María A. Díaz: Mala captura, buena detención

Por: María Alejandra Díaz

No hay que olvidar que el Estado de derecho norteamericano ha sido caracterizado como un Estado de derecho judicial (Tocqueville).  Su modelo constitucional de 1787, marcado por la independencia del continente fue una clara protesta contra las leyes del Parlamento británico. No compartían el enfoque del legislador virtuoso y omnipotente, ciego sordo y mudo frente a las transformaciones sociales. Asumen la Constitución como pacto, acto de manifestación de voluntad superior de manera consciente.

El lema de este constitucionalismo podría ser el triunfo de la razón sobre la historia frente al naturalismo determinista de la historia. Esta es una obra premeditada que se quiere perfecta y definitiva, enfrentada a la naturaleza consuetudinaria e insegura de un orden basado en la tradición. Frente a unos privilegios singulares decantados en el transcurso del tiempo, los derechos naturales son conquistados de una vez y para siempre; en fin, frente a la legitimidad que suministra el pasado porque es viejo, la Constitución reposa en la legitimidad de lo que se proclama racional descubierto por las luces. (Zaglebelsky).

Herencia constitucional asumida desde nuestros países, como beneficiosa:  figuras como el método del control de constitucionalidad, Doctrina de la Judicial Review of Legislation, en Marbury vs Madison, fundamenta el poder que tiene cualquier juez en aplicar controles a los actos estatales a la luz de la Constitución, privilegiando a ésta, o como el carácter vinculante de las decisiones de estos jueces en resguardo de la Constitución, denominada doctrina del precedente o stare decisis.

Juez creador de derecho. Así sucedió cuando eliminó restricciones al voto femenino, o eliminó la segregación racial, o protegió el plan de recuperación de Roosevelt en 1929 para enfrentar la crisis económica de entonces. Juez constitucional, no como boca de la ley, sino como actor social que acompaña los cambios sociales o los impulsa. 

Sin contrapesos o límites, esta herencia beneficiosa del constitucionalismo norteamericano también tiene sus sombras: una de ellos es el precedente legal conocido como Mala captus, bene detentus, una captura ilegal, ilegítima, por la fuerza, deviene en apresamiento válido y subsiguiente juzgamiento también válido. 

Precedente que un dudoso Fiscal, sometido a investigaciones por su participación en la justificación legal del apresamiento de Noriega en Panamá y su consecuente invasión, pretende aplicarle a un grupo de venezolanos, judicializándolos. Nefasto antecedente para el constitucionalismo y las relaciones internacionales, sentado tempranamente en 1886 (Ker vs Illinois), donde tribunales, con la complacencia de su Cancillería, toleran y alientan el secuestro como mecanismo “legítimo” de captura de supuestos perpetradores de delitos graves cometidos en o contra ese país, pero guarecidos en territorio extranjero. Ejemplos sobran: Frisbie vs Collins en 1952; United States vs Toscanino; US vs Rauscher; Jaffe v. Smith, 825 F.2d 304 (1987); Verdugo-Urquidez; United States vs Najohn, Lujan vs Gengler, Sosa vs Alvarez-Machain, en 2004.

Ilógica e ilegal conducta aplicada a las autoridades venezolanas: derecho interno aplicado para justificar arrestos y secuestros extraterritoriales, acciones incompatibles con el derecho internacional consuetudinario, la Carta de DDHH, incluso con la Cuarta Enmienda de su propia Constitución, todo ante la mirada complaciente de la ONU, esperpento de supuesta protección y unión de las naciones, que merece desaparecer para dar paso a una verdadera unión democrática de naciones. 

Grave error de la administración norteamericana, tomada por neoconservadores antipatriotas, globalistas, que junto con Obama, destruyeron su economía. Enemigos del pueblo norteamericano, también lo son del pueblo venezolano. Somos pueblos de patriotas, no de globalistas nihilistas.

Recordando el significativo aporte constitucional hecho desde EEUU, apartando precedentes desdichados como el de “mala captura, buena detención”, comprendamos que el equilibrio del mundo necesita una patria estadounidense con sus equilibrios internos (Jalife). Hagamos grandes nuestras naciones, sin aplastar a nadie.

Desde Venezuela, exigimos respeto por el Derecho internacional,  a las instituciones y a nuestro liderazgo honesto y luchador, a una justicia no plegada a los amos del poder, aberrada de flagrantes irrespeto de las leyes por pura animosidad personal. Es hora de cesar la martirización y persecución de los venezolanos y venezolanas, sin cometer ningún crimen somos objeto de castigos y sanciones.

En esta amarga hora  planetaria el globalismo no sólo aspira a la disminución del Estado Nación y de la población mundial sino a su aniquilamiento, convirtiéndolo en un sujeto inmoral de infinitas pretensiones moralizadoras, unamos esfuerzos para evitar el vaciamiento moral, financiero, político, social, expresado en un catálogo de normas que dejan de lado la visión ética y bondadosa alcanzada desde la democracia y la humanidad. Hoy es tarea de todos ser mejores.

Maria Alejandra Díaz  María Alejandra Díaz Marín / Constituyente

 

Pino Arlacchi: El basurero político anti-Maduro no tendrá ningún efecto

Por: Pino Arlacchi
Ex Vice Secretario de la ONU

La noticia de la acusación contra el presidente Maduro y los miembros de su gobierno por tráfico de drogas me dejó sin palabras. Al observar la persecución contra Venezuela, he visto tantas cosas, pero honestamente no pensé que la asociación delictiva en el poder en los Estados Unidos llegaría tan lejos.
Después de robar $ 5 mil millones de los recursos financieros de Venezuela depositados en bancos de 15 países. Después de establecer un bloqueo de toda la economía del país a través de sanciones atroces, con el objetivo de golpear a la población civil para empujarla a rebelarse (sin éxito) contra su gobierno. Y después de un par de intentos de golpe fallidos, aquí está el tiro final, la calumnia más infame.
El golpe es tan fuera de medida que no creo que tenga consecuencias relevantes. Ni las Naciones Unidas, ni la Unión Europea, ni la mayoría de los estados del planeta que votaron a favor del actual ejecutivo de Venezuela y su presidente durante la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado, le darán el menor peso a este episodio de guerra asimétrica.
No pasará nada porque no hay la más mínima evidencia para apoyar la calumnia de que Venezuela ha inundado a los Estados Unidos con cocaína en los últimos años.
He quedado además desconcertado  porque me he ocupado de antidrogas durante cuarenta años, y nunca me he encontrado  a Venezuela en mi camino. Antes, durante y después de mi cargo como Director Ejecutivo de UNODC (1997-2002), el programa antidrogas de la ONU, nunca he tenido la oportunidad de visitar ese país porque Venezuela siempre ha estado fuera de los principales circuitos de tráfico de cocaína: entre Colombia, el principal país, productor, y EE. UU., el principal consumidor.
No existe, sino en la fantasía enferma de Trump y sus asociados , algún comercio ilegal de narcóticos entre Venezuela y los Estados Unidos. Bastaría consultar  las dos fuentes más importantes sobre el tema, el último informe de la UNODC sobre drogas (1) y el último documento de la DEA, la policía antidroga estadounidense, con fecha de diciembre de 2019 (2).
Según este último, el 90% de la cocaína introducida en los EE. UU. proviene de Colombia, el 6% de Perú y el resto de orígenes desconocidos. Pueden estar seguros de que si en ese 4% restante existiera cualquier olor a Venezuela, no habría pasado desapercibido.
Pero es el informe de la ONU que proporciona la imagen más detallada, mencionando a México, Guatemala y Ecuador como los lugares de tránsito de drogas a los Estados Unidos. Y la evaluación de la DEA cita a los famosos narcos mexicanos como los mayores proveedores en el mercado estadounidense.
No hay rastro de Venezuela en ninguna página de los dos documentos. Y en ningún otro material de las agencias anticrimen de los Estados Unidos en los últimos 15 años (conozco muy bien el tema) se mencionan hechos que puedan conducir indirectamente a las acusaciones lanzadas contra el presidente legítimo de Venezuela y contra su gobierno.
Por lo tanto, es exclusivamente basura política, que espero será tratada como tal fuera del sistema  político mediático de los Estados Unidos.
pino arlacci Pino Arlacchi / ExVice Secretario de la ONU

No se suiciden

Por: Alberto Aranguibel B.

Una de las más luminosas periodistas de la derecha venezolana publica un tuit alarmada porque considera rigurosas y excesivas las medidas tomadas por el presidente constitucional de la República, Nicolás Maduro, en virtud de la pandemia que amenaza hoy al mundo entero y que, hasta hoy, ha acabado ya con la vida de casi una veintena de miles de seres humanos.

No es el texto más resaltante de muchos que ha publicado la gente de la oposición, referidos al mismo tema del coronavirus, entre los que destacan: el del dirigente opositor que acusa demencialmente al Primer Mandatario de ser el creador del virus; el ya clásico en circunstancias similares del aguerrido ultraderechista que implora al cielo porque el mal se expanda a lo largo y ancho del país para que acabe con la vida de todos los chavistas; y el del ingenuo que dice no entender por qué en una situación tan delicada como ésta no está su presidente imaginario, Juan Guaidó, al frente de la articulación de los operativos del Estado.

Ni se diga la infinidad de mensajitos opositores inventando estadísticas de falsedad que buscan quebrantar la credibilidad y la fe del pueblo en la capacidad del gobierno revolucionario para enfrentar la crisis, ni los que usan la coyuntura como justificación para el más vulgar y horrendo oportunismo político, buscando hasta debajo de las piedras algún error con que justificar su ataque al presidente y a todo lo que tenga que ver con la revolución.

Sin embargo, el texto de la periodista que se queja de lo excesivo de las medidas de prevención y combate al coronavirus es digno de la mejor ubicación en el ranking del cretinismo opositor, porque expresa mejor que ninguno la más irracional y acabada lógica oposicionista de un sector que, por muy ilustrado que parezca, jamás transige ni comulga en lo más mínimo con ninguna idea o propuesta del chavismo, así se trate del niño Jesús Bendito en los brazos de María Gabriela Chávez.

Es esa forma retrógrada del pensamiento político que lleva directamente a elucubrar ¿qué haría ese sector de irracionales si al presidente Maduro se le llegara a ocurrir pedirles en cadena nacional que NO se suiciden?

¿No sería esa una ingeniosa fórmula para detectar (y disminuir) los verdaderos niveles de insensatez en la oposición?

 

@SoyAranguibel

Néstor Francia: Washington Post: tú lo que quieres es que me coma el tigre

Por: Néstor Francia

El cine y la televisión nos han acostumbrado a una serie de películas y seriales sobre epidemias y pandemias, de desigual calidad: Epidemia, Contagio, Virus, Doce monos, The hot zone, Ceguera, Guerra Mundial Z, Soy Leyenda, Cargo, Tren a Busan. En todas el combate contra el virus es liderado por individuos excepcionales o por pequeños grupos heroicos. En ninguna se muestra a todo un colectivo, a un pueblo mayoritario enfrentando a la enfermedad. Esta me parece una buena introducción para referirme al “reportaje” publicado recientemente por el Washington Post con el largo y revelador título “Venezuela’s broken health system is uniquely vulnerable to coronavirus. Neighbors are afraid the country will hemorrhage infected migrants” (El quebrado sistema de salud de Venezuela es excepcionalmente vulnerable al coronavirus. Vecinos temen que el país cause una hemorragia de migrantes infectados”), y firmado por Ana Vanessa Herrera y Anthony Faiola.

Por supuesto, el “reportaje” es una colección de manipulaciones y mentiras, lo cual no tiene nada de nuevo. Lo importante es desentrañar cuál es la nuez de la matriz que se quiere imponer para cubrir cualquier eventualidad que depare el futuro a la lucha contra el coronavirus en Venezuela. Es la creación de la plataforma conceptual para denostar de nuestro país sin importar lo que el futuro nos depare en el enfrentamiento a la pandemia en nuestro territorio.

El “informe” del WP abunda en la descripción interesada de la situación del sistema de salud venezolano. Sería deshonesto negar que esa área en Venezuela está en problemas, en buena parte por las criminales sanciones político-económicas contra el país, en parte por fallas de gerencia que no son tan raras en este experimento de gobierno popular. Claro, el WP refiere horrores del sistema público de salud, pero calla la conducta criminal del sector privado del área, absolutamente especulador y pesetero, con médicos que amasan fortunas valiéndose de la necesidad de seres humanos, y con un sector de aseguradoras cuyas pólizas son tan costosas como irrisorias sus coberturas. Aunque se comercia en el país una cierta cantidad de medicamentos genéricos a precios razonables, que son insuficientes, en general las medicinas son caras y a veces inaccesibles.

Creo, sin embargo, que la situación del sistema de salud es pasto también de las exageraciones comunes de la canalla mediática. Yo soy, a pesar de mi edad -más de 70 años- una persona que he tenido en los años recientes pocos y menores problemas de salud. Recuerdo que dos veces he sido hospitalizado por dengue en clínicas privadas. Entonces las pólizas de salud de instituciones del Estado en las que trabajaba fueron suficientes para cubrir los gastos, cosa que ya no ocurre. Dos veces he tenido que acudir a CDI (centros públicos de diagnóstico y atención primaria), donde he sido muy bien atendido. Recientemente me hice unos exámenes en el hospital Jesús Yerena de Lídice, y doy fe de que este hospital del Estado se encuentra en muy buen estado, limpio y con solícita atención. Hace unos cinco años mi esposa tuvo que pasar 22 días hospitalizada en el hospital Pastor Oropeza de Barquisimeto, víctima de una fractura de fémur. Allí fue bien atendida y exitosamente operada. Pero esas son limitadas experiencias personales, probablemente otros tendrán relatos menos felices. Aceptemos, en todo caso, tanto que hay problemas reales como que al Washington Post le importa muy poco la salud de los venezolanos, y sigamos adelante con el análisis.

Obviemos los detalles terroríficos del “reportaje” sobre el sistema de salud de Venezuela, es más de lo mismo, vamos directo a las matrices. Es bueno prestar especial atención al uso interesado del lenguaje como herramienta de manipulación. Citemos al WP: “Los analistas dicen que Venezuela, que ya está luchando bajo una mezcla peligrosa de carencias en agua limpia y jabón, hospitales públicos mal equipados y mal abastecidos y trámites burocráticos autoritarios, es especialmente vulnerable a la pandemia.

A medida que el gobierno del presidente Nicolás Maduro intenta desplegar una respuesta histórica a un desafío global que no está bien equipado para enfrentar, los vecinos de Venezuela temen cada vez más que el país se convierta en una placa de Petri para el nuevo coronavirus, con una hemorragia de los migrantes infectados y propagando el virus a través de fronteras difíciles de controlar. ‘Un número explosivo de casos obviamente superaría la capacidad del sistema de salud venezolano y terminaría con mucha gente exigiendo atención en Colombia’, dijo Fernando Ruiz Gómez, ministro de salud de Colombia. ‘Los servicios de cuidados intensivos serán los más críticos’”. Siendo posible que las drásticas y correctas medidas que el gobierno venezolano ha tomado rápidamente logren un resultado positivo en cuanto a controlar la cadena de transmisión del coronavirus, comienza a prepararse la matriz que responsabilizará a Venezuela, personificada en sus migrantes, de los posibles fracasos de Colombia y Brasil, cuyos gobiernos han actuado con negligencia y tardíamente para enfrentar la pandemia.

Lo anterior es reforzado por WP apelando a la tergiversación descarada de la realidad: “En pocos días, las naciones sudamericanas desde Brasil hasta Bolivia y Perú se han convertido en algunos de los estados más proactivos del mundo en tratar de controlar el virus, imponer toques de queda, desplegar el ejército, cerrar fronteras y prohibir muchos, y en algunos casos todos, vuelos internacionales”. ¿Ignoran los dos canallas del WP redactores de tales mentiras que Iván Duque trató de impedir la colaboración con Venezuela para enfrentar la situación y que en Chile hubo cacerolazos para exigir al gobierno de Piñera que decrete la cuarentena? ¿Desconoce que Jair Bolsonaro se niega a que se suspenda misas y otras actividades religiosas presenciales?

El WP reconoce a regañadientes y con puñetera manipulación las acciones tomadas por nuestro Gobierno: “Pero pocos fueron tan tempranos o agresivos como Venezuela. Maduro cerró negocios y limitó las reuniones públicas el viernes pasado. Los soldados y la policía han establecido bloqueos de carreteras, limitando el movimiento a las personas que viajan al trabajo, mercados, farmacias y hospitales. Las calles de Caracas ahora están inquietantemente tranquilas”. Fíjese el lector la manera torcida como se presentan los hechos, restando todo mérito a los ciudadanos que han asumido disciplinada y voluntariamente la cuarentena nacional y presentando la respuesta venezolana como una especie de estado de sitio impuesto a los ciudadanos con represión y en contra de la voluntad de la gente.

Por supuesto, no podía faltar la alusión a la supuesta dualidad de poderes en Venezuela:“La respuesta se complica por el estancamiento político del país: en Venezuela, incluso la cuestión básica de quién está a cargo sigue en duda. Maduro, quien reclamó la presidencia el año pasado después de una elección ampliamente vista como fraudulenta, ha tratado de usar la crisis para demostrar su control de facto del país. El líder de la oposición, Juan Guaidó, es reconocido por los Estados Unidos y más de otras 50 naciones como su líder legítimo”. Si en algún momento la patraña del “gobierno interino” ha quedado desnuda es en esta situación de emergencia. Maduro no necesita demostrar que su Gobierno está en control del país, esa es una verdad del tamaño de Júpiter. La dualidad de poderes es un engendro mediático y un espejismo creado por la diplomacia del imperialismo norteamericano y sus aliados, un puñado de gobiernos de derecha que no constituyen ni siquiera un tercio de los países que forman parte de la Organización de la Naciones Unidas (hoy más desunidas que nunca). A esa minoría la llaman ellos “Comunidad Internacional”, al fin y al cabo se creen dueños del mundo.

La loable actuación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, desplegada para la protección de los venezolanos y para garantizar pacíficamente el fiel cumplimiento de las justas medidas instrumentadas en esta emergencia sanitaria es presentada de manera falsa y canallesca por el WP: “El gobierno de Maduro, mientras tanto, está militarizando la nación. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció esta semana que todas las ramas militares y la policía nacional estaban siendo desplegadas para hacer cumplir la cuarentena”. Realmente lo que está haciendo el Gobierno Bolivariano es tratar de prevenir el uso de la Fuerza Armada para tareas tan tristes como la que ha tenido que asumir el ejército de Italia, donde se usa convoyes militares para trasladar montones de cadáveres.

La película de terror viral del WP sobre Venezuela es una torcedura mal intencionada de la verdad. El guion de nuestra película es otro. No estamos los venezolanos en situación de que nos salve un héroe solitario o un pequeño grupo de elegidos. Aquí hemos emprendido una lucha colectiva contra el coronavirus, en la que la absoluta mayoría de los ciudadanos está participando voluntaria y solidariamente, con una actitud ejemplar que debería ser un modelo para todo el mundo y con un gobierno que ha tomado el toro por los cachos con coraje y gran sentido de responsabilidad. Aunque es justo reconocer una verdad en el “reportaje” del Washington Post: en las calles Caracas hay una “inquietante tranquilidad”. Inquietante, sí, para los enemigos de Venezuela. Por eso se preparan para manejar dos escenarios. Si tenemos éxito en la lucha contra el coronavirus, será porque una dictadura se impuso militarmente reprimiendo a los ciudadanos y porque forzamos a los venezolanos a migrar para contagiar a otros países.

Si fracasamos, lo cual es poco probable por lo visto hasta ahora (han pasado diez días desde que se anunciaron los dos primeros contagios y aun no tenemos ni un fallecido, gracias a Dios y al pueblo), será culpa de la “narcodictadura” de Maduro. Nunca fue más patente el dicho: tú lo que quieres es que me coma el tigre.

 

nestor  Néstor Francia

Cuarentena cerebral

Por: Alberto Aranguibel B.

Mi abuela, que era una dama adusta y calculadora, era una perfecta maniática (en el buen sentido del término) con eso de encontrarle utilidad a las cosas, asignándoles las más de las veces funciones insólitas a los artefactos que, por lo general, no tenían nada que ver con aquellas para las cuales fueron concebidos.

Si en alguna de nuestras caminatas para llevarme a la escuela se encontraba, por ejemplo, una pieza que bien pudiera haber sido por igual restos de una vieja máquina de coser como de un carburador de motocicleta, mi abuela me apuraba “Anda, hijo, agarra eso ahí que de seguro sirve para aguantar la puerta del patio”.

Sin embargo, su peor manía no era inventarles un uso, sino el empeño en encontrar para qué servían originalmente las piezas que aparecían de repente en cualquier parte; debajo de alguna mesa o en algún rincón de la casa, y de las cuales solía ser difícil precisar a qué equipo o aparato pertenecían. Su vida se iba en tratar de encontrarles el lugar que les correspondía. Lo que casi siempre terminaba en frustración y, como consecuencia de ello, las gavetas de mi casa terminaban llenas de cachivaches sin utilidad ni sentido alguno.

“Esta piecita tiene que ser de algo, porque, si no, no la habrían inventado.” decía.

Y eso es exactamente lo que le pasa a la oposición con Juan Guaidó. Un martirio perpetuo tratando de encontrar para qué sirve en verdad su presidente ficticio, sin lograr arribar jamás a un escenario de certidumbre que les permita superar la frustración de la eterna derrota frente al chavismo.

Desde aquellas mentiras iniciales del asalto al poder que les prometió hace más de un año (incluido el cuento de que no había hablado con Diosdado), pasando por las incontables evidencias de corrupción en las que cada día aparece más involucrado, la alianza con el paramilitarismo, la gran estafa en las que terminaron sus llamados a marchas finales, sus fallidos anuncios de ingreso de ayuda humanitaria y de invasión norteamericana, los opositores han sufrido la decepción más recurrente y dolorosa que liderazgo alguno le haya causado jamás a su propia militancia.

A ese rosario de fracasos se les suma ahora la amarga contingencia del coronavirus. Ingenuos, como son, les sorprende que los organismos del Estado y la población en general sigan las instrucciones del presidente Nicolás Maduro, y ninguna del inefable Guaidó.

Justo ahora, cuando creían que por fin iban a ver la verdadera garra de su líder como estadista, descubren alarmados (como si fuera la primera vez que el farsante los estafa) que para esto, tan importante y tan trascendental para el país, tampoco sirvió para nada.

Se parece a los corotos de mi abuela.

 

@SoyAranguibel

Carnavales por la vida

Por: Alberto Aranguibel B.

El carnaval en Venezuela fue de nuevo una demostración maravillosa del talante combativo del pueblo venezolano, que colmó por millones los espacios para el esparcimiento y la celebración, tal como lo ha hecho siempre por estas fechas sin importar la estrechez ni el infortunio.

No hubo en este carnaval playa ni bulevar alguno que no fuera abarrotado con esa festividad que tanto sabe disfrutar el venezolano.

En medio de las calamidades en que lo sumen el inclemente cerco económico desatado por el imperio y la derecha vendepatria, el venezolano no acepta la claudicación de su alegría ni se doblega ante la brutal arremetida capitalista que persigue ponerlo de rodillas y acabar con su revolución para imponerle un modelo de exclusión y de injusticia como el que se propone instaurar en el país el neoliberalismo.

Es el pueblo erguido sobre la adversidad, como lo fue en sus orígenes, que hoy asume el compromiso de la lucha a la que está llamado en defensa de la patria con la convicción del deber que le da la conciencia de su protagonismo y su significación en la construcción de ese modelo de soberanía, de justicia y de igualdad, que nos legara el comandante Chávez con su propuesta alternativa a la voracidad salvaje del neoliberalismo que hace estragos en el mundo.

Dimensión del talante revolucionaria que se aprecia con perfecta claridad cuando se pasa la vista sobre la particular realidad que nos circunda más allá de las fronteras.

En Brasil, el fascista Jair Bolsonaro era presentado frente a miles de espectadores en el imponente sambodromo de Río de Janeiro con la figura de un descomunal payaso que concitó la estentórea burla no solo de los brasileños sino del mundo que sigue por millones ese desfile de carnaval a través de la televisión.

La Quinta Vergara, en Viña del Mar, Chile, estallaba con las más resonantes griterías de consignas contra el gobierno que se hayan escuchado jamás en ese escenario, solo que esta vez contra la dictadura de Sebastián Piñera; el brutal represor que ha logrado en apenas pocos meses de protestas en su contra superar la crueldad de su mentor Pinochet contra los chilenos.

Un carnaval de repudios anti neoliberales al que no escaparon Colombia, Santo Domingo, ni Haití, donde decenas de miles siguen en las calles combatiendo por la vida.

@SoyAranguibel

Negociantes del dolor

Por: Alberto Aranguibel B.

 No se conoció nunca en la historia un sector político que promoviera el estallido social de su propio país, para salir luego a recorrer el mundo buscando ejércitos que lo invadieran e intentar después de eso colocarse en el poder prescindiendo de cualquier tipo de procedimiento constitucional o electoral que justificase o soportase tal aberración.

Los guerreros de los que habló la historia, cuando salían de su suelo lo hacían para apertrecharse o para reorganizar sus fuerzas y ser luego ellos mismos quienes invadían su territorio, precisamente para librarlos del yugo de imperios extranjeros que hubiesen osado atravesar sus fronteras para expoliar y someter a sus pueblos.

En tales procesos, la penuria fue el signo común que demostraba la necesidad de librar las batallas que libraban esos luchadores en función de sus pueblos. La escases de recursos, la precariedad y la total inexistencia de confort, fueron siempre la constante en todas las historias de vida de quienes entregaban todo por su patria.

Pero, la oposición venezolana, farsante como es, habla de una fantasiosa e inexistente “invasión de cubanos” en Venezuela, para justificar el derroche de dineros que en nombre de su hipotética lucha de liberación lleva a cabo con recursos robados a la nación de la manera más obscena y descarada, cada vez en mayor cuantía e impudicia, con los cuales recorre el mundo en las más lujosas primeras clases de las líneas aéreas más costosas, y alojándose en los más deslumbrantes hoteles cinco estrellas de América y de Europa.

En su mundana itinerancia por palacios y mansiones de mandatarios y multimillonarios del planeta, no pierden nunca la oportunidad de procurar acciones de potencias extranjeras contra nuestro pueblo, al que castigan pasándole la factura del sufrimiento que generan esas ilegales sanciones que ellos promueven en el exterior, para continuar sacándole el más jugoso provecho al odio que diseminan por el mundo contra el chavismo.

Castigan a ese pueblo por no haber votado nunca por la oposición en procesos electorales en los que el chavismo ha contado siempre con un respaldo indiscutible y mayoritario.

Jamás un sector político fue tan inmoral como la oposición venezolana, que llega al extremo de asesinar gente viva en la calle, sabotear servicios públicos y acabar con la economía del país, tan solo para hacerse de ese grosero, insustancial y frívolo estilo de vida.

@SoyAranguibel

Constituyente: el respaldo de Trump a Guaidó demuestra su desesperación por Venezuela

CARACAS (Sputnik) — El respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump al líder opositor Juan Guaidó, demuestra el desespero de su Gobierno por Venezuela al fracasar en su intento por derrocar al mandatario Nicolás Maduro, dijo a Sputnik el integrante de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Alberto Aranguibel.

Lo que ha demostrado es el desespero que tiene Donald Trump porque no ha podido derrotar al Gobierno del presidente Nicolás Maduro; el acto de anoche [el discurso del Estado de la Unión] parecía más bien lastimoso, y así fue visto por la gran mayoría de los venezolanos; como una gran vergüenza“, expresó el constituyente.

El 4 de febrero, Trump expresó su apoyo a Guaidó, quien asistió en calidad de invitado al discurso del Estado de la Unión, un informe de gestión que realiza el mandatario ante el Congreso de EEUU.

Durante su alocución, el mandatario de EEUU se refirió a Guaidó como al “presidente único y legítimo” de Venezuela y destacó que todos los estadounidenses se unen al pueblo venezolano en su “justa lucha por la libertad”.

En ese sentido, Aranguibel manifestó que Guaidó se convirtió en el “payaso” de EEUU a cambio de recibir dinero.

Lo que vimos anoche no es nada nuevo, es una muestra más de la deplorable conducta de este pobre sujeto, que se ha convertido en el payaso de Estados Unidos, que ahora gira por el mundo mostrando desvergonzadamente esa condición ruin y miserable a la que se somete para recibir un puñado de dólares de Estados Unidos a cambio de esa actuación circense que está llevando a cabo“, sostuvo.

Guaidó inició el 19 de enero una gira que lo llevó a Colombia, Europa y EEUU, tras salir de forma clandestina del territorio venezolano. En su paso por EEUU, sostuvo un encuentro con venezolanos migrantes en Miami; mientras este 5 de febrero se reunió con el vicepresidente de esa nación, Michael Pence; y será recibido por Trump en la Casa Blanca.

El integrante de la ANC le restó importancia al encuentro de Trump con Guaidó, pues consideró que solo buscan hacer ver que el opositor venezolano es reconocido a nivel internacional.

Esa reunión no tiene ninguna importancia; que un pelele sea recibido en la Casa Blanca es una corroboración de la decadencia de la Casa Blanca. Es para tratar de aparentar que tiene algún tipo de estatura internacional; una jugarreta de baja estofa que trata de hacer Donald Trump para tratar de torcer el curso de la historia en Venezuela“, sostuvo.

Por su parte, el Gobierno venezolano rechazó este 5 de febrero las declaraciones del presidente Trump y calificó su discurso como “injerencista”.

En un agonizante esfuerzo por revivir la ya fracasada estrategia de cambio de Gobierno por la fuerza, apegada a un guión prefabricado, en medio de un espectáculo electoral circense, y haciendo uso de un discurso lleno de mentiras y declaraciones supremacistas, Trump ofende e irrespeta al pueblo venezolano al proferir violentas amenazas“, indicó el canciller Jorge Arreaza, a través de un comunicado.

La crisis política de Venezuela se agravó en enero de 2019 cuando el opositor Guaidó se autoproclamó presidente interino del país. Varios países occidentales liderados por EEUU reconocen a Guaidó, mientras que China, Rusia, Turquía y otros estados continúan respaldando a Nicolás Maduro.

Fuente: Sputniknews.com

Cerquitismo

Por: Alberto Aranguibel B.

Si algo caracteriza el comportamiento de la oposición venezolana en todo lo que va de revolución bolivariana, es que jamás ha estado determinado por una doctrina ideológica o por un dogma de naturaleza institucional, sino por una sensación de proximidad. Creer a cada rato de manera ilusoria que están ya a punto de alcanzar el poder ha sido su karma recurrente.

Sus emociones no están referidas al logro excepcional de una dirigencia luminosa en la conformación de las ideas de bienestar y progreso que dicen profesar sus militantes. Surgen más bien de la ansiedad que les provoca sentirse cada cierto tiempo (cinco años en promedio) cerca de un triunfo que nunca alcanzan limpia y correctamente, porque en vez de ejercer la política de acuerdo a la norma universal del trabajo de masas y de la elección secreta y directa, siempre escogen el camino de las argucias cazabobos, al mejor estilo de Súmate, o de las acciones de ingenua inspiración guerrillera, como las guarimbas.

En todo eso, los medios de comunicación han jugado un papel decisorio porque son los que le imprimen un carácter épico a esos atajos de desesperación, convirtiéndolos en fórmulas gloriosas de dimensiones casi míticas, como aquello de tocarle el violín a un contingente de la Guardia Nacional en medio de una autopista sin gente, en pueril demostración del supuesto “derecho político” a hacerse del poder sin importar los votos de los millones de electores que apoyen al presidente constitucionalmente electo.

En su eterno ir y venir de frustración perpetua, la oposición siente que está cerca de ese triunfo cuando cualquier evento dispara la sensación de haberse producido el final de una película que no termina nunca, como por ejemplo la “toma” de una base militar que solo existe para las cámaras de televisión porque en realidad los “tomistas” están del lado de afuera del establecimiento. Una vez que esa noticia se convierte en cosa pasada, la oposición se resigna y vuelve a la calma.

Lo que ha sucedido con Guaidó es exactamente eso; un raro fenómeno que surge del disparatado invento de la autojuramentación (a ver qué pasaba) que una vez más ilusionó a la militancia opositora con que estaban cerquita del triunfo.

Quienes aún lo siguen después de su bochornosa actuación como presidente imaginario, lo hacen no porque lo consideren un gran líder sino porque, como siempre, creen estar cerquita de aquello que en verdad nunca tuvieron ni siquiera medianamente próximo.

 

@SoyAranguibel

Vivir sin oposición

Por: Alberto Aranguibel B.

Se tienen por norma universal definitoria de la democracia la libertad de pensamiento y la garantía de la posibilidad de coexistencia civilizada de partidos políticos, no solo diferentes sino incluso antagónicos desde un punto de vista ideológico.

Pero de ninguna manera está establecido en la teoría política, bajo ninguna forma de pensamiento, que es obligatoria esa condición referida a la existencia de la diversidad política en la sociedad para entenderse como democrática. Para ello, lo único que debe ser constitucionalmente obligatorio es que esas libertades y garantías plenas para la expresión o la participación existan.

Pero, si la sociedad rechaza de manera invariable las propuestas de corrientes de opinión distintas a las que abriga o respalda en un momento determinado la mayoría, de ninguna manera puede considerarse fallido o incompleto dicho modelo. Menos aún cuando esas garantías, ese aseguramiento de las libertades de expresión o de participación, se ejercen en la forma más amplia, consistente y estricta, por todos los órganos del Estado y de la vida pública en general, como sucede en Venezuela.

Si un sector cualquiera de la vida nacional, como la oposición, se rebela contra las formas y los principios éticos convencionales de la política y se erige en poder fáctico, que apela de manera permanente a la desestabilización y al golpismo contra los gobiernos legítimamente electos por la inmensa mayoría de los ciudadanos; que no presenta propuestas alternativas que interesen al pueblo para la construcción del estado de bienestar y de paz al que todas y todos aspiran; que no acepta la fórmula del voto universal como base de la institucionalidad y la gobernanza, el problema no tiene que ser asumido como un problema de carácter nacional que arrastre consigo a toda una población que nada tiene que ver con la ineptitud e incompetencia de ese fracasado sector.

En Venezuela no existe (ni ha existido) una oposición a la altura de las exigencias, los retos y la necesaria madurez política que reclama el país.

El desastre que hoy cunde en la oposición solo demuestra, una vez más, que la revolución no ha tenido nunca un verdadero contrapeso propiamente político, sino un grupo de inmorales e inescrupulosos arribistas desesperados por alcanzar el poder a como dé lugar, con el único objetivo de hacerse de algún dinero fácil ofertando la patria a precio de gallina flaca (como es lo usual en el neoliberalismo).

Así que nadie se alarme. Vivir sin oposición no solo es completamente legal y constitucional, sino que es perfectamente posible. Y hasta provechoso.

Lo único que hay que hacer es habituarse a la idea. Y listo. Seguir adelante en la construcción de la Patria.

@SoyAranguibel

Transformar la comunicación

Por: Alberto Aranguibel B.

Clausura hoy en Caracas el que quizás sea el evento más significativo de todos cuantos se hayan realizado en el mundo en relación con la comunicación social y los retos que la misma tiene en virtud del papel que desempeña hoy la comunicación en la definición del rumbo y de la vida misma para la sociedad contemporánea.

Para nadie es mentira el peso que tiene la comunicación ya no solo en el debate y la difusión del conocimiento y de las ideas de la más variada índole, sino en el devenir mismo de la democracia, amenazada como está por las fórmulas alternativas de control del Estado que surgen desde los sectores procapitalistas que promueven la reedición de las vetustas tesis del libre mercado y la reducción o extinción del Estado Nación como entidad y centro de desenvolvimiento de la sociedad.

Las formas de democracia totalitaria que propone principalmente los Estados Unidos, y que copian al calco los países que hoy se rinden sumisos a los designios imperiales, con las obvias limitaciones (económicas, industriales, tecnológicas, etc.) de la mayoría de ellos en términos de competitividad frente al gigante del norte, hablan por sí mismas de la seria amenaza que se cierne sobre la humanidad a medida que la ilusoria narrativa del imaginario confort que supuestamente ofrece el capitalismo logra seducir a sectores de la sociedad que en la exposición al perverso discurso mediático terminan sometidos y desmovilizados en sus luchas por la justicia y la igualdad.

El viejo relato de la izquierda sobre la necesaria democratización de los medios, referido exclusivamente a la lucha por la conquista del control de los medios de comunicación por parte del poder popular, se abre hoy a nuevos niveles y escenarios, en los cuales el lenguaje mismo, los códigos semánticos, la estructura del discurso simbólico, deben ser considerados como sujetos susceptibles de transformación, si efectivamente lo que se pone en juego son procesos revolucionarios auténticos y profundos, en términos ya no solo económicos o materiales, sino culturales, políticos y sociales, como los que anuncia la explosión popular que se pone de manifiesto hoy en Latinoamérica.

Por primera vez en la historia se reúnen voceros de la comunicación de tantos países para reflexionar y proponer soluciones viables al respecto, tal como sucede hoy en Caracas.

Ahora hablan los pueblos.

 

@SoyAranguibel

Muertos acomodaticios

Por: Alberto Aranguibel B.

En Latinoamérica se está padeciendo hoy la más terrible realidad bélica que se haya producido jamás en el continente desde los tiempos de la brutal conquista española que diezmó pueblos y territorios enteros de manera simultánea en la forma cruel e injustificada en que lo hizo.

Frente al repudio al neoliberalismo expresado en este momento por las grandes mayorías del pueblo en Chile, Ecuador, Colombia y Bolivia, la respuesta ha sido la represión más despiadada por parte de los sectores de poder con los que cuenta la derecha en cada uno de esos países.

Las muertes, insumo vital preciadísimo para las corporaciones mediáticas en las que se apoya el modelo capitalista, no aparecen por estos días en los grandes titulares de esa prensa lacaya aún a pesar de presentarse como un fenómeno de dimensiones continentales.

De manera casi articulada, la noticia persistente en todos esos medios se centra en el bizarro debate de si fue o no un golpe de Estado lo que ha sucedido en Bolivia. Se entrevistan personalidades, se escuchan opiniones de analistas políticos, se consulta a expertos constitucionalistas, pero no se trasciende el tema sino que se circunscribe todo al mismo falso dilema del golpe o no.

Se cuentan por docenas los muertos en Chile producto de la represión del dictador Piñera contra los manifestantes que piden su renuncia, así como por decenas las muertes de bolivianos masacrados por la dictadura que asaltó el poder en ese país.

Pero no son noticia.

El pasado sábado, día en que el mundo entero esperaba ver titulares por la muerte de miles de opositores en Venezuela gracias a la expectativa generada por la infame guerra de desinformación y falseamiento mediático de la realidad de nuestro país, no se produjo ni un solo muerto.

Pero eso tampoco fue noticia para los medios.

La gran noticia que revelaba al mundo que no hubo ni un muerto en el apocalipsis previsto, fue considerada inservible. Mientras que la advertencia de la señora Michelle Bachelet sobre hipotéticos desbordamientos de los cuerpos de seguridad del Estado que pudieran presentarse durante la jornada opositora, sí ocupó un buen espacio en las primeras páginas.

No les sirven ni los muertos que el neoliberalismo provoca, ni tampoco los vivos que garanticen los gobiernos revolucionarios.

Así de “imparcial” es la prensa neoliberal.

@SoyAranguibel

Finol: Latinoamérica hoy: fotorreportaje en blanco y negro

Por: Ildefonso Finol

La tragedia del discurso neoliberal es que de tanto disfrazarse de neutral, de tanto insistir en el fin de las ideologías, de tanto decretar el pensamiento único y la supremacía moral de la competitividad, la ganancia y el individualismo, se vuelve fanfarrón y basta que surja un contradictor para que pierda la paciencia y saque a flote su verdadero rostro: el fascismo. El neoliberalismo no es democrático, ni siquiera liberal; no es representativo, ni legalista ni electoral: su ideología es el fascismo.

Y, ¡ay de aquél que ose disentir!

I

La derecha santanderista lleva años tratando de convertir a Colombia en el Israel de América Latina. Esta semana se aproximó un poco a ese objetivo al abstenerse en la votación para cuestionar el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Quizás el año que viene ya se atreva a copiar al Brasil de Bolsonaro votando abiertamente a favor del bloqueador.  

La otra hazaña israelí imitada por el uribismo (fase superior del santanderismo) como prerrequisito para ascender al rango del engendro sionista, es el bombardeo de civiles, preferentemente si se trata de niñas, niños y adolescentes. Le faltaría al terrorismo de Estado que gobierna Colombia, entrar en guerra con sus vecinos, porque ya a su propia población la trata sin ninguna consideración humanitaria, como enemigo interno.

Aunque dadas las últimas señales de la sociedad colombiana decente, asqueada por las tropelías de la clase política en el poder e indignada por las muertes de cientos de líderes sociales, indígenas y excombatientes pacificados, el sector paramilitar de la política comienza a sufrir derrotas significativas.

No debe olvidarse que el espíritu bolivariano está sembrado en el pueblo colombiano, y esa semilla tarde o temprano germina haciendo brotar lo mejor del alma colectiva.

II

Este fascismo latinoamericano, heredero de las dictaduras y los prejuicios raciales colonialistas, reproduce constantemente los contenidos simbólicos del pensamiento conservador; es racista, misógino, homofóbico, sectario hasta el extremo de desear la destrucción de todo aquel que sea diferente. Por eso persiguen al hijo del presidente electo de Argentina, honorable Alberto Fernández, o asesinan indígenas que defienden su derecho a la vida y la tierra en el Cauca y la Amazonía.

La violencia desatada por los fascistas en Bolivia, se ensañó bestialmente en la persona de la alcaldesa del municipio de Vinto, María Patricia Arce, a la que humillaron y maltrataron públicamente, vejándola de diversas formas, todas enmarcadas dentro de la actitud machista patriarcal muy típica de épocas coloniales.   

Las hordas derechistas se expresan con términos intrínsecamente violentos; llaman “indio infeliz” al Presidente Evo Morales, mientras anuncian “cruzadas”, como si se tratara de persecuciones religiosas cargadas de odio irracional. En el cuerpo de María Patricia Arce, los cobardes fascistas descargaron la crueldad de alma colonizada, como lo hicieron los invasores europeos con las heroínas Bartolina Sisa en el antiguo Alto Perú y en Maracaibo con Ana María Campos, por sólo citar dos ejemplos. El macho fascista, narcisista y falófilo, se cree con derecho a escarmentar, siente poseer el don de castigar a la mujer pecadora. Es el colmo de la bestialidad humana.

III

El colonialismo tiene su culto y sus feligreses. Piñera para hacerse el gracioso mete la banderita chilena entre la bandera gringa. Duque agradece a los “padres fundadores” de Estados Unidos haberle dado la independencia a Colombia. El defenestrado Kuczynski le mueve (le movía) la colita a Trump, y el pelele presidente de El Salvador se ofrece de cachifo del imperialismo. Gobernantes arrastrados, ignorantes e indignos. Pero arrogantes y represivos contra su pueblo. La mayor arrogancia del ignorante es negarse rabiosamente a salir de la ignorancia.

Es el perfil de lo que necesita Washington: el consenso de los serviles.

La sacralización del mercado capitalista por encima de las naciones y la vida misma, la exacerbación del egoísmo y el carácter depredador del modo de explotación, entran en dialéctica contradicción con los depauperados ingresos de las mayorías trabajadoras, la independencia política de los Estados soberanos y la sobrevivencia de la especie, generándose la confrontación que termina poniendo las cosas en blanco y negro.

Nuevamente la brecha entre propietarios del capital y asalariados se ensancha de manera grotesca incubándose el malestar social como consecuencia del modelo estructural dominante. Al fracaso de la manipulación ideológica cotidiana que permite períodos de paz social, le sigue la movilización espontánea de los sectores oprimidos, a la que responde el sistema con más represión. El estado burgués queda expuesto como lo que es realmente: un aparato de dominación de una clase minoritaria contra toda la población. Caso emblemático el chileno.

IV

Pero los pueblos van pariendo una historia muy distinta de la que esos poderes quieren imponer. La victoria progresista en Argentina ha reconfigurado el mapa geopolítico en la región. El audaz encuentro de López Obrador y Fernández anunciando el relanzamiento del sueño integracionista le da un gran impulso a la autodeterminación nacional frente al hegemonismo imperialista.

Por algo están invirtiendo tanto dinero los poderes fácticos en campañas antibolivarianas, al punto que han convertido en una moda hablar mal de Simón Bolívar. Para ello financian múltiples espacios en medios convencionales y redes tecnológicas de comunicación, patrocinan figurines de la farándula intelectual y comprometen la opinión de academias adictas a las exquisiteces aristocráticas. Son los mismos que nos convidan a olvidar nuestro pasado, pero se postran ante las vetustas leyendas anglosajonas.

Quiero insistir en una idea que ya expuse en textos anteriores: los pueblos que pierden conexión con su ancestralidad, se debilitan espiritualmente dejando carcomer su sentido de pertenencia a una épica colectiva moralizante, así son presa fácil de intereses foráneos que se proponen recolonizarlos. La enseñanza de la historia raigal y contemporánea, es una herramienta de liberación insustituible. Sólo la verdad histórica ofrece el fundamento a la verdadera revolución.

Al retratar la situación de Nuestra América, volvemos al punto donde no hay lugar a medias tintas; hoy se está con la dignidad de los pueblos o se sirve a la opresión.

Emerge con absoluta pertinencia el partido bolivariano.

yldefonso-FINOL  Yldefonso Finol

“Sólo la verdad histórica forma pueblos libres.”

Debut y despedida

Por: Alberto Aranguibel B.

Como todo lo que hacen siempre los líderes la oposición, él supo ingeniárselas para demostrarle al mundo no solo que los demás eran idiotas sino que él, mucho más allá de lo que todo el mundo pensaba, era el más inteligente y refulgente de todos cuantos por su cargo pasaron.

Por eso se inició con la que en la oposición se considera la más astuta de las estrategias; jugarse una carta que nadie hubiera jugado jamás, o que nadie se hubiera atrevido nunca a jugar por audaz y descabellada. La de la autojuramentación, nada más y nada menos que como presidente interino.

Ese solo acto de pueril gallardía lo presentaría ante los suyos como todo un Mesías de nuevo cuño, convencido como estaba de que de ahí en adelante nada podría interponerse entre él y el cielo.

Desde el primer momento supo siempre que todo era una farsa. Que jamás llegaría a Miraflores mientras los chavistas existieran. Pero, fiel a la proverbial conseja opositora de tirarse la parada, se dijo a sí mismo que “peor es nada”.

Y fue ahí donde comenzó el sainete más ridículo que la historia política venezolana recuerde, incluido aquel pintoresco caso del candidato Pedroza, del cual todo el país se burló tanto a mediados de los años ochenta, no tanto por su disparatado proyecto de llegar a Miraflores en burro, como por su singular recurrencia en el absurdo en todo lo que planteaba.

Claro, como la mayoría del país de hoy es menor de treinta y tantos años, el evento Pedroza no es comúnmente recordado. De ahí que para mucha gente en la oposición Guaidó haya aparecido como una verdadera revelación, con poderes casi místicos capaz de exterminar de raíz el chavismo que ningún líder opositor había podido ni siquiera pellizcar.

Pero, la realidad terminó siendo tan implacable como se suponía que tendría que ser en un mundo verdadero, no quimérico ni ilusorio; el tinglado se le vino abajo cuando al interinato se le agotó su cuarto de hora en la escena.

Hoy el otrora Mesías no es ni la sombra de lo que el paquete ofrecía. Los trajes de Armani cortados al estilo Obama, no lucen ya su encandilante fulgor. Sus antiguos admiradores no hacen sino despotricar de él con la peor saña.

Ahora su invitación a una marcha el 16 de este mes, es la invitación a una despedida.

Qué triste pueden llegar a ser los finales de las farsas.

@SoyAranguibel