Atilio Borón: “Esta izquierda que rasga vestiduras con Maduro es de jardín infantil, están castrados políticamente”

Por Camilo Espinoza

14 de Agosto, 2019

Atilio Alberto Borón (76 años) es una de las voces más relevantes de las ciencias sociales en América Latina y es precisamente todo lo que uno se imagina: un intelectual argentino de izquierda, muy culto, con acento bonaerense y vozarrón gastado por el exceso de cátedras. Eso sí, sorprende su conocimiento de Chile y manejo del Twitter. Su más reciente obsesión es Mario Vargas Llosa, a quien le dedicó 224 páginas en “El hechicero de la tribu”, una especie de respuesta política a la autobiografía del peruano. Sin embargo, no tarda en meterse rápido en la contingencia y dispara a discreción contra la indolencia norteamericana, el fraude del macrismo y la ingenuidad de la izquierda progresista. En Chile, sus dardos apuntan principalmente contra Michelle Bachelet y Gabriel Boric.

¿De dónde surge la idea de escribir un libro sobre Vargas Llosa? ¿Hubo alguna provocación?

– Es probablemente uno de los más notables escritores en la lengua española de los últimos 50 o 60 años. Pero yo no lo analizo desde ese punto de vista, sino cómo Vargas Llosa desempeña su papel de intelectual público y gran difusor de las ideas neoliberales. Es un personaje absolutamente único, no hay otro como él a nivel mundial, ¿eh? Ni siquiera en EE.UU. tenés un divulgador que tenga una proyección internacional como él. Es un divulgador del sentido común del liberalismo: “Arréglate como puedas, deja de lado la acción colectiva, cada cual progresa si es trabajador, honrado, eficiente, educado, olvídate de los sindicatos, asociaciones, partidos, déjate de pedirle todo al Estado”. Todos esos lugares que tanto daño han hecho. Y lo expresa muy bien, porque los pone en palabras muy seductoras, es un gran escritor. Para mí fue siempre un objeto de estudio permanente, de disfrute. Leía sus novelas y las disfrutaba. Leía sus análisis políticos y me daba mucha rabia.

¿Podemos decir que Vargas Llosa se enmarca en cierta intelectualidad latinoamericana de derecha o es más bien un outsider?

– Vargas Llosa es el gran intelectual orgánico de la derecha latinoamericana y yo te diría de la derecha mundial. Es un tipo al que el Rey Juan Carlos lo “honra” como marqués. Estamos hablando de un personaje único. No hay otro. Un hombre con una formación en lo suyo muy sólida, pero no en filosofía política. En su libro explica por qué se convirtió al liberalismo. Presenta a los autores que le abrieron los ojos, porque de jovencito era un marxista de la línea de Jean Paul Sartre y luego permanece en el campo del socialismo hasta junio de 1971, cuando se declara socialista y dice que la Revolución Cubana es “un ejemplo para América”. No estamos hablando de un intelectual momio clásico de los que tanto abundan acá en Chile, en Argentina o en Brasil. Estamos hablando de un hombre que viene de un pensamiento crítico y de izquierda, y que de repente, al cabo de un tiempo, abandona sus ideas, deserta de sus concepciones del mundo y se convierte en un apologista de la derecha.

Acá también ha tocado esta irrupción de “los conversos”, como el excanciller Roberto Ampuero, que tiene una trayectoria parecida, ligada a la literatura y termina siendo ministro de Piñera. ¿Qué tan común es ese fenómeno?  

– No tanto. Pasa que Vargas Llosa es absolutamente excepcional. Con todo respeto a Ampuero, no ha tenido ni siquiera en Chile la gravitación que tuvo Vargas Llosa. Él es un personaje universal. Su historia es muy dolorosa. Él estaba en una célula comunista en la época de la dictadura de Odría, que a los comunistas los agarraba, los degollaba y los tiraba al mar. Él es un tipo de carácter, de temple, no es cualquier cosa y ahora tiene una influencia enorme. Sin embargo, vende un producto defectuoso que es la idea de que si quieres la democracia, su único camino es construir una sociedad de libre mercado y yo compruebo la flaqueza de este argumento, desmentido no solamente en el plano teórico. Liberalismo y democracia son dos corrientes de pensamiento completamente diferentes. La Constitución de los EE.UU., que es el prototipo de la Constitución liberal, en ningún momento habla de democracia. No se identifica ni se define como una democracia.

RETROCESO DE LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS

¿Cómo se entronca el pensamiento de Vargas Llosa con esta ofensiva de la derecha latinoamericana a nivel continental?

– Es el gran argumentador. Cuando vino todo este proceso de los nuevos gobiernos progresistas y de izquierda en América Latina, él fue el que se encargó de decir que eran malos gobiernos, estatistas, colectivistas, intervencionistas y todos iban a terminar en un fracaso, y acusando a los principales líderes injustamente, de una manera chabacana por momentos, con una manipulación torpe de los datos más elementales. Sin embargo, eso al cabo de cinco años se transforma en sentido común.

Pero más allá del plano de las ideas y la prensa. ¿Cuáles son las explicaciones suyas del retroceso de los gobiernos progresistas y el auge de la derecha?

– En algunos casos, esos gobiernos han estado en un plazo bastante largo y evidentemente hay un desgaste. En segundo lugar, el clima económico internacional ha sido muy desfavorable. Entonces, sostenerse en el gobierno y poder gobernar en función de un proyecto, si tú quieres, redistribucionista e igualitario, se transforma en algo cada vez más difícil. Fíjate en las preocupaciones que hay aquí en Chile ahora por la baja en el precio del cobre. Imagínate países que tienen una gran debilidad desde el punto de vista de sus exportaciones, Venezuela con el petróleo, Bolivia con el litio, la soja en Argentina y Brasil, evidentemente ha restado impulso. En tercer lugar, porque son gobiernos que han cometido errores como todos los gobiernos del mundo. Yo tengo un doctorado en ciencia política, si tú me dices que mencione un solo gobierno que no haya cometido errores con cierta frecuencia, soy incapaz. Lo cometieron los noruegos, los suecos, los suizos, los finlandeses. Pero de todas maneras, son gobiernos que están siendo sometidos a un ataque permanente. Me resultaría mucho más convincente la crítica a esos gobiernos si se los dejara solos a ver qué tal funcionan. A ver, ¿cómo resultaría Cuba si no tuviera que resistir 60 años de bloqueo?. Porque así es muy difícil gobernar bien. Es como si tuvieras un negocito aquí en Plaza Italia, te pongo cinco matones que no dejan entrar a nadie que pueda irte a comprar, que no te dejan salir, te roban el autito que tienes afuera, se dan cuenta que tienes un depósito en una cuenta del banco, van y te la incautan. Cada vez vas a tener más dificultades para sostener tu negocio. Pese a todo, yo no diría que se inicia un ciclo de derecha en América Latina. No hay evidencia. Al menos, no todavía. Macri está con gravísimos problemas, una economía devastada, un PIB que ha decrecido en los últimos dos años. Brasil está en un proceso acelerado de desindustrialización, de caída del PIB, en medio de explosiones de autoritarismo y opresión. En las favelas la vida se ha transformado en un infierno.

¿Y qué pasa con la situación venezolana, que en su momento era el paladín del socialismo del siglo XXI con Hugo Chávez  y ahora está complicada? 

– Está muy complicada. Para entender lo de Venezuela hay que entender la génesis de todo esto. Estados Unidos nunca aceptó que un gobierno como el de Chávez recuperara el petróleo para los venezolanos. Entonces, montó el Golpe de Estado del 11 de abril del 2002 que fue reconocido por el gobierno de Ricardo Lagos en Chile, en el que era ministra Michelle Bachelet. Chávez se recompuso porque la gente lo reinstaló en el poder y se inició un ciclo donde se le sacó del juego. A partir de ahí hay una agresión en contra de Venezuela, un país muy dependiente, monoexportador, ellos exportan petróleo, nada más. Evidentemente el gobierno tiene muchos problemas. A todo esto, viene Jimmy Carter y dice que el sistema electoral venezolano es más transparente, más puro y más confiable que el de los EE.UU., pese a lo cual se instala la idea de que ahí no hubo elecciones libres, que hubo fraude, que esto, que lo otro, cosa que nunca han logrado probar. Imagínate que después aparece un loco que sale a Plaza Italia y dice “yo soy el nuevo Presidente de Chile, me autoproclamo Presidente de Chile”. A los cinco minutos hay un tweet de Donald Trump en persona diciendo que reconoce a este loco. A Juan Guaidó no lo conoce nadie en Venezuela, yo averigüé, estaba allá. ¿Quién es este tipo?. A partir de ahí se intensifica una ofensiva brutal y evidentemente Venezuela está sufriendo gravísimos problemas humanitarios. Encima, tienes una oposición que no aceptó el veredicto de las urnas en el 2014 y en el 2017, que destruyó buena parte de las instalaciones físicas del país, que agarraba gente en la calle que, por portar caras chavistas, les rociaban gasolina, les prendían fuego y los mataban. Cosa que el informe de la señora Bachelet ni menciona, para su eterno deshonor. Puedes mencionar la represión de Maduro que ha ejercido contra manifestantes. Muchos de ellos híper violentos, que venían de lanzar una bomba incendiaria en una sala infantil de un hospital, por ejemplo. ¿Qué haces con esa gente? ¿Te sientas a rezarle o usas el poder del Estado para restablecer el orden?

IZQUIERDA LATINOAMERICANA

En ese marco, ¿cuál es el rol que le corresponde al resto de la izquierda latinoamericana, entendiendo que Venezuela ha generado debate y hace poco Pepe Mujica la calificó de “dictadura”?

–  Bueno, tiene que ganar las elecciones y tiene miedo a que el electorado de clase media del Uruguay se le dé vuelta. Como ya se ha instalado la idea esa -de pronto abre su bolso y saca una serie de imágenes-. Cuando empiezan a decir lo de la dictadura, es un argumento que tiene un impacto muy fuerte. Te voy a mostrar esta foto -me muestra la imagen de un hombre con una polera que dice “Maduro, Coño e’ tu madre”-. ¿Sabes quién es este señor?

No, no sé.

– Este es un alcalde que llegó así a cumplir sus funciones. Después volvió a su casa, sale con sus chicos. Este tipo no tiene ningún problema. ¿Qué clase de dictadura es esa? ¿Qué hubiera pasado si en Chile, no un alcalde, salías vos con una camiseta que dijera “Pinochet Hijo de Puta”? ¿Cuánto durabas? ¿O en Argentina con Videla? Cinco minutos y desaparecías de inmediato. Los que dicen que Venezuela es una dictadura están hablando tonterías o hacen un cálculo para quedar bien con los poderes dominantes. ¿Por qué la izquierda se pliega a esa campaña? Me gustaría que esta izquierda confundida que hay en toda América Latina deje de repetir el discurso de la derecha. Ellos piensan que abuenándose con la derecha, los van a dejar gobernar. Es de una inocencia… está bien para un niño de jardín de infantes. Ellos tienen el poder firmemente en sus puños, dominan el capital financiero, los medios de comunicación y tienen la justicia en el bolsillo. Es de una ingenuidad terrible.

Acá en Chile, la izquierda democrática se ha articulado en torno al Frente Amplio. Uno de sus diputados, Gabriel Boric, ha hecho declaraciones sobre Venezuela. Él fue dirigente estudiantil…

– Sí, lo conozco.

Le cito textual lo que dijo: “Tengo la convicción de que tal como condenamos la violación de los DD.HH. en Chile durante la dictadura, los golpes blancos en Brasil, Honduras y Paraguay, la ocupación israelí sobre Palestina, o el intervencionismo de EE.UU. desde la izquierda debemos condenar con la misma fuerza la restricción de las libertades en Cuba, la represión del gobierno de Ortega en Nicaragua, la dictadura en China y el debilitamiento de las condiciones básicas de la democracia en Venezuela”. ¿Qué le parece?

– Dile que le recomiendo que haga una licenciatura en serio en ciencias políticas antes de hablar tonterías. Lo que está diciendo él me lo está diciendo un alumno de primera unidad, inmediatamente lo mando a marzo a estudiar. No tiene sentido. Mezclar en ese paquete China, Venezuela, Cuba, habla de una falta absoluta de profesionalismo. No sé qué profesión tiene, debe ser veterinario…

Estudió derecho…

– Bueno, los abogados hablan de todo y no saben de nada. Lo que él dice es una aberración. Lo desafío a que vaya a algún debate en serio para hablar con gente que sepa para que pueda decir esa barrabasada. ¡Por favor! Es una pena, porque Boric de joven prometía ser algo diferente, lamentablemente ha envejecido 50 años de golpe al decir eso.

EL FUTURO DE AMÉRICA Y LA ULTRADERECHA

¿Sus proyecciones sobre Venezuela son optimistas o pesimistas?

– Muy pesimistas. En 2017, Rodríguez Zapatero estuvo haciendo una mediación entre la oposición y el gobierno de Venezuela en República Dominicana. Duró casi todo el año y se llegó a un acuerdo para pacificar la situación, normalizar, institucionalizar, una agenda de elecciones, etc. Se pusieron de acuerdo. Cinco minutos antes de que llegara a firmarse, llega una llamada del presidente Duque de Colombia diciendo que había recibido instrucciones de la Casa Blanca y que no había que firmar ningún acuerdo. La pregunta que yo le hago a Boric y a alguna gente de izquierda en Chile: ¿están de acuerdo que un presidente de América Latina pueda quedarse en el mando, solo si cuenta con el aval y el apoyo del gobierno de EE.UU.? ¿No les dice nada la historia de Chile? ¿No aprendieron nada de la historia de la Unidad Popular? ¿El papel siniestro de EE.UU. acá? ¿Cuánta gente murió por la intervención de EE.UU.? Esto no lo digo yo, son informes de la comisión Church que se llama “Covert Action In Chile 1963-1973” que demuestra cómo intervino la CIA para desbarrancar el gobierno de Allende antes de que fuera designado por el Congreso pleno. Estos críticos… ¿no conectan? ¿de dónde salió esta gente? Son extraterrestres, no viven en este mundo. No viven en Chile para empezar, o desconocen olímpicamente la historia chilena. Y si la desconoces, no podés hacer política en serio en Chile. Dedícate a otra cosa, lo digo cariñosamente y con todo respeto.

Pasando a otro tema, ¿qué pasa con Cuba que ha vuelto a una posición desventajosa posterior a la elección de Donald Trump?

– Cuba está preparada para resistir un endurecimiento del bloqueo, que ya está ocurriendo. El bloqueo en el derecho internacional es un crimen de lesa humanidad, porque estás produciendo muerte, estás impidiendo que lleguen alimentos, medicamentos, acceso al agua, ante la indiferencia de la comunidad internacional. O sea, practicas una especie de genocidio de “guante blanco” ¡Esto es una dictadura a nivel mundial! Por eso digo estos amigos, todos estos que son tan duros en la crítica a la supuesta dictadura de Maduro, ¿por qué no hablan de la dictadura de Trump, que impide que terceros países elijan su destino? Acá hay un problema muy grave de formación teórica de una izquierda que por momentos parece analfabeta. O por lo menos, totalmente amnésica, desmemoriada de lo que ha pasado en su propio país. Un hombre como Pepe Mujica que estuvo 13 años metido en un aljibe, ¿cómo puede ignorar el papel que el imperialismo desempeñó en Uruguay en su momento y no conectarlo con lo que pasa en el mundo de hoy? Es parte de un problema de formación de una izquierda que, por su incapacidad de llegar al poder, se entretiene con este tipo de especulaciones y conjeturas. Pero volviendo a lo de Cuba, creo que va a resistir igual. Hace 60 años que los vienen bloqueando y no les han podido quebrar la mano…

Se ha hablado mucho de apertura…

– Sí, Cuba abre, pero Estados Unidos cierra. Cuba está abierta a que llegue inversión extranjera, a recibirla en función de las normas nuevas. Incluso la Constitución cubana da nuevas garantías para que pueda haber inversión productiva, que genere empleo, actividad económica y produzca más bienes. Pero Trump sanciona a las empresas que comercian e invierten en Cuba. Eso es lo que hay que denunciar. Trump es un tirano mundial y un genocida. A ver si lo decimos. Yo no puedo entender que hay una izquierda que se entretiene hablando de Maduro y no dicen ninguna palabra de los chicos refugiados que Donald Trump pone en una jaula y los separa de la familia. Quisiera encontrarme con alguno de estos y decirle: “¿Esto no te conmueve?, ¿No es un problema de Derechos Humanos, la izquierda no debe decir nada de niños enjaulados en la frontera norteamericana? ¿No debe decir nada que te matan cada dos días un líder indígena, negro, mulato o supuesto guerrillero en Colombia, en una operación de limpieza étnica brutal?”. No he visto nunca a ninguna de esta gente rasgarse las vestiduras ante lo que es un crimen interminable. ¿La señora Bachelet no considera que debe hacer algo o es que los Derechos Humanos son solo en Venezuela, y en Colombia no hay problemas, ni en Haití, ni en Paraguay, ni en Brasil, ni en Honduras?

¿Y en Argentina? ¿Cómo se ve el escenario, de cara a las elecciones presidenciales?

-Creo que hay chances razonables de que Macri pueda ser derrotado en las elecciones de octubre, en la primera vuelta. El gobierno que ha hecho ha sido desastroso, con problemas de todo tipo, megaendeudamiento externo, depresión económica, caída en los haberes de pensionados y jubilados, desempleo en alza, Pymes que cierran a diario, un país realmente estancado económicamente con una inflación que es el doble de lo que tenía Cristina. Se presentan con la locura del apoyo de Donald Trump, que ha obligado al Fondo Monetario Internacional a desembolsar la mayor ayuda en la historia del FMI a un solo país. Una cosa de locos y que demuestra que no es ninguna entidad económica independiente. Lo dijo Zbigniew Brzezinski, que fue gran estratego de Estados Unidos, quien dijo que el fondo es un departamento del gobierno de EE.UU. Efectivamente, Trump dijo “ayuden a Macri” y le dieron una ayuda del orden de los 57 mil millones de dólares. Una locura. ¿Crees que con eso hicieron una cantidad de obras públicas? No, la fugaron los amigos del rey. Fue un saqueo a gran escala. Ladrones de guante blanco como pocas veces he visto en mi vida. La corrupción es universal, más en el capitalismo que se potencia por el papel del dinero y la ganancia. Pero en Argentina, la corrupción de estos tipos no tiene precedentes.

¿Y las elecciones en Estados Unidos?

– Va a ganar Trump, desgraciadamente. Los demócratas están muy desprestigiados. Hillary Clinton no es mejor que Trump, vamos a ser claros. Hay nueve segundos que la condenan para toda la eternidad. Seguramente la habrán visto que ella está sentada y le comunican que mataron a Gadafi. “Fue, llegué y murió”, dijo ella. Es una hiena al servicio de los peores intereses del complejo militar-industrial norteamericano. Trump también, pero menos. Al tipo le interesa construir campos de golf, hacer construcciones. Pero Hillary Clinton es una lobbista. No hay alternativa. Bernie Sanders que tiene un proyecto bien interesante, pero está muy mayor, tiene 80 años. Habla de socialismo, tiene toda la prensa en contra, va a ser muy difícil. Joe Biden es un personaje anti-carismático. Me parece que tenemos Trump para rato.

¿Cuánto miedo hay que tenerle a la ultraderecha en el poder, como Trump o Bolsonaro en Brasil, o lo que intenta José Antonio Kast en Chile?

– Son personajes muy siniestros. Gente que es capaz de hacer cualquier cosa. Las cosas que está haciendo Bolsonaro en Brasil no tienen nombre. Una agresión desembozada a todo lo que huela a populismo, recortó gastos en educación, le transfirió a empresas norteamericanas grandes laboratorios hechos por Petrobras, con fondos públicos a través de la Universidad de Rio de Janeiro ¡Se los entregó en bandeja! Además, avanza en la deforestación de la Amazonía, propone que cada niño tenga un arma y aprenda a disparar. ¿Esa es la propuesta que nos hacen para tener una sociedad mejor? Por eso te digo, esta izquierda que rasga vestiduras con Maduro es una izquierda de jardín de infantes. O se vende totalmente al poder o se resigna a quedar permanentemente como elemento decorativo de los gobiernos de derecha para demostrar que hay pluralismo en Chile. Están castrados políticamente de toda capacidad de hacer los cambios que hay que hacer.

Fuente: TheClinic.CL

Cuando el fascismo llega al poder

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 08 de junio de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

La muerte que yo canto no es cruz de cementerio,
ni ilusión metafísica de las mentes cobardes,
ni lóbrego infinito de profundos filósofos.
Miguel Otero Silva

Pocas sociedades en el mundo han contado con la prodigiosa fortuna de haber podido verle de cerca el rostro verdadero al fascismo y escapar de él sin quedar atrapadas en sus fauces putrefactas y pestilentes a muerte, como le ha tocado en varias oportunidades a la Venezuela de inicios del siglo XXI, en plena efervescencia de ese fragor popular que es la Revolución Bolivariana.

El fascismo cuando llega al poder se instaura apoyado siempre en el terror que las balas siembran en la sociedad mediante la más salvaje y despiadada represión contra el pueblo para inhibir desde la más profunda raíz todo vestigio de resistencia que pueda poner en riesgo el proyecto de dominación que le inspira.

El golpe de abril del 2002 (y toda la atrocidad que en horas desataron las jaurías complotadas con su furiosa cacería de chavistas a lo largo y ancho del país) fue el anuncio apenas de todo cuanto se propone hacer la derecha venezolana en el supuesto negado de alcanzar el poder por cualquier vía. De haberse quedado con el control del Estado en esa oportunidad, la destrucción y la muerte habrían seguido el curso devastador que ya habían emprendido.

En el lenguaje tierno, pero intensamente desgarrador y espeluznante a la vez, con el que Matilde Urrutia, la amante eterna y compañera infinita del gigante de las letras latinoamericanas Pablo Neruda, relata la crudeza de esa furia asesina a la hora del golpe de ultraderecha contra el gobierno socialista de Salvador Allende en el Chile de 1973, se comprende con total exactitud el horror del fascismo en toda su dimensión, porque es visto a través de los ojos de una ciudadana más que cuenta su historia sin afectaciones de rebuscamiento ni dramatismos sensibleros, sino con la voz franca y sencilla del pueblo.

En “Mi vida junto a Pablo Neruda” (Seix Barral 2002), Matilde, con el apoyo del escritor chileno Gustavo Adolfo Becerra, describe con palabras llanas lo que ella presenció junto a Pablo desde el primer momento de la asonada. “Era muy temprano. Encendimos la radio para oír noticias. Entonces todo cambió. Había noticias alarmantes, dadas en forma desordenada. De pronto, la voz de Salvador Allende. Pablo me mira con inmensa sorpresa: estábamos oyendo su discurso de despedida; sería la última vez que escucharíamos su voz. “Esto es el final” me dice Pablo con profundo desaliento. Yo protesto: “No es verdad, esto será otro tancazo, el pueblo no lo permitirá”.”

Como en los presagios más oscuros y demoledores, la pareja sabía que el fin de todo lo hermoso que hasta ese momento conocían de la vida, la esperanza de la justicia y la igualdad social, se les venía encima con un peso de apocalipsis.

Sigue Matilde en su doloroso relato: “Fue así como supimos más tarde, por una radio de Mendoza, la muerte de Salvador Allende. Fue asesinado en La Moneda, que había sido incendiada, comunicaban las radios extranjeras. En Santiago se demoraron horas en informar la muerte de su presidente.”

“Estamos solos con este inmenso dolor. Seguimos oyendo noticias: nadie puede salir de su casa, quien desobedezca morirá. Son los primeros bandos.”

“Chile entero está preso en su casa. Yo tengo la esperanza de que muy pronto nos dirán que el movimiento subversivo ha sido sofocado, pero estoy equivocada y, como siempre, Pablo, con esa intuición profética que comprobé tantas veces, tenía razón. Esto era el fin.”

Más adelante, “Pablo está muy excitado, me dice que habló con muchos amigos y que es increíble que yo no sepa nada de lo que pasa en este país. “Están matando gente –me dice-, entregan cadáveres despedazados. La morgue está llena de muertos, la gente está afuera por cientos, reclamando cadáveres. ¿Usted no sabía lo que le pasó a Víctor Jara? Es uno de los despedazados, le destrozaron las manos.”“

El 23 de septiembre, apenas doce días después del infausto golpe contra la democracia más antigua de Suramérica, Pablo Neruda fallecía vencido por el dolor más grande que probablemente experimentó en toda su vida. Matilde pide que se le traslade a su casa, destruida por la sanguinaria dictadura que acababa de instalarse en La Moneda.

“Llegamos a la casa. Aunque viviera mil años, nunca podría olvidar este momento. Si el mundo entero se hubiera puesto boca abajo, no me habría producido mayor asombro. Vidrios por todas partes, la puerta abierta, la escalera de entrada era un torrente de agua imposible entrar […] Así entró en su casa Pablo, después de muerto. Yo iba detrás de su ataúd, tomada de su urna como para darme valor. No podría describir mi asombro al llegar arriba. ¿Qué se había hecho de esta casa que hasta hace tan poco era alegre y florida? ¿Qué había pasado? ¿Por qué esa destrucción? El ciclón de la furia la había azotado, habían arrasado el jardín, quebrando todo. ¿Por Qué?”

“Entramos al living, acompañados por una música aterradora producida por nuestros pies al pisar los vidrios del suelo. Era como si el horror saliera a la superficie. En aquella casa transparente no quedó un vidrio intacto, montones de ellos por todas partes…”

Aquel día, que debió haber sido de profundo recogimiento y respeto ante la pérdida del más grande poeta del continente suramericano, fue toda una experiencia de terror. Matilde lo plasma con crudeza: “Todos los acontecimientos de ese día y esa noche son muy difíciles de contar, y fue más difícil aún vivirlos. Todo el día desfiló gente por esta casa, todo el día oí relatos de horror. “Señora, mataron a mi hijo –me dijo una pobre mujer angustiada a la que yo no conocía-, quiero que alguien me ayude para que me entreguen el cadáver, yo ahora solo quiero enterarlo.” Me mira con ojos de súplica, ella cree que yo puedo ayudarla. […] Una voz de hombre nos interrumpe en ese momento: “Toda la población donde vivo ha sido allanada; a mi mujer la golpearon porque levantó la cabeza para respirar cuando la tenían boca abajo. Se llevaron lo que encontraron; dicen que no podemos tener radios, todas se las llevan”. Otro hombre, moreno, nos mira con ojos duros y dice con voz enronquecida por la emoción: “No sería nada que lo mataran a uno, pero es que te hacen pedazos porque no confiesas lo que no sabes; nosotros sólo pensábamos en trabajar, tratábamos de arreglar este país, ¿Qué de malo había en ello?”. Yo los miro. ¿Cómo ayudarlos? ¿Quién puede ayudarlos? “

La angustia más dolorosa de aquel crispante relato es quizás la que Matilde resume en un breve párrafo: “Estamos aquí, solos, sintiendo toda la amargura del mundo. Salvador Allende asesinado, La Moneda incendiada, muy pronto en la televisión veríamos las llamas, el humo, la destrucción, y nos preguntábamos entonces: ¿Dónde estaban estos chilenos capaces de hacer todo esto? ¿Dónde estaban, que nosotros no sabíamos de su existencia?”

En la Venezuela revolucionaria de hoy sabemos dónde están los venezolanos que pueden hacer eso en nuestro país.

Cuando escuchamos la voz de un golpista contumaz planificando la muerte de sus propios seguidores bajo las balas de francotiradores; o de un ex alcalde conspirador, postulado hoy al parlamento, amenazando a un funcionario de la Contraloría General de la República con asesinarle a toda la familia, uno por uno, solo porque el funcionario está cumpliendo con su labor de fiscalizar; cuando descubrimos a un alcalde en funciones encapuchado incendiando la ciudad que lo eligió, para ayudar a sus aliados que anhelan asaltar la presidencia de la República a la fuerza; cuando vemos a dueños de medios privados instigando mediante calumnias e infamias a la población al asesinato de dirigentes revolucionarios; cuando vemos la disciplina con la que la dirigencia opositora se rinde sumisa a los ataques del imperio contra nuestro pueblo y se distancia del clamor popular para que cese la agresión; cuando vemos grandes emporios empresariales arruinar la economía escondiendo sistemáticamente los productos que el pueblo busca desesperado, dejando que las medicinas se pudran antes que ofrecerlas a quienes las necesitan, elevando los precios de las mercancías de manera criminal y desalmada, sabemos dónde están los venezolanos capaces de hacer todo lo que el horror del fascismo puede hacerle a un pueblo cuyo único delito ante los ojos del neoliberalismo es procurar la justicia y la igualdad social.

La manera de impedirlo, es evitar que los fascistas lleguen al poder.

@SoyAranguibel

La imbecilidad al poder

– Publicado en Últimas Noticias el 06 de diciembre de 2014 –

Por: Alberto Aranguibel B.

En un foro realizado recientemente en Carabobo bajo el alarmante nombre “Censura, caricatura y humor”, un grupo de eminentes caricaturistas del país declara públicamente que “los caricaturistas no pueden ser amigos del Gobierno constituido. Su misión es criticarle todo lo malo que hace porque no son amigos del poder. Cuando la oposición pase a Gobierno, la cuestionaremos y no al gobierno actual, que será oposición”.

Días después, un cantante de rock, reincidente en su adicción a la denuncia infundada contra los integrantes del Gobierno (anteriormente arremetió contra José Vicente Rangel, entonces vicepresidente de la República, llamándolo “ladrón”), pide frente a miles de personas y en transmisión de televisión en vivo que “si van a seguir robando, al menos que le cambien los ladrones”.

En ambos casos se erigen en voceros plenipotenciarios de una sociedad que, según ellos, desea ver tras las rejas a los integrantes del Gobierno como mecanismo de superación de los males que padece el país.

Pero ¿cuándo eligió el pueblo a un caricaturista de esos o a un roquero mal fumado como representante del sentimiento popular? ¿Por qué hay que asumir que ellos son los que saben qué es lo que le conviene o no al país? ¿De dónde sale ese derecho a estar por encima de la gente?

Según sus propias palabras, la denuncia permanente contra el Gobierno surgida desde esa vocería autoproclamada no tiene fundamento alguno. Se basa en el puro afán de oponerse por oponerse. Sin argumentación de ningún tipo y sin el más mínimo sentido de la responsabilidad ante el país.

Un partido de oposición se crea con dinero sustraído ilegalmente de Pdvsa. Sus diputados aparecen incursos en delitos de corrupción con evidencias irrefutables. Videos, grabaciones, copias de cheques, aparecen y aparecen incriminando a destacados dirigentes de oposición. Documentos de Interpol certifican depósitos de cuantiosas sumas de dinero en el exterior por parte de uno de esos dirigentes, con la complicidad de su padre, a nombre de un criminal internacional.

Nada de eso comentan esos indignados voceros de la nada, que piden llegar al poder con el objetivo, como ellos dicen, de oponerse por oponerse y para robar mejor.

Si así es la “dictadura” que denuncian, ¿cómo será la democracia que promueven?

@SoyAranguibel

El engaño del miedo

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Publicado en Últimas Noticias el 05 / 04 / 2014

Una desaforada antichavista se desgañita en un vagón del Metro de Caracas vociferando en contra de la dictadura que, según ella, no la deja hablar y que supuestamente tiene a su hijo de 4 años preguntándole a cada rato, también según ella, que en qué tipo de democracia irá a vivir él cuando sea grande.

Al parecer, el prodigioso muchachito es infinitamente mucho más cuerdo que ella, que apenas con cuatro años de edad se preocupa por los asuntos por los cuales hasta el mismísimo Andrés Bello se vino a preocupar por ahí por cerca de los 38 años, más o menos, siendo como lo fue el más grande precursor del Derecho Civil en nuestro continente.

Nadie le hace caso, pero la desgañitada mujer insiste en reclamarle con furia amenazante a los pasajeros del Metro exactamente lo mismo que el resto de los guarimberos, terroristas y paramilitares importados por Leopoldo López y María Corina Machado por instrucciones expresas del Departamento de Estado norteamericano con la aviesa finalidad de aterrar a la población mediante acciones violentas y criminales de perfecto corte fascista, le vienen reclamando a la población desde hace más de una década, instándoles a “despertar” y a “perder el miedo”, como si la democracia fuese un asunto de sonambulismo o un torneo de fuerzas y de gallardía y no una cuestión de simples votos electorales.

Se indignan (o se arrechan, como a ellos les gusta decir) porque la gente no los ayuda a “salir” de Maduro, en lo que ellos califican de infame indiferencia, pero no se les pasa en lo más mínimo por sus desquiciadas mentes que no es que la gente está dormida o que sea indiferente, sino que no les venga en gana estar de acuerdo con la barbarie neoliberal que le proponen al país desde ese sector ultraderechista.

No se les ocurre en modo alguno que el silencio de esa gran mayoría que ellos ven como vulgares zombis, obedece a una clara convicción revolucionaria del pueblo que juró una y mil veces defender la Patria que su líder redentor le pidió en su última proclama que defendiera, hasta con entrega de su vida si fuera menester hacerlo.

No les entra en su obtusa cabeza de vendepatrias trasnochados, que en vez de dormida esa inmensa mayoría de pueblo al que ellos asumen como indiferentes, está más despierta que nunca y más consciente de lo que un guarimbero cualquiera estará jamás en toda su vida.

Hernández Montoya: Oligarquía sin fines de lucro

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Por Roberto Hernández Montoya / aporrea.org

La godarria no tiene fines de lucro. Si los tuviese seríamos ya una potencia desde el comienzo de la República. Le tocó un territorio con recursos naturales que pida usted por esa boquita; ubicación geográfica privilegiada; clase obrera en paz; gerencia formada por la educación pública, a menudo con posgrados financiados en el exterior; bienes de capital que cuando no son baratos son gratis de parte de un Estado que ha ido más allá, pues varias veces ha asumido sus deudas.

Y nada. Desde cuando dormía en camacuna vengo oyéndolos machacar que no-hay-estímulos-para-invertir.

Aprovecharé que no soy economista, y mucho menos Chicago boy, para constatar que las burguesías europea, asiática y gringa invertían en plena Primera y Segunda Guerras Mundiales. ¿Había estímulos en aquellas civilizadísimas degollinas y destrucción masiva de infraestructuras? Parece que sí. Es más, me han asegurado que en el capitalismo de verdad la guerra suele ser un incentivo para pingües negocios.

Y en la Guerra Fría había amenaza nuclear, es decir, de un Gran Borrón Sin Cuenta Nueva, en la que solo perdurarían las cucarachas. Y esas burguesías invertían en medio de la Destrucción Mutuamente Asegurada, lo que en inglés llaman brinkmanship, o sea, vivir en el bordecito del Apocalipsis. Pero los mantuanos parasitarios latinoamericanos vivían en un llantén que partía el alma. No ambicionan lucro, solo poder.

¿Qué hace esa godarria inepta? En primer lugar vende la patria. Barata. Promueve dictadores ignaros y brutales, como Juan Vicente Gómez, como el caricaturesco Marcos Pérez Jiménez, como el dominicano generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina, Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva, Chapita para los íntimos, ridículo y sanguinario como la oligarquía que lo promovió. A través de esos forajidos persigue, encarcela, tortura, asesina, desaparece. Desaparecer personas es tortura refinadísima, pues no solo sufre la persona borrada sino sus deudos, que pasan el resto de sus vidas buscando unos restos a los que al menos llevar una ofrenda. No sé si hay tortura peor que no saber qué fue de un ser querido, qué le hicieron, qué sufrió, cómo lo torturaron, cómo lo mataron y ni siquiera si lo mataron, porque la esperanza tenaz de hallarlo vivo es aliada de la tortura. Eso hacen estos feudales. Pero son aún más perversos, pues acusan a los gobiernos populares de hacer todo eso justamente. Para saber qué hacen revisa las acusaciones que endilgan a cualquier gobierno decente.

Nunca hubo en Venezuela más libertad y respeto al ser humano como en estos 14 años, pero la godarria vocifera sin censura, por sus medios y sus cagatintas, que gemimos bajo la más feroz dictadura. Es ignominioso, pero para que más lo sea, lo repiten y repiten con un desparpajo que abisma y repugna.

No importa, me parece, pues solo engañan a quienes se quieren engañar, a quienes su autodesprecio radical lleva a consumir mentiras como sedante altamente adictivo.

Es además de una mediocridad rabiosa que le impide conceder a sus países el derecho a aspirar a nada grande. Quiere países cretinos como ella.
Por eso hay que derrotarla minuto a minuto.

@rhm1947