Oposición desfasada

Por: Alberto Aranguibel B.

Si algo determina hoy la confrontación política no son las diferencias ideológicas que dice la derecha tener con el chavismo, sino el desfase que ella padece en la comprensión de la realidad del país. Lo que al examinarse en detalle evidencia que sus protestas no son en verdad contra el gobierno sino contra ella misma.

La demostración de ese desfase cognoscitivo de la oposición es perfectamente verificable en todo lo que hace la militancia opositora con los logros de la Revolución.

A nadie le gusta más un vehículo Chery que a un opositor. A todos ellos es usual verlos pavoneándose por las calles con su Chery nuevecito. Pero no hay un solo carro de esos que haya sido fabricado por Capriles, Guevara o por María Corina.

Todos han sido fabricados por el gobierno que quieren derrocar (porque según ellos no serviría para nada) para poner en la presidencia a cualquiera de esos expertos en inutilidad.

Todo cuanto han despreciado de palabra en el chavismo es exactamente lo que más les agrada de la vida. Pero mucho, muchísimo después de haberlo repudiado.

Como los Claps, por ejemplo, esos que buscan hoy como víboras en celo por todo el territorio nacional para llenar su alacena de productos al precio justo que antes odiaban.

Un eterno lleva y trae con la simbología patria, que va desde el desprecio más rabioso hasta la más estrambótica adoración, les impide decidirse entre las siete estrellas de su bandera o las ocho de su cachucha insignia. Incluso acerca de quién (según ellos) pudiera ser el auténtico Padre de la Patria; el que escondieron en un sótano durante el Carmonazo, o el que aplauden cuando Lilian Tintori se pone el traje del Libertador.

O lo que les pasó con Chávez, al que odiaron hasta desearle la muerte, y por el cual hoy claman añorando lo buen presidente que era.

Pero la rabia de toda su vida como antichavistas contra la avanzada Constitución revolucionaria del 99 y el amor frenético de ahora por la misma, es en verdad el desfase más revelador y hasta trágico.

Deja ver claramente, que con toda seguridad dentro de unos veinte años serán ellos los más ardorosos defensores de la Constitución que surja de la Asamblea Nacional Constituyente a la que hoy se oponen.

Mientras eso llega, intentarán seguir incendiando el país para impedir su aprobación.

 

Dar o no dar; he ahí el dilema

dolares venezuela
Por: Alberto Aranguibel B. / noticiasbarquisimeto.com

Parte fundamental de la crisis económica por la que atraviesa el país, producto de las distorsiones que de manera brutal desató el sector privado mediante la práctica del acaparamiento de mercancías y la especulación exorbitante de precios que obligó al Gobierno bolivariano a emprender acciones contundentes para recuperar los equilibrios en un área signada por el consumismo voraz y el pánico sembrado en la población por los medios de comunicación privados, es sin lugar a dudas el factor mediático.

Los medios han promovido como nunca antes en nuestra historia la idea de una catástrofe al borde de la cual estaría el país, tal como lo ha repetido monótonamente desde hace más de quince años el liderazgo opositor sin ningún tipo de fundamentación ni responsabilidad, anunciando recurrentemente el inminente fin ya no solo de la democracia sino de la libertad y hasta de la vida en Venezuela solo porque ellos no están en el gobierno, en lo cual han fracasado recurrentemente como han fracasado en las elecciones de todo tipo en las que participan siempre sin lograr respaldo popular que les brindara una mínima autoridad moral para lo que tan infundada y temerariamente sostienen.

La participación de los medios en la guerra económica emprendida por la derecha desde el momento mismo en que se supo la gravedad de la terrible enfermedad que aquejaba al Comandante Chávez hace casi dos años, en claro delirio con la idea de la extinción de la Revolución Bolivariana a que siempre ha aspirado, ha sido factor determinante en el complejo proceso de falsificación y manipulación de la realidad que busca predisponer al venezolano en contra del Presidente cuyo compromiso de continuar el legado de Chávez juró masivamente el pueblo en la calle el 10 de enero de 2013, como la más grande declaración de amor que haya podido recibir jamás líder alguno en la historia.

A ese pueblo combativo que se ha resteado en mil batallas por alcanzar la suprema felicidad social que le fue negada durante siglos por esa misma oligarquía que hoy pretende usarle como carne de cañón en sus planes desestabilizadores para reinstalar en el país el mismo neoliberalismo que tanta hambre y miseria generó en el país en el pasado, los medios han pretendido engañarle una vez más con disparates tan absurdos como aquello de que el gobierno habría quemado dieciocho universidades durante las guarimbas, como impúdicamente colocó a ocho columnas El Nacional en su edición del 7 de mayo de 2014. (1)

Ahora, frente a la respuesta contundente que está dando el gobierno del presidente Maduro para contrarrestar la felonía golpista de los sectores terroristas y las acciones desestabilizadoras del sector privado, que se empeña en violentar la tranquilidad de los venezolanos con especulación, acaparamiento y contrabando de extracción de los productos de primera necesidad a los que el pueblo tiene derecho, los medios de comunicación se confabulan para la creación de matrices igual de infames como absurdas, como eso de que el gobierno revolucionario habría saqueado las reservas nacionales con una demencial cifra de 22 mil empresas fantasmas que le habrían birlado a la nación igual cantidad de dólares sustraídos ilegalmente de CADIVI.

La barbaridad no tiene límites en la irracionalidad, cuando se pretenden crear la percepción en esas campañas mediáticas que no hubo en modo alguno fraude al Estado por parte de empresarios privados ni de gente del común que el país vio durante meses negociando dólares en el mercado negro que ese mismo sector privado estimuló o raspando cupos en forma demencial fuera del país, pero que sí hubo una procesión de dirigentes del PSUV retirando divisas del ente cambiario de manera irregular y hasta criminal. Que se otorgó esa inmensa suma de dinero en forma irresponsable, se dice en los medios a través de una infinidad de noticias manipuladas y artículos de opinión definitivamente golpistas y delincuenciales. Qué dónde estaban los funcionarios del Gobierno que debían cuidar esos dólares y evitar que se produjera la hemorragia que defraudó al país impunemente, sostienen con heroica furia.

Pero a la par, y sin mediar la más mínima vergüenza ni sentido común, se avanza con el brutal ataque a ese mismo gobierno del presidente Nicolás Maduro, exactamente en el mismo periodo, acusándole de no entregar las divisas que supuestamente requeriría ese mismo sector privado que ha desatado la peor ola especulativa de nuestra historia desde que somos república, para importar las mercancías que ellos mismos han dejado de poner en los anaqueles con sus prácticas de acaparamiento y contrabando de extracción.

En su afán golpista, no explicarán jamás esos medios cómo es entonces que debe ser correcta la política económica del Gobierno para salir de la crisis si, según ellos, entregar dólares es lo que genera esa crisis económica pero no entregarlos también. Ni el Hamlet de Shakespeare debe haber padecido un dilema tan enrevesado.

Es como rezaba la vieja cumbia… ¡Tú lo que quieres es que me coma el tigre, que me coma el tigre, mi carne morena!

@SoyAranguibel

Fuente:

(1)http://www.el-nacional.com/sociedad/universidades-atacadas_0_404359786.html

Marta Colomina considera “basura” a los pobres y llama loco al Presidente

La desquiciada periodista de ultraderecha Marta Colomina, dice en el programa “Aló Ciudadano”, conducido por el fascista Leopoldo Castillo, que el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, “…está mal de la cabeza” y que los aportes del Estado a las Misiones Sociales son “botar todo el realero de PDVSA con la gente pobre”. Sostiene, además, que los mayores logros del Gobierno Bolivariano (reconocidos por los organismos internacionales, como son la educación y la salud) son “dos de los asuntos más deplorables y peor atendidos por el gobierno nacional”. Un indicio más de la verdadera intención de la derecha venezolana con los programas sociales que el candidato Capriles Radonski, en su programa oculto (mejor conocido como “el paquetazo”) se propone destruir.