Aranguibel en Unión Radio: “En Venezuela lo único que está creciendo es el bienestar que construye el socialismo”

AAB dic 2012Alberto Aranguibel sostiene en entrevista del 18 de diciembre de 2012 con Anahí Arismendi, por Actualidad Unión Radio, que la oposición comete el error de la recurrencia en el autoengaño, luego de más de una década ofreciendo libertad en un país donde no se cercena sino que se amplían las libertades públicas y de expresión como en ninguna otra parte, mientras la gente vé cómo lo único que está creciendo en el país es el bienestar que construye el socialismo que Chávez le ha presentado a los venezolanos y que es referencia en el mundo.

Escuche aquí la entrevista:

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Aranguibel en VTV: “El triunfo de Capriles en Miranda es lo más parecido a una derrota”

Alberto Aranguibel, entrevistado por Ronald Muñoz en el programa “Cara a Cara”, transmitido el 17 de Diciembre de 2012 por Venezolana de Televisión, sostiene que lo que la oposición denomina “triunfo” en las elecciones regionales, el pasado domingo 16, es en verdad “lo más parecido a una derrota” dadas las características del deplorable resultado electoral de la MUD y el avance del socialismo no sólo en todo el país sino en particular en Miranda, donde la Revolución arrasó en 15 de los 21 municipios que lo constituyen, con lo cual la derecha queda ahora virtualmente confinada a los pocos espacios de las clases oligarcas de la sociedad.

14 años y otra elección

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La política es un proceso dinámico de construcción permanente. No es algo que se deja a la buena marcha de las apariciones en los medios de comunicación, como hicieron (y siguen haciendo cada vez más) los políticos venezolanos en el último cuarto del siglo pasado, cuyo encanto con la televisión y la radio los llevó al extremo de entregarse completamente en sus manos para que estos dispusieran a su antojo cuál partido debía estar en el poder y cuál no, bajo el falso precepto según el cual aparecer en pantalla es más que suficiente para obtener el respaldo del pueblo.

El avance de Chávez en el fervor popular, una vez que aparece en la escena política el 4 de febrero, se debe principalmente a dos factores de especial relevancia. Uno, el haber asumido públicamente la responsabilidad plena de su actuación al frente de la rebelión de aquel día. Algo que (mucho más que el efecto mítico que se le atribuye exclusivamente al “por ahora” como frase premonitoria) significó para el pueblo la clave de la rectitud y la honestidad que se sabía extintas en la concepción ética del viejo estamento político y que eran indispensables para recuperar la fe y la confianza perdidas desde hacía tanto tiempo.

El otro, el enfrentamiento frontal y decidido del Comandante a los poderosos factores que generaron a través del tiempo el hambre y la miseria que tanto padeció el pueblo venezolano. La indolencia de aquellos sectores que se habían adueñado del poder mediante la represión y el exterminio sistemático de la disidencia para favorecer la voracidad del gran capital, era ya insoportable. Chávez los enfrentó, primero con las armas y luego con el discurso contundente e irrenunciable de la justicia y la igualdad social, hasta que alcanzó el objetivo de la mayoría electoral. Ya ahí el pueblo sabía que el tan esperado conductor de sus luchas y sus anhelos había llegado.

Lo que ha habido desde entonces es la búsqueda infatigable de la consolidación de un modelo que ha demostrado que sí es posible alcanzar el bienestar y la prosperidad a partir de la priorización de lo humano por encima de lo material.

Parecieran muchos, pero en realidad son pocos los años para la inmensa construcción que Chávez ha emprendido. Por eso hoy lo correcto, lo impostergable, en directa correspondencia con nuestro compromiso histórico, es votar sin dudas ni miramientos de ninguna naturaleza por todos sus candidatos… los candidatos de la Revolución.

“Pasado mañana nadie va ni a acordarse de Capriles, porque en la oposición no hay liderazgos consistentes”

 

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Alberto Aranguibel sostiene este jueves 13 de diciembre en entrevista con Eliana Millán, en Actualidad Unión  Radio, que “para la Revolución lo que dice Chávez es, más que una instrucción, un argumento irrefutable que no está sujeto a revisiones“, y que si el Comandante está en el plano de dirigente está bien, pero que si le toca ejercer su liderazgo en otro rol (no necesariamente al frente del control del poder) el Comandante no estará nunca fuera del juego, como lo hace la derecha. “Fíjate, en un momento tenían en la cúspide a Mendoza, antes a Salas Römer, después a Rosales… hoy en día tú revisas y la mayoría de la militancia (de la oposición) ni siquiera se acuerda de quiénes eran esas personas, se acuerdan de Capriles porque es el que tienen ahorita, pero pasado mañana seguramente ni de Capriles se van a acordar tampoco, porque los de la oposición no son liderazgos sólidos, consistentes, que tengan arraigo popular. Chávez ha traspasado los linderos de la historia y eso es maravilloso para los pueblos, porque los pueblos que tienen líderes que construyen soberanía y bienestar es algo muy positivo para las naciones” dijo el analista.

Escuche aquí la entrevista completa:

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Aranguibel en Jazz 95.5 FM: “La ventaja que les llevan los candidatos de la Revolución a los de la derecha es desde mucho antes de que Chávez hiciera su alocución”

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Alberto Aranguibel, afirma en entrevista con el periodista Nelín Escalante, el lunes 10 de diciembre de 2012 en Jazz 95.5 FM, que la Revolución ha hecho mucho más que la derecha en cuanto a la construcción de un liderazgo sólido, bien formado, preparado y profundamente leal al Comandante Chávez y al proceso, lo que explica la amplia ventaja que le llevan los candidatos de la Patria a los de la derecha en todo el país, desde mucho antes de que el Comandante Chávez hiciera su alocuación al país el pasado sábado 08 de diciembre de 2012.

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Debate Socialista del 14 octubre, con Héctor Navarro, Germán Campos y Alberto Aranguibel

Debate Socialista del 14 octubre, donde Héctor Navarro, Germán Campos y Alberto Aranguibel analizan el resultado de la elección presidencial del 07 de octubre y lo proyectan hacia las elecciones de gobernadores del próximo 16 de diciembre.

Vea el resumen de las intervenciones de Alberto Aranguibel en la sección VIDEOS

Aranguibel en Unión Radio: “La designación de candidatos es un mecanismo para hacer más eficiente la capacidad de respuesta del Ejecutivo”

Alberto Aranguibel sostiene en conversación con Vladimir Villegas este jueves 11 de octubre por Unión Radio, que la designación de candidatos a las gobernaciones por parte del Comandante Chávez está prevista en el Artículo 5to de los Estatutos del PSUV, y es además un mecanismo que permite al Presidente ampliar la capacidad de respuesta del Ejecutivo en la solución de los problemas del país.

Oiga aquí la entrevista:

Ya no hay camino, ni “flaquito”, ni gorrita, ni un carajo

Cuesta aceptar que un fenómeno de enajenación mental tan profunda y severa como la disociación sicótica pueda llegar a sustentarse en una filosofía e incluso en una doctrina que ayude a regir su comportamiento.

La persistencia en el común de los opositores de los signos que reflejan una patología de disociación severa, permite dar por sentado que en efecto, al menos en la realidad social venezolana, la disociación sicótica posee un instrumental filosófico mínimo por el cual se rigen todos y cada unos de los militantes del antichavismo de manera simultánea, no sólo en nuestro país sino más allá de nuestras fronteras.

Las expresiones fascistas, o fascistoides, que son características de los denominados “escuálidos”, no son sino reflejo de una conducta degenerada que tiene su origen (patológicamente hablando) en esa enajenación, que por su propia naturaleza desquiciada, está por encima de cualquier otro padecimiento mental.

Es esa enajenación la que lleva a la escuálida promedio a considerar, por ejemplo, que ser “puta” o “chavista” pueda ser un desiderátum entre elementos o categorías comparables o equivalentes, sin caer por lo general en cuenta que en todo acto de selección se produce siempre una preferencia inconsciente entre valores a los cuales la mente ubica como aspiraciones frustradas. A la larga, sentirse orgullosa de ser puta por encima de chavista (nunca a la inversa), como orden de categorización estrictamente política, revela un profundo apego afectivo, una ansiedad, por ambas categorías, porque desde el mismo momento en que se asumen como tales se revela que no se dispone intelectualmente de ningún otro elemento de raciocinio político sino de esos dos. O quizás esos dos más tres o cuatro recetas de espaguetis o unas cuantas ideas acerca de la forma en que se deben sujetar las prótesis mamarias cada vez que se operan.

Lo demás no amerita reflexión alguna. Según las escuálidas, todo lo existente viene dado por la belleza de la naturaleza, como todo.

Por eso es sumamente difícil encontrar hoy tan siquiera a un solo escuálido, de los cientos de ellos que están infiltrados en la Administración Pública, que no muestre abierta e impúdicamente su tristeza por el triunfo de quien le da de comer y le permite vivir sin las penurias que padecen los trabajadores en el mundo capitalista de hoy, cuando se supone que su principal tarea es mantenerse oculto para no ser sorprendidos por el réeegimen perverso contra el cual votaron en las elecciones del pasado domingo. No pueden seguir fingiendo una cosa que no son, porque perdieron toda esperanza. Ya no hay camino, ni “flaquito”, ni gorrita con banderita de ocho estrellas… ¡ni un carajo!

Tanta es la disociación sicótica de esta pobre y enfermiza gente, que no se percatan del artero atentado que le hacen a la señora Albánez, y al proyecto todo de la llamada “unidad democrática”, dejando ver sus auténticos rostros de sinvergüenzas oportunistas, farsantes e inmorales, que esa señora se empeñó casi hasta la muerte en ocultar quemando los cuadernos de las primarias para que no se supiera que ellos estaban ahí, infiltrados, saboteando la gestión pública y haciendo dinero con los grandes negociados que desde allí dentro hacen. No se percatan porque son disociados in extremis.

Solo a un disociado in extremis se le ocurre la insensatez de cargar ese dolor de luto que arrastran en oficinas, ministerios y organismos del Estado, por la bochornosa derrota de su candidatico de muñequería.

Pobre gente. Dios se apiade de sus miserables almas.

 

Aranguibel: “No se trata de concentrar la atención en reconocer a la minoría, sino en celebrar el triunfo de la Revolución”

Alberto Aranguibel sostiene en el programa Brújula del Sur del 08 de octubre de 2012, conducido por Ernesto Navarro, que en las elecciones presidenciales del pasado domingo 07 triunfó la Revolución con un gran avance, que no fue mayor “debido a los inmensos obstáculos que medios como Globovisión y la mayoría de las empresas privadas han puesto para impedir que avance el modelo de justicia e igualdad social que promueve el Comandante Chávez”.

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[audio http://ia601506.us.archive.org/4/items/AranguibellaRevolucinHabraAvanzadoMuchoMsSiLaDerechaNo/2012_10_09.mp3]

Aranguibel “La oportunidad la ha habido siempre y siempre la oposición ha montado sus güarimbas”

Alberto Aranguibel sostiene en Actualidad Unión Radio este martes 09 de octubre que “la oportunidad -del diálogo entre el gobierno y la oposición- la ha habido siempre y siempre la oposición ha montado sus güarimbas” en un doble juego, como el del policía bueno y el policía malo.

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Aranguibel en CNN: “Llegamos al final de la campaña en las mejores condiciones”

Alberto Aranguibel habló este sábado con Fernando Del Rincón durante la cobertura de las elecciones venezolanas en transmisión especial de CNN desde Caracas, y dijo que un saldo positivo de este proceso es que “llegamos en las mejores condiciones” al final de esta campaña y que “lo que va a suceder mañana va a ser todavía mucho mejor”, refiriéndose a la jornada electoral prevista para este domingo 7 de octubre. Afirmó, en referencia a algunas muestras de cacerolazos y de fuegos artificiales que se produjeran durante la noche, que son “evidencias de que en Venezuela hay una democracia viva, que se expresa con entera libertad, en la cual no se oyen los ruidos de las metralletas que se escucharían en la dictadura que según las grandes corporaciones mediáticas existe en Venezuela”.

¿Quién va a ganar? La “comanda” es la que manda.

La política no surge del brillo de los líderes frente a las cámaras de televisión. La política, la verdadera, se construye. Se hace día a día en el trabajo infatigable por la organización social en pos del ansiado logro de la justicia y la igualdad. Se hace con propuestas programáticas e ideológicas que se debatan intensivamente en el seno de las bases del poder popular. De allí, del esfuerzo sostenido de gente comprometida con la causa común de los más, de los desposeídos, de los olvidados de siempre, es de donde sale la fuerza popular capaz de obtener triunfos tras triunfos en la contienda electoral de la democracia.

Si al momento de las elecciones se cuenta con el respaldo de esos amplios sectores en los que hoy se reúne el pueblo gracias al impulso de las políticas incluyentes que la Revolución Bolivariana ha logrado avanzar en nuestro país, entonces se dispone de la mejor condición para alcanzar el triunfo. Pero si, además de eso, se dispone de un pueblo consciente, producto del trabajo político, de organización, de acompañamiento permanente y solidario, pues todavía mucho mejor. Y mucho más seguro será el triunfo.

La capacidad de convocatoria de los electores, de movilización hacia las mesas electorales, de conformación de la red de testigos, de logística que todo ello requiere, a partir del trabajo infatigable de una poderosa maquinaria política, no puede ser despreciada alegremente desde los estudios de televisión por los divos de la política mediática.

Dicho de otro modo; no es posible ganar una elección presidencial sin partidos políticos fuertes que aglutinen al grueso del electorado. Y si algo es una realidad hoy en Venezuela, es que el único partido político de masas es el PSUV. Todas las encuestas de opinión, así como la realidad de la presencia hasta en el último rincón del país de manera activa, demuestran que la organización creada por el Comandante Chávez es, desde su fundación hace apenas 4 años, la más grande y la más activa en el trabajo ideológico y organizacional, con un porcentaje que la ubica en el orden del 35 al 40% como partido preferido por los venezolanos. Los partidos de la derecha no superan individualmente, ninguno de ellos, el promedio del 5%. Un dato más que significativo en este sentido, es que para el momento de la última reelección del Presidente Chávez, el PSUV todavía no existía. Su fundación se produce apenas dos años después de eso (coincidiendo con la elección regional de alcaldes y gobernadores del 2008, en las cuales la revolución, con un partido recién nacido, arrasó igualmente).

Por eso la única corriente política que ha crecido en el país en lo que va de siglo XXI es el socialismo. Mientras la derecha ha entregado la labor de la formación ideológica a los medios de comunicación, encargados de vender hasta la saciedad la perversa ilusión del buen vivir en el capitalismo, el comandante ha luchado infatigablemente por profundizar y elevar el nivel del debate político a lo interno de las organizaciones revolucionarias.

Es la reflexión modesta pero contundente y reveladora que nos hiciera esta semana un amigo cuyos logros maravillosos en la vida, su hogar y sus hijos ya universitarios, han sido el fruto de su esfuerzo como mesonero en un restaurante de lujo al que acude a diario lo más granado de la burguesía criolla y de la política de la ultraderecha venezolana. Su mayor diversión es contarme siempre cómo los comensales hablan pestes de Chávez creyendo que quienes les rodean, incluyendo los mesoneros, son todos escuálidos. De ahí mi amistad con todos los mesoneros de Caracas… todos son chavistas, pero los escuálidos, en su profunda estupidez y arrogancia, ni siquiera se lo imaginan. Igual pasa con los barberos, los cajeros de los supermercados, los que lavan carros y pare usted de contar.

Desde su humilde estatura intelectual, de apenas segundo grado de primaria cursado, este señor de origen andino me escribió en una “comanda” , que es como se le dice en buen castellano a la hojita de notas del servicio de mesonero, el que sin lugar a dudas es el gráfico más revelador de cuantos he alcanzado a ver en mi ya dilatada carrera como fisgón de la política, incluidas todas las encuestas y análisis estadísticos habidos y por haber.

Más allá de la gigantesca obra de gobierno llevada a cabo por la Revolución Bolivariana, asociada no solamente a las trascendentales políticas inclusivas orientadas a saldar la inmensa deuda social acumulada durante siglos de opresión, y que colocan por primera vez en la historia al ser humano como eje y centro de su acción, sino también a la profunda transformación del Estado para construir y consolidar el Poder Popular que asegure la participación plena y perdurable del pueblo en la construcción de su propio bienestar, así como a la reversión del modelo económico que colocó por primera vez la riqueza nacional al servicio del país, bajo una clara noción de independencia y soberanía, está la fortaleza que representa el más amplio respaldo popular jamás alcanzado por organización política alguna en toda nuestra historia.

Tal como lo revelan de manera irrefutable los resultados de los últimos quince procesos electorales en el país, los partidos que integran la llamada “unidad democrática” no son sino un enjambre de siglas sin respaldo popular significativo de manera individual. De ahí su empeño en intentar en cada proceso la inalcanzable unidad que tanto pregonan y que nunca llegan a consolidar más allá del compromiso estrictamente electoral.

Basar entonces una campaña como la de Capriles, ya ni siquiera en el candidato sino en un intangible “camino”, vendido hasta la obstinación como el elemento central de la propuesta (evidentemente para resolver la pugnacidad por la figuración de las siglas y de los líderes de cada uno de los partidos involucrados en esa supuesta “unidad”) en vez de estimular la participación activa del militante de sus propias agrupaciones a partir del apego a su ideología, o a sus liderazgos ancestrales, o a sus símbolos, es probablemente la más insensata fórmula jamás asumida por campaña alguna. Peor aún si la misma se presenta como una propuesta contra el “mesianismo” que dicen combatir.

Todo cuanto invirtieron luchando por posicionar la “unidad” en la mente de su militancia como el mayor activo democrático contra Chávez, terminaron arruinándolo en una campaña fatídica orientada a exaltar solo una luz al final del túnel, precisamente en un país donde nadie está padeciendo las penurias que le lleven a implorar al cielo por su redención y donde el bienestar económico y social es cada vez más inocultable.

No hay todavía liderazgo opositor capaz de equipararse con la extraordinaria dimensión del liderazgo nacional e internacional de Hugo Chávez. No lo tienen porque no han construido política sino un discurso contra revolucionario insustancial y fundamentalista, que en su obcecación antichavista solo contribuye a la exaltación de la figura del Comandante.

En términos numéricos el asunto es simple.

Si se considera que Chávez cada vez que participa en elecciones donde lo que está en juego es su propia candidatura incrementa su votación en términos tanto absolutos como porcentuales, se tiene ya un punto importante en la reflexión. La primera de esas elecciones, la de 1998, fueron ganadas por el Comandante con el 56,2% de la votación. Mientras que la de la relegitimación en 2000, el “revocatorio” del 2004 y la reelección del 2006, fueron ganadas con 59,8, 59,1 y 62,8%, respectivamente. Lo que permite establecer una cifra del 6,6% de incremento desde 1998 al 2006.

Para el momento de cada una de esas elecciones el balance de la gestión de Gobierno ha sido significativamente mayor que en el anterior. Esto último es constatable por los informes sobre la reducción de la pobreza en Venezuela presentados por organismos nacionales e internacionales de la mayor credibilidad y prestigio internacional, así como por los crecientes índices de Desarrollo Humano, de felicidad de la población, de incremento en la matrícula estudiantil, de la actividad agro industrial, de la manufactura, procesamiento alimenticio, ensamblaje de maquinaria y vehículos, emprendimiento de programas sociales masivos, como la Gran Misión Vivienda Venezuela, En Amor Mayor, Saber y Trabajo, con los cuales se ha incrementado significativamente la actividad del Gobierno Bolivariano en función del bienestar de todas y todos los venezolanos, particularmente en el último periodo de la revolución.

Si la gente efectivamente elige para vivir mejor, y no para intentar solucionar mágicamente el problema particular de una cloaca desbordada, o satisfacer su ego frente al compadre o la comadre en función de bastardas apuestas de chismorreos, este aspecto, asociado directamente con el proceso de politización de la sociedad del cual hablamos, debe resultar más que determinante el 7 de octubre. La misma clase media, que ha visto recuperar, no sólo sus espacios de bienestar económico en la medida en que la Revolución ha actuado con decisión y coraje frente a los factores especuladores que han atentado contra los intereses de ese importante sector de la sociedad, sino que ha aprendido a disfrutar igual que el resto de la población del gran activo que es el empoderamiento de la política, es decir; el ejercicio pleno de la participación y el protagonismo que hoy le consagra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, encontrará en buena medida que la opción de Chávez es sin lugar a dudas la más conveniente.

Hoy, con un registro electoral que se ubica en el orden de los 19 millones de inscritos, para una opción como la de un líder de las dimensiones de Chávez, con una hoja inobjetable de servicio al pueblo, que le ha permitido gozar de un crecimiento sostenido en los porcentajes históricos de votación, con una gestión profundamente humanista, basada en la inclusión social como jamás se había experimentado en Venezuela, y unos avances inobjetables en la recuperación económica del país, que nos ha blindado efectivamente contra los embates de la crisis mundial del capitalismo, una votación razonable está en el orden de los 9 millones y medio de electores. Más aún si consideramos que, precisamente a partir de todo lo anterior, los niveles esperables de participación estarán ubicándose en los más altos de la historia.

Para una derecha que no ha construido política, y por ende; no ha construido militancia, que, por el contrario, ha destruido en esta campaña su mayor activo que era la idea de la “unidad”, que ha colocado al candidato con el que pretenden enfrentar al más grande y carismático líder del país en una condición tan disminuida frente a su “promesa básica” que es la de “el camino”, que incluso se le reconoce como “el flaquito”, y que ha renegado de su condición social, de su discurso político y hasta de sus alianzas electorales, una cantidad de votos rondando los 6 millones es más que optimista. Su elección primaria, hace apenas 8 meses, permitió medir el músculo de un sector que se entregó en cuerpo y alma a un evento que nos mostró el mayor esfuerzo jamás aplicado por ellos a una convocatoria electoral. En esa pre-elección, si así pudiera llamársele, la oposición no logró ni siquiera el monto de los 3 millones de votos que declaró públicamente. Todos los escrutinios y análisis determinaron que su caudal jamás pasó de los 2 millones doscientos mil electores confirmados. De ahí su empeño en incinerar cuanto antes los cuadernos electorales que los pondrían en evidencia.

Ciertamente una elección primaria no concita la misma convocatoria que una presidencial. Pero si se considera que en las elecciones del 2006, con Manuel Rosales como candidato, surgido de las filas del más poderoso partido opositor como lo es Acción Democrática, con la unión verdadera de todos los partidos opositores (representados intensivamente en todos los eventos por su más alta dirigencia), sin haber experimentado ninguna de las múltiples deserciones que cuestionaran públicamente el programa de gobierno como las que experimentó Capriles durante su campaña, sin haber sido expuestos al escarnio de hechos reprochables de negociación de sobornos o forja de documentos como fue expuesto Capriles, sin haber tenido enfrente el inmenso avance de la obra de gobierno de Hugo Chávez, la oposición sacó entonces 4 millones doscientos mil votos, se verá que es sumamente difícil esperar que hoy Capriles obtenga el doble de esa votación.

En un REP de 19 millones, menos de 8 es derrota aplastante.

Por eso creo más en la preclaridad del sabio mesonero que me dio esta “comanda”, que en todos los sesudos análisis de las ciencias de la politología.

Aranguibel en Unión Radio: “El discurso fantasioso de la derecha es lo que ha generado siempre el hambre y la miseria”

Alberto Aranguibel sostiene en el programa de Román Losinski del día 03 de octubre de 2012, en Actualidad Unión Radio, que lo que generó el hambre y la miseria en nuestro país a través del tiempo fue el discurso fantasioso que llevó a la gente a elegir siempre a los candidatos de la derecha. Señaló así mismo en su reflexión que “La responsabilidad es un factor determinante en todo esto, el Comandante ha asumido siempre su responsabilidad, mientras que en el otro sector todo lo que sucede que pudiera ser bochornoso, lamentable, es evadido sistemáticamente, como eso de las negociaciones de sobornos, los documentos forjados, las llamadas telefónicas comprometedoras, etc”.

Oiga aquí la entrevista completa:

 

Fin de campaña

Un balance, apenas a días para el final de la más intensa e inusual campaña electoral que jamás haya habido en el país, es obligatorio.

Un sector, acusado por el otro de incapaz y de malversador –sin ni siquiera una sola prueba que fundamente al menos alguna de esas infamias–, ha reunido a la gran mayoría de los venezolanos bajo el signo del amor a la patria, como nunca antes se escuchó en boca de los políticos del pasado que hoy buscan resucitar con base en el engaño y el odio, y ha emocionado hasta las lágrimas a millones que han visto a través de los ojos de su líder la honestidad de un hombre que ha entregado hasta su alma por servirle a su pueblo, concitando las más multitudinarias y alegres concentraciones políticas que se recuerden.

A la par de ese extraordinario evento, ese mismo sector ha intensificado el trabajo que desde hace más de una década ha llevado a cabo para lograr los más altos niveles de inclusión que haya experimentado la nación en toda su historia, mediante la puesta en marcha de políticas sociales de gran impacto, conocidas como misiones, y de decisiones económicas asertivas que han determinado el crecimiento que hoy ostentamos frente a la terrible crisis que padecen las naciones del mundo capitalista, y se ha dedicado a entregar bienestar como ningún gobierno en el planeta, en forma de viviendas, equipamiento, educación y salud, totalmente gratuitos, además de la gran cantidad de obras de infraestructura como nuevas líneas del metro, metrocables, trolebuses, aeropuertos, hospitales, Centros Diagnósticos Integrales, Centros de Rehabilitación, el inmenso crecimiento de la industria petrolera, y hasta la colocación de dos satélites en órbita espacial.

El otro sector, enemigo acérrimo del concepto de soberanía, ha llevado a cabo una campaña en representación y con financiamiento de la empresa privada (constatado con pruebas irrefutables e inequívocas), en la que ha sido encontrado incurso en falsificación de documentos, evasión de responsabilidad en actos reprochables, negación de su condición política, y cuyo discurso ha sido un intento frenético por robarle a su contendor sus más grandes logros, pero, al mismo tiempo, negándolos sistemáticamente, sin presentar ni una sola propuesta propia que no sea la de “mejorar las obras del actual gobierno”.

Su trabajo, la campaña de mentiras más grotesca y perversa de todos los tiempos, no ha sido por el bienestar del país, sino por desplazar del poder al único Presidente que ha trabajado con ahínco por el pueblo. En ello, lo que ha hecho el candidato de la derecha es “educar” a su militancia en la irresponsabilidad y en la inmoralidad. Se ha llevado a esos venezolanos a asumir que las evidencias que comprometen al candidato en actos inmorales, en forja de documentos, en negociación de sobornos, en pactos por debajo de cuerda con poderosos sectores privados, en negación de su verdadero programa de gobierno, no importan en lo más mínimo.

Mientras Chávez ha hablado con claridad sobre su propuesta de socialismo, de justicia e igualdad social, Capriles ha hablado con evasiones, con engaños, con irresponsabilidad.

Usted sabrá qué hacer el próximo 7 de octubre.