¿Salvar al enemigo?

Por: Alberto Aranguibel B.

Circulan textos por las redes sociales pidiéndole a la gente cordura en el uso del dólar porque, al parecer, el hábito especulador instalado en el mercado venezolano estaría afectando a la divisa con la cual se desató la vorágine alcista que hoy padece la economía del país.

Irónico, en verdad, que sean los mismos sectores que apostaron desde siempre a la quiebra de nuestro signo monetario para hacer fortunas con el diferencial cambiario, quienes hoy claman al cielo por algo de sindéresis en un mercado que ellos mismos desquiciaron.

Sacarle provecho a la renta petrolera convirtiéndola en dólares para multiplicar sin ningún esfuerzo su riqueza en bolívares a medida que éste se fuera devaluando, ha sido desde siempre el único plan económico de esa burguesía inepta y parasitaria como es.

Llegado ahora el momento de esa megadevaluación a la que condujo inevitablemente la fórmula especuladora instalada a lo largo de estos últimos cinco años por esa misma burguesía en nuestra economía, el retorno de esos dólares que ella fugó durante décadas al exterior no era sino la fase final de aquel viejo proyecto de saqueo nacional que tenía pendiente.

Solo que ese proyecto, además de pérfido, era defectuoso. Por obtusa e incompetente, la burguesía no contempló nunca que una vez que se instaura un hábito, una forma de comportarse, en la siquis de un sistema económico, es muy difícil erradicarlo de la noche a la mañana.

Luego de años de “educar” a la economía en la demencial estrategia del incremento de precios sin justificación alguna, haciendo que el mercado se desbordara en su afán alcista sin importarle ya ni siquiera los indicadores que inducían la inflación de manera artificial, era inevitable que una vez llegado ese dólar con el que perseguían acabar con el bolívar también esa divisa sufriría los embates devaluadores de tan disparatada lógica económica.

De ahí que a lo que estamos asistiendo es al insólito fenómeno de la devaluación del dólar, en una absurda economía donde hacerse una radiografía, incluso en dólares, cuesta más que la máquina de rayos X.

Piden ahora esos sectores controles para salvar el valor de una divisa que implantaron como medio de pago acabando con los controles que protegían al bolívar y que generaron durante la revolución el bienestar social y económico que tanto añoran hoy los venezolanos.

La insensata idea es algo así como proponerse “salvar al enemigo”.

@SoyAranguibel

¿Cuál es el escándalo?

– Publicado en Últimas Noticias el sábado 6 de junio de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Luego de casi cuatro décadas desde que aparecieron las primeras denuncias sobre los inmensos negociados que se hacen bajo cuerda en el mundo del deporte, aparecen ahora los noticieros del mundo entero abarrotados con el escándalo de la FIFA y la supuesta corrupción que ahí habría sido develada a instancias de un tribunal especial de los Estados Unidos de Norteamérica.

Una veintena de funcionarios del organismo han sido detenidos hasta ahora imputados por corrupción, que va desde pagos por el favorecimiento de posiciones en los espacios para anunciantes, hasta la manipulación en las listas de países aspirantes a ser sede de competencias olímpicas, pasando por el negociado preferencial de concesiones para la transmisión de juegos por los medios de comunicación (quizás el más apetecido negocio de la torta), entre otros.

Hace apenas unos dos años, la hija de unos de los directivos de la FIFA en Brasil, recientemente detenido, reconocía ante los medios de comunicación que su padre sí había recibido dinero para gestionar favores pero que eso “ya había dejado de hacerlo”, dando a entender lo banal que para ellos es el asunto de las comisiones.

Dos de las más grandes firmas anunciantes del deporte, como Nike y Coca-Cola, declaran mediante comunicado público que si no se subsanan las irregularidades en el organismo retirarán su inversión publicitaria en los juegos. Ninguna de las dos firmas (ni ninguna otra de las anunciantes en los eventos deportivos) explica que el gran negocio del deporte hoy en día se debe a la inmensa inversión que hacen los anunciantes en ese medio, basado fundamentalmente en las cuantiosas comisiones que reciben las agencias de publicidad por manejar esas cuentas.

La comisión en el capitalismo es la base de todo negocio y de toda corrupción. No existe contrato en el mundo capitalista que no esté mediado por esa figura sobre la que se apoyan cientos de miles de empresas consultoras, agencias de publicidad, oficinas de lobby, medios de comunicación impresos o radioeléctricos, así como de internet.

La solución al negociado de comisiones que tanta corrupción genera, no solo en el mundo deportivo sino en el mundo entero, no es detener a un grupo de decrépitos funcionarios. Lo que hay que detener es el capitalismo.

@SoyAranguibel