Imagen

Aranguibel en Sputnik: Rusia sabe que reunión de Lima es una trampa de EEUU

Captura de Pantalla 2019-07-31 a la(s) 12.57.26 p. m.

Anuncios

Fascismo made in USA: del Plan Cóndor al Cartel de Lima…

Por: Ildefonso Finol
(Ensartaos.com.ve)

 

En la década del setenta del siglo pasado, el imperialismo estadounidense no dudó en imponer en América Latina, bajo la doctrina de seguridad nacional, una docena de gobiernos militares de corte fascista, que frenaron a sangre y fuego los movimientos de liberación y las expresiones más progresistas de la izquierda democrática del continente.

Porque hay tres verdades que cada vez se me hacen más contundentes y diáfanas:

1)   El imperialismo no se suicida ni se deja desplazar por las buenas

2)   La derecha no perdona, no descansa, no se rinde, y siempre acecha

3) El imperialismo y las derechas que lo secundan, son esencialmente cínicos y sanguinarios, aunque utilicen las formalidades democráticas para legitimarse.

El autodenominado “Grupo de Lima” es la “Operación Cóndor” por otros medios.

II

La “Operación Cóndor” fue una conspiración transnacional contra la izquierda latinoamericana, dirigida por Estados Unidos a través de la CIA y otras agencias, con el concurso de militares formados en la Escuela de las Américas, que actuaron dentro de sus países como fuerzas de ocupación, aplicando la represión generalizada para acallar al movimiento social, y la persecución y eliminación selectiva del liderazgo, para descabezar las opciones políticas de la liberación nacional y el socialismo.

Estos regímenes violadores de derechos humanos, que cercenaron la sindicalización y las libertades ciudadanas, tuvieron su expresión económica en la preeminencia absoluta del capital con medidas neoliberales que exprimían la clase trabajadora mientras entregaban los mejores negocios a las transnacionales.

plan-condor-16

Las movidas sobre el tablero geopolítico fueron conformando un mapa del terror, que sumó a Paraguay, Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile, Argentina, entre otros, con sucesivos golpes de Estado que colocaron en el poder a criminales sumisos a la bota yanqui.

III

Para llegar al “Cartel de Lima”, primero hubo que tumbar a Zelaya en Honduras (¿Quién se acuerda de Micheletti?) y luego a Lugo en Paraguay. Nada de eso fue casual o fortuito. Estamos ante un plan restaurador del capitalismo dependiente como satélite del centro imperialista. Comenzaron por los eslabones más frágiles de la cadena, y llegaron hasta el mismísimo gigante suramericano: Brasil.

plan condor 15

Si en la “Operación Cóndor” los peones eran en su mayoría militares activos, hoy en el “Grupo de Lima” sirven empresarios, políticos, jueces, obispos católicos y pastores evangélicos. Habrá que dedicar un estudio al papel del gremio de abogados y las sectas protestantes en la embestida conservadora. Los medios de comunicación se adaptan y pueden mutar a “redes”, falsear realidades, imponer matrices, manipular emociones.

Macri y su familia se beneficiaron de contratos en tiempos de la dictadura. Piñera es un empresario mimado del pinochetismo. Paraguay es gobernado por un pupilo de Stroessner. Bolsonaro es un militar nostálgico de la época militarista. Granger –el de Guyana- es otro militar pro yanqui, agente facturado de la Exxon. Tal es el perfil de las piezas del ajedrez gringo. También caben tecnócratas y patiquines con pedigrí cipayo.

Si nos causara extrañeza la presencia de la ponderada Costa Rica o la pragmática Panamá, sólo consideremos el peso que el narcolavado de dólares ha adquirido en esas pequeñas colonias y sabremos lo que ocurre.

IV

En la “Operación Cóndor” la coordinación represiva la asumió la DINA chilena, mientras que Paraguay sería sede del “archivo del terror”, así como Argentina y Uruguay serían laboratorios de torturas y desapariciones. Entre los sabuesos y matones habría funcionarios de todas las agencias de espionaje, incluida la CIA, con su tristemente célebre Michael Townley, más una jauría de los rabiosos anticubanos Posada Carriles y Orlando Bosh, operando a sus anchas desde la Venezuela del democristiano Caldera y el adeco Carlos Andrés Pérez.

En el “Cartel de Lima”, la sede simbólica es Perú desde la presidencia del empresario y burócrata corrupto Kuczynsk y su invisible sucesor, pero la batuta la lleva el gobierno de Colombia, muy activo y obediente antibolivariano.

Más, el hecho que esta nueva arremetida fascista se haga con fachada “democrática”, no la exime de generar un sin número de víctimas de la violencia estatal o paramilitar, según sea el caso. Son víctimas del “Grupo de Lima”: Berta Cáceres, Marielle Franco, Santiago Maldonado, los luchadores mapuches y los más de quinientos asesinatos de líderes y lideresas sociales colombianas, los 43 de Ayotzinapa, el campesinado guaraní, tal como lo fueron del “Plan Cóndor”: los chilenos Salvador Allende, el General Prats, Orlando Letelier, el boliviano Juan José Torres,  los uruguayos Gustavo Inzaurralde, Nelson Santana, Telva Suarez y Ary Cabrera, y miles de personas desaparecidas en Argentina, Chile y todo Suramérica.

El “Cartel de Lima” es la resurrección del “Plan Cóndor”.

V

El enemigo de la “Operación Cóndor” era el comunismo; el del “Cartel de Lima” es el socialismo del siglo XXI o el bolivarismo, encarnado en la República Bolivariana de Venezuela.

Los matones del “Cóndor” practicaban la extraterritorialidad de sus acciones, coordinados y supervisados por Henry Kissinger. Los “perritos de Lima” repiten esa práctica violatoria del Derecho Internacional, ahora dirigidos por Pompeo y Bolton. La pandilla limeña se ha dado el lujo de declarar la cesión de mar venezolano a uno de sus miembros. Nada ha sido improvisado. Para que llegara un fanático como Bolsonaro a la presidencia de Brasil, primero tuvo que haber un golpe de Estado contra Dilma y una persecución judicial despiadada contra el liderazgo popular, comenzando por el virtual ganador del proceso electoral que era Lula.

Esta nueva “Operación Cóndor” con el pseudónimo de “Grupo de Lima”, blande sentencias como lanzar disparos a quienes se atrevan a cuestionar el modo de vida impuesto por el capitalismo imperialista; por eso Venezuela es el blanco de sus ataques más bárbaros, calumniando nuestro gentilicio, tergiversando nuestra realidad, y boicoteando nuestra economía con medidas unilaterales diseñadas por Estados Unidos.

Se caracterizan por: el racismo, el elitismo, el entreguismo del país al capital transnacional, el cinismo, la doble moral; usan el discurso anti corrupción siendo esencialmente los más corruptos, son represivos mientras alardean de democráticos, violan los derechos humanos mientras los pregonan falazmente.

plan c_ondor 5plan condor 3dictadura_brasileiraplan condor 8plan condor 9

Es innegable que este complot continental antibolivariano ha ganado terreno. Ello tiene como telón de fondo la impunidad que predominó en los delitos de lesa humanidad cometidos en la “Operación Cóndor”, y el establecimiento de sociedades tutoradas por cámaras empresariales, asociaciones de terratenientes, castas militares y jerarquías eclesiásticas derechistas, que no pudieron zafarse por entero del miedo a la independencia y la libertad que las dictaduras implantaron en su alma.

El reto es doble para quienes militamos en la acera de la verdad y la emancipación. Un error grave fue no consolidar una Internacional Revolucionaria cuando vivimos momentos estelares con mayoría de gobiernos de izquierda, que hubieran trazado lineamientos de lucha continental frente al plan de restauración neoliberal. Tampoco se hizo el esfuerzo requerido en formar una ciudadanía consciente de las contradicciones del proceso histórico que antes le negó sus derechos bajo gobiernos pro-imperialistas y ahora se los restituía con gobiernos populares que era necesario defender y preservar.

La tarea de estos días exige de una extraordinaria fuerza moral: desenmascarar la patraña fascista y quitar la venda de los ojos de los pueblos hermanos.

yldefonso-FINOL  Ildefonso Finol

Fuente: Ensartaos

Bilbao: La derrota del imperio en Lima

Por: Luis Bilbao

Hay un significado estratégico determinante en el resultado de la cumbre de las Américas llevada a cabo en Lima el 13 y 14 de abril. Dicho en pocas palabras: la balanza hemisférica se volcó, otra vez, en contra de Washington y sus súbditos.

Adelantábamos en América XXI con fecha 19 de febrero último: “Tal vez al vetar la presencia de Venezuela los gobiernos de Argentina, Colombia y México completen la saludable tarea de demolición definitiva de ese esperpento anacrónico denominado ‘Cumbre de las Américas’”.

Ocurrió. El esperpento no volverá a levantarse. Si acaso, será un cadáver insepulto, como la OEA. Su caída es el símbolo de lo que estuvo en juego y del resultado. Ante la derrota, la prensa comercial del continente carece incluso del sentido del deber y la valentía necesaria para admitirla. Al día siguiente de clausurada la cumbre de las Américas en Lima, los comentarios políticos de los tres diarios principales en Argentina omiten el tema. Ni una palabra.

Comprenden el significado demoledor del hecho a la vista: los presidentes fueron arrastrados por una fuerza para ellos desconocida hacia la asunción de su insignificancia en el gran juego que siquiera entienden. Y el jefe, que tampoco entiende, no estaba presente. Dudoso Estado Mayor para ganar una guerra.

Sus panegiristas no pueden admitir que a ese encuentro presidencial fueron 14 de ellos. Que del total de votos posibles apenas una tercera parte apoyó lo exigido por la Casa Blanca.

No pueden admitirlo porque el saldo muestra como ganador al gobierno de Venezuela. Ganador en la coyuntura interna. También ante la historia. Pero en primer lugar en la feroz lucha continental por la correlación de fuerzas entre revolución y contrarrevolución.

En nombre de la tolerancia y la democracia, los organizadores prohibieron la participación del presidente Nicolás Maduro. Decíamos con fecha 26 de marzo: “Hay un plan internacional en marcha para deslegitimar la elección presidencial del 20 de mayo en Venezuela”. Las múltiples artimañas desplegadas para lograr ese objetivo convergieron en el encuentro de Lima. Allí fracasaron todas. La inmoral campaña contra Venezuela en primer lugar.

Trump fugó del oprobio inexorable y encargó la misión imposible a Mauricio Macri. Michel Temer (5% de aprobación en Brasil), Juan Santos (en vías de salida, despreciado por las fuerzas políticas que podrían sucederlo y por el conjunto de la población) y Enrique Peña Nieto (perdedor en cualquier hipótesis en las cercanas presidenciales de México), acompañaron al presidente de Argentina. Antes Macri recibió la asesoría del talentoso y exitoso presidente español Mariano Rajoy, quien viajó especialmente a Buenos Aires y completó el empujón que llevó a la hoguera al presidente argentino.

Con exacto sentido de la dimensión estratégica de la coyuntura, el presidente Evo Morales llevó a Caracas su balance del encuentro: “Hay una enorme contradicción en algunos presidentes de Suramérica”, dijo tras la reunión con Maduro. “El pueblo boliviano está con la Revolución Bolivariana de Venezuela (…) Estamos convencidos de que vamos a continuar con nuestras revoluciones democráticas en América Latina (…) Los presidentes revolucionarios no necesitamos reconocimiento de gobiernos sumisos al imperio”.

Maduro concluyó: “si la Cumbre de las Américas en Mar de Plata representó el entierro del Alca, la Cumbre de Lima representa el final de las Cumbres de las Américas”.

Con Canadá como vicario y Macri como mano ejecutora del imperio en retirada, la cumbre debía denunciar con credibilidad y peso práctico a la Revolución Bolivariana de Venezuela, aislar a Nicolás Maduro y deslegitimar las elecciones del próximo 20 de mayo.

He defendido la idea de que la estrategia imperial, desde los tiempos de Obama, ante la evidencia de la debacle en Brasil y sus imprevisibles consecuencias, consistía en fortalecer un eje Washington-Buenos Aires. Ese plan tambalea ahora. Macri no se atrevió a condenar el ataque estadounidense a Siria. Pero pidió que no siguiera la escalada. Insuficiente para alinearse con el extendido rechazo de la población argentina al crimen de Washington. Suficiente para ser repudiado por Trump: su vicepresidente le negó la reunión bilateral en el último minuto. El trémulo discurso del presidente argentino no alcanzó para obtener apoyo de la cumbre contra Maduro.

En enero de 2004, al término de la cumbre extraordinaria en Monterrey, México, tras una contundente participación de Hugo Chávez, quienes lo acompañábamos supimos que el avión de regreso no enfilaría a Caracas. Iba a La Habana. Cuba no podía participar de esas reuniones. Fidel fue al aeropuerto a recibir a Chávez. Allí, en una tensa madrugada, se hizo un rápido balance que continuaría después hasta el día siguiente.

La curva de los acontecimientos tuvo un largo trayecto antes de llegar a esta repetición simbólica. Como resultado de otra derrota estratégica del imperio, Cuba podía estar presente en Lima. Raúl Castro devolvió la moneda a Washington y declinó su asistencia.

Evo hizo allí un discurso demoledor. En un encuentro titulado “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, dijo el presidente boliviano: “El verdadero desafío está en desmontar el sistema mismo en el que prospera la corrupción: el sistema capitalista”. Y agregó: “El capitalismo es el peor enemigo de la humanidad y del planeta, sus crisis no son coyunturales, son propias de este modelo de producción y consumo”. Faltaba algo y Evo no retrocedió: “Hay que decirlo con toda claridad: la principal amenaza contra la libertad, la democracia, contra la madre tierra y contra el multilateralismo es el gobierno de Estados Unidos. No tengo miedo de decirlo, de frente y abiertamente”.

Después enfiló hacia Caracas. Los intelectuales orgánicos del capital todavía no han reaccionado, para medir hasta qué punto este golpe pone en peligro los planes de Macri en Argentina. No se atreven: Maduro ganará las elecciones; Temer, Santos y Enrique Peña Nieto saldrán del escenario por la puerta trasera. Ahora el saldo regional puede volvérsele contra Macri fronteras adentro. Sólo le queda confiar en que no hay alternativa revolucionaria. Razón insuficiente para ser la contraparte continental de Venezuela y el Alba.

Giros y contragiros de la historia. No es preciso leer a Homero para saber lo inconsistente que es detenerse en medio de una batalla y darse por vencido.

luis bilbao Luis Bilbao @BilbaoL

La Cumbre vacía

Por: Alberto Aranguibel B.

“Mientras los presidentes van de Cumbre en Cumbre, los pueblos de América Latina van de abismo en abismo” Hugo Chávez

El mayor logro político del comandante Hugo Chávez no fue solamente la instauración irreversible de la 5ta República en Venezuela bajo el auspicioso signo del socialismo bolivariano.

La ciclópea tarea de promover desde el gobierno una idea de justicia social que tantos tropiezos había tenido en la historia, era sin lugar a dudas el reto más importante para un revolucionario convencido como él de la necesidad de abrirle paso a las fuerzas tectónicas de un pueblo que ya no soportaba más la exclusión y el desprecio que recibió desde siempre por parte de las cúpulas del poder oligárquico imperante en Venezuela hasta la llegada de la Revolución Bolivariana.

Pero, por encima de aquel urgente reto, el comandante tenía perfecta claridad de la impostergable tarea que era frenar la pretensión imperialista de someter bajo sus designios a las economías del continente suramericano, porque sin ello cualquier otra acción de gobierno orientada a redimir al pueblo resultaría inoperante y el modelo socialista simplemente inviable.

Enfrentarse a un imperio de las dimensiones del norteamericano es probablemente el más audaz proyecto que mandatario alguno pueda plantearse, sobre todo cuando se formula en la más completa soledad, como lo estaba Chávez en el escenario internacional al principio de su mandato (con la significativa excepción de Cuba) en relación a su propuesta en contra del ALCA.

Chávez logró hacer avanzar la idea de la unidad latinoamericana a partir de una reflexión que hizo estremecer los cimientos mismos de la vetusta lógica diplomática neoliberal que regía las relaciones entre los países de la región, al darle  paso a una nueva visión de la integración de nuestros pueblos desde una perspectiva de solidaridad y cooperación destinada a frenar las pretensiones de las grandes corporaciones del norte, favoreciendo así las posibilidades de un mayor bienestar para las economías suramericanas, independientemente de las ideologías o intereses políticos particulares de cada país.

Fue así como se impulsaron el ALBA, la UNASUR y la CELAC, como poderosos organismos de integración económica, social y política, que le dieron el vuelco a Latinoamérica hasta convertirla en la región con mayor potencial de crecimiento económico para el siglo XXI, de acuerdo a los diagnósticos presentados en 2011 por la OMC, que ya entonces advertía la inminente caída del dólar como moneda de referencia en los mercados internacionales, tal como la Revolución lo alertaba desde Venezuela en relación al inevitable derrumbe del capitalismo como sistema económico global, dada su expresa incapacidad para resolver los problemas más agobiantes de la humanidad.

Fueron esos organismos de integración los que hicieron visible a los ojos del mundo las potencialidades de nuestras economías y convirtieron en atractivas las opciones de inversión de potencias tan distantes como China, Irán y Rusia, entre muchas otras, que se acercaron a Suramérica con el interés que nunca antes habían tenido en virtud de la imagen de Continente sin ningún atractivo económico que de él se había formado el mundo como consecuencia de aquella horrible historia de hambre y miseria que nos impuso el neoliberalismo a lo largo de todo el siglo XX.

La confianza en esa idea de la integración basada en la soberanía y la independencia económica de cada nación fue el verdadero muro de contención frente al ALCA, y con ello frente a la posibilidad de que nuestras economías fueran entregadas y sometidas de manera sumisa al control del imperio norteamericano y a sus formas perversas de explotación y generación de pobreza.

La frustrada Alianza para el Pacífico, con la que el imperio pretendió revertir esa búsqueda latinoamericana hacia la consolidación de una nueva idea de independencia, terminó siendo apenas un iluso experimento para las naciones que lo integraron, precisamente por su falta de sintonía con la cultura de hermandad de esa nueva corriente integracionista que nacía bajo el signo del bolivarianismo.

Fue entonces el relanzamiento del concepto de unidad latinoamericana, con la que nuestros pueblos estaban en mora desde los tiempos de nuestras luchas emancipadoras, la gran obra política de Hugo Chávez que le permitió a la región la posibilidad de abrirse con pie propio un espacio de significativa importancia en el concierto económico mundial.

Esa vigorosa realidad de la unión es atacada hoy con la más feroz saña por esa bestia herida que con brutal cinismo retoma su proyecto de sometimiento y control de nuestras economías a través de un mecanismo basado en la desvergüenza y el caradurismo de los serviles mandatarios neoliberales que hoy se enorgullecen de entregarle sus países al imperio a cambio de inmorales arreglos subrepticios con la justicia norteamericana para que les sean condonadas las cuentas pendientes por corrupción y blanqueo de capitales que los involucra a todos por igual.

El único organismo multilateral creado en Latinoamérica a lo largo del siglo XXI con el expreso propósito de agredir a un pueblo hermano es el Grupo de Lima.

Es decir; un organismo que nace a contrapelo de la cultura de cooperación y apoyo mutuo que se ha desarrollado entre nuestras naciones, dado su deliberado propósito de excluir a un país hermano si no se somete a las decisiones arbitrarias e ilegítimas de ese grupo contra los más preciados principios del derecho internacional y de la libre determinación de los pueblos.

No existe intercambio o planteamiento multinacional alguno que no pueda ser debatido o instrumentado a través de los escenarios multilaterales ya existentes, como la Unasur y la Celac, que gozan de la más perfecta legitimidad institucional y el más completo y robusto soporte legal para evacuar cualquier tipo de negociación, debate o acuerdo entre las naciones.

Está claro que su razón de ser no es la necesidad económica o de cooperación que beneficie a los pueblos del Continente, sino la urgencia por hacer cumplir la agenda de la potencia del norte en función de su perdida hegemonía en la región.

De ahí lo asqueroso de la actitud de ese grupo de vende patrias que tan orgullosos emiten una declaración insolente y repugnante contra un pueblo digno como el venezolano, cuando vilipendian en la forma en que lo hacen al Primer Mandatario venezolano acusándole de las infamias que el imperio ha construido para intentar hacer desconocer su legitimidad y su multitudinario respaldo popular.

Se articulan esos serviles rastacueros para llevar a cabo la repulsiva tarea de abrirle las puertas a las mismas transnacionales norteamericanas que por décadas los han tenido como asalariados a punta de coimas, comisiones y depósitos millonarios en paraísos fiscales, para permitirles reinstaurar en nuestro Continente el modelo del saqueo que tanto daño y padecimiento le causó en el pasado a nuestros pueblos.

Procuran esos pocos representantes de gobiernos corruptos de ultraderecha imponerse a la voluntad de más de treinta y tres naciones que conforman el foro de las Américas, suponiendo así de manera estúpida que un puñado de entreguistas pudiera hacer retrotraer el Continente al viejo esquema de las Cumbres gatopardianas vacías y sin pueblos, en las que todo se hacía con el firme propósito de impedir la transformación a fondo del sistema.

Su derrota será, como ya lo fue en el pasado, la imposibilidad de callar el grito rebelde de los pueblos que se levantan cada vez con más fuerza para decirle al imperio que “No pasará”.

Que desde el Río Grande hasta el Cabo de Hornos avanzará siempre impetuosa una sola voz cada vez más multitudinaria, con su sed de justicia, inclusión e igualdad, reclamando participación y protagonismo por encima del dictamen de las élites neoliberales que hoy se venden como hetairas cortesanas al mejor postor.

A esa “presencia” se refiere nuestro digno Presidente obrero cuando advierte que su participación en la Cumbre de las Américas no podrá ser impedida. La voz de Nicolás Maduro es hoy la voz de ese mismo pueblo que se hizo gigante e irreductible junto a Chávez.

No tendrá lugar, pues, en Lima la Cumbre hueca que los entreguistas pretenden, ni el bochornoso incidente internacional que aspiran protagonice nuestro Presidente. Los pueblos del Continente harán presente la poderosa voz del hijo de Chávez para abrirle los ojos al mundo con la verdad de Venezuela y denunciar la pretensión neocolonialista del imperio más criminal y genocida de la historia.

Llueva, truene o relampaguee.

@SoyAranguibel