Chavismo: la insoslayable presencia de lo sobrenatural

Por: Alberto Aranguibel B.

“No me gustan las ciencias ocultas, porque nunca las encuentro”
Pedro Reyes / El rey del absurdo

Apenas conocidos los resultados de las elecciones regionales, el connotado terrorista Freddy Guevara le salió al paso con su proverbial “inteligencia” a las voces que desde la oposición aceptaban los números que la presidenta del Poder Electoral, doctora Tibisay Lucena, presentaba aquella noche como definitivos.

A esa hora, el único que gritaba “¡Fraude!” sin la más mínima prueba de su infundio, como es ya tradicional en la oposición venezolana, era Gerardo Blyde, jefe del Comando de Campaña de la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que agrupa a los inefables líderes del antichavismo en el país.

La recién electa Gobernadora del estado Táchira, jefa máxima de la oposición en esa localidad, vociferaba en su primera declaración frente a la prensa que ella no se había pronunciado antes de ese momento por no poseer evidencia: “Yo reconozco la evidencia que tengo en la mano… Ya tenemos la evidencia; asumimos porque tenemos la evidencia. Y vamos a acompañar todas las denuncias de los Estados donde, a pesar de existir la evidencia (SIC), se haya vulnerado la voluntad el pueblo”, decía en su atribulada declaración, dejando claro que el único lugar donde respetaría los resultados electorales sería sola y exclusivamente aquel donde ella obtuviera el triunfo.

Exactamente los mismos términos usados por el también recién electo Gobernador, pero del Estado Zulia, Juan Pablo Guanipa, quien anunció categórico que se sumará a las impugnaciones de absolutamente todos los procesos electorales, a excepción del que lo favorece a él porque… en su Estado no hubo fraude.

Guevara, cuyo partido no estuvo ni cerca de ganar en ninguna localidad, puso entonces en su cuenta Twitter que “la trampa no está en las actas (las tenemos). La trampa ocurre antes, y es un proceso más sofisticado que requiere auditoría internacional.”

Una idea tan retorcida de ridiculez pura, que me hizo comprender por fin el desespero de los opositores que integran mayoritariamente la mesa en la que me corresponde votar, en el Municipio más opositor del país, cuando saltaron frenéticos para tratar de impedir que yo me tomara la foto que tradicionalmente se toma uno para dejar constancia de su participación en la jornada cívica que representan las elecciones en Venezuela.

La foto (que por supuesto tomé por encima de las berraqueras de los escuálidos que ahí se arremolinaban para obstaculizar mi derecho a hacer lo que absolutamente todo el mundo hace ese mismo día a lo largo y ancho del país) entrañaba para aquellos pobres seres aterrados por el aura diabólica que seguramente veían desprenderse de mi serena humanidad la irrefutable prueba de la perfidia con la que los chavistas alteran los resultados electorales. Por eso tenían que impedir a toda costa que yo me hiciera aquella “peligrosa” selfie.

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No saben cómo, no saben de dónde, no tienen idea de la forma en que el comunismo se multiplica dentro de las máquinas electorales, pero entienden que su deber es acorralar a todo aquel que ellos intuyan como chavista, para frenar mediante cualquier tipo de malabarismo el maléfico artificio de tramposería que ellos, con su más entera convicción, les suponen.

No puede ser sino a través de una triquiñuela muy perversa, dirán para sus adentros, urdida según ellos por la mente cochambrosa de los diabólicos agentes del G-2 cubano, como puede explicarse que en toda elección que se lleve a cabo en el país los números siempre hagan aparecer gente que no existe, gente horrible que ellos jamás han visto en ninguna parte, y desaparezca la que en efecto Dios sí trajo al mundo, con toda seguridad, en forma de sociedad civil. Ningún otro comportamiento humano sobre la tierra es hoy tan arrogante y prepotente.

Deber existir algún prodigio de la lógica cuántica que le permita a la sociedad civil del este del este comprender el absurdo fenómeno de la conversión del voto mayoritario opositor en votos indeseables apenas ingresa a ese pavoroso sistema, que de tantas auditorías que se le hacen ha terminado convertido más en incredulidad del alma que en certeza de los sentidos.

No puede haber tanto “marginal hediondo”, al decir de la señora D’Agostino, ni tanto “malviviente”, al decir de Ramos Allup, ni tanto “negro sudoroso”, al decir de Ocariz, en un mismo territorio. La naturaleza no puede haberse descarrilado tanto como para permitir tan desproporcionada aberración.

Para ellos, tiene que ser obra del demonio. Algún incompresible desequilibrio de lo natural tiene que estar descomponiendo el universo, que la constante más persistente en el sistema electoral venezolano es la de la presencia chavista en cantidades inaceptables para su tan particular capacidad de raciocinio.

Para nada se les pasa por la mente que la imbecilidad de sus líderes cada vez que abren la boca para decir barbaridades o contradecirse de un día para el otro; que cada engaño que les es develado, uno tras otro, día a día; que cada torpeza (como la de prometer “ingeniosos” sistemas para la reutilización de los barriles de petróleo con los que se contabiliza el crudo); que cada ridiculez (entre las miles que acumula ya ese mismo grupito dirigencial), podría tener algo que ver con la desproporción numérica que tanto les alarma.

No se les ocurre ni por casualidad que algo tendría que ver la ineptitud demostrada con sus decenas de convocatorias fallidas a huelgas inexistentes; a trancazos de puro infortunio; barricadas de autosecuestros demenciales; asesinatos de civiles y de funcionarios a mansalva (grabados por cientos de celulares y cámaras que desbordan las calles hoy en día).

Que la feria vendepatria que han montado por el mundo ofreciendo las riquezas del país henchidos de complacencia rastrera, como si de una caja chica de su particular peculio hubiesen brotado, pudiera indignar a uno que otro de sus propios militantes. Incluso a cientos o a miles de ellos.

Que quizás a la gente no le gusta que le liberen los precios a los productos, como clama esa dirigencia en su discurso antichavista cuando habla de “cambiar el modelo”, sino que hasta su propia gente implora por los viejos controles y regulaciones que la derecha se antojó en eliminar con la anarquización de la economía y con la inflación inducida a la que ha jugado por casi un cuarto de siglo para intentar acabar con la Revolución Bolivariana.

Que muy probablemente la gente sepa sacar cuentas y concluya con criterio propio que los culpables de la escases de alimentos y medicinas sean quienes le ruegan permanentemente al mundo el bloqueo económico contra nuestro país.

Exigen reforzamientos de todo el proceso, y reforzamientos del proceso se les conceden. Incluso los más arcaicos métodos de verificación, como el de la marcación con tinta indeleble (hoy totalmente en desuso), han debido incorporarse en algún momento para despejar toda sospecha de vulnerabilidad o posibilidad de alteración de los resultados electorales. Auditorías de constatabilidad y aseguramiento que desbordan infinitamente todo lo científicamente aceptable, antes, durante y después, forman parte integral del sistema. Pero la convicción más absoluta de la oposición es que hay fraude.

Cargan sobre sí la penuria perpetua de lo sobrenatural que no comprenden. Pero que tienen muy claro que hay que desterrar, con su tenaz concurso, de la faz de la tierra y para siempre.

Por eso esta misma semana aprobaron por unanimidad en la Asamblea Nacional un acuerdo en rechazo a los resultados de esa histórica elección de Gobernadores en la cual se desbordaron todos los records de participación para un evento de esa naturaleza en el país.

“¡Hay que cambiar el sistema!”, gritó Guevara en su derecho de palabra, añadiendo tajante: “Las condiciones electorales de este 15 de octubre eran las mismas del 6 de diciembre (del 2015) cuando fuimos electos… ¡Contra eso combatimos!”.

Es decir; solo será perfecto un sistema en el que gane únicamente la oposición. Exactamente igual al del inefable Mariano Rajoy, líder y mentor principalísimo de la oposición venezolana, para quien las elecciones serán válidas y legítimas solo si son para reafirmar a los borbones en el trono. De resto, serán ilegales y como tal debidamente reprimidas por la fuerza pública al servicio del Rey.

Vaya clase de demócratas.

@SoyAranguibel

 

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¿Cayeron por inocentes?

Por: Alberto Aranguibel B.

La biblia habla de una feroz persecución de niños menores de dos años ordenada por Herodes para deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret, con lo cual usa la acepción de inocencia que describe al puro de alma, al libre de toda maldad y perdición mundana.

Pero en Venezuela, el inocente que se conmemora tal día como hoy, 28 de diciembre, es el pendejo. Aquel que por culpa de su ineptitud no pega una, y termina siempre sometido al escarnio y a la burla de los vividores.

En la derecha nacional e internacional que apostó a la reinstauración del neoliberalismo en el país apenas el Comandante Chávez fuese sustituido por cualquier otro líder revolucionario, de los muchos con los que cuenta la revolución bolivariana, no es fácil saber quién cayó por inocente bíblico y quién por inocente criollo.

Si algo ha demostrado la fortaleza adquirida por el Presidente Maduro enfrentando las feroces arremetidas de esa derecha terca y obtusa que subestima de manera tan demencial la dimensión y el arraigo popular del proceso chavista, es precisamente la ineptitud del modelo neoliberal para aglutinar en torno a su propuesta mediante el ardid de la guerra económica a la masa irredenta que es el pueblo.

Creyó esa derecha, por arrogante y necia, que que el liderazgo revolucionario chavista era un vulgar séquito de alabarderos del Comandante y que no habría nadie capaz de calzar su talla, con lo cual retornar ella al poder sería cosa de coser y cantar.

Jugó duro desatando la violencia y generando muertes por decenas. Lanzó su furia corporativa encima del pueblo con la especulación y la usura, como tratando de medir su poder de fuego con el Gobierno. Llamó a su “hermano mayor”, y le imploró que cercara al país desde todos los foros internacionales, rogándole incluso que procurara la ruina de nuestra principal industria con su trampa del ”fracking”. Impulsó un brutal ataque internacional a la moneda, convencida de que quien perdería sería la población y no ella misma.

El presidente Maduro la derrotó en cada oportunidad, cada vez con mayor capacidad de control, decisión y coraje, asegurando siempre el bienestar del pueblo y sin sacrificar ni un ápice de nuestra soberanía.

No es fácil saber si esa derecha cayó por inocente o por pendeja en verdad.

Consignas libertarias

Por: Alberto Aranguibel B.

“¡A que no te atreves, Maduro, a ponerme preso!”, fue la primera que gritó Leopoldo López frente a una multitud de unas 40 personas en las inmediaciones de la Plaza Venezuela, días antes de anunciar públicamente su plan de “la salida”.

La consigna evidenciaba el interés de mostrarle al mundo el arrojo y la valentía que han fingido siempre los opositores para hacerle creer a la gente en una supuesta irreductibilidad del nuevo liderazgo contrarrevolucionario, que anhela desplazar a la desvencijada y decadente oposición venezolana que no se atrevía a incendiar las calles ni a provocar destrucción y muertes por decenas, tal como lo propone esa nueva derecha.

Su gente salió, incendió y asesinó y lo metieron preso.

De ahí en adelante, después de 43 muertos, 800 heridos, miles de millones en pérdidas alcanzados con la destrucción por él promovida, se activa el plan verdadero; viajar por el mundo pidiendo la libertad del “preso político” para fabricar un liderazgo que catapulte a López a la presidencia sin tener que lidiar con nadie en La MUD.

“¡Liberen a Leopoldo!” fue entonces la segunda. Exigir primero que te metan preso para pedir luego que te liberen no tiene mucho sentido. Pero eso es lo que hay.

Aparece la tercera: “¡La libertad no se negocia!”, ideológicamente mucho más elaborada y con una carga emocional bien calculada que demuestra la inequívoca convicción de una gente que no acepta acuerdos y que está dispuesta a incendiar de nuevo lo que sea en defensa de sus ideales.

Gritar a los cuatro vientos que la libertad no se negocia, después de recorrer el planeta rogando por la libertad a como diera lugar, no es muy coherente que se diga. Pero, ahora, eso es lo que hay.

Una vez instalada la Mesa de Diálogo que el país pide con desespero, lanzan un nuevo grito de guerra: “¡Si no liberan a Leopoldo, nos paramos de la mesa de diálogo!”, demostrando que la libertad no se negocia… salvo que sí haya que negociarla.

Se alistan las líneas aéreas para recibir a la viajera de la libertad, esta vez cargada de cadenas con las que se amarrará en medio de la fría soledad de la medianoche frente al Vaticano.

La valentía opositora es distinta a las demás; es maleable, acomodaticia y multifuncional. Sus consignas son una clara demostración de ello.

La mentira que por fin ha muerto

“La propaganda puede ser aprendida. Debe ser conducida solo por un fino y seguro instinto para percibir los sentimientos siempre cambiantes de la gente”

Joseph Goebbels

Por: Alberto Aranguibel B.

La máxima según la cual “una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad” ha trascendido a lo largo de más de 60 años como la viva imagen del cinismo propagandístico que puede llegar a ser ejercido desde las esferas políticas, pero a la vez como una de las más ingeniosas y eficientes fórmulas para la construcción de marcas, conviviendo, por cierto, estas dos acepciones filosóficas en un mismo limbo ético que a nadie llegó jamás a perturbar, atribuida generalmente a quien se considera el padre de la propaganda moderna.

Lo cierto es que Goebbels jamás dijo nada semejante. El origen de la equívoca leyenda se encuentra en un artículo del alto dirigente nazi, publicado el 5 de octubre de 1941 en el periódico Das Reich, en el cual Goebbels sentía un particular orgullo de editorializar semanalmente desde 1940 para promover el ideario nacionalsocialista y responder desde ahí a los embates propagandísticos de los enemigos de la Alemania nazi.

En ese texto, Goebbels, cuya filosofía como profesional de la comunicación era la inconveniencia de “la mentira” como instrumento de convencimiento, se expresaba de las campañas de propaganda que Inglaterra y Rusia orquestaban contra Alemania, de la siguiente manera: “la propaganda inglesa y bolchevique pensó que le había llegado su hora. […] siempre hicieron predicciones falsas. Todavía tienen las agallas de mostrarse ante el mundo como puros e incorruptibles fanáticos de la verdad que se presentan como son, mientras alegan que nosotros abolimos la libertad de expresión, envían mentira tras mentira al mundo, y tanto mienten que ya no sabemos cuál es la verdad” (La materia de la peste, Das Reich, 5 de octubre de 1941).

LA VERDAD VERDADERA

Tal como lo expuso en varias oportunidades, la mentira no debía ser la base de la propaganda política, simplemente porque la gente tiene siempre una muy superior capacidad para reconocer la verdad a través de los hechos. Ya en su discurso anual ante el congreso nazi en 1934, en Nuremberg, decía lo siguiente: “La buena propaganda no necesita mentir, en efecto puede no mentir. No tiene ninguna razón para temer a la verdad. Es un error creer que la gente no puede asimilar la verdad. Lo puede. Es sólo cuestión de presentar la verdad a la gente de manera que pueda entenderla. […] no es sólo cuestión de hacer las cosas correctamente, la gente debe entender que lo correcto es lo correcto” (Der Konfress zur Nürenber, 1934, Munich: Zentralverlag der NSDAP, Frz. Eher Nachf, 1934, pp. 130-41).

En esa misma pieza oratoria de 1934, sostenía claramente que “la propaganda puede ser en favor o en contra. Pero en ningún caso tiene que ser negativa. […] nos hemos auxiliado creando cosas reales, no ilusiones“.

A partir del mito, achacado sistemáticamente por la propaganda occidental a Goebbels con el objeto de detractarlo y disminuir así los alcances que, independientemente de sus convicciones políticas, haya podido tener como estratega de las comunicaciones (fundamentalmente por aquello de que la historia la escriben los vencedores para justificar los horrores de la guerra, atribuyéndole al vencido el carácter de responsable de todos los males que ellas ocasionan a la humanidad), se impuso la creencia generalizada entre los improvisados creadores de mensajes políticos y publicitarios en general, según la cual el uso de la mentira como instrumento excepcional para la modificación de conducta y creación de percepciones en el individuo permitiría siempre obtener el favor de las masas.

Nada más falso desde un punto de vista histórico y científico.

En realidad lo que se conoce como “las leyes de la propaganda” atribuidas al renombrado dirigente nazi, no es sino el resumen que de manera arbitraria elabora el profesor emérito de la Universidad de Yale, Leonard W. Doob, a partir de lo que él mismo señala en su libro “Principios de la Propaganda de Goebbels“, publicado en 1950 por la Universidad de Oxford en cooperación con el Instituto Americano para la Investigación de la Opinión Pública, en plena efervescencia de la Guerra Fría, que “se basa en una lectura cuidadosa de documentos escritos y no escritos por Goebbels, que reposan en la librería del Instituto Hoover para el Estudio de la Guerra, la Paz y la Revolución, de la Universidad de Stanford” que “no necesariamente son una relación exacta y verdadera de su personalidad, ni como persona ni como propagandista“. (Goebbels’ Principles of Propaganda, Doob, The Public Opinion Quarterly, Vol. 14, No. 3, (Autumn, 1950), pp. 419-442)

Leonard W. DoobLeonard W. Doob

La “objetividad” de Doob para la apreciación de las ideas de Goebbels queda completamente en entredicho cuando se sabe que el mismo se desempeñó durante la Segunda Guerra mundial como encargado de la OWI (United States Office of War Information) en Europa, una oficina creada por los Estados Unidos para el trabajo de contrainformación y propaganda cuyo propósito fundamental era precisamente el de operar como una máquina para la producción de materiales que aparentaran ser propaganda nazi para ser distribuidos en Alemania y en el resto de Europa durante todo aquel período. Un verdadero trabajo de guerra sucia llevado a cabo bajo la denominada modalidad de “ataque de bandera falsa” en la cual Doob se convirtió en todo un experto.

propaganda gringa en alemaniaPropaganda usada por los EEUU en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial – Leyenda: “Una nación, un gobierno, un líder, un canal de noticias… FOX News, el canal oficial de las noticias de la Patria” –

En síntesis, tanto el libro de Doob como la obvia subjetividad con la que debe haberse realizado la investigación en la cual se fundamenta, demuestran que el tan difundido manual de propaganda (más parecido a un panfleto anti-nazi que a ninguna otra cosa) jamás fue escrito por Goebbels, quien, como hombre sólidamente formado, como intelectual y como profesional, es evidente que jamás habría llegado a afirmar la sarta de barbaridades que en ese apócrifo documento se le atribuyen. Fue gracias a la libre interpretación del entonces agente de propaganda norteamericano que la frase del editorial “La materia de la peste” escrito por Goebbels en 1941 ( “… envían mentira tras mentira al mundo, y tanto mienten que ya no sabemos cuál es la verdad”) pasó a ser la infame pero muy conveniente sentencia para los intereses políticos de los EEUU “una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad“.

De hecho, Edward Bernays, verdadero inspirador de buena parte del trabajo de Doob en Europa, recogía en su famoso libro “Propaganda” publicado en 1928, mucho antes del ascenso del nacionalsocialismo alemán al poder, su visión de lo que él mismo había practicado desde 1917 en el uso de la propaganda como herramienta para la manipulación de las masas, en su condición de asesor de imagen del Presidente Wilson de los EEUU durante la primera Guerra Mundial, de la siguiente manera: “Fue, por supuesto, el éxito sin precedentes de la propaganda durante la guerra lo que les abrió los ojos  a los más perspicaces en los diferentes campos acerca de las posibilidades de disciplinar a la opinión pública […] La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones de las masas es un elemento importante en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo  de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar.” (Propaganda / L. W. Doob / 1928)

De lo cual se desprende sin lugar a dudas que no fue Goebbels en modo alguno el creador de los modelos de manipulación de los cuales es acusado por la propaganda occidental.

Pero mucho más allá de todo eso, está la intensa actividad llevada a cabo por el magnate de la prensa norteamericana William Randolph Hearst como asesor de Adolph Hitler desde antes de  la Segunda Guerra Mundial, en la manipulación de las noticias que llegaban tanto a Alemania como a Norteamérica desde Rusia para tratar de contener la expansión del comunismo en Europa, en lo cual Hearst aplicó a la más perfecta cabalidad todas y cada de las técnicas de guerra sucia que describe el manual que Leonard Doob redacta y le atribuye maliciosamente a Goebbels veinte años después.hearst_1hearst_2
–  Para atacar a Rusia, Hearst, padre del “amarillismo”, falseó en sus periódicos la realidad usando textos y fotos de sucesos que no se correspondían con lo que se decía en la noticia –

La suerte (buena o mala, según se aprecie de un ángulo o de otro) de Goebbels fue que su desempeño como Ministro de Propaganda coincidió con el surgimiento de un fenómeno nunca antes visto en la historia de la humanidad, como lo fue el nacimiento casi simultáneo de los grandes medios de comunicación que hoy la sociedad conoce, como el cine, la radio y la televisión, los cuales utilizó inteligentemente, tal como lo hacen hoy de manera intensiva todos los gobiernos del mundo con Internet y las llamadas Redes Sociales. Ese lógico aprovechamiento de la comunicación de masas al que se abocara el Ministro nazi, generó el desprecio de las potencias que desde entonces se vieron amenazadas con el inmenso poder de convencimiento que Goebbels podía tener usando los medios para decir la verdad de las ambiciones imperialistas y de dominación que esas potencias escondían tras su fachada de “libertadores” del mundo. Hoy esa verdad es completamente innegable.

LA VERDAD DE LA MENTIRA

Si bien es cierto que la discusión sobre la eficiencia o no de la mentira como herramienta comunicacional no puede aceptarse como resuelta, ni mucho menos el que haya habido por lo menos un mínimo freno en la persistencia de su uso indiscriminado tanto en la propaganda como en la publicidad, si lo es, definitivamente, el hecho irrefutable de la eficiencia de la verdad, entendida como “afirmaciones apoyadas en realidades constatables”, en el logro de credibilidad por parte del público.

Por eso la publicidad comercial suele apelar al uso de “pruebas científicas” para respaldar la calidad de los productos que se anuncian, o de infinidad de componentes pseudo químicos que garantizarían dicha calidad, como las supuestas “partículas de dimeticona que rechazan la caspa” del champú Head & Shoulder, de la empresa P&G, o la “brillolina” de sus ceras para pisos.

1956 Colgate Dental Cream
En 1956 Colgate anunciaba el inexistente componente GARDOL para proteger la dentadura

Pero, determinar cuál es la “verdad verdadera” en la formulación de la propuesta comunicacional, suele llevar a un espacio impreciso en el cual la ética es siempre un dilema difícil de resolver.

En el campo político, la solución del dilema ético en el uso de la mentira suele estar referida a si se cumplen o no las promesas que se hagan a los electores, en lo cual el nivel de formación o cultura del ciudadano será siempre determinante para establecer si se le informó correctamente sobre algo o, por lo menos, si hubo o no buena fe en la promesa.

Por eso para los sectores derechistas de la política, la educación masiva es un peligroso factor de perturbación. En el campo de la propaganda comercial, es decir, de la publicidad, la mentira, o la falta de “constatabilidad” de la promesa, es indefectiblemente pagada con el desprestigio de la marca y, por consiguiente, con la indisposición o rechazo a la recompra del producto anunciado.

Una cosa es proponer en un comercial publicitario “que el champú tal elimina la caspa porque está formulado con los más avanzados componentes químicos para el tratamiento del cabello“, por ejemplo, y otra muy distinta es ofrecer que “va usted a hacerse millonario o a cautivar a todas las damas hermosas que se le presenten en su camino si usa ese champú“. Para la publicidad sería muy fácil hacerlo, pero no lo hace (o por lo menos no con ese grado de descaro e irresponsabilidad), porque el interés no es vender su producto una sola vez sino siempre. Y si el consumidor se siente engañado en un primer momento, la segunda compra jamás se produce. El nivel ético que aparentemente se percibe en la publicidad no es otra cosa que el terror a caer en una guerra de medias verdades y mentiras nada veladas entre marcas y productos, en la que, de producirse, ni siquiera triunfaría quien tuviese mayor cantidad de exposición en los medios, valga decir, mayor cantidad de dinero, porque ante una vorágine de descréditos y acusaciones mutuas entre marcas y productos, el desprestigio, más allá de la inevitable afectación a todos ellos en su conjunto, sería inexorable incluso para los medios de comunicación en sí mismos, generándose así una verdadera hecatombe en la industria publicitaria… la base de sustentación actual del capitalismo.

Por eso cualquier gerente de marca debe saber que hasta el más insignificante detergente debe basar sus aspiraciones de vida, en la veracidad o “verificabilidad” de su promesa. Su justificación deberá ser siempre el resultado de complejísimos procesos de análisis de mercados y estudios de gustos y preferencias del consumidor, porque es la única fórmula segura que la empresa privada ha encontrado conveniente, después de décadas de investigación y de incontables recursos invertidos, para sobrevivir al acoso de su propia competencia.

EL FRACASO DE LA MENTIRA

En Venezuela el fracaso de la oposición al gobierno del presidente Hugo Chávez, y ahora al gobierno del Presidente Nicolás Maduro, apoyada como nunca antes se había visto en el gran poder de los medios de comunicación, es un ejemplo más que fehaciente de cómo la mentira no es el camino correcto para convencer a la audiencia, en este caso, al elector. La oposición no presenta una propuesta alternativa desde el punto de vista político o ideológico, sino que centra su discurso en una permanente guerra de infamias y descalificaciones infundadas, dirigidas a crear escepticismo o pérdida de credibilidad en el chavismo. Apoyar el mensaje de una propuesta política en la afirmación antojadiza de verdades inexistentes referidas al gobierno al cual esa propuesta se opone, atenta contra los principios elementales de la buena propaganda.

Pero más allá de eso, es que un proceso basado en tan errada estrategia indefectiblemente se revierte porque, como lo afirmaba Goebbels en 1934 y tal como ha quedado demostrado a través del desarrollo de la publicidad, la gente tiende siempre a constatar la veracidad de cuanto se le vende como cierto. Sostener, por ejemplo, que un país en el que se han producido en un mismo periodo más elecciones que ninguna otra nación del planeta, donde la libertad de expresión es tan amplia que los más importantes medios de comunicación, en manos de los sectores contra revolucionarios y ultra derechistas del país, se encuentran al frente de las acciones que promueven abiertamente el asalto al poder por la vía del golpe de Estado, sería una “dictadura” regentada por un tirano, es un verdadero exabrupto.

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Opositora venezolana protesta por la supuesta “crisis económica” montada en su vehículo de lujo último modelo

Afirmar que existe un régimen totalitario en un país en el que se acusa al gobierno de represor a través de todos medios radioeléctricos impresos disponibles y con el mayor despliegue de espacios de información y de opinión, sin que se produzca por ello represión alguna, es definitivamente una insensatez que tarde o temprano hará derrumbar la credibilidad de quien acuse sobre tan insustanciales bases, porque ello, además de improductivo desde el punto de vista comunicacional, evidencia un profundo irrespeto y una clara ofensa a la inteligencia del espectador promedio. Tal como le ha sucedido a la oposición venezolana.

Obviamente utilizaron a los más improvisados e ineptos asesores de imagen en la formulación de su estrategia. Pensaron que en la descomunal profusión del fácil mensaje que puede construirse con base en mentiras bien estudiadas, habría un éxito que jamás estuvieron ni cerca de obtener. Pero insistieron en ello.

Pretendieron acuñar de manera terca y recurrente la idea descabellada según la cual mientras más posibilidades tenían de expresarse con la más entera libertad, mayor radicalización habría de la supuesta dictadura que con mentiras denunciaban, ilusionándose ingenuamente con lo que ellos creyeron siempre era cada vez un mayor acercamiento a la caída del régimen, cuando en realidad, los resultados electorales, las encuestas y el pueblo chavista en la calle demostraban inequívocamente todo lo contrario.

Nadie en la oposición ha sabido responder hasta hoy por qué, constituyendo ellos el sector con mayor exposición en los medios de comunicación antes y después del triunfo de Chávez, fueron los protagonistas de tan desastrosa caída en el favor de la opinión pública en las elecciones de 1998 como en todas las sucesivas. Cualquier gerente versado de marcas habría visto en eso los severos efectos de una muy torpe y errada estrategia comunicacional, cuya constante fue siempre el uso indiscriminado de “la mentira” como instrumento de aproximación al elector. Entonces ¿por qué  habría de resultar hoy una estrategia comunicacional fundamentada en los mismos irresponsables parámetros de entonces?

La respuesta a esto está en el fenómeno que fue Chávez desde el punto de vista de su mantenimiento en los más altos niveles de popularidad a lo largo de toda su vida pública, según la medición no solo de los resultados electorales de más de 15 elecciones en las que resultó triunfante, sino de todas las encuestas de opinión durante casi 13 años; Debatió ideas y no mentiras, aferrándose siempre a la verdad.

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-Hugo Rafael Chávez Frías, El Comandante Eterno –

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Publicado inicialmente en la Revista Question/Abril de 2003 y revisado por el autor en abril de 2014.

Todo se les derrumbó

– Publicado en Últimas Noticias el sábado 23 de mayo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

¿Cómo puede ser un triunfo que en una elección primaria llevada a cabo en un país en el que la población electoral crece año tras año se obtengan cinco veces menos votos que en el anterior proceso de exactamente las mismas características?

En la mal llamada MUD, o lo que pueda quedar de ella por ahí, se empeñan en hacerle creer al mundo que han obtenido el mayor de los logros electorales, cuando su Secretario Ejecutivo anuncia a viva voz frente a las cámaras que en tres años no alcanzaron ni siquiera a duplicar su propia votación.

Uno no entiende si es un sarcasmo de postrimerías o una reacción nerviosa vulgar y silvestre.

Pero, cuando se examina en detalle, la barbaridad es inconmensurable. Decir que se ha duplicado la votación cuando se presenta como cifra referencial la cantidad de trescientos dieciséis mil electores que habrían sufragado en las primarias de 2012, echa por tierra toda aquella alharaca por los supuestos dos millones novecientos mil que en un primer momento anunciaron hace tres años en una rueda de prensa similar a la de esta semana. Y que fueron los que nunca permitieron que se constataran con su rabiosa quema de cuadernos electorales de entonces, con la que violentaron incluso una decisión en contrario del máximo tribunal del país.

Ahora resulta que, tal como se supuso desde múltiples apreciaciones basadas en la innegable falta de afluencia a las mesas electorales que el país pudo percibir durante toda aquella jornada de hace tres años, nunca hubo tales dos millones. Exactamente igual a la ensordecedora falta de afluencia electoral que resonó a lo largo y ancho de las poquísimas mesas que en esta ocasión activaron. Y los muy cínicos se regodean en su burdo intento de engaño nacional como si de una morisqueta colegial se tratara.

Apostaron durante años por la desaparición física del Comandante Chávez porque creyeron que su ausencia daría rienda suelta a un torbellino de deserciones del chavismo hacia la MUD y lo que estamos viendo es el descalabro más grande en la historia de las organizaciones políticas en el país.

Como en la vieja canción, parece que efectivamente todo se les derrumbó dentro de ellos, solo que no lo aceptan.

Son tan mentirosos que, como dijera Enmanuel, “hasta su aliento ya les sabe a hiel”.

@SoyAranguibel

Liberen wifi

– Publicado en Últimas Noticias el sábado 25 de abril de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

En La tragedia de Ricardo III, que relata las vicisitudes del último rey de la dinastía Plantagenet, Shakespeare coloca en boca del desesperado monarca durante la batalla de Bosworth en la cual Ricardo terminaría muerto en combate, el grito “¡Un caballo, un caballo!… Mi reino por un caballo!” dando a entender lo angustiante que debe haber sido la insalvable y difícil batalla en la que acabó su vida, más o menos por los mismos años en que Colón arribaba por primera vez a suelo americano.

En la vida real, luego del pavoroso trepidar de la tierra que llenó de dolor y angustia a la población caraqueña de principios del siglo XIX, el joven independentista y futuro Libertador de América, Simón Bolívar, reacciona contra la infamia de la cúpula eclesiástica que pretendía sacar provecho de la adversidad y proclama enérgico “¡Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca!”, con la cual se definiría de manera indiscutible el carácter gallardo del que conduciría al pueblo hacia su libertad.

Poco después, en 1815, el Emperador Bonaparte regresaba de su exilio en la isla Elba sorprendiendo al mundo entero con su audacia al enfrentar al ejército del rey Luis XVIII con apenas su escolta privada. A la hora de su detención, llevada a cabo por una avanzada del ejército francés, les dice desabotonando furioso su camisa: “¡No permitiré que mis soldados derramen su sangre sin motivo. Si alguno de vosotros aún está dispuesto a disparar a su Emperador, aquí lo tenéis!”

Más o menos en los mismos términos en los que el Che Guevara se enfrentó a la muerte cuando el asesino que lo ejecutó cobardemente se le presentó a su celda: “Apunte bien y dispare. Va usted a matar a un hombre”, le dijo, a sabiendas del infausto final que le esperaba.

Aquí las turbas antichavistas, en vez de valerosas arengas, lo que piden a gritos en medio de las refriegas incendiarias que desatan contra la paz del país, es que “¡Liberen wi-fi!”.

Una absurda forma de lucha que deja en manos del tuiter las posibilidades de triunfo, solo evidencia, además de un gran ridículo, la fragilidad y la insensatez de ese lamentable proyecto.

Más aún si se considera que la revolución, esa supuesta dictadura contra la que dicen pelear, ha llenado el país de puntos wi-fi totalmente libres y sin costo alguno.

Predicciones del año pasado

– Publicado en Últimas Noticias el 03 de enero de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

No se deja de ser millonario quien no compra la lotería. Lo que deja es de creer que va a ser millonario. La única certeza del juego de azar no es otra que la ansiedad auto inducida a la que se somete en un momento determinado la gente que, ante su propia incompetencia para resolver sus problemas, decide entregar al destino la carga de esa responsabilidad. Un simple proceso de evasión, sujeto siempre al imprevisible capricho del destino.

Los charlatanes, como se les conoció a toda clase de timadores, vendedores de elixires, prestidigitadores y videntes de plazoletas, fundaron su arte milenario precisamente en esa propensión del ser humano a buscar en las profecías y en las anunciaciones, que igual desde siempre ofrecieron las religiones y las sectas de todo tipo como sanación de todos los males, el remedio a su desesperanza.

La mayor ansiedad desatada masivamente en una sociedad fue la que se produjo entre la oposición a la hora del fallecimiento del Comandante Chávez, cuando sus líderes, sus medios y sus astrólogos les dijeron que había llegado la hora del triunfo tan largamente anhelado por ellos. Les aseguraron a diestra y siniestra la llegada de una nueva vida como si de la salvación eterna se tratara y les llenaron el alma con la ilusión de quien cuenta pollos antes de que nazcan los huevos.

Desde sus distintos frentes de batalla para crear esa narcotizante fascinación, les hicieron todo tipo de predicciones triunfalistas en las que anunciaban justicias divinas, nuevos amaneceres, llegadas de gladiadores portentosos que renacerían la vida. Pero no les advirtieron jamás acerca de las muertes que esos guerreros ocasionarían, ni de la justicia verdadera, ni la cárcel que por su criminalidad les tocaría.

Por eso el llamado a la violencia desatada el 2014 con frialdad y crueldad nunca vistas pudo tener un hálito de credibilidad entre los incautos que, embaucados una vez más por sus charlatanes de siempre, vieron cumplirse ahí la profecía del “Chávez vete ya” por el que tanto han padecido y por el que tanto han fracasado. Una “salida” tan segura como la del que juega lotería.

Ahora les dicen que el 2015 será el año de la derrota del chavismo. Que ahora sí cae Maduro. La misma predicción del año pasado. Y los muy ingenuos vuelven a creérsela.

@SoyAranguibel

¿Qué significa “Chúo”?

– Publicado en noticiasbarquisimeto.com el 23 / 09 / 2014 –

chuoPor: Alberto Aranguibel B.

Cuando a mediados de los años noventa el partido social cristiano COPEI decidió nombrar presidenta a la inefable periodista Rosana Ordóñez, todo el mundo supo que hasta ahí llegaba la legendaria organización creada medio siglo antes por Rafael Caldera con la intención de usarla como palanca para alcanzar en algún momento la presidencia de la República, tal como lo hizo en 1968.

La señora venía de ser la más pintoresca fablistana del país por aquellos años del último cuarto del siglo XX, fundamentalmente por lo caída de la mata que solía ser cuando ejercía como entrevistadora, inundando siempre con preguntas idiotas cualquier rueda de prensa o programa de opinión por muy simple que fuera el tema que se abordara. Durante su tiempo de estudiante, en la Universidad Central de Venezuela, era común el grito “¡Otra rosanada más!” cada vez que la ingenua levantaba la mano para preguntar algo en clase.

Tan cierta fue la apreciación de la gente con aquel estrambótico y deschavetado nombramiento, que COPEI nunca más volvió a levantar cabeza y su espacio vacío y lastimoso, terminó siendo llenado por la pléyade de recogelatas políticos que desde entonces constituyen su menguada y siempre languideciente dirigencia.

En AD la cosa no fue distinta. Desde que Carlos Andrés salió corriendo apenas le abrieron las puertas de La Ahumada, donde estuvo recluido por los juicios que se le seguían por corrupto, a gastar su dinero en un ambiente menos adverso a su plan de pacífico retiro mayamero, nunca más se vio en ese partido aquel esplendor combativo que le caracterizó desde su nacimiento, allá por los mediados de los años treinta del mismo siglo pasado, ni la vitalidad que le imprimió Rómulo con su jerga grandilocuente que heredaron después sin ninguna fortuna ni gloria todos los demás dirigentes que por tales cargos fueron desfilando.

Se dice que es tan dolorosa la precaria condición de orfandad que se respira en la sede de la tolda blanca, que muchos están convencidos de que los que acuden hoy en día a sus aniversarios lo hacen más como si fuera el cumpleaños de Ramos Allup que el del partido. Han llegado a decir algunos, que cuando se muera Henry y lo saquen para el entierro, el último que salga cerrará y botará la llave sin ni siquiera mirar para dónde cae.

Primero Justicia anda en su rocambolesco plan golpista, en que el todos, desde Capriles hasta Julio Borges y Tomás Guanipa, parecen el espía Salazar, que el único que cree que nadie lo ha descubierto es él mismo. María Corina y Leopoldo, del puro afán terrorista, ya ni partidos tienen porque todos van a dar con sus huesos en la cárcel. En la Causa R, ni se diga. Y en alianza Bravo Pueblo, no hay ni quien recoja la basura.

De modo que nombrarle un Secretario Ejecutivo a ese desastre que es la MUD, en la que se unen a la perfección solamente la nada con el olvido, no puede ser sino una medida de extremaunción. Más o menos como hizo COPEI cuando nombró a Rosana Ordóñez. O cuando AD decidió entregarle para siempre la Secretaría General a Henry Ramos Allup, convencidos como seguramente están en el CEN de que ahí no hay más nada que buscar.

Después de tanto vociferar su anticomunismo visceral por las pantallas televisivas de la ultraderecha, el tránsfuga saltamontes en que ha devenido el antiguo “camarada Chúo” terminará siendo recordado, cuando mucho, como “El viejo enterrador de la comarca”.

 

@SoyAranguibel

Los carajtos me aprietan, las medias me dan calor y el beso que me dio mi madre…

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Por: Alberto Aranguibel B.

Es como cosa de cuentos. La persistencia en la torpeza, en el equívoco, en el dislate consuetudinario e irrefrenable de la oposición, no hace sino ratificar de manera creciente e incontrovertible que el verdadero problema de ese entente antichavista no es en modo alguno político, sino… maternal.

Luego de su arrogancia inicial, aquella de los primeros años de la revolución bolivariana, durante los cuales la oposición, derrotada estruendosamente por el líder que el pueblo había designado ya como su conductor indiscutible, se presentó al país como el súmmum de la sabiduría política, que resumía en una misma entidad polivalente el genio de Betancourt elevado a su máxima expresión, la densidad académica de Caldera, el brillo deslumbrante de Raúl Ramos Gimenez, Ruíz Pineda, Calvani y hasta del mismísimo Jóvito, amalgamados todos en una sola masa pluscuamperfecta, la dirigencia cuartorepublicana entendió, con base en sus propios fracasos, que la lucha que pretendía librar contra el proceso iniciado con la muerte del inviable modelo neoliberal a finales del siglo XX, no era un asunto tan simple que pudiera resolverse con el solo concurso de esas eminencias en las que ellos se constituyeron a sí mismos. Que debían apelar a ejecutores con mayor capacidad de choque. Es decir, que no fueran tan incompetentes, tan cobardes ni tan embusteros como ellos.

Fue así como llegaron en algún buen momento a la clara convicción de que debían poner al frente de la pelea por la reinstauración del neoliberalismo a los que por aquellos tiempos, en el 2001, se llamaban todavía los ¨padres y representantes¨, a quienes sacaron a marchar furiosos contra el Decreto 1011 a lo largo y ancho del país, pero sin obtener en modo alguno la ansiada respuesta del derribamiento del régimen. Meses después del sofoco de padres, madres y farsantes que asumían el rol de representantes en los colegios de toda la nación, la revolución y el chavismo seguían intactos. Había que cambiar de ejecutores.

Sucesivamente se enarbolaron como promesa contrarrevolucionaria después de los derrotados padres y representantes la engreidísima Gente del Petróleo, los militares en retiro vergonzoso, las actrices desvencijadas del siglo pasado, las divorciadas sin esperanzas de las urbanizaciones del este, todos y cada uno de los sectores de la más pastosa “sociedad civil”, como ellos gustan llamarle para diferenciarla de la sociedad salvaje que según ellos el chavismo encarna, se turnaron al bate a través del tiempo para tratar de sacarla de jonrón con el plan golpista del Departamento de Estado norteamericano, pero ninguno dio pie con bola, como le dicen los que saben, hasta que pensaron (más por descarte que por ninguna otra razón) en los muchachitos bien, cuyas ganas de protagonizar alguna película de Rambo les desvela hasta la narcosis desde que agarraron por primera vez un joystick de Play Station y supieron lo que era el éxtasis del asesinato por placer.

Los llamados líderes de la derecha tuvieron entonces que acordar probablemente un proceso de educación neonatal antes que de formación política o ideológica propiamente dicha. Educar a combatientes en la lucha contrarrevolucionaria no es en modo alguno lo mismo que entrenar imberbes para que pongan bombas por el simple placer de la figuración temprana en las pantallas de la televisión y las fotos de prensa, y que además de eso tengan la suficiente perspicacia y talento como para saber quedarse callados frente a la policía cuando de explosivos y acciones terroristas se trata.

Educar carajitos en el lenguaje de la conspiración, sobre todo cuando se tiene montada la fachada de la lucha democrática recorriendo el país con mitincitos de lastimosidad (que bien pudieran hacerse dentro de un ascensor y sobraría espacio) para dar la impresión de que no se tiene nada que ver con esos niñitos bien que estás usando como carne de cañón para que sean ellos los que se jodan a la hora de las chiquiticas, es un trabajo arduo y difícil que no cualquiera puede hacer bien, por mucha cancha que se tenga con el Departamento de Estado o con el dueño de la Polar, por decir algo. El que con muchachito se acuesta, con toda seguridad resultará embarrado, dice la voz popular. Y seguramente será por algo.

Ahora, como siempre, cuando esos, sus niños consentidos, la embarran hasta más no poder, por impericia, inmadurez y hasta por imbecilidad, como el caso de los niños bomba que conmocionan hoy al país y al mundo con sus disertaciones sobre las muertes que pretenden causar en Venezuela con sus jueguitos de “Maricori tumba a Maduro” versión 2.0, el liderazgo opositor no consigue articular respuesta alguna y solo alcanza a poner cara de mamita consternada porque papá Barack no logra poner en cintura a sus lindas criaturas. Toda madre sabe que los muchachitos van a salir igualitos a sus padres. O por lo menos eso procuran. Por eso aquí la culpa no es de los monos sino de quienes les dan los garrotes… o los explosivos.

No se sabe quién la embarra más, si los niñitos que la ponen o las mamás que los pellizcan.

@SoyAranguibel

Los secretarios de la MUD

Mesa de la Unidad

Por Alberto Aranguibel / Últimas Noticias, 13 de septiembre de 2014

La crisis de la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que no es mesa sino grupo, ni unitaria sino divisionista, ni democrática sino conspiradora, no deviene de su inviable formulación (una juntura de inconsistencias pegada con saliva de loro) sino del terco empeño por tratar de engañar a todo el mundo durante todo el tiempo con el cuento de la robustez política de la cual en realidad han carecido siempre.

Cabalgar sobre la ola del antichavismo que los medios crearon durante décadas de anticomunismo entre un segmento de la población, como si el mismo fuera el resultado de acertadas y profundas reflexiones ideológicas y programáticas surgidas de su propio seno, además de constituir un robo en descampado de un logro político de la misma sociedad opositora, es un proceso de autoengaño enfermizo que no resolverá jamás los problemas de fondo de ese entente electoralista.

De modo que el desmantelamiento por el que hoy atraviesa ese equívoco mal concebido y disfuncional no es el resultado de la renuncia de su secretario ejecutivo, sino que la misma es el producto directo de la insoportable disparidad de criterios y apetencias individuales y grupales sobre las que se asienta ese malhadado proyecto. Su salvación, entonces, no será en modo alguno el nombramiento de una nueva autoridad. Lo más seguro es que, por sus propias deficiencias, el arribo a una nueva conducción solamente sirva para terminar de hacer implosionar las pocas estructuras que sobre sus ruinas queden.

De ahí que la fórmula que pudiera aparecer como más viable para lograr un verdadero consenso entre las disparidades que ellos constituyen, seguramente terminará reproduciendo la atomización que han intentado ocultar durante más de una década. Es decir, la fórmula de la coordinación colegiada de varios secretarios ejecutivos que cumplan funciones similares de vocería pero sin sobresalir en modo alguno por encima de ninguna de las múltiples corrientes ideológicas o políticas del grupo. Algo así como una tapa que haga juego con la olla.

Un experimento de dirección colectivista fracasado a lo largo de la historia, como aquel de la Comuna de París en 1871, pero que dada la precariedad de la MUD, pudiera resultar un paliativo más de conmiseración en su hora postrera.

@SoyAranguibel

La campaña del terror

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Por: Alberto Aranguibel B. / noticiasbarquisimeto.com 27 de agosto de 2014

Uno de los rasgos que mejor define al liderazgo opositor (o a lo que pueda quedar de él por ahí), es sin lugar a dudas la desvergüenza con la que asumen su papel en el debate político venezolano, bajo la inmoral premisa de tirar la piedra y esconder la mano.

El yo-no-fui-ismo, común a la cúpula antichavista como norma recurrente de conducta, es ya proverbial en un sector habituado a la condescendencia revolucionaria a la que obligan la naturaleza tolerante del proyecto bolivariano y el carácter humanista del modelo de igualdad y justicia social que el Comandante Chávez promovió en el país desde el primer momento de su aparición en la escena política venezolana a finales del siglo XX.

Un aspecto diferenciador como pocos entre la infinidad de rasgos que distancian de manera diametralmente opuesta al liderazgo opositor con la forma en que se asume la conducción política en las filas revolucionarias es sin lugar a dudas el sentido de la responsabilidad. Ese mismo sentido que determinó desde un primer momento el inusual e indetenible crecimiento del liderazgo político del Comandante y que lo convirtió no solo en Venezuela sino en el mundo entero en una referencia de rectitud y lealtad a los principios que le inspiraron y que perfiló en todo momento su actuación como luchador consecuente con su palabra y con su comportamiento público.

Algo verdaderamente difícil de encontrar en el liderazgo opositor, que pareciera jactarse de su conducta evasiva y contradictoria sobre los asuntos por los cuales le corresponde responderle a ese sector de la sociedad que, en pleno ejercicio de sus derechos constitucionales, decide no militar en la causa revolucionaria y prefiere intentar abrirle cause a su visión del país desde una posición neoliberal o de derecha. Llega a ser tan persistente la conducta ambigua y evasiva del liderazgo opositor frente a los temas de interés nacional, que queda perfectamente claro que, más que deficiencia o muestra de mediocridad en la capacidad política de la MUD, de lo que se trata en el fondo es de una expresión de perversa maquinación para utilizar al pueblo de la manera más inmisericorde, usando siempre la necesidad, el hambre y el dolor de la gente para alcanzar el poder y colocarlo de nuevo al servicio precisamente de los intereses de quienes generaron en el pasado esa miseria, esa hambre y ese dolor que hoy con tanto esfuerzo supera el país gracias a la revolución.

De ahí la inmoralidad de ese siniestro personaje en que se ha convertido el dirigente de Primero Justicia, Henrique Capriles, derrotado como candidato y como jefe de campaña de toda la oposición en los cuatro procesos electorales más importantes de nuestra historia reciente, en los que en apenas un año y medio fue derrotado en dos procesos electorales para elegir Presidente de la República, uno para elegir Gobernadores y otro para escoger Alcaldes y Concejales, quien se ha dedicado ahora a recorrer de manera extemporánea el país en una absurda campaña electoral para tratar de sumar adeptos a una causa que no pareciera ser ninguna otra que la del terrorismo guarimbero.

No hay en este momento declarado periodo alguno de campaña, simplemente porque las elecciones que manda nuestra Constitución ya se realizaron (muy a pesar de quienes desde las filas opositoras coquetean con el golpismo) y porque la gente quiere que así como se respetan en el mundo entero los periodos electorales, también deben respetarse los no electorales para que el país pueda seguir su curso normal de trabajo en la construcción de su porvenir. Como en toda democracia avanzada en el mundo, Venezuela tiene derecho a disfrutar en paz de sus periodos no electorales; no todo es campaña electoral y elecciones, como quiere hacernos creer esa obtusa e inepta dirigencia opositora.

Por eso, la única explicación de la campaña de Capriles por el país, justamente en momentos en que el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro está enfrentando con tenacidad, coraje y mucha eficiencia, la crisis y las expresiones de terrorismo a los que nos ha querido llevar esa misma derecha irresponsable que el fracasado dirigente opositor representa, es que su propósito es el de alentar la conspiración fascista que se esconde tras la fachada de la supuesta lucha social que esos sectores dicen encarnar.

Obviamente para esa tozuda oposición la desestabilización es una oportunidad sin importarle para nada el padecimiento y el dolor por las muertes que por lo general sus acciones terroristas generan, ni mucho menos el daño en términos de pérdidas cuantiosas de recursos que le ocasionan al país con su terco empeño en torcer antojadizamente la voluntad popular.

Que quede claro; si Capriles, en vez de atender sus obligaciones como Gobernador, está recorriendo el país fuera de periodo alguno de campaña, proclamando al mundo su infamante y provocador discurso incendiario contra el Gobierno legítimamente electo, además de darle argumentos alentadores al terrorismo para reincidir en la violencia, está incurriendo inequívocamente en instigación al delito y a la rebelión. Delitos ambos contemplados en la Constitución, de los cuales seguramente dirá luego, como siempre, “yo-no-fui”.

 

@SoyAranguibel

Cambio de cuentas

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por: Alberto Aranguibel B. / Últimas Noticas 16 de agosto de 2014

El descalabro de la MUD no es un asunto que pueda ser resuelto de la noche a la mañana por mucho que sus dolientes decidan proponérselo. Los aspectos que deben sopesarse cuidadosamente en su necesaria revisión para evitar nuevos tropiezos y fracasos, antes que superar los ya acumulados pudieran incrementarse hasta trascender el ámbito de lo estrictamente político y llegar a lo jurídico y a lo propiamente financiero o administrativo.

El tema de la repartición del patrimonio de esa sociedad, por ejemplo, o separación de bienes, como se le conoce en términos del Derecho Civil, es un asunto medular que debe considerarse a la hora de tomar una decisión como la que pudiera plantear una nueva fórmula unitaria distinta a la que hoy agoniza, como es el caso de la MID que algunos han constituido ya en sustitución de la vetusta y destartalada MUD.

No es lo mismo administrar los ingresos de un organismo del cual se es, digamos, secretario general, que cuando se es ex-secretario a secas. Ni mucho menos si en vez de secretario general adjunto se es ex-adjunto apenas.

En el Departamento de Estado, de donde por lo general salen los financiamientos de todos los organismos que, como la MUD, cumplen un papel de fuerza contrarevolucionaria en cualquier país del mundo, deben estar más que ocupados tramitando desestabilizaciones e insurgencias proimperialistas de extremo a extremo del planeta, como para estar pendiente de los cambios administrativos en un pequeño proyecto derechista de un país suramericano, por mucho petróleo que aquí haya.

Seguramente recibirán la noticia con algún dejo de fastidio y, a lo sumo, procurarán localizar a su “hombre en Caracas” para iniciar el estudio de los pormenores del nuevo drama opositor, no sin antes pedirle que les haga llegar una lista de aquellos que pasarán ahora a ser los grandes líderes, con números de cédula y de pasaporte actualizados, para hacer la nueva nómina, así como el nombre del nuevo entente unitario y copia del nuevo logotipo, del eslogan, el himno, etc.

Después de eso, habrá que aperturar las cuentas bancarias donde se les depositarán de ahora en adelante los dólares que con tanto esmero les otorga el congreso norteamericano y todo un sinfín de trámites, lucrativos en verdad pero muy engorrosos.

 

@SoyAranguibel

El dueño del circo

EL DUEÑO DEL CIRCO

Por: José Vicente Rangel / Question, Abril de 2014

A medida que languidece el guarimbeo la situación tiende a aclararse. Se puede decir que la conspiración de los EEUU y de la derecha, fracasó -claro, por ahora, porque la amenaza sigue en pie-. Luego de casi dos meses de intensa violencia protagonizada por grupos de choque apoyados, descaradamente, por alcaldes de oposición; de la ofensiva contra la economía y la bestial campaña mediática montada en el exterior, el gobierno de Maduro no sólo sobrevivió sino que, como lo indican las encuestas, aumentó su apoyo popular en tanto que la oposición se desplomó. El dato confirma la calidad democrática del pueblo venezolano, su rechazo a la aventura golpista, la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la capacidad de conducción del liderazgo chavista que asumió la difícil tarea de suceder a Chávez y de ejecutar su legado.

Lo sucedido en el lapso febrero/ marzo, cuya característica ha sido la crispación, augurios terribles e insólitas provocaciones, confirma la irresponsabilidad opositora. En una coyuntura compleja fue incapaz de actuar con sindéresis. Pretendió, como siempre lo hace, nadar en dos aguas al mismo tiempo, la legalidad y la subversión. ¿Resultado? Fracasó en el intento, como quedó en evidencia. De nuevo la oposición se embarcó en la temeraria aventura de mezclar actividad cívica y violencia, y como suele suceder en tales circunstancias cosechó derrotas. Las dos líneas hicieron crisis, la violenta en su versión guarimba y la pacífica en su expresión más acabada, la MUD.

Pero los poderes fácticos que se trazaron la meta de derrocar al gobierno constitucional de Venezuela, reaccionaron con rapidez ante la hecatombe. Están convencidos de que es el momento de acabar con el proceso bolivariano ahora. Que la decisión no puede ser diferida. Porque hacerlo equivale a dejar que Maduro se consolide. El imperio y la derecha tuvieron que calarse a Chávez -tascando el freno-, pero no están dispuestos a hacer lo mismo con la sucesión. Por eso estoy convencido que el binomio gobierno EEUU/derecha venezolana intenta, Seguir leyendo “El dueño del circo”

VENEZUELA: ¿QUÉ, CUÁNDO, DÓNDE, QUIÉN, CÓMO, POR QUÉ?

neonazicaracas-Pinta neo-nazi en Altamira, Caracas –

Por: Luis Britto García / http://luisbrittogarcia.blogspot.com/

QUÉ

El partido minoritario Voluntad Popular pretende sustituir al Presidente legítimamente electo con “la salida” hacia un “Gobierno de Transición” no elegido por nadie. El 12 de febrero convoca ante la Fiscalía General de la República una manifestación “contra la inseguridad” que culmina en intento de quemar el edificio, incendio de vehículos y tiroteo que causa dos muertos y treinta heridos. Grupos terroristas hacen cortes viales y secuestran a los vecinos, destruyen más de medio centenar de unidades de transporte colectivo, sabotean centrales eléctricas, destruyen locales de 15 universidades, saquean, cobran peaje y asesinan a balazos a agentes del orden y vecinos que intentan restablecer la vialidad.

CUÁNDO

Después de que el bolivarianismo gana en las elecciones de diciembre el 76,42% de las alcaldías, conquistando 256 municipios de 335. Después de que el Gobierno otorga a los empresarios 60.000 millones de dólares a tasa preferencial para importaciones indispensables, que éstos disipan en importaciones ficticias. Después de acaparamientos masivos por comerciantes que crean desabastecimientos estratégicos. Después de que el Gobierno enfrenta la guerra económica con una Ley de Precios Justos que prohíbe las acostumbradas ganancias empresariales de 200%, 300%, 1.500% y hasta 15.000%.

DÓNDE

En 19, luego 9 y finalmente 1 de los municipios con mayoría de clase media dominados por alcaldes opositores, quienes con sus policías locales protegen a quienes secuestran a los vecinos hasta que una sentencia del TSJ lo prohíbe (no hay corte vial en el Country Club o La Lagunita). En estados fronterizos, cundidos por la infiltración paramilitar, escenarios de un proyecto secesionista.

QUIÉN

Los medios internacionales los presentan como estudiantes. Algunos hay, enviados en primera fila para proporcionar las víctimas. Pero pocos están entre ellos del 79% de los jóvenes entre 14 y 24 años que estudia; del 67% que lo hace en instituciones gratuitas, del 90% que considera que los estudios le aportan muchas o bastantes oportunidades, del 73% que aprecia que el mejor sistema es la bolivariana democracia participativa; del 60% que piensa que el mejor sistema económico es el socialista (GIS XXI). Sólo un tercio de los violentos arrestados son estudiantes. De cinco detenidos con armas por el cuerpo de vigilantes de la UCV, ninguno pertenecía a esa casa de estudios, y sólo uno era estudiante.

CÓMO

Pasando de la manifestación “pacífica” al secuestro masivo de vecinos, el saqueo, el cobro de peaje, el incendio, la destrucción de 15 sedes universitarias gratuitas, el envenenamiento de aguas con gasoil y el asesinato. Distribuyendo generosamente los 1.338.331 dólares que según su informe anual la NED destinó a Venezuela en 2012, más las cataratas de divisas del año pasado y presente y las canalizadas mediante ONG financiadas con ellos. Alquilando sicarios, paramilitares y azotes de barrio que tras su captura confesaron haber sido pagados a mil bolívares por día. Coligando 87 periódicos de la SIP y los cinco megamonopolios mediáticos del mundo contra Venezuela.

POR QUÉ

Porque Venezuela es el país con mayores reservas de hidrocarburos y controla su propia industria. Porque aplica sus recursos para lograr los más altos niveles de igualdad y desarrollo humano de la región. Porque promueve una diplomacia multipolar y de alianzas continentales como la Alba, Unasur y la Celac, opuestas al intervencionismo de Estados Unidos. Porque después de los fiascos de Siria y Crimea, Estados Unidos quiere desquitarse con lo que la oposición le pintó como negocio hecho y ha resultado hueso imposible de roer. Porque después de perder 18 de 19 consultas electorales inobjetables, la oposición busca arrebatar con el golpe de Estado, el terrorismo y la intervención extranjera, lo que no ha podido ganar por el voto.