Carlos Torrealba: Cómo desangra Colombia a Venezuela

Por: Carlos Torrealba Pacheco

La ola de robo, especulación, acaparamiento, escasez e ‘’inflación inducida’’ que afecta el precio de muchos bienes esenciales para nuestra vida, se atribuye a la guerra económica, que en efecto vivimos.

Nuestro país tradicionalmente ha dependido de las importaciones, y consecuencialmente, del valor del dólar en el mercado, ello con el agravante de que los alimentos, medicinas y muchos otros rubros son controlados por grandes empresas mono y oligopólicas. Basta recordar que el “zar de los alimentos”, Lorenzo Mendoza, dueño de Empresas Polar, maneja un 70 % aprox. de los productos de esa industria, en conversación telefónica difundida por VTV, con el adversario del gobierno AUTOEXILADO EN USA: Ricardo Haussman, manifestó que él estaba en “GUERRA”, hecho gravísimo cuando proviene de un individuo cuyas decisiones involucran la mayoría de los rubros esenciales en nuestra cesta básica, lo que constituye un problema de Seguridad Estado.

Es preciso señalar, que a partir del 01 de Enero de 2.008, entró en vigencia el Bolívar Fuerte, que implicó eliminarle tres (3) ceros a la moneda, es decir, que nuestro patrimonio se disminuyó mil veces, eso no produciría matemáticamente ningún efecto, sí el precio de los bienes hubiese disminuido en la misma proporción, manteniéndose estable, pero lo cierto es, que éstos se han disparado exponencialmente con la devaluación, inducida, programada, arbitraria e injustificada, que en la práctica ha sufrido nuestra divisa.

En este sentido cabe destacar que Colombia, es hoy una gran base militar de USA, su mayor enclave y socio en estas tierras, mediante la Resolución 8, del 05-05- 2000, emanada de su Banco Central, consagró la actividad de los CAMBISTAS en nuestras fronteras, los cuales a su LIBRE ARBITRIO PUEDEN FIJAR EL VALOR DE NUESTRA MONEDA VS EL PESO COLOMBIANO, especialmente en CÚCUTA, lo que legalmente y de una manera descarada favorece el ataque al Bolívar, amén de ser un paraíso para el lavado del dinero proveniente de los sucios negocios del mayor productor de cocaína en el universo, siendo por tanto el NARCOTRAFICO el puntal de la economía de ese país.

Así, nos encontramos allá , con dos (2) tipos de cambio para nuestro bolívar, uno en el área fronteriza y otro en el Banco Central de Colombia, por ejm : para el día 04-07-2.016, en Cúcuta el valor del Bolívar es de 2.50 pesos, y según el Banco Central de Colombia en Bogotá, el valor de nuestra moneda equivale a 318 pesos, luego, si una persona compra en la frontera Bs. 100.00, pagará 250.00 pesos, ya con esos Bs.100.00, se dirige a la capital y obtendrá 31.800 pesos (100×318), como en Colombia el dólar puede adquirirse libremente y ese mismo día está a 2000 pesos aprox. por dólar, la persona obtendría 15.9 $, luego viene a Venezuela y la página DOLAR TODAY MARCA 1.038 BS/$, sí vende sus $, obtiene DIEZ Y SEIS MIL QUINIENTOS CUATRO BOLIVARES (BS.16.504.00) aprox., por tanto, por arte de prestigiditación y manipulación financiera, Bs. 100.00, se han transformado en la cantidad señalada en mayúsculas.

Los capitales que se invierten en este macabro juego financiero son millonarios e incalculables y cada día siguen el recorrido señalado; este desangramiento de nuestra economía, amerita un torniquete de inmediato, es decir, medidas que erradiquen semejante flagelo.

La situación se magnifica, pues los “comerciantes nuestros” fijan el precio de los productos y los bienes en general, en función al valor marcado por la página en cuestión, así nos explicamos el empobrecimiento que sufrimos todos los venezolanos, debido a la carestía en progresión geométrica que alcanzan los precios.

El caso es, que la diabólica página toma como referencia para devaluar nuestra divisa las transacciones en moneda venezolana en la susodicha frontera y deportivamente fija a su real saber y entender la equivalencia BS. VS $, DE MANERA ARBITRARIA, SIN CRITERIO TECNICO ALGUNO, NO CONSIDERANDO NUESTRAS RESERVAS, LAS PROBADAS Y CERTIFICADAS EN ORO, COLTAN, HIERRO, ETC., Y LOS 300.000 MIL MILLONES DE BARRILES DE PETROLEO QUE POSEEMOS, ESO CON UN VALOR DE RECOBRO DE UN 20%, CUANDO LA AGENCIA INTERNACIONAL DE ENERGIA SEÑALA UN 40% POR ESE ITEM, ES DECIR, SERIAN 500 MIL MILLONES DE BARRILES DE PETROLEO APROX.

En la actualidad informaciones de las empresas privadas de la comunicación, insisten y promocionan la “inminente” apertura de la frontera con el vecino país, cuando las causas esenciales de su cierre NO HAN CESADO, PERMANECEN INTACTAS, pues la normativa LEGAL intencionalmente diseñada para deteriorar, DEVALUAR el precio del Bolívar y a su vez favorecer el contrabando de extracción permanece vigente. Luego, siendo esa la realidad, a mi entender no existen condiciones para tal acción. En cuanto al contrabando, éste también es propiciado por el gobierno del vecino país con la mayor desvergüenza e inmoralidad, mediante mamotretos legales “contra el contrabando de extracción”; que solo buscan favorecerlo y estimularlo. En materia de combustibles, alimentos y cualquier otra especie, la política de ese Estado es causarnos el mayor daño posible.

Recientemente, el gobierno contiguo ha promulgado leyes, tendientes a lograr sus malsanos propósitos.   En junio del 2.015, el Congreso sancionó la Ley 1762, y según los ArtÍculos 6 Y 7, la ¨PERSONA¨ (CONTRABANDISTA), puede ingresar hasta 430 kgs. de especies (casi ½ tonelada) y 76 litros de combustible diariamente y eso por ley no se considera contrabando, incluso, el gobierno a los contrabandistas y delincuentes llamados pimpineros, de la manera más desvergonzada les cobra impuestos y éstos negocian su “producto ” con ECOPETROL. Como colofón según “LAS LEYES”, no se considera CONTRABANDO DE ESPECIES el equivalente a 50 salarios mínimos, que para septiembre de 2.015, equivalían a 12.000.00 $, es decir, pueden introducir ´´legalmente¨ en ese país hasta vehículos ROBADOS EN LA PATRIA DE BOLIVAR.

El fin de semana pasado se abrió el paso a Colombia en la frontera y grupos de ¨venezolanos¨, estimulados por la oposición apátrida y el grupo terrorista Voluntad Popular fueron a adquirir los productos contrabandeados desde nuestro país, como diría Galeano ‘’el mundo al revés”, lo mas grave es que estas personas, consciente o inconscientemente le hacen el juego al yanky que nos amenaza con invadirnos y  para justificar tal acción ha apelado al monstruo difundido por la mediática internacional que señala de manera falaz que acá hay una ´CRISIS HUMANITARIA´, ello coincide con la posición anti-venezolana de los DIPUTADOS DE LA OPOSICION, QUE COMO TRAIDORES A LA PATRIA, NOS BOMBARDEAN DESDE LA ASAMBLEA NACIONAL, llegando al extremo “inverosimil” de pedir la intervención de Venezuela en la OEA, todo esto en concordancia con el plan e instrucciones de su aliado y socio JOHN KELLY, Ex Jefe del Comando Sur de USA, cuando a finales del año pasado, señaló que sí en el país había carencia de alimentos , medicinas, agua, etc. (CRISIS HUMANITARIA), y un órgano internacional (OEA) se lo pedía, podían intervenir MILITARMENTE a Venezuela, remember: la destrucción sangrienta que produjeron y producen en IRAK, LIBIA, SIRIA, ETC..

El fiero y despiadado ataque a nuestra moneda y en general a nuestra economía se endureció a raíz de la desaparición física de nuestro glorioso Comandante: Hugo Chávez Frías (2.012), y ese entramado de agresiones a nuestro sistema económico, nos permite explicarnos como un apartamento modesto que antes de la irrupción del Bolívar Fuerte, o hace pocos años costaba Bs. 5.000.000.00, ahora el “mercado” le ha agregado un cerito y cuesta CINCUENTA MILLONES; esto incide en que la industria inmobiliaria esté paralizada y a la expectativa.

Me pregunto: ¿quién puede adquirir un apartamento común y corriente en esa cantidad?, pienso que muy pocas personas, salvo los que se benefician del lavado de dinero sucio y el narcotráfico. Otro caso, es el precio de un kg. de queso, que costaba Bs. 300.00 aprox. ahora con su respectivo cerito cuesta TRES MIL BOLIVARES APROX., y esto sucede con una gran cantidad de nuestros bienes que han incrementado drásticamente su precio, la mayoría de ellos influenciados por la paridad $ vs Bs, otorgada por la precitada página web. Finalmente, me pregunto: ¿qué le hubiese pasado a Méjico, sí crea legalmente un $ paralelo en sus fronteras para desmejorar y deteriorar la actividad económica de U.S.A?., y sí, promulgase una normativa legal para favorecer el contrabando de extracción hacia su país desde EEUU?.

La respuesta la dejo a la sabia inteligencia y conocimiento de los lectores de estas reflexiones.

Carlos Torrealba Pacheco: catopa13@gmail.com

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Aranguibel: “En Venezuela hay una guerra económica que genera escasez”

Alberto Aranguibel sostuvo este lunes 22 de junio de 2015 en el programa Vladimir a la 1 que transmite Globovisión, que en Venezuela está demostrado que lo que efectivamente hay es una guerra económica que genera perturbaciones como la escasez de productos mediante formas eminentemente capitalistas como el contrabando, el acaparamiento y el llamado bachaqueo, que según él analista no son sino las formas en las que esa guerra contra el pueblo se expresa.

 

Aranguibel: “El “capta-huella” es en verdad un “capta-malandro””

Alberto Aranguibel sostiene el lunes 01 de septiembre de 2014 en el programa Vladimir a la 1, que transmite diariamente el canal Globovisión, que el sistema biométrico anunciado por el gobierno nacional como combate al contrabando, no es una medida contra el pueblo sino contra los contrabandistas.

Aranguibel en CNN: El contrabando es una forma de capitalismo

En el programa Café CNN con la periodista Glenda Umaña, Alberto Aranguibel habla acerca del funcionamiento del sistema biométrico que ha anunciado el Gobierno de Venezuela como una nueva acción para controlar el contrabando de extracción.

Crisis, consumos y ganancias.

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Por: Alberto Aranguibel B. / Fotos: AAB.

El mito de las veintidós mil empresas de maletín que habrían secado las reservas internacionales del país, y su correlativa versión según la cual el gobierno las tendría escondidas porque supuestamente sus propietarios formarían parte del alto mando político de la revolución, acomoda perfecto en un escenario donde el imperio norteamericano, las más poderosas transnacionales del planeta y todo el ámbito capitalista en general, desatan la más feroz de todas las guerras económicas que jamás se hayan llevado a cabo contra una nación.

Nada resulta más conveniente y oportuno a un especulador cambiario cualquiera que la estampida de todo un país en el sentido opuesto a donde él se encuentra, es decir; corriendo a buscar al culpable equivocado del desfalco más gigantesco que se haya producido contra su economía. De ahí que comerciantes de toda pelambre, importadores, corporaciones nacionales e internacionales, gremios, y representantes del poderoso sector privado que rabió por años por la supuestas dificultades para la obtención de tan preciado instrumento transable, no abra ni en lo más mínimo su boca para decir tan siquiera, no que celebra la cacería, sino al menos que se solidariza de algún modo con la jauría que persigue a los presuntos maletineros.

De la noche a la mañana, ya nadie recuerda a los miles de usureros que hasta hace poco reventaron a su antojo los parámetros de lo imaginable en elevación de precios, valiéndose precisamente de divisas obtenidas del Estado a tasa preferencial, para amasar inmensas fortunas estafando a la gente, ni a los cientos de miles de raspacupos que hicieron saltar en menos de tres años hasta tres y cuatro veces las tarifas aéreas con su torbellino de turismo defraudador, ni a los millones de viajeros frecuentes que solo por diversión entregaron en el exterior los miles de millones de divisas que recibían también a tasa solidaria. Sin contar, por supuesto, a los cientos de miles de empresas que efectivamente honraron su compromiso con el Estado en el uso de la moneda extranjera que se les estaba otorgando. Ya no hay malandros en el capitalismo.

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Recordar hoy, después de la inmensa campaña mediática y opositora urdida para posicionar la especie contrarevolucionaria como una verdad incontrovertible, que de lo que habló el Ministro Ramírez en su rueda de prensa del 18 de octubre del 2013, en la que anunció la eliminación del sistema cambiario, fue de “sectores que han defraudado al Fisco, y que están al margen de la Ley” y no de veintidós mil empresas fantasmas, no tiene hoy sentido. La matriz ha sido sembrada en la dirección que conviene al gran capital y en ella se moverá la sociedad. Pero, cabe preguntarse ¿Y de aquellos perversos que todo el país vio saqueando el país y acabando con el bienestar de los venezolanos a punta de incrementos de precios, acaparamientos masivos, contrabandos millonarios, qué será?

El asunto, que ahora se reduce a una simple cacería de la dirigencia chavista, acusada, ¡oh paradoja!, por los llamados sectores radicales de la revolución como los estafadores del sistema cambiario, allana al sector capitalista el camino para su reorganización y mayor fortalecimiento en el país, mediante una modalidad de guerra económica poco convencional incluso en el modelo ingerencista del imperio norteamericano, que es aquella en la que se conspira fomentando una escases inducida de todo tipo de productos y bienes de consumo que, contrario a lo que dicta la ley fundamental del neoliberalismo, la de la oferta y la demanda, y a lo que fue siempre asumido como “inversión a pérdida” por las grandes corporaciones transnacionales para justificar su aporte en el derribamiento de gobiernos hostiles a los intereses de los EEUU, no genera pérdidas sino… ¡mucha ganancia!

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Unas insólitas colas para comprar una franela negra o un inadecuado chaquetón de invierno en medio de estos calorones, disparan las alarmas cuando el mundo entero ve con estupor cómo un país que se dice en crisis atiborra las tiendas Zara, que en Venezuela, como en el resto del mundo, comercializa ropa de segunda y tercera categoría como si fuera de primera. De la noche a la mañana, la gente entra progresivamente en cuenta que no es ésta una crisis de carestía alguna, sino de exceso de consumo, que vacía anaqueles tras anaqueles con un furor de compras compulsivas que desconciertan y transforman el paisaje urbano con los miles de viandantes cargados de paquetes de harina PAN, bultos aparatosos de papel tualé y bolsas repletas de tarros de margarina, como si del Apocalipsis se tratara. Que lo que faltan son dólares. Y que eso también es una crisis.

El periodista Michael Castellanos, en un reportaje sobre las compras nerviosas en Últimas Noticias, dice “Gerentes y supervisores de algunos comercios visitados en un recorrido realizado por el equipo de Últimas Noticias, expresaron que televisores y aires acondicionados se venden en un santiamén. Indicaron que esta conducta de los consumidores ha llevado a que se les agote el inventario rápidamente, a pesar de que reciben mercancía por parte de los proveedores con cierta regularidad (…) El Jefe de Almacén de DAKA, en Boleíta, que prefirió permanecer en el anonimato, dijo que han llegado a recibir mercancía cuatro (4) días a la semana, pero “Todo se vende casi justo cuando llega; por eso los anaqueles están vacíos. Incluso hemos llegado a vender doscientos (200) aires acondicionados en un (1) día” ”. (UN/Economía/ 27/04/2014)

En cuanta tienda se entra a preguntar por lo que sea, el vendedor dirá siempre a más tardar a los dos minutos y medio la misma frase referida a la “situación país”, que es como los opositores denominan en su lenguaje exquisito al escenario catastrófico por el cual ellos están entregando sus vidas en las calles. Bajo ese signo, auténtica contraseña de interconexión solidaria entre el comprador y el tendero, la gente acepta que no hay mercancía y acepta llevar “lo que hay”, al precio que sea porque se dice que mañana va a venir a precio nuevo… ¡si es que viene!

Pero siempre viene. El que le da la gana a la transnacional en cada caso, pero viene. La modalidad del “ciclo de la alternancia” impuesto por las grandes corporaciones que juegan hoy en nuestro país a la desestabilización estimulando el descontento popular hacia el gobierno con la escasez de sus productos, hace que la gente se obstine de ver durante un mes el anaquel de los champús, por ejemplo, casi completamente vacío, en el que solo hay por allá muy al fondo un tipo de champú, digamos el azul, que luego de un mes desaparece y es suplantado por el verde, de la misma marca, y así sucesivamente hasta que todos los tipos de champú de esa marca han desfilado por el mismo rinconcito del anaquel de marras para iniciar de nuevo su perverso ciclo golpista. Cada anaquel es un “centro ideológico” para el opositor de a pie, que espera con ansias el momento de ir al supermercado para instalarse ahí a hablar pestes del gobierno con cuanto prójimo aparezca, a aún cuando su carrito repleto de productos que “NO HAY” revele su estado de disociación psicótica.

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Mientras se transmite la impresión del horrendo desastre en el que nos sumerge la “situación país”, se vende “lo que hay” a todo el mundo y se gana siempre lo mismo. O más, si le añadimos la especulación que nunca es de extrañar en la cultura capitalista.

Igual es con el desodorante, con las hojillas y máquinas de afeitar, lavaplatos, desinfectantes, jabón, detergentes, suavizantes, etc., etc., que para sorpresa de los venezolanos, que en su casi totalidad ni lo imaginan, son siempre productos de una misma gran corporación transnacional, que alega falta de flujo de divisas para explicar y justificar su comportamiento. Jamás explicará, por supuesto, cómo es que para comercializar un solo tipo de champú al mes sí tiene divisas.

Es la providencial posibilidad que se ofrece a corporaciones veteranas en el arte de derrocar gobiernos progresistas a través de la historia, de permitirse promover el descontento y la rabia entre la gente, a la vez de acumular inmensas fortunas vendiendo, en términos proporcionales, lo que ni siquiera en mercados perfectamente desarrollados y estables alcanzarían a vender hoy en medio de la crisis terminal que experimenta el modelo neoliberal capitalista.

No es por falta de dólares que una gigantesca empresa como la Procter & Gamble, probablemente la más poderosa fabricante de productos de consumo masivo en el planeta, va a dejar de vender sus mercancías en el país. Su tradición golpista, junto a muchas otras como ella, de infausta recordación en Latinoamérica por sus muy decisivas acciones contra gobiernos democráticos, como el de Salvador Allende, por ejemplo, les precede.

Solo le falta que el glorioso pueblo chavista les permita repetir aquí su repugnante felonía. Y eso sí que en verdad pareciera ser lo más remoto.