La farsa del modelo

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Por: Alberto Aranguibel B. / Últimas Noticias 30 de agosto de 2014

En medio de la reunión de diálogo convocada en abril por el presidente Maduro en Miraflores, el diputado ultraderechista Julio Borges sorprendió a la audiencia en cadena nacional de radio y televisión, con una sentencia estrafalaria en la que hablaba sobre la necesidad de cambiar el modelo económico venezolano por uno que nunca terminó de explicar.

La frase pareciera haberle prendido alguna luz al final del túnel a la maltrecha unidad opositora, si se considera la persistencia en su repetición por parte de los voceros más diversos de la derecha venezolana, incluso más allá de las fronteras de la MUD (o de lo que pueda quedar de ella por ahí).

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Capriles en su gira de campaña no electoral por el estado Zulia afirma que “en nuestra Carta Magna no establece un modelo comunista (sic)”. El inefable presidente de Fedecámaras en entrevista a El Nacional sostiene que “el problema es el modelo económico y la tasa de cambio”. Conindustria, por su parte, dice más o menos lo mismo en su documento “Visión Venezuela” presentado en su convención anual de este año.

Todos, sin excepción, sostienen que el modelo actual debe revisarse para eliminar en primer lugar la Ley del Trabajo, para dar paso a una que estimule la competitividad, dicen. En segundo termino, declarar la liberación de precios para todos los productos regulados. Seguidamente, rescatar el carácter autónomo del Banco Central. En cuarto lugar, acabar con el control cambiario de divisas. Y finalmente, decretar la reprivatización de la actividad portuaria y de controles aduaneros.

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Ninguno explica jamás, cómo es que se corrigen las distorsiones en la economía despidiendo empleados, legalizando la especulación, dando rienda suelta a la fuga masiva de divisas y eliminando toda posibilidad de verificación en los puertos de la mercancía que dice estar trayendo el sector privado, que por lo general ni trae mercancía alguna ni devuelve los dólares que se le otorgaron sino que los pone a jugar en el mercado negro.

¿Cómo es que la crisis surge supuestamente de la falta de producción nacional pero lo único que hacen es pedir dólares para importar cada vez más y tratar de controlar el Banco Central, los puertos y las aduanas? ¿Ninguno va a pedir bolívares para sembrar la tierra o fabricar zapatos?

 

@SoyAranguibel

Dar o no dar; he ahí el dilema

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Por: Alberto Aranguibel B. / noticiasbarquisimeto.com

Parte fundamental de la crisis económica por la que atraviesa el país, producto de las distorsiones que de manera brutal desató el sector privado mediante la práctica del acaparamiento de mercancías y la especulación exorbitante de precios que obligó al Gobierno bolivariano a emprender acciones contundentes para recuperar los equilibrios en un área signada por el consumismo voraz y el pánico sembrado en la población por los medios de comunicación privados, es sin lugar a dudas el factor mediático.

Los medios han promovido como nunca antes en nuestra historia la idea de una catástrofe al borde de la cual estaría el país, tal como lo ha repetido monótonamente desde hace más de quince años el liderazgo opositor sin ningún tipo de fundamentación ni responsabilidad, anunciando recurrentemente el inminente fin ya no solo de la democracia sino de la libertad y hasta de la vida en Venezuela solo porque ellos no están en el gobierno, en lo cual han fracasado recurrentemente como han fracasado en las elecciones de todo tipo en las que participan siempre sin lograr respaldo popular que les brindara una mínima autoridad moral para lo que tan infundada y temerariamente sostienen.

La participación de los medios en la guerra económica emprendida por la derecha desde el momento mismo en que se supo la gravedad de la terrible enfermedad que aquejaba al Comandante Chávez hace casi dos años, en claro delirio con la idea de la extinción de la Revolución Bolivariana a que siempre ha aspirado, ha sido factor determinante en el complejo proceso de falsificación y manipulación de la realidad que busca predisponer al venezolano en contra del Presidente cuyo compromiso de continuar el legado de Chávez juró masivamente el pueblo en la calle el 10 de enero de 2013, como la más grande declaración de amor que haya podido recibir jamás líder alguno en la historia.

A ese pueblo combativo que se ha resteado en mil batallas por alcanzar la suprema felicidad social que le fue negada durante siglos por esa misma oligarquía que hoy pretende usarle como carne de cañón en sus planes desestabilizadores para reinstalar en el país el mismo neoliberalismo que tanta hambre y miseria generó en el país en el pasado, los medios han pretendido engañarle una vez más con disparates tan absurdos como aquello de que el gobierno habría quemado dieciocho universidades durante las guarimbas, como impúdicamente colocó a ocho columnas El Nacional en su edición del 7 de mayo de 2014. (1)

Ahora, frente a la respuesta contundente que está dando el gobierno del presidente Maduro para contrarrestar la felonía golpista de los sectores terroristas y las acciones desestabilizadoras del sector privado, que se empeña en violentar la tranquilidad de los venezolanos con especulación, acaparamiento y contrabando de extracción de los productos de primera necesidad a los que el pueblo tiene derecho, los medios de comunicación se confabulan para la creación de matrices igual de infames como absurdas, como eso de que el gobierno revolucionario habría saqueado las reservas nacionales con una demencial cifra de 22 mil empresas fantasmas que le habrían birlado a la nación igual cantidad de dólares sustraídos ilegalmente de CADIVI.

La barbaridad no tiene límites en la irracionalidad, cuando se pretenden crear la percepción en esas campañas mediáticas que no hubo en modo alguno fraude al Estado por parte de empresarios privados ni de gente del común que el país vio durante meses negociando dólares en el mercado negro que ese mismo sector privado estimuló o raspando cupos en forma demencial fuera del país, pero que sí hubo una procesión de dirigentes del PSUV retirando divisas del ente cambiario de manera irregular y hasta criminal. Que se otorgó esa inmensa suma de dinero en forma irresponsable, se dice en los medios a través de una infinidad de noticias manipuladas y artículos de opinión definitivamente golpistas y delincuenciales. Qué dónde estaban los funcionarios del Gobierno que debían cuidar esos dólares y evitar que se produjera la hemorragia que defraudó al país impunemente, sostienen con heroica furia.

Pero a la par, y sin mediar la más mínima vergüenza ni sentido común, se avanza con el brutal ataque a ese mismo gobierno del presidente Nicolás Maduro, exactamente en el mismo periodo, acusándole de no entregar las divisas que supuestamente requeriría ese mismo sector privado que ha desatado la peor ola especulativa de nuestra historia desde que somos república, para importar las mercancías que ellos mismos han dejado de poner en los anaqueles con sus prácticas de acaparamiento y contrabando de extracción.

En su afán golpista, no explicarán jamás esos medios cómo es entonces que debe ser correcta la política económica del Gobierno para salir de la crisis si, según ellos, entregar dólares es lo que genera esa crisis económica pero no entregarlos también. Ni el Hamlet de Shakespeare debe haber padecido un dilema tan enrevesado.

Es como rezaba la vieja cumbia… ¡Tú lo que quieres es que me coma el tigre, que me coma el tigre, mi carne morena!

@SoyAranguibel

Fuente:

(1)http://www.el-nacional.com/sociedad/universidades-atacadas_0_404359786.html

Cambio de cuentas

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por: Alberto Aranguibel B. / Últimas Noticas 16 de agosto de 2014

El descalabro de la MUD no es un asunto que pueda ser resuelto de la noche a la mañana por mucho que sus dolientes decidan proponérselo. Los aspectos que deben sopesarse cuidadosamente en su necesaria revisión para evitar nuevos tropiezos y fracasos, antes que superar los ya acumulados pudieran incrementarse hasta trascender el ámbito de lo estrictamente político y llegar a lo jurídico y a lo propiamente financiero o administrativo.

El tema de la repartición del patrimonio de esa sociedad, por ejemplo, o separación de bienes, como se le conoce en términos del Derecho Civil, es un asunto medular que debe considerarse a la hora de tomar una decisión como la que pudiera plantear una nueva fórmula unitaria distinta a la que hoy agoniza, como es el caso de la MID que algunos han constituido ya en sustitución de la vetusta y destartalada MUD.

No es lo mismo administrar los ingresos de un organismo del cual se es, digamos, secretario general, que cuando se es ex-secretario a secas. Ni mucho menos si en vez de secretario general adjunto se es ex-adjunto apenas.

En el Departamento de Estado, de donde por lo general salen los financiamientos de todos los organismos que, como la MUD, cumplen un papel de fuerza contrarevolucionaria en cualquier país del mundo, deben estar más que ocupados tramitando desestabilizaciones e insurgencias proimperialistas de extremo a extremo del planeta, como para estar pendiente de los cambios administrativos en un pequeño proyecto derechista de un país suramericano, por mucho petróleo que aquí haya.

Seguramente recibirán la noticia con algún dejo de fastidio y, a lo sumo, procurarán localizar a su “hombre en Caracas” para iniciar el estudio de los pormenores del nuevo drama opositor, no sin antes pedirle que les haga llegar una lista de aquellos que pasarán ahora a ser los grandes líderes, con números de cédula y de pasaporte actualizados, para hacer la nueva nómina, así como el nombre del nuevo entente unitario y copia del nuevo logotipo, del eslogan, el himno, etc.

Después de eso, habrá que aperturar las cuentas bancarias donde se les depositarán de ahora en adelante los dólares que con tanto esmero les otorga el congreso norteamericano y todo un sinfín de trámites, lucrativos en verdad pero muy engorrosos.

 

@SoyAranguibel