Sin vaina…

Por: Alberto Aranguibel B.

Las mediciones científicas del clima a nivel mundial se alteraron de tal manera con la conmoción generada por el coronavirus, que por primera vez en varias décadas reflejaron niveles de reducción de la contaminación ambiental que se creían inalcanzables para siempre.

La paradisíaca Venecia, por ejemplo, que se convirtió en los últimos meses en símbolo doloroso de lo que puede llegar a ser de terrible el fenómeno del deshielo que produce la saturación atmosférica de emisiones de gases de efecto invernadero, de repente apareció sumergida en aguas cristalinas plagadas de peces que ya se pensaba que no volverían a aparecer jamás en las pestilentes aguas que había antes de la cuarentena social a que obligó la crisis de coronavirus.

En China, donde las medidas de reducción de la movilidad social y paralización de las industrias, el comercio y el transporte, tuvieron que ser más drásticas en virtud del severo impacto del virus en esa nación, se reportó en cosa de días una caída abismal en los índices de contaminación, que permitió ver por primera vez en muchos años un cielo profundamente azul sobre sus principales ciudades, empezando por Beijín, una de las más contaminadas del mundo.

Así sucedió en Nueva York y otras grandes metrópolis norteamericanas, como Los Ángeles, y San Francisco, con la drástica reducción del infernal bullicio y la polución que produce la multitud que usualmente copa sus calles.

Pero, ninguno como el extraordinario fenómeno del sosiego y la abrumadora tranquilidad que se experimentó en Venezuela desde el instante mismo en que el presidente de la República decretó en cadena nacional de radio y televisión la cuarentena social que se adoptaba en virtud de la amenaza que se cernía sobre el país con la posible propagación del virus en nuestro territorio. Nunca como en esta oportunidad los venezolanos se unieron de manera tan cohesionada y tan al unísono en un mismo propósito en función del bienestar común.

Esa unión de todas y todos los venezolanos en torno a un mismo propósito determinó que por primera vez en casi un cuarto de siglo podamos experimentar la normalidad del funcionamiento de un país trabajando sin las perturbaciones ni obstáculos que durante tanto tiempo nos ha hecho padecer un sector minoritario, terco y obtuso en su empeño de hacerse del poder a como dé lugar y porque sí, al que en esta cuarentena le ha tocado reducirse exclusivamente a su ámbito natural de las redes sociales (donde siempre han fantaseado con su ingenua idea de que ya están aquí los marines del ejército norteamericano que los van a poner en Miraflores).

Es decir, se ha visto la tranquilidad de no tener a una oposición echando vaina y hablando paja por las calles.

 

@SoyAranguibel

María A. Díaz: Mala captura, buena detención

Por: María Alejandra Díaz

No hay que olvidar que el Estado de derecho norteamericano ha sido caracterizado como un Estado de derecho judicial (Tocqueville).  Su modelo constitucional de 1787, marcado por la independencia del continente fue una clara protesta contra las leyes del Parlamento británico. No compartían el enfoque del legislador virtuoso y omnipotente, ciego sordo y mudo frente a las transformaciones sociales. Asumen la Constitución como pacto, acto de manifestación de voluntad superior de manera consciente.

El lema de este constitucionalismo podría ser el triunfo de la razón sobre la historia frente al naturalismo determinista de la historia. Esta es una obra premeditada que se quiere perfecta y definitiva, enfrentada a la naturaleza consuetudinaria e insegura de un orden basado en la tradición. Frente a unos privilegios singulares decantados en el transcurso del tiempo, los derechos naturales son conquistados de una vez y para siempre; en fin, frente a la legitimidad que suministra el pasado porque es viejo, la Constitución reposa en la legitimidad de lo que se proclama racional descubierto por las luces. (Zaglebelsky).

Herencia constitucional asumida desde nuestros países, como beneficiosa:  figuras como el método del control de constitucionalidad, Doctrina de la Judicial Review of Legislation, en Marbury vs Madison, fundamenta el poder que tiene cualquier juez en aplicar controles a los actos estatales a la luz de la Constitución, privilegiando a ésta, o como el carácter vinculante de las decisiones de estos jueces en resguardo de la Constitución, denominada doctrina del precedente o stare decisis.

Juez creador de derecho. Así sucedió cuando eliminó restricciones al voto femenino, o eliminó la segregación racial, o protegió el plan de recuperación de Roosevelt en 1929 para enfrentar la crisis económica de entonces. Juez constitucional, no como boca de la ley, sino como actor social que acompaña los cambios sociales o los impulsa. 

Sin contrapesos o límites, esta herencia beneficiosa del constitucionalismo norteamericano también tiene sus sombras: una de ellos es el precedente legal conocido como Mala captus, bene detentus, una captura ilegal, ilegítima, por la fuerza, deviene en apresamiento válido y subsiguiente juzgamiento también válido. 

Precedente que un dudoso Fiscal, sometido a investigaciones por su participación en la justificación legal del apresamiento de Noriega en Panamá y su consecuente invasión, pretende aplicarle a un grupo de venezolanos, judicializándolos. Nefasto antecedente para el constitucionalismo y las relaciones internacionales, sentado tempranamente en 1886 (Ker vs Illinois), donde tribunales, con la complacencia de su Cancillería, toleran y alientan el secuestro como mecanismo “legítimo” de captura de supuestos perpetradores de delitos graves cometidos en o contra ese país, pero guarecidos en territorio extranjero. Ejemplos sobran: Frisbie vs Collins en 1952; United States vs Toscanino; US vs Rauscher; Jaffe v. Smith, 825 F.2d 304 (1987); Verdugo-Urquidez; United States vs Najohn, Lujan vs Gengler, Sosa vs Alvarez-Machain, en 2004.

Ilógica e ilegal conducta aplicada a las autoridades venezolanas: derecho interno aplicado para justificar arrestos y secuestros extraterritoriales, acciones incompatibles con el derecho internacional consuetudinario, la Carta de DDHH, incluso con la Cuarta Enmienda de su propia Constitución, todo ante la mirada complaciente de la ONU, esperpento de supuesta protección y unión de las naciones, que merece desaparecer para dar paso a una verdadera unión democrática de naciones. 

Grave error de la administración norteamericana, tomada por neoconservadores antipatriotas, globalistas, que junto con Obama, destruyeron su economía. Enemigos del pueblo norteamericano, también lo son del pueblo venezolano. Somos pueblos de patriotas, no de globalistas nihilistas.

Recordando el significativo aporte constitucional hecho desde EEUU, apartando precedentes desdichados como el de “mala captura, buena detención”, comprendamos que el equilibrio del mundo necesita una patria estadounidense con sus equilibrios internos (Jalife). Hagamos grandes nuestras naciones, sin aplastar a nadie.

Desde Venezuela, exigimos respeto por el Derecho internacional,  a las instituciones y a nuestro liderazgo honesto y luchador, a una justicia no plegada a los amos del poder, aberrada de flagrantes irrespeto de las leyes por pura animosidad personal. Es hora de cesar la martirización y persecución de los venezolanos y venezolanas, sin cometer ningún crimen somos objeto de castigos y sanciones.

En esta amarga hora  planetaria el globalismo no sólo aspira a la disminución del Estado Nación y de la población mundial sino a su aniquilamiento, convirtiéndolo en un sujeto inmoral de infinitas pretensiones moralizadoras, unamos esfuerzos para evitar el vaciamiento moral, financiero, político, social, expresado en un catálogo de normas que dejan de lado la visión ética y bondadosa alcanzada desde la democracia y la humanidad. Hoy es tarea de todos ser mejores.

Maria Alejandra Díaz  María Alejandra Díaz Marín / Constituyente

 

“Recompensa”; el arma de Dios para construir imperios

Por: Alberto Aranguibel B.

Muchas han sido las expresiones de repudio que ha recibido en el mundo entero el anuncio de Donald Trump de ofrecer una “recompensa” de quince millones de dólares por cualquier información que conduzca al paradero (?) del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, porque, además de insolente y arrogante, la medida refleja un despropósito político propio de gobiernos arbitrarios que pretenden violentar como les venga en gana el derecho internacional. Más que eso, resulta descabellada por lo infundada, estrafalaria y ridícula.

Algunos, incluido el propio presidente venezolano, calificaron desde un principio el anuncio como “una brabuconada al estilo de los cowboys del viejo oeste”, tal como lo afirma recientemente el prestigioso internacionalista Alfred De Zayas, experto de la ONU para los derechos humanos, en declaraciones al portal de noticias Sputnik, cuando dice: “Uno piensa inmediatamente en el escenario del Viejo Oeste cuando el sheriff ponía un cartel de “se busca vivo o muerto””.

Pero, por mucho que la modalidad de la “recompensa” les resulte a algunos un adefesio en desuso, cuyos atributos como respuesta o solución a las limitaciones estructurales del todavía incipiente Estado norteamericano a mediados del siglo XIX, para la aplicación efectiva de las leyes en los vastos territorios occidentales recién anexados a la unión, no responden a la realidad moderna, lo cierto es que la “recompensa” cumple hoy una función esencial en la lógica imperialista de un país que se asume desde sus orígenes como dueño y señor de los destinos del planeta. En ello el concepto de “extraterritorialidad” para la aplicación de la Ley ha sido siempre un factor más que determinante.

En tiempos del viejo oeste, los exiguos órganos de seguridad de los que disponían los poblados que surgían en el inhóspito y salvaje oeste americano eran integrados por los pocos pobladores a los que se les asignaba tal responsabilidad, pero sin ninguna facultad o atribución legal más allá de las reducidas fronteras de cada poblado. Lo que obligaba al uso de mercenarios que de manera interesada, es decir, a cambio de un estipendio que se establecía según la peligrosidad del forajido, asumían el rol de captores para dar con el solicitado que buscaba trasponer los linderos del pueblo para evadir la ley. Dicha modalidad se institucionalizó rápidamente como un mecanismo expedito para imponer la justicia porque, además de resolver una limitación de tipo legal y una carencia de naturaleza estructural del Estado, se trataba de una simple transacción comercial perfectamente aceptada por la lógica capitalista de la naciente nación. De esa forma, se revestía con una falsa legalidad a un acto de extralimitación legal, haciendo aparecer al Estado como respetuoso de las Leyes y a la misma vez como promotor de la libre empresa.

Esa idea del imperio de la ley más allá de sus fronteras, es hoy por hoy la base medular del proyecto hegemónico de EEUU, consciente como está de que una dominación como la que se propone llevar a cabo a lo largo y ancho del planeta es imposible de ser ejercida únicamente a través de la fuerza militar, o incluso del poder económico, exclusivamente. Se necesita, como decía Gramsci, del poder de los medios de comunicación para hacer creer al mundo en una legalidad ficticia que serviría de base al proyecto del “nuevo orden” promovido por el imperio norteamericano, buscando al mismo tiempo inhibir la natural tendencia emancipatoria de los pueblos.

Fundamentalista como ha sido desde sus orígenes esa nación ultraconservadora, los norteamericanos entienden la vida como una inagotable lucha del bien contra el mal. Un bien intangible y fantasioso que aparece solo en las páginas de la Biblia a la que se aferra la casi totalidad de su gente, y un mal que, a diferencia de los que sucede en la mayoría de las sociedades y pueblos del mundo, no está representado en la figura del gobierno (o de sus políticos) sino en aquello o aquellos que el gobierno les señala como la encarnación del mal. Una idea sembrada a lo largo de los siglos en la psiquis de una sociedad que ha aprendido a justificar toda abominación e injusticia que su gobierno lleve a cabo, porque todo eso lo hace siempre en el nombre de Dios, y que asume como componente de ese ejército del mal al que está obligada a derrotar, todo aquello que le adverse no solo en términos religiosos, sino también sociales, políticos y económicos.

De ahí que en Estados Unidos, a pesar de la inmensa desigualdad que padece su población, de la profunda exclusión social, del hambre y la pobreza crecientes que signan a esa sociedad, la preocupación fundamental (salvo muy puntuales y contadas expresiones antirracistas o prominorías) no es la de protestar jamás contra el gobierno. La preocupación allá es el acatamiento de las leyes. Para los norteamericanos, fieles seguidores de la palabra de Dios, violar las leyes no es solo un asunto de tipo penal, sino una afrenta al Creador, De ahí que cuanto haga el gobierno norteamericano por hacer valer las leyes, donde quiera que sea, será un triunfo del bien sobre el mal.

Bajo esa premisa, y fiel a su cultura, el Congreso norteamericano promulga en 1984 el Programa Contraterrorista de Recompensas del Departamento de Estado de los EEUU, para luchar contra el terrorismo internacional, denominada Ley pública 98-533 (codificada en el código 22 de los EEUU USC 2708) administrado por la Dirección de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado norteamericano, para ser usada como base legal por los gobiernos de ese país, desde el mandato de Ronald Reagan hasta el presente, para justificar las acciones llevadas a cabo contra los gobiernos de otros países a lo largo y ancho del planeta violando los preceptos de la ONU y los principios fundamentales del Derecho Internacional.

Es exactamente así como lo expresa el Jefe interino de la DEA, Uttam Dhillon, durante la rueda de prensa ofrecida por los funcionarios del gobierno de Donlad Trump para anunciar la medida de recompensa contra el presidente Nicolás Maduro,, cuando afirma en tono de Dictamen Divino que: “Las acciones de hoy envían un mensaje claro a los funcionarios corruptos en todas partes de que nadie está por encima de la ley o más allá del alcance de la ley estadounidense”.

La medida de la “recompensa” no persigue, pues, ubicar a un individuo que está perfectamente ubicable en el Palacio Presidencial de Miraflores en la ciudad de Caracas. La medida, exactamente igual a lo que persiguen las criminales sanciones que el imperio le impone al mundo de la misma manera ilegal y arbitraria, tiene como finalidad impactar a la opinión pública del mundo entero con una figura seudo legal en la cual pueda ver cada quien una personificación tangible del mal (tal como se veían los rostros del mal en los carteles de recompensa que se colocaban en el viejo oeste) que no necesitará entonces de juicio alguno para ser sentenciado (porque ya ese juicio está hecho con la sola publicación del cartel por parte del gobierno norteamericano) y que debe y puede ser apresado en cualquier parte del mundo por el ejército de los EEUU, sin importar las barreras de soberanía que obviamente se encontrará en su camino, ni obedecer a ninguna ley que no sea la emanada por el imperio cumpliendo un mandato supremo ordenado por Dios mismo.

Hoy, cuando el mundo se estremece ante el impacto de una pandemia que bien pudiera cambiar la correlación de fuerzas en el ámbito político internacional en virtud de la admiración que despiertan las naciones que ayudan de manera desinteresada y profundamente solidaria a quienes más lo necesitan, frente a la clara mezquindad e ineptitud de las grandes potencias capitalistas, principalmente EEUU, Francia e Inglaterra, que no solo no se suman a esa solidaridad internacional, sino que excluyen y dejan morir de desamparo a los miles de ancianos y pobres que se contagian y fallecen a causa de la pandemia, la arremetida del imperio se orienta a tratar de rescatar su menguado poder de intimidación, amenazando de nuevo con su brutal saña a los pueblos soberanos que no se le arrodillan.

Por eso la “urgencia” del imperio en activar de nuevo mecanismos, como el de la “recompensa”, para infundir el temor universal a su Ley, a la vez de sumisión a sus designios tal como ha sido el propósito de dominación imperial desde sus orígenes.

Se trata, una vez más, de una campaña de verdadero terrorismo mediático para tratar de amedrentar a los pueblos con la falaz idea de que quien debe gobernar el mundo no es quien ofrezca la mayor cooperación o solidaridad, sino quien asegure, a como dé lugar, la imposición de esa ley Divina de la cual los norteamericanos se consideran custodios y ejecutores predestinados.

 

@SoyAranguibel

Pino Arlacchi: El basurero político anti-Maduro no tendrá ningún efecto

Por: Pino Arlacchi
Ex Vice Secretario de la ONU

La noticia de la acusación contra el presidente Maduro y los miembros de su gobierno por tráfico de drogas me dejó sin palabras. Al observar la persecución contra Venezuela, he visto tantas cosas, pero honestamente no pensé que la asociación delictiva en el poder en los Estados Unidos llegaría tan lejos.
Después de robar $ 5 mil millones de los recursos financieros de Venezuela depositados en bancos de 15 países. Después de establecer un bloqueo de toda la economía del país a través de sanciones atroces, con el objetivo de golpear a la población civil para empujarla a rebelarse (sin éxito) contra su gobierno. Y después de un par de intentos de golpe fallidos, aquí está el tiro final, la calumnia más infame.
El golpe es tan fuera de medida que no creo que tenga consecuencias relevantes. Ni las Naciones Unidas, ni la Unión Europea, ni la mayoría de los estados del planeta que votaron a favor del actual ejecutivo de Venezuela y su presidente durante la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado, le darán el menor peso a este episodio de guerra asimétrica.
No pasará nada porque no hay la más mínima evidencia para apoyar la calumnia de que Venezuela ha inundado a los Estados Unidos con cocaína en los últimos años.
He quedado además desconcertado  porque me he ocupado de antidrogas durante cuarenta años, y nunca me he encontrado  a Venezuela en mi camino. Antes, durante y después de mi cargo como Director Ejecutivo de UNODC (1997-2002), el programa antidrogas de la ONU, nunca he tenido la oportunidad de visitar ese país porque Venezuela siempre ha estado fuera de los principales circuitos de tráfico de cocaína: entre Colombia, el principal país, productor, y EE. UU., el principal consumidor.
No existe, sino en la fantasía enferma de Trump y sus asociados , algún comercio ilegal de narcóticos entre Venezuela y los Estados Unidos. Bastaría consultar  las dos fuentes más importantes sobre el tema, el último informe de la UNODC sobre drogas (1) y el último documento de la DEA, la policía antidroga estadounidense, con fecha de diciembre de 2019 (2).
Según este último, el 90% de la cocaína introducida en los EE. UU. proviene de Colombia, el 6% de Perú y el resto de orígenes desconocidos. Pueden estar seguros de que si en ese 4% restante existiera cualquier olor a Venezuela, no habría pasado desapercibido.
Pero es el informe de la ONU que proporciona la imagen más detallada, mencionando a México, Guatemala y Ecuador como los lugares de tránsito de drogas a los Estados Unidos. Y la evaluación de la DEA cita a los famosos narcos mexicanos como los mayores proveedores en el mercado estadounidense.
No hay rastro de Venezuela en ninguna página de los dos documentos. Y en ningún otro material de las agencias anticrimen de los Estados Unidos en los últimos 15 años (conozco muy bien el tema) se mencionan hechos que puedan conducir indirectamente a las acusaciones lanzadas contra el presidente legítimo de Venezuela y contra su gobierno.
Por lo tanto, es exclusivamente basura política, que espero será tratada como tal fuera del sistema  político mediático de los Estados Unidos.
pino arlacci Pino Arlacchi / ExVice Secretario de la ONU

No se suiciden

Por: Alberto Aranguibel B.

Una de las más luminosas periodistas de la derecha venezolana publica un tuit alarmada porque considera rigurosas y excesivas las medidas tomadas por el presidente constitucional de la República, Nicolás Maduro, en virtud de la pandemia que amenaza hoy al mundo entero y que, hasta hoy, ha acabado ya con la vida de casi una veintena de miles de seres humanos.

No es el texto más resaltante de muchos que ha publicado la gente de la oposición, referidos al mismo tema del coronavirus, entre los que destacan: el del dirigente opositor que acusa demencialmente al Primer Mandatario de ser el creador del virus; el ya clásico en circunstancias similares del aguerrido ultraderechista que implora al cielo porque el mal se expanda a lo largo y ancho del país para que acabe con la vida de todos los chavistas; y el del ingenuo que dice no entender por qué en una situación tan delicada como ésta no está su presidente imaginario, Juan Guaidó, al frente de la articulación de los operativos del Estado.

Ni se diga la infinidad de mensajitos opositores inventando estadísticas de falsedad que buscan quebrantar la credibilidad y la fe del pueblo en la capacidad del gobierno revolucionario para enfrentar la crisis, ni los que usan la coyuntura como justificación para el más vulgar y horrendo oportunismo político, buscando hasta debajo de las piedras algún error con que justificar su ataque al presidente y a todo lo que tenga que ver con la revolución.

Sin embargo, el texto de la periodista que se queja de lo excesivo de las medidas de prevención y combate al coronavirus es digno de la mejor ubicación en el ranking del cretinismo opositor, porque expresa mejor que ninguno la más irracional y acabada lógica oposicionista de un sector que, por muy ilustrado que parezca, jamás transige ni comulga en lo más mínimo con ninguna idea o propuesta del chavismo, así se trate del niño Jesús Bendito en los brazos de María Gabriela Chávez.

Es esa forma retrógrada del pensamiento político que lleva directamente a elucubrar ¿qué haría ese sector de irracionales si al presidente Maduro se le llegara a ocurrir pedirles en cadena nacional que NO se suiciden?

¿No sería esa una ingeniosa fórmula para detectar (y disminuir) los verdaderos niveles de insensatez en la oposición?

 

@SoyAranguibel

Néstor Francia: Washington Post: tú lo que quieres es que me coma el tigre

Por: Néstor Francia

El cine y la televisión nos han acostumbrado a una serie de películas y seriales sobre epidemias y pandemias, de desigual calidad: Epidemia, Contagio, Virus, Doce monos, The hot zone, Ceguera, Guerra Mundial Z, Soy Leyenda, Cargo, Tren a Busan. En todas el combate contra el virus es liderado por individuos excepcionales o por pequeños grupos heroicos. En ninguna se muestra a todo un colectivo, a un pueblo mayoritario enfrentando a la enfermedad. Esta me parece una buena introducción para referirme al “reportaje” publicado recientemente por el Washington Post con el largo y revelador título “Venezuela’s broken health system is uniquely vulnerable to coronavirus. Neighbors are afraid the country will hemorrhage infected migrants” (El quebrado sistema de salud de Venezuela es excepcionalmente vulnerable al coronavirus. Vecinos temen que el país cause una hemorragia de migrantes infectados”), y firmado por Ana Vanessa Herrera y Anthony Faiola.

Por supuesto, el “reportaje” es una colección de manipulaciones y mentiras, lo cual no tiene nada de nuevo. Lo importante es desentrañar cuál es la nuez de la matriz que se quiere imponer para cubrir cualquier eventualidad que depare el futuro a la lucha contra el coronavirus en Venezuela. Es la creación de la plataforma conceptual para denostar de nuestro país sin importar lo que el futuro nos depare en el enfrentamiento a la pandemia en nuestro territorio.

El “informe” del WP abunda en la descripción interesada de la situación del sistema de salud venezolano. Sería deshonesto negar que esa área en Venezuela está en problemas, en buena parte por las criminales sanciones político-económicas contra el país, en parte por fallas de gerencia que no son tan raras en este experimento de gobierno popular. Claro, el WP refiere horrores del sistema público de salud, pero calla la conducta criminal del sector privado del área, absolutamente especulador y pesetero, con médicos que amasan fortunas valiéndose de la necesidad de seres humanos, y con un sector de aseguradoras cuyas pólizas son tan costosas como irrisorias sus coberturas. Aunque se comercia en el país una cierta cantidad de medicamentos genéricos a precios razonables, que son insuficientes, en general las medicinas son caras y a veces inaccesibles.

Creo, sin embargo, que la situación del sistema de salud es pasto también de las exageraciones comunes de la canalla mediática. Yo soy, a pesar de mi edad -más de 70 años- una persona que he tenido en los años recientes pocos y menores problemas de salud. Recuerdo que dos veces he sido hospitalizado por dengue en clínicas privadas. Entonces las pólizas de salud de instituciones del Estado en las que trabajaba fueron suficientes para cubrir los gastos, cosa que ya no ocurre. Dos veces he tenido que acudir a CDI (centros públicos de diagnóstico y atención primaria), donde he sido muy bien atendido. Recientemente me hice unos exámenes en el hospital Jesús Yerena de Lídice, y doy fe de que este hospital del Estado se encuentra en muy buen estado, limpio y con solícita atención. Hace unos cinco años mi esposa tuvo que pasar 22 días hospitalizada en el hospital Pastor Oropeza de Barquisimeto, víctima de una fractura de fémur. Allí fue bien atendida y exitosamente operada. Pero esas son limitadas experiencias personales, probablemente otros tendrán relatos menos felices. Aceptemos, en todo caso, tanto que hay problemas reales como que al Washington Post le importa muy poco la salud de los venezolanos, y sigamos adelante con el análisis.

Obviemos los detalles terroríficos del “reportaje” sobre el sistema de salud de Venezuela, es más de lo mismo, vamos directo a las matrices. Es bueno prestar especial atención al uso interesado del lenguaje como herramienta de manipulación. Citemos al WP: “Los analistas dicen que Venezuela, que ya está luchando bajo una mezcla peligrosa de carencias en agua limpia y jabón, hospitales públicos mal equipados y mal abastecidos y trámites burocráticos autoritarios, es especialmente vulnerable a la pandemia.

A medida que el gobierno del presidente Nicolás Maduro intenta desplegar una respuesta histórica a un desafío global que no está bien equipado para enfrentar, los vecinos de Venezuela temen cada vez más que el país se convierta en una placa de Petri para el nuevo coronavirus, con una hemorragia de los migrantes infectados y propagando el virus a través de fronteras difíciles de controlar. ‘Un número explosivo de casos obviamente superaría la capacidad del sistema de salud venezolano y terminaría con mucha gente exigiendo atención en Colombia’, dijo Fernando Ruiz Gómez, ministro de salud de Colombia. ‘Los servicios de cuidados intensivos serán los más críticos’”. Siendo posible que las drásticas y correctas medidas que el gobierno venezolano ha tomado rápidamente logren un resultado positivo en cuanto a controlar la cadena de transmisión del coronavirus, comienza a prepararse la matriz que responsabilizará a Venezuela, personificada en sus migrantes, de los posibles fracasos de Colombia y Brasil, cuyos gobiernos han actuado con negligencia y tardíamente para enfrentar la pandemia.

Lo anterior es reforzado por WP apelando a la tergiversación descarada de la realidad: “En pocos días, las naciones sudamericanas desde Brasil hasta Bolivia y Perú se han convertido en algunos de los estados más proactivos del mundo en tratar de controlar el virus, imponer toques de queda, desplegar el ejército, cerrar fronteras y prohibir muchos, y en algunos casos todos, vuelos internacionales”. ¿Ignoran los dos canallas del WP redactores de tales mentiras que Iván Duque trató de impedir la colaboración con Venezuela para enfrentar la situación y que en Chile hubo cacerolazos para exigir al gobierno de Piñera que decrete la cuarentena? ¿Desconoce que Jair Bolsonaro se niega a que se suspenda misas y otras actividades religiosas presenciales?

El WP reconoce a regañadientes y con puñetera manipulación las acciones tomadas por nuestro Gobierno: “Pero pocos fueron tan tempranos o agresivos como Venezuela. Maduro cerró negocios y limitó las reuniones públicas el viernes pasado. Los soldados y la policía han establecido bloqueos de carreteras, limitando el movimiento a las personas que viajan al trabajo, mercados, farmacias y hospitales. Las calles de Caracas ahora están inquietantemente tranquilas”. Fíjese el lector la manera torcida como se presentan los hechos, restando todo mérito a los ciudadanos que han asumido disciplinada y voluntariamente la cuarentena nacional y presentando la respuesta venezolana como una especie de estado de sitio impuesto a los ciudadanos con represión y en contra de la voluntad de la gente.

Por supuesto, no podía faltar la alusión a la supuesta dualidad de poderes en Venezuela:“La respuesta se complica por el estancamiento político del país: en Venezuela, incluso la cuestión básica de quién está a cargo sigue en duda. Maduro, quien reclamó la presidencia el año pasado después de una elección ampliamente vista como fraudulenta, ha tratado de usar la crisis para demostrar su control de facto del país. El líder de la oposición, Juan Guaidó, es reconocido por los Estados Unidos y más de otras 50 naciones como su líder legítimo”. Si en algún momento la patraña del “gobierno interino” ha quedado desnuda es en esta situación de emergencia. Maduro no necesita demostrar que su Gobierno está en control del país, esa es una verdad del tamaño de Júpiter. La dualidad de poderes es un engendro mediático y un espejismo creado por la diplomacia del imperialismo norteamericano y sus aliados, un puñado de gobiernos de derecha que no constituyen ni siquiera un tercio de los países que forman parte de la Organización de la Naciones Unidas (hoy más desunidas que nunca). A esa minoría la llaman ellos “Comunidad Internacional”, al fin y al cabo se creen dueños del mundo.

La loable actuación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, desplegada para la protección de los venezolanos y para garantizar pacíficamente el fiel cumplimiento de las justas medidas instrumentadas en esta emergencia sanitaria es presentada de manera falsa y canallesca por el WP: “El gobierno de Maduro, mientras tanto, está militarizando la nación. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció esta semana que todas las ramas militares y la policía nacional estaban siendo desplegadas para hacer cumplir la cuarentena”. Realmente lo que está haciendo el Gobierno Bolivariano es tratar de prevenir el uso de la Fuerza Armada para tareas tan tristes como la que ha tenido que asumir el ejército de Italia, donde se usa convoyes militares para trasladar montones de cadáveres.

La película de terror viral del WP sobre Venezuela es una torcedura mal intencionada de la verdad. El guion de nuestra película es otro. No estamos los venezolanos en situación de que nos salve un héroe solitario o un pequeño grupo de elegidos. Aquí hemos emprendido una lucha colectiva contra el coronavirus, en la que la absoluta mayoría de los ciudadanos está participando voluntaria y solidariamente, con una actitud ejemplar que debería ser un modelo para todo el mundo y con un gobierno que ha tomado el toro por los cachos con coraje y gran sentido de responsabilidad. Aunque es justo reconocer una verdad en el “reportaje” del Washington Post: en las calles Caracas hay una “inquietante tranquilidad”. Inquietante, sí, para los enemigos de Venezuela. Por eso se preparan para manejar dos escenarios. Si tenemos éxito en la lucha contra el coronavirus, será porque una dictadura se impuso militarmente reprimiendo a los ciudadanos y porque forzamos a los venezolanos a migrar para contagiar a otros países.

Si fracasamos, lo cual es poco probable por lo visto hasta ahora (han pasado diez días desde que se anunciaron los dos primeros contagios y aun no tenemos ni un fallecido, gracias a Dios y al pueblo), será culpa de la “narcodictadura” de Maduro. Nunca fue más patente el dicho: tú lo que quieres es que me coma el tigre.

 

nestor  Néstor Francia

Cuarentena cerebral

Por: Alberto Aranguibel B.

Mi abuela, que era una dama adusta y calculadora, era una perfecta maniática (en el buen sentido del término) con eso de encontrarle utilidad a las cosas, asignándoles las más de las veces funciones insólitas a los artefactos que, por lo general, no tenían nada que ver con aquellas para las cuales fueron concebidos.

Si en alguna de nuestras caminatas para llevarme a la escuela se encontraba, por ejemplo, una pieza que bien pudiera haber sido por igual restos de una vieja máquina de coser como de un carburador de motocicleta, mi abuela me apuraba “Anda, hijo, agarra eso ahí que de seguro sirve para aguantar la puerta del patio”.

Sin embargo, su peor manía no era inventarles un uso, sino el empeño en encontrar para qué servían originalmente las piezas que aparecían de repente en cualquier parte; debajo de alguna mesa o en algún rincón de la casa, y de las cuales solía ser difícil precisar a qué equipo o aparato pertenecían. Su vida se iba en tratar de encontrarles el lugar que les correspondía. Lo que casi siempre terminaba en frustración y, como consecuencia de ello, las gavetas de mi casa terminaban llenas de cachivaches sin utilidad ni sentido alguno.

“Esta piecita tiene que ser de algo, porque, si no, no la habrían inventado.” decía.

Y eso es exactamente lo que le pasa a la oposición con Juan Guaidó. Un martirio perpetuo tratando de encontrar para qué sirve en verdad su presidente ficticio, sin lograr arribar jamás a un escenario de certidumbre que les permita superar la frustración de la eterna derrota frente al chavismo.

Desde aquellas mentiras iniciales del asalto al poder que les prometió hace más de un año (incluido el cuento de que no había hablado con Diosdado), pasando por las incontables evidencias de corrupción en las que cada día aparece más involucrado, la alianza con el paramilitarismo, la gran estafa en las que terminaron sus llamados a marchas finales, sus fallidos anuncios de ingreso de ayuda humanitaria y de invasión norteamericana, los opositores han sufrido la decepción más recurrente y dolorosa que liderazgo alguno le haya causado jamás a su propia militancia.

A ese rosario de fracasos se les suma ahora la amarga contingencia del coronavirus. Ingenuos, como son, les sorprende que los organismos del Estado y la población en general sigan las instrucciones del presidente Nicolás Maduro, y ninguna del inefable Guaidó.

Justo ahora, cuando creían que por fin iban a ver la verdadera garra de su líder como estadista, descubren alarmados (como si fuera la primera vez que el farsante los estafa) que para esto, tan importante y tan trascendental para el país, tampoco sirvió para nada.

Se parece a los corotos de mi abuela.

 

@SoyAranguibel

El teatro de los niños

Por: Alberto Aranguibel B.

La lucha por la elevación de los principios éticos y el apego al estudio y al arte como fuentes invaluables de crecimiento intelectual y desarrollo del ser humano, ha sido desde siempre una preocupación medular de la Revolución Bolivariana. Colocar al individuo, desde su más temprana edad, en el centro de su accionar formativo tal como lo propuso el Comandante Chávez, ha sido la constante definitoria del proceso desde aquel empeño por llevar hasta el último rincón del país la distribución gratuita de ediciones populares de los grandes clásicos de la literatura universal y venezolana que se llevó a cabo en todas las plazas Bolívar con el inicio de la revolución.

El logro maravilloso de la inclusión gratuita en el sistema educativo para toda la población en edad escolar, la creación de más de treinta nuevas universidades, la dotación de uniformes y útiles escolares, así como de dispositivos electrónicos (tabletas y computadoras) que permitan al estudiante asomarse a ese infinito mundo del conocimiento que es internet, es expresión innegable de la disposición de la Revolución Bolivariana a enfrentar el flagelo de la ignorancia con el que el capitalismo ha amenazado desde siempre a los pueblos que luchan por su independencia y su soberanía.

Pero si un programa destaca en todo ese gran esfuerzo dirigido a la población juvenil venezolana, es sin lugar a dudas el que lleva adelante el Movimiento Nacional de Teatro para Niños, Niñas y Jóvenes César Rengifo, que arriba a sus primeros siete años de una muy fructífera actividad de formación en todo el país en el fabuloso ámbito de las artes escénicas.

Con una producción digna de los más renombrados teatros del mundo (hasta cinco montajes teatrales al año con participación de cientos de niños y jóvenes en escena) el César Rengifo es uno de los proyectos de mayor envergadura y alcance de todos cuantos ha llevado a cabo la Revolución Bolivariana en la formación integral de individuos con verdadera capacidad intelectual para el inmenso compromiso de su realización plena como seres humanos útiles a la Patria.

Una excepcional muestra de lo que podemos alcanzar como país por encima de las diferencias políticas y de los inhumanos obstáculos que se nos quieren imponer desde el imperio.

 

@SoyAranguibel

Si tu asesino te llora

Por: Earle Herrera

Ahora fue en la milenaria India donde Donald Trump expresó su tristeza por Venezuela. Le duele al magnate la patria de Bolívar. Les recordó a políticos y periodistas de ese país que la República Bolivariana fue muy rica y próspera y ahora no tiene comida ni medicina. Casi enjugando una lágrima, como diría el autor de El derecho de nacer, anunció más sanciones para sacar a la nación suramericana de tanta miseria.

Los medios de la derecha desplegaron el dolor de Trump y su eficaz receta para llevar la felicidad al sufrido pueblo de Venezuela: sanciones y más sanciones. Sus lacayos criollos aplicaron un remedio parecido durante las llamadas guarimbas: a las víctimas diurnas de su violencia, por las noches les hacían misas y rendían homenajes los fines de semana. Con los muertos que causaban, engrosaban el “expediente” para llevar al régimen a la Corte Internacional de Justicia. La elección de la Asamblea Nacional Constituyente los paró en seco.

La moral imperial –perdonen el oxímoron- permite convertir a tu verdugo en tu salvador. Estados Unidos destruye países completos –Irak, Afganistán, Libia- y luego reconstruye sus infraestructuras con oneroso amor. Las mismas transnacionales que le alquilan ejércitos de mercenarios, luego obtienen los contratos para la “reconstrucción”.

Los criminales de guerra se convierten en diligentes albañiles de buena voluntad. Y las víctimas de ese letal amor de destrucción masiva, deben agradecerlo. Como muchos venezolanos agradecen hoy las sanciones criminales y, no saciados, ruegan por más.

Quienes se babean pidiendo arreciar las medidas coercitivas contra su país, son los mismos que reciben dólares de la Usaid y euros de la Unión Europea. Lo que parece un masoquismo, en lugar de dolor, les rinde pingües beneficios. Aparte, manejan los recursos de Citgo y de cuanta empresa y otros activos le ha robado el imperio a Venezuela. ¿Qué les importa entonces al autoproclamado y a sus adláteres que le bloqueen las medicinas y los alimentos al pueblo venezolano?

Los remedios o la comida que a ti te faltan, son dólares que a ellos les entran. Es la ecuación macabra del imperio y sus lacayos, una maldita simbiosis que convierte en salvador a tu verdugo y arranca lágrimas por la muerte que te causa tu asesino.

Earle 1  Earle Herrera

Fuente: Ultimas Noticias

Carnavales por la vida

Por: Alberto Aranguibel B.

El carnaval en Venezuela fue de nuevo una demostración maravillosa del talante combativo del pueblo venezolano, que colmó por millones los espacios para el esparcimiento y la celebración, tal como lo ha hecho siempre por estas fechas sin importar la estrechez ni el infortunio.

No hubo en este carnaval playa ni bulevar alguno que no fuera abarrotado con esa festividad que tanto sabe disfrutar el venezolano.

En medio de las calamidades en que lo sumen el inclemente cerco económico desatado por el imperio y la derecha vendepatria, el venezolano no acepta la claudicación de su alegría ni se doblega ante la brutal arremetida capitalista que persigue ponerlo de rodillas y acabar con su revolución para imponerle un modelo de exclusión y de injusticia como el que se propone instaurar en el país el neoliberalismo.

Es el pueblo erguido sobre la adversidad, como lo fue en sus orígenes, que hoy asume el compromiso de la lucha a la que está llamado en defensa de la patria con la convicción del deber que le da la conciencia de su protagonismo y su significación en la construcción de ese modelo de soberanía, de justicia y de igualdad, que nos legara el comandante Chávez con su propuesta alternativa a la voracidad salvaje del neoliberalismo que hace estragos en el mundo.

Dimensión del talante revolucionaria que se aprecia con perfecta claridad cuando se pasa la vista sobre la particular realidad que nos circunda más allá de las fronteras.

En Brasil, el fascista Jair Bolsonaro era presentado frente a miles de espectadores en el imponente sambodromo de Río de Janeiro con la figura de un descomunal payaso que concitó la estentórea burla no solo de los brasileños sino del mundo que sigue por millones ese desfile de carnaval a través de la televisión.

La Quinta Vergara, en Viña del Mar, Chile, estallaba con las más resonantes griterías de consignas contra el gobierno que se hayan escuchado jamás en ese escenario, solo que esta vez contra la dictadura de Sebastián Piñera; el brutal represor que ha logrado en apenas pocos meses de protestas en su contra superar la crueldad de su mentor Pinochet contra los chilenos.

Un carnaval de repudios anti neoliberales al que no escaparon Colombia, Santo Domingo, ni Haití, donde decenas de miles siguen en las calles combatiendo por la vida.

@SoyAranguibel

¿Salvar al enemigo?

Por: Alberto Aranguibel B.

Circulan textos por las redes sociales pidiéndole a la gente cordura en el uso del dólar porque, al parecer, el hábito especulador instalado en el mercado venezolano estaría afectando a la divisa con la cual se desató la vorágine alcista que hoy padece la economía del país.

Irónico, en verdad, que sean los mismos sectores que apostaron desde siempre a la quiebra de nuestro signo monetario para hacer fortunas con el diferencial cambiario, quienes hoy claman al cielo por algo de sindéresis en un mercado que ellos mismos desquiciaron.

Sacarle provecho a la renta petrolera convirtiéndola en dólares para multiplicar sin ningún esfuerzo su riqueza en bolívares a medida que éste se fuera devaluando, ha sido desde siempre el único plan económico de esa burguesía inepta y parasitaria como es.

Llegado ahora el momento de esa megadevaluación a la que condujo inevitablemente la fórmula especuladora instalada a lo largo de estos últimos cinco años por esa misma burguesía en nuestra economía, el retorno de esos dólares que ella fugó durante décadas al exterior no era sino la fase final de aquel viejo proyecto de saqueo nacional que tenía pendiente.

Solo que ese proyecto, además de pérfido, era defectuoso. Por obtusa e incompetente, la burguesía no contempló nunca que una vez que se instaura un hábito, una forma de comportarse, en la siquis de un sistema económico, es muy difícil erradicarlo de la noche a la mañana.

Luego de años de “educar” a la economía en la demencial estrategia del incremento de precios sin justificación alguna, haciendo que el mercado se desbordara en su afán alcista sin importarle ya ni siquiera los indicadores que inducían la inflación de manera artificial, era inevitable que una vez llegado ese dólar con el que perseguían acabar con el bolívar también esa divisa sufriría los embates devaluadores de tan disparatada lógica económica.

De ahí que a lo que estamos asistiendo es al insólito fenómeno de la devaluación del dólar, en una absurda economía donde hacerse una radiografía, incluso en dólares, cuesta más que la máquina de rayos X.

Piden ahora esos sectores controles para salvar el valor de una divisa que implantaron como medio de pago acabando con los controles que protegían al bolívar y que generaron durante la revolución el bienestar social y económico que tanto añoran hoy los venezolanos.

La insensata idea es algo así como proponerse “salvar al enemigo”.

@SoyAranguibel

Negociantes del dolor

Por: Alberto Aranguibel B.

 No se conoció nunca en la historia un sector político que promoviera el estallido social de su propio país, para salir luego a recorrer el mundo buscando ejércitos que lo invadieran e intentar después de eso colocarse en el poder prescindiendo de cualquier tipo de procedimiento constitucional o electoral que justificase o soportase tal aberración.

Los guerreros de los que habló la historia, cuando salían de su suelo lo hacían para apertrecharse o para reorganizar sus fuerzas y ser luego ellos mismos quienes invadían su territorio, precisamente para librarlos del yugo de imperios extranjeros que hubiesen osado atravesar sus fronteras para expoliar y someter a sus pueblos.

En tales procesos, la penuria fue el signo común que demostraba la necesidad de librar las batallas que libraban esos luchadores en función de sus pueblos. La escases de recursos, la precariedad y la total inexistencia de confort, fueron siempre la constante en todas las historias de vida de quienes entregaban todo por su patria.

Pero, la oposición venezolana, farsante como es, habla de una fantasiosa e inexistente “invasión de cubanos” en Venezuela, para justificar el derroche de dineros que en nombre de su hipotética lucha de liberación lleva a cabo con recursos robados a la nación de la manera más obscena y descarada, cada vez en mayor cuantía e impudicia, con los cuales recorre el mundo en las más lujosas primeras clases de las líneas aéreas más costosas, y alojándose en los más deslumbrantes hoteles cinco estrellas de América y de Europa.

En su mundana itinerancia por palacios y mansiones de mandatarios y multimillonarios del planeta, no pierden nunca la oportunidad de procurar acciones de potencias extranjeras contra nuestro pueblo, al que castigan pasándole la factura del sufrimiento que generan esas ilegales sanciones que ellos promueven en el exterior, para continuar sacándole el más jugoso provecho al odio que diseminan por el mundo contra el chavismo.

Castigan a ese pueblo por no haber votado nunca por la oposición en procesos electorales en los que el chavismo ha contado siempre con un respaldo indiscutible y mayoritario.

Jamás un sector político fue tan inmoral como la oposición venezolana, que llega al extremo de asesinar gente viva en la calle, sabotear servicios públicos y acabar con la economía del país, tan solo para hacerse de ese grosero, insustancial y frívolo estilo de vida.

@SoyAranguibel

Constituyente: el respaldo de Trump a Guaidó demuestra su desesperación por Venezuela

CARACAS (Sputnik) — El respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump al líder opositor Juan Guaidó, demuestra el desespero de su Gobierno por Venezuela al fracasar en su intento por derrocar al mandatario Nicolás Maduro, dijo a Sputnik el integrante de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Alberto Aranguibel.

Lo que ha demostrado es el desespero que tiene Donald Trump porque no ha podido derrotar al Gobierno del presidente Nicolás Maduro; el acto de anoche [el discurso del Estado de la Unión] parecía más bien lastimoso, y así fue visto por la gran mayoría de los venezolanos; como una gran vergüenza“, expresó el constituyente.

El 4 de febrero, Trump expresó su apoyo a Guaidó, quien asistió en calidad de invitado al discurso del Estado de la Unión, un informe de gestión que realiza el mandatario ante el Congreso de EEUU.

Durante su alocución, el mandatario de EEUU se refirió a Guaidó como al “presidente único y legítimo” de Venezuela y destacó que todos los estadounidenses se unen al pueblo venezolano en su “justa lucha por la libertad”.

En ese sentido, Aranguibel manifestó que Guaidó se convirtió en el “payaso” de EEUU a cambio de recibir dinero.

Lo que vimos anoche no es nada nuevo, es una muestra más de la deplorable conducta de este pobre sujeto, que se ha convertido en el payaso de Estados Unidos, que ahora gira por el mundo mostrando desvergonzadamente esa condición ruin y miserable a la que se somete para recibir un puñado de dólares de Estados Unidos a cambio de esa actuación circense que está llevando a cabo“, sostuvo.

Guaidó inició el 19 de enero una gira que lo llevó a Colombia, Europa y EEUU, tras salir de forma clandestina del territorio venezolano. En su paso por EEUU, sostuvo un encuentro con venezolanos migrantes en Miami; mientras este 5 de febrero se reunió con el vicepresidente de esa nación, Michael Pence; y será recibido por Trump en la Casa Blanca.

El integrante de la ANC le restó importancia al encuentro de Trump con Guaidó, pues consideró que solo buscan hacer ver que el opositor venezolano es reconocido a nivel internacional.

Esa reunión no tiene ninguna importancia; que un pelele sea recibido en la Casa Blanca es una corroboración de la decadencia de la Casa Blanca. Es para tratar de aparentar que tiene algún tipo de estatura internacional; una jugarreta de baja estofa que trata de hacer Donald Trump para tratar de torcer el curso de la historia en Venezuela“, sostuvo.

Por su parte, el Gobierno venezolano rechazó este 5 de febrero las declaraciones del presidente Trump y calificó su discurso como “injerencista”.

En un agonizante esfuerzo por revivir la ya fracasada estrategia de cambio de Gobierno por la fuerza, apegada a un guión prefabricado, en medio de un espectáculo electoral circense, y haciendo uso de un discurso lleno de mentiras y declaraciones supremacistas, Trump ofende e irrespeta al pueblo venezolano al proferir violentas amenazas“, indicó el canciller Jorge Arreaza, a través de un comunicado.

La crisis política de Venezuela se agravó en enero de 2019 cuando el opositor Guaidó se autoproclamó presidente interino del país. Varios países occidentales liderados por EEUU reconocen a Guaidó, mientras que China, Rusia, Turquía y otros estados continúan respaldando a Nicolás Maduro.

Fuente: Sputniknews.com

¿A qué vinimos?

Por: Alberto Aranguibel B.

Arribando a los primeros 21 años de la Revolución Bolivariana, recordamos el juramento del Comandante Chávez sobre aquella “moribunda Constitución” que desde meses antes a la elección que le llevara al poder había prometido al país reformar apenas llegara a la presidencia mediante un gran proceso constituyente que tuviera por primera vez en nuestra historia al pueblo como protagonista.

Su propuesta era esperada con ansiedad por los venezolanos que veían en ella una posibilidad única en la vida de poner fin a la injusticia y la exclusión social que los partidos de la democracia puntofijista habían instaurado como el modelo de país ideal a costa del hambre y el padecimiento de la inmensa mayoría de la población.

Una propuesta que no necesitó apoyo alguno de medios de comunicación, ni de sectores de la banca o la industria, ni mucho menos de potencias extranjeras o de países confabulados contra aquel sistema, para hacerse sentimiento y expresión colectiva de todo un país en apenas unos pocos meses desde que Chávez la dio a conocer como la solución a la calamidad puntofijista.

El pueblo sabía que la opción no era un asunto de alternancia partidista, como se hizo siempre en el pasado para hacerle creer al país que vivía en democracia, sino de una profunda transformación del Estado que sacara de raíz todo lo viejo y sembrara lo nuevo. Por eso llevó a Chávez al poder sin ayuda de más nadie que aquella fuerza armada que emergía del mismo pueblo con la convicción y el ideal de nuestros libertadores, en una poderosa unión cívico militar sin precedentes en nuestra historia.

Un sueño que no ha podido sino iniciarse apenas, porque el inmenso poderío del capital y de los centros hegemónicos del poder mundial han impedido a lo largo de este periodo de nuestra historia que el proyecto supere la fase inicial de su instauración como realidad social, política y económica, en el país.

No ha habido todavía un modelo socialista en Venezuela, porque las estructuras del modelo neoliberal siguen intactas luchando a muerte contra la posibilidad de un sistema que le brinde al pueblo la participación y el protagonismo que Chávez le prometió.

Por eso, cuando hablamos de corregir fallas y rectificar errores, antes que nada debemos tener presente si lo que vinimos fue a perfeccionar el viejo capitalismo que se niega a morir en las estructuras del Estado, o a hacer realidad un sueño que apenas estamos empezando a edificar.

@SoyAranguibel