Angel Guerra: Venezuela: la derecha busca un baño de sangre

Por: Angel Guerra Cabrera / la Jornada 

Más de 26 muertos, cientos de heridos y daños materiales estimados en 100 mil millones de bolívares es el saldo provisional de la violencia generada por el demencial clima de odio y violencia desatado por las protestas opositoras en abril.

¿Sus antecedentes inmediatos? Hace poco más de un año la contrarrevolución obtuvo mayoría en la Asamblea Nacional(AN) y se sentía más fuerte que nunca. Por primera vez desde 1998 había superado al chavismo en unos comicios. No hizo más que instalarse el órgano legislativo e inició un camino irracional hacia el golpe de Estado, que es lo suyo.

El nuevo presidente del Legislativo manifestó que en seis meses sacaría del cargo a Nicolás Maduro. Al continuar éste en su puesto, pasado el plazo, los legisladores oposicionistas le hicieron un juicio político en 24 horas y acordaron convocar elecciones en 30 días, decisiones para las que la AN no está facultada por la Constitución. Para no hablar de la ridícula ausencia del mandatario que declararon.

La AN se extralimitaba cada vez más en sus competencias y atropellaba las de otros poderes del Estado, cuando decidió juramentar a tres diputados cuya elección había sido anulada por el Consejo Nacional Electoral, que la consideró fraudulenta. Ante el reiterado atropello de la Constitución, es que el Tribunal Supremo, garante de su observancia, decide declararla en desacato y en el ínterin asumir algunas de sus funciones ante asuntos que requieren resolución urgente por interés social.

Bastaría que revocara la juramentación de los tres diputados para que cesara la situación de desacato. Pero no, prefiere acusar a Maduro de haber dado un “autogolpe”, cuando en realidad es la mayoría opositora la que mantiene una conducta golpista desde la misma instalación de la AN, que se retrotrae al golpe del 11 de abril de 2002, del cual son cómplices todos sus cabecillas más connotados. El “autogolpe” ha sido el pretexto para la nueva ola de protestas violentas, siempre apegadas, al igual que las de febrero de 2014, al “manual” del asesor de la CIA Gene Sharp y a las directivas de la Operación Venezuela Freedom 2 del Comando Sur yanqui.

En concordancia con la violencia opositora, sus exigencias son inaceptables por su carácter golpista: destituir a los jueces del Tribunal Supremo, convocar a elecciones de inmediato, liberar a los presuntos presos políticos y abrir un canal humanitario para asistir a la población. Puro cinismo. Es también el caso de la marcha convocada para el miércoles 26, cuyo supuesto objetivo era entregar una carta en la oficina del Defensor del Pueblo para solicitarle que –bajo descaradas amenazas– declare en falta grave a los jueces del Tribunal Supremo, requisito legal para que la AN los destituya.

El objetivo real era buscar derramamiento de sangre y una vez más lo consiguieron. Tarek Williamn Saab, defensor del Pueblo, ha declarado que la misiva ha sido entregada ya 15 veces por personeros opositores y desestimada por improcedente. Esta marcha, como siete anteriores que la oposición ha intentado conducir al centro de Caracas, no ha sido autorizada, como ocurre en otros países, donde se impide marchar en determinadas áreas. Aquí una explicación de por qué la prohibición.

Con el extremismo de derecha en el poder en Washington, la contrarrevolución tiene tres objetivos: asaltar el poder no importa el costo en vidas humanas y a la economía; impedir la recuperación económica y política de la Revolución Bolivariana en pleno curso, y ocultar su hundimiento político en un momento en que el chavismo ha ganado considerable fuerza, como lo demuestran sus movilizaciones de calle en comparación con las de los adversarios.

La hostilidad de la OEA, de varios gobiernos de derecha o atemorizados y la campaña mediática sin precedente contra Venezuela han contribuido mucho a estimular la demencia opositora. Un individuo mediocre, rencoroso y de baja estofa como Luis Almagro, ha terminado de descalificar a la OEA para tratar cualquier tema relacionado con la Patria de Bolívar.

Al fin y al cabo, el organismo siempre ha sido instrumento de la política injerencista y agresiva de Washington contra los gobiernos soberanos de Nuestramérica. El fin único de la oposición es derrocar el orden constitucional para volver al infierno neoliberal y a la represión masiva contra el pueblo. Mucho peor y más sangrienta que la ejercida después de “El caracazo”.

Angel Guerra  Angel Guerra Cabrera / La Jornada

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Pasqualina Curcio: Al revés

Por: Pasqualina Curcio / 15yÚltimo.com

Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días [y en Venezuela], no necesitaría atravesar ningún espejo; le bastaría con asomarse a la ventana.

Eduardo Galeano

1. Venezuela es uno de los pocos países, si no el único, con un régimen dictatorial cuyo dictador ejerce la tiranía después de haber abandonado el cargo. Pero además, siendo dictador, se da un autogolpe: en enero de 2017, la Asamblea Nacional, con la votación de la representación mayoritariamente opositora al Gobierno Nacional, decidió que el presidente Nicolás Maduro había abandonado el cargo, un mes más tarde, los mismos representantes diputados, incorporaron en su discurso que estábamos ante la presencia de una dictadura encabezada por el presidente de la República (el mismo que abandonó el cargo un mes antes). Un mes más tarde, ya siendo dictador, y según los mismos representantes, este presidente dio un golpe de Estado.

2. Entre 1958 y 1998, en 40 años, se realizaron 24 procesos electorales, un promedio de 1 elección cada 2 años. Después de 1999, en 18 años, se han realizado 25 comicios, incluyendo referendos revocatorios y constitucionales, en promedio casi dos elecciones anuales. Ha habido 3 elecciones los últimos 4 años, desde 2013. Según los factores que actualmente hacen oposición al gobierno nacional, a partir de 1999 los venezolanos han estado sometidos a un régimen dictatorial, cada vez más tirano, sobre todo después de 2013.

3. De las más de 1.000 emisoras de radio y televisión a las que el gobierno les ha otorgado permisos para operar en el espectro electromagnético, el 67% son privadas, 28% están en manos de las comunidades y el 5% son de propiedad estatal. De los 108 diarios que hay, 97 son privados y 11 públicos. El 67% de la población venezolana tiene acceso a internet. Según los factores políticos que hacen oposición al gobierno nacional, en Venezuela no hay libertad de expresión.

4. El presidente de la República, en pleno ejercicio de sus funciones, en el marco del período presidencial de 6 años, ante actos de violencia de parte de factores locales, que buscan la desestabilización económica, social y política, ha convocado a un diálogo por la paz a los sectores de la oposición. La oposición no acude al llamado, prefiere promover actos de violencia en las calles. El presidente es un tirano y dictador, los demócratas son los de la oposición.

5. Todas las organizaciones políticas (los partidos) se encuentran en un proceso de renovación. Convocatoria realizada por uno de los cinco poderes públicos, el Consejo Nacional Electoral. Todos han acudido al llamado de renovación. Están en puerta las elecciones regionales y municipales. Mientras tanto, dirigentes y seguidores de los factores locales de oposición, vociferan: ¡Estamos en una dictadura!

6. En Venezuela se están violando todos los derechos humanos, hay que aplicarle la Carta Democrática Interamericana. Es lo que afirmaba en Washington, Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos. Simultáneamente, en Ginebra, la Organización de Naciones Unidas, aprobaba de manera abrumadora el Examen Periódico Universal presentado por Venezuela. Examen que tiene como objeto supervisar la situación de derechos humanos en cada uno de los 193 países miembros de esta organización.

7. La ultraderecha, que hace oposición al gobierno nacional, financia y promueve acciones de violencia y terrorismo: bloquea calles, avenidas y principales arterias viales; atenta contra escuelas y establecimientos de salud; en un acto fascista, terrorista y demencial se valen de mercenarios para asediar e incendiar el Hospital Materno Infantil “Hugo Chávez Frías” de El Valle, en el que hubo que evacuar a 58 neonatos y parturientas asfixiados por el humo. Según estos factores políticos de oposición, la responsabilidad es del gobierno nacional por controlar la situación, dispersar a los mercenarios y por evacuar a los niños y mujeres.

8. Hay escasez de algunos alimentos, medicamentos y productos de higiene. Las empresas encargadas de su producción, importación y distribución, las grandes transnacionales, han recibido, de parte del gobierno nacional, las divisas a tasa preferencial; han recibido la materia prima a precio subsidiado; se les ha incrementado el precio de los productos en casi 4.000% en menos de un año (2016); el pueblo venezolano hace largas colas para adquirir estos productos. Los bienes siguen sin aparecer en los anaqueles. En Venezuela esto no es ineficiencia de la empresa privada, es un fracaso del modelo socialista.

9. A pesar de que aumentó su precio 3.700% (pasó de 19,00 bolívares en marzo de 2016 a 700,00 bolívares en diciembre), cifra muy superior a la inflación anual, cientos de clientes hacen largas colas para adquirir la harina de maíz precocida para la arepa (el Pan de los venezolanos). Los dueños de las empresas, al ver a todos sus clientes haciendo largas colas para adquirir su marca, respondieron disminuyendo 80% la producción de la harina.

10. Se escucha en los programas de opinión de las radios, sobre todo aquellas con una línea editorial manifiestamente contraria al gobierno nacional: “Estamos en la peor crisis económica, requerimos ayuda humanitaria, nos estamos muriendo de hambre, no hay comida, exigimos que se abra el canal humanitario”. Luego se escucha: “Y ahora publicidad… los invitamos a visitar el Restaurant “X”, allí podrán degustar variedades en carnes y pescados, postres exquisitos, ubicado en la calle tal, lleve a toda su familia este fin de semana”… “Querido amigo, querida amiga, ¿se va de vacaciones esta Semana Santa?, no deje de pasar por el supermercado “Y”, allí encontrará todo lo que busca, variedad y frescura a buenos precios para disfrutar de unas excelentes vacaciones y descansar como usted lo merece”. Final de la publicidad: “Regresamos con nuestro invitado de hoy, experto en economía, y seguimos conversando acerca de la necesidad urgente de abrir el canal humanitario en Venezuela por la falta de alimentos”.

11. Los últimos 4 años los campesinos han abastecido de frutas, verduras, hortalizas al pueblo venezolano. Son pequeños productores del campo, sin mucha capacidad financiera para resistir situaciones económicas y financieras difíciles. Las grandes empresas nacionales y transnacionales de la agroindustria, grandes monopolios y oligopolios con capacidad de cartelizarse, y sin duda con gran músculo financiero, no han abastecido al pueblo a pesar de recibir materia prima subsidiada y divisas a tasa preferencial.

12. Entre 1980 y 1998, en el marco del sistema capitalista neoliberal, la pobreza aumentaba a la par del crecimiento económico. En 1999, con la aprobación popular de una nueva Constitución, cambia el modelo económico y social a uno de justicia social, desde ese año los aumentos de la producción implican disminución de la pobreza. Para algunos venezolanos fracasó el modelo socialista, el que se aprobó en 1999.

13. La principal empresa del Estado venezolano, Petróleos de Venezuela, provee del 95% de las divisas del país, el otro 4% corresponde a otras empresas del Estado. Las empresas privadas generan el 1% restante. En Venezuela, las empresas privadas son eficientes y exitosas, las del Estado son ineficientes.

14. En Venezuela, el valor de la moneda en el mercado ilegal es el marcador de los precios internos de la economía. Cuando son manipulados intencional y desproporcionadamente esos valores en los mercados ilegales inducen la inflación. El gobierno, ante la inflación inducida, para proteger el poder adquisitivo de la clase trabajadora, decreta aumentos de salarios. El responsable de la inflación es el gobierno por haber aumentado los salarios y no los terroristas de la economía que han manipulado 38.732% el tipo de cambio ilegal desde 2013 hasta la fecha.

15. La producción nacional per cápita en Venezuela los últimos 4 años es, en promedio, 9% mayor a la de los últimos 30 años. La tasa de desocupación, la históricamente más baja en 30 años, 6,6%. Venezuela está en la peor crisis y caos económicos.

16. Las principales industrias del sector farmacéutico, las que importan, producen y distribuyen más del 90% de los medicamentos y material médico quirúrgico en Venezuela, recibieron de parte del gobierno nacional y a tasa preferencial 1.660 millones de US$ en 2008 para importar los bienes. En 2015 recibieron 1.789 millones de US$ (más que en 2008). En 2008 no había escasez de medicinas, en 2015 sí. El responsable de que no haya medicinas es el gobierno.

17. La República canceló más de 60 mil millones de US$ por concepto de compromisos de deuda externa durante los últimos 4 años. Lo hizo de manera completa y puntual. Venezuela es calificada como el país con mayor índice de riesgo financiero en el mundo.

18. El Citibank decidió de manera repentina cerrar las cuentas bancarias del gobierno nacional mediante las que se realizaban los pagos y transferencias para cumplir con los compromisos financieros y comerciales en el exterior. La razón fue que el Estado venezolano es muy riesgoso. Citibank no cerró las cuentas de los particulares privados. Quizás el Estado venezolano es muy riesgoso porque cuenta con la principal reserva de petróleo a nivel mundial, la segunda de gas, la de agua dulce, coltán, diamantes, oro, y otros recursos más. Tal condición debe implicar mucho riesgo para el Citibank.

19. En el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, sede del Poder Ejecutivo, un 12 de abril de 2002, se autoproclamaba como presidente de la República Pedro Carmona Estanga, luego de dar un golpe de Estado al presidente Hugo Chávez. En el evento de autoproclamación, se leyó el siguiente decreto: “Se suspenden de sus cargos a los diputados principales y suplentes a la Asamblea Nacional, se destituyen de sus cargos al presidente y demás magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, así como al fiscal general de la República, al contralor general de la República, al defensor del pueblo, y a los miembros del Consejo Nacional Electoral”. Los presentes en el acto en el que se disolvieron todos los poderes públicos mediante un decreto que constituye la mayor ofensa a la Constitución Nacional, gritaban emocionados: “¡libertad y democracia!”.

20. Quienes gritaban “¡libertad y democracia!”, un 12 de abril de 2002 en el Salón Ayacucho, aprueban hoy el supuesto abandono del cargo del presidente de la República. Son los que hoy gritan “¡abajo el dictador!”, refiriéndose al presidente constitucionalmente electo con la mayoría de los votos del pueblo venezolano. Ante los ojos de algunos, ellos son los demócratas.

21. Se escucha a algunos venezolanos, quizás confundidos o mal informados: “Ojalá y el Comando Sur de los Estados Unidos termine de tomar la decisión de invadirnos, así acaba con este modelo fracasado, y el país prosperaría”. Irak, Libia y Siria, por mencionar algunos países bombardeados e invadidos por Estados Unidos, se encuentran en guerra, no han prosperado, están destruidos. ¿Tendrán algún ejemplo de país invadido por Estados Unidos que haya prosperado?

22. Venezuela es una amenaza extraordinaria e inusual para los intereses de Estados Unidos. Eso decretó Barack Obama, presidente del imperio y de la gran potencia militar mundial, responsable de invasiones y de guerras.

Los venezolanos patriotas, pueblo de paz, insistimos que es al revés.

Pasqualina Prof. Pasqualina Curcio / 15yÚltimo.com

¿Por quién doblan las campañas… mediáticas?

(a propósito de una marcha de veladas intenciones)

Alberto Aranguibel B.

“-¿Hay muchos fascistas en vuestro país?
Hay muchos que no saben que lo son, pero lo descubrirán cuando llegue el momento”.

Por quién doblan las campanas

El poder de los medios de comunicación no es una metáfora antojadiza de las ciencias sociales para explicar el control que desde los medios radioeléctricos e impresos los sectores dominantes han ejercido sobre la sociedad.

A través de ese poder se viene modificando desde hace siglos la percepción que de sí mismos tienen los pueblos de las culturas y creencias más diversas a lo largo del planeta (exactamente en la misma medida de la penetración y alcance del medio en la sociedad), imponiéndose en cada uno de ellos códigos y valores ajenos a sus propias realidades y formas de vida, la mayoría de las veces no solo ajenos sino incluso contrapuestos a sus aspiraciones y necesidades verdaderas.

Hacerle creer al mundo en paradigmas inoculados con el propósito de su propia desmovilización, es la forma más extendida y eficaz de la burguesía para someter a las clases trabajadoras y mantenerlas en la sumisión sin la necesidad de recurrir a ejércitos represores que contengan e inhiban el natural potencial revolucionario inmanente en el ser humano.

El debate en la Venezuela de hoy no consiste tanto en la confrontación de concepciones ideológicas doctrinarias que sobre la economía tengan los diferentes sectores políticos que hacen vida en el país, como en el propósito revolucionario de la construcción del poder popular por una parte, y la necesidad que tiene la derecha de obstaculizar esa posibilidad por la otra.

En todo eso, el medio de comunicación ha jugado un papel más que decisivo.

A través del medio de comunicación la revolución ha sostenido de manera persistente su defensa del socialismo bolivariano como única vía para alcanzar la justicia y la equidad social que asegure el bienestar y el progreso que entre los venezolanos debemos construir para el beneficio común en forma colectiva, bajo la premisa marxista de “De cada cual según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades”.

La derecha, por el contrario, ha sostenido la necesidad de reorientar al país bajo los salvajes parámetros del libre mercado y su perversa lógica de la competitividad y la ganancia como norma, en la cual el ser humano no es sino un actor individual enfrentado al resto de la humanidad en el afán por imponerse sobre ella para satisfacer una ambición de riqueza que la misma sociedad capitalista le inocula como paradigma.

La marcha convocada por la oposición para el 1 de septiembre, no es sino uno más en la larga cadena de eventos estrictamente mediáticos con los cuales la derecha pretende instaurar en el imaginario colectivo la idea de su supuesta (y nunca realizada) superioridad numérica frente a la capacidad chavista para la movilización y el respaldo popular.

Del “¡Chávez vete ya!” que vociferaba desquiciada la derecha en el año 2002 para justificar su felonía golpista en 2002, hasta el “¡Maduro renuncia ya!” del 2016, el esquema de la estrategia opositora de intentar posicionar mediáticamente la matriz de su quimérica mayoría, independientemente del apoyo real que sus eventos de calle y el voto popular evidencien, ha sido invariable.

Jamás hubo millones de personas en las movilizaciones de abril del 2002 contra el presidente Chávez, como ha querido hacerle creer al mundo la oposición desde entonces. Físicamente es imposible meter más de diez mil personas en la vertiente de Chuao frente al CCCT. Tampoco hubo millones sumados al paro petrolero de ese mismo año. Lo que sí hubo en realidad fue la privación del combustible a los venezolanos, ocasionada por la paralización de cuando mucho treinta mil trabajadores apenas que laboraban entonces en PDVSA. Un sabotaje a la actividad económica nacional provocado por una minúscula porción de la sociedad.

Los resultados electorales (en los que recurrentemente triunfa la revolución) dejaron siempre en evidencia el desmedido sobredimensionamiento mediático del que era objeto la capacidad verdadera de la derecha para movilizar al pueblo. Pero buena parte de esa población que era impactada con ese discurso no creía en ello porque siempre estaba el medio de comunicación privado para alimentar su desconfianza en el sistema electoral y profundizar el odio hacia el chavismo, al que la derecha ha acusado sistemáticamente de asaltante de ese respaldo mayoritario que la oposición decía tener.

El medio de comunicación no es, pues, usado por la oposición para difundir una propuesta o elaborar un discurso político que atraiga al pueblo y lo convoque a la participación, sino más bien como instrumento para el forjamiento de una realidad virtual en la que sus seguidores se sientan confortables y plenamente realizados y el chavismo militante se sienta cohibido y desesperanzado.

Tanto las guarimbas del 2004 como las de 2014 (así como la toma de la Plaza Francia de Altamira en 2003) son fiel reflejo de ese fenómeno de la manipulación mediática al que se apega la derecha en Venezuela cada vez con más ahínco. Una minúscula cantidad de personas entrenadas en la técnica del foquismo insurreccional se distribuye en apenas 18 de los 332 municipios en los que se divide políticamente el país, para incendiar unas cuantas esquinas con escombros y basura, y los medios se encargan de hacerlos aparecer como la mayoría del país manifestando “pacíficamente” contra el gobierno nacional.

De esa manipulación mediática surgen los muertos que esa estrategia del terror ha dejado como saldo de dolor en el país. Venezolanos enervados por la ira que les causa sentirse robados por el gobierno en la condición mayoritaria que arbitrariamente les han hecho creer que ellos son, desatan la más feroz violencia contra una sociedad a la que consideran ya no la legítima mayoría sino la “cómplice” propiciatoria del asalto del cual se dicen víctimas.

Una enervación colectiva que busca hacer aflorar entre los venezolanos lo peor del ser humano de donde saca siempre provecho solamente la dirigencia opositora que, colocada oportunamente a buen resguardo (no solo en lo personal, abandonando el sitio de la conflagración a la que conducen a la gente, sino con el discurso muy bien calculado en el que califican de “pacíficas” a las movilizaciones cuyo único propósito final es que se desborden en estallidos violentos que les abran oportunidades políticas), obtiene mediante campañas mediáticas de tipo estrictamente propagandístico el premio de la desestabilización social a costa del dolor y de la muerte de sus propios militantes.

El sesgo oportunista y calculador de tan fraudulento enfoque conduce inevitablemente al fracaso, pero la oposición se niega a asumirlo. La decepción a la que ella misma expone a su militancia cuando sobredimensiona eventos donde la millonaria concurrencia anunciada no excede a la postre las diez o doce mil personas, en el mejor de los casos, es más que ningún otro factor el determinante del escaso poder de convocatoria que le ha venido caracterizando cada vez más.

Aquel postulado de la realización del ser humano en colectivo del que habló John Donne en sus disertaciones metafísicas (que inspiraron a Hemingway y que inspiran muchos de los razonamientos revolucionarios desde 1624), son exactamente opuestos a esos esquemas oportunistas de la derecha que hoy pretende convertir a los contrarrevolucionarios en héroes libertadores.

Obligan al militante opositor a creer que su batalla es la misma de los aguerridos luchadores contra la opresión, y que el compromiso antichavista es de la misma magnitud de la entrega de personajes como aquellos de Por quién doblan las campanas, que se resignaban con gallardía a la muerte inexorable que les esperaba en la acción guerrillera para la que estaban designados.

La diferencia es que en esos abnegados revolucionarios de ficción a los que el escritor daba vida en su novela, palpitaba el sentido de las causas más justas y nobles del pueblo. Aquí la derecha, que no tiene vergüenza alguna en usar a su propia militancia como carne de cañón, libra su más feroz batalla por reinstaurar el neoliberalismo para hacer que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Intentar retrotraernos al escenario trágico que era nuestro país antes de la revolución bolivariana. Tal como lo advirtió el presidente Chávez en aquella histórica alocución del 8 de diciembre de 2012.

 

@SoyAranguibel

¿Qué estamos comiendo?

Por: Alberto Aranguibel B.

La derecha nacional e internacional pretende darle connotación de apocalipsis a una distorsión de la vida económica en Venezuela cuyo responsable no es otro que el mismo capitalismo por el cual se orienta esa derecha avara y especuladora.

El país entero sabe cuál es el curso de toda esa mercancía que desaparece de anaqueles que desde las primeras horas del día son vaciados por todo un enjambre de bachaqueros al servicio de los grandes capitales que hoy están detrás de ese inmenso delito.

Pero lo de la salmonella que ha cundido en estos días como parte de la guerra sicológica de esa derecha irresponsable para infundir terror en la población, no debe ser desatendido del todo. Que esté montada toda una campaña para hacerle creer al mundo que en el país habría una crisis humanitaria que en realidad no hay, no quiere decir que el peligro en verdad no exista.

Ningún país consume en un día la inmensa cantidad de productos que se vende en los supermercados y que los bachaqueros agotan en pocas horas. Obviamente esa mercancía se está acumulando cada vez más en los insólitos e insalubres escondrijos que el bachaquerismo usa como caleta.

Sótanos, depósitos de maquinarias, habitaciones de hoteles de mala muerte, talleres mecánicos, y hasta drenajes de aguas negras, son hoy los lugares escogidos por esos maleantes que a través de la usura y la especulación más desalmadas están acabando con el ingreso y el bienestar que la revolución le ha dado al venezolano.

Su negocio está en agotar la existencia en los supermercados para que la gente no pueda comprarle a más nadie sino a ellos. Y al precio que les venga en gana porque, como delincuentes que son, no se rigen por ninguna de las normas legales que rigen al comercio formal.

Por eso el percance del bachaquerismo no es solo el precio exorbitante al que colocan los productos, sino el peligro de pandemia que puede desatar la contaminación a la que esas condiciones de insalubridad y falta de higiene exponen los alimentos que hoy consume la población que les compra.

Ciertamente el riesgo será cada vez mayor en la medida en que se le siga poniendo atención exclusivamente al tema económico o al comercial y no al sanitario.

@SoyAranguibel

Piazzola: Me fui de Venezuela, y lo perdí todo

El siguiente es un post del inmigrante venezolano en España, Augusto Piazzola, enviado por él al portal InmigrantesEnMadrid.com el día 12 de julio de 2016. Por ser de sumo interés para los venezolanos que son víctimas de las campañas de desinformación y terror generadas por los medios privados de comunicación nacionales e internacionales, lo colocamos hoy en este blog. 

Por: Augusto Piazzola

Ya tengo tres meses que me fui de Venezuela, me vine a Madrid con mi respectiva maleta llena de esperanzas e ilusiones, obstinado de tanta Patria, de la escasez, la inflación, las colas, la inseguridad y sobre todo de la pelea política.

Vendí el apartamento, la camioneta y cerré la empresa de publicidad que tenía, consideré que con eso podría sobrevivir en Madrid mientras lograba reabrirla acá y buscar clientes, en una ciudad tan grande no sería muy difícil lograrlo. Tengo pasaporte italiano gracias a mi padre, lo que me ayudó muchísimo con los papeles y me ha permitido vivir legalmente en España sin mayores trámites.

Pero la cosa no es tan sencilla, aquí los costos son mucho más altos que en Venezuela, allá vivía en un apartamento de 180 metros cuadrados en el este, aquí me he mudado a las afueras de la ciudad a un pisito de 45 metros, allá pagaba una estupidez en luz, internet, teléfono y gas; aquí eso es carísimo y según me han dicho algunos amigos, cuando venga invierno será mucho peor porque es casi que obligatorio encender la calefacción.

Ahorita el verano he logrado soportarlo a duras penas, pero no ha sido nada fácil, el calor es inclemente, sumamente seco y agotador, se hace de noche a las 11 pm y amanece a las seis de la mañana, o sea, nunca refresca, no es como en Venezuela que de noche hace fresco, aunque el día haya estado hirviendo.

Alquilar fue sumamente difícil, sin tener nómina nadie quiere rentar y menos a alguien que, aunque tenga pasaporte italiano tiene acento venezolano al hablar, dicen que han tenido problemas con venezolanos que se van sin pagar, destrozan el piso o peor aún, que no quieren salir del inmueble. Al final me tocó pagar los seis meses por adelantado y firmar una fianza y ahora me doy cuenta que un piso completo, así sea de 45 metros es mucho, los costos son muy altos, que siendo yo una persona sola me habría salido mejor alquilar una habitación, al menos mientras comienzo a generar dinero.

La parte de la empresa no es soplar y hacer botellas, los impuestos te comen vivo y la competencia es feroz, ya he gastado más de 25.000 euros y sólo he facturado 150, me han dicho que debo esperar un año haciendo publicidad y relaciones públicas para que los posibles clientes me conozcan, confíen en mí y así comenzar a ver la pasta, que debí hacer un estudio de mercado para saber si era viable el negocio, pero no quise pagar los 1.500 euros que costaba y ahora me está saliendo más caro, debí haber hecho caso.

Aquí es muy fácil gastarse en un mes lo que te tomó años ahorrar y trabajar en Venezuela, debes hacer tu presupuesto y ser lo más austero posible, olvidarte de lujos, de comodidades y del facilismo que aún hay en nuestra tierra.

Mis consejos para que no te quedes sin dinero mientras te adaptas son:

  • Alquila lo más barato y que esté amoblado
  • Evita comer en la calle
  • Come vegetales y productos que requieran poca cocción (ahorro de electricidad)
  • Nada de taxis
  • Acepta cualquier trabajo legal, incluso aunque creas que no eres capaz de realizarlo
  • Busca medidas alternativas para regular la temperatura (evita el uso de Aire Acondicionado o Calefacción)
  • Establece un presupuesto mensual y cúmplelo
  • Si vas a emprender, combínalo con un empleo para que siempre haya un ingreso

En tres meses, queriendo hacer las cosas como las hacía en Venezuela me descapitalicé y estoy a un paso de perder todo por no hacer caso. Espero no les pase a ustedes.

Augusto Piazzola.

Fuente: InmigrantesEnMadrid.com

¿Y dónde están los espías?

Por: Alberto Aranguibel B.

Uno no puede andar por ahí diciendo que es un espía
Loch K. Johnson, profesor de la Universidad de Georgia.

En la legendaria serie de televisión de los años ’60, “el temible operario del recontra espionaje”, Maxwell Smart, hacía gala de una particular ineptitud para llevar a cabo su trabajo como agente de CONTROL, copia fiel de la agencia norteamericana de inteligencia (CIA), sin que por ello viera jamás frustrada ninguna de su misiones en la lucha contra el mal que encarnaba KAOS (el equivalente en la serie a la agencia soviética KGB).

Junto al furor causado por la saga de James Bond y por muchos otros agentes secretos de ficción que el cine puso de moda en los albores de la guerra fría, el Super Agente 86 sirvió para demostrar cuán instaurada está en la cultura imperialista la idea del espionaje como arma de dominación.

La Biblioteca Presidencial Ronald Reagan, en el estado de California, USA, conserva entre sus exposiciones permanentes una sala dedicada a mostrar un sinnúmero de artilugios e instrumentos usados por los espías a través del tiempo, incluyendo algunos ficticios, como el zapatófono usado por Smart en el serial televisivo, de los cuales, según han reconocido expertos en la materia, han surgido muchos de los instrumentos (o “gadgets”, como también se les conoce) utilizados hoy en día por los agentes de los más diversos cuerpos de inteligencia.

objetos espías

Edward Snowden, perseguido por la potencia más grande del mundo en servicios de espionaje, los Estados Unidos de Norteamérica, es la constatación viviente de esa gran verdad que es la expansión de los sistemas de infiltración secreta que mantienen hoy en los cinco continentes a cientos de miles de agentes de inteligencia de las naciones más poderosas del planeta.

Para los Estados Unidos, el delito de Snowden sería precisamente el haber puesto en evidencia el trabajo de esos agentes, al dar a conocer públicamente la inmensa documentación de la profusa actividad de espionaje norteamericano en el mundo.

Tanto Snowden como Julián Assange, asilado desde hace más de cuatro años en la embajada de Ecuador en Londres por las mismas razones, representan para el imperio el peligro de hacer tambalear la red de espionaje más grande e intrincada que jamás haya conocido la historia.

El espionaje es cada vez más una realidad no solo innegable sino inocultable en la mayoría de los casos.

En el museo Bletchley Park, lugar en el que Alan Turing llevó a cabo en Londres los trabajos de descifrado del código alemán de la máquina Enigma durante la segunda guerra mundial, se estudia el arte de la codificación y decodificación de información como una más de las materias en las que se forman los futuros agentes que cursan la carrera de espionaje en la universidad privada de Buckingham en Inglaterra.

Marika Josephides y Sam García, estudiantes de la maestría en servicios de seguridad y servicios de inteligencia en dicha universidad, sostienen en un reportaje de la television alemana Deutshe Welle, que la sinergia entre la maquinaria de guerra (como los tanques y los fusiles) y las armas del espionaje fue decisiva para lograr el triunfo de los aliados en la segunda Guerra mundial. “Hicieron un buen trabajo –dicen- y nos ayudaron a ganar la Guerra. Nosotros, los aliados, la democracia, vencimos. Hoy también tenemos secretos y esperamos que con estos secretos volveremos a ganar”.

La profusión del arte del espionaje como carrera es tal que servicios que debieran ser secretos se publicitan abiertamente a través de anuncios por las redes sociales, fundamentalmente Facebook y Linkedin, y medios de comunicación convencionales para reclutar candidatos a agentes, como lo hacen de manera regular el M15 y el M16 británicos, la CIA norteamericana, el Mossad israelí, el CNI español y hasta la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) argentina.

Mientras la CIA usa la poderosa herramienta que es Hollywood para reclutar agentes a través de comerciales que incluyen a glamorosas protagonistas de series de superagentes como “Alias” y otras por el estilo, la AFI argentina coloca avisos en la prensa con invitaciones como “Joven argentino, si tienes más de 18 años, secundario completo y te gusta el recontraespionaje, no lo dudes, acércate a la AFI y conviértete en espía”.

En España la “Tienda del espía” es una próspera red commercial con locales en Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, en la que se venden artilugios de todo tipo para llevar a cabo de manera eficiente la labor de los espías.

tienda espia

La diversificación de las ramas de la investigación o áreas de desempeño que interesan a las agencias de espionaje es un indicador fehaciente del avance de esa cultura en la sociedad de hoy en día. Desde antropólogos, corredores de bolsa, traductores, hasta expertos en videojuegos, son ahora candidatos idóneos para ser reclutados como agentes secretos, no solo por sus destrezas particulares sino por la utilidad que ofrecen para hacerse de una fachada convincente que les permita ocultar con la mayor seguridad su verdadera labor en cualquier país.

La fachada de periodista es probablemente la más usada por agencias como la CIA. La película Argo recreaba esa modalidad de camuflage utilizada por los cuerpos de inteligencia norteamericanos, pero que en Venezuela, como se ha comprobado en más de una ocasión, es utilizada como mecanismo de infiltración verdadero para intentar acabar con la revolución bolivariana.

Empresarios, publicistas, ingenieros de la construcción y hasta integrantes de sectas religiosas, como mormones y predicadores evangélicos de todo tipo, han sido desde siempre las fachadas usualmente utilizadas por los servicios de inteligencia para llevar a cabo su pérfida labor.

La pregunta es ¿en un país declarado y ratificado por el gobierno de Barack Obama como “enemigo inusual y extraordinario”, que posee la reserva de petróleo más grande del planeta, que promueve un modelo de justicia e igualdad social que deja al descubierto la inviabilidad e inconveniencia del modelo neoliberal capitalista, será posible que no esté activado algún mínimo plan de espionaje por parte de las agencias norteamericanas de inteligencia?

La reciente detención de un norteamericano en las inmediaciones de la Gran Misión Vivienda Venezuela en Ciudad Caribia, capturado por posesión ilegal de armas de Guerra y de una serie de fotografías en su celular que lo muestran como entrenador de paramilitares, corrobora de manera inequívoca que sí lo está.

joshua holt

Pero no solo lo comprueba la larga lista de espías y agentes gringos que han sido capturados por los cuerpos de seguridad venezolanos a lo largo del periodo revolucionario. El exagente de la CIA, Raúl Capote, ha hablado de centenaries de jóvenes venezolanos que habrían sido reclutados desde hace más de diez años por ese organismo para formarlos en métodos contrarrevolucionarios en el exterior, entre ellos Lorent Saleh y Yeiker Guerra.

Sin embargo la derecha se burla de la seguridad del Estado y arremete de nuevo contra el gobierno bolivariano acusándole de sufrir de algún tipo de “delirante paranoia antiimperialista” al menos.

Solo el más neófito de los mortales podría creer hoy que el imperio va a sentarse a contemplar los acontecimientos politicos en curso en Venezuela desde la comodidad de una poltrona en los predios de su embajada, y que, como no los ha visto deambulando por la calle enfluxados de negro, con lentes de aviador y escarapelas distintivas de la CIA en el pecho, entonces los espías no existirían.

Quienes neciamente asumen el espionaje como lo dibuja la caricatura neoliberal que lo describe como “arma de los regimens comunistas para atentar contra las democracias del mundo” y no como el enemigo verdadero que desde el imperio nos acecha hasta en los rincones más insospechados, se niegan a reconocer esa larga e innegable historia de ingerencia que ha marcado particularmente a los Estados Unidos como el más grande agresor de las naciones independientes del planeta, no solo mediante la dominación militar o económica que ejerce a su antojo, sino con el perverso instrumento del engaño y la manipulación con el que persiguen controlar y someter las estructuras estratégicas fundamentales de los Estados soberanos.

La más elemental lógica determina que hoy nuestro país está expuesto a la agresiva acción de ese espionaje mucho más que cualquier otra nación en el mundo en este momento. Hacerle el juego a esa probabilidad negando su existencia es actuar indudablemente en abierta traición a la patria.

Dirán en la mal llamada Mesa de la Unidad… “¿Y qué es una raya más pa’ un tigre?”

@SoyAranguibel

 

Aranguibel: La Gran Misión Abastecimiento Soberano es un llamado a la unión del país para enfrentar la guerra

Caracas 14/07/2016.- El analista político y periodista, Alberto Aranguibel, afirmó este jueves que la Gran Misión Abastecimiento Soberano lanzada esta semana por el presidente Nicolás Maduro, debe ser asumida por los venezolanos como un llamado a enfrentar unidos la guerra económica que los sectores del gran capital han desatado contra el pueblo, asegurando a la vez que la oposición solo busca generar un estallido social en Venezuela para convocar un referéndum que no sea consultivo sino revocatorio.

Durante una entrevista en el programa En Contacto, transmitido por RNV Informativa, Aranguibel señaló que la Revolución Bolivariana está preparada para continuar enfrentando las acciones de la derecha, porque “no es una experiencia nueva la de combatir los intereses elistescos del gran capital, ya que las arremetidas han sido constantes durante estos 17 años”.

Explicó el analista que a través de la historia los sectores dominantes han tratado siempre de someter a los pueblos mediante la presión económica para generar hambre y desespero entre la gente y con ello lograr mantener el poder, tal como les sucedió a Leningrado, en Rusia, y a Londres, en Gran Bretaña, durante la segunda guerra mundial, donde la población se vio sometida a los peores rigores del asedio y sin embargo salió siempre airosa.

De la misma manera, comentó que la oposición no está de acuerdo con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP),  debido a “son ellos quienes promueven esta guerra para generar penuria en el pueblo”.

Oiga aquí la entrevista completa:

La desmemoria de la papa

Por: Alberto Aranguibel B.

En verdad que McDonald’s sí supo… aplicárnosla.

Después de la verraquera que formó porque supuestamente no le daban dólares preferenciales para importarla y por eso entonces tenía que dejar al país sin el grasiento producto de la comida chatarra por la cual es famosa, ahora resulta que vuelve a vender su toxicológico combo, esta vez con papas producidas en el país pero sin rebajar el precio por el ahorro que eso le representa en términos de costos de importación y nacionalización de lo que antes importaba.

Como buena empresa capitalista, antes que mercadotecnia, a lo que juega esa cadena de comida es al “estratego” filibustero y tramposo al que juegan siempre todas las corporaciones trasnacionales que se sienten bien apoyadas por el Tío Sam, en lo que de ninguna manera puede llamarse área de negocios sino asaltos en descampado a las economías emergentes sobre las cuales se abalanzan en pos de cada vez más dinero sin importar el daño que ocasionen a los pueblos.

farsa macdonalds

El “estratego” no es sino el arte de los trucos y los ardides para despistar al contrario en un archiconocido tablero de juego que seguramente todo el mundo ha jugado alguna vez.

Un laboratorio farmacológico cualquiera sale y dice en medio de la guerra económica desatada por esas mismas corporaciones contra el pueblo, que no puede surtir el mercado con, digamos, aspirina porque supuestamente no le han asignado los dólares para importarla.

Olvídese usted de aquel cuento mitológico de la conveniencia de las inversiones extranjeras en el país y de todo aquel gamelote de que iban a generar empleos y a estimular la producción nacional. Ellos a lo que venían era a hacer plata y a llevársela cuanto antes. De eso se trata el “libre mercado” que las rige.

Fíjese solamente en que al día siguiente de cada anuncio de ese tipo siempre aparece un producto similar a la aspirina que dicen que no pueden traer, pero eso sí: más caro porque le agregan algún añadido que usted no necesita. Un añadido que para lo único que sirve es para incrementar el precio del producto.

Igual a lo que hace ahora McDonald’s con la papa criolla; sí había pero no sabían cómo cobrarla más cara. Todo era una farsa golpista. Por eso Wendy’s, Burguer King y Arturo’s nunca dejaron de vender sus combos con papitas.

@SoyAranguibel

“Crueldad que conmociona”: aumentan los asesinatos selectivos de chavistas

Ernesto Navarro/Agencia RT de noticias.- Entre los años 2013 y 2016 al menos 36 personas identificadas abiertamente con el chavismo han sido víctimas de asesinatos selectivos en varias regiones de Venezuela, según se desprende de una investigación de la página Con el Mazo Dando.

Se trata de un informe titulado ‘Chavismo: el blanco de la muerte por encargo‘, en el que se muestra no solo el número de muertos sino los lugares y los móviles de cada asesinato, todos atribuidos a sectores extremistas de la oposición política, según los autores del reporte.

Siempre son actos muy crueles y siempre están dirigidos contra personas inocentes pero que tienen una alta ascendencia emocional en la sociedad, con lo cual no precisan de una gran operación de exterminio del adversario, ya que golpeando de forma estratégica consiguen el mismo efecto

“Aunado a esos móviles inducidos por la ultraderecha, también se encuentran los homicidios a escoltas de dirigentes revolucionarios bajo la simulación de un robo o un hecho violento”. Esta es una perversa estrategia que, exaltada por medios locales e internacionales, sirven para calificar al país como inseguro.

Según el sitio web, en el período señalado se cuentan los asesinatos de cinco funcionarios públicos (dos diputados, dos concejales y un alcalde); seis líderes comunitarios (incluye un dirigente estudiantil universitario); ocho militares (de varios rangos y detectives de inteligencia); 16 escoltas de altísimas personalidades del Gobierno y el caso emblemático del periodista Ricardo Durán.

Motivación política

El ministro venezolano para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Gustavo González López, aseguró recientemente que algunos hechos violentos registrados en Venezuela forman parte de una escalada de acciones paramilitares que persiguen obtener saldos políticos, informó la estatal Venezolana de Televisión.

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Vinculan a policías de municipio opositor con asesinato de periodista en Venezuela

“Son hechos que buscan generar terror (…) estamos ante acontecimientos abominables, pues las pesquisas nos llevan a esa conclusión. El grado de ensañamiento ulterior con las víctimas del delito va más allá de un simple robo y no buscan intereses personales”, apuntó el ministro.

Y es que la violencia es apenas uno de los elementos de un plan mayor, analizó el vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz: “Los asesinatos selectivos de líderes revolucionarios, la inseguridad inducida, la guerra económica, los bachaqueros, el ataque contra la moneda y el decreto estadounidense contra Venezuela son productos de una alianza entre las fuerzas del narcotráfico, paramilitares, pranes [capos], delincuentes y la derecha nacional e internacional, con la finalidad de debilitar a la Revolución Bolivariana y buscar un estallido social”, reseñó el diario ‘Correo del Orinoco‘.

Objetivo: conmoción

Para el analista político Alberto Aranguibel, el asesinato selectivo no se mide por la cantidad de víctimas, debido a que quienes lo ejecutan buscan causar una gran conmoción en la sociedad de forma precisa, apuntando a personalidades emblemáticas. Siempre calculando la rentabilidad política.

Si en un momento determinado queda en evidencia que las víctimas responden a un solo sector político y, con ello, de dónde vienen los ataques, suelen apuntar en la otra dirección, ya que el objetivo causar alarma en la sociedad

“Siempre son actos muy crueles y siempre están dirigidos contra personas inocentes, pero que tienen una alta ascendencia emocional en la sociedad, con lo cual no precisan de una gran operación de exterminio del adversario, ya que golpeando de forma estratégica consiguen el mismo efecto”, dijo en entrevista con RT.

Otro de los peligros de los asesinatos selectivos es que no discrimina el bando político al que dispara.

“Si en un momento determinado queda en evidencia que las víctimas responden a un solo sector político y, con ello, de dónde vienen los ataques, suelen apuntar en la otra dirección, ya que el objetivo es causar alarma en la sociedad”.

Esto hace recordar que el dirigente opositor Leopoldo López se entregó a la justicia venezolana cuando representantes del Gobierno presentaron pruebas de que sectores de la propia oposición planeaban su asesinato.

Aranguibel puntualiza un aspecto concreto: “Esta modalidad de crimen es una expresión que se presenta, sobre todo, en sociedades donde los sectores que lo impulsan están signados por la cobardía. Son personas que evaden la confrontación directa, son los más cobardes de la sociedad”.

Por: Ernesto J. Navarro

María Machado ofrece más muertos para que se logre la intervención extranjera en Venezuela

Caracas.- En un texto publicado por la líder fascista venezolana en su cuenta Twitter, María Machado le pregunta al representante de Derechos Humanos de Venezuela ante los organismos internacionales, Germán Saltrón, si necesita más muertos para acceder a la intervención extranjera en el país.

El embajador Saltrón dijo este jueves 02 de junio en declaraciones a Unión Radio que “no están dadas las condiciones para la aplicación de la Carta Democrática contra nuestro país”, a lo cual la dirigente negativa respondió vía redes sociales preguntando “¿cuántos muertos más necesita?”, dejando ver que las acciones terroristas promovidas por ella en 2014 junto con el líder terrorista Leopoldo López, habrían estado orientadas a provocar muertes violentas con la finalidad de justificar la intervención extranjera en Venezuela, pero que según su particular lectura de los acontecimientos hasta hoy dichas muertes no habrían sido suficientes para lograr tal objetivo.

Maria  muertosDe acuerdo al texto, redactado en perfecto castellano (con lo cual no queda la más mínima duda de lo que dice), la exdiputada estaría ofreciéndose como facilitadora idónea para la consecución de cualquier cantidad de muertos que haga falta para alcanzar el propósito de reinstaurar el modelo neoliberal en el país mediante las acciones fascistas que ella, junto con buena parte de la dirigencia opositora nacional, han escogido como método para hacerse del poder en vista de su recurrente fracaso para hacerlo por la vía democrática, electoral y pacífica.

En otro mensaje difundido en la misma fecha a través de su cuenta pero un poco más tarde, María Machado reafirma lo dicho, esta vez amenazando abiertamente a los cancilleres de la comunidad de la Organización de Estados Americanos (OEA), en el que les dice que “darle más tiempo a Maduro tiene un precio: muertos”.

maria muertos ya

CONOZCA MÁS DE LA EXDIPUTADA MARÍA MACHADO EN EL SIGUIENTE VIDEO:

@SoyAranguibel

 

¿Por qué no está preso Álvaro Uribe?

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 30 de mayo de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

“El mal no es una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor”.

Pablo VI

El estereotipo del malvado, del criminal que roba o asesina tan solo por el morboso placer de sacar provecho fácil de los demás, es una deplorable caricatura que le asigna al delincuente la imagen del rufián menesteroso, ruin y maloliente, con la que se dibuja desde siempre al villano en la iconografía del mundo contemporáneo.

Es la simbiosis pobre-malhechor con la que la burguesía presenta al delincuente.

Ya sea porque se le atribuya la responsabilidad en la elección de los gobiernos ineficientes que el propio capitalismo le obliga a elegir como parte de su estrategia para perpetuar el sistema, o porque se le acuse de ser el causante de la anarquía, la violencia y la criminalidad en las calles, el pobre siempre será visto por los sectores oligarcas como el causante del mal, como parte de los mecanismos culturales de dominación que le permiten mantener sometidos a los pueblos.

De ahí que a los sectores más encumbrados de la oligarquía colombiana les resulte tan incongruente e impensable que un pupilo tan destacado de la más ultra conservadora élite social y política de esa sociedad, un verdadero “gomelo” en el habla neogranadina de mayor alcurnia, pudiera ser de alguna manera el tan prominente criminal que describen las acusaciones que contra Álvaro Uribe Vélez cursan en la infinidad de expedientes que lo certifican como tal en el mundo.

Por esa condición de muy “chirriado” exponente de la ultraderecha es que ha sido electo dos veces presidente de la república en su país y aceptado por la llamada comunidad internacional como abnegado defensor de la democracia y glorioso estandarte del antichavismo.

Sin embargo, el siniestro personaje es quizás uno de los más crueles y sanguinarios genocidas que haya conocido América y el mundo a lo largo de los últimos cincuenta años, al menos.

Lo que pudiera parecer en principio una vulgar exageración, se constata como pavorosa verdad cuando se toma en cuenta nada más la inmensa expansión que logró el narcotráfico a partir del apoyo que como director de aeronáutica del Departamento de Antioquia en los años 70’s le asegurara Álvaro Uribe a los carteles de la droga que convirtieron a Colombia en el primer productor y exportador de estupefacientes del planeta, lo que en sí mismo permite calcular la dimensión del crimen contra la humanidad cometido desde entonces por el ex mandatario hasta hoy en día.

Según cientos de testimonios de testigos, funcionarios de gobierno, magistrados del poder judicial, así como de ex integrantes del narcotráfico y del paramilitarismo (fuerzas creadas por Uribe para someter a la población al más tormentoso horror al que nación alguna haya sido sometida jamás en procura de la estabilidad de su gobierno y del sistema neoliberal que allí impera) la vertiginosa carrera política del ex mandatario estuvo en todo momento signada por el soporte y la connivencia con los sectores criminales más temibles del hermano país, de lo cual existe una descomunal cantidad de documentación fehaciente perfectamente verificable, así como infinidad de evidencias que constituyen las políticas de represión fomentadas por sus gobiernos, tanto como Gobernador de Antioquia como Presidente de la República, tales como las eufemísticamente denominadas “Convivir”, verdaderos grupos de exterminio violatorios de toda clase de derechos humanos y legales contra la población más pobre e indefensa de esa nación a la que exterminaron en masa mediante ejecuciones extrajudiciales para hacerles aparecer como guerrilleros y elevar falsamente sus estadísticas de efectividad en el nefasto Plan Colombia.

Las evidencias que incriminan a Uribe de manera insoslayable en decenas de masacres a lo largo y ancho del territorio colombiano, dan cuenta del carácter genocida de una política que obligó a millones de habitantes a emigrar hacia otros países, fundamentalmente hacia Venezuela, donde a lo largo de los dos períodos uribistas llegaron cerca de seis millones de refugiados, además del dolor que significa la muerte de los cientos de miles de hombres, mujeres, ancianos y niños, que no pudieron escapar con vida a la demencial guerra de falsos positivos desatada por Uribe Vélez contra su propio pueblo y que terminaron sepultados en las decenas de fosas comunes que hasta hoy han aparecido y que todavía faltan por aparecer en ese país.

De acuerdo al padre jesuita Javier Giraldo, activista defensor de los derechos humanos en Colombia, la horrenda realidad de las fosas comunes de desaparecidos se hizo evidente en La Macarena, región del Meta donde se descubrió una de las más grandes fosas, con cerca de 2.600 cadáveres enterrados desde el 2005 hasta el fin de la era uribista, así como en Vista Hermosa, San José del Guaviare, el Putumayo y Villavicencio.

Solamente en la llamada Comuna 13 de Medellín, la segunda ciudad en importancia de Colombia, aparecieron en 2015 más de 300 cadáveres de asesinados en 2002 por los cuerpos paramilitares a la orden del entonces gobernador Álvaro Uribe, exactamente de la misma forma en que se presume fueron asesinados y descuartizados las decenas de miles de desaparecidos reportados por miembros de los grupos paramilitares desmovilizados que hablan de más de 2.000 cementerios clandestinos.

La Dirección de Justicia Transicional del Ministerio de Justicia colombiano estima que el número de enterrados en todas esas fosas por órdenes directas de Álvaro Uribe Vélez, podría sobrepasar en total los 105.000 “NN” (que es como se les denomina a los cadáveres sin identificar), una cifra descomunal que supera con mucho la sumatoria de todos los desaparecidos en Suramérica durante el periodo de las dictaduras latinoamericanas y que podría ser solo comparable al holocausto nazi o a la barbarie de Pol Pot en Camboya a lo largo del siglo XX.

En un país como Colombia, dominado por una élite oligarca que detenta el poder desde sus orígenes como república mediante la cultura del terror y del sicariato ejercido sistemáticamente contra los liderazgos populares, así como contra todo aquel magistrado que cometa la osadía de imputar judicialmente a un connotado jerarca de la burguesía como Uribe, o cualquier periodista que reporte la atrocidad de los delitos por ellos cometidos, el temor a ser vilmente asesinado (como tantas veces ha sucedido) es un muro de contención frente a la justicia. Ahí, más que en ninguna otra parte, el neoliberalismo se apoya en la muerte.

La guerra que ha costado cientos de miles de vidas a Colombia desde hace más de medio siglo, y que le ha abierto las puertas a la injerencia norteamericana en el más oprobioso acto de entrega de soberanía que haya conocido la región, ha sido el oxigeno con el que ha contado Uribe para salir airoso de responsabilidad en ese genocidio por él perpetrado. Sus políticas orientadas a fomentar los crímenes de extorsión y secuestro, asesinatos selectivos de líderes sindicales, campesinos y políticos, así como del narco-paramilitarismo, son en esencia la base de sustentación con la que cuentan la poderosa industria bélica norteamericana y su aparato de control político y económico en Suramérica.

El senador colombiano Iván Cepeda lo ha dicho con perfecta claridad: “Hay una derecha internacional que está empeñada en perpetuar los conflictos armados para que encubran la crisis del modelo neoliberal… Su intención es que el proceso de paz (en Colombia) se venga abajo. Que el conflicto continúe para que a través de él se regionalice la guerra colombiana: entrometerse cada vez en los asuntos de Venezuela, seguir cultivando relaciones de enemistad con Nicaragua, Ecuador… La sensación que da es como si formara parte de una estrategia mucho más global”.

En todo eso Álvaro Uribe Vélez, por su estirpe de profunda convicción ultra derechista, su naturaleza desvergonzadamente fascista, y su talante irrenunciablemente servil y rastacuero, tiene un papel prominente que jugar; el del inmoral vendepatria rendido al interés del imperio sin el más mínimo miramiento ni conmiseración, porque supone que con ello lava el prontuario que lo amenaza con llevarle al corredor mismo de la muerte cuando su amo del norte así lo disponga.

Por lo pronto, el “gomelo” seguirá disfrutando las mieles de su estrellato contrarrevolucionario. El neoliberalismo y la ultraderecha suramericana y del mundo lo necesitan para llevar a cabo el trabajo sucio de intentar aplastar los movimientos progresistas de nuestros pueblos para imponer su fracasado ALCA en el continente.

Algo así como el narcodependiente necesita a la droga con la cual ese criminal hijo de Santander ha intoxicado al planeta.

@SoyAranguibel

Lo que hay que cambiar en Venezuela no es el gobierno sino la oposición

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 23 de mayo de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

La democracia no es sino el acuerdo o pacto social del que hablaron desde siempre los pensadores e ideólogos del modelo. Es decir, la búsqueda de la armonización y el correcto equilibrio de la sociedad mediante el respeto a la sabia fórmula “Tu derecho llega hasta donde empieza el derecho del otro”.

Que el imperio norteamericano y “sus aliados” del mundo capitalista más desarrollado hayan secuestrado el concepto para adecuarlo arbitrariamente a sus muy particulares intereses es otra cosa. La democracia no tiene absolutamente nada que ver con lo que vende Estados Unidos en el mundo como estadio perfecto de sociedad.

De hecho, lo poco que avanzó la democracia desde sus orígenes en la búsqueda de la igualdad social, ha sido destruido sistemáticamente por esa concepción neofascista que la coloca en la historia contemporánea como bastión ideológico de los sectores pudientes de la sociedad en contra de los intereses de las grandes mayorías depauperadas que el mismo modelo capitalista va dejando a su paso en la casi totalidad de los cinco continentes.

La pretensión imperialista es que políticamente no deberá importar jamás el padecimiento de los pueblos si la democracia está debidamente asegurada. Pero asegurada única y exclusivamente como soporte de un capitalismo que como modelo económico es cada vez más insostenible.

Para la cultura política norteamericana el concepto mismo de la lucha de clases es un adefesio ideológico sin valor alguno. Sin embargo, ahí la sociedad es dividida entre buenos y malos pero ya no desde la óptica marxista que nos refiere a la igualdad y la justicia social, sino desde la concepción que la reduce a la idea de los “buenos” y los “malos” en la forma políticamente aséptica en que lo concibe Hollywood en sus películas.

Los presidentes de esa poderosa nación que es los Estados Unidos dividen al mundo a su buen saber y entender en esos mismos términos, justificando con ello agresiones contra los pueblos a los que arbitrariamente acusan de “enemigos de la humanidad”, en la medida en que afecten particularmente los intereses del imperio. O lo que es igual; del capitalismo.

De acuerdo con esa escueta apreciación políticamente aséptica de la sociedad y del Estado, no sería correcto promover ninguna idea de igualdad social, porque los “buenos” no deben ser confundidos jamás con los “malos”, ni mucho menos considerados “iguales”, dado que ello representaría una violación flagrante de los equilibrios naturales del universo.

Para el capitalismo es perfectamente normal que las voces más recalcitrantes del neoliberalismo en el mundo exijan con toda su fuerza e indignación la liberación inmediata de un asesino como Leopoldo López, instigador directo de las muertes de más de 43 venezolanos y de la agresión contra más de 900 compatriotas a los que el terrorismo les ocasionó heridas graves, mientras en las cárceles norteamericanas se encuentra injustamente condenado a 75 años de prisión (¡tres cuartos de siglo!) un luchador pro independentista portorriqueño como Oscar López Rivera, que jamás agredió a ningún ser humano y por el cual ninguna de esas voces falsamente indignadas reclama libertad ni derecho alguno.

La lista de la obscena discriminación de la cual son objeto siempre los pobres frente a la complacencia del capitalismo con las élites burguesas, es infinita a lo largo de la historia. La esclavitud, el racismo, la explotación y la exclusión social, no son sino expresiones masivas de esa cultura oligarca del desprecio a los pobres.

Para esos voceros del neoliberalismo los muertos que Leopoldo ordenó asesinar no justifican su prisión porque no eran importantes para el sistema. No había forma de que lo fueran; eran pobres.

La esposa de López y los líderes de la derecha nacional e internacional que la usan como estandarte contrarrevolucionario lo repiten sin cesar; “¡Ya, supérenlo!” les gritan insolentes a las viudas y deudos de los asesinados mientras recorren el mundo difamando a nuestro país y dejando muy en claro que ellos sí no están dispuestos a superar la cárcel del terrorista. No tienen por qué hacerlo; ellos son los “buenos”.

Bajo la influencia de esa cultura, que aliena a un sector de la población que se considera perteneciente a una clase “superior” y la convence de la despreciabilidad de la cual deben ser objeto por parte de ellos los sectores populares, es que se puede llegar a comprender la insensatez que rige a la oposición venezolana cuando actúa con tan desquiciado empeño trasgresor de las más elementales reglas ya no solo del comportamiento político sino de la cordura misma, como es invariable en su atrabiliario accionar.

Desde aquel inaudito compendio de torpezas y chapucerías que significó el golpe de abril de 2002 contra el gobierno más legítimo que conoció el país desde sus orígenes, hasta el rocambolesco sainete seudo parlamentario que viene haciendo en la Asamblea Nacional desde hace apenas cinco meses, todo cuanto tiene en su haber como acción política la oposición venezolana es un absoluto atentado contra el más elemental concepto de democracia conocido hasta hoy por la humanidad.

El capricho por imponer en la jefatura del gobierno a un sector político que no logra jamás mayoría en elección presidencial alguna sino que de manera circunstancial la obtiene en el parlamento (tal como lo ha hecho la derecha en Honduras, Paraguay y Brasil), es ya de por sí revelador del esquema antidemocrático por el que se orienta la oposición en Venezuela. Pero tratar de hacerlo tercamente mediante la violencia más irracional y desalmada es demostración del carácter fascista que más allá de lo inconstitucional y antidemocrático guía a ese sector político en el país.

Siguiendo rigurosamente el esquema del modelo de democracia pitiyanqui que promueve el imperio norteamericano en el mundo, la derecha venezolana transmite la sensación de avance hacia el poder gubernamental solamente en la medida en que se incremente el terror que su confrontación política produzca en las calles.

Si los titulares hablan de muertos en protestas (sean del bando de los protestantes o de los cuerpos de seguridad), tal como lo exige el formato de la conflictividad usado por EEUU para promover hoy intervenciones militares en cualquier parte del mundo, entonces la oposición se considerará siempre plenamente favorecida y de ahí en adelante su objetivo pasará a ser el incremento constante de la violencia para generar cada vez más notoriedad noticiosa. El centimetraje de prensa y no la vida de las personas será lo que cuente.

La saña con la que le hemos visto actuar contra las mujeres, el odio misógino que forma parte tan profundamente arraigada de la oposición desde el punto de vista filosófico incluso, y que lo vemos en la grosera exclusión de la presencia femenina en todos los escenarios opositores, es una simple exacerbación de ese desprecio hacia el pueblo, hacia los pobres, hacia los desvalidos, a los que sin distingo alguno la derecha considera enemigos de clase.

Esa bestial agresión de la cual fue objeto la semana pasada un reducido grupo de tres oficiales femeninas de la Policía Nacional Bolivariana (a las que en ningún momento se les vio agredir a los integrantes de la manifestación que la derecha se propuso convertir en una nueva acción golpista, y que terminó siendo evidencia de lo inconveniente que es permitir que los agentes del orden público enfrenten arremetidas violentas y de naturaleza abiertamente terrorista sin armamento de ningún tipo) además de la proverbial cobardía que les caracteriza, solo sirve para demostrar de manera innegable que los problemas de Venezuela no se resolverán cambiando de gobierno sino cambiando de oposición.

La oficial Dubraska Álvarez (PNB) salvajemente atacada por los grupos fascistas entrenados desde hace meses por la derecha para provocar un estallido social en el país, no es sino una más de las tantas funcionarias y funcionarios que han sido víctimas de una forma brutal de hacer política que juega con la vida del ser humano en la búsqueda de notoriedad en el terco empeño por hacerse del poder antojadiza y antidemocráticamente.

Falta saber qué opinan de ello el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) y sus acólitos de la derecha internacional que hoy oxigenan con su anuencia y su beligerancia a ese sector tan evidentemente criminal de nuestro país.

@SoyAranguibel

Como Ustedes Pueden Ver… la oposición es violenta por naturaleza

Roberto Hernández y Alberto Aranguibel analizan la misoginia, la falsedad y la cobardía de la oposición venezolana.

MUD: Cuando el crimen desplaza a la política

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 09 de mayo de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

El afán de la burguesía por el control de las ideologías generó a través del tiempo infinidad de reflexiones por parte de pensadores y filósofos que estudiaron el tema mucho más allá de su comprensión como simple reducto del pensamiento político o partidista, como suele verse, y que la entendieron como un instrumento más de los sectores dominantes para el ejercicio del control social.

El propósito de Fukuyama cuando habló en 1992 del fin de la historia no era otro que el de promover la idea burguesa del bienestar de la sociedad que representaba la superación de la confrontación ideológica, para dar paso a una dinámica generada por el modelo del libre mercado en la cual el consumismo y no la política sería el determinante del desarrollo humano.

Un concepto manejado mucho antes por Bell en su libro “El fin de las ideologías” (1964) y profundizada en “El advenimiento de la sociedad postindustrial” (1973) y “Las contradicciones culturales del capitalismo” (1976), incluidos ambos por la revista Time en la lista de los 100 libros más importantes del siglo XX.

Marcuse, por ejemplo, trabajaba la idea de la desideologización revisando los postulados de Marx, Hegel y Freud al respecto, llegando a plantear el tema desde la óptica sicológica del individuo como actor ya no de la lucha de clases ni de la alienación social del trabajo sino de la cultura capitalista de la libre competencia, la riqueza fácil y la codicia, impuesta fundamentalmente a través de los medios de comunicación. Un aspecto más que decisivo en la confrontación política en la sociedad actual.

La desideologización es indispensable en el modelo burgués para inhibir el talante transformador propio de los sectores dominados, pero solo hasta cierto punto en donde las contradicciones del capitalismo se expresan en abierto conflicto con el interés supremo de los sectores dominantes por ejercer su dominación.

Una obvia contradicción del modelo capitalista de Estado es su imposibilidad de subordinar formalmente a las clases dominadas como podía hacerlo en el Estado-esclavista o en el Estado-feudal. La apariencia de la igualdad entre las clases sociales es indispensable para la noción de democracia que lo rige. En virtud de ello el desempeño político de los sectores dominados son tolerados de alguna manera, siempre y cuando se orienten hacia el fortalecimiento del modelo de la dominación y no hacia ningún otro.

En ese sentido Poulantzas sostiene: “En el caso del Estado capitalista, la autonomía de lo político puede permitir la satisfacción de intereses económicos de ciertas clases dominadas, limitando aún eventualmente el poder económico de las clases dominantes, frenando en caso necesario su capacidad de realizar sus intereses económicos a corto plazo, pero con la única condición –posible en el caso del Estado capitalista- de que su poder político y el aparato de estado queden intactos” (Poulantzas, 1969).

Es decir, se fomenta desde el capitalismo una concepción servil y rastrera de la política que a la larga termina por convertirse en una instancia inútil y despreciable, generalmente repudiada por la sociedad, para permitir así la perpetuación del modelo.

A través de ese proceso de enajenación de la política para aparentar libertad y justicia, se destruye la noción misma de ideología y se prostituye el ejercicio político abriendo espacios a la antipolítica, a la anarquía y hasta a la institucionalización del crimen en el Estado, en este caso como sector de insondables intereses económicos (y muy alto poder de fuego en la nueva realidad de la delincuencia organizada) que tiende al ejercicio del control social dada su preeminencia fáctica sobre el resto de la sociedad.

Una nueva ética del consumo desmedido, el confort y el placer basado en el lujo y en la moda como ideales de vida, determina el auge creciente de la criminalidad en el mundo. En términos absolutos, las más altas tasas de delitos contra los bienes y las personas se producen hoy en día en los países capitalistas. En ellos, el avance del crimen organizado en los espacios políticos, muy diferente al fenómeno de la corrupción o pérdida de valores éticos que en esos espacios ha sido desde siempre usual, es una realidad incontrovertible.

El político tradicional, entregado a la negociación de la política mediante prebendas, tráficos ilegales y negociados obtenidos en virtud de su relativa influencia en la sociedad, está siendo progresivamente desplazado en el mundo capitalista por el crimen organizado cuya pretensión es precisamente la de independizarse de una intermediación en el acceso al poder que ha terminado por resultarle muy costosa e innecesaria.

El terreno propicio para ello es todo aquel sector desideologizado de la política cuyas bases éticas y morales resulten ya no solo frágiles, como las de la derecha, sino proclives y hasta afines a las ambiciones de enriquecimiento fácil que les son comunes a ambos sectores.

Ese desplazamiento, que se vio desde hace ya varias décadas en Italia con la penetración de la mafia en las esferas del poder político, es el que se ha visto más recientemente en Colombia con la infiltración del narcotráfico y del paramilitarismo en el congreso así como en puestos claves del gobierno. En México, donde los carteles de la droga determinan mediante el sicariato quiénes pueden o no pueden ser candidatos a alcaldes o gobernadores, el fenómeno es también una realidad.

En Venezuela la oposición se ha orientado desde siempre por esa doctrina capitalista del desprecio al debate ideológico. Su único discurso es el de la descalificación y el infundio.

Por eso el reclamo más insistente del Comandante Chávez fue en todo momento el de la necesidad de una oposición responsable que hiciera propuestas serias al país, que pudieran ser discutidas en un gran debate nacional en función del bienestar común.

Pero esa oposición no estuvo nunca, ni lo ha estado ahora, dispuesta a asumir ese importante papel de contrapeso que la democracia le asigna en el Estado. Su negligencia e ineptitud para su propio desempeño han terminado por dejarla atrás para darle paso a una modalidad política que se ha estructurado progresivamente a su sombra signada esencialmente por el afán de la criminalidad.

Contabilizados uno a uno ya no solo los delitos de corrupción política convencionales sino particularmente los crímenes contra la vida y los bienes de las personas constatados con pruebas irrefutables en los que la oposición venezolana ha estado incursa en los últimos 18 años, es perfectamente posible asumir hoy sin exageraciones o acusaciones infamantes de ninguna naturaleza que la derecha venezolana no es ya un sector político infiltrado por el delito, sino una instancia de la criminalidad que ha venido copando el ámbito político para hacerse definitivamente del poder sin intermediación de partidos o sectores políticos que ya no les resultan indispensables.

Desde la inmoralidad que significa fundar partidos políticos con fondos robados al Estado venezolano, recibir dineros de origen dudoso a cambio de favores, manejo de sumas exorbitantes y de estilos de vida groseramente dispendiosos que no pueden ser explicados, hasta las innumerables atrocidades en crímenes, asesinatos, sicariatos, violaciones, etc., en las que aparecen incursos siempre representantes, dirigentes o militantes, de las organizaciones políticas de la derecha, el salto cualitativo (y cuantitativo sobre todo) ha sido de tal dimensión y alcance que sería estúpido continuar calificando ese comportamiento como expresión de enajenación política.

Sin embargo, la campaña mediática montada por esos sectores es la que persigue hacer aparecer a la dirigencia revolucionaria como una banda de rufianes que habrían saqueado el erario nacional en el más gigantesco asalto a los dineros públicos de la historia, y al gobierno nacional en el más criminal del planeta.

La desviación de la atención para culpar a un incierto ladrón que corre delante de la multitud ha sido siempre un recurso eficaz para ocultar al verdadero criminal. Y la oposición lo está utilizando.

Mientras más acusa sin pruebas al gobierno revolucionario (generalmente por acciones delictivas que la misma oposición comete), más evidencias irrefutables de su conducta criminal aparecen.

Los escándalos de las cuentas en los bancos suizos, los de Andorra, y de los papeles de Panamá, en los que al final solo aparece siempre gente de la oposición o de la alta burguesía criolla, así como el respaldo o cohonestación recurrente de ese sector a especuladores, criminales y prófugos de la justicia, son muestra fehaciente de una realidad inocultable; En la derecha venezolana el crimen ha desplazado ya a la política.

@SoyAranguibel