión en las redes sociales.

La única forma de encontrar alguna coherencia entre esas dos notas tan contradictorias en un mismo noticiero, es entenderlas como parte de un discurso hegemónico que busca establecer ahora como norma universal la unidireccionalidad en la libertad de expresión, de acuerdo al criterio y al interés del imperio norteamericano por supuesto.

Es exactamente lo que pretende hacer el gobierno de España para justificar la masacre contra la democracia que ha llevado a cabo mediante la desalmada represión que el señor Mariano Rajoy ordenara las últimas semanas para aplastar la sed de libertad del pueblo catalán.

Ha dicho Rajoy que la rebeldía del pueblo catalán habría sido desatada por un cuerpo de “bots” que actuarían bajo las órdenes del Presidente venezolano. Pero en definitiva, no ha hecho sino acusar a los usuarios de internet por no haber usado las redes a conveniencia del gobierno español. Acusando a la vez a los catalanes de pendejos, por cierto.

Millones de seres humanos en el mundo aprendieron ya a hablar a viva voz por las redes sociales, que el imperio vendió en sus inicios como el mayor salto de la humanidad hacia la libertad. Pero para el imperio no son las voces correctas. Son, según los amos del mundo, voces que hacen un uso indebido de ese poderoso instrumento que los sectores hegemónicos secuestraron para su beneficio propio y no para la causa de la justicia social ni mucho menos.

Algo le está saliendo mal al imperio, que sus guerras invasoras fracasan en todas partes. Que su poderío económico se viene abajo con el surgimiento de nuevos y muy poderosos referentes monetarios para el mercado internacional. Que sus elecciones están siendo determinadas por gente más allá de los océanos a la que ni siquiera ha visto jamás. Y que sus instrumentos electrónicos de dominación se le escapan de las manos, porque la gente ha terminado por usarlas para decir la verdad antes que para ninguna otra cosa.

Descarta el imperio que, si los pueblos fueron capaces de hacer siempre revoluciones que cambiaron la historia, también pueden hacer revoluciones en internet.

En el habla popular más sencilla y descarnada, a eso se le llama “salir el tiro por la culata”.

@SoyAranguibel

 

Joseph Stiglitz: “Las élites se equivocaron al ofrecer que la liberalización traería economías más sanas”

Barcelona (España), 18 jun (EFE).- El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz considera que la respuesta de los gobiernos a la crisis económica explica el rechazo actual a la globalización, representado por políticos como el Presidente de EU, Donald Trump, y la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen.

“Las élites dijeron que la globalización beneficiaría a todo el mundo, que desregular y liberalizar el mercado conduciría a un crecimiento más rápido y una economía más estable. Estaban claramente equivocadas”, afirma el economista en una entrevista con Efe.

En su opinión, en Europa ha sucedido lo mismo. “El euro era un proyecto que iba a traer prosperidad a todos los países y, claramente, ha fracasado”, razona Stiglitz.

Para el economista, lo “peligroso” es el “descrédito de las élites”, fomentado por políticos como Trump y Le Pen cuando proclaman que “las élites no saben nada”.

Stiglitz advierte de que esto “mina la fe y la confianza en las instituciones”, órganos que considera que son “necesarios” para que una sociedad funcione.

Según el Nobel, una solución para esta situación consistiría en potenciar los sistemas de “protección social” en contra del proteccionismo que promueven Trump o Le Pen.

Sin embargo, no considera que la renta básica universal que algunos partidos promueven sea la solución, porque no cree que “nadie quiera recibir solo un cheque con dinero sin hacer nada”.

Respecto a España, considera que el hecho de que Europa piense que la salida de la crisis en este país es un éxito, evidencia el fracaso colectivo europeo y relaciona directamente la recesión sufrida por los españoles con las políticas de austeridad impuestas por la eurozona.

Asesor del ex Presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero cuando estalló la crisis económica en 2008, reconoce que la “sorpresa” no fue que ésta fuera tan “severa” para España, ya que “se esperaba” por sus desequilibrios previos y la burbuja inmobiliaria.

Pero considera que se vio agravada por las políticas de la eurozona, a las que califica como especialmente “duras” y que alargaron la recesión.

El euro “ha contribuido a la creación de la crisis económica porque los mercados, irracionalmente, pensaron que, como no existían tipos de interés que diferenciaran a los países europeos, no había riesgo. El dinero fluyó hasta España y no había manera de parar ese flujo”, explica el premio Nobel.

“Los gobiernos deberían haber tomado el control de la situación para prevenir abusos, pero la ideología del euro lo impidió”, según Stiglitz.

Por ello, el economista defiende que esta crisis supone una “década perdida” para España y Europa y prevé que pasarán muchos años hasta que se vuelva a la normalidad.

Fuente: sinembargo.mx

Luis Britto: Vuelta a la URSS

Por Luis Britto García

Del árbol caído todos hacen leña. No podrán astillar el legado colosal de la Unión Soviética, que contra viento y marea fascista y capitalista mantuvo durante tres cuartos de siglo la primera gran experiencia socialista del planeta

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El mismo día que se constituyó la Unión Soviética, le declararon la guerra el ejército de la tiranía zarista, la contrarrevolución interna y  catorce países imperialistas, entre ellos Estados Unidos, que la invadió por Alaska y fue vergonzosamente derrotado.
Antes de convertirse en la segunda potencia del mundo, la Unión Soviética debió sobrevivir y superar en su territorio el devastador impacto directo de  dos Guerras Mundiales: la segunda de ellas con un costo de entre veinte y treinta millones de vidas. El 80% de las bajas del ejército nazi ocurrió en el frente Oriental. Estados Unidos e Inglaterra, por el contrario, nunca sufrieron una invasión territorial, y esperaron cómodamente hasta 1944 antes de poner un soldado en Europa continental. La batalla por el destino de la humanidad se peleó en la Unión: de no haber sido por ésta, el planeta hubiera caído bajo el dominio fascista: los miembros de las razas consideradas “inferiores” hubiéramos  sido exterminados o esclavizados.
No estuvo exento de agresiones, sabotajes y sangre ni un solo día de las cuatro décadas que  llevaron a la Unión del atraso del arado de palo a tachonar el firmamento con las estrellas del primer satélite artificial, el primer cosmonauta,  la primera cosmonauta, el primer descenso suave no tripulado en la luna.
En medio de esta guerra sanguinaria no cesaba la Unión de anotarse triunfos humanos. Primer país en conceder el voto a la mujer, en reducir la jornada laboral a 7 horas, en establecer el sistema universal de enseñanza pública y gratuita con alimentación y guarderías asimismo gratuitas,  en implantar la protección a la salud universal y gratuita, en otorgar baja remunerada por maternidad desde el inicio del embarazo y hasta un año después del parto, vacaciones de un mes, la baja por enfermedad con salario completo, en reconocer la jubilación para los hombres a los 60 años y para las mujeres a los 55.
Mientras tanto, bueno es recordarlo, inventaban los soviéticos el arte abstracto, la arquitectura moderna, el lenguaje artístico del cine y parte de la música contemporánea.
Un Referendo sobre la Preservación de la Unión Soviética en 1991 arrojó 113.512.812 votos a favor (77,85%) y sólo 32.303.977 votos en contra (22,15%). Un sondeo efectuado por el Centro Levada en 2016 revela que 56% de los rusos considera que vivía mejor bajo el comunismo, y 53% califica favorablemente la economía centralizada.
La perspicaz Pasqualina Curcio me facilita cifras de la OCDE que explican esta adhesión. Pese a guerras y obstrucciones, el PIB per cápita mejoró en forma sostenida: en 1986 se situaba en unos 7.000 KG$; desde el neoliberalismo de  los noventa, descendió abruptamente hasta poco más de 4.000 KG$.
La esperanza de vida al nacer era de 69,17 años en 1989; para 2000 había bajado abruptamente a 66,04. La tasa de mortalidad de mujeres era en 1990 de 116,2 por 100.000; en 1994 subió desmesuradamente a 178,406; en 2004, a 176,833. La de varones era en 1900 de 316,078; de 486,421 en 1994; y creció a 465,095 en 2004 (www.ggdc.net/madison/historical-statistics/verticial-file02-200.xls). En general todos los indicadores de Desarrollo Humano se hundieron a partir de la aplicación de las medidas neoliberales.
Para todo revolucionario es un deber estudiar las causas que llevaron  tan formidable proyecto a su caída (por ahora).
luis-britto  TEXTO/FOTOS: Luis Britto
(Foto del Monumento al Trabajo, en Moscú: Alberto Aranguibel B.)

Aliado principal de Lilian Tintori es uno de los más grandes corruptos del Continente

El periodista Amauri Chamorro da a conocer este 22 de marzo la decisión de la Fiscalía General de Brasil de publicar la lista de los implicados en los hechos de corrupción más escandalosos que han sacudido a esa poderosa nación suramericana por más de medio siglo, en los cuales aparecen señalados los más altos funcionarios del gobierno de facto presidido por el ultraderechista Michel Temer , quien llegara al poder mediante un golpe de Estado institucional perpetrado contra la legítima presidenta Dilma Rouseff.

Entre los acusados por los delitos de corrupción con la poderosa empresa Odebrecht se encuentra el parlamentario Aécio Neves, el más estrecho colaborador de Lilian Tintori, esposa del terrorista venezolano Leopoldo López, quien ha venido jugando un papel preponderante en la campaña internacional de descrédito contra el gobierno venezolano del presidente Nicolás Maduro, y uno de los principales agentes de la ultraderecha latinoamericana que hoy pretende reinstaurar el neoliberalismo en la región.

A continuación transcribimos íntegramente la reveladora nota de prensa publicada hoy por el periodista Chamorro en el portal “La Junta”:

FISCAL BRASILEÑO PRESENTA LA VERDADERA LISTA DE ODEBRECHT

Por: Amauri Chamorro

Después de años de acusaciones en contra de los ex presidentes Lula y Dilma, y el señalamiento al Partido dos Trabalhadores (PT) como el partido creador de la corrupción en la Petrobras, sucedió lo imaginable: la máxima autoridad de la Fiscalía brasileña presentó formalmente las denuncias en contra de toda la alta cúpula de la derecha del país. Fueron denunciados 5 ministros de Temer, los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, 4 senadores del partido de Temer y 1 del Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB). Adicionalmente, la denuncia se extendió a más de 211 personas que no tienen foro privilegiado. Se le cayó la historia de las portadas a la prensa privada y a grandes segmentos de la sociedad brasilera, que sustentaban agresivamente que la única salida para erradicar la corrupción era destituir a Dilma y encarcelar a Lula.

Lo que ambos presidentes hicieron fue profundizar las investigaciones, exponiendo peligrosamente las estructuras de la centenaria corrupción que nace y coexiste en las entrañas de la poderosísima élite brasileña, llevando a prisión a importantes ministros y líderes del PT. A partir de la apertura de esa caja de pandora iniciada por el PT en Brasil, la derecha continental tuvo que reaccionar de forma inmediata, posicionando mediáticamente la responsabilidad de la corrupción en las décadas progresistas. De esa manera, la izquierda cargaría el impacto de lo que estaba por descubrirse. El mérito de la voluntad política de cortar en carne propia la corrupción, se transformaba en un pecado capital.

El discurso construido por los partidos de derecha y ampliamente promocionado por las empresas de comunicación blindaron hasta la presente fecha a los aliados políticos que aún no habían sido acusados formalmente. En el caso de Brasil, el presidente golpista Michel Temer fue nombrado 43 veces por los corruptores de Odebrecht, acusado de recibir 3 millones de dólares en efectivo. El ex candidato presidencial por el PSDB y socio de la Red Globo, Aécio Neves, ha sido nombrado incontables veces por casi todos los delatores. Eduardo Cunha, ex presidente del Congreso, responsable por operar el golpe contra Dilma, fue citado 35 veces. Cunha está preso por manejar de manera ilegal más de 150 millones de dólares en sus cuentas en Suiza, montos que no pudo justificar.

La corrupción denunciada en la Lava-Jato existe comprobadamente hace más de 30 años. De la misma forma en que todos los políticos de la derecha acusados en esta nueva etapa de investigación fueron parte activa de los gobiernos de José Sarney, Fernando Collor, Itamar Franco y Fernando Henrique Cardoso. Todos anteriores a Lula y Dilma.

Es importante tener en cuenta que la Lava-Jato permitió iniciar la privatización de Petrobras y los más de 1 trillón de dólares en reservas petroleras brasileñas que el neoliberalismo de Cardoso no logró cumplir. En lo político, el manejo jurídico-mediático del caso creó las condiciones para liquidar al PT, única fuerza capaz de frenar el asalto al patrimonio del pueblo brasileño. En el ámbito de la opinión pública se instalaron matrices para que el pueblo se convenciera que solo la privatización de la sexta empresa más grande del mundo, sanaría el cáncer llamado corrupción.

Posteriormente a los trágicos 8 años de gobierno de Fernando Henrique Cardoso, el PT estatizó las reservas y destinó el 75% de todos los royalties para el desarrollo educacional y científico de Brasil. Esta decisión amenazaba directamente la hegemonía norteamericana y europea en ciertos sectores estratégicos. Brasil es competidor directo en la industria de la construcción civil, naval, aeroespacial, militar, agroindustrial, inclusive en el enriquecimiento de uranio, siendo productor de su propia tecnología. Todo a disposición de un gobierno que trabajó intensamente por la integración de América Latina, África y Asia. Lula se transformó en un gran e incómodo problema comercial y geopolítico para la expansión hegemónica de los EE.UU y Europa en esas regiones.

¿Y de qué acusan a Lula en la Lava-Jato? De que supuestamente tiene un departamento de manera ilegal en una playa de São Paulo, pese a que ese mismo inmueble es de propiedad de una señora que garantiza que Lula jamás ha estado ahí. A su vez, Fernando Henrique Cardoso, el ex Presidente neoliberal, es propietario de dos departamentos, uno en la Avenida Foch en París, y otro en la Trump Tower en Nueva York, ambos incompatibles con sus ingresos de profesor universitario y ex Presidente de la República. Este caso fue denunciado hace algunos años y reconfirmado por su ex compañera sentimental en 2016, indicando inclusive los nombres de los testaferros utilizados por Fernando. Ni el Ministerio Público Federal, ni la Suprema Corte, mucho menos la Policía Federal lo han incomodado por ello. Al final, Cardoso es parte de la élite blanca paulista, letrado, profesor de la prestigiosa Facultad de Sociología de la Universidad de São Paulo.

Por el contrario, Lula es semi analfabeto, según él mismo lo dice, y el que más universidades ha construido en Brasil. Nacido en la región de población afro descendiente más miserable, comió carne por primera vez a los 13 años cuando llegó a São Paulo en busca de una vida mejor. Ha recibido cerca de 30 honoris causa por ser un referente mundial en la lucha contra la pobreza y el hambre. Mientras en el gobierno de Cardoso diariamente 300 niños morían de hambre, Lula erradicó la pobreza extrema de Brasil sacando a 27 millones de personas de ese flagelo.

El caso Lava-Jato es muy complejo y no puede ser comprendido solo desde el ángulo legal; toca las profundidades de la estructura política creada por las élites criollas esclavistas que subsisten hasta hoy en forma de bancos, latifundios, monopolios mediáticos y evasores de impuestos. Esas mismas que vendieron el futuro de sus naciones para garantizar sus privilegios y mantener bajo el látigo a los que han decidido alzar su voz. Siempre fue evidente que esa élite criolla jamás aceptó llamar como Señor Presidente a alguien de la “gentuza”. Que dirá exponer a la luz de la opinión pública el origen de sus privilegios mal habidos.

Amauri Chamorro Amauri Chamorro (Facebook / Twitter)

La vitrina Venezuela

Por: Alberto Aranguibel B.

En el capitalismo los discursos de toma de posesión presidencial (inauguración, le dicen en Estados unidos) están signados por la estructura recurrente de la denuncia contra los siempre alarmante niveles de pobreza, de hambre y de miseria, que reina en cada una de esas naciones.

Las consignas ofreciendo el rescate de una quimérica senda del bienestar mediante programas económicos que se anuncian vigorosos, es la constante más persistente en todos ellos, tal como acabamos de escucharle al nuevo presidente de los Estados Unidos en su fastuosa juramentación.

Sale uno y entra otro, pero ninguno promete ni la más mínima modificación del modelo que genera esa miseria que en cada caso denuncian, porque son siempre el mismo musiú pero con diferente cachimbo.

Por eso una revolución como la Bolivariana le viene como anillo al dedo a la derecha internacional para verter sobre ella toda clase de acusaciones por las imperfecciones económicas que por lo general derivan del viejo capitalismo profundamente enraizado en nuestras sociedades.

Es perfecta para las grandes corporaciones mediáticas, porque acusando a países como Venezuela se desvía la atención del mundo sobre la crisis de un modelo como el capitalista, que no deja de hacer agua por todos lados a lo largo y ancho del planeta.

Se esconde persistentemente en esa guerra de desinformación internacional contra nuestro país, que Venezuela ha alcanzado metas que la mayoría de los países desarrollados no están ni cerca de alcanzar en cuanto a superación de la exclusión social, democratización de la enseñanza gratuita, en programas de vivienda de carácter social, de salud pública y con servicios con las tarifas más bajas del mundo.

Se obvia que esos logros se alcanzaron en el mismo lapso de la mayor crisis capitalista que ha habido desde hace casi un siglo. Así como se obvia que es en el ámbito del capitalismo donde existe hoy la peor hambre que haya padecido la humanidad a lo largo de la historia.

El problema en nuestro país no es solo la guerra económica y política desatada por la derecha nacional e internacional que pretende hacerse de nuestras riquezas por vía de la violencia y el atajo político, sino que se nos usa como vitrina para taparle a la opinión pública esa descomunal crisis capitalista.

Eva Golinger: Trump: De charlatán a tirano, la cara más vulgar del imperio malvado

Por: Eva Golinger

¡Bom bom bom bom ba bom bom ba bom! Esta mañana me desperté con la música pegajosa de ‘La marcha imperial’, la banda sonora del imperio malvado de ‘La guerra de las galaxias’. ¡Bom bom bom bom ba bom bom ba bom! No me la puedo quitar de la cabeza y no porque mi hijo de casi cinco años es un apasionado de ‘Star Wars’, tanto como yo hace 40 años. ¡Bom bom bom bom ba bom bom ba bom! ‘La marcha imperial’ es la música perfecta para un día como hoy. ¡Bom bom bom bom ba bom bom ba bom!

Hoy, la cara más vulgar, grotesca, ignorante, misógina, racista, xenófoba y salvajemente capitalista explotadora del imperio estadounidense asume el control de la Casa Blanca y de los códigos secretos del arsenal nuclear más poderoso, y peligroso, del mundo. Realmente da terror. Donald J. Trump toma posesión como el 45 presidente de Estados Unidos de Norteamérica y a pesar de las multiples razones para que él no llegara allí, pues allí está y estará durante los próximos años, guste o no. Yo sé que a muchos de ustedes que leen estas líneas les gusta Trump, o piensan que Trump será mejor que Barack Obama o Hillary Clinton, quienes de igual manera ejecutaban la política intervencionista y belicista de Washington contra los pueblos del mundo. Yo les digo que están equivocados.

Trump es un charlatán de los peores que hay. Ha hecho su “fortuna” (no sabemos realmente lo que tiene porque se negó a mostrar copias de sus impuestos en pleno desafío de la tradición estadounidense de transparencia) vendiendo su nombre a otros proyectos, y no porque él haya liderado una empresa exitosa de construcción y bienes raíces. Y de las empresas que él tiene, varias han quebrado, declarándose en bancarrota, y otras han sobrevivido solo porque explotan a trabajadores inmigrantes sin documentación en Estados Unidos, o porque tienen sus fábricas en terceros países donde pagan salarios miserables. Cosas que el propio Trump (hipócrita) dice que son “antiamericanas” y que él como presidente no va a permitir.

Trump utilizó un discurso de populismo barato con recetas de racismo, misoginia y nacionalismo durante la campaña electoral para lograr un apoyo significativo del sector blanco, obrero y rural. Pero es una mentira pensar que ese sector lo llevó a la Casa Blanca. La mayoría del apoyo que recibió Trump en las urnas vino del llamado ‘1%’, los ultra ricos, los multimultimillonarios. Y justamente son ellos los que conforman su gabinete, no es “el pueblo”, tal como Trump había prometido. Hasta ahora, el gabinete de Trump es el menos diverso y más rico de la historia reciente de Estados Unidos. Tremendo cambio de tener un presidente afroamericano con un gabinete lleno de colores, géneros y orígenes. Ahora Estados Unidos vuelve a sus raíces originales, cuando los hombres blancos, ricos, racistas y terratenientes eran los únicos que podían alcanzar el poder.

He visto con alarma las declaraciones de algunos líderes latinoamericanos halagando a Trump y manifestando sus deseos de trabajar con él para una mejor relación entre Washington y la región. Entiendo que no quieren comenzar la relación bilateral de forma negativa y hay que aparentar, por lo menos, la mejor disposición diplomática. Pero el que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que oiga. En uno de sus discursos durante la campaña, Trump dijo algo que debería llamar la atención a países en la región como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil y México. En referencia a la guerra en Irak, la cual Trump criticó mucho, dijo, “Si fuera yo el presidente hubiéramos bombardeado al país y quitado todo su petróleo. No lo dejaríamos para ellos”. Cree lo que dice, él es un tirano y los tiranos no exageran sus deseos de dominación y violación. Cuidado Venezuela, que tienes las reservas más grandes de petróleo del planeta y ya los dirigentes antigubernamentales tienen el oído de Trump. Cuidado América Latina.

Trump ha nombrado al jefe ejecutivo de Exxon, Rex Tillerson, para ser su secretario de Estado. Creo que eso habla por sí solo. Nada que ver con un gobierno para el pueblo. Y de nuevo, cuidado Venezuela.

Su secretaria de Educación, Betsy Devos, quiere eliminar la educación pública. Ajá. Y ya el Congreso republicano, bajo el mandato de Trump, ha votado para eliminar el programa de salud de Obama, dejando a más de 20 millones de personas (incluyéndome a mí y a mi hijo) sin seguro médico. No han propuesto nada a cambio hasta ahora. Mejor para ellos que las personas sin seguro se mueran de sus problemas médicos, o se vayan a la bancarrota. A los Estados Divididos de Trump no les interesa ni la salud ni la educación del pueblo. Cuidado niños y niñas.

La guerra contra los latinos, las mujeres, los afroamericanos, los indígenas, las personas de distintas preferencias sexuales, tendrá ya su plataforma legítima desde la Casa Blanca. No hay ni un solo hispano en el gabinete de Trump, por primera vez en más de 30 años del Gobierno estadounidense. No es ninguna sorpresa. Trump se declaró tempranamente en su campaña como enemigo de nosotros. Cuidado pueblo.

El jefe de la Agencia de Protección Ambiental de Trump ha instado previamente a eliminar esa agencia, es un negador del cambio climático, como Trump mismo y su secretario de Estado. Cuidado Pachamama.

Los peligros son reales con Trump en la Casa Blanca, mucho peor que con cualquier otro presidente de los Estados Unidos. Aquí solo he mencionado algunos. Apenas esto está comenzando y créanme que pronto todos se darán cuenta.

Lo peor de todo, lo que más nos amenaza como humanidad y planeta con el emperador Trump en la Casa Blanca es algo que no me dejó dormir anoche, y no sé si me dejará dormir durante los próximos cuatro años. Hoy, Trump recibió la tarjeta con los códigos del arsenal nuclear de Estados Unidos, un arsenal que podría acabar con nuestro mundo, con todos nosotros. Ahora él carga esa tarjeta consigo en su bolsillo y puede utilizarla cuando le da la gana. Y los que controlan las armas nucleares tienen que obedecerlo, así de simple. Sabiendo qué fácil es provocar a Trump por Twitter o por cualquier medio, estamos todos bajo un peligro inminente. Cuidado humanidad.

¡Bom bom bom bom ba bom bom ba bom!

eva-golinger Fuente: Eva Golinger / Actualidad RT

La mentira que por fin ha muerto

“La propaganda puede ser aprendida. Debe ser conducida solo por un fino y seguro instinto para percibir los sentimientos siempre cambiantes de la gente”

Joseph Goebbels

Por: Alberto Aranguibel B.

La máxima según la cual “una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad” ha trascendido a lo largo de más de 60 años como la viva imagen del cinismo propagandístico que puede llegar a ser ejercido desde las esferas políticas, pero a la vez como una de las más ingeniosas y eficientes fórmulas para la construcción de marcas, conviviendo, por cierto, estas dos acepciones filosóficas en un mismo limbo ético que a nadie llegó jamás a perturbar, atribuida generalmente a quien se considera el padre de la propaganda moderna.

Lo cierto es que Goebbels jamás dijo nada semejante. El origen de la equívoca leyenda se encuentra en un artículo del alto dirigente nazi, publicado el 5 de octubre de 1941 en el periódico Das Reich, en el cual Goebbels sentía un particular orgullo de editorializar semanalmente desde 1940 para promover el ideario nacionalsocialista y responder desde ahí a los embates propagandísticos de los enemigos de la Alemania nazi.

En ese texto, Goebbels, cuya filosofía como profesional de la comunicación era la inconveniencia de “la mentira” como instrumento de convencimiento, se expresaba de las campañas de propaganda que Inglaterra y Rusia orquestaban contra Alemania, de la siguiente manera: “la propaganda inglesa y bolchevique pensó que le había llegado su hora. […] siempre hicieron predicciones falsas. Todavía tienen las agallas de mostrarse ante el mundo como puros e incorruptibles fanáticos de la verdad que se presentan como son, mientras alegan que nosotros abolimos la libertad de expresión, envían mentira tras mentira al mundo, y tanto mienten que ya no sabemos cuál es la verdad” (La materia de la peste, Das Reich, 5 de octubre de 1941).

LA VERDAD VERDADERA

Tal como lo expuso en varias oportunidades, la mentira no debía ser la base de la propaganda política, simplemente porque la gente tiene siempre una muy superior capacidad para reconocer la verdad a través de los hechos. Ya en su discurso anual ante el congreso nazi en 1934, en Nuremberg, decía lo siguiente: “La buena propaganda no necesita mentir, en efecto puede no mentir. No tiene ninguna razón para temer a la verdad. Es un error creer que la gente no puede asimilar la verdad. Lo puede. Es sólo cuestión de presentar la verdad a la gente de manera que pueda entenderla. […] no es sólo cuestión de hacer las cosas correctamente, la gente debe entender que lo correcto es lo correcto” (Der Konfress zur Nürenber, 1934, Munich: Zentralverlag der NSDAP, Frz. Eher Nachf, 1934, pp. 130-41).

En esa misma pieza oratoria de 1934, sostenía claramente que “la propaganda puede ser en favor o en contra. Pero en ningún caso tiene que ser negativa. […] nos hemos auxiliado creando cosas reales, no ilusiones“.

A partir del mito, achacado sistemáticamente por la propaganda occidental a Goebbels con el objeto de detractarlo y disminuir así los alcances que, independientemente de sus convicciones políticas, haya podido tener como estratega de las comunicaciones (fundamentalmente por aquello de que la historia la escriben los vencedores para justificar los horrores de la guerra, atribuyéndole al vencido el carácter de responsable de todos los males que ellas ocasionan a la humanidad), se impuso la creencia generalizada entre los improvisados creadores de mensajes políticos y publicitarios en general, según la cual el uso de la mentira como instrumento excepcional para la modificación de conducta y creación de percepciones en el individuo permitiría siempre obtener el favor de las masas.

Nada más falso desde un punto de vista histórico y científico.

En realidad lo que se conoce como “las leyes de la propaganda” atribuidas al renombrado dirigente nazi, no es sino el resumen que de manera arbitraria elabora el profesor emérito de la Universidad de Yale, Leonard W. Doob, a partir de lo que él mismo señala en su libro “Principios de la Propaganda de Goebbels“, publicado en 1950 por la Universidad de Oxford en cooperación con el Instituto Americano para la Investigación de la Opinión Pública, en plena efervescencia de la Guerra Fría, que “se basa en una lectura cuidadosa de documentos escritos y no escritos por Goebbels, que reposan en la librería del Instituto Hoover para el Estudio de la Guerra, la Paz y la Revolución, de la Universidad de Stanford” que “no necesariamente son una relación exacta y verdadera de su personalidad, ni como persona ni como propagandista“. (Goebbels’ Principles of Propaganda, Doob, The Public Opinion Quarterly, Vol. 14, No. 3, (Autumn, 1950), pp. 419-442)

Leonard W. DoobLeonard W. Doob

La “objetividad” de Doob para la apreciación de las ideas de Goebbels queda completamente en entredicho cuando se sabe que el mismo se desempeñó durante la Segunda Guerra mundial como encargado de la OWI (United States Office of War Information) en Europa, una oficina creada por los Estados Unidos para el trabajo de contrainformación y propaganda cuyo propósito fundamental era precisamente el de operar como una máquina para la producción de materiales que aparentaran ser propaganda nazi para ser distribuidos en Alemania y en el resto de Europa durante todo aquel período. Un verdadero trabajo de guerra sucia llevado a cabo bajo la denominada modalidad de “ataque de bandera falsa” en la cual Doob se convirtió en todo un experto.

propaganda gringa en alemaniaPropaganda usada por los EEUU en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial – Leyenda: “Una nación, un gobierno, un líder, un canal de noticias… FOX News, el canal oficial de las noticias de la Patria” –

En síntesis, tanto el libro de Doob como la obvia subjetividad con la que debe haberse realizado la investigación en la cual se fundamenta, demuestran que el tan difundido manual de propaganda (más parecido a un panfleto anti-nazi que a ninguna otra cosa) jamás fue escrito por Goebbels, quien, como hombre sólidamente formado, como intelectual y como profesional, es evidente que jamás habría llegado a afirmar la sarta de barbaridades que en ese apócrifo documento se le atribuyen. Fue gracias a la libre interpretación del entonces agente de propaganda norteamericano que la frase del editorial “La materia de la peste” escrito por Goebbels en 1941 ( “… envían mentira tras mentira al mundo, y tanto mienten que ya no sabemos cuál es la verdad”) pasó a ser la infame pero muy conveniente sentencia para los intereses políticos de los EEUU “una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad“.

De hecho, Edward Bernays, verdadero inspirador de buena parte del trabajo de Doob en Europa, recogía en su famoso libro “Propaganda” publicado en 1928, mucho antes del ascenso del nacionalsocialismo alemán al poder, su visión de lo que él mismo había practicado desde 1917 en el uso de la propaganda como herramienta para la manipulación de las masas, en su condición de asesor de imagen del Presidente Wilson de los EEUU durante la primera Guerra Mundial, de la siguiente manera: “Fue, por supuesto, el éxito sin precedentes de la propaganda durante la guerra lo que les abrió los ojos  a los más perspicaces en los diferentes campos acerca de las posibilidades de disciplinar a la opinión pública […] La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones de las masas es un elemento importante en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo  de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar.” (Propaganda / E. Bernays / 1928)

De lo cual se desprende sin lugar a dudas que no fue Goebbels en modo alguno el creador de los modelos de manipulación de los cuales es acusado por la propaganda occidental.

Pero mucho más allá de todo eso, está la intensa actividad llevada a cabo por el magnate de la prensa norteamericana William Randolph Hearst como asesor de Adolph Hitler desde antes de  la Segunda Guerra Mundial, en la manipulación de las noticias que llegaban tanto a Alemania como a Norteamérica desde Rusia para tratar de contener la expansión del comunismo en Europa, en lo cual Hearst aplicó a la más perfecta cabalidad todas y cada de las técnicas de guerra sucia que describe el manual que Leonard Doob redacta y le atribuye maliciosamente a Goebbels veinte años después.hearst_1hearst_2
–  Para atacar a Rusia, Hearst, padre del “amarillismo”, falseó en sus periódicos la realidad usando textos y fotos de sucesos que no se correspondían con lo que se decía en la noticia –

La suerte (buena o mala, según se aprecie de un ángulo o de otro) de Goebbels fue que su desempeño como Ministro de Propaganda coincidió con el surgimiento de un fenómeno nunca antes visto en la historia de la humanidad, como lo fue el nacimiento casi simultáneo de los grandes medios de comunicación que hoy la sociedad conoce, como el cine, la radio y la televisión, los cuales utilizó inteligentemente, tal como lo hacen hoy de manera intensiva todos los gobiernos del mundo con Internet y las llamadas Redes Sociales. Ese lógico aprovechamiento de la comunicación de masas al que se abocara el Ministro nazi, generó el desprecio de las potencias que desde entonces se vieron amenazadas con el inmenso poder de convencimiento que Goebbels podía tener usando los medios para decir la verdad de las ambiciones imperialistas y de dominación que esas potencias escondían tras su fachada de “libertadores” del mundo. Hoy esa verdad es completamente innegable.

LA VERDAD DE LA MENTIRA

Si bien es cierto que la discusión sobre la eficiencia o no de la mentira como herramienta comunicacional no puede aceptarse como resuelta, ni mucho menos el que haya habido por lo menos un mínimo freno en la persistencia de su uso indiscriminado tanto en la propaganda como en la publicidad, si lo es, definitivamente, el hecho irrefutable de la eficiencia de la verdad, entendida como “afirmaciones apoyadas en realidades constatables”, en el logro de credibilidad por parte del público.

Por eso la publicidad comercial suele apelar al uso de “pruebas científicas” para respaldar la calidad de los productos que se anuncian, o de infinidad de componentes pseudo químicos que garantizarían dicha calidad, como las supuestas “partículas de dimeticona que rechazan la caspa” del champú Head & Shoulder, de la empresa P&G, o la “brillolina” de sus ceras para pisos.

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En 1956 Colgate anunciaba el inexistente componente GARDOL para proteger la dentadura

Pero, determinar cuál es la “verdad verdadera” en la formulación de la propuesta comunicacional, suele llevar a un espacio impreciso en el cual la ética es siempre un dilema difícil de resolver.

En el campo político, la solución del dilema ético en el uso de la mentira suele estar referida a si se cumplen o no las promesas que se hagan a los electores, en lo cual el nivel de formación o cultura del ciudadano será siempre determinante para establecer si se le informó correctamente sobre algo o, por lo menos, si hubo o no buena fe en la promesa.

Por eso para los sectores derechistas de la política, la educación masiva es un peligroso factor de perturbación. En el campo de la propaganda comercial, es decir, de la publicidad, la mentira, o la falta de “constatabilidad” de la promesa, es indefectiblemente pagada con el desprestigio de la marca y, por consiguiente, con la indisposición o rechazo a la recompra del producto anunciado.

Una cosa es proponer en un comercial publicitario “que el champú tal elimina la caspa porque está formulado con los más avanzados componentes químicos para el tratamiento del cabello“, por ejemplo, y otra muy distinta es ofrecer que “va usted a hacerse millonario o a cautivar a todas las damas hermosas que se le presenten en su camino si usa ese champú“. Para la publicidad sería muy fácil hacerlo, pero no lo hace (o por lo menos no con ese grado de descaro e irresponsabilidad), porque el interés no es vender su producto una sola vez sino siempre. Y si el consumidor se siente engañado en un primer momento, la segunda compra jamás se produce. El nivel ético que aparentemente se percibe en la publicidad no es otra cosa que el terror a caer en una guerra de medias verdades y mentiras nada veladas entre marcas y productos, en la que, de producirse, ni siquiera triunfaría quien tuviese mayor cantidad de exposición en los medios, valga decir, mayor cantidad de dinero, porque ante una vorágine de descréditos y acusaciones mutuas entre marcas y productos, el desprestigio, más allá de la inevitable afectación a todos ellos en su conjunto, sería inexorable incluso para los medios de comunicación en sí mismos, generándose así una verdadera hecatombe en la industria publicitaria… la base de sustentación actual del capitalismo.

Por eso cualquier gerente de marca debe saber que hasta el más insignificante detergente debe basar sus aspiraciones de vida, en la veracidad o “verificabilidad” de su promesa. Su justificación deberá ser siempre el resultado de complejísimos procesos de análisis de mercados y estudios de gustos y preferencias del consumidor, porque es la única fórmula segura que la empresa privada ha encontrado conveniente, después de décadas de investigación y de incontables recursos invertidos, para sobrevivir al acoso de su propia competencia.

EL FRACASO DE LA MENTIRA

En Venezuela el fracaso de la oposición al gobierno del presidente Hugo Chávez, y ahora al gobierno del Presidente Nicolás Maduro, apoyada como nunca antes se había visto en el gran poder de los medios de comunicación, es un ejemplo más que fehaciente de cómo la mentira no es el camino correcto para convencer a la audiencia, en este caso, al elector. La oposición no presenta una propuesta alternativa desde el punto de vista político o ideológico, sino que centra su discurso en una permanente guerra de infamias y descalificaciones infundadas, dirigidas a crear escepticismo o pérdida de credibilidad en el chavismo. Apoyar el mensaje de una propuesta política en la afirmación antojadiza de verdades inexistentes referidas al gobierno al cual esa propuesta se opone, atenta contra los principios elementales de la buena propaganda.

Pero más allá de eso, es que un proceso basado en tan errada estrategia indefectiblemente se revierte porque, como lo afirmaba Goebbels en 1934 y tal como ha quedado demostrado a través del desarrollo de la publicidad, la gente tiende siempre a constatar la veracidad de cuanto se le vende como cierto. Sostener, por ejemplo, que un país en el que se han producido en un mismo periodo más elecciones que ninguna otra nación del planeta, donde la libertad de expresión es tan amplia que los más importantes medios de comunicación, en manos de los sectores contra revolucionarios y ultra derechistas del país, se encuentran al frente de las acciones que promueven abiertamente el asalto al poder por la vía del golpe de Estado, sería una “dictadura” regentada por un tirano, es un verdadero exabrupto.

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Opositora venezolana protesta por la supuesta “crisis económica” montada en su vehículo de lujo último modelo

Afirmar que existe un régimen totalitario en un país en el que se acusa al gobierno de represor a través de todos medios radioeléctricos impresos disponibles y con el mayor despliegue de espacios de información y de opinión, sin que se produzca por ello represión alguna, es definitivamente una insensatez que tarde o temprano hará derrumbar la credibilidad de quien acuse sobre tan insustanciales bases, porque ello, además de improductivo desde el punto de vista comunicacional, evidencia un profundo irrespeto y una clara ofensa a la inteligencia del espectador promedio. Tal como le ha sucedido a la oposición venezolana.

Obviamente utilizaron a los más improvisados e ineptos asesores de imagen en la formulación de su estrategia. Pensaron que en la descomunal profusión del fácil mensaje que puede construirse con base en mentiras bien estudiadas, habría un éxito que jamás estuvieron ni cerca de obtener. Pero insistieron en ello.

Pretendieron acuñar de manera terca y recurrente la idea descabellada según la cual mientras más posibilidades tenían de expresarse con la más entera libertad, mayor radicalización habría de la supuesta dictadura que con mentiras denunciaban, ilusionándose ingenuamente con lo que ellos creyeron siempre era cada vez un mayor acercamiento a la caída del régimen, cuando en realidad, los resultados electorales, las encuestas y el pueblo chavista en la calle demostraban inequívocamente todo lo contrario.

Nadie en la oposición ha sabido responder hasta hoy por qué, constituyendo ellos el sector con mayor exposición en los medios de comunicación antes y después del triunfo de Chávez, fueron los protagonistas de tan desastrosa caída en el favor de la opinión pública en las elecciones de 1998 como en todas las sucesivas. Cualquier gerente versado de marcas habría visto en eso los severos efectos de una muy torpe y errada estrategia comunicacional, cuya constante fue siempre el uso indiscriminado de “la mentira” como instrumento de aproximación al elector. Entonces ¿por qué  habría de resultar hoy una estrategia comunicacional fundamentada en los mismos irresponsables parámetros de entonces?

La respuesta a esto está en el fenómeno que fue Chávez desde el punto de vista de su mantenimiento en los más altos niveles de popularidad a lo largo de toda su vida pública, según la medición no solo de los resultados electorales de más de 15 elecciones en las que resultó triunfante, sino de todas las encuestas de opinión durante casi 13 años; Debatió ideas y no mentiras, aferrándose siempre a la verdad.

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-Hugo Rafael Chávez Frías, El Comandante Eterno –

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Publicado inicialmente en la Revista Question/Abril de 2003 y revisado por el autor en abril de 2014.