Lección desatendida

– Publicado en el diario Últimas Noticias el miércoles 27 de enero de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Todavía a estas alturas resulta difícil para muchos precisar con exactitud las verdaderas causas del revés electoral de las fuerzas revolucionarias el pasado 6 de diciembre. La común y más fácil de todas ellas son las colas para la obtención de los productos de la cesta básica que han desaparecido de los anaqueles.

Pero el fenómeno es a todas luces multifactorial.

La incidencia en la decisión del voto del maltrato o la falta de respuesta eficiente al pueblo en infinidad de organismos públicos, tiene que haber sido sin lugar a dudas una razón determinante en todo ello. No se sabe si por falta de vocación de servicio por parte de empleados que no han sido debidamente formados para atender correctamente al público o por simple saboteo de escuálidos infiltrados, lo cierto es que mucho del descontento popular debe atribuirse a ese fenómeno.

Los “mata votos” como se les llama, están regados por toda la administración pública a lo largo y ancho del país haciendo y deshaciendo a su buen saber y entender, más por desidia de los altos mandos que por ninguna otra cosa. Atender el llamado de la revolución a trabajar por el pueblo no es solamente vestirse de rojo y salir a marchar para hacer bulto. Es entregarse con verdadero sentido del compromiso al proyecto de redención del pueblo cualquiera sea la trinchera de lucha.

Sin embargo, pese al contundente llamado a la conciencia revolucionaria que ha hecho ese pueblo con su voto, siguen apareciendo intactos algunos vicios ancestrales arrastrados desde los tiempos del puntofijismo, como si nada hubiera pasado.

El insolente desparpajo de camionetas con placas militares cargando a sus anchas por calles y autopistas la infinidad de equipos de línea blanca subsidiados por el Estado para favorecer a los pobres, son evidencia ambulante del secuestro que se hace todavía con esos equipos desde el estamento militar en detrimento de las oportunidades de los más necesitados.

¿En razón de qué los militares se sienten con derecho a acaparar vehículos, aires acondicionados, neveras, lavadoras, para montar los grandes negociados que se conocen han montado con todos esos vehículos y artefactos?

Si no lo explican bien clarito, la gente, con todo su derecho, cada día seguirá votando cada vez más contra la revolución.

@SoyAranguibel

El caucho espichado

– Publicado en Últimas Noticias el miércoles 18 de noviembre de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Expresión de la vorágine consumista de aquel legendario “tabaratodamedos” que sembró el neoliberalismo en el país a finales del siglo XX, es el desprecio a una cultura del mantenimiento de los artefactos.

Cualquier estudio sociológico o de antropología medianamente serio arrojaría sin lugar a dudas como conclusión que es en esa vorágine donde se encuentra el verdadero origen del escualidismo nacional. El antichavismo es solo una faceta de un comportamiento sicológico mucho más denso de ese sector de la población que se identifica más por su sed de consumo que por su odio a Chávez.

Por eso en Venezuela es completamente inusual alguien que repare y dé mantenimiento a equipos de cualquier índole. El técnico de reparación promedio en el país es hoy en día un simple representante de ventas cuya única respuesta ante cualquier solicitud de reparación es un lacónico “Eso ya no sirve… Le sale mejor comprarse uno nuevo.”

La MUD basa su aspiración electoral para el 6 de diciembre en esa absurda forma de pensar del escuálido promedio, que cuando se le espicha un caucho en medio del camino en vez de buscar la manera de cambiarlo bota el carro.

Las colas son un tormento, es verdad, que el pueblo padece por la inmisericordia de un sector capitalista voraz e inhumano que pretende obligar a la gente a votar por quien quiere el gran capital que vote y no por quien en verdad necesita o desea votar. Pero ello no significa que las colas se traducirán de manera automática en votos para quienes precisamente generan ese malestar que son las colas y que el pueblo tiene perfectamente claro que son los usureros inmorales que han desatado una guerra brutal contra el gobierno revolucionario para tratar de reinstaurar en el país su hambreador modelo neoliberal.

Pretenden que el pueblo deje de lado las conquistas históricas alcanzadas por la revolución en inclusión social, elevación de la calidad de vida y acceso a la riqueza nacional que hay en las Misiones y programas sociales instaurados por Chávez y continuados por Maduro.

Deliran con que por un caucho espichado el pueblo se deshaga del carro nuevo que nunca antes tuvo la oportunidad de tener y siga a pie por el resto de su vida.

Triste ilusión de los escuálidos, porque el 6 de diciembre… ¡Gana Chávez!

 

@SoyAranguibel