Sin vergüenza

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Por: David Brooks / La Jornada, abril de 2014

Durante las últimas semanas se ha ventilado aquí, poco a poco, el horror de la tortura, ese crimen de lesa humanidad según las leyes internacionales, condenado por la Organización de Naciones Unidas, por la retórica de cualquier gobierno que desea aparentar ser civilizado, y denunciado por toda organización de derechos humanos. Durante años la tortura fue practicada, legalizada y después encubierta por Washington.

Ahora que se está revelando que fue aún más extensa y brutal de lo que se había admitido, se ha vuelto un problema político, pero lo que más asombra es que no haya causado un escándalo nacional e internacional, y que los responsables sigan impunes. Los que autorizaron y encubrieron el crimen dan lecciones y critican a otros por violaciones de derechos humanos, sin considerar que carecen de autoridad moral para decir algo. Ni vergüenza les da.

De hecho, mientras se filtraban cada vez más detalles atroces sobre el uso de tortura por el gobierno estadounidense, el máximo responsable estaba tan poco preocupado que se dedicó a montar una exhibición de su obra artística. El ex presidente George W. Bush se ha dedicado a pintar retratos de mandatarios y figuras internacionales que conoció, y hace unos días su obra se estrenó en Dallas. Todos los medios nacionales cubrieron la exposición El arte del liderazgo: la diplomacia personal de un presidente, y casi nadie vinculó al artista con los actos ilegales y bárbaros que se cometieron durante su mandato.

Por ello, tal vez la crítica de arte más inusual en tiempos recientes fue la de Jason Farago en The Guardian: muchos artistas hacen cosas malas, y ofreciendo ejemplos de artistas famosos en la historia que asesinaron o eran perversos, o cometieron fraudes, señaló sarcásticamente: “entonces, sólo porque un pintor tiene –por ejemplo– la sangre de 136 mil 12 iraquíes muertos en las manos, eso no comprueba, por sí solo, que carezca de talento”. Continúa con una evaluación a fondo de las pinturas y declara que son vacías y nada revelan. Farago concluye: “uno se imagina que la excitación sobre las pinturas de Bush forma parte de un hambre nacional por la expiación del crimen imperdonable de su presidencia, como si transformar a Bush en un jubilado dulce ante su caballete borrara su guerra ilegal, su política económica obscena, la destrucción ambiental… el ahogamiento de Nueva Orleáns”.

Entre su legado está la tortura, que ahora sale a la luz cada vez mayor detalle. No hay suficiente pintura en el mundo para encubrirla.

Una investigación de cuatro años realizada por el Comité de Inteligencia del Senado sobre el empleo de técnicas de interrogación severas por la CIA en la guerra contra el terror, declarada a partir del 11 de septiembre de 2001, concluyó a finales de 2012 con un informe de 6 mil 300 cuartillas, el cual ha sido clasificado. El 3 de abril el comité aprobó desclasificar el resumen ejecutivo de 480 páginas, el cual envió a la Casa Blanca para que fuera preparado para su difusión pública (y donde se decidirá qué partes salen a la luz).

Detalles de ese resumen ejecutivo fueron obtenidos recientemente por algunos medios. Entre las conclusiones del informe se asienta que la CIA empleó técnicas de interrogación no aprobadas por el Departamento de Justicia, impidió supervisión efectiva del Congreso, se obtuvo muy poca inteligencia valiosa y la CIA manipuló a la opinión pública, a los medios y a legisladores sobre la efectividad de sus técnicas, entre ellas el waterboarding (ahogamiento simulado), posiciones de estrés, privación de sueño hasta por 11 días, confinamiento en cajas y azotar a sospechosos contra paredes. Las técnicas eran más brutales y mucho peores de lo que la agencia informó a los políticos, y fueron aplicadas a un número mucho mayor de personas de lo que había dicho la CIA. La lista completa de conclusiones obtenida por McClatchy.

Algunos aspectos de esta información ya se conocían desde hace años, incluso durante la presidencia de Bush. Y aunque hubo un amplio coro de condena, no pasó nada. Cuando llegó Barack Obama a la Casa Blanca declaró que anularía prácticas y políticas que eran legal y moralmente inaceptables, como el uso de algunas técnicas severas de interrogación. Pero subrayó que su gobierno se enfocaría en el futuro y no miraría hacia atrás, o sea, que no haría ningún esfuerzo para que sus antecesores fueran obligados a rendir cuentas, no habría nada parecido a una comisión de la verdad. Esa promesa sí la ha cumplido.Pero la tortura se realizó en nombre del pueblo, y su encubrimiento también es un delito, ya que supuestamente en una democracia los servidores públicos tienen que rendir cuentas al pueblo. No hay duda de que estos son crímenes. No hay duda de que hay crímenes que crecieron de los crímenes. Aquí hay una prueba severa al estado de derecho… en Estados Unidos, comentó en Esquire Charles Pierce sobre las divulgaciones.

Durante unos siete años se ha negado e ignorado, incluso se ha justificado, el uso de técnicas (tortura) contra miles de detenidos en varias partes del mundo. Como país, necesitamos saber qué ocurrió. Necesitamos confesar. Necesitamos ser específicos. Necesitamos abrir el libro, escribió Eric Fair en un artículo reciente en el Washington Post. El ex militar y contratista especializado en interrogatorios en Irak, arrepentido de su papel, ha denunciado estas políticas en los últimos años. Pero sus superiores, hasta ahora, siguen instruyendo al resto del mundo sobre los valores democráticos y el respeto a los derechos humanos. Al parecer, aún no sienten vergüenza.

Fuente: La Jornada

American Curios… ¿Fin de la democracia?

MARCHA GRINGA

Por: David Brooks / La Jornada UNAM / Foto Ap

Hay cada vez más dudas sobre si aún existe la democracia en este país, con voces destacadas declarando que tal cosa es nula y vacía. Noam Chomsky lo viene diciendo desde hace tiempo. Gore Vidal había concluido que el estadunidense era un sistema de un solo partido, con dos alas derechas. Algunos han afirmado que la creciente desigualdad económica, la concentración de riqueza, efectivamente, anulan la democracia. Otros advierten que esto ya es una plutocracia, y que tiene elementos de un Estado dictatorial o totalitario.

Chris Hedges, corresponsal de guerra y Premio Pulitzer, del New York Times, y más recientemente, ya como comentarista/analista independiente, concluye que, con el juicio y condena de Bradley Manning, el juego democrático ya se acabó en este país.

El veredicto rápido y brutalimpuesto a Manning implica que nos hemos vuelto un país gobernado por gangsters, afirma Hedges en su columna en Truthdig la semana pasada. “Señala la inversión de nuestro orden moral y legal, la muerte de los medios independientes, y el mal uso abierto y flagrante de la ley para prevenir cualquier supervisión o investigación de los abusos oficiales del poder, incluidos crímenes de guerra. La pasividad de la mayoría de los ciudadanos de la nación –la población más espiada, monitoreada y controlada en la historia humana– ante el linchamiento judicial de Manning implica que ellos son los siguientes. Ya no quedan mecanismos institucionales para detener la trituración de nuestras libertades civiles más fundamentales… o para prevenir la guerra preventiva, el asesinato de ciudadanos estadunidenses por el gobierno y la anulación de la privacidad”, escribió.

Subrayó que la sentencia de Manning es uno de los días más importantes de la historia estadunidense: “marca el día en que el Estado formalmente declaró que todos aquellos que nombran y revelan sus crímenes se volverán prisioneros políticos o serán forzados, como Edward Snowden, y tal vez Glenn Greenwald, de quedarse en el exilio el resto de sus vidas. Marca el día cuando el país dejó toda pretensión de democracia… marca el día de remover la máscara de la democracia, ya de por sí una ficción, y sus sustitución por la cara fea y desnuda del totalitarismo corporativo…. Aquellos que no aceptan el poder estatal ilimitado, siempre el camino a la tiranía, serán perseguidos sin tregua. El miércoles ( 21/08/13 ) nos volvimos vasallos”.

Chomsky desde hace tiempo advirtió que, en la práctica, esto hace tiempo no puede considerarse una democracia. Indica que sólo se tiene que observar que la cúpula política casi siempre obra en contra de los intereses de las grandes mayorías, y que logra esto manteniendo el disfraz de una democracia a través de un prensa subordinada y la industria de relaciones públicas. En un discurso la semana pasada, Chomsky relata que algunas de las encuestadoras de mayor prestigio han llegado a la conclusión de que “aproximadamente 70 por ciento de la población –70 por ciento inferior en la escala de riqueza/ingreso– no tiene ninguna influencia sobre las políticas (del país). Están efectivamente privados (de la participación democrática). Al subir la escala de riqueza/ingreso uno tiene cada vez más influencia sobre las políticas. Cuando uno está en la cima, lo que es tal vez una décima parte del uno por ciento, la gente esencialmente obtiene lo que desea, eso es, determinan las políticas. Entonces el término apropiado para eso no es democracia; es plutocracia”.

Más aún, y en esto tiene que ver con los denunciantes que revelan secretos oficiales, Seguir leyendo “American Curios… ¿Fin de la democracia?”