MUD: La quimera del triunfo

Por: Alberto Aranguibel B.

Fracaso tras fracaso, la MUD reincide terca y persistentemente en tropezar de nuevo con la misma piedra, sin que ninguno de sus integrantes les alerte acerca del desatino de aplicar siempre la misma errada lógica de negarse a prevenir la derrota. Su visión es la de una clase prepotente y arrogante que a través del tiempo ha aprendido a regocijarse cada vez más en la insustancial idea de la supremacía que le es tan propia.

Todos, absolutamente todos los opositores, son víctimas del mismo síndrome de Disneylandia, que les hace creer con la mayor pasión que en cada nueva actuación del antichavismo hay una inevitable inminencia de triunfo total y definitivo de quienes han fracasado siempre, precisamente por su empeño en aferrarse obcecadamente al mismo esquema de la ilusión sin sustentabilidad. Exactamente el mismo formato de las comiquitas, donde las soluciones están determinadas más por la magia del deseo que por la certeza ineluctable de la realidad.

La burguesía (y los igualados de la clase media que se asumen como burguesía) no ansía la riqueza para realizar el disfrute del confort al que su doctrina la obliga. Bajo su filosofía, la acumulación de riqueza en pocas manos no está determinada por postulado ideológico alguno, sino que emana de su impostergable necesidad de utilizar el poder del dinero para mantenerse por encima de los demás.

La guerra que esa burguesía ha desatado contra la economía y la democracia venezolana es el escenario perfecto para quienes asumen la ilusión como la fórmula liberadora de las fuerzas telúricas que logren por fin el ansiado reacomodo del orden universal, tal como ellos lo conciben.

A diferencia de sus incontables fracasos anteriores contra el chavismo (en los que llegaron a prometer hasta “hallacas sin Chávez” y decenas de “marchas sin retornos” y “últimas trancas” de manera interminable desde hace casi veinte años) el de esta oportunidad está determinado por un condicionante particular; la arrechera. Aquella de la cual sus líderes dijeron que sería el acicate absoluto e indispensable para desatar la furia incontenible de la supremacía de clase por la que tanto han luchado sin resultado alguno.

No solo en boca de su líder más prominente, sino en cientos de miles de pancartas, carteles, avisos, y millones de mensajes por las redes sociales, insistieron con la más frenética terquedad en la urgencia de activarse todos usando la fuerza desencadenante de la ira como detonante de su redención como clase pudiente del país.

Hoy, cuando en verdad puede decirse que están bien arrechos, los signos de esquizofrenia delirante son más que evidentes entre los opositores. Con lo cual se infiere que en algún momento de ese largo trayecto de penurias debe haberse producido el fenómeno de la sobredosis en la inoculación del odio que desde hace tanto practican entre los suyos.

El problema con ellos no es ideológico, pues, sino neurológico.

Linchar venezolanos en la vía pública, incinerar con gasolina todo aquel moreno que les parezca chavista, degollar indiscriminadamente a quien tenga la mala suerte de pasar frente a una guaya invisible colocada por ellos, hacer saltar por los aires heridos de gravedad a funcionarios que son atacados con explosivos detonados a control remoto, incendiar centros materno infantiles llenos de pacientes y personal médico, matar en turba a batazos a un individuo desarmado y maniatado como a tantos les han hecho en esta ola de demencial criminalidad que ellos insisten en denominar “protestas pacíficas” para esconder su cobardía y su miseria humana, no es un planteamiento político sino una aberración que solo puede derivar de la insania mental crónica y en grado definitivamente terminal.

Sin embargo, para ellos no se trata de una cadena de aberraciones criminales sino del anuncio del triunfo tan añorado y tan largamente postergado por el que tanto han luchado.

En su perspectiva cada muerto es un avance. Cada pierna o brazo desgarrado por la acción del terrorismo que han desatado hasta contra su propia gente, es un nuevo anuncio de la cercanía de la meta anhelada. Cada explosión, cada destrucción de un bien público o privado, es la buena nueva de la asunción al poder.

En Colombia, sin ir muy lejos, las FARC mantuvieron el más cerrado combate contra el ejército de esa nación por más de medio siglo. Más de veintidós mil hombres y mujeres organizados y entrenados, en pie de guerra y armados hasta los dientes con el poderoso armamento del que disponían (y del cual seguramente todavía disponen), jamás pudieron hacerle ni mella a la estructura militar colombiana, ni mucho menos derrocar a ninguno de los trece gobiernos de derecha que se sucedieron mientras duró la insurrección. Más de doscientos veinte mil muertos le costó a Colombia esa guerra.

Quien en las filas opositoras pueda estar pensando que asesinando Guardias Nacionales o incendiando establecimientos públicos con cuarenta o cincuenta terroristas en uno que otro de sus municipios puedan llegar a derrocar un gobierno cuya mayor fortaleza es la férrea cohesión cívico-militar que lo sustenta, es definitivamente un deschavetado de cerebro carcomido por su deliro de supremacía.

Estupidez que se agiganta con la concepción de democracia que han terminado por asumir como su propuesta más consistente al país. La de llevar a prisión a todo aquel chavista que no logren exterminar físicamente en el supuesto negado de llegar a poder, siempre en nombre de la libertad y de la lucha por los derechos humanos que dicen defender.

De ahí que una organización que durante más de quince años se ha presentado como defensora de los derechos humanos, la ONG Provea, sea la primera en amenazar hoy con la más brutal persecución a los trabajadores de la Administración Pública que voten en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente prevista para el 30 de julio, en el quimérico caso de ser la derecha gobierno en el país.

Ni siquiera Hitler, Franco, Mussolini o Pinochet, se dirigieron a la opinión pública en el tono amenazador de muerte y persecución con el que la derecha venezolana, absolutamente todos los líderes y militantes de la oposición, se refieren hoy a lo que harían ellos con el chavismo. Ninguno llegó a abrazarse públicamente con los terroristas a quienes les ordenaban los exterminios en masa que cada uno de ellos perpetró contra su propio pueblo, como lo hacen aquí frente a las cámaras los líderes de Voluntad Popular y Primero Justicia.

“La mejor noticia de esta mañana –bufa un opositor en su cuenta tuiter- logramos que le cerraran la cuenta a Winston Vallenilla”, celebrando el brutal ataque a la libertad de expresión que esa arbitraria medida del gigante de las redes sociales comprende.

Todo ello en función de la misma demencial noción de democracia que supone que no habrá libertad en el país hasta tanto no lleguen al poder los que jamás logran reunir una mayoría verificable en los votos. Algo así como un torneo interminable donde el juego no se acaba hasta que no gane el que siempre pierde.

La manera más acabada de llevar a cabo ese siniestro plan de persecución y exterminio de millones de venezolanos, es la de convertir su lucha en una recreación exacta del mito de los dioses contemporáneos que representan las figuras de los héroes de las tiras cómicas que han alimentado el pueril imaginario de la clase con mayor poder adquisitivo en la sociedad, para que no exista posibilidad alguna de verse confundidos con el pueblo. Disfrazarse de superhéroe no es nada más una ridícula forma de lucha, sino una patética y decadente manera de establecer distancia con el populacho al que engañan y aborrecen.

Se les ha metido en la cabeza (o en lo que pueda quedarles de ella) que a medida que transcurran más días de muerte, destrucción y terrorismo en los dos o tres rincones de sus muy pocos municipios guarimberos, más cercana estará su posibilidad de triunfo.

¿Qué clase de triunfo puede ser para una oposición que después de cien días intentando derrocar a un gobierno, los ministerios, la banca, los comercios, las empresas, las escuelas y universidades, el transporte, los servicios públicos, los restaurantes, las clínicas, los medios de comunicación y los cines sigan funcionando con entera normalidad y el Presidente siga siendo el mismo?

Solo los imbéciles acostumbrados a ver la vida como una tira cómica, no entenderán jamás que ahí lo que hay son más de cien días de costosos fracasos continuados.

@SoyAranguibel

 

Oposición hija de ruta

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 14 de marzo de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Decía en una ilustración luminosa el presidente del Ecuador, Rafael Correa, que acusar a Cuba y no al genocida bloqueo norteamericano contra la isla por no haber logrado salir de la pobreza durante medio siglo de revolución, es exactamente lo mismo que acusar a un individuo hundido y atado con cadenas en el fondo de una piscina por no lograr salir a flote.

La frase, aunque parezca en principio inaplicable a la completamente diferente realidad venezolana de los últimos diecisiete años, sirve sin embargo para explicar el inmenso percance que ha representado la oposición durante todos estos años para el país, a partir de su tozuda manía de intentar destruir el único proceso de nuestra historia republicana verdaderamente inclusivo y humanitario, en vez de labrar un espacio político basado en una alternativa democrática de bienestar y de progreso que sirva por igual a todas y todos los venezolanos.

La Venezuela que pretende presentar hoy la derecha ante el mundo, es la de una nación al borde del Apocalipsis, en la que la hambruna y la miseria estarían socavando las posibilidades mismas de la existencia humana, que según la oposición estaría ya en una fase terminal de la cual solo podría ser salvada si unos terroristas son liberados de la justa prisión a la que han sido sometidos por los tribunales en virtud de sus actos contra la vida de las personas, y si un adeco es elevado a la Presidencia de la República, ya no mediante el sufragio universal, directo y secreto en el que se fundamentan las democracias avanzadas del mundo, sino mediante las facinerosas artimañas de un grupito de bandidos en la Asamblea Nacional a la que llegaron mediante el voto popular con la promesa de trabajar para resolver los problemas que hoy enfrenta el país, pero que es lo menos que han hecho en los ya larguísimos dos meses que llevan de funciones parlamentarias.

Cuando se examina meticulosamente y sin apasionamientos bastardos la actuación de la oposición venezolana en los últimos diecisiete años, se encuentra con facilidad que no ha habido ni una sola acción llevada a cabo por ese sector en beneficio del país.

La lista de actuaciones contra la democracia, empezando por la sistemática obstaculización a todas y cada una de las leyes dirigidas a beneficiar al pueblo que les ha tocado debatir en los momentos en que han sido bancada en el parlamento, entre las que destacan las leyes de pesca, de hidrocarburos y de tierras, por las cuales dieron inicio al proceso que los llevó al golpe de abril en 2002, la ley del trabajo que de manera recurrente acusan de causante de las crisis económicas que el sector privado genera con su afán especulativo y usurero, la ley de educación que según ellos es un instrumento de adoctrinamiento castro comunista, la ley del Banco Central de Venezuela al que pretenden entregar en bandeja de plata al Fondo Monetario Internacional como institución reprivatizada, la ley de vivienda y hábitat que aspiran a convertir en una herramienta de bancarización de la política social más importante de la revolución, entre muchas otras que la MUD necesita derogar o adulterar al menos, está orientada a lograr su propósito de servir la mesa a las transnacionales norteamericanas para el saqueo que todas ellas se proponen llevar a cabo con la economía de nuestro país.

Durante más de tres lustros, esa oposición pendenciera se ha guiado por lo que ella misma denomina hoja de ruta, que comenzó con su intento de frustrar la aprobación de la primera constitución votada legítimamente por el pueblo y para el pueblo, y que siguió con el derrocamiento del Presidente constitucional de la República y el desconocimiento flagrante no solo de esa misma constitución sino de todo el ordenamiento jurídico nacional e internacional en el ámbito de los derechos humanos, así como la dilapidación de más de 27 mil millones de dólares en el más doloroso martirio sufrido injustamente por nuestro pueblo producto del infame paro petrolero que siguió a la felonía golpista de aquel infausto abril de 2002.

De ahí en adelante, esa hoja de ruta ha marcado el rumbo de las guarimbas del 2004 y del intento una vez más de derrocar mediante referéndum al Presidente legítimamente electo por la más inequívoca mayoría de los venezolanos, como fueron siempre los triunfos del Comandante Chávez, así como también la obtusa trampa política de la abstención a la que jugaron en la elección parlamentaria de aquel entonces para intentar derribar al Estado ya no desde el poder ejecutivo, sino por su flanco legislativo.

En esa ruta, la oposición ha explorado todas las fórmulas inconstitucionales más impensables para hacerse del poder como única tarea importante en su agenda, incluyendo la importación de paramilitarismo para generar violencia y el llamado persistente a derrocar al gobierno revolucionario, primero del Comandante Chávez y ahora del presidente Maduro, solo porque la dirigencia opositora se siente hija de una ruta que lo único que ha causado a los venezolanos es pesar y dolor.

No existe una sola propuesta en esa hoja de ruta que no contenga una profunda carga conspirativa edulcorada con el lenguaje avieso y manipulador de la demagogia cuartorepublicana más nauseabunda e inmoral. Su referencia al chavismo es siempre incitando al odio y al revanchismo político más brutal y salvaje, sin miramientos éticos de ninguna especie, como acaba de expresar esta misma semana el repugnante y vomitivo truhan Américo De Gracia, a quien vimos a pocos metros de nosotros en el hemiciclo del parlamento con ocasión de la última presentación de la memoria y cuenta del presidente Chávez ante ese cuerpo legislativo en 2012, agredir como una bestia a gritos y con insultos incalificables a una humilde compatriota que desde el público vitoreaba amorosa al líder de la revolución, y quien llega sin ningún pudor al extremo de infamar hoy con su cloacal verborrea a la esposa e hijo del diputado Héctor Rodríguez, solamente por la condición límpida e inobjetablemente revolucionaria del jefe de la fracción chavista en la Asamblea.

Esa es la misma ruta de la que surgió la cadena de actos terroristas más cruenta de toda la historia democrática en Venezuela, conocida como “La Salida”, que se llevó por delante no sólo la vida de más de cuarenta y tres venezolanos que no tenían razón alguna para morir de la forma atroz en que murieron asesinados en las decenas de guarimbas criminales que los conspiradores montaron en el país, sino la salud de más de ochocientos compatriotas heridos a los que les fue arrebatada injustamente su felicidad por el empeño de unos atorrantes niños burgueses que juegan hoy a la destrucción de la paz del pueblo con el único propósito de alcanzar de manera antojadiza el poder que ellos asumen como un botín al que tendrían derecho por designio Divino.

Esa ruta es la ruta de la destrucción, de la maldad, de la arrogancia burguesa contra el pobre, contra la justicia social y el bienestar del pueblo. Es la misma ruta de la entrega del país al imperio norteamericano a cambio de un vulgar puñado de dólares con el cual vivir a plenitud su autoexilio mayamero rodeados de los lujos de los que alardean a costa del hambre y del dolor de los venezolanos, a quienes buscan arrebatarles sus viviendas, sus alimentos y servicios públicos a bajo costo, su estabilidad laboral, sus prestaciones, su educación gratuita y su felicidad, para hacer que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más y más pobres como inevitablemente sucede en el mundo capitalista de hoy en día.

Habiendo logrado la reducción de la brecha entre ricos y pobres como ningún otro país del mundo en los últimos diez años, habiendo elevado el índice de desarrollo humano como lo ha elevado la revolución sin que nadie pueda refutar esa cifra que arrojan los informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD), habiendo pasado a los países más avanzados en matrícula estudiantil como lo ha hecho Venezuela en este periodo y, lo más importante, habiendo impedido que la crisis mundial del capitalismo y la caída del precio del barril de petróleo nos pusiera de rodillas frente al Fondo Monetario Internacional y a sus recetas hambreadoras de eliminación de puestos de trabajo, de pensiones, de gratuidad de la enseñanza y de los servicios básicos, uno se pregunta, ¿Cuánto bienestar no habría alcanzado nuestro pueblo sin la incesante perturbación obstruccionista y saboteadora de una oposición cruel y miserable como la que hoy tenemos en Venezuela?

¿Hasta cuándo seguirá haciendo daño esa oposición hija de ruta?

 

 

@SoyAranguibel

Los secretarios de la MUD

Mesa de la Unidad

Por Alberto Aranguibel / Últimas Noticias, 13 de septiembre de 2014

La crisis de la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que no es mesa sino grupo, ni unitaria sino divisionista, ni democrática sino conspiradora, no deviene de su inviable formulación (una juntura de inconsistencias pegada con saliva de loro) sino del terco empeño por tratar de engañar a todo el mundo durante todo el tiempo con el cuento de la robustez política de la cual en realidad han carecido siempre.

Cabalgar sobre la ola del antichavismo que los medios crearon durante décadas de anticomunismo entre un segmento de la población, como si el mismo fuera el resultado de acertadas y profundas reflexiones ideológicas y programáticas surgidas de su propio seno, además de constituir un robo en descampado de un logro político de la misma sociedad opositora, es un proceso de autoengaño enfermizo que no resolverá jamás los problemas de fondo de ese entente electoralista.

De modo que el desmantelamiento por el que hoy atraviesa ese equívoco mal concebido y disfuncional no es el resultado de la renuncia de su secretario ejecutivo, sino que la misma es el producto directo de la insoportable disparidad de criterios y apetencias individuales y grupales sobre las que se asienta ese malhadado proyecto. Su salvación, entonces, no será en modo alguno el nombramiento de una nueva autoridad. Lo más seguro es que, por sus propias deficiencias, el arribo a una nueva conducción solamente sirva para terminar de hacer implosionar las pocas estructuras que sobre sus ruinas queden.

De ahí que la fórmula que pudiera aparecer como más viable para lograr un verdadero consenso entre las disparidades que ellos constituyen, seguramente terminará reproduciendo la atomización que han intentado ocultar durante más de una década. Es decir, la fórmula de la coordinación colegiada de varios secretarios ejecutivos que cumplan funciones similares de vocería pero sin sobresalir en modo alguno por encima de ninguna de las múltiples corrientes ideológicas o políticas del grupo. Algo así como una tapa que haga juego con la olla.

Un experimento de dirección colectivista fracasado a lo largo de la historia, como aquel de la Comuna de París en 1871, pero que dada la precariedad de la MUD, pudiera resultar un paliativo más de conmiseración en su hora postrera.

@SoyAranguibel

Parlamento investigará contratación de empresa de Beatriz De Majo con instituciones del Estado

kapacita2

SIBCI / Martes 24 septiembre, 2013

El diputado carabobeño José Avila, de la bancada del PSUV en la Asamblea Nacional, se comunicó con el columnista Alberto Aranguibel para informarle que el parlamento abrirá una investigación sobre la denuncia formulada este lunes sobre las contrataciones que mantiene una empresa de informática de la internacionalista antichavista Beatriz De Majo con la Cancillería venezolana y otras instituciones del Estado.

Según explicó Aranguibel, en conversación telefónica, el parlamentario carabobeño lo llamó para pedir detalles sobre los señalamientos efectuados a través de la cuenta twitter @SoyAranguibel y para expresarle el compromiso de la AN de determinar como se efectuaron esas contrataciones.

Asimismo Aranguibel reveló que la firma de De Majo, Kapacita, no está inscrita en el registro nacional de contratistas tal como se puede comprobar al buscar el nombre en el portal web del Servicio Nacional de Contrataciones, http://www.snc.gob.ve.

A su juicio eso indica que las contrataciones se hicieron violando la ley de licitaciones, toda vez que el requisito de estar inscrito en el SNC es requerido para toda empresas que contrate con organismos del gobierno.

Aranguibel precisó que el aspecto más llamativo de la denuncia es el relacionado con la “inmoralidad” de los factores de oposición, pues mientras proclaman la ilegitimidad de las instituciones se “enchufan” en organizaciones públicas para disponer de recursos financieros.

Comentó que no le parece casual que entre los clientes de Kapacita estuvieran justamente el MRE, los bancos, cuerpos policiales y el proveedor de los sistemas de votación, Smartmatic. Y volvió a llamar la atención sobre la relación que mantiene el esposo de De Majo, Gustavo Roosen, con Thor Halvorssen, un venezolano agente de la CIA que participó en una campaña de atentados con explosivos en 1993.

El comunicador también indicó que no ha recibido presiones de parte del gobierno y tampoco el publico le ha cuestionado sus señalamientos. Por el contrario le ha expresado su confianza en la veracidad de la denuncia.

Tampoco en la emisora radial YVKE, perteneciente al sistema público de medios, donde conduce un programa matutino se le ha objetado su posición.

Fuente: http://www.sibci.gob.ve/2013/09/parlamento-investigara-contratacion-de-empresa-de-beatriz-de-majo-con-cancilleria-e-instituciones-del-estado/

 

JVR: La conjura: lenguaje y práctica

si-vienen-saldremos

Por José Vicente Rangel /foto Fidel Vásquez

Avanza en el país el golpe continuado -o la “conspiración permanente”, en el lenguaje de François Mitterrand. Es como la hiedra, planta que trepa lentamente los muros. Por ahora la situación está a nivel de conspiración, con la intención de desembocar en el golpe, una vez que los dirigentes de la conjura consideren dadas las condiciones para actuar. ¿Cómo ejecutar la acción? Los preparativos marchan a buen ritmo y los dirigentes de la aventura se identifican con más nitidez.

2 Ahora bien, lo cierto es que los venezolanos no se dejarán conducir otra vez al matadero como pendejos. Ya se salieron con la suya los protagonistas del 11-A -así el recuerdo duela a los asaltantes de la Constitución-, y no podrán repetir, impunemente, aquellos infames acontecimientos. Porque Venezuela cambió de verdad. Es lo que ellos no entienden. No lo creen, o, en el fondo, lo desprecian. Nunca hicieron la autocrítica del fracasado golpe de Carmona, en el que todos participaron. Sobre las causas reales del desastre. Lo atribuyeron a fallas en la conducción. A que Fedecámaras, un organismo empresarial desacreditado, la asumió. O a la inexperiencia política del usurpador. Se autoengañaron entonces, y lo siguen haciendo porque la arrogancia les vela la mente. En un contexto diferente al actual, con un Gobierno con poca experiencia, sin el desarrollo institucional que hoy tiene el país, los sectores comprometidos con el golpe, con recursos infinitamente superiores, sin embargo fracasaron. Lo cual ocurrió por una razón fundamental: subestimaron la capacidad de respuesta del pueblo y de la Fuerza Armada.

3 Pero insisten en el error, que para ellos no es tal. Son los mismos de ayer. Nombres e intenciones. Basta con recurrir a las publicaciones de la época, fotos en los diarios, reportajes de televisión, para ver cómo se repiten los rostros. Los principales protagonistas en la calle, Capriles y López; en Miraflores -durante la juramentación vergonzosa de Carmona-, reiteran con desparpajo y arrogancia, la actitud que les permitió destacar en esas sórdidas jornadas. Actualmente traman lo mismo. Se mueven en el país y en el exterior con un mensaje letal. Contactan militares y recurren a asesorías publicitarias que trabajan a base de infamias. Es el retrato en familia del pasado, ahora actualizado. Con el discurso de siempre: sedicioso, ofensivo contra las instituciones, desconocedor del Estado de derecho. Insultante. Escatológico. Con apoyo mediático similar al que funcionó el 11-A para divulgar el operativo: la marcha, la celada artera y cruenta frente a Miraflores y el remate con el intento de asaltar la sede presidencial.

4 Quien difiere de ellos es agraviado soezmente. Hombre o mujer. Ciudadano común o en cargos públicos. En la mira están: Tribunal Supremo, Ministerio Público, Defensoría, Contraloría General, Consejo Nacional Electoral, Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), y, por supuesto, miembros del Ejecutivo y Legislativo (salvo los suyos). Los integrantes de las instituciones son unos vendidos, enchufados, corruptos, incondicionales. Lenguaje y práctica marchan juntos. Es indispensable bombardear con discursos virulentos, destruir reputaciones, desmoralizar y socavar instituciones. ¿En función de qué? De preparar el terreno para el asalto final, que no es otro que ¡el golpe! Como lo pronosticó el ex candidato el pasado 1º de mayo cuando dijo: “El Gobierno tiene los pies de barro y en cualquier momento se cae”. ¿Tendrá ya la fecha? Y algo más: el pasado lunes. Por la noche, la nueva directiva de Globovisión recibió a Aveledo, Borges y Medina, quienes con arrogancia afirmaron que “el país puede cambiar en cinco meses”. ¿Confirmación de la “conspiración programada” y el “golpe continuado”?

Laberinto 

– Pregunta ingenua: ¿por qué los virulentos ataques contra los compradores de Globovisión y silencio absoluto respecto a quien vendió el canal? Nadie obligó a Zuloaga a venderlo. Lo hizo porque quiso, y por una buena suma de dinero. Los indignados con la operación comercial podrían pensar en Judas y los 30 denarios…

-A propósito, el abogado de la empresa, el mismo de los anteriores dueños, afirma: “Muchos de los que opinan sobre la nueva línea editorial del canal de noticias no conocen la totalidad de los hechos”…

-A la Conferencia Episcopal Venezolana le preocupa -lo expresa en un comunicado que publica el semanario “La Iglesia Ahora”- la extrema necesidad que tiene la institución para encontrar el vino adecuado, debido a la falta de divisas para importarlo. Recomienda caldos argentinos y chilenos de buena calidad porque los franceses, españoles e italianos son costosos. Firma: monseñor Freddy Fuenmayor Suárez, obispo de Los Teques, presidente de la Comisión de Liturgia (sin comentario)…

-Según Capriles, “depende del Tribunal Supremo la solución del conflicto político que vive el país”. Es decir, que el difamado TSJ, agredido a mansalva, descalificado como institución -al igual que todos sus miembros- por el ex candidato, carga con la responsabilidad de resolver la crisis que a diario él alimenta. También olvida que dijo, restándole autoridad y legitimidad al TSJ para decidir sobre la impugnación del resultado electoral del 14-A, que lo hace pero con la intención de recurrir luego a la internacional. ¡Quién entiende al personaje!…

-Se reactiva en el Ministerio Público el caso de una dama con figuración social y mediática, presuntamente implicada en tráfico de influencia en una dependencia oficial hace algún tiempo…

-El lenguaje de la derecha es igual en todas partes. Ejemplo: Álvaro Uribe, amigo y defensor de los líderes de la derecha venezolana, sostiene ante el acuerdo de La Habana entre el Gobierno colombiano y las Farc que devuelve a los campesinos las tierras usurpadas por terratenientes y paramilitares, que “el presidente Santos premia a los asesinos con el acuerdo sobre el agro”. Claro: Uribe está ligado a ambos sectores. Ejemplo: el representante Iván Cepeda introdujo una acusación en contra del ex presidente ante la Comisión de Acusación de la Cámara del Congreso colombiano por su vinculación con el general Santoyo, su jefe de seguridad, extraditado a EEUU y declarado culpable por sus vinculaciones con los paramilitares.…

-Las aguas del malestar social y político se agitan cada día más en España. El desempleo se incrementa semana a semana (7 millones de parados); la inflación se dispara; las cuentas del Estado no cuadran; las autonomías se rebelan; los bancos se hunden, pero los banqueros salvan sus fortunas; la gente pierde sus viviendas; instituciones como la monarquía y los partidos crujen. Con lo cual la opción de la derecha, el PP y Rajoy, fracasa estrepitosamente. Se trata del modelito que propone la oposición en Venezuela. Buen espejo para mirarse…

-Unos cuantos desearían, para salir del chavismo en el país, un “general de las tinieblas”, como José Rafael Videla, el genocida que acaba de morir en Argentina. Lo prefieren a Cristina. En eso coinciden con la derecha argentina, que de nuevo anda en aventuras…

-La campaña contra Diosdado Cabello cruzó la línea roja. Recuerda lo que pasó con el fiscal Danilo Anderson. Fue satanizado en forma tal que lo colocaron en la mira de los asesinos. Hasta que consumaron el abominable crimen. Diosdado y los organismos de seguridad del Estado tienen que estar muy alertas…

-Farsantes: ofenden y mienten como les da la gana, y al mismo tiempo denuncian que no hay libertad de expresión en Venezuela…

-Lo de Colombia: mezcla de provocación caprilera con ¿”ingenuidad” de Santos?