J.G. Rodríguez: Petro hizo a Santos presidente

Por: José Gregorio Rodríguez

Cuando llegue el 7 de agosto de este año y Juan Manuel Santos abandone la presidencia de la República de Colombia, se marchará del Palacio de Nariño un presidente que habiendo recibido el Premio Nobel de la Paz, deja a su país listo, dispuesto como “cabecera de playa” para la guerra con sus vecinos.

Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos

¿Quién es Juan Manuel Santos? Es el presidente de la República de Colombia desde el 7 de agosto del año 2010. Llegó a la política con el Partido Liberal colombiano. Se desempeñó como ministro de Comercio Exterior del gobierno de César Gaviria, desde el 16 de enero de 1991 hasta el 7 de agosto de 1994. Luego fue ministro de Hacienda y Crédito Público, en el gobierno del presidente Andrés Pastrana Arango, desde el 7 de agosto del año 2000 hasta el 7 de agosto del 2002. En el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, se desempeñó como ministro de Defensa desde el 19 de julio del 2006 hasta el 22 de mayo del 2009. Con Uribe fue uno de los fundadores del Partido de la “U”. Fue el candidato presidencial del uribismo en las elecciones del año 2010, luego de que la Corte Constitucional le negara al entonces presidente Álvaro Uribe la posibilidad de ser elegido por tercera vez.

Juan Manuel Santos, luego de su ruptura política con Uribe Vélez, se queda con el partido de la “U” y se presenta a la reelección en las elecciones del año 2014 en contra del candidato del “uribismo”, Oscar Iván Zuluaga, quien lo derrota en la primera vuelta con el nuevo partido de Álvaro Uribe, el Centro Democrático y para el “balotaje” con la promesa de la paz para Colombia y con los votos de la izquierda colombiana que puso la diferencia para alcanzar y derrotar a Zuluaga resultando reelecto presidente de Colombia.

Para la segunda vuelta de esas elecciones del 2014, Juan Manuel Santos no habló más de las realizaciones de su primer gobierno, con las que no había logrado convencer a los electores el 25 de mayo, y convirtió la campaña en la segunda vuelta en un referendo sobre sus negociaciones con la guerrilla, atrayendo hacia su candidatura a grupos políticos y sociales tradicionalmente alejados de sus propuestas.

Aunque usted no lo crea o no lo recuerde, los votos que a la final inclinaron la balanza a favor de Santos en el 2014, fueron los de Clara López, quien fuera la candidata del Polo Democrático, que se sumó a su campaña pese a que su partido prefería mantenerse neutral y los del entonces alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Pero apenas logró suscribir el acuerdo de paz con las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo, FARC-EP, el cual se logró entre otras cosas, por la activa participación de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, comenzó su abierto desplazamiento a la posición en la que hoy se encuentra, como principal agente de la operación política y, ¿militar?, de los EEUU contra Venezuela.

La operación de Santos en contra de nuestro país tiene fundamentalmente una motivación económica. El presidente colombiano está, de entrada, tras los recursos que la comunidad internacional aportaría para la “reconstrucción” de Venezuela y luego actuaría como el gran “crupier”, el repartidor de las concesiones para explotar las inmensas riquezas naturales de Venezuela.

Mauricio Cárdenas

El 9 de febrero de este año, desde la ciudad de Nueva York, el ministro de Hacienda colombiano, Mauricio Cárdenas, develó que “Colombia ha contactado a agencias crediticias internacionales para preparar un plan de rescate financiero por unos 60.000 millones de dólares para su vecina Venezuela si el presidente Nicolás Maduro deja el poder… Nosotros como gobierno estamos dispuestos a ser parte, no sólo de esa conversación y de ese plan, sino también a brindar financiamiento para esa transición”, y remató, diciendo este funcionario de la absoluta confianza del presidente Santos: “Colombia se beneficiaría de una recuperación de las exportaciones a Venezuela”. Por si fuera poco, adelantó que “Colombia estima que necesitará unos 30.000 millones de dólares para construir un centro de ayuda que ofrezca a los inmigrantes venezolanos un lugar temporal de permanencia antes de que decidan su próximo paso”.

Toda esta operación se adelantaría con la cobertura de “ayuda especial humanitaria” y está pensada y planificada desde los EEUU para ponerle la mano a Venezuela y sus recursos y cuenta con el apoyo incondicional de quien aspira a ser uno de sus principales beneficiarios, Juan Manuel Santos, quien en la medida en que se acerca su salida del poder incrementa el tono de sus sistemáticas agresiones verbales contra nuestro país y se convierte en el principal aliado de los EEUU para la construcción de un acuerdo regional que estreche el cerco económico y financiero contra Venezuela.

Sergio Rodríguez Gelfenstein

Como escribiera en días pasados el prestigioso internacionalista venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein:

El desarrollo de los hechos va develando la trama, lo más relevante es que se está sabiendo a través de las declaraciones de los propios actores, los que por impericia, estupidez o arrogancia van dando a conocer piezas del rompecabezas que es necesario ir armando. El Plan Colombia por un lado, así como las gigantescas ganancias producidas por el narcotráfico por otro, han mostrado una economía colombiana ficticia, que solo tenía cierto respiro por estos dos factores, que no podían ser contabilizados formalmente como parte del esfuerzo nacional ‘a favor del desarrollo y el progreso”.

Hay que recordar que la década de los 80 del siglo pasado, considerada como ‘perdida’ para América Latina por los economistas y las organizaciones internacionales, tuvo crecimiento negativo para todos los países de la región, menos para Panamá, que tuvo crecimiento cero; Cuba: un 3%, todavía integrando el Consejo de Ayuda Mutua económica (CAME) conformado por los países socialistas y…Colombia, que creció 9%, algo solo explicable, –según los economistas– por la gigantesca reinversión en el país de los recursos de la industria del narcotráfico.

Presencia de las FFAA de EEUU

La última década del siglo pasado introdujo el Plan Colombia en la realidad del país, como instrumento ilegal que violaba el artículo 341 de la Constitución Nacional, al crear un documento paralelo al Plan Nacional de Desarrollo el cual, según establece la Carta Magna, debe ser elaborado por diferentes instancias gubernamentales para ser sometido a la aprobación del Consejo Nacional de Planeación. Así, al margen de la ley, y cediendo soberanía, (toda vez que como contraprestación, Colombia debió aceptar la presencia de las Fuerzas Armadas de EEUU en su territorio sin autorización del Congreso) la oligarquía colombiana se entregó al festín que significaba recibir miles de millones de dólares de EEUU, la “ayuda” más alta de este país a otro del hemisferio occidental y una de las de mayor cuantía en el mundo.

La realidad era que si EEUU hubiera querido “apoyar” a Colombia, hubiera suprimido su política proteccionista, que impedía o dificultaba la exportación de productos colombianos en un monto muy superior a los recursos aportados por el Plan Colombia. Todo esto se producía durante los primeros años del gobierno del presidente Chávez en Venezuela, cuando Andrés Pastrana lo era en Colombia.

Había comenzado la época del parasitismo estructural de la economía colombiana que se inició con la gigantesca inyección de recursos del narcotráfico. El Plan Colombia transformó al país y en especial a las fuerzas armadas en devotos de los recursos, pero estos debían mostrar eficacia en su uso para que el Congreso de EEUU continuara avalando el alud de capitales que comenzó a llegar y a modular el comportamiento de los receptores. Así, bajo inspiración de Álvaro Uribe presidente y Juan Manuel Santos, ministro de Defensa, se diseñó la política de los “falsos positivos” que significaba ponerle precio a la eficiencia bélica de las fuerzas armadas, cuantificada con los muertos que se anunciaba como “guerrilleros dados de baja”, sólo que se descubrió que tales combatientes insurgentes no lo eran, y que el parasitismo financiero crónico condujo al asesinato de decenas de personas, solo por el afán de obtener más recursos, poniendo en evidencia un acto de violación masiva y continuada de Derechos Humanos solo permitida porque contaba con el aval de Washington.

La reducción de los caudales internacionales para una guerra contra el narcotráfico que acorde con la decisión de EEUU no se libra ni por un minuto en su territorio, sino en los campos de los países productores, que además de ser criminalmente regados con el glifosato asesino de plantas, animales y el envenenamiento de las aguas que alteran la vida de campesinos que solo obtienen el 0,4% del valor final del producto transformado en droga, significó una alteración profunda en los mecanismos criminales del Estado productor.

Fuerzas Armadas colombianas

Cae el ingreso de las FFAA

Las negociaciones de paz entre las FARC y el Gobierno colombiano significaron una caída en el ingreso de las fuerzas armadas, que recibieron otro golpe cuando el tribunal de La Haya falló a favor de Nicaragua en la delimitación de áreas marinas, y con ello la ruta más importante de transporte de la droga disminuyó ostensiblemente su funcionamiento, siendo esta vez la marina colombiana la que recibió el golpe.

La economía se estremecía, la caída en el gasto social fue brutal: pagaron los maestros, los miles de niños wayúu de la Guajira muertos por inanición, los campesinos que vieron disminuidos sus ingresos, los pobres de la ciudad y el campo que han visto extenderse la pobreza extrema en las zonas urbanas y rurales hasta superar el 20%, las clases medias y populares que se han hecho más pobres, todo lo cual ha sido falsamente burlado con demagogia y con el apoyo de las noticias falsas emanadas de los medios de comunicación como Caracol, RCN, el Tiempo y el Espectador, máximos exponentes de la desinformación planificada desde el poder.

La oligarquía colombiana ataca a Venezuela

Cuando parecía que no había argumentos para explicar la crisis, y el incremento de la pobreza a partir de 2008, en momentos de una plena expansión económica que no significó mayor equidad, el tema de Venezuela vino en auxilio de la atribulada oligarquía colombiana, que imitando a su amo del norte comenzó a tratar de superar por vía externa, la profunda inmundicia que había creado al interior del país. Primero fue Uribe quien, en los estertores de su mandato, se inventó unos inexistentes campamentos guerrilleros en territorio venezolano, amenazando con una invasión para venir a combatirlos. Sólo la firmeza del Comandante Chávez y la fortaleza de la unidad cívico-militar en Venezuela impidieron esta locura.

Las relaciones fueron interrumpidas y el comercio bilateral seriamente afectado, creando gigantescas pérdidas al sector productivo y exportador de Colombia, con un consiguiente desempleo y caída en los ingresos que la oligarquía no podía sostener. Por eso desestimaron un posible nuevo período de Uribe y rechazaron a Arias quien era el sucesor designado. Eligieron a Santos con la misión de recuperar las relaciones con Venezuela y con Ecuador país que también había roto sus relaciones tras ser invadido por las fuerzas armadas colombianas.

La guerra comenzó a dejar de ser un buen negocio, por eso se le dio el mandato a Santos para que negociara la paz, había que aprovechar las condiciones que emanaban de los TLC firmados con EEUU y otros países para incrementar ganancias, pero antes se debía modernizar el aparato productivo y la infraestructura, sobre todo la de transporte que impedían ampliar el comercio y las exportaciones.

Las negociaciones de paz entre las Farc y el gobierno colombiano

Desde el primer momento, Venezuela apoyó las negociaciones de paz, no sólo eso: las incitó, las promovió, las estimuló, sin embargo a cambio sólo recibió el desprecio de las élites neogranadinas, todavía sedientas de poder, ganancia y sangre. Por ello su ensañamiento con Venezuela, sobre todo el de Santos que al igual que Obama han dedicado sus Premio Nobel de la Paz a desarrollar la guerra, como si ese fuera el sino de ese premio innoble.

Y en esa lógica, el actual Gobierno colombiano encontró una nueva forma de auto financiamiento: recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), pero no para pedir un crédito para su país como lo acaba de hacer Mauricio Macri, sino para ‘rescatar a Venezuela’. Sin que nadie se lo pidiera, el ministro de Hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas aseveró que este ‘plan de rescate’ está pensado ‘para los venezolanos (ya que) el día que Venezuela adopte las medidas económicas correctas va a requerir una financiación adicional para poner la casa en orden, y que la economía vuelva a funcionar’, porque nadie sabe cuándo va a darse un cambio de gobierno en Venezuela pero tenemos que estar preparados para eso. 

Si nadie sabe cuándo va a haber un cambio de gobierno en Venezuela, uno podría preguntarse entonces, ¿para qué está pidiendo esa enorme cantidad de recursos?, sobre todo cuando estamos hablando de un gobierno que se va en menos de tres meses, ¿será que necesitan dinero para la campaña electoral? O, ¿para pagarles a los maestros y campesinos burlados en negociaciones en las que el Gobierno nunca cumple? O simplemente, ¿para retirarse con un dinerillo en el bolsillo?

El talante parasitario y corrupto de la élite colombiana da para pensar cualquier cosa, sobre todo cuando sus representantes se han dedicado a vociferar respecto de los, según ellos,  4 millones de venezolanos que han huido del país, la mitad de los cuales se habrían establecido en Colombia, para lo cual también han visitado EEUU y los organismos internacionales pidiendo recursos desesperadamente, dando lástima y transmitiendo dolor, Cárdenas afirmó que: ‘Hasta ahora Colombia lo ha hecho con sus propios recursos y presupuestos, pero ya empieza a haber problemas fiscales, porque estamos hablando de números muy grandes, que requieren servicios de salud, educación, asistencia para su alimentación’.

Es válido entonces, preguntarse qué haría el Gobierno colombiano si tuviera que preocuparse y atender a los 5 millones y medio de conciudadanos que viven en Venezuela, y que contrario a lo que se dice siguen llegando desplazados por las persecuciones, las masacres y el despojo de tierras a los que son sometidos por los paramilitares bajo abrigo y protección de los organismos de seguridad y las fuerzas armadas, mientras el Gobierno de ese país se hace de la vista gorda ante tales desmanes.

Alejandro Werner

En todo caso, el FMI que –como se sabe– es una institución conducida en los últimos años por directores gerentes corruptos (Rodrigo Rato, Dominique Stauss-Kahn y Christine Lagarde), todos investigados por la justicia y, manejado por EEUU que tiene acciones suficientes para vetar cualquier decisión, vive de hacer negocios a la segura con países en dificultades severas, aplicando sus recetas de hambre y miseria, pero no corre riesgos para satisfacer intereses privados, así sea de grupos poderosos de la oligarquía de algún país. Por eso, el director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner se apresuró a responderle al ministro de Hacienda de Colombia, diciendo que era muy prematuro ‘hablar de cifras y planes’ para Venezuela.

Por otra parte, la falsedad de los números manejados por el Gobierno colombiano para justificar su demanda de recursos fue puesta en evidencia y desmentida por funcionarios del propio Estado: Felipe Muñoz, gerente para la frontera con Venezuela, y Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia evidenciaron que el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos en Colombia arrojó que en el país hay 203.989 venezolanos, no dos, ni tres, ni cuatro millones como estos delincuentes han dicho en su afán de esquilmar a las organizaciones financieras internacionales. 

 Como siempre, el objetivo real que se busca se termina sabiendo, en Hungría, el presidente colombianodonde al parecer viajó a ‘vender’ a Venezuela a empresarios europeos, afirmó que ‘con el cambio de régimen –que se va a dar y que se va a dar muy pronto–, la economía venezolana con un poco de buen Gobierno va a dispararse rápidamente y la oportunidad para Colombia es enorme’. En pocas palabras, se trata de ayudar a EEUU a reventar la economía venezolana, para instalar un gobierno que le dé mejores oportunidades a la oligarquía colombiana de hacerse cargo del país a fin de exprimir al Pueblo de Venezuela como lo hace con el propio. El mismo Santos explicó que Venezuela es ‘el país más rico en América Latina’. Visto desde su perspectiva aviesa y corrupta debe estar pensando que ‘Venezuela es un buen botín’ por eso, dijo –el artífice de la invasión a Sucumbíos en Ecuador– que si él tuviera que apostar, ‘le apostaría a Venezuela a futuro”.

 Santos se despide convirtiendo a Colombia en “Socio Global” de la OTAN.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, formalizará el próximo 31 de mayo, el ingreso del país latinoamericano como socio global de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en la ciudad de Bruselas, Bélgica. Santos se reunirá con el secretario general de la Organización, el ex primer ministro noruego, Jens Stoltenberg con quien conversará los pasos internos a seguir para formalizar su situación.

La OTAN creó la categoría de socios globales con el interés de generar alianzas estratégicas más allá de Europa, Estados Unidos y Canadá. Alrededor de 40 países que no son miembros de esta alianza militar intergubernamental, participan activamente en programas de desarrollo dentro y fuera del área militar.

Ahora bien. ¿Qué significa ser un Socio Global de la OTAN? Como bien lo describe un reciente trabajo de la Misión Verdad: “Acuerdos bilaterales se han firmado entre la OTAN y países latinoamericanos. La relación con Argentina, por tomar un ejemplo, ha sido muy estrecha, en 1997 fue nombrada por la Administración Clinton “aliada importante extra-OTAN”, un estatus que comporta colaboraciones importantes en diferentes áreas militares; Incluso, los argentinos han llevado batallones a otros países en operaciones “humanitarias” de la OTAN en Croacia, Haití, Angola, Mozambique, Guatemala, Kuwait, Líbano, Chipre, a lo largo de la década de 1990.

Pero sociedades de ese tipo son menos profundas que la categoría de “socio global”, que compone otras características. Significa, básicamente, un enlazamiento íntimo entre el país y la estructura de la OTAN, que abarca la mayoría de las áreas militares en estrecha colaboración.

Efectivamente, desde 2013, Colombia y la OTAN han participado en una Iniciativa de Construcción Integral en limitadas áreas como “educación militar y entrenamiento, seguridad marítima, buena gobernanza e integridad constructiva”, según la página oficial de la alianza. Para ello, Colombia ha permitido que la OTAN trabajase en profundidad en la institución militar local, y ha llevado a su personal correspondiente a cursos de la escuela de la OTAN en Oberammergau (Alemania) y al Instituto de Defensa de la OTAN en Roma (Italia) desde 2013. Colombia asimismo ha participado en numerosas conferencias militares de alto nivel relacionadas a la organización atlantista. En 2015, Colombia apoyó operaciones navales de “contrapiratería” de la OTAN en el Cuerno de África, según el mismo portal de la organización multinacional.

En el futuro, ya con el país latinoamericano como “socio global”, podría participar en operaciones y misiones lideradas por la ONU, con asesoría de la OTAN a las fuerzas armadas colombianas según los estándares y normativas de la organización”. En el mismo trabajo se afirma, al comentar las implicaciones geopolíticas del paso dado por Colombia, que: “La otanización de Colombia, en su figura de “socio global”, podría darle un carácter de ‘regularidad’ y apoyo logístico a las células del paramilitarismo colombiano en la frontera colombo-venezolana, lo que ajustaría el pivoteo pre-bélico del vecino país con relación a Venezuela.

En una analogía respecto al conflicto sirio, decíamos en 2013 que Colombia jugaría a cabalidad contra Venezuela el mismo papel que Turquía (antes de la negociación con Rusia e Irán) juega contra Siria: el de cabeza de playa para variopintos ‘frentes armados’ apoyados logística y militarmente por los países de la OTAN”. Por donde se le mire, este movimiento colombiano tiene piquete contra nuestro país, porque si fuera, como dicen los colombianos, que el ingreso de ese país como primer socio global de la OTAN en América Latina tendría como principal objetivo, cooperar en asuntos de seguridad cibernética, marítima y crimen organizado. ¿Dónde está el “veneno” de esta modalidad de cooperación contra el crimen organizado? Ellos calificarían de “criminales” a los líderes de la Revolución y luego en el marco de los “privilegios” que otorga ser socio global de la “membresía” militar trasatlántica solicitan a sus aliados que actúen en su contra.

La mesa está servida

Juan Manuel Santos deja la presidencia de Colombia, con la popularidad por el suelo y en medio de una espectacular derrota política. Su candidato, Germán Vargas Lleras, quien fuera su vicepresidente, ocupó el cuarto lugar en el marcador de la elección presidencial del pasado domingo 27 de mayo. Sin embargo, quiere despedirse dejando la mesa servida para que Colombia sea la tierra desde donde se atente contra la soberanía y la integridad territorial de Venezuela. Seguros estamos que el digno pueblo de ese país no acompañará en esta aventura a la oligarquía colombiana, de alguna manera el domingo 17 de junio en las elecciones presidenciales colombianas estará en juego la paz de la región.

Nicolás Maduro en el discurso a la FANB

Maduro apela a la Unión Civico-Militar

A continuación transcribimos el discurso del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, luego de su proclamación en la Asamblea Nacional Constituyente, el pasado jueves 24 de mayo:

“Saben ustedes que en las últimas semanas hemos venido desmembrando una conspiración financiada y dirigida desde Colombia y alentada y promovida desde el Gobierno de los EEUU para dividir nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana y con una acción publicitaria militar intentar en su momento que se suspendieran las elecciones del 20 de mayo pasado. Gracias a la conciencia, a los anticuerpos morales fue detectada a tiempo y están convictos y confesos todos los responsables de haberse vendido y haberse entregado a traidores que desde Colombia les pagaron en dólares para que traicionaran el honor, la moral y la lealtad de nuestra amada Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Alerta, alerta, que nadie baje la guardia, no es tiempo de bajar la guardia, es tiempo de combate. ¿Quién quería suspender las elecciones? ¿Quién quería afectar el curso de las elecciones y de la democracia? El imperio norteamericano, la oligarquía colombiana. Desde Colombia se dirige una conspiración para hacerle daño a nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana. ¿Lo hacen para bien de la república, creen ustedes? Jamás, lo hacen para debilitar nuestra república, la oligarquía colombiana tiene objetivos muy claros para tratar de apropiarse y apoderarse de las riquezas territoriales y minerales de Venezuela.

Desde hace 200 años la oligarquía colombiana sueña con gobernar desde Bogotá nuestra amada patria. Alerta, conciencia, guardia alta, oído, Fuerza Armada Nacional Bolivariana, todo el mundo en guardia para defender la unión de nuestra amada Fuerza Armada, para defender la cohesión, la lealtad, el juramento, la unión cívico-militar, exijo máxima lealtad a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, máxima lealtad a la Constitución, máxima lealtad al pueblo, máxima lealtad a la Revolución Bolivariana y máxima lealtad al comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Máxima unión cívico-militar para seguir transitando los caminos de este siglo 21 que apenas, todavía, apenas comienza y que promete tanto para nuestra Patria. Cerrémosle las puertas, las trompas, reventémosle las trompas a la oligarquía colombiana, que utiliza traidores, con dólares.

Hemos capturado a sus principales cabecillas y estamos detrás del principal financista que se encuentra huyendo en territorio venezolano, que tarde o temprano lo vamos a capturar y lo vamos a poner a la orden de la justicia para que sea castigado con las máximas penas, por traicionar a la Patria y por ponerse al servicio de la oligarquía colombiana y del imperialismo norteamericano.

Le decía yo a los jefes militares, compatriotas, yo tengo que hablarle claro a todos, a nuestro pueblo armado y a nuestro pueblo civil, el imperialismo norteamericano se ha planteado para los meses y años futuros una sola opción estratégica principal, en su tarea de tomar el control, el dominio de Venezuela y acabar con la Revolución Bolivariana y recolonizar a nuestro país. No ha podido, ni podrá, estoy claro de ello, pero los estrategas militares, los pensadores, los jefes, líderes militares deben saber que la única opción que ellos se han planteado es dar un golpe de Estado militar en Venezuela. No lo digo yo, solamente lo dicen ellos. El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, lo ha enarbolado cuando era jefe de la CIA y ahora como secretario de Estado, el vicepresidente Mike Pence, el jefe del Pentágono, el jefe del Comando Sur, el exencargado de negocios de la Embajada de EEUU en Venezuela, que hoy se fue, ya debe haber aterrizado en los EEUU, expulsado por intervencionista y golpista, lo han dicho, han llamado a la Fuerza Armada a dar un golpe de Estado, a imponer un régimen militar y entregarle el país a ellos. ¿Va la Fuerza Armada a traicionar al pueblo de Venezuela? ¿Va la Fuerza Armada a hacerle el trabajo al imperialismo norteamericano y entregarles el poder y las riquezas del país a ellos? La respuesta es muy clara, la respuesta la han dado ustedes hoy con su juramento, con su proclama, con su lealtad.

Cuenten ustedes con este hombre, este obrero humilde, comandante en jefe de la Fuerza Armada. Sí, por voluntad de un pueblo, lealtad con lealtad se paga. Cuenten con mi lealtad, vamos a unificar, vamos a fortalecer, vamos a cohesionar cada vez más al pueblo y a la Fuerza Armada. Vamos a crecernos y a seguir ratificando este camino hermoso del nuevo concepto, la nueva doctrina, la nueva moral, la nueva organización, la nueva disciplina, los nuevos ejercicios militares, la capacidad de despliegue por todo el territorio, la capacidad de defensa de la integridad territorial, de la soberanía, la capacidad de defensa del pueblo, el cumplimiento de las grandes misiones constitucionales y de las grandes misiones históricas, de los únicos y verdaderos herederos del ejército de los libertadores, del ejército de Pichincha. Sí, hoy, con Pichincha en su aniversario digo: los verdaderos, únicos y legítimos herederos de Pichincha, de Bolívar y de Sucre, están aquí de pie, están aquí parados, oficiales de la Patria.

Gracias por tanta lealtad, gracias por tanta disciplina, gracias por tanta verdad que me dicen, gracias Fuerza Armada Nacional Bolivariana, gracias por tanta fuerza moral, confío en ustedes, creo en la Fuerza Armada como creo en el sueño de Patria; son ustedes la columna vertebral de la estabilidad, de la paz y de la unión de la república y en buenas manos está la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Gracias por su juramento, gracias por su proclama, gracias por su lealtad y aquí estoy, Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, reelecto, listo para seguir ejerciendo mis funciones de comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y digamos desde nuestro corazón, con más fuerza que nunca: ¡Chávez Vive! ¡Independencia y Patria Socialista! ¡Hasta la Victoria Siempre! ¡Venceremos!

Gracias Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Que Dios los bendiga, a ustedes y a toda la familia militar. Muchas gracias”.

 josé gregorio rodriguez  José Gregorio Rodríguez 

Fuente: Las Verdades de Miguel

Britto García: La guerra y la paz en Colombia

Por: Luis Britto García

Que un electorado vote por la guerra no democratiza el exterminio; extermina la democracia.

El 65% del electorado se abstuvo para no elegir la muerte; ésta ganó con el 0,4% de ventaja entre quienes sufragaron y con un número inferior de votos a los que resultaron nulos; ganó en las zonas menos castigadas por la guerra: vale decir, el horror es aceptable mientras afecte a otros.

52 años de desesperado combate no empiezan ni se mantienen sin motivos, sino por una paz tan atroz que hace parecer preferible la guerra.

Lo que se debió pactar no fue el término del conflicto, sino el de las condiciones sin las cuales éste no existiría.

Veamos cifras de la CEPAL para 2006, en la época más cruenta de la contienda: el 49,2% de los colombianos está bajo la línea de pobreza, el 14,7% en condiciones de pobreza extrema y la pobreza rural asciende al 68,2%. Entre niños y adolescentes la magnitud de la pobreza e indigencia  es del 62%, discriminada entre  45% de pobres y 17% de indigentes.

Hacia 2010 el 3,4% de los niños menores de 5 años sufría de desnutrición global, y hasta el 13% padecía de desnutrición crónica.  Para 2015, el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas admitió que 27,8% de la población era pobre, y 7,9% estaba en pobreza extrema. La tasa de desempleo era de 8,9%, con un elevado sector informal. Son cifras oficiales, quizá optimistas. El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos arruinó multitud de agricultores y empresas locales, y desencadenó una tormenta de protestas sociales.

Estas condiciones no han mejorado: para 2016, después de Honduras, Colombia, con un índice de Gini de 53,5%,  es el país con mayor desigualdad de América Latina, la cual es a su vez la región más desigual del planeta.

Para mantener la injusticia, se extermina a sus víctimas: medio siglo de conflicto arroja un cuarto de millón de muertos; en cinco años se cuentan cerca de 50.000 desaparecidos; unos siete millones de campesinos son “desplazados” de sus tierras que después se reparten las oligarquías y las transnacionales.

El conflicto sirve de pretexto para mantener un desmesurado ejército de medio millón de efectivos. También, para la proliferación de paramilitares,  paratraficantes, parapolíticos, paraempresarios, parasicarios.

Con el conflicto se agrava el lenguaje. Un léxico de pesadilla introduce palabras monstruosas: carteles, vacunas, serenatas de despedida, falsos positivos, casas de pique, narcopolítica, Águilas Negras, fosas colectivas, corbatas neogranadinas.

Según el presidente Maduro, 5.600.000 colombianos viven en Venezuela, quizá porque encuentran en ella mejores condiciones que en su propio país.

¿Puede haber paz en un país ocupado? ¿Cesa el conflicto mientras se mantienen 9 bases estadounidenses y millares de soldados ocupantes y agentes de la DEA, cuyos efectivos extranjeros son inmunes a las leyes colombianas e invulnerables a los tribunales que las aplican?

Cada desarme de un grupo insurgente ha sido seguido de su exterminio; en las últimas semanas se ha iniciado una liquidación masiva de disidentes incluso antes del referendo.

Démosle un chance a la justicia, que ella se lo dará a la paz.

luis-britto Luis Britto García

Aranguibel con Jessica Sosa en Unión Radio: “El problema con Colombia es que allá imperia el neoliberalismo”

aranguibel

Caracas 21/08/2015.- Alberto Aranguibel sostiene en entrevista con Jessica sosa en el programa “Sin Duda” que transmite Unión Radio, que el problema entre Colombia y Venezuela no es solo la tensión que se produce en la frontera por razones de los desequilibrios económicos o por la elevada cifra de desplazados que migran hacia nuestro país en virtud de la terrible situación de pobreza de la hermana república colombiana, sino que hay un tema mucho más de fondo como lo es la confrontación de los modelos neoliberal y socialista existente entre ambas naciones, en virtud de lo cual el cierre de frontera de manera permanente no es la solución más idónea.

Oiga aquí la entrevista completa:

¿De cuál paz habla señor Santos?

O la fabula del farsante y la paloma ultrajada

Por: Matilde E. Trujillo Uribe / Ojos Para La Paz

¿De qué paz habla señor Santos? Eso me he preguntado cuando veo los horrores que usted y el gobierno que preside asestan sobre el pueblo. Una profanación de todos los derechos, un entramado de poder y sometimiento, un simulacro de democracia con la muerte cabalgando. Hace tres meses y 23 días que inició este año y en tan poco tiempo, los hechos generados desde su poder y el de los de su clase espantan. En líneas posteriores me referiré a algunos. Continúan la brutal política de exterminio, saqueo, despojo, entrega del país a las multinacionales(1). Ustedes entregan nuestro país como si fuera su propiedad privada. Esas son, entre otras, las “gracias” de su clase, para las terribles desagracias del pueblo. No es diferente de lo que viene sucediendo con los sucesivos gobiernos de turno desde el Frente Nacional, a no ser por el incremento del sistema de la codicia(2).

Juzgará usted, aunque su juicio signado por intereses USA no debe ser muy ecuánime. Entonces juzgaran los lectores. Señor presidente Juan Manuel Santos, usted ha ultrajado y resquebrajado la paz, sin dejar lugar ni rincón alguno del país sin esa huella de humillación y barbarie propia de su clase contra los humildes. Ustedes han impuesto una guerra desplazando, masacrando, reprimiendo, asesinando, encarcelando, empobreciendo, desapareciendo a campesinos indígenas, trabajadores, obreros, desempleados, estudiantes, sindicalistas… y más de los nadies, como diría el gran Galeano. Guerra que indolentes disimulan con sonrisas de cartón, trajes de corbata y discursos de bufones.

Pero usted habla de paz con ufano en todos los escenarios -hace poco se regodeaba en la Cumbre de la Américas-. La paz es para usted ese falso ropaje con que se viene cubriendo desde que empezaron las llamadas conversaciones con los insurgentes. A esa paz que usted pronuncia, contraria a los hechos, hemos de emplazarla y combatirla hasta enterrarla y le pondremos una cruz de carretera, como las que se ven camino a Buenaventura de terrible desventura. Inicio con algunos de esos hechos de la carnicera paz que alienta a su encumbrada clase.

Hechos escabrosos: cuerpos desmembrados, desfigurados, torturados. Las “casas de pique” paramilitares: carnicería humana que muestra la demencia paramilitar y el anticomunismo que le han infundido en sus entrañas los formadores militares. ¿Cómo es posible que un país mantenga tal grado de horror? Cómo se incuba y desarrolla? Usted anunció hace más de un año ante la opinión pública que tomaría cartas en el asunto… no es para menos, ¡es un imperativo, una exigencia, una obligación suya como presidente! Pero… ¿Qué ha hecho usted?, militarizó a Colombia. Y parecería una paradoja que con toda esa fuerza militar siga viva la tragedia; si no se supiera que el paramilitarismo está preconizado en los mismos militares. Usted adelanta la Alianza Pacifico -OTAN-, su Master Plan 2050, los megaproyectos de ampliación portuaria, la explotación minera, la nueva zona industrial que ubicarán en los que antaño fueron los barrios que le arrasaron a la población nativa. En Buenaventura bulle la caldera del diablo: desapariciones, masacres, despojo, destierro y desplazamiento. Expulsan con toda barbarie a sus habitantes para sus planes pro-imperialistas. O ¿qué podemos deducir señor Santos?

Y en la Guajira, donde el mar ha de estar rugiendo de dolor, los indígenas Wayúu están muriendo de hambre y sed, porque el río madre del que se proveían, su rio ancestral fue represado y su agua privatizada para la explotación de la mina de carbón (a cielo abierto) más grande del mundo. Por efecto de ello y de las condiciones deplorables de descuido y abandono, los niños están muriendo de inanición, las mujeres de dolor, los hombres de desolación, los viejos de tristeza. ¿Es otro hecho de paz señor Santos? Ésta, la mayor etnia indígena de Colombia, atacada por su gobierno que entrega, y respalda, no a su pueblo, sino a las multinacionales que saquean el país. 

Otro suceso reciente que reitera la indolencia de su paz y la de su clase, acaeció en el norte de Antioquia: las Empresas Públicas de Medellín y la policía de la que ustedes tanto se vanaglorian, procedieron a desalojar niños, viejos, mujeres y hombres que habitaban ancestralmente las riberas del cañón del río. Comunidades que encontraban su sustento a través del barequeo, la pesca y la agricultura tradicional respondiendo a sus necesidades de subsistencia. La inspectora ordena desocupar el lugar en tres horas, el escuadrón móvil antidisturbios -ESMAD, ese aparato de guerra represión y muerte que ustedes tienen para acallar marchas, protestas, huelgas, los cerca intimidándolos y afrentándolos. Como consecuencia, más de 81 personas se ven obligadas a desplazarse (3). ¿Se ensañan contra los desposeídos para beneficiar sus arcas?

¡Represión!. Ese es el tratamiento con que usted y su gobierno ultrajó también a los humildes corteros de caña que tuvieron que acudir a la huelga para defender sus derechos. “A las 5 de la mañana… , un nutrido contingente del ESMAD atacó con fuerza brutal a más de 500 corteros de caña del Ingenio Risaralda”. “Los agarraron dormidos y les cayeron con palos y toletes. Hasta les quitaron sus machetes y comenzaron a arremeter contra ellos “Los molieron a golpes y les dispararon a quemarropa las bombas lacrimógenas” Sin palabras, qué podemos pensar, sino que su apellido debería aludir a los mil demonios (4).

Y en el norte del Norte del Cauca, la población indígena, dado el incumplimiento del Estado –devolverles las tierras-, se vieron impelidos a la Minga de Liberación de la Madre Tierra. Procedieron a tomar las tierras que les habían sido despojadas, ¿que hizo usted? su gobierno reitera la violenta agresión mediante su aparato de terror el ESMAD, gases lacrimógenos recalzados, artefactos no convencionales y armas de fuego El resultado:  niños, mujeres y hombres heridos. No habrían pasado sino escasos dos meses, cuando les asesinan 6 comuneros indígenas, la masacre (5)  fue silenciada por los medios (mientras hacían alharaca por los 11 soldados muertos, hecho simultáneo, al que luego me referiré). Los asesinatos de los 6 comuneros son aquellos tan característicos de la connivencia de paramilitares y ejército. Se ceban contra los humildes, pues no hemos visto que tal atrocidad suceda a quienes hacen parte de su clase.  

En las regiones del Meta, del Cesar, del Magdalena, así como la del Magdalena Medio, qué mejor testimonio que el de la delegación Asturiana de Verificación de los Derechos Humanos que estuvo este año en el país realizando esta observancia (6). Extraeré algunos apartes: “se han incrementado los montajes judiciales y las detenciones masivas como método de retaliación contra quienes se niegan a cooperar con el ejército, usando como prueba el testimonio de desmovilizados, o datos aportados por las tropas que no llegan ni a ser constitutivos de indicio de actividades ilícitas. Las detenciones masivas también se están produciendo contra opositores de los proyectos mineros y energéticos. Un plan sistemático contra Marcha Patriótica y Congreso de los Pueblos, y sus organizaciones integrantes en las regiones, lo que resulta muy preocupante por antecedente de exterminio de la UP” “Persiste la práctica ilegal del ejército de realizar redadas para forzar el reclutamiento de jóvenes campesinos…, ” Las empresas transnacionales están ocupando enormes territorios generando graves conflictos…, y se van erigiendo en una suerte de “estados dentro del Estado”. Violan con impunidad normas laborales, ambientales y tributarias e imponen a la población restricciones de movilidad como ocurre con Pacific Rubiales, que traslada a las comunidades su “crisis” aumentando pobreza, desempleo, además de represión y destrucción ambiental histórica o las multinacionales del carbón (Drummond, Goldman Sachs, Cerrejón-Glencore-BHP y otras) en el Cesar”. ¿Esa es su carnicera paz señor Santos?. Podría  recorrer con estas líneas todo el territorio nacional  y el cuadro se repite.

Y nuevamente la paz ultrajada con la ley de restitución de tierras de su gobierno, otra farsa para quienes buscan justicia. No, no sirve. Tal es el caso de los pequeños mineros del sur de Bolívar a los que se les despojó del territorio en que vivían y trabajaban. Su pertinaz lucha durante 11 años termina flotando entre aire nauseabundo y olor de los derechos deshechos (7). O la de aquellos que emprendieron marcha para recuperar las parcelas que les fueron arrebatadas 15 años atrás con trampas, agresión y presiones. Me recuerda esa canción “lamento Borincano”, que poco o nada sentirán los de su oligárquica clase. En Urabá hombres y mujeres, niños y viejos salen por la trocha, piensan remediar su situación, consignas alegres al paso de su andar, sus pancartas dicen, “tierra y paz”, al llegar se encuentran con la cruda realidad; y como el “jibarito”, tristes vuelven a la orilla de la carretera (8).

Señor presidente Santos, es evidente que la paz de su gobierno tiene el sello de las élites corruptas y fariseas; es evidente que la paz concebida desde la riqueza y los privilegios, desde los que favorecen el gran capital, desde los que detentan el poder, es contraria y opuesta de cómo la concibe, la siente y la vive el pueblo. Y así lo expresó el pueblo con vehemencia en la marcha del 9 de abril. En ella la paz emergía como un animal herido con sed de justicia social, de equidad, de democracia, de soberanía, una paz concebida como la realización plena de los derechos todos, salud, educación alimento, techo, la vida, el derecho a la tierra y al territorio. Ustedes han mancillado los derechos del pueblo con las espinas venenosas del su mal nacido poder.

¡Qué brutalidad! heridos, muertos y encarcelados por luchar por sus derechos, víctimas en los campos y ciudades, ¡incluso los que no estaban armados!, que no estaban combatiendo y no brotaron por efecto del conflicto o enfrentamiento armado de su clase con la insurgencia. Pero tiene usted el cinismo a flor de piel, culpar a otros del desangre y la impiedad en que se viene debatiendo el pueblo colombiano. No señor Santos. ¡Asuman su responsabilidad!, esto no es nuevo ni excepcional, no son hechos aislados. Escuché decir y lo comparto, que la responsabilidad de una guerra, incumbe, en primer lugar, a los que la provocan, entonces y no precisamente son responsables quienes se indignan y la emplazan o quienes con el supremo derecho a la rebelión la enfrentan.

Yo creo señor Santos, quizás por aferrarme a la esperanza, que usted es incoherente, ¿o acaso son las pericias de un jugador de póker? ¿Que se pretenda la paz haciendo la guerra? eso y nada es lo mismo. Por el Cese Bilateral del fuego se pronuncian diversas organizaciones sociales, políticas, ambientales, nacionales e internacionales. Fue también una consigna aireada en la marcha del 9 de abril. También que abra los diálogos con toda la insurgencia, el Ejercito de Liberación Nacional y el Ejército Popular de Liberación, ¿pues como se entiende una partición de esta forma? Se les pide, se le ruega, ¡se le exige que cesen los operativos militares, los brutales bombardeos que todo destruyen!, ¡que cese el desangre!, que esta apuesta no sea unilateral. Recuerdo que un aparte del informe de la delegación de Paz de la insurgencia, decía que en el marco del cese unilateral “el ejército está realizando operaciones ofensivas contra las insurgencias, dándose casos de ejecuciones de guerrilleros que estaban heridos y, por tanto, fuera de combate”. A mi juicio, esos asesinatos son más que cobardía, eso es otra muestra de los viles métodos con que los militares enfrentan al adversario.

Y ello trae a colación lo ocurrido recientemente en el norte del Cauca en que perdieron la vida 11 soldados. Personas también del pueblo que ustedes toman como carne de cañón. Porque no hemos visto que los de la oligarquía pongan su pechito, ni manden a sus hijos a tal exabrupto. Dice el ejército que fueron atacados como si fueran mansas palomas, que se metieron allí “buscando proteger a la población civil para enfrentar a los grupos criminales que delinquen allí”, son palabras del General Valencia, no mías. Cuando lo que hicieron los militares fue violar el DIH al instalar sus casernas en medio de la población civil, poniéndola así en riesgo. Luego en sus medios exacerban y deforman los hechos para hacer una propaganda contra los diálogos. La desfachatez es que poco dijeron, cuando su ejército aprovechando la tregua unilateral de las FARC EP mató al menos 20 guerrilleros en Nariño *(9) ¿Es que la vida vale según su criterio? y “la vida no vale nada si ignoro que el asesino cogió por otro camino y prepara otra celada”.*(10)  ¿No pretenderán que al meterse en terreno del adversario con armas y equipaje militar, ejercer operativos militares en todo el país, y en razón de que la otra parte esté en tregua, éstos se queden quietos esperando que los maten?  ¿Y acaso debemos acogernos sin chistar a su versión? Yo he visto cómo mienten una y otra vez: ¿es que hemos de hacer caso omiso de la versión de la otra parte de la contienda?

En las ciudades señor Santos, también sentimos la paz ultrajada, herida, casi sin respiro, sumida y subsumida en el modelo neoliberal que ustedes, las élites con olor a azufre, implementan. Esa injusticia que usted, tan de gran linaje, descendiente de quienes han manejado el país, no quiere que se toque. Fue de lo primerito que en los diálogos en la Habana dejaron sentado. Y qué ironía, los “malos” según ustedes abogando por los anhelos populares y ustedes los “buenos” poniéndoles coto. Ustedes henchidos de riqueza decidiendo los destinos del pueblo con acido muriático. En las ciudades no es más que ver niños y viejos tirados en la calles buscando en las basuras un mendrugo de pan, para ustedes son invisibles, los naides no interesan. Que los trabajadores tengan salarios de hambre qué les importa, si son ustedes los que han decidido que ganen al mes lo que ustedes se gastan en una noche de farra y diversión, la tal tercerización para cortarle sus derechos. El pueblo hacinado como animales cercados en los cordones de pobreza y miseria, mientras ustedes en lujosas mansiones se apropian de la ciudad privatizando hasta las calles y los arboles y las flores. La salud y la educación como negocios de alta corrupción. Largo capítulo implicaría referir cómo se expresa la paz en las ciudades con el sello de la ponzoña oligárquica. Mas no puedo omitir, así sea en cortos reglones, el incremento de las amenazas a líderes, activistas sociales, defensores de DDHH, organizaciones sociales.Los asesinatos selectivos como el que entrando el año se infringió sobre el dirigente del Congreso de los Pueblos (11). Y como si poco fuera se le suma el incumplimiento de todo y cualquier acuerdo con los sectores populares, la impunidad más atroz, los terribles campos de concentración y tortura, las cárceles de toda impiedad con el putrefacto poder que ustedes derraman (12) .

Señor Santos, entenderá por qué no puedo despedirme con mis mejores deseos para usted y  los de su clase. Me empeño en creer que un día desaparecerán de la faz de la tierra y que el pueblo vencerá para vivir un nuevo amanecer. Ustedes han impuesto la guerra y el pueblo impondrá la Paz.

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Nota: Mi intento por no hacer largo este artículo fue imposible. Muchos hechos de lo que va corrido del presente año 2015 ameritarían ser registrados. La magnitud de lo que ha sido la política contraria a la paz de este gobierno es imposible de sintetizar en pocas páginas. Seleccionarlos es otro albur, al fin no apliqué un criterio estricto y más bien algo al azar. No remito todas las fuentes consultadas, pero cada hecho registrado pueden encontrarlo en la red.

(1) El 40% del territorio colombiano está pedido en concesión para la minería multinacional. Más de la tercera parte de las transnacionales son estadounidenses
(2) Los años más violentos de la guerra en Colombia remiten a la década de los 40, particularmente 1946-1950, superados en años recientes por los crímenes del paramilitarismo (estrategia estatal).
(3)  81 nuevas víctimas de desplazamiento por Hidroituango.
(4) Brutal y salvaje represión a corteros en huelga – Agencia Prensa Rural
(5) Era santista: Nueva masacre indígena en el Norte ..Anncol.
(6) Colombia: Ni posconflicto ni normalidad en Derechos.
(7) Despojo de pequeños mineros en el sur de Bolívar…
(8) Para estos 100 campesinos la ley de restitución de tierras.Las2orillas.
(9) Ejército aprovecha tregua unilateral de las FARC EP y mata al menos 11 guerrilleros en Nariño
(10) Canción: La vida no vale nada, viene al caso.
(11) Denuncia pública por elasesinato de Carlos Alberto Pedraza Salcedo. La Pluma NET ..
(12) Colombia y el MovimientoNacional Carcelario: kaos en la Red

Fuente: ojosparalapaz-colombia.blogspot.com

La derrota de Uribe a manos de Gaviria

– Detrás de los candidatos Santos y Zuluaga, los expresidentes César Gaviria y Álvaro Uribe libraron un particular pulso –

uribe gaviria

Por: Rodrigo Urrego Bautista

Cuando los nubarrones aparecían en una campaña que acababa de sufrir una sorpresiva y estruendosa derrota, el presidente candidato Juan Manuel Santos echó mano a una jugada política que pocos esperaban: llamar al expresidente César Gaviria para que asumiera “absolutamente todo” al interior de la campaña.

Santos había sido derrotado por Óscar Iván Zuluaga, dirigente caldense con el que compartió gabinete en el segundo gobierno de Álvaro Uribe. Más allá de sus virtudes como candidato, el triunfo en la primera vuelta se le adjudicó indirectamente al expresidente Uribe y a la imagen que aún proyecta en los ciudadanos.

No en vano Uribe ha sido el principal elector del país desde que se contó en la presidencia del 2002. Ganó la reelección en el 2006 con más de 7 millones de votos y ganó las del 2010 con Juan Manuel Santos, el candidato que impulsó, quien sacó más de nueve millones.

Tras la sorpresiva derrota, Santos, de puertas para adentro, se mostró muy inconforme con lo sucedido en la primera vuelta, en la que fue derrotado por cerca de 500.000 votos. En una decisión que a la postre fue definitiva, llamó al expresidente Gaviria que dictaba una conferencia en Lima y sin mediar más de un minuto de la conversación le dijo “venga y trabajemos juntos esta campaña“.

Gaviria asumió tan solo 24 horas después de la primera vuelta. De inmediato cambió la agencia de publicidad, impuso ‘la paz o la guerra’ como agenda principal de la estrategia, habló con todas las fuerzas políticas pasando por Gerlein, Petro y Clara Lopez, y cada uno de los dirigentes del país, cohesionó fuerzas y salió a “cascarle a Uribe, a ver si el otro le salía al ruedo, pero jamás le apareció pese a la cantidad de cosas que le dijo” comentó uno de los consultores de la campaña.

Los días de campaña arreciaron y junto a sus equipos de consultores Santos y Gaviria lograron la sinergia necesaria para transmitir al interior de la campaña y volver creíble su mensaje ante el país que observó cómo Santos cambió el eslogan de “Hemos hecho mucho” por el de “Con paz haremos más”, que se repitió una y otra vez en la televisión y en cada una de los actos de la campaña en todo el país.

Santos y Gaviria trazaron la estrategia a aplicar por cada una de las partes de la campaña, pues aunque no faltaron los problemas, el talante de ambos líderes logró apaciguar los ánimos y por el contrario revivirlos y trabajar las 24 horas del día en llamadas a los presidentes de juntas de acción comunal hasta visitar a la tía de ‘Zurriaga’, que varios periodistas fueron a investigar si era un fraude, y resultó siendo una señora enamorada de las ideas de Santos.

A esa señora, apenas ganemos o perdamos, le regalamos esa casa, hagamos una colecta y le cumplimos ese sueño” comentó el expresidente Gaviria.

Una de las primeras ‘órdenes’ de Gaviria fue asignar a líderes de la política cada uno de los departamentos para que asumiera las riendas de la campaña en la región.

Con lista en mano, incluido hasta a su propio hijo Simón, que se encargó de organizar las elecciones en medio país, mientras Santos recorría el país, el ex-secretario de la OEA llamaba a preguntar por los presidentes de juntas comunales, concejales, artistas, comuneros, trabajadores, gente del común, con un sólo lema, “Con paz haremos más“.

Gaviria armó un verdadero búnker en la sede alterna de la campaña Santos , allí sugirió, ordenó, trabajó las 24 horas para imponer una agenda junto a Santos para llegar a vaticinar, “nos ganaron 1-0 en el primer tiempo , en el segundo los vamos a golear con la paz para este país”.

El expresidente, quien le hizo la más dura oposición al gobierno de Álvaro Uribe, como jefe del Partido Liberal, ahora fue el estratega que consiguió la primera derrota que sufrió Uribe en una elecciones presidenciales desde el 2002.

Fuente: Semana.com

Hermandad en cápsulas

CÁPSULA 1:
daktari

En 2004, Luis Britto García y Miguel Ángel Pérez Pirela presentan su libro: “LA INVASIÓN PARAMILITAR: OPERACIÓN DAKTARI” donde dicen lo siguiente:

  • Las operaciones militares, sobre todo las dirigidas contra países en vías de desarrollo, no están exclusivamente a cargo de ejércitos institucionales y legítimos, sino que dependen en gran medida de fuerzas irregulares, que en estrecha complicidad y entendimiento con las clases dominantes y sus estructuras de poder, ejercer el genocidio, el pillaje y la violencia sin la menor limitación jurídica, ética ni racional.
  • La Ley primordial de esta guerra inconfesable es el disimulo. Todo el aparato comunicacional del poder que emplea una milicia infame se concentra en pretender que ésta no existe, o en engañar sobre su verdadera índole, dirección y propósitos.
  • Gran parte de la oposición venezolana no tiene reparos jurídicos ni éticos ni patrióticos en recurrir a la mas atroz violencia antidemocrática, ni en convocar y apoyar fuerzas extranjeras de la condición más indigna para que le entregue el poder que ella es incapaz de obtener por vía legítima. Tal conducta es consistente y persistente.

CÁPSULA 2:

jvr paramilitares

CÁPSULA 3: 

RODRI TORR 2

RODRI TORR 1

CÁPSULA 4:

Un correo que circula por Internet, dice lo siguiente:

“Camaradas:

Existen en Venezuela 4.5 millones de colombianos que representan el 15,5% de los habitantes del país. A ellos hay que darles alimentación, maternidad, asistencia médica en general, educación en todas sus fases, agua, luz, teléfono, gas, vivienda, trabajo y hay que darles remesas (léase dólares para que los manden al “hermano país” y se construyan en Cartagena o Barranquilla su otra vivienda) Y me pregunto ¿Qué país aguanta tanto?.

En las elecciones presidenciales colombianas, los resultados en Venezuela gana el Uribismo o sea la extrema derecha. ¿De cual solidaridad estamos hablando?

A Bolívar, su Libertador, lo traicionaron, intentaron asesinarlo, las paredes de Bogotá las pintaban con letreros que decían “¡Vete LONGANIZO, no te queremos!” y así se fue Bolívar a morir de tristeza en Santa Marta.

El más grande hijo colombiano de toda su historia, Gabriel García Márquez, tuvo que asilarse en México porque lo iban a detener o a asesinar ¿De cuales “nuestros hermanos” estamos hablando?.

Una representante uribista, la señora María Fernanda Cabal, se opuso a los homenajes para el Gabo porque era amigo de Fidel y los mandó a calcinarse en el infierno.

Dejémonos de pendejadas: Todos los gobiernos colombianos han sido SIEMPRE enemigos de Venezuela.

¿Qué nos han traído “nuestros hermanos colombianos” aparte de sicarios, paramilitares, autodefensas, secuestros express, contrabandistas de extracción, buhoneros, vallenateros escandalosos de a toda hora, uribistas con motosierras, guarimberos que se fingen estudiantes, Shakiras que cobran un millón de dólares por presentación, droga por carajazo, etc.,etc.?”

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CÁPSULA 5:

Otro correo responde de manera escalofriante:

“En Monagas hay más de 220 mil, lo que quiere decir, que si apenas un 5 % de ellos son paracos, superan en más de 2 veces las Fuerzas Armadas acantonadas en esta zona.”

CÁPSULA 6:

¡Dios nos coja confesados!

 

El escalofriante “negocio” de los asesinatos por encargo: cómo operan los profesionales de la muerte

– La violencia en las protestas venezolanas se ha incrementado de manera alarmante incorporando formas horrendas de criminalidad y asesinatos a sangre fría nunca antes vistas en nuestro país y que solo se explican por el incremento desbordado en los últimos años de inmigrantes colombianos cuya cultura de la muerte por encargo es una forma de vida que desde hace décadas hace estragos en esa hermana república, y más allá de sus fronteras, como lo revela este escalofriante reportaje del diario El Clarin de Buenos Aires –

sicario

El escalofriante “negocio” de los asesinatos por encargo: cómo operan los profesionales de la muerte

John enciende un cigarrillo y entrecierra los ojos. Recuerda: “La cita era un viernes desde las diez de la noche, en el edificio de siempre. Estaban los que vivían en los departamentos del complejo y otros invitados. Eramos más de cien colombianos festejando un cumpleaños. En el boliche del edificio, varios comentaban los envíos de cocaína al exterior y los robos a departamentos de esa semana. Muchos andaban armados. Sonaban canciones de Vicente Fernández, Antonio Aguilar y Darío Gómez. Había platos con cocaína y marihuana, para que los invitados consumieran libremente. La cerveza, el whisky y los cigarrillos los vendía el ex policía que alquilaba esos departamentos amueblados”.

La escena podría vestir cualquier película de Quentin Tarantino, pero es real y ocurrió en el centro de Buenos Aires, a pocas cuadras de la avenida Rivadavia, una noche tibia del invierno de 2009.

El testigo de aquel festejo y que lo recuerda en una entrevista concedida a Clarín -a quien llaman John a lo largo de la nota- dice que es en eventos como ese donde se comienzan a idear los crímenes entre colombianos, ejecutados por sicarios.

“Como están todos borrachos, se hacen comentarios sobre quién anda en el país, qué robaron, qué envío llegó a destino, dónde está el que no pagó una deuda. Siempre hay alguien que escucha y luego da aviso a los narcos que buscan a alguna persona para matarla. Aquel día todos estábamos sorprendidos de la cantidad de socios que estaban llegando a Buenos Aires”.

John cuenta que aquella vez, a la medianoche comenzaron a competir: “esa semana, en una casa de Rosario, se habían robado tres mil balas, y jugaban a ver quién vaciaba más rápido un cargador. Las prostitutas de los cabarets Seguir leyendo “El escalofriante “negocio” de los asesinatos por encargo: cómo operan los profesionales de la muerte”

¿Quién está asesinando hoy en las guarimbas?

Operacion-Daktari
Por la excepcional relevancia hoy en nuestro país del tema del francotirador como modalidad terrorista de la ultraderecha venezolana en las llamadas “guarimbas“, focos de terror y violencia desatados contra la sociedad en los municipios gobernados por la oposición antichavista, colocamos aquí dos importantes documentos que revelan los orígenes del sicariato y del paramilitarismo en la hermana República de Colombia, así como la forma en que se ha infiltrado desde hace más de una década hacia Venezuela con el propósito de acabar con el proyecto de Revolución Bolivariana. El primero de ellos es el libro “La Invasión Paramilitar – Operación Daktari“, colección de artículos de Luis Britto García y Miguel Angel Pérez Pirela, que puede ser descargado AQUÍ, y luego el artículo de Renán Vega Cantor “La Formación de una Cultura Traqueta en Colombia“, publicado en el portal Rebelión en febrero de 2014, donde se describe con perfecta claridad el proceso que dio origen a las fuerzas criminales que por dinero acaban con la vida de seres inocentes con la única finalidad de desestabilizar políticamente a las democracias de nuestra región. Ambos textos, perfectamente complementarios entre sí, permiten esclarecer cabalmente la verdadera naturaleza criminal de las acciones violentas de hoy en día en Venezuela.

pablo_escobar_1– Pablo Escobar Gaviria, creador de la modalidad del sicariato político en Colombia –

Narcotráfico y capitalismo mafioso
La formación de una cultura “traqueta” en Colombia

Por: Renán Vega Cantor / rebelión.org

En los últimos veinte años se consolidó en Colombia una cultura que puede ser denominada como traqueta, un término procedente del lenguaje que utilizan los sicarios del narcotráfico y del paramilitarismo en Medellín, el cual hace referencia al sonido característico de una ametralladora cuando es disparada (tra tra tra). Traqueteo era originalmente el miembro del escalón inferior en la pirámide delincuencial del bajo mundo paisa, que corresponde al matón a sueldo, al sicario que dispara a mansalva y a sangre fría a quien se le ordene, a cambio de una suma de dinero.

El traqueto resuelve cualquier asunto mediante la violencia física directa, pregona su acendrado machismo, hace ostentación en público —entre sus familiares y otros malandros— de los asesinatos cometidos, despilfarra en una noche de farra el pago que recibe por cumplir un “trabajo sicarial” o por haber “coronado” un cargamento de droga fuera del territorio colombiano, compra con moneda todo lo que esté a su alcance (mujeres, sexo, amigos ), aunque sea pobre odia a los pobres y, a nombre de la moral católica, detesta lo que huela a lucha social en el barrio, la escuela o el sitio de trabajo…

Esta cultura traqueta salió de un marco restringido y perfectamente localizado, cuando el cartel de Medellín y los asesinos de las autodefensas se expandieron por el territorio colombiano. El traqueto, este producto de las subculturas del narcotráfico y del paramilitarismo, en poco tiempo se convirtió en el símbolo distintivo de la sociedad colombiana. ¿Cómo y por qué sucedió?

La imposición de una cultura en la que sobresale el apego a la violencia, al dinero, al machismo, a la discriminación, al racismo, es un complemento y un resultado de la desigualdad que caracteriza a la sociedad colombiana. Para preservar la injusticia aquí imperante, las clases dominantes y el Estado forjaron una alianza estrecha con los barones del narcotráfico y con grupos de asesinos a sueldo, como viene aconteciendo desde comienzos de la década de 1980, cuando mercenarios de Israel adiestraron en el Magdalena Medio a los grupos criminales de las mal llamadas “Autodefensas”, con la participación activa del Ejercito, la Policía, políticos bipartidistas, terratenientes y ganaderos.

Estos grupos criminales, auspiciados por el Estado, tenían como objetivo erradicar a sangre, fuego y motosierra cualquier proyecto político alternativo que planteara una democratización real de la sociedad colombiana, como se evidenció en diversas regiones del país cuando las alcaldías y gobernaciones—luego de que fuera aprobada su elección directa— empezaron a ser ocupadas por dirigentes y militantes de izquierda, elegidos en forma legal. Los gamonales de los partidos tradicionales vieron en peligro su poder local y regional y para mantenerlo optaron por matar a sus adversarios.

Esto se ejemplifica, para citar solo un caso, con lo que sucedió en Segovia (Antioquia) en noviembre de 1988, cuando fueron asesinadas 43 personas y heridas otras 45. La acción criminal tenía como objetivo exterminar en el municipio a los miembros de la Unión Patriótica, el grupo político que había ganado las elecciones en marzo de ese mismo año. El responsable intelectual de la masacre, que ha sido condenado a 30 años de cárcel, un “distinguido” dirigente del Partido Liberal, utilizó a los sicarios y criminales de guerra de las “Autodefensas” para que le despejaran el camino de incómodos adversarios de izquierda y le permitieran mantener su feudo electoral.

La eliminación de quienes son considerados como enemigos de las “gentes de bien”, se sustenta en un visceral anticomunismo, que justifica a posteriori los crímenes de campesinos, dirigentes sindicales, profesores, estudiantes, mujeres pobres, defensores de derechos humanos, militantes de izquierda Los argumentos esgrimidos replican letra por letra lo que originalmente habían dicho Carlos Ledher, Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha (Alias el mexicano), o cualquiera de los barones del narcotráfico y del sicariato, que nunca ocultaron sus credenciales procapitalistas y su odio a cualquier proyecto democrático y de izquierda. Lo que éstos hacían y decían fue apoyado por diversas fracciones de las clases dominantes, (industriales, comerciantes, financistas, exportadores, cafeteros, terratenientes, ganaderos, propietarios urbanos ), junto con las jerarquías eclesiásticas, el mundo deportivo (recuérdese lo que ha sucedido con los equipos de futbol, cuyos propietarios están ligados a diversos clanes del narcoparamilitarismo), las reinas de belleza, los periodistas; todos ellos se convirtieron en sujetos activos y conscientes de la “nueva cultura” y de sus “valores”: violencia inusitada, enriquecimiento fácil e inmediato, endiosamiento del dinero y el consumo, destrucción de las organizaciones sociales y sus dirigentes, eliminación de los partidos políticos de izquierda (el caso emblemático es el de la Unión Patriótica), apego incondicional a los dogmas neoliberales y al libre mercado, posturas políticas neo-conservadoras sustentadas en una falsa moral religiosa mandada a recoger hace siglos (que condena el aborto, la homosexualidad, los matrimonios de parejas del mismo sexo…).

Después de dos décadas, estos patrones culturales se han hecho dominantes a escala nacional, sobre todo después del 2002, cuando desde el Estado se presentó como algo normal y tolerable aquello que identifica al traqueto y se convirtió en la lógica cultural hegemónica del capitalismo salvaje a la colombiana. Desde ese instante, la cultura traqueta, de orígenes mafiosos, salió del closet en el que estuvo recluida durante varios años y se hizo dominante en el imaginario de gran parte de los colombianos. Lo que antes era condenado adquirió prestigio y respetabilidad, porque desde la Presidencia de la República se exaltaban como grandiosas las actitudes y comportamientos delincuenciales propios de cualquier matón de barrio, y la misma Casa de Nariño se convirtió en un nido de víboras, ocupado por delincuentes de todo pelambre, empezando por los Jefes de Seguridad, que eran testaferros del paramilitarismo, como se ha confirmado recientemente.

La prensa y la televisión se encargaron de legitimar y de presentar como aceptable la criminalidad que se implantó en los altos órganos del Estado, en el que se incluye el Parlamento, el poder judicial y el Ejecutivo. Ahora se bendice la corrupción, el robo, el despojo, el enriquecimiento, el nepotismo, y se enaltecen como héroes y salvadores de la patria a los asesinos de cuello blanco y a sus sicarios y, al mismo tiempo, se fomenta el odio, el espíritu guerrerista, el clasismo, y se adora a los “nuevos héroes” de la muerte, entre los que sobresalen los jefes paramilitares, empezando por sus ideólogos presidenciables.

En la televisión se promociona la estética traqueta (Sin tetas no hay paraíso, Pablo Escobar, El Mexicano y otras series por el estilo), con la cual se convierten en valores dominantes el individualismo, la competencia, el culto a la violencia, la mercantilización del cuerpo, la prostitución, el sicariato, la adoración a la riqueza y a los ricos, el desprecio hacia los pobres… Futbol, mujeres desnudas, telenovelas, chismes de farándula sobre las estupideces que realizan las vedettes constituyen el menú́ de imágenes y sonidos que presenta la televisión colombiana y que configura el telón de fondo de la cultura traqueta que se erige como modelo de vida para millones de colombianos que jamás saben de la existencia de un libro, de un debate de ideas, de una obra de teatro, de un poema, y de todo aquello que ilustra y hace culto a un pueblo. Como nada de esto se le ofrece a la gente a través de la televisión, ya no se soporta algo que suponga razonar, pensar, cuestionar o dudar, sino que, como borregos amaestrados, los televidentes consumen la basura mediática que se les brinda a diario, que profundiza la ignorancia de todas las clases, y se vuelve normal la persecución de todos aquellos que piensen y actúen en forma diferente a los cánones traquetos establecidos.

Desde el Estado y la televisión se tornaron dominantes en el país algunas pautas culturales que antes eran excepcionales y localizadas y, en gran parte de los colombianos, se volvió costumbre “aprovechar cualquier papayazo”, eufemismo con el que se justifica lo que produzca réditos individuales, ganancias y beneficios a costa de los demás, sin importar los medios que se utilicen para alcanzar cualquier fin. Y de esto dictan cátedra las clases dominantes de este país y el Estado, porque son las que roban a granel las arcas del erario (los Nule, los hijos de Uribe y compañía), despojan las tierras de los campesinos e indígenas a través de “prestigiosos” bufetes de abogados, como acontece con el Modelo Agroindustrial en los Llanos orientales, entregan los territorios y riquezas naturales y minerales del país a cambio de dadivas insignificantes o de un cargo en una empresa multinacional, se niegan a aplicar las decisiones de tribunales internacionales cuando les viene en gana, como sucede ahora mismo con la decisión de la Corte Internacional de la Haya.

Le “doy en la cara marica”, “fumíguelo a mi nombre”, “esa Negra Piedad hay que matarla”, “hay que aplicarle electricidad a los estudiantes” son algunas de las frases más infames de los últimos tiempos, que han sido pronunciadas por “notables” personajes desde el ámbito político o mediático, que son reproducidos en la vida cotidiana y se materializan en la violencia física y simbólica de todos los días contra mujeres humildes, indígenas y pobres en general, aunque muchas de ellas sean realizadas por pobres.

En dos ámbitos se destila cultura traqueta al más puro estilo de Pablo Escobar o Carlos Castaño: en la política y en el periodismo. En la política, ya no se necesita hoja de vida en que consten las realizaciones de un candidato en la esfera pública, sino que se exhibe un prontuario criminal sin pudor alguno, que incita a los electores a votar por los mafiosos de turno, como sucede entre la Camorra italiana.

Esto se confirma con la lista para el senado del Centro Democrático, cuyos nombres no tienen nada que envidiarle a cualquier catálogo de delincuentes y sicarios, empezando por el nombre que la encabeza. Algo similar sucede con el Procurador General de la Nación, quien muestra entre su palmarés la quema de libros con sus propias manos. Y lo peor del asunto estriba en que esos individuos, que además son terriblemente ignorantes, son respaldados por buena parte de la sociedad, para la cual esos crímenes no son reprochables sino un distintivo digno de ser imitado.

En el periodismo se ha impuesto el sicario de escritorio, que con impunidad condena a quienes no se pliegan a la lógica dominante —a muchos de los cuales sentencian a una muerte segura—, al tiempo que celebra las realizaciones de los traquetos de cuello blanco en el Estado o en cualquier actividad económica (como acontece con las multinacionales como Pacific Rubiales, La Drumond, Chiquita Brands, Nestlé… que cuentan con una cohorte interminable de plumíferos a su servicio) y aplaude y exalta cualquier estupidez, mentira o acción delictiva que realice alguno de los encumbrados personajes de la politiquería.

Al cabo del tiempo se entiende que se haya hecho hegemónica la cultura traqueta, algo así como la expresión superestructural del capitalismo gangsteril a la colombiana, el que no repara en utilizar todos los instrumentos (violentos, jurídicos, económicos) para mantener sus niveles de acumulación, que dependen de su postración ante el capital imperialista. Como esos procesos de acumulación de capital mafioso son en esencia violentos y recurren en forma permanente al despojo y a la expropiación (como se muestra con lo acontecido en la educación, la salud, la seguridad social, la tierra, el agua, los parques naturales), no resulta sorprendente que de allí se desprendiera, tarde o temprano, una cultura simétrica de tinte mafioso, en la cual se conjugan los antivalores propios del neoliberalismo económico y del neoconservadurismo político e ideológico con las pautas culturales de la delincuencia y del lumpen. Y, lo que es significativo, la cultura traqueta fue asumida por las clases dominantes de este país que abandonaron cualquier proyecto de la cultura burguesa que antes les proporcionaba una distinción cultural y un refinamiento estético —recuérdese no más aquello de que Colombia era un país de poetas, de escritores y de hombres ilustrados en el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX y que Bogotá era la “Atenas Sudamericana”—, y hoy en los encumbrados peldaños del poder económico (capital financiero, por ejemplo) predomina una vulgar lógica traqueta, que destella odio y violencia hacia los pobres.

Pero, a pesar de la represión, la censura, la persecución, en Colombia no sólo hay cultura traqueta, pues en muchos lugares de nuestro territorio, distintas comunidades preservan sus propios valores y con dignidad practican la solidaridad, la ayuda mutua, el desprendimiento, con lo que ayudan a sentar los cimientos de otro tipo de cultura y de sociedad. En esa dirección, el terreno cultural se convierte en un espacio de lucha, porque la construcción de otra sociedad requiere disputarle la hegemonía a la cultura traqueta e impulsar una contra-hegemonía, que afiance otros valores y formas alternativas de ver el mundo, tal y como sucede en otros lugares de nuestra América en donde se enaltece la vida digna y el buen vivir, como proyectos culturales en los que se enfrenta a la mercantilización, el individualismo, el consumismo exacerbado y el culto a la muerte.

– Renán Vega Cantor es historiador. Profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional, de Bogotá, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008. Su último libro publicado es Capitalismo y Despojo.