María Alejandra Díaz: Derechos Humanos a la carta

Por: María Alejandra Díaz

A los organismos multilaterales y a sus amos de la corporatocracia imperial, el comodín de la cartilla de los derechos humanos les ha servido para cualquier jugada: culpar a quienes no son gobiernos aliados ni cómplices de ese Poder Global, justificar, incluso proteger a gobiernos violadores de derechos fundamentales pero serviles a los intereses de la pérfida gobernanza mundial, incluidas resoluciones para “bombardeos e invasiones humanitarias” justificados en leyes supranacionales, hasta ocultar bajo la alfombra la basura de ciertos países que cometen crímenes contra la Humanidad, inmoralidad a todas luces. 

Dentro del concierto internacional, Venezuela es uno de estos casos emblemáticos. Calificar a priori  nuestra situación humanitaria, afirmando que en nuestra patria se violan los derechos humanos de forma sistemática y se cometen crímenes de lesa humanidad, nos parece poco menos que irresponsable,  falaz y abominable. No se pueden realizar estas aseveraciones en un país en el que las empresas, nacionales y transnacionales se mantienen operativas en el territorio nacional, incluyendo las de alimentos y medicamentos. Según esta lógica “los derechos humanos son (…) violados con objeto de ser defendidos, la democracia es destruida para salvaguardar la democracia, la vida es eliminada para preservar la vida.” (Boaventura de Sousa Santos)

Pero sobre todo, ocultando que nuestro país es objeto de medidas coercitivas unilaterales aplicadas inmisericordemente por parte de los gobiernos de  EEUU y de países europeos (UE) que dificultan la importación de alimentos, medicamentos e insumos para la producción, además del asedio y  ataque a nuestra moneda, distorsiones en el abastecimiento de bienes esenciales provocado por oligopolios, en un claro despropósito que busca dañar ante la comunidad internacional nuestra reputación como país.

El informe presentado a la opinión internacional, parte de la operación mundial de descrédito y distorsión contra una nación asediada, es sesgado y carece de rigurosidad. En su texto abundan las afirmaciones imprecisas, llenas de adjetivos indefinidos, basadas exclusivamente en opiniones, juicios y valoraciones de los factores políticos y ONG´S, radicalmente opuestos al gobierno nacional y peor aún, contrarios a los intereses generales de su propio país. A la ligera se parte de falsas premisas de las cuales se infiere y se sacan conclusiones, sin presentar pruebas que demuestren su veracidad. 

En los casos en los que se muestran cifras, éstas no son las estatales, tampoco hubo un mínimo trabajo de contrastarlas con datos oficiales, carencia que delata la mala intención. Advertimos que igual a otros informes publicados para abultar el expediente de “Estado Fallido” y “Estado Forajido”  e inculpar a la República Bolivariana de Venezuela, las cifras mostradas son tomadas de estimaciones obtenidas sin seguir procedimientos metodológicos rigurosos y objetivos. 

Tras analizar fuentes y datos se observa que las técnicas empleada en la recolección de información presenta graves fallas, aspectos básicos como la definición de las unidades de análisis, la ficha técnica referida, no toman  en consideración los datos oficiales del Ministerio Público ni del Poder Judicial, constituyendo un gravísimo error que lo invalida.

En cuanto a las referencias, la mayoría proviene de medios de comunicación manifiestamente contrarios al gobierno nacional y a la República, poniendo en evidencia el sesgo del informe y la intención tendenciosa subyacente. No se mencionan las iniciativas de políticas adelantadas por el Gobierno Nacional y el Estado para superar la situación económica y social que actualmente vive el pueblo venezolano -insuficientes ciertamente, pero esfuerzos al fin- y enfrentar los efectos de las medidas coercitivas unilaterales e ilegales, mal llamadas sanciones, y cuando lo hacen es para justificarlas.

Sin credibilidad alguna, los “expertos contratados” en su “misión independiente” (mercenarios del fake news humanitario) aplican a su discreción parámetros de la cartilla, ignorando no sólo las oficiales sino otras fuentes de información, lo que resta credibilidad a su “imparcialidad”.

Todo ello muestra un claro conflicto de intereses. La disonancia entre sus deberes y sus actividades políticamente direccionadas, además de evidente es demasiado descarada. Es pública y notoria su actitud. Mientras ven la paja en el ojo de Venezuela y acusan al gobierno y al Estado de cometer crímenes de lesa humanidad, no la ven en el suyo propio: uno de sus expertos, Francisco Cox, quien ignora y peor aún, justifica que el Presidente Piñera ordenara sofocar a toda costa las protestas del pueblo chileno contra las políticas neoliberales y la injusticia perpetua a la que son sometidos sus habitantes, declara que en su propio país, Chile, no existen crímenes de lesa humanidad, aun cuando los Carabineros han dejado ciegos, mutilados y detenidos a más de 3000 chilenos que pedían y piden más y mejor democracia en sus calles… ¡Menuda contradicción! Claro, Chile no posee los inmensos recursos de Venezuela, he allí el detalle. 

Si algo llama poderosamente la atención es que el informe contratado comienza con una conclusión: aseguran que en la República Bolivariana de Venezuela existe una crisis democrática, humanitaria, que el gobierno es responsable de cometer crímenes contra la población civil de manera sistemática y consciente. A lo anterior se le denomina Petición de Principio porque da por probado, lo que debe probarse.

Sin rubor alguno, los redactores utilizan un conjunto de conceptos abstractos tales como democracia, solidaridad. Para luego señalar que dichos conceptos no se materializan en el Estado venezolano. Tratar de aplicar conceptos abstractos, jurídicamente indeterminados, a situaciones de hecho que objetiva y jurídicamente deben ser probadas, es una falacia conocida como la falacia de negar el antecedente. 

De esta manera se niegan, obviándolos e ignorándolos, y no se valoran los esfuerzos hechos por el Poder Judicial y Fiscalía venezolanos para judicializar los casos de excesos y violaciones de derechos humanos: a la fecha 127 oficiales y miembros de cuerpos policiales están siendo juzgados por dichos hechos. Al respecto, su mutis se convierte en silencio sepulcral, lo que en derecho procesal se traduce en silenciamiento de pruebas.

Los temas tratados, actores y fuentes que alimentan el informe corresponden en un 97%  a publicaciones, investigaciones e informes de ONG´S financiadas por la NED y la USAID, quienes al cancelar sus honorarios comprometen la independencia de criterio de los actores al utilizar claramente informaciones en contra, y apenas un 3% de fuentes a favor. Tal desigualdad resulta una barbaridad desde cualquier punto de vista, pues viola el principio de Igualdad de los Estados, el de No Intervención y el de Autodeterminación, entre otros del Derecho Internacional Público.

No negamos bajo ningún concepto que ciertos y determinados elementos de los organismos de seguridad y defensa de nuestro país pudieran haber cometido  y cometer excesos y violaciones de derechos fundamentales, incluso empresas también. Pero apenas el Estado venezolano toma conocimiento de tales hechos la Fiscalía y el Poder Judicial entran en actividad. En ocasiones no con tanta celeridad como nos gustaría, pero actúan. Nadie niega profundas contradicciones, críticas a políticas económicas u omisiones que han impactado en la calidad de vida de la  población. Pero asegurar que es un comportamiento sistemático y una política de Estado, además de peligroso es una tremenda irresponsabilidad que persigue la destrucción de nuestra nación.

Ya lo planteaba Brzezinski y su vieja política de 1948-1975 de proteger el’status quo ante’ y ‘contención’ del comunismo sustituida por la defensa de los “derechos humanos” y sobre todo de los derechos de propiedad, el libre comercio, y la libertad de culto.

Esa etapa marcó el primer paso en el camino hacia las ‘revoluciones naranjas’ y la justificación de las “intervenciones humanitarias”. 

Por ello creerse la fantasía que una parte importante de la izquierda se cree, sobre el discurso sobre los derechos humanos y que éste puede ser de alguna manera adaptado a nuestros propósitos mediante la defensa de los “derechos sociales ” o, en una tercera versión, de los derechos ecológicos y de los animales, es completamente engañoso. 

El objetivo del discurso de los derechos humanos fue y sigue siendo la creación de una soberanía de los jueces en los asuntos mundiales, donde  EEUU  y su corporatocracia uniteralista antes de TRUMP y ahora el Neoimperio Global desterritorializado multilateralista, finalmente son quienes juzgan a los demás pueblos.

¡Alertamos al mundo! La sociedad actual se encuentra inerme frente a la nueva modalidad de inquisición adelantada desde los organismos multilaterales por sus expertos pseudo independientes. Hoy, basándose en la infalibilidad y argumentos de autoridad violan los derechos del pueblo y del Estado Nación venezolano, mañana ¿A qué país le tocará en suerte ser próxima víctima de esa nueva jurisprudencia del terror? Utilizar los derechos humanos para destruir los derechos humanos concretos de poblaciones es un verdadero crimen de lesa humanidad.

Dra. MARIA ALEJANDRA DIAZ / Constituyente

Empates imposibles

Por: Alberto Aranguibel B.

Con la euforia y la arrogancia de quien descubre el agua tibia, la oposición (o, más bien, sus opinadores más destacados) han emprendido ahora la moda de la acusación desenfrenada y altisonante contra sus líderes más emblemáticos, como si no fuera eso precisamente lo que hemos hecho desde el chavismo desde hace casi un cuarto de siglo, teniéndolos siempre a ellos mismos, a los opinadores opositores, como los encargados de refutar furiosos todo cuanto decíamos acerca de la inequívoca e insalvable inmoralidad de sus inescrupulosos dirigentes.

Rabiaron hasta más no poder defendiendo a crápulas a los que ahora acusan indignadísimos como si hubiesen sido engañados por gente seria y de solvencia irreprochable. Pero su dolor, por supuesto, no es por la inmoralidad (que por lo general suelen compartir con su dirigencia) sino por haber sido “sorprendidos” de manera tan repugnante por quienes hasta ayer mismo idolatraban como si de redentores del mundo se tratara.

Procurando desesperadamente dividir en bandos claramente diferenciados al sector opositor (por miedo a perder todo en una eventual persecución judicial) ya no solo acusan a esa dirigencia de corrupta, sino que además pretenden endilgarles con la mayor lisura la etiqueta de “chavistas”, tratando de expresarles así su desencanto, pero también, y muy fundamentalmente, el odio que hoy les inspiran.

Una peculiar y pueril forma de buscar empatar un juego imposible de empatar, porque cada vez que acusaron a los chavistas de cuantos delitos se les ocurrió, desde corrupción hasta narcoterrorismo, jamás presentaron ni la más mínima prueba de los infundios con los que han querido desprestigiar a la dirigencia revolucionaria.

La diferencia con esta cáfila de delincuentes que es la dirigencia opositora a la que ahora acusan con tanta furia, son las pruebas irrefutables que los señala incursos en delitos de toda índole. Desde las decenas de videos y grabaciones de audio en las que han aparecido siempre negociando comisiones, hasta las incontrovertibles fotos junto a los mandos narcoparamilitares colombianos y la serie de contratos delincuenciales cuya autenticidad es corroborada con las rúbricas de sus firmantes.

Pruebas innegables que ellos mismos, los opinadores opositores, presentan ahora a diario.

@SoyAranguibel

Sancionadores farsantes

Por: Alberto Aranguibel B.

La Unión Europea, que de ninguna manera posee atribuciones legales para erigirse en juez o fiscal electoral de ningún país del mundo, ha solicitado la postergación de las elecciones parlamentarias venezolanas, a las que ha sido invitada por el gobierno bolivariano en calidad de “observadores” del proceso, argumentando que no dispone de tiempo para prepararse adecuadamente para asumir tal responsabilidad.

Una solicitud verdaderamente desfachatada, tomando en cuenta que es la misma Unión Europea que ha exigido durante meses la realización cuanto antes de elecciones en nuestro país, como si el problema que aquí existiese fuera la falta de procesos electorales.

Su injerencia en los asuntos internos de Venezuela ha sido quizás el tema más recurrente en las deliberaciones de ese organismo en por lo menos los últimos tres años, siendo que sus responsabilidades como órgano de control político y administrativo están perfectamente delineadas y restringidas por las propias leyes europeas específicamente al ámbito de las naciones que la conforman, allá en el denominado “Viejo Mundo”.

Tema, el de Venezuela, que obviamente han debatido sin noción alguna de la realidad social y política de nuestro país, y mucho menos de la verdad de la pulcritud y transparencia de nuestro sistema electoral, mundialmente reconocido como el más perfecto de todos cuanto hoy en día se conocen.

A eso se refiere exactamente la solicitud de aplazamiento del evento electoral previsto para el próximo seis de diciembre en Venezuela, tal como lo ordena la Constitución de la República. A la necesidad de conocer a fondo dicho sistema para tener elementos con los cuales evaluar con propiedad el mismo a la hora de llevar a cabo la “observaduría” para la cual han sido invitados.

Es decir; que hasta ahora han denunciado una supuesta ilegitimidad del gobierno del presidente Nicolás Maduro, sin saber ni siquiera en qué consiste el sistema electoral venezolano. Han acusado y sancionado de manera obsesiva a un país, argumentando supuestos fraudes electorales, pero sin conocer ni de cerca ni de lejos sus verdaderas características, sus componentes, sus procesos y procedimientos, ni mucho menos sus auditorías.

Reconocen, de hecho, que sus sanciones no han tenido jamás fundamento alguno. Que han sido aplicadas siempre arbitraria e ilegalmente, siguiendo la orden emanada de la Casa Blanca, a la cual le rinden pleitesías en aquellos países del continente europeo.

Son pues, unos farsantes.

@SoyAranguibel

Asesinar por internet

Por: Alberto Aranguibel B.

Argumentan siempre los apátridas para justificar su pitiyanquismo, que en Estados Unidos sí se cumplen las leyes y que por eso allá las cosas funcionarían bien.

Explican que la gente cumple las normas porque la autoridad es muy severa con los infractores y eso hace que nadie quiera infringirlas.

El carácter represor de la policía en Estados Unidos es visto como una bendición de Dios por quienes pretenden que en Venezuela el gobierno sea derrocado porque supuestamente repelió en alguna oportunidad (hace ya más de tres años) a alguna gente que un buen día decidió salir a la calle a vandalizar todo a su paso, incluyendo el exterminio de seres humanos quemándolos vivos, y que se propuso en demanda del antidemocrático cambio de gobierno que exigían embadurnar con mierda a los agentes de la Guardia Nacional Bolivariana.

Un evento impensable en Estados Unidos, porque allá la reacción de los organismos represores ante una agresión de ese tipo, sería sin lugar a dudas el acribillamiento en la vía pública de todo aquel que ose irrespetar de esa forma a la autoridad.

En esa, que se autoerige en la Meca de la libertad y el respeto a los derechos humanos, el asesinato de personas indefensas en plena vía pública es ya parte del paisaje. Un fenómeno que de tanto repetirse ha pasado a ser una forma de vida de una sociedad que se traga sus propias inmundicias con pasmosa solemnidad, a pesar de las muy puntuales protestas que esa cultura del asesinato cotidiano a mansalva a manos del Estado va instaurando como normal en la mente del norteamericano.

Frente a ese genocidio por goteo que se comete en suelo norteamericano, no deja de asombrar la pasividad de un mundo que se dice preocupado por la violación de las libertades y de los derechos humanos. Repugna, por supuesto, la fría aceptación mundial de ese estado de sitio permanente al que es sometido el pueblo de los Estados Unidos, al que se le oprime con exactamente el mismo método de infundir temor usado por Adolf Hitler en su momento.

Pero más pasmoso todavía es el grotesco fenómeno de la miserable defensa que hacen hoy por las redes sociales esos pitiyanquis con las atrocidades de la policía gringa, buscando siempre culpabilizar a la víctima y exonerar al autor del atropello.

Parecieran considerar que la matanza de negros es de alguna manera correcta por el solo hecho de que quienes la perpetran son funcionarios al servicio de Donald Trump, a quien ellos consideran su verdadero presidente, sin importar para nada la evidente extralimitación de los funcionarios que ajustician a su buen saber y entender a cuanto afrodescendiente se encuentren en la vía pública.

Pero, más grave aún, es que dejan al descubierto su arbitraria forma de entender la utilidad de las redes sociales como una arma política que puede usarse libremente para imponer una manera de pensar, aún a costa de la verdad y, sobre todo, de la vida de seres humanos inocentes.

Una defensa que, más que cómplices de esa injustificada mortandad, los convierte en asesinos. Así sean mediáticos.

Simplemente asqueroso.

@SoyAranguibel

Indulto victorioso

Por: Alberto Aranguibel B.

El indulto de más de un centenar de delincuentes políticos anunciado esta semana por el Vicepresidente de Comunicación y Cultura, ha causado (como era de esperarse) una gran conmoción no solo entre las venezolanas y los venezolanos, sino en el ámbito internacional, en virtud de la cada vez más creciente expectativa que hay en el mundo sobre lo que acontezca en nuestro país, habida cuenta de la guerra de desinformación y distorsión de la realidad de la que hemos sido objeto por parte de las corporaciones mediáticas capitalistas.

El país entero sabe cuáles fueron las verdaderas razones por las que la gran mayoría (si no todos) esos delincuentes fueron procesados por los tribunales en estricto apego a la Constitución y a las leyes del país, porque los vio durante meses actuando contra la legitimidad del gobierno en la búsqueda de atajos inconstitucionales para alcanzar el poder que no han podido nunca alcanzar por la vía del voto.

Pero los medios de comunicación no descansaron jamás en presentarlos como mártires de una lucha libertaria que en realidad no fue otra cosa que terrorismo y criminalidad sistemática desatada contra un pueblo que ha resistido de manera estoica al flagelo de la violencia que esos delincuentes desataron contra el país y por la cual fueron debidamente procesados y sentenciados.

Hoy, a través de un Decreto presidencial, son indultados y reincorporados a la sociedad como individuos con plenos derechos y responsabilidades, gracias al esfuerzo llevado adelante por el presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, en la búsqueda de la convivencia pacífica entre los venezolanos, tal como ha sido su empeño desde el primer día de su mandato.

Un esfuerzo que de ninguna manera puede ser presentado ni como una gracia antojadiza por parte del Primer Mandatario, ni como el retroceso de las fuerzas revolucionarias frente a la amenaza que encarnan los sectores terroristas de la oposición venezolana.

Se trata del triunfo de un empeño en la construcción y consolidación de la paz por la cual ha luchado el gobierno revolucionario en todos los ámbitos y sin descanso alguno, como única fórmula para alcanzar definitivamente el bienestar social y la recuperación económica a la que aspiran las venezolanas y los venezolanos.

Sputnik: Constituyente venezolano: indulto a opositores demuestra el diálogo de Maduro

CARACAS (Sputnik) — El indulto presidencial que recibieron diputados y dirigentes opositores venezolanos forma parte de la política de diálogo que por mucho tiempo ha impulsado el mandatario Nicolás Maduro en la búsqueda de la paz, dijo a Sputnik el integrante de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Alberto Aranguibel.

Si algo hay que reconocer en esta medida es el fruto de un largo trabajo, de un gran esfuerzo que ha llevado adelante el presidente Nicolás Maduro desde el primer día de su Gobierno en función del diálogo (…) está en sintonía con una práctica sistemática que ha hecho el Gobierno revolucionario del llamado al diálogo, de la búsqueda de la paz“, expresó el constituyente.

A través de un decreto presidencial, Maduro decidió indultar a 110 ciudadanos, entre los que se encuentran 23 diputados titulares y cuatro suplentes de la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral).

Aranguibel indicó que los ciudadanos que fueron beneficiados con la medida no eran perseguidos ni presos políticos.

La gran mayoría de ellos, si no todos, fueron imputados por delitos comunes por ellos cometidos. No son presos políticos. El Gobierno no los reconoce como presos políticos, sino como personas que actuando desde el ámbito de la política incurrieron en delitos comunes contra la estabilidad, contra la paz y las Leyes“, señaló.

Por su parte, el Gobierno venezolano aseguró que el decreto busca el fortalecimiento de la democracia y del diálogo nacional para resolver sin injerencia externa la crisis que afronta la nación.

Para el constituyente, la medida presidencial demuestra que en Venezuela existe una democracia sólida en la que se respetan los derechos humanos.

Esperamos que este gesto sea entendido, no solo por la oposición sino por la comunidad internacional como un signo revelador de la profunda democracia que hay en Venezuela, contrario a la imagen que se ha querido vender en el mundo según la cual en Venezuela hay una dictadura represora; en Venezuela se respetan los derechos humanos“, sostuvo.

Una vez cumplida su condena o siendo ésta levantada por una figura como la del indulto presidencial, ninguna persona tiene por qué no seguir gozando de los derechos que como ciudadano tiene para el ejercicio del desempeño político; esta es una demostración más de que efectivamente no se trata de una figura graciosa, antojadiza por parte del presidente, sino de un instrumento muy sólido de nuestras leyes“, comentó.

Maduro emitió el decreto a tres meses de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, en las cuales podrían participar los diputados que recibieron el indulto presidencial.

De igual manera, Aranguibel señaló que Venezuela es un país libre y que el voto es la principal herramienta de elección sin injerencia extranjera.

El Estado venezolano se declara constitucionalmente libre y soberano, ejerce su independencia a través de los mecanismos que la Constitución consagra, entre ellos el voto; somos los venezolanos los que decidimos cuál es el rumbo del funcionamiento de nuestro país“, acotó.

El 29 de julio Maduro dijo que se retomó el diálogo luego de una visita que realizó a Caracas una delegación de Noruega, país que impulsó desde mayo de 2019 las conversaciones entre el Gobierno y la oposición que dirige Juan Guaidó, para conseguir una solución a la crisis política en Venezuela.

Dos días después, el presidente venezolano anunció que tomará decisiones importantes para garantizar la paz del país caribeño.

Fuente: Sputnik

Planchitis ideológica

Por: Alberto Aranguibel B.

La conformación de las listas de candidatos (conocidas desde siempre como “las planchas electorales”) ha sido históricamente un proceso traumático para toda organización política, precisamente porque siempre hay menos cargos que militantes aspirando a ellos. De ahí que resulte cada vez más difícil ese proceso. Más aún cuando se trata de partidos de grandes dimensiones, como es el caso del PSUV, que ha sido uno de los que ha estado sometido a esa tensión pre-electoral en los últimos días.

En la derecha, la pugna intestina forma ya parte de su ADN organizacional, porque sus confrontaciones no son ideológicas sino acomodaticias. La búsqueda desesperada de un cargo en la lógica neoliberal es el leiv motiv supremo por encima incluso del afán por el dinero.

Pero ahora en el seno de la izquierda algunas organizaciones han estado promoviendo una suerte de frente chavista alternativo al PSUV, por razones referidas (según han dicho ellos) a la forma de entender la construcción del modelo socialista que hoy impulsa la revolución bolivariana, para lo cual están en su perfecto derecho (que, por cierto, nadie les ha negado) pero que ha puesto a la derecha a celebrar por anticipado, como solo ella sabe hacer, habituada como ha estado siempre a contar pollos antes de que nazcan los huevos.

Sería por supuesto un atentado contra el deseo del comandante Chávez a la hora de su última alocución al país, en la que le imploró a las venezolanas y los venezolanos que lucharan y preservaran la unidad de la Revolución, que las fuerzas revolucionarias entraran en una batalla de individualismos y mezquindades sectarias que dieran al traste con ese mandato postrero del Comandante Eterno y del cual depende la vida misma de la Patria.

Lo que las venezolanas y los venezolanos se preguntan es, si es que en verdad hay un planteamiento autocrítico en esas organizaciones, ¿Por qué quienes se ven siempre en las calles batallando junto al pueblo en su lucha cotidiana por la vida son solo los militantes del PSUV?

¿Por qué, si lo que hay, como dicen, es una razón ideológica, la misma aparece solamente cada vez que hay elecciones y no cuando se están realizando, por ejemplo, las Asambleas de Base Constituyente que el PSUV ha llevado a cabo en todo el país, o en la organización y distribución de los CLAPS, o en la lucha contra la pandemia del coronavirus, como lo hace hoy la juventud pesuvista?

Son preguntas que el pueblo tiene derecho de hacerse y que esos partidos debieran responder antes de amenazar con sectarismos que no conducen a nada positivo para la revolución. Sino más bien a todo lo contrario.

Ante el falaz argumento de que tan insensata propuesta sería para corregir supuestas “desviaciones del proyecto” revolucionario, habría que responderles junto a Chávez que no hay mayor desviación contrarrevolucionaria que el divisionismo.

@SoyAranguibel

Darío pueblo

Por: Alberto Aranguibel B.

Rasgo muy propio de un verdadero líder revolucionario es la multiplicidad y el carácter afectivo del saludo que le prodiga la gente a cada paso, en cualquier lugar, en todas partes, ya no como la figura pública que se visualiza a distancia y se reconoce con un simple señalamiento, o con la lánguida frase “ese es el que sale en televisión”, sino como un auténtico amigo de todos, cercano, común y sencillo, como lo fue siempre Darío desde sus primeros años de militancia revolucionaria, a lo largo y ancho de la Patria que tanto amó y por la que dio lo mejor de su vida.

Hijo de Chávez en la primera fila del combate por la construcción del socialismo bolivariano, Darío ingresa hoy a la indeleble eternidad de la memoria popular de la que surgió y en la que se mantuvo en todo momento como un soldado más de la batalla.

Más de medio siglo de trajinar infatigable por las calles y barrios de hasta el más recóndito rincón de Venezuela, a pie y sin la asfixiante bruma del aparataje partidista que rodea a toda figura política, convirtió a Darío en emblema indiscutible de sencillez y modestia, en un ámbito en el que muchos naufragan en el intempestivo tremedal de la vanidad y la arrogancia que a la larga han acabado con más de una carrera promisoria.

Quienes hoy irrespetan su memoria con denuestos de la peor estofa, escudados cobardemente en la intangibilidad y el anonimato de las redes sociales, sucumben ante la vorágine del odio que acumulan producto precisamente de la ineptitud y la incompetencia para llegar al pueblo como lo hizo Darío con tanta naturalidad y soltura a lo largo de su dilatada trayectoria como conductor de masas admirado y querido por millones.

Pero quienes sentimos en lo más profundo del alma el desgarrador zarpazo de su partida, la inmensa mayoría de las venezolanas y los venezolanos que abrazamos a una sola voz la causa de la justicia y la igualdad social, el amor por los preteridos de la tierra, que lo inspiraba, sabemos que Darío fue y seguirá siendo referencia de compromiso y lealtad al ideario bolivariano y chavista que él supo asumir con tanto tesón y entrega.

No se va Darío, porque no es posible desarraigar del corazón de un pueblo la entrañable nobleza de quien supo darlo todo, hasta el último suspiro, por su Patria.

@SoyAranguibel

El mercado preso

Por: Alberto Aranguibel B.

La mayor falacia instaurada por el capitalismo en el mundo como una verdad pétrea, indiscutible e inviolable, es sin lugar a dudas aquella que habla de un mercado libre y sin restricciones de ningún tipo como única vía para asegurar el bienestar y el desarrollo económico de las naciones.

Sobre esa “verdad” se ha instaurado a la vez la de la libertad individual que promueve el capitalismo como parte indisociable de la libertad del mercado, y con ella todas las libertades (de expresión, de empresa, de culto, etc.) que presenta como derivadas e inseparables de la lógica capitalista, en lo que el concepto de “libre competencia” adquiere un valor supremo como base del modelo a partir justamente de la supuesta idea de libertad universal de desempeño sobre la cual se asienta.

Pero hoy la mayor potencia económica del mundo demuestra en la realidad cuánto de falsedad hubo siempre en toda esa propuesta más allá del discurso de las academias y de la infinidad de ideólogos y centros de pensamiento económico y político que a través del tiempo se empeñaron desde los libros y los postulados retóricos en la ilusoria teoría.

No es mediante la “libre competencia” como EEUU ha buscado imponer el capitalismo como el modelo económico que debe imperar en el planeta, sino con la extorsión política, el chantaje terrorista de sus arbitrarias sanciones, y a través de la amenaza y el sometimiento con las armas.

Ya ni siquiera escudado tras la fachada de los “países aliados” de la que tanto se jactó en periodos de guerra y de postguerra, sino abierta y descaradamente, Estados Unidos ejerce hoy una presión sin precedentes para tratar de obligar (que no convencer) a la humanidad a aceptar una verdad falsa e inviable que hasta el mismo imperio tiene que aceptar como imposible de imponer si no es a través del sometimiento (torcedura del brazo, según Obama).

No es libre un mercado en el que empresas exitosas deben ser injustamente cerradas, porque con su buen desempeño desplazan a las ineficientes.

No es libre si para existir ese modelo tiene que imponer sanciones ilegales y arbitrarias a las economías que les resultan incómodas o que simplemente le compiten.

No es libre si tiene que robarle sus riquezas al mundo para lograr incrementar las suyas, sin importar los genocidios que vayan de por medio.

Es un mercado restringido. Cerrado.

Un mercado preso, pues.

 

@SoyAranguibel

La encuesta de la farsa

Por: Alberto Aranguibel B.

Con la lascivia propia de las fieras en celo, en la oposición andan desesperados por ver quién sucede al autojuramentado, una vez que la desgracia en la que ha caído hace ver como inminente su defenestración definitiva por parte del jefe de la Casa Blanca y del poco reducto de seguidores que le quedaba al ilusorio presidente en el país.

Desde todos los flancos opositores aparecen descalificaciones y ataques cada vez más feroces contra el que hasta ayer era todo un Mesías redivivo, al que le rendían pleitesías estrafalarias de todo tipo y que hoy es usado cuando mucho como coleto en todos los espacios de opinión donde antes era exaltado por los mismos voceros de la oposición que ahora se asquean con él.

La impudicia es el signo recurrente en ese festín de candidaturas a la sucesión, donde cada uno es más pérfido y voraz que los otros. Uno de ellos, quizás el más inmoral y maquiavélico, ha puesto a circular por internet una falsa encuesta en la que le pide a los incautos que caigan en la trampa que llenen un formulario de nueve preguntas cuyos resultados les serán llevados por él, bajo la fachada de multitudinaria organización social, nada más y nada menos que al presidente de los Estados Unidos implorándole que invada desde ya, mediante una ocupación armada, a Venezuela.

La engañosa encuesta, que dice estar hecha para solicitarle al gobierno norteamericano una invasión al país a la vez que les exige a las demás potencias evitar inmiscuirse en el asunto porque ello sería una gravísima violación de nuestra soberanía (?), tiene el verdadero propósito de defenestrar por mampuesto al cándido autojuramentado, con la inclusión de una pregunta de apariencia ingenua sobre la corrupción con la ayuda humanitaria, que retrata perfectamente el carácter delincuencial de Guaidó.

Es más que evidente que van tras el inefable y ya hoy inservible títere. Pero solo buscando hacer más dinero con el negocio de vender la Patria.

Que a estas alturas ya le estén dando golpes de Estado (aun cuando dicho Estado sea ficticio) a quien le hizo el piso a esa efímera vitalidad que en algún momento llegó a tener la oposición con su bufonada, dice mucho del talante ruin e infame de esa dirigencia del fracaso.

Solo los más estúpidos opositores no se percatarán de la perversa jugada que hay detrás de esa encuesta, que lo único que persigue es coronar, como si nada, a un nuevo autojuramentado del rastrojismo.

 

@SoyAranguibel

Aranguibel: Las elecciones son el arma mas poderosa contra el bloqueo

Caracas, 30 de julio de 2020.- El constituyente y analista político Alberto Aranguibel, sostuvo este jueves durante su participación en el programa 360 que transmite Venezolana de Televisión, conducido por Boris Castellano, que las venideras elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre contarán con una asistencia masiva de electores, porque en esta oportunidad está en juego mucho más que en cualquier otra elección anterior y en eso la cultura electoral del venezolano, aunada a su sentimiento nacionalista y de defensa de su soberanía y su derecho a la vida, amenazada hoy por el imperio norteamericano, será determinante.

De modo que sí es una elección de la mayor importancia para las venezolanas y los venezolanos, sin distingos de color político o creencia ideológica. Se trata de la forma más poderosa que vamos a tener para derrotar ese inhumano bloqueo que tanto dolor y sufrimiento le ha causado a nuestro pueblo“, dijo.

De igual forma explicó que la Covid_19 no será impedimento para ir a cumplir con el derecho de ejercer el voto, porque el Poder Electoral, así como el gobierno, están tomando ya las medidas de bioseguridad correspondientes para evitar riesgos de cualquier tipo y lo que habrá que esperar será que al CNE haga el anunció de las mismas.

Imperialismo: el discurso del poder en una sola imagen

Por: Alberto Aranguibel B.

En la legendaria película de Sidney Lumet “Poder Que Mata” (1976), Howard Beale, un prestigioso presentador de noticias, encarnado por el genial Peter Finch, pierde la cordura frente a las cámaras y se lanza a predicar en vivo contra los medios de comunicación y su pernicioso poder alienante. Frente a ese insólito hecho de claro corte anti stablishment, el rating de la televisora sube de manera inusitada rompiendo todos los records de audiencia, ante lo cual el presidente de la mega corporación mediática ordena que Beale sea llevado a su despacho para hablar personalmente con él y evitar así que su prédica redentora haga tambalear el negocio.

Sorpresivamente, en vez de recibirlo en su lujosa oficina ordena que la reunión se lleve a cabo en la majestuosa sala de conferencias de la empresa, ambientada solamente con una larga mesa de más de veinte puestos, al final de la cual, en el extremo opuesto a la silla del presidente, es sentado el presentador.

Network

En medio de ese sobrecogedor ambiente, en el que la figura del magnate de la corporación (personificado por Ned Beatty) es visto como un deslumbrante destello luminoso recortado sobre el fondo oscuro de la habitación, se desarrolla una de las más impactantes escenas del film. En ella el jefe le dice al empleado en una vehemente disertación, que resume cabalmente la filosofía del neoliberalismo, que tiene que entender que ya las cosas no son como antes. Que ya ni las naciones ni el derecho internacional existen a lo largo y ancho del planeta, sino las corporaciones y sus filiales. Que las grandes empresas han acabado con toda noción de Estado y han desplazado definitivamente a los políticos. Que el nuevo referente del mundo es ahora el dólar y que así debe él entenderlo.

Presa del intimidante influjo del implacable discurso, el disminuido presentador dice, casi en estado de éxtasis, que le parece haber sentido la presencia de Dios. A lo que el dueño de la corporación responde: “Eso creo”.

Esa misma imagen, extraída de la iconografía religiosa (no solo de la cristiana, quizás la más profusamente desarrollada desde que la pintura se convirtió en el medio fundamental para la expansión de la fe católica, sino de todas aquellas que de alguna manera han representado a sus deidades como figuras luminosas o bañadas de la luz celestial de la que se presume han surgido y con la cual se supone que iluminan al mundo) es exactamente la misma que usa el gobierno norteamericano para anunciar el asesinato del General de más alto rango de la República islámica de Irán, ordenado personalmente nada más y nada menos que por el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

En una inusual rueda de prensa, en la que el presidente es esperado durante más de dos horas por los medios de comunicación en una inmensa sala de la Casa Blanca, diez militares del más alto rango del Pentágono, así como el Vicepresidente y los secretarios de Estado y de Defensa, son distribuidos cual apóstoles en una reproducción casi exacta de “La última cena”, de Leonardo da Vinci, frente a una gran puerta blanca doble hoja flanqueada por dos columnas de mármol pulido de doble altura, sobre la cual ha sido colocado en forma prominente el escudo de la presidencia de los EEUU, en clara alusión al lugar del altar usualmente destinado por todas las religiones al enaltecimiento de la figura o deidad del templo.

En el momento crucial del evento, la gran puerta es abierta con expectante parsimonia bañando la sala con un deslumbrante contra luz del cual emerge solemne hacia el podio en el centro de la escena la silueta del primer mandatario, en una estampa de grandiosidad que perfectamente podría haber sido la misma que imaginaron los ilustradores bíblicos originarios para recrear la reveladora visión de Moisés en el Monte Sinaí o el momento mismo de la elevación de Jesús al cielo después de la resurrección.

Se presenta así como un acto de Justicia Divina un brutal asesinato, el del General Qasem Soleinami, líder de las fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, y no como el crimen por el cual el primer mandatario norteamericano tendría que rendir cuentas ante los tribunales ordinarios toda vez que él mismo acepta públicamente en esa rueda de prensa ser el autor intelectual de tan abominable hecho de trasgresión a las leyes y al derecho internacional para el cual, por supuesto, no está facultado de ninguna manera ni como individuo ni por su investidura como presidente de una nación.

Se busca transmitir al espectador mediante esa escena, perfectamente fabricada con un claro propósito de amedrentamiento subliminal, que el poder de la religión islámica no es algo que pueda intimidar en modo alguno al líder de un imperio cuya fuerza se fundamenta en la fe católica que le dio su origen.

Fiel a sus creencias fundamentalistas, la sociedad norteamericana no deja nunca de lado el carácter religioso de su narrativa imperialista, por encima incluso del interés meramente capitalista que la inspira y la orienta desde todo punto de vista. “God bless America”, es el santo y seña que consagra en todo evento oficial el carácter unicelular de la religión y la política en EEUU.

Vladimir Acosta sostiene en su excepcional trabajo sobre la sociedad norteamericana, El monstruo y sus entrañas (Editorial Galac, 2017), que “el peso que el fundamentalismo cristiano tiene en ese país es realmente descomunal […] En fin, que en esa sociedad, que pretende ser modelo superior y excepcional de modernidad, de separación de Estado e Iglesia, el dominio de la religión y de la Biblia es total y del mismo participan todas las corrientes y sectas propias del protestantismo.”

De ahí que no sean pocos los presidentes de esa nación que hayan declarado categóricamente en algún momento haber sido enviados por Dios mismo para llevar a cabo la labor de “saneamiento” del mundo para la que se sienten predestinados. El profesor Acosta lo resume así en su texto: “Desde el propio George Washington en adelante los Presidentes de Estados Unidos empezaron a demostrarlo y a incluir la religión cristiana protestante en sus discursos y mensajes […] ya que todos ellos siendo políticos laicos actúan como líderes religiosos, todos dicen actuar en nombre de Dios, aseguran hacer la política que Dios les manda y justifican sus actos y sobre todo sus crímenes como ordenados por el propio Dios, que a menudo habla con ellos.”

Solo que hoy el relato religioso no es ya el recurso retórico ancestralmente usado por el poder político norteamericano para bendecir en los templos las atrocidades que ese imperio comete a lo largo y ancho del planeta en nombre de la libertad, y de Dios, sino que es descarada y abiertamente convertido en el discurso mismo, como lo vemos en esa meticulosa conceptualización de la imagen televisiva fabricada por los asesores comunicacionales de la Casa Blanca para decirle al mundo que su presidente ya no es el ser humano de carne y hueso susceptible de cometer errores y, por ende, de ser juzgado por los tribunales terrenales, sino que es un ser luminoso que viene a imponer la justicia inexorable y definitiva que solo los dioses pueden imponer y que la humanidad entera debe acatar.

Si algún momento debía ser considerado oportuno por esos asesores comunicacionales para poner a funcionar esa modalidad discursiva de la escenificación religiosa como símbolo del poder de la mayor potencia capitalista en el mundo, tenía que ser definitivamente el de una presidencia liderada por un magnate multimillonario, supremacista, engreído y delirante, que desprecia al ser humano sin importarle en modo alguno las formas, y para quien no existen naciones sino países competidores, en los que lo que prevalecen no son las leyes del Estado y de la democracia, sino los intereses corporativos de las trasnacionales y del imperio en sí.

Exactamente como lo visualizara Lumet hace casi medio siglo. Solo que aquí, lamentablemente, no se trata de una ficción, sino de una cruda realidad que amenaza y abochorna a la humanidad entera.

@SoyAranguibel

Revoltosos extraviados

Por: Alberto Aranguibel B.

Los dos grandes momentos del capitalismo en la historia contemporánea, fueron la caída del bloque soviético, refrendada con el derribamiento del Muro de Berlín, y el surgimiento de la teoría del golpe suave para derrocar gobiernos incómodos al sistema neoliberal, desarrollada por un cagalitroso fascista norteamericano en un escueto panfleto de unas diez páginas al que, ante el bochorno de ser un postulado que no llegaba ni siquiera a ensayo, denominaron simplemente “El manual de Gene Sharp”.

Su ascenso fue más que vertiginoso desde principios de los años ochentas, cuando las revueltas en algunos países del viejo mundo comenzaron a adquirir notoriedad por su inusual carácter de “revoluciones de derecha”, que eran meticulosamente disfrazadas tras denominaciones de supuesta apariencia despolitizada y pacífica, como aquello de “Revoluciones de colores”, para aparentar una muy fingida legitimidad popular y darle a la vez un rostro de origen cívico y no ideológico a los alzamientos cuando en realidad no se trataba sino de acciones mercenarias de desestabilización pagadas siempre por el imperio norteamericano.

El panfleto era todo un dechado de puerilidades (como la mayoría de la literatura política norteamericana) resumido en una absurda fórmula de falso corte revolucionario que consistía en salir a la calle aparentando una conducta cívica, pero con la aviesa intención definitiva de provocar la represión por parte del gobierno y poder entonces acusarlo de violento para hacerle perder sustentabilidad social mediante el repudio así fabricado, tal como pasó en Serbia, en Ucrania, en Egipto, en Irán, Birmania, Tailandia, Indonesia, e incluso Venezuela, donde el proyecto derechista fracasó, ahí sí, estrepitosamente.

Infinidad de organizaciones de derecha comenzaron a estudiar su panfleto como quien trata de descifrar los Manuscritos del Mar Muerto y se crearon institutos y centros de difusión para su “obra” con una rapidez inusitada.

Se sintieron tan orgullosos entonces que hasta un Premio Nobel estuvieron a punto de otorgarle a Sharp, al que llegaron a designar con el ampuloso título de “científico social”.

Pero ahora, con tantos y tan crudos alzamientos verdaderamente populares como los hay permanentemente en Israel, en Francia, en España, en Chile, en Colombia, y en las decenas de ciudades norteamericanas en las que las protestas contra los gobiernos neoliberales son desde hace meses casi el anuncio de una gran emancipación mundial de los pueblos, nadie sabe dónde pueden estar metidos todos aquellos cultores del inefable manual del gringo.

¿Dónde andarán en todos esos países esos revoltosos de librito y sus bastardas elucubraciones teóricas con las que justificaban eufóricos los estallidos sociales de derecha?

 

@SoyAranguibel

Donald Maduro

Por: Alberto Aranguibel B.

Dice la sicología moderna que uno de los trastornos más comunes asociados a la obsesión compulsiva es la proyección de la personalidad. Quien lo padece asume sin percatarse el comportamiento de aquella persona sobre la cual tiene una fijación enfermiza, terminando a la larga convertido en el objeto mismo de su propia obsesión.

Con su desquiciada conducta, Donald Trump demuestra día tras día cuánto de verdad encierra esa sensata aseveración científica.

De tanto acusar al presidente Nicolás Maduro de dictador y denunciar la supuesta violación de derechos humanos que según Trump caracterizaría al gobierno revolucionario (al que no ha perdido oportunidad de señalar como represor, incompetente, e insensible ante el padecimiento del pueblo) resulta ahora que los hechos indiscutibles que evidencian el inmenso esfuerzo del mandatario venezolano por proteger al pueblo demuestran no solo que todo fue siempre una sarta de acusaciones e infamias sin fundamento que nada tenían que ver con la realidad venezolana, sino que donde en verdad se sufren las consecuencias de un gobierno indiferente con los pobres, que ciertamente sí reprime de la manera más cruel y desalmada a su población (particularmente la de color) y que efectivamente carece del más mínimo criterio de responsabilidad frente a contingencias devastadoras como la pandemia Covid_19 que azota hoy a la población norteamericana más que a ninguna otra del mundo, es precisamente el país que preside el obseso Donald Trump.

Tanto ha insistido el jefe del imperio en la supuesta ilegitimidad del presidente Maduro, a partir de una arbitraria y antojadiza lectura de la elección presidencial venezolana del 20 de mayo de 2018, que no es posible entender la declaración que ha hecho este fin de semana el inquilino de la Casa Blanca anunciando que desconocerá los resultados de las elecciones previstas en su país para el próximo mes de septiembre en caso de no resultar él electo, sino como una proyección obsesiva que lo lleva a asumir sin la menor vergüenza la personalidad que él mismo, de la manera más delirante, ha tratado de mil y una formas acuñarle al presidente de Venezuela.

Solo faltaría saber cómo van a manejar este claro e inequívoco viso antidemocrático del mandatario norteamericano los medios de comunicación y la derecha que tanto han detractado al presidente Maduro.

¿Lo acusarán también de dictador ante el mundo?

@SoyAranguibel