Bilbao: La derrota del imperio en Lima

Por: Luis Bilbao

Hay un significado estratégico determinante en el resultado de la cumbre de las Américas llevada a cabo en Lima el 13 y 14 de abril. Dicho en pocas palabras: la balanza hemisférica se volcó, otra vez, en contra de Washington y sus súbditos.

Adelantábamos en América XXI con fecha 19 de febrero último: “Tal vez al vetar la presencia de Venezuela los gobiernos de Argentina, Colombia y México completen la saludable tarea de demolición definitiva de ese esperpento anacrónico denominado ‘Cumbre de las Américas’”.

Ocurrió. El esperpento no volverá a levantarse. Si acaso, será un cadáver insepulto, como la OEA. Su caída es el símbolo de lo que estuvo en juego y del resultado. Ante la derrota, la prensa comercial del continente carece incluso del sentido del deber y la valentía necesaria para admitirla. Al día siguiente de clausurada la cumbre de las Américas en Lima, los comentarios políticos de los tres diarios principales en Argentina omiten el tema. Ni una palabra.

Comprenden el significado demoledor del hecho a la vista: los presidentes fueron arrastrados por una fuerza para ellos desconocida hacia la asunción de su insignificancia en el gran juego que siquiera entienden. Y el jefe, que tampoco entiende, no estaba presente. Dudoso Estado Mayor para ganar una guerra.

Sus panegiristas no pueden admitir que a ese encuentro presidencial fueron 14 de ellos. Que del total de votos posibles apenas una tercera parte apoyó lo exigido por la Casa Blanca.

No pueden admitirlo porque el saldo muestra como ganador al gobierno de Venezuela. Ganador en la coyuntura interna. También ante la historia. Pero en primer lugar en la feroz lucha continental por la correlación de fuerzas entre revolución y contrarrevolución.

En nombre de la tolerancia y la democracia, los organizadores prohibieron la participación del presidente Nicolás Maduro. Decíamos con fecha 26 de marzo: “Hay un plan internacional en marcha para deslegitimar la elección presidencial del 20 de mayo en Venezuela”. Las múltiples artimañas desplegadas para lograr ese objetivo convergieron en el encuentro de Lima. Allí fracasaron todas. La inmoral campaña contra Venezuela en primer lugar.

Trump fugó del oprobio inexorable y encargó la misión imposible a Mauricio Macri. Michel Temer (5% de aprobación en Brasil), Juan Santos (en vías de salida, despreciado por las fuerzas políticas que podrían sucederlo y por el conjunto de la población) y Enrique Peña Nieto (perdedor en cualquier hipótesis en las cercanas presidenciales de México), acompañaron al presidente de Argentina. Antes Macri recibió la asesoría del talentoso y exitoso presidente español Mariano Rajoy, quien viajó especialmente a Buenos Aires y completó el empujón que llevó a la hoguera al presidente argentino.

Con exacto sentido de la dimensión estratégica de la coyuntura, el presidente Evo Morales llevó a Caracas su balance del encuentro: “Hay una enorme contradicción en algunos presidentes de Suramérica”, dijo tras la reunión con Maduro. “El pueblo boliviano está con la Revolución Bolivariana de Venezuela (…) Estamos convencidos de que vamos a continuar con nuestras revoluciones democráticas en América Latina (…) Los presidentes revolucionarios no necesitamos reconocimiento de gobiernos sumisos al imperio”.

Maduro concluyó: “si la Cumbre de las Américas en Mar de Plata representó el entierro del Alca, la Cumbre de Lima representa el final de las Cumbres de las Américas”.

Con Canadá como vicario y Macri como mano ejecutora del imperio en retirada, la cumbre debía denunciar con credibilidad y peso práctico a la Revolución Bolivariana de Venezuela, aislar a Nicolás Maduro y deslegitimar las elecciones del próximo 20 de mayo.

He defendido la idea de que la estrategia imperial, desde los tiempos de Obama, ante la evidencia de la debacle en Brasil y sus imprevisibles consecuencias, consistía en fortalecer un eje Washington-Buenos Aires. Ese plan tambalea ahora. Macri no se atrevió a condenar el ataque estadounidense a Siria. Pero pidió que no siguiera la escalada. Insuficiente para alinearse con el extendido rechazo de la población argentina al crimen de Washington. Suficiente para ser repudiado por Trump: su vicepresidente le negó la reunión bilateral en el último minuto. El trémulo discurso del presidente argentino no alcanzó para obtener apoyo de la cumbre contra Maduro.

En enero de 2004, al término de la cumbre extraordinaria en Monterrey, México, tras una contundente participación de Hugo Chávez, quienes lo acompañábamos supimos que el avión de regreso no enfilaría a Caracas. Iba a La Habana. Cuba no podía participar de esas reuniones. Fidel fue al aeropuerto a recibir a Chávez. Allí, en una tensa madrugada, se hizo un rápido balance que continuaría después hasta el día siguiente.

La curva de los acontecimientos tuvo un largo trayecto antes de llegar a esta repetición simbólica. Como resultado de otra derrota estratégica del imperio, Cuba podía estar presente en Lima. Raúl Castro devolvió la moneda a Washington y declinó su asistencia.

Evo hizo allí un discurso demoledor. En un encuentro titulado “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, dijo el presidente boliviano: “El verdadero desafío está en desmontar el sistema mismo en el que prospera la corrupción: el sistema capitalista”. Y agregó: “El capitalismo es el peor enemigo de la humanidad y del planeta, sus crisis no son coyunturales, son propias de este modelo de producción y consumo”. Faltaba algo y Evo no retrocedió: “Hay que decirlo con toda claridad: la principal amenaza contra la libertad, la democracia, contra la madre tierra y contra el multilateralismo es el gobierno de Estados Unidos. No tengo miedo de decirlo, de frente y abiertamente”.

Después enfiló hacia Caracas. Los intelectuales orgánicos del capital todavía no han reaccionado, para medir hasta qué punto este golpe pone en peligro los planes de Macri en Argentina. No se atreven: Maduro ganará las elecciones; Temer, Santos y Enrique Peña Nieto saldrán del escenario por la puerta trasera. Ahora el saldo regional puede volvérsele contra Macri fronteras adentro. Sólo le queda confiar en que no hay alternativa revolucionaria. Razón insuficiente para ser la contraparte continental de Venezuela y el Alba.

Giros y contragiros de la historia. No es preciso leer a Homero para saber lo inconsistente que es detenerse en medio de una batalla y darse por vencido.

luis bilbao Luis Bilbao @BilbaoL

Aliado principal de Lilian Tintori es uno de los más grandes corruptos del Continente

El periodista Amauri Chamorro da a conocer este 22 de marzo la decisión de la Fiscalía General de Brasil de publicar la lista de los implicados en los hechos de corrupción más escandalosos que han sacudido a esa poderosa nación suramericana por más de medio siglo, en los cuales aparecen señalados los más altos funcionarios del gobierno de facto presidido por el ultraderechista Michel Temer , quien llegara al poder mediante un golpe de Estado institucional perpetrado contra la legítima presidenta Dilma Rouseff.

Entre los acusados por los delitos de corrupción con la poderosa empresa Odebrecht se encuentra el parlamentario Aécio Neves, el más estrecho colaborador de Lilian Tintori, esposa del terrorista venezolano Leopoldo López, quien ha venido jugando un papel preponderante en la campaña internacional de descrédito contra el gobierno venezolano del presidente Nicolás Maduro, y uno de los principales agentes de la ultraderecha latinoamericana que hoy pretende reinstaurar el neoliberalismo en la región.

A continuación transcribimos íntegramente la reveladora nota de prensa publicada hoy por el periodista Chamorro en el portal “La Junta”:

FISCAL BRASILEÑO PRESENTA LA VERDADERA LISTA DE ODEBRECHT

Por: Amauri Chamorro

Después de años de acusaciones en contra de los ex presidentes Lula y Dilma, y el señalamiento al Partido dos Trabalhadores (PT) como el partido creador de la corrupción en la Petrobras, sucedió lo imaginable: la máxima autoridad de la Fiscalía brasileña presentó formalmente las denuncias en contra de toda la alta cúpula de la derecha del país. Fueron denunciados 5 ministros de Temer, los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, 4 senadores del partido de Temer y 1 del Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB). Adicionalmente, la denuncia se extendió a más de 211 personas que no tienen foro privilegiado. Se le cayó la historia de las portadas a la prensa privada y a grandes segmentos de la sociedad brasilera, que sustentaban agresivamente que la única salida para erradicar la corrupción era destituir a Dilma y encarcelar a Lula.

Lo que ambos presidentes hicieron fue profundizar las investigaciones, exponiendo peligrosamente las estructuras de la centenaria corrupción que nace y coexiste en las entrañas de la poderosísima élite brasileña, llevando a prisión a importantes ministros y líderes del PT. A partir de la apertura de esa caja de pandora iniciada por el PT en Brasil, la derecha continental tuvo que reaccionar de forma inmediata, posicionando mediáticamente la responsabilidad de la corrupción en las décadas progresistas. De esa manera, la izquierda cargaría el impacto de lo que estaba por descubrirse. El mérito de la voluntad política de cortar en carne propia la corrupción, se transformaba en un pecado capital.

El discurso construido por los partidos de derecha y ampliamente promocionado por las empresas de comunicación blindaron hasta la presente fecha a los aliados políticos que aún no habían sido acusados formalmente. En el caso de Brasil, el presidente golpista Michel Temer fue nombrado 43 veces por los corruptores de Odebrecht, acusado de recibir 3 millones de dólares en efectivo. El ex candidato presidencial por el PSDB y socio de la Red Globo, Aécio Neves, ha sido nombrado incontables veces por casi todos los delatores. Eduardo Cunha, ex presidente del Congreso, responsable por operar el golpe contra Dilma, fue citado 35 veces. Cunha está preso por manejar de manera ilegal más de 150 millones de dólares en sus cuentas en Suiza, montos que no pudo justificar.

La corrupción denunciada en la Lava-Jato existe comprobadamente hace más de 30 años. De la misma forma en que todos los políticos de la derecha acusados en esta nueva etapa de investigación fueron parte activa de los gobiernos de José Sarney, Fernando Collor, Itamar Franco y Fernando Henrique Cardoso. Todos anteriores a Lula y Dilma.

Es importante tener en cuenta que la Lava-Jato permitió iniciar la privatización de Petrobras y los más de 1 trillón de dólares en reservas petroleras brasileñas que el neoliberalismo de Cardoso no logró cumplir. En lo político, el manejo jurídico-mediático del caso creó las condiciones para liquidar al PT, única fuerza capaz de frenar el asalto al patrimonio del pueblo brasileño. En el ámbito de la opinión pública se instalaron matrices para que el pueblo se convenciera que solo la privatización de la sexta empresa más grande del mundo, sanaría el cáncer llamado corrupción.

Posteriormente a los trágicos 8 años de gobierno de Fernando Henrique Cardoso, el PT estatizó las reservas y destinó el 75% de todos los royalties para el desarrollo educacional y científico de Brasil. Esta decisión amenazaba directamente la hegemonía norteamericana y europea en ciertos sectores estratégicos. Brasil es competidor directo en la industria de la construcción civil, naval, aeroespacial, militar, agroindustrial, inclusive en el enriquecimiento de uranio, siendo productor de su propia tecnología. Todo a disposición de un gobierno que trabajó intensamente por la integración de América Latina, África y Asia. Lula se transformó en un gran e incómodo problema comercial y geopolítico para la expansión hegemónica de los EE.UU y Europa en esas regiones.

¿Y de qué acusan a Lula en la Lava-Jato? De que supuestamente tiene un departamento de manera ilegal en una playa de São Paulo, pese a que ese mismo inmueble es de propiedad de una señora que garantiza que Lula jamás ha estado ahí. A su vez, Fernando Henrique Cardoso, el ex Presidente neoliberal, es propietario de dos departamentos, uno en la Avenida Foch en París, y otro en la Trump Tower en Nueva York, ambos incompatibles con sus ingresos de profesor universitario y ex Presidente de la República. Este caso fue denunciado hace algunos años y reconfirmado por su ex compañera sentimental en 2016, indicando inclusive los nombres de los testaferros utilizados por Fernando. Ni el Ministerio Público Federal, ni la Suprema Corte, mucho menos la Policía Federal lo han incomodado por ello. Al final, Cardoso es parte de la élite blanca paulista, letrado, profesor de la prestigiosa Facultad de Sociología de la Universidad de São Paulo.

Por el contrario, Lula es semi analfabeto, según él mismo lo dice, y el que más universidades ha construido en Brasil. Nacido en la región de población afro descendiente más miserable, comió carne por primera vez a los 13 años cuando llegó a São Paulo en busca de una vida mejor. Ha recibido cerca de 30 honoris causa por ser un referente mundial en la lucha contra la pobreza y el hambre. Mientras en el gobierno de Cardoso diariamente 300 niños morían de hambre, Lula erradicó la pobreza extrema de Brasil sacando a 27 millones de personas de ese flagelo.

El caso Lava-Jato es muy complejo y no puede ser comprendido solo desde el ángulo legal; toca las profundidades de la estructura política creada por las élites criollas esclavistas que subsisten hasta hoy en forma de bancos, latifundios, monopolios mediáticos y evasores de impuestos. Esas mismas que vendieron el futuro de sus naciones para garantizar sus privilegios y mantener bajo el látigo a los que han decidido alzar su voz. Siempre fue evidente que esa élite criolla jamás aceptó llamar como Señor Presidente a alguien de la “gentuza”. Que dirá exponer a la luz de la opinión pública el origen de sus privilegios mal habidos.

Amauri Chamorro Amauri Chamorro (Facebook / Twitter)

Papeles de paraísos y de prostíbulos fiscales

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 11 de abril de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

El más insólito organismo de investigación criminalística de la historia, una sensacional red internacional de periodistas acuciosos cuya experticia investigativa estaría muy por encima de la capacidad de la CIA, el FBI, el MOSSAD, el M16 y la INTERPOL juntos, da a conocer la descomunal cantidad de 11 millones y medio de documentos sustraídos a un solo bufete de los muchos que debe haber en Panamá dedicados a la creación de empresas fachadas para el lavado de dinero y la evasión de impuestos.

Por lo menos tendría que haber dos o tres bufetes más en ese prostíbulo financiero en que la oligarquía panameña convirtió a ese país que un buen día y solo por su peregrina gana decidió erigirse en ariete continental para la destrucción de la democracia venezolana desde la OEA.

Paraíso fiscal se les llama a los centros de lavado de dinero que se montan en paradisíacas islas del Caribe (de ahí el nombre). Pero lo que ha montado durante años la derecha panameña en esa nación no es precisamente un paraíso, sino un burdel para corruptos.

A Panamá fueron invitados los desfalcadores públicos de los cinco continentes por el mismísimo gobierno de esa nación, cuyo primer mandatario tuvo el tupé de viajar a Venezuela en 2014 a exigirle al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, que le cancelara la deuda ilegalmente contraída por una larga lista de empresarios corruptos a quienes Martinelli mismo les ofreció en bandeja de plata la posibilidad de invertir en Panamá todo el dinero saqueado a Venezuela a través de la centrífuga especulativa montada por el capital privado con el dólar de Cadivi.

Se hablaba entonces de más de 1.000 millones de dólares, que el mandatario panameño pretendió cobrarle a nuestro país creyendo en verdad que el venezolano era el gobierno pendejo que los corruptos le habían descrito. Al ordenar la suspensión de los pagos, el presidente Maduro, en nombre de todos los venezolanos decentes, contuvo las pretensiones del estafador Martinelli, quien como designio trágico del cielo terminó siendo requerido (junto con varios familiares cercanos) por los tribunales de su propio país y por los de Estados Unidos por blanqueo de capitales.

Si en efecto resultara que además de Mossack Fonseca existen al menos cuatro o cinco bufetes en Panamá dedicados al negocio de alcahuetear las fortunas mal habidas del mundo entero, y su producción de papeles es medianamente similar por el tipo de negocios que llevan a cabo, vendría quedando como conclusión que por Panamá han pasado en los últimos años las negociaciones fraudulentas de cerca de veinte o veinticinco millones de corruptos si lo calculamos a razón de un mínimo de 2 documentos por persona. Si lo promediamos a razón de 5, estaríamos hablando de cinco millones de corruptos.

Si a esa descomunal cifra se agregara la de aquellos que no crearon empresas sino que adquirieron propiedades, depositaron el dinero, o a los que no les habría parecido confiable o conveniente entregar sus negocios a esos cuatro o cinco bufetes y que a la larga hayan decidido llevarse su plata a cualquier otro de los cientos de paraísos que el propio capitalismo crea para direccionar la inmensa cantidad de fortunas que en su seno buscan evadir los controles e impuestos estatales, por ejemplo hacia Delawere, Andorra, Islas Vírgenes, o Suiza, que por tradición inspiran mucha más confianza como centros de resguardo seguro para los evasores, tendríamos entonces que asumir según esta prodigiosa instancia tribunalicia del periodismo de investigación, que en el mundo habría una cantidad más o menos cercana a los 100.000.000 (cien millones) de corruptos.

No cuadra para nada la cuenta de los wikileaks chimbos del capitalismo. Es como un escupitajo hacia arriba.

Por eso en la lista de los Papeles de Panamá aparecen no solo hombres de negocios sino cantantes, futbolistas, predicadores evangélicos, cineastas, y quién sabe cuántas otras categorías, además de dictadores y políticos en general como lo recalcan tan particular y precisamente las agencias noticiosas de ese inefable “Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación”.

Solamente en los referidos a Venezuela, cerca de 270.000 papeles, esa deslumbrante red de periodistas diligentes pone en entredicho a la totalidad de la administración pública.

Los que mencionan a Venezuela no son susceptibles, por supuesto, de la insistente y muy oportuna salvedad que colocan sin excepción todos los medios de ese consorcio en sus notas de prensa y que declaran todos los estafadores implicados (y hasta el presidente mismo de los Estados Unidos) en donde se aclara que tener negocios offshore no es delito. Cinismo en pasta. Con tal aclaratoria no hace falta acotar que será delito solamente cuando el guiso sea considerado amenaza a la seguridad nacional por el Departamento de Estado norteamericano y nada más.

En una entrevista relámpago producida por Univisión para ser transmitida de inmediato al continente entero, el periodista Nélson Bocaranda Sardi, principalísimo miembro numerario de dicha red en el país, dice apenas conocida la noticia de los Panamá Papers, que en Venezuela “..absolutamente todos los trabajadores del Estado (y corrige nervioso) bueno no… todos los funcionarios de rango, son corruptos que usaron la convalecencia del comandante Chávez para sacar apresuradamente el dinero robado del país”.

La desproporción no importa cuando de acabar con los regímenes que no se doblegan a los designios del imperio norteamericano se trata. Cuando la maquinaria demoledora se pone en marcha, que no haya pruebas de los infundios y las acusaciones destempladas es lo de menos. El fin lo justifican los medios… de comunicación.

Pero la mentira tiene patas cortas. Y las ollas del periodismo pitiyanqui también.

¿Por qué –pregunta el profesor cubano Douglas Calvo Gaínza en su artículo de esta semana publicado en soyaranguibel.com- Fidel Castro no aparece en los papeles de Panamá, habiendo sido acusado durante más de medio siglo por la prensa norteamericana como supuesto poseedor de una de las fortunas más descomunales del mundo sustraída al erario cubano?

¿Por qué en los cientos de miles de papeles referidos a Venezuela aparecen apenas tres o cuatro exfuncionarios de tercera categoría y solo un exmilitar de alto rango que precisamente fue destituido y procesado por el gobierno revolucionario por corrupto, y no los cientos de miles de empleados de los que habla el “consorcio” y aún así el país sigue siendo señalado por esos medios como el centro más importante de corrupción en el continente?

¿Por qué las menciones en esos rutilantes archivos no preocupan en lo más mínimo a ninguno de los mandatarios neoliberales involucrados directamente en abiertos desfalcos a las arcas públicas en sus respectivos países y con ellos no hay campaña de ensañamiento periodístico alguno?

Pues porque el trabajo real del peculiar consorcio de investigadores no es procurar la justicia sino convertirse en una instancia más de los sectores hegemónicos para imponer a su antojo el modelo económico y político que según ellos deberá regir en el mundo, elevando esta vez al medio de comunicación al rango ya no de sexto poder sino de arma de guerra de primer orden.

Si alguien denunció durante años el festín de latrocinio financiero que amparaba y estimulaba Panamá hasta convertirse en la vitrina dorada del neoliberalismo en el continente, fue Venezuela.

Hacia allá se fue más de un tercio de nuestras reservas internacionales. Allá se montaron las empresas con las que se desangró nuestra economía mediante las operaciones de triangulación comercial que los filibusteros del capital privado y de buena parte de la oposición política venezolana armaron para revenderse a sí mismos y sobrefacturar las mercancías que debían importar con el dólar preferencial que de buena fe les entregaba el Estado venezolano.

Gracias a la avaricia capitalista de su putrefacta oligarquía, Panamá terminó siendo el prostíbulo de la corrupción en esta parte del mundo y no había nadie que no lo supiera.

El valor lo tuvo el Gobierno del presidente Maduro al negarse a cohonestar esa impudicia con el reconocimiento de esa deuda ilegal al que los sinvergüenzas aspiraban.

Si de papeles vamos a hablar, ese papel de honestidad, de decencia y de rectitud revolucionaria del presidente Maduro tendría que ser reconocido muy por encima de cualquier otra falaz y rastrera consideración o sugerencia de los periodismos panfletarios al servicio del imperio.

 

@SoyAranguibel

¿Y los yates de Chery?

Por: Alberto Aranguibel B.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro ha sido acusado ya no solo desde la derecha con sus proverbiales guerras mediáticas de infamias sin fundamento, sino desde las mismas filas revolucionarias de ser uno de los gobiernos más corruptos de la historia, cuando probablemente sea el que más funcionarios del Estado ha destituido y pasado a tribunales en apenas dos años y medio.

Un verdadero contrasentido que tiene su origen en el carácter genérico de las denuncias, que por lo general tienden a señalar como responsable al Presidente de la República o al gobierno en abstracto, sin precisiones que den veracidad a las mismas y que permitan fundamentarlas efectivamente con elementos de convicción en los procesos de investigación judicial.

Hay pues la gestación permanente de un percance que sin lugar a dudas es mucho peor que la prevaricación, como lo es el de la percepción generalizada de que el corrupto es el gobierno y no las personas de carne y hueso que delinquen con los dineros del pueblo. Para quienes así piensan, la solución no será poner presos a los corruptos sino cambiar el gobierno, con lo cual ni se es justo con la mayoría honesta de los funcionarios del Estado ni los corruptos van a la cárcel, porque su crimen se diluye en esa percepción generalizada que se crea. Al final esa cantidad de pillos invisibles terminan saliéndose con la suya.

Por eso cuando aparecen denuncias de corrupción sólidamente fundamentadas el deber de los organismos de investigación es ser lo más expeditos posible. Se trata de fortalecer el sistema de justicia en el país brindándoles la mayor atención a los procesos que estén debidamente soportados con pruebas fehacientes que el país entero acepte como irrefutables.

Un caso como el del alto funcionario de la ensambladora de vehículos Chery que de repente apareció a finales de 2014 como propietario en sociedad con su pareja (exfuncionaria de un organismo del Estado) de un lujoso y costoso yate en la Marina Playa Grande, y que fuera divulgado con toda clase de soportes por un medio de comunicación impreso, es uno de esos casos que no necesitarían mayor pesquisa de contraloría alguna. Las pruebas eran más que contundentes.

¿Qué pasó con ese ladrón? ¿La rabia de todo un país por los “guisos” en Chery no es suficiente para actuar?

@SoyAranguibel

Eficiencia capitalista

Marcha-contra-la-Corrupción

Difícil precisar cómo llegamos a esto.

Imposible saber en qué momento pasamos de la ardua construcción de un modelo socialista de justicia e igualdad social con participación y protagonismo a una lucha necesaria, es cierto, contra la obscena corrupción que carcome al Estado pero que divide de la noche a la mañana a la revolución bolivariana en dos únicos y absurdos escenarios opuestos entre sí, a saber; el período chavista, donde una atrevida propuesta de transformaciones profundas en vez de aplaudida por el bienestar que genera y asegura mediante la infinidad de inéditos y trascendentales programas inclusivos de conquista de libertad y soberanía, termina enlodada en acusaciones de ineficiencia, y una era supuestamente postchavista donde lo único que el pueblo le reconocerá a ese mismo gobierno revolucionario no será ya la tan reclamada atención al ser humano, sino la búsqueda del perfeccionamiento de ese Estado, causante de todos los males que aquejan a la sociedad no solo en el país sino en el mundo, mediante la optimización que se le exige de las instituciones que pretende derruir.

Ahora resulta que si no se logra hacer funcionar los mismos ministerios con los que los gobiernos del pasado hundieron al país en la más profunda e injustificable miseria precisamente por su incapacidad para construir y viabilizar un modelo de desarrollo sostenible para la nación, entonces la revolución no sirve.

Se pretende desde los sectores de oposición, atrabiliarios y antojadizos como son, así como desde muchas de las filas mismas de la revolución, que si no funcionan a la perfección las instituciones del modelo burgués de sociedad en el que estamos todavía inmersos, no habrá razón alguna para mantener en el poder a los hijos de Chávez. Argumentan desde esas posiciones disparatadas que lo que falla en la administración pública es el funcionario (pero solo si es chavista) y no el modelo institucional sobre el cual se asienta, con lo cual la necesidad de transformar será definitivamente vana. Sólo se requerirá, según eso, un cambio de funcionarios y listo.

Abonar esa absurda prédica no es sólo una grave distorsión sino un acto contra revolucionario. Es hacer el discurso que tanto necesita la oposición.

(Publicado el 24/08/2013 en la sección de Opinión de Últimas Noticias)

Aranguibel: “Lo único que puede acabar con la corrupción es el socialismo”

Juan-Carlos-Caldera

Alberto Aranguibel sostiene en entrevista con el periodista Gabriel López, en el programa “Puntos de Vista” que transmite la emisora Mágica 99.1 FM de Caracas, que la lucha contra la corrupción no es algo nuevo en la Revolución Bolivariana, porque todos los procesos adelantados por el Comandante Chávez estuvieron signados por el empeño autocrí­tico, lo que llevó a prisión a altos funcionarios (como el exmagistrado Luis Velázquez Alvaray, el expresidente de PDVAL, el exGobernador de Guárico Eduardo Manuit, la jueza Afiuni, entre otros) a los que la oposición defendió siempre a capa y espada. La motivación fundamental de la corrupción -dice- es la cultura de la riqueza fácil que promueve el modelo capitalista, que es el que degrada al ser humano con su afán consumista. La solución verdadera a ese flagelo ancestral de la sociedad es el socialismo, porque es el que forma al individuo bajo una concepción humanista, solidaria y profundamente ética.

Oiga aquí la entrevista completa.

El Caso Juan Carlos Caldera o la ética de la oposición venezolana

Por: Jesús Alvarez / Rebelión

La oposición venezolana no abandona su falsa conducta. A lo largo de estos trece años han construido un discurso político lleno de mentiras y manipulaciones ideológicas, las cuales han logrado convertir en paradigmas para sus seguidores. Frases como “aquí no hay democracia”; “queremos un país libre”; “abajo este régimen comunista”; “Chávez es un dictador”; “aquí no hay libertad de expresión”, han alimentado la retórica oposicionista y han logrado convertirlas en representaciones sociales del colectivo que adversa al Comandante Chávez. Con la determinante ayuda mediática, han hecho creer a sus militantes y simpatizantes, que ciertamente vivimos en una dictadura con signos comunistas. Valdría la pena escudriñar en los conceptos y dimensiones ideológicas que constituyen la cotidianidad discursiva de la oposición venezolana, para identificar sus permanentes contradicciones, falsedades y manipulaciones.

Sin lugar a dudas, en este país se vive una profunda democracia, caracterizada por la participación protagónica del pueblo, tal cual lo establece nuestra CRBV. Las libertades públicas se ejercen plenamente, en concordancia con la observancia de la norma y el principio constitucional de la justicia social. El proceso revolucionario y su gobierno asumen la proposición del Socialismo, ejercicio sustentado en una legitimación reiterada por la soberanía popular. La revolución bolivariana ha logrado construir una mayoría, que conjuntamente con el Estado, desarrollan una supremacía democrática respecto del sector opositor. El gobierno bolivariano impulsa y desarrolla un proceso de integración latinoamericana y caribeña, la cual asume como una necesidad estratégica, antiimperialista y democrática para el desarrollo soberano de nuestros pueblos. La libertad de expresión se realiza a plenitud…

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Aranguibel: Video que involucra a Caldera demuestra la impudicia de la oposición venezolana

La Radio del Sur

Aranguibel recordó que el partido político Primero Justicia, al cual pertenecen Capriles Radonski y Caldera, “nace de un hecho de corrupción”. (Archivo)

El analista político Alberto Aranguibel manifestó este jueves a La Radio del Sur que el video que muestra al diputado opositor venezolano, Juan Carlos Caldera, recibiendo dinero enviado por un presunto empresario es una prueba más de “del desatino, la incorrección y la impudicia” de quienes rodean la candidatura del aspirante presidencial derechista Enrique Capriles Radonski.

Recordó que el partido político Primero Justicia, al cual pertenecen Capriles Radonski y Caldera, “nace de un hecho de corrupción”, pues fue creado con recursos públicos erogados por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), previo a la llegada a la Presidencia de Hugo Chávez, hecho que” no han podido ocultar los dirigentes de esa organización”.

Afirmó que durante el desarrollo de la actual campaña electoral se han producido otros hechos irregulares, como la publicación en la cuenta oficial de Twiter de Capriles Radonski de un documento forjado, en el que se atribuye a autoridades de la Fuerza Armada Bolivariana, la orden de apagar los televisores en las guarniciones militares durante la transmisión de un mensaje del aspirante presidencial derechista.

Durante la entrevista en el programa Primeros en la Cola, el politólogo indicó que voceros de la candidatura opositora “han terminando quedando ante la opinión pública como verdaderos corruptos”, como lo demuestra lo ocurrido durante el reciente accidente en la Refinería de Amuay, en el cual la vocería opositora fue asuma por “un personaje oscuro, gris de la política venezolana”, José Toro Hardy, quien fue prófugo de la justicia venezolana sobre el cual pesan antiguas acusaciones de corrupción.

Consideró que tales hechos “son demostraciones permanentes de una conducta que llevan enraizadas de manera genética en los más hondo de la médula” la derecha que acompaña al candidato opositor.

Aranguibel lamentó para las personas que han simpatizado con la opción opositora que se presenten este tipo de evidencias que dejan al descubierto “la impudicia” de los dirigentes conservadores.

Oiga aquí la entrevista:

RO /Jueves 13 de septiembre de 2012 – 5:15 pm

EL VIDEO QUE MUESTRA LA CORRUPCIÓN EN LA CAMPAÑA DE ENRIQUE CAPRILES
Dirigente de la Campaña electoral de Enrique Capriles Radonski y diputado a la Asamblea Nacional, Juan Carlos Caldera, es visto en este video recibiendo jugosas comisiones en efectivo y negociando nuevas entregas, directamente en sus propias manos o en las manos del encargado de Finanzas de la campaña y del propio candidato de la derecha, tal como se lo dice al emisario de un empresario (“el jefe”) que dice estar fuera del país, al parecer prófugo de la justicia venezolana.