Fascismo made in USA: del Plan Cóndor al Cartel de Lima…

Por: Ildefonso Finol
(Ensartaos.com.ve)

 

En la década del setenta del siglo pasado, el imperialismo estadounidense no dudó en imponer en América Latina, bajo la doctrina de seguridad nacional, una docena de gobiernos militares de corte fascista, que frenaron a sangre y fuego los movimientos de liberación y las expresiones más progresistas de la izquierda democrática del continente.

Porque hay tres verdades que cada vez se me hacen más contundentes y diáfanas:

1)   El imperialismo no se suicida ni se deja desplazar por las buenas

2)   La derecha no perdona, no descansa, no se rinde, y siempre acecha

3) El imperialismo y las derechas que lo secundan, son esencialmente cínicos y sanguinarios, aunque utilicen las formalidades democráticas para legitimarse.

El autodenominado “Grupo de Lima” es la “Operación Cóndor” por otros medios.

II

La “Operación Cóndor” fue una conspiración transnacional contra la izquierda latinoamericana, dirigida por Estados Unidos a través de la CIA y otras agencias, con el concurso de militares formados en la Escuela de las Américas, que actuaron dentro de sus países como fuerzas de ocupación, aplicando la represión generalizada para acallar al movimiento social, y la persecución y eliminación selectiva del liderazgo, para descabezar las opciones políticas de la liberación nacional y el socialismo.

Estos regímenes violadores de derechos humanos, que cercenaron la sindicalización y las libertades ciudadanas, tuvieron su expresión económica en la preeminencia absoluta del capital con medidas neoliberales que exprimían la clase trabajadora mientras entregaban los mejores negocios a las transnacionales.

plan-condor-16

Las movidas sobre el tablero geopolítico fueron conformando un mapa del terror, que sumó a Paraguay, Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile, Argentina, entre otros, con sucesivos golpes de Estado que colocaron en el poder a criminales sumisos a la bota yanqui.

III

Para llegar al “Cartel de Lima”, primero hubo que tumbar a Zelaya en Honduras (¿Quién se acuerda de Micheletti?) y luego a Lugo en Paraguay. Nada de eso fue casual o fortuito. Estamos ante un plan restaurador del capitalismo dependiente como satélite del centro imperialista. Comenzaron por los eslabones más frágiles de la cadena, y llegaron hasta el mismísimo gigante suramericano: Brasil.

plan condor 15

Si en la “Operación Cóndor” los peones eran en su mayoría militares activos, hoy en el “Grupo de Lima” sirven empresarios, políticos, jueces, obispos católicos y pastores evangélicos. Habrá que dedicar un estudio al papel del gremio de abogados y las sectas protestantes en la embestida conservadora. Los medios de comunicación se adaptan y pueden mutar a “redes”, falsear realidades, imponer matrices, manipular emociones.

Macri y su familia se beneficiaron de contratos en tiempos de la dictadura. Piñera es un empresario mimado del pinochetismo. Paraguay es gobernado por un pupilo de Stroessner. Bolsonaro es un militar nostálgico de la época militarista. Granger –el de Guyana- es otro militar pro yanqui, agente facturado de la Exxon. Tal es el perfil de las piezas del ajedrez gringo. También caben tecnócratas y patiquines con pedigrí cipayo.

Si nos causara extrañeza la presencia de la ponderada Costa Rica o la pragmática Panamá, sólo consideremos el peso que el narcolavado de dólares ha adquirido en esas pequeñas colonias y sabremos lo que ocurre.

IV

En la “Operación Cóndor” la coordinación represiva la asumió la DINA chilena, mientras que Paraguay sería sede del “archivo del terror”, así como Argentina y Uruguay serían laboratorios de torturas y desapariciones. Entre los sabuesos y matones habría funcionarios de todas las agencias de espionaje, incluida la CIA, con su tristemente célebre Michael Townley, más una jauría de los rabiosos anticubanos Posada Carriles y Orlando Bosh, operando a sus anchas desde la Venezuela del democristiano Caldera y el adeco Carlos Andrés Pérez.

En el “Cartel de Lima”, la sede simbólica es Perú desde la presidencia del empresario y burócrata corrupto Kuczynsk y su invisible sucesor, pero la batuta la lleva el gobierno de Colombia, muy activo y obediente antibolivariano.

Más, el hecho que esta nueva arremetida fascista se haga con fachada “democrática”, no la exime de generar un sin número de víctimas de la violencia estatal o paramilitar, según sea el caso. Son víctimas del “Grupo de Lima”: Berta Cáceres, Marielle Franco, Santiago Maldonado, los luchadores mapuches y los más de quinientos asesinatos de líderes y lideresas sociales colombianas, los 43 de Ayotzinapa, el campesinado guaraní, tal como lo fueron del “Plan Cóndor”: los chilenos Salvador Allende, el General Prats, Orlando Letelier, el boliviano Juan José Torres,  los uruguayos Gustavo Inzaurralde, Nelson Santana, Telva Suarez y Ary Cabrera, y miles de personas desaparecidas en Argentina, Chile y todo Suramérica.

El “Cartel de Lima” es la resurrección del “Plan Cóndor”.

V

El enemigo de la “Operación Cóndor” era el comunismo; el del “Cartel de Lima” es el socialismo del siglo XXI o el bolivarismo, encarnado en la República Bolivariana de Venezuela.

Los matones del “Cóndor” practicaban la extraterritorialidad de sus acciones, coordinados y supervisados por Henry Kissinger. Los “perritos de Lima” repiten esa práctica violatoria del Derecho Internacional, ahora dirigidos por Pompeo y Bolton. La pandilla limeña se ha dado el lujo de declarar la cesión de mar venezolano a uno de sus miembros. Nada ha sido improvisado. Para que llegara un fanático como Bolsonaro a la presidencia de Brasil, primero tuvo que haber un golpe de Estado contra Dilma y una persecución judicial despiadada contra el liderazgo popular, comenzando por el virtual ganador del proceso electoral que era Lula.

Esta nueva “Operación Cóndor” con el pseudónimo de “Grupo de Lima”, blande sentencias como lanzar disparos a quienes se atrevan a cuestionar el modo de vida impuesto por el capitalismo imperialista; por eso Venezuela es el blanco de sus ataques más bárbaros, calumniando nuestro gentilicio, tergiversando nuestra realidad, y boicoteando nuestra economía con medidas unilaterales diseñadas por Estados Unidos.

Se caracterizan por: el racismo, el elitismo, el entreguismo del país al capital transnacional, el cinismo, la doble moral; usan el discurso anti corrupción siendo esencialmente los más corruptos, son represivos mientras alardean de democráticos, violan los derechos humanos mientras los pregonan falazmente.

plan c_ondor 5plan condor 3dictadura_brasileiraplan condor 8plan condor 9

Es innegable que este complot continental antibolivariano ha ganado terreno. Ello tiene como telón de fondo la impunidad que predominó en los delitos de lesa humanidad cometidos en la “Operación Cóndor”, y el establecimiento de sociedades tutoradas por cámaras empresariales, asociaciones de terratenientes, castas militares y jerarquías eclesiásticas derechistas, que no pudieron zafarse por entero del miedo a la independencia y la libertad que las dictaduras implantaron en su alma.

El reto es doble para quienes militamos en la acera de la verdad y la emancipación. Un error grave fue no consolidar una Internacional Revolucionaria cuando vivimos momentos estelares con mayoría de gobiernos de izquierda, que hubieran trazado lineamientos de lucha continental frente al plan de restauración neoliberal. Tampoco se hizo el esfuerzo requerido en formar una ciudadanía consciente de las contradicciones del proceso histórico que antes le negó sus derechos bajo gobiernos pro-imperialistas y ahora se los restituía con gobiernos populares que era necesario defender y preservar.

La tarea de estos días exige de una extraordinaria fuerza moral: desenmascarar la patraña fascista y quitar la venda de los ojos de los pueblos hermanos.

yldefonso-FINOL  Ildefonso Finol

Fuente: Ensartaos

Anuncios

La oposición llega al final del manual de Gene Sharp y clama por un gorila

Por: Clodovaldo Hernández /La Iguana TV

 

Una de las conclusiones preliminares que puede sacarse de estos primeros doce días de 2019 es que el famoso golpe suave tiene que ser, en algún momento, un golpe fuerte. O no es golpe.

Para que una “toma del palacio” sea real debe tener por detrás al menos uno de estos poderes fácticos: las masas alzadas, un grupo de militares con mando sobre tropas y equipos bélicos o una fuerza invasora.

La escena del  presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, clamando por unos militares que lo pongan en Miraflores es tan ilustrativa. Mucho manual de Sharp, mucho Twitter, mucho Grupo de Lima, mucho Almagro (cada vez mas desmelenado), mucho cabildo abierto, pero lo que realmente necesitan -o tal vez sea mejor decir que añoran- es un gorila.

Ese gorila puede ser alguien que esté agazapado en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana o un ejército extranjero, aunque esto último -es justo aclararlo- no lo ha dicho abiertamente el diputado de Voluntad Popular.

El punto es que a la oposición la agarró la fecha del 10 de enero sin masas alzadas y sin ningún Pinochet a la vista, pero con una montaña de expectativas creadas a punta de declaraciones de gobiernos enemigos de la Revolución venezolana y de líderes y comentaristas de todo pelaje, en su mayoría actuando desde el exterior del país.

Sobre las masas

La antirrevolución tendría oportunidad de asumir el poder si se hubiese consolidado como un movimiento de masas a lo largo de estos 20 años de enfrentamiento con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Pero no lo ha hecho. Por el contrario, en los momentos de mayor aglutinación de fuerzas han cometido errores estratégicos, casi todos producto del inmediatismo y de la subestimación del adversario.

¿Ejemplos? En 2002 hasta lograron derrocar a Chávez, pero no tardaron dos días en echar todo por la borda; en 2015 ganaron la batalla de las elecciones parlamentarias, se dedicaron a actuar como quien ya ganó la guerra, y en cuestión de seis meses ya habían decepcionado a la mitad de sus seguidores.

Sin embargo, las pifias que han llevado a la oposición a tener actualmente una mínima capacidad de convocatoria de su militancia son las cometidas a partir de 2017. Primero insistieron en la violencia foquista que ya habían intentado en 2004, 2013 y 2014, pero peor. Convirtieron las zonas de clase media en un infierno gobernado por chicos malos de las mismas urbanizaciones o por malandros importados de barrios vecinos.

Orlando Figuera copia.jpg

Convencidos de que iban a derrocar a Maduro a punta de guarimbas, se negaron a aceptar el reto de medirse en las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente. Pero este cuerpo deliberante logró pacificar al país incluso desde antes de instalarse. Desde entonces, ha habido cuatro jornadas electorales, de las cuales la alianza opositora aceptó participar en la primera y se ha negado en las otras tres, aunque con una buena cantidad de excepciones y disidencias. Una conducción tan errática ha tenido el efecto de desintegrar a las bases antichavistas y dividir a la Mesa de la Unidad Democrática.

Más allá de lo que le han hecho a su propia militancia, la gran falla de la oposición en materia de masas es su ramplón desprecio por el pueblo chavista, algo que durante el período guarimbero tomó un cariz ya netamente criminal. Cuando los voceros de la oposición (incluidos los del partido de los obispos) dicen que “nadie” participó en las elecciones de la ANC y las presidenciales de mayo, demuestran lo que piensan de unos cuantos millones de compatriotas: que no existen.

¿Cómo se puede apelar ahora a unas masas a las que se le niega incluso la condición de ciudadanos? Es una pregunta que, al parecer, esta gente no se hace nunca.

Amor y odio a los militares

Lo que le ha ocurrido a la oposición con las masas civiles también le ha pasado con la oficialidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Los líderes de la derecha llevan dos décadas denigrando de ellos, burlándose de los roles que han desempeñado en la llamada unión cívico-militar o haciéndoles desplantes machistas como arrojarles gallinas o enviarles sobres con pantaletas, como si la femineidad fuese sinónimo de cobardía.

En el fatídico 2017 no solo los agredieron verbal y simbólicamente, sino que enviaron a jóvenes y adolescentes a tumbar cercas perimetrales de guarniciones o a dispararles con bazucas caseras o con puputovs, para luego acusarlos de las peores violaciones de los derechos humanos de manifestantes pacíficos y respetuosos de las reglas.

Esa estrategia siguió en marcha en 2018, y alcanzó un punto crucial el 4 de agosto, pues el magnicidio fallido no hubiese cobrado las vidas solo del jefe del Estado, Nicolás Maduro y de buena parte del gobierno civil, sino también las de toda la cúpula militar del país. Ese atentado no puede atribuirse a toda la oposición, pero lo cierto es que ninguno de los líderes importantes de esta tendencia política se atrevió a marcar distancia deplorando lo que bien pudo ser una masacre de los altos mandos.

Todas esas actitudes, acciones y omisiones tienen un peso a la hora en que cualquier personaje opositor pretende darle a la tecla de reset y pedirles ayuda para asumir el poder a esos mismos militares difamados, injuriados, embarrados con excrementos, convertidos en blanco de un atentado.

Para completar el cuadro adverso frente al mundo militar, la entente internacional que apoya a la oposición interna incurrió en un grave error: acusar a la Fuerza Armada venezolana de violar los derechos territoriales de Guyana. Pero si grave fue ese exceso de parte del llamado Grupo de Lima, mucho más grave fue que la AN opositora haya respaldado el documento en el que se hace tan temeraria afirmación.

Solo queda el factor extranjero

Así, pues, la oposición ha llegado al final del manual de Gene Sharp y se ha encontrado con el que siempre será el epílogo del golpe suave: un golpe propiamente dicho.  Como es evidente que no tienen las masas activadas ni el apoyo en los cuarteles, solo queda el factor de una posible invasión extranjera.

No por casualidad, Juan Guaidó le dio expresamente las gracias al Departamento de Estado por favores recibidos y tampoco lo es que el Departamento de Estado ya haya comenzado a tratarlo como si fuera presidente de la República, aunque en materia de tomas de palacio, el presidente de la AN no ha pasado de las inmediaciones del Tolón. Ojalá que no, pero tal vez por ahí vengan los tiros, dicho sea literalmente.

Clodovaldo.jpg Clodovaldo Hernández

Fuente: La Iguana TV

Atilio Borón: ¡Peor que el fascismo!

– La “oposición democrática” en Venezuela –

Por: Atilio Borón

La secuencia de los acontecimientos que tienen lugar en la República Bolivariana de Venezuela demuestran que la estrategia de la mal llamada “oposición democrática” es una conspiración sediciosa para destruir el orden democrático, arrasar las libertades públicas y aniquilar físicamente a las principales figuras del chavismo, comenzando por el mismísimo presidente Nicolás Maduro, su familia y su entorno inmediato. Los opositores están recorriendo metódicamente los pasos indicados por el manual desestabilizador de “no violencia estratégica” (¡sic!) del consultor de la CIA Eugene Sharp.

No puede haber el menor equívoco en la interpretación de las criminales intenciones de esa oposición y de lo que, si llegaran a triunfar, serían capaces de hacer. Si sus jefes lograsen involucrar militarmente a Estados Unidos en la crisis venezolana propiciando la intervención del Comando Sur –con la tradicional colaboración militar de los infames  peones de Washington en la región, siempre dispuestos a respaldar las aventuras de sus amos del Norte-  arrojarían una chispa que incendiaría la reseca pradera latinoamericana. Las consecuencias serían catastróficas no sólo para nuestros pueblos sino también para Estados Unidos que seguramente cosecharía, como en Girón, una nueva derrota en nuestras tierras.

Fascista-Wilson
Opositor invita a exterminar chavistas en acto genocida “al mejor estilo nazi” en caso de llegar la derecha al poder.

Esa es la apuesta de esta oposición, canallescamente exaltada por la prensa hegemónica mundial -como antes lo hiciera con “los combatientes por la libertad” en Nicaragua y, después, en Libia e Irak- y que miente descaradamente al presentar lo que realmente está ocurriendo en Venezuela. La tentación de la derecha venezolana de internacionalizar el conflicto y atraer al músculo militar del imperio cobró nuevos bríos al conocerse las recientes declaraciones del jefe del Comando Sur, Almirante Kurt Tidd, ante la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado de Estados Unidos, y sobre todo cuando se hizo pública la designación de Liliana Ayalde como Vice Jefa Civil del Comando Sur. Esta se desempeñó como embajadora de Estados Unidos en Paraguay en vísperas del “golpe parlamentario” contra el gobierno de Fernando Lugo, ocasión en que se movió tras bambalinas para garantizar el éxito de los golpistas. Luego de unas breves vacaciones retornó a la región para ocupar el mismo cargo pero esta vez en Brasilia, donde alentó y auspició el “derrocamiento institucional” de Dilma Rousseff. Consumada su obra regresó a Estados Unidos en busca de nuevas misiones desestabilizadoras y la encontró en el Comando Sur.

En otras palabras, la número dos esa organización es mucho más peligrosa que su jefe: hija de un médico colombiano radicado en Estados Unidos, Ayalde es una temible experta en demoliciones políticas, y fue designada (¡seguramente por obra del azar!) para el cargo que hoy ocupa en Febrero del corriente año, en coincidencia con la intensificación de las protestas violentas en contra del gobierno bolivariano. Según puede leerse en el sitio web del Comando Sur su misión es “monitorear el desarrollo y refinamiento de la estrategia regional del Comando Sur y sus planes de cooperación en materia de seguridad”. Lo que la oposición “democrática” venezolana desea es precipitar una violenta “transición” al pos-chavismo, re-editando en la patria de Bolívar y de Chávez la tragedia ocurrida en Libia o Irak.

Ayalde, Liliana
Embajadora Liliana Ayalde, Vice Jefa Civil del Comando Sur

Ese es su plan, el modelo que se desprende de las desaforadas e irresponsables arengas de sus líderes y lo que el Comando Sur y su tenebrosa vice jefa tienen en carpeta. Pocas designaciones podrían haber sido más oportunas que ésta para alentar a los sectores violentistas de Venezuela. Y pocas actitudes serían más suicidas del gobierno venezolano que pretender apaciguar a los violentos con concesiones de distinto tipo. Desgraciadamente ha llegado “la hora de los hornos” y sólo podrá verse la luz, como decía José Martí, si el estado aplica todo el rigor de la ley y apela a la eficacia de su fuerza para someter sin miramientos al vandalismo de la derecha y aplastar el huevo de la serpiente antes de que sea demasiado tarde.

Fascista-enfermera
Enfermera opositora induce al asesinato de chavistas mediante inyección letal subrepticia en los hospitales donde ingresen chavistas heridos

¿Fascistas? Si, por sus métodos, similares a los empleados por las bandas armadas de Mussolini y Hitler para aterrorizar a italianos y alemanes sembrando destrucción y muerte por la nueva oleada terrorista; fascistas por su contenido político, pues su propuesta es intrínsecamente reaccionaria al pretender borrar de un plumazo, como infructuosamente se intentara en el golpe de estado del 11 de Abril del 2002, todas las conquistas populares alcanzadas desde 1999 en adelante. Fascistas también por la absoluta inmoralidad e inescrupulosidad de sus líderes, que alimentan el fuego de la violencia, incitan a sus bandas de lúmpenes y paramilitares a atentar contra la vida y la propiedad de los venezolanos y las agencias e instituciones –hospitales, escuelas, edificios públicos, etcétera- del estado y que no se arredran ante la posibilidad de sumir a Venezuela en una cruenta guerra civil o, en el improbable caso de prevalecer, convertir a ese país en un abominable protectorado norteamericano.

Fascista-Tulio
Intelectual opositor invita públicamente a los opositores a lanzarle materos desde los edificios a los chavistas. Al día siguiente opositores lanzaron un objeto contundente contra un grupo de chavistas impactando en la cabeza a una mujer que falleció luego de cuatro días de agonía. 

Dicho todo lo anterior los opositores venezolanos son peores que los fascistas en la medida en que estos conservaban, por lo menos, un cierto sentido nacional. Sus congéneres italianos y alemanes ni remotamente se arrastraron en el fango de la política internacional para ofrendar sus países a una potencia extranjera como lo hace, hundida para siempre en eterna ignominia, la derecha venezolana que alternativamente gime o aúlla para que su patria, la patria de Simón Rodríguez y Francisco de Miranda, de Simón Bolívar y Hugo Chávez, se convierta en una abyecta colonia norteamericana.

Tratarlos de fascistas sería hacerles un favor. Son mucho peores y más despreciables que aquellos.

Atilio-Boron  Atilio Borón

Las marchas de Troya

Por: Alberto Aranguibel B.

Diametralmente opuesto a lo que sucede en el resto del mundo, la inmensa mayoría de las tomas fotográficas y de videos que registran el curso de las manifestaciones públicas de la oposición, dan cuenta de una constante de violencia que en vez de ser desatada por los cuerpos policiales surge siempre del seno de las concentraciones.

Ciertamente hay casos de eventuales abusos por parte de uno que otro funcionario al que se le va de control la situación, generalmente por culpa de la misma violencia que surge de entre las marchas opositoras. Pero ni con mucho puede ser equiparado ese abuso puntual con el desbordamiento persistente de la furia incendiaria de los grupos de choque que la oposición prepara siempre para desatar el caos y la destrucción en cada movilización.

Un fenómeno tan persistente desde hace ya más de quince años, que la manipulación mediática que sirve a los intereses golpistas de esa oposición no puede negarlo de ninguna manera, por más que pretenda tergiversar la realidad de los hechos con montajes y mentiras prefabricadas.

El esquema de la premeditación de la violencia resulta perfectamente claro, no tanto por las declaraciones de los terroristas que son capturados “in fraganti” en todos esos eventos incendiarios, sino por lo escueto de su formato.

Son marchas concebidas como caballos de Troya, que aparentan ser pacíficas porque son convocadas públicamente como actos cívicos amparados en la Constitución y las Leyes, pero cuyo propósito verdadero es ocultar entre la gente inocente que atiende de buena fe el llamado a expresarse libremente en las calles, a los mercenarios entrenados con el específico propósito de generar el caos y la destrucción.

Por eso las víctimas que genera ese terrorismo, desatado sin el más mínimo sentido de la responsabilidad por el liderazgo insensato y criminal de la derecha venezolana, son siempre jóvenes cuya culpa en los delitos en los que terminan envueltos es inducida por sus propios dirigentes y no por cuerpo de seguridad alguno, como siempre quieren ponerlo.

Cuando se examina con detenimiento la constante de la violencia desatada siempre desde dentro de esas movilizaciones, se concluye sin posibilidad de duda alguna, que la mismas no han sido nunca manifestaciones cívicas sino fachadas del terror inexorable y recurrente que ellas entrañan.

En la derecha la marcha cívica no existe.

@SoyAranguibel

México insurgente

Texto y foto: Alberto Aranguibel B.

El maestro luchando, también está enseñando
Consigna de la Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación (CNTE) de México

Exactamente los mismos rostros taciturnos y parsimoniosos con los cuales Paul Leduc inicia su legendaria película de 1970 en la que recrea el texto de John Reed “México Insurgente”, sacudirán el alma de quien transite hoy el imponente Paseo de la Reforma, en pleno corazón de la capital mexicana, y se tope al azar (como nos tocó a nosotros esta misma semana) con la multitudinaria marcha de manifestantes de todas las edades que protestan casi a diario la incompetencia, la corrupción, la impunidad y la represión del gobierno mexicano contra su pueblo.

El largo y extenuante trayecto de la fastuosa avenida lo recorremos con motivo de nuestra visita al hermano país para llevar la verdad que como venezolanos nos vemos obligados a contarle al mundo sobre la naturaleza perversa y despiadada de la guerra que la derecha ha desatado contra nuestro pueblo en su terco empeño por reinstaurar el neoliberalismo en Venezuela.

La intensidad de los encuentros con los distintos sectores políticos, organizaciones sociales y medios de comunicación con los que nos reunimos en la vertiginosa gira no puede ser más reveladora. El interés por Venezuela, aunado en todo momento a la proverbial amabilidad y espíritu fraternal del mexicano, deja ver que en aquella nación no se conforma nadie con la descabellada especie que la derecha venezolana ha decidido difundir por el mundo vendiendo una imagen de nuestro país más parecida a la de los holocaustos de la realidad distópica que a la de la vida real.

A través de innumerables reuniones con destacadas figuras del mundo político, intelectuales, trabajadores y periodistas, tanto de izquierda como de derecha, nos encontramos con que a nadie le resultan razonables las burdas explicaciones antichavistas que la oposición ha ido a tratar de meterles por los ojos a los compatriotas mexicanos con el truculento recurso de la mujer llorosa que implora libertad para su marido aduciendo tan solo la convicción personal de su inocencia.

Las verdades universales no se quebrantan de manera antojadiza por mucho que la fuerza del amor así se lo proponga. Y una verdad universal inamovible es sin lugar a dudas que no existe mujer que convenga en la culpabilidad de su marido preso. Toda mujer cuyo esposo (hijo, padre, o hermano) haya sido encarcelado por las causas que cualquier tribunal le impute y le compruebe, inevitablemente se aferrará a la arbitraria hipótesis de la inocencia de su ser querido. Y eso lo saben los mexicanos como el mundo entero.

Las costosas giras de Lilian Tíntori, pues, argumentando el carácter dictatorial y tiránico del gobierno revolucionario porque su marido paga hoy condena por la muerte de 43 venezolanos, son solo dinero despilfarrado en ostentosos paseos de lamentaciones desafortunadas, incapaces de conmover a un pueblo que sí sabe de luchas, persecuciones y exterminios verdaderos como pocos países conocen hoy en la forma cruda en lo conoce el pueblo mexicano.

“¿Entonces no es cierto que Leopoldo está preso tan solo por solicitar un referéndum revocatorio por la falta de comida?”, nos preguntan los periodistas cuando se percatan de la burla de la que han sido objeto con la aviesa manipulación de la verdad que la derecha les hizo creer.

Por supuesto que no, les decimos. Si la falta de alimentos se subsanara con el derrocamiento de los gobiernos, entonces habría que derrocar a los gobiernos del mundo entero, porque el hambre que padece hoy la humanidad (más de una quinta parte de la población del planeta) se genera casi en su totalidad en el mundo capitalista donde los gobiernos no hacen nada por superarla. Venezuela, que ha sido reconocida por la FAO durante varios años consecutivos como la nación que más ha hecho por superar el hambre, no solo debiera ser objeto de la más categórica ratificación de su gobierno sino incluso del otorgamiento al mismo del premio Nobel de la Paz, al menos, si se consideran los millones de vidas que el modelo de inclusión social del chavismo ha rescatado de la desnutrición.

En México entienden con total claridad esta verdad porque el sufrido pueblo mexicano padece hoy una de las hambrunas más severas que se padecen en el continente. El informe ofrecido esta misma semana por el Consejo Nacional de Desarrollo de la Política Social de México, Coneval, da cuenta de niveles exorbitantes de pobreza en esa nación que alcanzan según sus propias estadísticas casi la mitad de la población total del país. Por eso, entre muchas otras razones, el pueblo mexicano está hoy en la calle elevando al cielo su ancestral voz de protesta.

La muerte de un alcalde al mes en promedio en todo lo que va de año, deja al descubierto en México otra arista de una calamidad que agobia a todas nuestras naciones empobrecidas por el afán de lucro del gran capital.

La violencia desatada en las calles de Venezuela es un fenómeno inducido por factores que juegan a la ingobernabilidad y eso está perfectamente comprobado. Pero el fenómeno de la codicia que estimula el modelo usurero y mezquino de la acumulación de la riqueza en pocas manos, es sin lugar a dudas un elemento que sirve para evidenciar que, ni en México ni en Venezuela, la inseguridad está determinada por el socialismo sino por el capitalismo.

El pueblo mexicano se rebela no para exigir dólares con los que la gente adinerada pueda recorrer el mundo en despilfarros de nuevoriquismo pueril como lo pide a gritos buena parte de la clase opositora en Venezuela, sino para reclamar educación gratuita para los millones de seres humanos que por su condición de pobres o por razones de etnia son excluidos inmisericordemente del sistema educativo.

José Narro Robles, Rector de la Universidad Nacional de México (UNAM), ha denunciado recientemente que solo 1 de cada 100 indígenas puede acceder al nivel universitario en ese país. Venezuela, por el contrario, es reconocida por la ONU desde hace varios años como el segundo país en incremento de la matrícula estudiantil universitaria, solo después de Cuba.

No solo no se asesinan en Venezuela los alcaldes a diestra y siniestra como en México, sino que no se masacran a sangre fría los estudiantes normalistas ni los maestros, como al parecer es ya practica usual por parte de los cuerpos represivos del Estado en la dolida nación azteca. El maestro, así como el estudiante normalista, es el factor de riesgo potencial más angustiante para el reducido estrato burgués mexicano, porque el magisterio es la fuerza laboral más organizada y numerosa de ese país, y la más cercana al pueblo, al que acompaña no solo en las aulas sino en el campo, en el hogar y hasta en el padecimiento de la pobreza.

¿Por qué no claman al cielo por esos millones de mexicanos las prominentes figuras del espectáculo, como el desvencijado grupo Maná, por ejemplo, que recurrentemente gritan implorando al mundo un auxilio que Venezuela no necesita que ellos soliciten?

¿Por qué no es correcto pensar ni siquiera en la más remota posibilidad de derrocar el gobierno neoliberal que efectivamente sí ha llevado al pueblo mexicano a padecer esa inmensa tragedia del hambre y la pobreza, a través por ejemplo de la aplicación de la Carta Democrática de la OEA?

¿Por qué no son liberados en México los cientos de presos que sí son presos políticos arbitraria e ilegalmente puestos en prisión en esa nación, entre los que se cuentan cientos de maestros y estudiantes cuyo único delito no fue el asesinato o el acto terrorista como es la práctica recurrente en Venezuela por parte de la derecha fascista, sino la denuncia pacífica de la desigualdad y la injusticia?

¿Dónde está ahí el clamor de los organismos internacionales que con tanta inflexibilidad conminan a Venezuela al respeto de derechos humanos que en nuestro país no se violentan, pero que sí se quebrantan de manera flagrante en la mayoría de los países capitalistas del continente?

El neoliberalismo no podrá jamás responder ninguna de esas preguntas. Su naturaleza explotadora, cruel e inhumana, hará siempre imposible plantearse tan siquiera una escueta reflexión ideológica al respecto. Su razón de ser es el dinero. Y en ello el ser humano es poco menos que una insignificancia.

Al verles de cerca el rostro curtido por el arduo batallar de siglos a esos cientos de miles de mexicanos humildes que persiguen hoy con entera claridad y firmeza su propia emancipación, se puede leer en sus ojos, en su piel curtida con la sal de la tierra, en su altivez y en su talante insurgente e indoblegable , que el logro de ese sueño de la redención del pueblo, que es el mismo sueño de Bolívar y de Chávez, es cada vez más cierto e indetenible.

@SoyAranguibel

Pan pa’ hoy…

– Publicado en Últimas Noticias el miércoles 18 de mayo de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

En economía la inflación es el absurdo proceso mediante el cual se ejerce el libre derecho del capital a protegerse de los aumentos que el mismo capital genera en la sociedad de consumo.

Exactamente igual al chaleco antibalas que usa el delincuente contra las balas que él mismo dispara.

Sin justificación alguna un panadero eleva en la mañana los costos de los productos que él mismo aumentará de nuevo en la tarde “porque en apenas horas las cosas subieron de precios”.

Un taxista que sube arbitrariamente la tarifa diaria que le cobra a una maestra porque un panadero le cobró hoy más caro el pan y lo obligó además a comprar tres litros de jugo que no necesitaba para poder venderle un litro de leche que sí necesitaba.

Una maestra que decide aumentar por tercera vez en el año el costo de la mensualidad del colegio porque el taxista al que le venden el pan caro decidió aumentar la carrerita diaria y además tuvo que comprar unos jugos que no necesitaba.

Un ferretero incrementa los precios de todos sus productos en un 40% porque la maestra de su hijo aumentó la mensualidad por tercera vez, dado que un taxista elevó la tarifa porque un panadero le cobra más caro el pan y le vende unos jugos que no se necesitan.

Ninguno, ni el panadero, ni el taxista, ni la maestra, ni el ferretero, saben de economía. Pero culpan por igual al gobierno por la inflación y lo gritan a los cuatro vientos en la panadería, en el taxi, en la calle y hasta en la ferretería.

Junto con la plaga de los bachaqueros, todos son “actores económicos” que generan niveles injustificados de inflación en el más perfecto ejercicio de libertad económica que se conozca, en el cual cada quien eleva los precios a su antojo argumentando que la causa de los aumentos es la falta de libertad económica. Es decir, la regulación de los precios impuesta por el gobierno a apenas una treintena de los miles de productos que el capitalismo aumenta de precios a diario.

¿Cómo irán a hacer para bajar los precios cuando el socialismo ya no exista y triunfe la propuesta neoliberal cuyo único propósito de gobierno es llegar al poder para liberar los precios?

No hay manera de saberlo. En su delirio proteccionista no se percatan de que cavan su propia tumba, pero no con picos ni palas sino con cajas registradoras.

Algo así como “Pan pa’ hoy y hambre pa’ mañana”.

MUD: Cuando el crimen desplaza a la política

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 09 de mayo de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

El afán de la burguesía por el control de las ideologías generó a través del tiempo infinidad de reflexiones por parte de pensadores y filósofos que estudiaron el tema mucho más allá de su comprensión como simple reducto del pensamiento político o partidista, como suele verse, y que la entendieron como un instrumento más de los sectores dominantes para el ejercicio del control social.

El propósito de Fukuyama cuando habló en 1992 del fin de la historia no era otro que el de promover la idea burguesa del bienestar de la sociedad que representaba la superación de la confrontación ideológica, para dar paso a una dinámica generada por el modelo del libre mercado en la cual el consumismo y no la política sería el determinante del desarrollo humano.

Un concepto manejado mucho antes por Bell en su libro “El fin de las ideologías” (1964) y profundizada en “El advenimiento de la sociedad postindustrial” (1973) y “Las contradicciones culturales del capitalismo” (1976), incluidos ambos por la revista Time en la lista de los 100 libros más importantes del siglo XX.

Marcuse, por ejemplo, trabajaba la idea de la desideologización revisando los postulados de Marx, Hegel y Freud al respecto, llegando a plantear el tema desde la óptica sicológica del individuo como actor ya no de la lucha de clases ni de la alienación social del trabajo sino de la cultura capitalista de la libre competencia, la riqueza fácil y la codicia, impuesta fundamentalmente a través de los medios de comunicación. Un aspecto más que decisivo en la confrontación política en la sociedad actual.

La desideologización es indispensable en el modelo burgués para inhibir el talante transformador propio de los sectores dominados, pero solo hasta cierto punto en donde las contradicciones del capitalismo se expresan en abierto conflicto con el interés supremo de los sectores dominantes por ejercer su dominación.

Una obvia contradicción del modelo capitalista de Estado es su imposibilidad de subordinar formalmente a las clases dominadas como podía hacerlo en el Estado-esclavista o en el Estado-feudal. La apariencia de la igualdad entre las clases sociales es indispensable para la noción de democracia que lo rige. En virtud de ello el desempeño político de los sectores dominados son tolerados de alguna manera, siempre y cuando se orienten hacia el fortalecimiento del modelo de la dominación y no hacia ningún otro.

En ese sentido Poulantzas sostiene: “En el caso del Estado capitalista, la autonomía de lo político puede permitir la satisfacción de intereses económicos de ciertas clases dominadas, limitando aún eventualmente el poder económico de las clases dominantes, frenando en caso necesario su capacidad de realizar sus intereses económicos a corto plazo, pero con la única condición –posible en el caso del Estado capitalista- de que su poder político y el aparato de estado queden intactos” (Poulantzas, 1969).

Es decir, se fomenta desde el capitalismo una concepción servil y rastrera de la política que a la larga termina por convertirse en una instancia inútil y despreciable, generalmente repudiada por la sociedad, para permitir así la perpetuación del modelo.

A través de ese proceso de enajenación de la política para aparentar libertad y justicia, se destruye la noción misma de ideología y se prostituye el ejercicio político abriendo espacios a la antipolítica, a la anarquía y hasta a la institucionalización del crimen en el Estado, en este caso como sector de insondables intereses económicos (y muy alto poder de fuego en la nueva realidad de la delincuencia organizada) que tiende al ejercicio del control social dada su preeminencia fáctica sobre el resto de la sociedad.

Una nueva ética del consumo desmedido, el confort y el placer basado en el lujo y en la moda como ideales de vida, determina el auge creciente de la criminalidad en el mundo. En términos absolutos, las más altas tasas de delitos contra los bienes y las personas se producen hoy en día en los países capitalistas. En ellos, el avance del crimen organizado en los espacios políticos, muy diferente al fenómeno de la corrupción o pérdida de valores éticos que en esos espacios ha sido desde siempre usual, es una realidad incontrovertible.

El político tradicional, entregado a la negociación de la política mediante prebendas, tráficos ilegales y negociados obtenidos en virtud de su relativa influencia en la sociedad, está siendo progresivamente desplazado en el mundo capitalista por el crimen organizado cuya pretensión es precisamente la de independizarse de una intermediación en el acceso al poder que ha terminado por resultarle muy costosa e innecesaria.

El terreno propicio para ello es todo aquel sector desideologizado de la política cuyas bases éticas y morales resulten ya no solo frágiles, como las de la derecha, sino proclives y hasta afines a las ambiciones de enriquecimiento fácil que les son comunes a ambos sectores.

Ese desplazamiento, que se vio desde hace ya varias décadas en Italia con la penetración de la mafia en las esferas del poder político, es el que se ha visto más recientemente en Colombia con la infiltración del narcotráfico y del paramilitarismo en el congreso así como en puestos claves del gobierno. En México, donde los carteles de la droga determinan mediante el sicariato quiénes pueden o no pueden ser candidatos a alcaldes o gobernadores, el fenómeno es también una realidad.

En Venezuela la oposición se ha orientado desde siempre por esa doctrina capitalista del desprecio al debate ideológico. Su único discurso es el de la descalificación y el infundio.

Por eso el reclamo más insistente del Comandante Chávez fue en todo momento el de la necesidad de una oposición responsable que hiciera propuestas serias al país, que pudieran ser discutidas en un gran debate nacional en función del bienestar común.

Pero esa oposición no estuvo nunca, ni lo ha estado ahora, dispuesta a asumir ese importante papel de contrapeso que la democracia le asigna en el Estado. Su negligencia e ineptitud para su propio desempeño han terminado por dejarla atrás para darle paso a una modalidad política que se ha estructurado progresivamente a su sombra signada esencialmente por el afán de la criminalidad.

Contabilizados uno a uno ya no solo los delitos de corrupción política convencionales sino particularmente los crímenes contra la vida y los bienes de las personas constatados con pruebas irrefutables en los que la oposición venezolana ha estado incursa en los últimos 18 años, es perfectamente posible asumir hoy sin exageraciones o acusaciones infamantes de ninguna naturaleza que la derecha venezolana no es ya un sector político infiltrado por el delito, sino una instancia de la criminalidad que ha venido copando el ámbito político para hacerse definitivamente del poder sin intermediación de partidos o sectores políticos que ya no les resultan indispensables.

Desde la inmoralidad que significa fundar partidos políticos con fondos robados al Estado venezolano, recibir dineros de origen dudoso a cambio de favores, manejo de sumas exorbitantes y de estilos de vida groseramente dispendiosos que no pueden ser explicados, hasta las innumerables atrocidades en crímenes, asesinatos, sicariatos, violaciones, etc., en las que aparecen incursos siempre representantes, dirigentes o militantes, de las organizaciones políticas de la derecha, el salto cualitativo (y cuantitativo sobre todo) ha sido de tal dimensión y alcance que sería estúpido continuar calificando ese comportamiento como expresión de enajenación política.

Sin embargo, la campaña mediática montada por esos sectores es la que persigue hacer aparecer a la dirigencia revolucionaria como una banda de rufianes que habrían saqueado el erario nacional en el más gigantesco asalto a los dineros públicos de la historia, y al gobierno nacional en el más criminal del planeta.

La desviación de la atención para culpar a un incierto ladrón que corre delante de la multitud ha sido siempre un recurso eficaz para ocultar al verdadero criminal. Y la oposición lo está utilizando.

Mientras más acusa sin pruebas al gobierno revolucionario (generalmente por acciones delictivas que la misma oposición comete), más evidencias irrefutables de su conducta criminal aparecen.

Los escándalos de las cuentas en los bancos suizos, los de Andorra, y de los papeles de Panamá, en los que al final solo aparece siempre gente de la oposición o de la alta burguesía criolla, así como el respaldo o cohonestación recurrente de ese sector a especuladores, criminales y prófugos de la justicia, son muestra fehaciente de una realidad inocultable; En la derecha venezolana el crimen ha desplazado ya a la política.

@SoyAranguibel

Bachaqueo, desquiciamiento y guerra

Por: José Manuel Rodríguez R.

Recuerdo las terribles imágenes del tsunami en Japón. No puedo olvidar las largas filas de ciudadanos, de todas las edades, silenciosas y estoicas, esperando su turno para recibir un bollo de pan y un cambur. Luego, con una reverencia de conmovedora dignidad, se retiraban a sus refugios. Un sicólogo ligero diría: se ha conjugado una milenaria cultura del sometimiento con un medio natural inestable y agresivo que hace precaria la vida.

Hace días Eduardo Rothe escribió en Aporrea: Venezuela es una maravillosa y fértil república de llanuras, selvas, ríos y serranías, repleta de riquezas, defendida del mar por una cordillera que corre de este a oeste; sus pobladores son gente alegre, igualitaria y despreocupada… Y continua el camarada: Los venezolanos son serios pero informales, sólo cultivan la perfección donde es obligatoria, en la ciencia y la tecnología, la aviación y la música; en lo demás, cultivan un cuidadoso desorden que da a sus obras y labores, a sus ciudades y servicios, un toque de incompleto…

Sin embargo, siento que faltó, en la lista construida por Eduardo, el adjetivo que explique el amasijo de posesos que hacen colas en los automercados para comprar cualquier cosa por docenas; en Movilnet para adquirir celulares; en Liberty Express para recibir los paquetes encargados a Miami. O que califique las amanecidas frente a Tu casa Bien Equipada para adquirir, de un solo golpe los artefactos eléctricos que antes se compraba a lo largo de varias navidades.

En ninguna de esas colas hay hambrientos, ni resignados a recibir la parte que le corresponde en la igualación de un comunismo imaginario. Lo que abunda son señoras de pelo oxigenado, enloquecidas por su irracional antichavismo, atapuzando sus apartamentos clase media con cientos de productos, que terminan vencidos. Gente del pueblo por miles comprando harina “Pan”, azúcar o leche como si administraran areperas. Colombianos por centenares comprando bultos de champú, jabones o desodorantes como si todos fueran dueños de peluquerías. Y sin duda, guerreros corporativos.

jmrr44@hotmail.com

Aranguibel con Esther Quiaro: ” Las revoluciones de colores no han traído jamás bienestar a los pueblos”

kiev3

Alberto Aranguibel sostiene este miércoles 19 de febrero en entrevista con Esther Quiaro en el programa Al Instante, por Actualidad Unión Radio, que las revoluciones de colores que se han llevado a cabo en los países de Europa del este y del Medio Oriente, jamás han arrojado bienestar ni desarrollo a los pueblos de esas naciones, sino que por lo general han representado un verdadero atraso para sus democracias en la medida en que lo que generan es una cultura de anarquía social donde el único que siempre gana es el imperio norteamericano. Afirmó que, aunque resulte incongruente para algunos, en Venezuela lo que sucede en este momento es, por una parte, demostración de la profunda democracia que se experimenta en el país, y por la otra, la evidente articulación de un plan para derrocar al gobierno con base en el manual del Golpe Suave creado por Gene Sharp, que usa los EEUU para derrocar gobiernos que no le resultan afines, generando amenazas no solo a la estabilidad del gobierno bolivariano, sino para la democracia, en la medida en que se “educa” al país en la idea de la anarquía como instrumento para satisfacer la aspiración de poder de algunas minorías, lo que tiende a acabar con la idea del voto como herramienta del Pacto Social para alcanzar el desarrollo armónico de la sociedad.

Oiga aquí la entrevista completa:

Karen Méndez: Del gorilismo al golpe suave

golpe suave

por: Karen Méndez / http://karenmendezl.blogspot.com

De mil y un maneras la oposición venezolana ha intentado acabar con la Revolución Bolivariana. En abril de 2002 ejecutaron un violento golpe mediático y militar, pero en tan sólo 48 horas el pueblo los derrotó; luego paralizaron la industria petrolera y fracasaron, desataron multi-focos de violencia con las conocidas guarimbas y se quemaron, promovieron una insurrección militar en la Plaza Altamira y allí se secaron, contrataron un centenar de paramilitares colombianos para asesinar al Presidente Chávez y fueron descubiertos, activaron un referéndum revocatorio y volvieron a perder, durante 14 años han desatado una feroz arremetida mediática y nada han logrado, trajeron a reconocidos terroristas internacionales para crear una ola de violencia incontenible y fueron neutralizados. Cansados de alimentar un prontuario golpista que no los ha llevado a nada, la oposición venezolana decidió migrar a nuevos guiones, que en nombre de la “paz” y  “la no violencia”, pueden debilitar y destruir los pilares que sostienen al Gobierno, tal como lo plantea el ideólogo estadounidense Gene Sharp, y tal cual lo han  ejecutado algunos sectores de derecha en Serbia, Ucrania, Libia y actualmente en Siria.

Si bien el guión Sharp ha fracasado en países como Bielorrusia, Rusia e Irán, también es cierto que a través de este método no violento se ha logrado derrocar a una decena de gobiernos que no sirven a los intereses de Estados Unidos, bien sea por sus procesos de emancipación y luchas antiimperialistas o porque ya se les hace insostenible seguir apoyando regímenes realmente totalitarios, represores y desacreditados mundialmente, como los de Egipto, Túnez y Baréin.

El plan de golpe suave que recomienda Gene Sharp para derrocar gobiernos está basado en 3 fases: la protesta, la no cooperación y la intervención. Para lograr cada uno de estos pasos Sharp recomienda 198 métodos, entre ellos el boicot económico, la no cooperación política y social, las huelgas, el acoso a funcionarios, el despliegue de rumores, el plagio y la erosión de mitos y símbolos, el saboteo dentro de las instituciones gubernamentales, marchas, mítines de protestas, huelgas estudiantiles, patronales y penitenciarias, el bloqueo a las líneas de mando o información, la falsificación de documentos y provocar detenciones de sus líderes.

Aunque la teoría de golpe suave utiliza el nombre y la lucha de Gandhi como referente, su creador Gene Sharp dejó claro desde el principio que “no se trata de pacifismo o creencias religiosas, sino que se trata de la lucha no violenta estratégica que busca apoderarse del poder político para negárselo a otros mediante armas psicológicas, políticas y económicas”. Su amigo, el ex coronel del ejército estadounidense, Robert Helvey, es aún más claro “ya pocos países pueden permitirse uso extensivo de armas costosas (…) ya se cambiaron las armas. Ya no son bombas y fusiles, ahora son mentiras y boicots”.

Bob Helvey, ex combatiente de la Guerra contra Vietnam, es una ficha clave tanto para Sharp como para los servicios de inteligencia estadounidense. Fue este hombre quien logró convertir la teoría de Sharp en una realidad. En el año 2000, el Instituto Nacional Republicano, el ala más agresiva del partido Republicano estadounidense, le encomendó a Helvey  la tarea de entrenar mediante el guión Sharp a la oposición serbia para derrocar al gobierno de Slobodan Milosevic. Tras su éxito, las conocidas “Revueltas de Colores” se extendieron por otros países de Europa del Este, Medio Oriente, y Asia.

EL GUIÓN SHARP Y SUS PUNTOS DE GIRO

El plan Sharp casi siempre se activa después de coyunturas electorales. Su apuesta es deslegitimar al gobierno tanto dentro como fuera del país para así justificar su desacato al estado de derecho.  Mientras tanto van socavando los pilares de apoyo como la policía, la fuerza armada, los empleados públicos, los medios de comunicación (“porque si se quiere tener éxito se deben tener los medios para publicar mensajes a un público receptor” como recomienda Bob Helvey). También socavar el apoyo de la comunidad empresarial suministradora de bienes y servicios que el gobierno no controla, Seguir leyendo “Karen Méndez: Del gorilismo al golpe suave”