Eficiencia capitalista

Marcha-contra-la-Corrupción

Difícil precisar cómo llegamos a esto.

Imposible saber en qué momento pasamos de la ardua construcción de un modelo socialista de justicia e igualdad social con participación y protagonismo a una lucha necesaria, es cierto, contra la obscena corrupción que carcome al Estado pero que divide de la noche a la mañana a la revolución bolivariana en dos únicos y absurdos escenarios opuestos entre sí, a saber; el período chavista, donde una atrevida propuesta de transformaciones profundas en vez de aplaudida por el bienestar que genera y asegura mediante la infinidad de inéditos y trascendentales programas inclusivos de conquista de libertad y soberanía, termina enlodada en acusaciones de ineficiencia, y una era supuestamente postchavista donde lo único que el pueblo le reconocerá a ese mismo gobierno revolucionario no será ya la tan reclamada atención al ser humano, sino la búsqueda del perfeccionamiento de ese Estado, causante de todos los males que aquejan a la sociedad no solo en el país sino en el mundo, mediante la optimización que se le exige de las instituciones que pretende derruir.

Ahora resulta que si no se logra hacer funcionar los mismos ministerios con los que los gobiernos del pasado hundieron al país en la más profunda e injustificable miseria precisamente por su incapacidad para construir y viabilizar un modelo de desarrollo sostenible para la nación, entonces la revolución no sirve.

Se pretende desde los sectores de oposición, atrabiliarios y antojadizos como son, así como desde muchas de las filas mismas de la revolución, que si no funcionan a la perfección las instituciones del modelo burgués de sociedad en el que estamos todavía inmersos, no habrá razón alguna para mantener en el poder a los hijos de Chávez. Argumentan desde esas posiciones disparatadas que lo que falla en la administración pública es el funcionario (pero solo si es chavista) y no el modelo institucional sobre el cual se asienta, con lo cual la necesidad de transformar será definitivamente vana. Sólo se requerirá, según eso, un cambio de funcionarios y listo.

Abonar esa absurda prédica no es sólo una grave distorsión sino un acto contra revolucionario. Es hacer el discurso que tanto necesita la oposición.

(Publicado el 24/08/2013 en la sección de Opinión de Últimas Noticias)

¿Autocrítica o regaño?

Aquí nadie está defendiendo la ineficiencia ni abogando por quintacolumnas, que los hay por bojote. Pero las cosas por su nombre. Yo lo que vi fue un soberano regaño.

Chávez fustigó a los ministros porque no han asumido el compromiso de transformar el Estado, sino que buscan cumplir con la gestión que a cada cargo supuestamente corresponde, desatendiendo el propósito fundamental de la revolución que es la construcción del poder popular. Y lo que es peor, disfrazando todo con el etiquetaje de socialista.

Cuando habló del Sistema Nacional de Medios Públicos, tampoco hizo revisión alguna de sus lineamientos originales en ese sentido, sino que reclamó la falta de atención a la profundización del carácter revolucionario que el mismo debe tener.

Pero los que quieren hacerle el trabajo a la derecha, de convertir en política oficial la acusación de ineficientes a nuestros gobernantes en todo el país, dejando de lado el significativo hecho de que los estados con más problemas están en manos de la oposición y no del chavismo, se desbocan tratando de malponer al Comandante como portavoz de sus inoportunos cuestionamientos.

Lo que menos ha sugerido Chávez es algún tipo de revisionismo que conduzca a perfeccionar el modelo burgués que vinimos a derruir. Ahí muchos “autocríticos” parecieran sugerir lo contrario. Se erigen en “voceros del pueblo” en un ensañamiento contra los gobernantes chavistas porque las carencias que se padecen son, según ellos, culpa de la revolución y no del modelo burgués de descentralización heredado del pasado.

Si lo que ha faltado ha sido eficiencia y nada más en nuestras instancias de gobierno, entonces ¿Capriles tenía razón? ¿Lo que no sirve son nuestros gobernantes? Y, si lo que falla es el gobernante chavista, ¿por qué votó por la derecha una buena cantidad de esos millones de venezolanos que se han beneficiado con tantas políticas inclusivas del Gobierno, como la gente de Ciudad Varyná que Chávez ha mencionado? ¿No es eficiencia mantener al país libre de la crisis social y económica que agobia hoy al mundo capitalista?

La pelea ahora es contra una derecha que viene con el tema de la “descentralización” como eje medular de su discurso. Y ahí lo que resuelve es la formación ideológica, no la “autocrítica”.