C. Hernández: La “comunidad internacional” que apoya a Guaidó está tan maltrecha como él.

Por: Clodovaldo Hernández
LaIguanaTV

Donald Trump, buscando votos de venezolanos y cubanos en Miami, ha admitido que Juan Guaidó (quien, según él, es un presidente elegido) ha perdido parte de su poder. Tardó en darse cuenta porque es algo que comenzó a notarse desde el 23 de febrero de 2019. Pero, además, es un hecho que toda la coalición internacional que ha respaldado el derrocamiento de Nicolás Maduro mediante esta modalidad de “cambio de régimen” también está haciendo aguas. Empezando por el propio Trump.

Durante el año y medio que está por cumplirse desde que Guaidó se juramentó a sí mismo en una plaza de Caracas, el principal argumento del «gobierno paralelo» ha sido el apoyo internacional que este tendría, frente al aislamiento de Maduro.

Para sostener este argumento se ha recurrido a una doble valoración: la cantidad y la calidad de los países, gobiernos, organizaciones internacionales y líderes que respaldan el Proyecto Guaidó.

Pero, luego de este tiempo, no solo el diputado autoproclamado presidente está debilitado y maltrecho, sino también todo ese constructo mediático al que llaman «la comunidad internacional» que supuestamente lo avala.

Veamos con detalle. Revisemos, en primer lugar, la cuestión meramente cuantitativa. En el trayecto de 18 meses ha quedado en evidencia que al «gobierno encargado» no lo respalda la mayoría de las naciones del planeta, salvo que uno tenga una visión tan atolondrada de la geografía universal como la de la señora que habló de «miles de países».

Aun en aritmética simple, los 60 países que, según sus propias cuentas, respaldan a Guaidó, son apenas un tercio del total de Estados soberanos del mundo. De tal manera que habría que preguntarse por qué «la comunidad internacional» es un tercio del mundo. ¿Qué es entonces el otro segmento, formado por dos tercios de los países?

Cuestión de “calidad”

Aquí viene la segunda valoración que suele oírse en predios opositores ilustrados. No se trata tanto de la cantidad, sino de una serie de factores que pueden agruparse en la palabra «calidad». Sigamos analizando, entonces.

Un primer factor tiene que ver con el rango de los países en la escena geopolítica global. Dicen los defensores del Proyecto Guaidó que tiene el visto bueno de los que realmente tienen peso específico, como Estados Unidos y los integrantes de la Unión Europea.

En los grandes medios de comunicación de esos mismos países y en sus subsidiarios latinoamericanos y venezolanos, enarbolan ese criterio como una prueba irrebatible de la clásica superioridad del norte del mundo, una mezcla de viejos supremacismos: monroismo, eurocentrismo, etnocentrismo blanco, colonialismo.

Pero ese punto del rango geoestratégico de los países luce bastante desfasado. Hubiese sido mucho más contundente en los años 90, recién desplomada la Unión Soviética. No en estos años de declive del imperio estadounidense y de enérgico surgimiento de China y Rusia como nuevas potencias. Y mucho menos en el año de la pandemia, que dejó a la Unión Europea desnuda en sus terribles falencias e iniquidades.

Pues bien, en el actual escenario geopolítico, frente a la alianza en contra de EEUU y la UE, el gobierno constitucional de Venezuela ha tenido el apoyo explícito y contundente de esas dos potencias que, según los vientos que soplan, ya dejaron atrás a la vieja Europa y van a emerger en el mundo pospandémico en pie de igualdad con EEUU.

La postura de China y Rusia ha significado humillantes derrotas para EEUU en el exclusivo Consejo de Seguridad de la ONU, el club de ganadores de la Segunda Guerra Mundial en el que entran algunos invitados circunstanciales. Washington hasta ha tenido que apelar al derecho a veto para evitar males mayores para su causa.

Entonces, si consideramos que en el planeta de 2020 hay tres superpotencias: EEUU (sus socios europeos son, cada vez más, un vagón de cola), Rusia y China, habría que concluir que el proceso bolivariano tiene el apoyo de dos de ellas. Nuevamente tenemos a «la comunidad internacional» dividida en dos tercios/un tercio. Pero, según los medios ya mencionados, el tercio vale más que los otros dos.

Otro enfoque de este asunto de la «calidad» se refiere al hecho de que EEUU ha conseguido que la mayoría de los países del vecindario latinoamericano se sumen a su reconocimiento como presidente de alguien que no fue votado para tal cargo. Pero ni siquiera en la arena hemisférica han podido consolidar realmente una mayoría en contra del gobierno de Maduro. La incapacidad de la Organización de Estados Americanos para fraguar un consenso, ha querido ser compensada por ese engendro llamado Grupo de Lima. Pero nunca ha calzado los puntos y (al igual que la UE), el Covid-19 ha puesto en evidencia que, en realidad, no son un mecanismo de integración de países hermanos, sino un artilugio al servicio del Departamento de Estado en contra de Venezuela.

La derrota de los gobiernos neoliberales en dos países de gran influencia regional, México y Argentina, ha puesto peor las cosas para los de Lima.

En el ámbito Nuestro Americano, el gobierno constitucional se ha movido con habilidad diplomática y con dignidad para contener la estrategia. La solidaridad demostrada por la Venezuela bolivariana en años recientes ha rendido frutos. Por supuesto, esto molesta mucho a los proimperialistas, quienes desprecian profundamente a las naciones pequeñas, a «los países recogelatas del Caribe», como dijo una vez un connotado dirigente de AD.

La ruina moral

Ya ha quedado claro que en términos cuantitativos, es completamente falso que el Proyecto Guaidó tenga apoyo internacional mayoritario. No lo tiene ni entre la totalidad de los países del mundo ni entre los de peso superpesado. Tampoco lo tiene en el coto continental.  Pero hay una perspectiva más de la «calidad» de los respaldos que la tentativa de cambio de régimen ha tenido, y esta es la relativa a la situación que viven los países, los gobiernos y los líderes que han encabezado esta iniciativa.

Dejemos de último a los EEUU de Donald Trump, pues él es el dueño del tinglado. Volvamos sobre la UE, zarandeada por la pandemia, con varios de sus gobiernos muy aporreados, tomando medidas antipopulares en medio de la emergencia sanitaria, avergonzados por feos escándalos de corrupción y obligados a ir a la zaga del gamberro ocupante de la Casa Blanca.

En los últimos días, para complementar el desprestigio de los aliados de EEUU del otro lado del Atlántico, Reino Unido demostró una vez más su estirpe de piratas y saqueadores al robarse, en complicidad con el «gobierno encargado» 31 toneladas de oro que pertenece a Venezuela. Un botón de muestra de la «calidad» de los apoyos internacionales que tiene la oposición no democrática.

Lo que resulta obvio es que el apoyo internacional que mantiene Guaidó depende de los negocios que su condición de falso presidente le ha permitido hacer con los gobiernos que lo respaldan. Dando y dando.

No queda hueso sano

Si miramos hacia el vecindario, es notable la ruina de los gobiernos y líderes que han respaldado el plan de EEUU. Mauricio Macri fue derrotado; a Sebastián Piñera lo salvó la campana del coronavirus, porque a inicios de este año estaba prácticamente tumbado por las protestas populares; Lenín Moreno es simplemente indefendible; la derecha  boliviana solo puede mantenerse en el poder por la vía de facto, la misma que utilizó para acceder a él; Bolsonaro es tan patético que se le considera una caricatura de Trump (saque usted la cuenta); y el subpresidente Duque está rodeado de escándalos por todos los flancos, en un país repleto de crímenes impunes. Como colofón de esta ristra de personajes patibularios, Luis Almagro, el secretario, ha batido todos los récords de obsecuencia ante los dictámenes imperiales, llevando a la prostituida OEA a su nivel más bajo, como ministerio se colonias de EEUU.

¿Y qué decir de Trump, el gran jefe de Guaidó? Pues, que anda «de los nervios»(como dicen los españoles) porque las encuestas indican que va a perder la reelección ante un oponente bastante mediocre como Joe Biden, lo cual es doblemente humillante. En lo que respecta a Venezuela, todas sus arrogantes y psicopáticas tentativas han fracasado a tal punto que en algunas de ellas ha tenido que hacerse el loco, papel que no le cuesta porque lo interpreta a diario.

Su acto de campaña en el reducto del falso exilio venezolano en Miami ha sido la mejor evidencia de la bancarrota ética y moral de esa «empresa» (término que le cuadra a la perfección) que ha sido el Proyecto Guaidó. Un candidato que está perdiendo por paliza ante un cachivache del Partido Demócrata confiesa que su pupilo en Venezuela “ha perdido poder y no tiene apoyo de la gente”. ¿Hace falta agregar algo?

clodovaldo  Clodovaldo Hernández / LaIguana.TV

Interlaces: “Asalto a un país: El prontuario de Guaidó en diez casos emblemáticos”

Por: Anahí Arizmendi
Interlaces

El 23 de enero del 2019 Juan Guaidó se autojuramentó Presidente de Venezuela.  En ese momento anunció como una de sus prioridades, «salvaguardar los activos de la nación, del peligro de caer en manos extranjeras por los incumplimientos de las autoridades chavistas». Con el apoyo del gobierno de Trump se crearían las condiciones para la confiscación ilegal de activos venezolanos en el exterior y la administración de millones de dólares con la excusa de «la ayuda humanitaria a los venezolanos».

Gracias «al gobierno de Guaidó», Estados Unidos y sus aliados europeos se dotaron de una fuente ilegal de recursos, en la expectativa de hacerse de la principal reserva petrolera mundial e importantes yacimientos minerales. A cambio, Guaidó y sus aliados administran sumas millonarias, mientras el país es víctima de un bloqueo criminal y el robo de sus activos. Un amplio prontuario que intentamos condensar en diez puntos.

1- Los primeros 20: Como regalo de autoproclamación, el 24 de enero del 2019 el Departamento de Estado anunció su intención de otorgar más de US$ 20 millones al «nuevo gobierno» a ser utilizados para «ayuda humanitaria» y en la “lucha contra la escasez de comida y medicamentos”.

2– Caso Citibank: El Banco Central de Venezuela (BCV) acordó en 2015 un préstamo con Citibank por  US$ 1.600 millones con el  oro de las reservas internacionales en garantía. En Marzo del 2019 el banco alegó «retraso en el pago parcial de los compromisos» y decidió liquidar el oro para cobrarse toda la deuda de una vez. La diferencia entre el valor de la garantía y el monto por el cual se hizo el préstamo que le correspondía a la República, se le entrega al “gobierno interino”.  Con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, el Citibank transfiere de la cuenta del BCV  a una cuenta de la Reserva Federal en manos de la Asamblea Nacional US$ 340 millones.  El BCV calificó el acto como un vulgar despojo del patrimonio venezolano.

En Mayo de este año, como consecuencia del debate de la Ley Especial del Fondo para la Liberación de Venezuela y Atención de Casos de Riesgo Vital,  Carlos Vecchio, representante de Guaidó en Estados Unidos, declaró que ese dinero sólo se habían logrado movilizar la aprobación de US$ 80 millones, tras alcanzar acuerdos con la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés). La declaración surge luego de la información de la agencia de Noticias AP, sobre la asignación de un sueldo mensual de US$ 5.000 para cada diputado de quienes conforman la Asamblea Nacional paralela que lidera Guaidó.

En un comunicado del Centro de Comunicación Nacional del interinato , se explica la distribución de los recursos: US$ 14 millones para el programa de apoyo al Parlamento, y no al pago directo de los diputados;  US$ 4,5 millones en «la defensa de la democracia»; gastos sociales para atención humanitaria (US$ 35,9 millones); fortalecimiento de comunicaciones (US$ 5,5 millones); relaciones internacionales y servicio exterior (US$ 8,8 millones); contraloría especial y poder judicial (US$ 1,9 millón) y la implementación del presupuesto (US$ 9,3 millones).

3- Desmantelamiento de CITGO: En 2014 la transnacional minera canadiense Crystallex gana ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) el arbitraje contra el estado venezolano por pérdidas ocasionadas por la nacionalización en el año 2008 de la mina de oro Las Cristinas. El centro ordena al Estado venezolano el pago de 1,4 millardos de dólares como indemnización.

En mayo de este año el Tribunal del Distrito de Delaware dio el visto bueno a la posible venta de acciones de CITGO y considera por separado los reclamos de Crystallex y el productor independiente estadounidense ConocoPhillips, cuya demanda podría alcanzar los 8.700 millones de dólares. Con ambas empresas existían acuerdos que las sanciones impidieron cumplir.

Desde la firma en 2019 de la orden ejecutiva que congela todos los activos del gobierno de Venezuela en territorio estadounidense, se estima que la apropiación ilegal de Citgo le costó al país 11 mil millones de dólares en pérdidas por dividendos congelados. El «gobierno de Guaidó» asumió ilegalmente la directiva de Citgo para «proteger los activos venezolanos», pero en la acción contra Criystallex nombra como procurador al abogado José Ignacio Hernández, «testigo experto» del bufete que defendió a la transnacional en el proceso legal contra la República Bolivariana de Venezuela de 2017. Hernández presentó el argumento de que PDVSA era “un alter ego del gobierno venezolano”, por lo que la empresa canadiense podía cobrar la deuda con la venta de los activos venezolanos en  Estados Unidos. A pesar del claro conflicto de intereses el «gobierno interino» destina 20 millones de dólares para la «defensa jurídica».

Tras la ratificación por parte de la Corte Suprema de los Estados Unidos de la venta de las refinerías de CITGO Petroleum Corporation, la Corte de Delaware  emitió una orden para proceder a su venta. De acuerdo a los registros legales, CITGO está valorada en USD 8 mil millones. Posee tres refinerías ubicadas en Luisiana, Texas e Illinois y una red de oleoductos que cruzan 23 estados de la nación norteamericana, y aporta entre 5 y 10 por ciento de la gasolina que se consume en ese país.

El Ejecutivo venezolano calificó estas acciones como «terrorismo económico» y denunció la implicación de Juan Guaidó y el gobierno de Estados Unidos, en un plan para apropiarse de los recursos de la nación Bolivariana: Citgo; Monómeros (Colombia), PDV Caribe (en todo el Caribe) y PDV América (en el continente).

4- Caso Novo Banco en Portugal: En Abril de 2019 el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, solicitó al gobierno de Portugal pronunciarse por el secuestro de más de mil 700 millones de dólares que estaban destinados a la compra de medicinas, alimentos, vacunas, insumos industriales, semillas y fertilizantes, en Novo Banco en Portugal.

El banco que heredó los activos saneados del extinto Banco Espírito Santo, pertenece en un 75% al fondo norteamericano de capital de riesgo Lone Star. Desde Novo Banco (Portugal) se realizaban las transferencias para el Banca Versilia (Italia) para el pago de la Asociación ATMO italiana, con la que había un convenio para realizar trasplantes de médula ósea en niños y adultos. El programa de salud con Italia se ejecutaba a través de CITGO, confiscada por EEUU.

La Asamblea Nacional en desacato presidida por Guaidó presionó junto al gobierno de Estados Unidos para que los recursos no fueran liberados. Decenas de pacientes se vieron afectados en su tratamiento en Italia y Argentina y varios niños fallecieron.

5- Caso Oro Venezolano en el Banco de Inglaterra: La disputa con el Banco de Inglaterra se inicia desde que Reino Unido reconoce a Juan Guaidó como Presidente interino de Venezuela. El gobierno nacional inicia una demanda ante el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra por el retiro de US$1.000 millones en lingotes para venderlos y usar los fondos para enfrentar la pandemia del coronavirus.

En Julio de este año el Tribunal ratificó la posición de Reino Unido a favor de Guaidó. El diputado admite por su parte que había intercedido para que no se le otorgaran los recursos al presidente Maduro. “Si se transfiere el dinero… será utilizado por el régimen ilegítimo y cleptocrático de Nicolás Maduro para reprimir y maltratar al pueblo venezolano”, dijo en una carta enviada a la entonces primera ministra británica, Theresa May y al  gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

En las bóvedas del Banco de Inglaterra se encuentran  31 toneladas de oro venezolano que ahora le son reconocidas al «gobierno de Guaidó». El Banco de Inglaterra tiene una de las bóvedas de oro más grandes del mundo y paradójicamente se ufana de que nunca ha sido robado un lingote de oro en sus instalaciones.

Cabe destacar que en 2011, el Presidente Hugo Chávez repatrió cerca de 160 toneladas de oro de los bancos de Estados Unidos y de la Unión Europea al Banco Central de Venezuela, alegando la necesidad del país de tener el control físico de sus activos. El tiempo le dio la razón.

Tampoco se debe olvidar que, según un audio filtrado de la representante de Guaidó ante Reino Unido, Vanessa Neumann, que en agradecimiento por estas gestiones, el interinato silenciaría la contienda legal para reclamar el territorio Esequibo.

6- Ayuda Humanitaria: Uno de los mayores negocios de la oposición venezolana es la emigración inducida. Bajo la excusa de «la ayuda humanitaria» el «gobierno de Guaidó» maneja innumerables recursos desde que se autoproclamó.

Voceros de su «gobierno» como Carlos Veccchio admiten que se han destinado más de US$ 600 millones a este concepto. Informó que US$ 128 millones fueron entregados al gobierno de Juan Guaidó a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), para financiar sus operaciones, defender los derechos humanos y desarrollar planes para recuperar la economía y los servicios básicos en Venezuela.

El tema tuvo amplia visibilización en febrero del 2019 con la organización del “Gran Concierto por la Paz” en el Puente Simón Bolívar, frontera entre Colombia y Venezuela. Antesala de la entrada fallida de gandolas con supuesta ayuda humanitaria, que se demostró formaban parte de una operación militar encubierta contra el país.

El concierto recaudó 2,5 millones de dólares para la ayuda humanitaria. Posteriormente, el ex embajador en Colombia del Gobierno de Guaidó, Humberto Calderón Berti, denunció casos de doble facturación y la utilización de recursos de la ayuda humanitaria en «hoteles, fiestas, prostitutas y licor» y varios integrantes del equipo de Guaidó se vieron involucrados en hechos de corrupción.

Calderón Berti también aseguró tener información sobre el desplazamiento a cuentas personales de los intereses de los 7 mil millones de dólares depositados en bancos norteamericanos o de otros continentes que pertenecen a Citgo.

El ex representante de Guaidó, reveló que recibieron datos de la Dirección de Inteligencia en Colombia que señalaban posibles irregularidades en el manejo de los recursos que debieron llegar a los soldados desertores.

7- Operación Gedeón: El 3 de mayo de este año fracasa en las costas de Chuao y La Guaira la incursión armada denominada Operación Gedeón, financiada desde Estados Unidos y por el paramilitarismo colombiano con la complicidad del «gobierno» de Juan Guaidó. La operación militar se definió en un contrato firmado entre Guaidó como «Presidente de Venezuela», sus asesores Sergio Vergara y Juan José Rendon y  Jordan Goudreau como representante de la empresa Silvercorp USA, contratista para operaciones militares.

El documento establece el pago de 212 millones 900 mil dólares respaldados en petróleo venezolano, para ejecutar la operación en 495 días. En el mismo se acuerda pagar mensualmente al contratista después de la culminación del proyecto un mínimo de 10 millones 860 mil dólares, un promedio de 14 millones 820 mil dólares y un máximo de 16 millones 456 mil dólares, y un bono por éxito de la operación de 10 millones de dólares.

El  desertor venezolano Clíver Alcalá fungiría como jefe de la operación, en articulación con el grupo paramilitar Los Rastrojos. Sobre la vinculación entre Los rastrojos y Guaidó hay amplia bibliografía y pruebas gráficas. Alcalá es detenido «accidentalmente» en Colombia con un arsenal valorado en más de 500 mil dólares, entre los que figuraban 26 fusiles de asalto AR-15, 36.

El nuevo intento armado que fracasa ante la unidad cívico-militar de la revolución bolivariana  estuvo antecedido de otras operaciones militares con financiamiento norteamericano como la de Oscar Pérez en 2017 , el intento de magnicidio con drones contra el  Presidente Maduro en 2018, la denominada Operación Libertad en enero del 2019 y la Operación Aurora en diciembre de ese año.

8.- La batalla contra el Coronavirus: En Marzo de este año, Guaidó anuncia la gestión de   20 millones de dólares provenientes de “cuentas rescatadas” en el exterior por su gobierno para hacer frente a la pandemia decretada por el coronavirus. Los recursos serían utilizados en la adquisición de material para el personal médico y de enfermería como tapabocas, guantes, batas, gorros, zapatos, lentes protectores, así como agua.

Al igual que todo el tema de la «ayuda humanitaria» la formula se repite: organizaciones no gubernamentales afines a las organizaciones políticas que apoyan a Guaidó, serían las responsables de adquirir y administrar los implementos. La ayuda también incluirá un bono de 100 dólares para el personal de salud del país que nunca llegó.

Las primeras listas conocidas revelaron que la mayoría de los beneficiados no eran médicos ni enfermeras sino militantes de organizaciones políticas de la oposición que apoyan el “gobierno interino”.

La realidad es que el gobierno nacional, que preside Nicolás Maduro, es de los pocos en el mundo que garantiza pruebas, atención y tratamiento gratuito a pacientes con coronavirus.

9.- El Bloqueo: Hasta marzo del 2019, se habían dictado treinta y cinco (35) instrumentos que aplican medidas coercitivas unilaterales contra la República Bolivariana de Venezuela. La Organización de Derechos Humanos Sures, en su informe a la Corte Penal Internacional de este año sobre las y los destinatarios de medidas coercitivas unilaterales aplicadas por Estados Unidos , Unión Europea y otros países contra Venezuela establecen: 140 personas, 118 empresas, 65 aeronaves y 52 buques.

Durante «el gobierno interino» las órdenes ejecutivas se han orientado  a confiscar ilegalmente varios activos (financieros y energéticos) del país.

Según la economista Pascualina Cursio todas las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos han generado a la nación una pérdida de 21 mil 450 millones de dólares, el ataque a la moneda $ 41 mil 691 millones, el sabotaje a la producción petrolera 51 mil 161 millones dólares, para un total de $ 114 mil 302 millones de dólares de pérdida para la nación

10.- Nuevas Legislaciones para el manejo de recursos: En Julio de este año la Asamblea Nacional que apoya a Guaidó anuncia la aprobación de la Ley Especial de Contrataciones Públicas asociadas a la Defensa, Recuperación, Aseguramiento y Resguardo de los Activos, Bienes e Intereses del Estado venezolano en el extranjero y la Ley para Administrar recursos Bloqueados en el Extranjero.

La primera tiene como objetivo ubicar demandas en el exterior en ejecución o con potencial de ejecución, que se estiman en  $15.000 millones correspondientes a activos de Venezuela en el exterior.

La segunda plantea ubicar los recursos en un «Fondo de Liberación» que se iniciará con 80 millones de dólares con el apoyo de la OFAC y la OEA.

El gobierno de Guaidó se encuentra trabajando en la “recuperación para el país” de 500 millones de euros depositados en la entidad Novo Banco en Portugal, a la espera de un trato parecido al que dio el gobierno británico a la junta Ad hoc del BCV (Banco Central de Venezuela) para mantener la custodia del oro de las reservas internacionales.

anahí-arizmendi copy  Lic. Anahí Arizmendi

Fuente: Interlaces

Cifras dinámicas

Por: Alberto Aranguibel B.

Una lección que sin lugar a dudas nos deja el coronavirus es la importancia de los números en la vida del ser humano. Chávez, que hablaba siempre de la forma en que Dios obraba a través de las matemáticas, insistía en el uso de esa poderosa herramienta del conocimiento humano para encontrar respuestas y soluciones precisas a los problemas.

Hoy una de las actividades más comunes en todo el planeta es la verificación cotidiana que hacen los organismos multilaterales, los gobiernos y la gente en general, de las cifras de mortalidad que ha ido causando la pandemia en el mundo.

Eso es así, porque el problema más grande que enfrentamos es que el virus es dinámico. Así como dinámicas son sus consecuencias.

La naturaleza cambiante de los números nos permite ver su carácter determinante no solo en el ámbito de la ciencia o de la economía, sino también en la política. Países que ayer se alineaban incondicionalmente al imperio norteamericano, por efecto del coronavirus hoy abrazan a naciones solidarias que antes consideraban enemigas.

La democracia se basa en números. De ahí la importancia del voto como instrumento esencial para la cuantificación de la voluntad popular. Una voluntad que debe ser revisada periódicamente mediante el acto electoral en virtud del carácter cambiante de la opinión pública.

Por eso en uno de los momentos más críticos de la vida democrática venezolana, el presidente Nicolás Maduro convocó al poder constituyente; había un gobierno legítimo surgido del voto, pero la derecha sostenía que el pueblo ya no pensaba lo mismo. La elección fue la manera de corroborar irrefutablemente la verdad que ya se sabía.

Esa derecha, reacia como ha sido siempre a escuchar la voluntad popular, insiste ahora en el supuesto respaldo que sesenta países le dieron hace más de un año a un ficticio presidente autoproclamado. Pero ¿sigue existiendo ese mismo respaldo?

En aquel momento el mundo, que no conoce ni tiene por qué conocer la verdadera realidad política y social de nuestro pueblo, no sabía ni lo mentiroso ni lo tracalero que era el impostor. Ni tenía idea de su capacidad para robarse el dinero de los venezolanos en la forma en que lo hace. Mucho menos conocía sus estrechas relaciones con el criminal mundo de los Rastrojos.

Hoy, esa insoslayable verdad de la farsa que es ese impresentable ser hasta para sus propios seguidores y para la mayoría de los opinadores que hasta ayer lo exaltaban como un excepcional estadista, no descansan insultándolo y reclamándole su bochornosa ineptitud y su fracaso como líder. ¿No es lógico que suceda lo mismo con aquellos países que, más allá de las presiones del imperio, hayan respaldado ese disparatado proyecto de buena fe y creyendo en verdad en ideas democráticas?

¡Hasta cuándo la farsa de los sesenta países!

 

@SoyAranguibel

Cerquitismo

Por: Alberto Aranguibel B.

Si algo caracteriza el comportamiento de la oposición venezolana en todo lo que va de revolución bolivariana, es que jamás ha estado determinado por una doctrina ideológica o por un dogma de naturaleza institucional, sino por una sensación de proximidad. Creer a cada rato de manera ilusoria que están ya a punto de alcanzar el poder ha sido su karma recurrente.

Sus emociones no están referidas al logro excepcional de una dirigencia luminosa en la conformación de las ideas de bienestar y progreso que dicen profesar sus militantes. Surgen más bien de la ansiedad que les provoca sentirse cada cierto tiempo (cinco años en promedio) cerca de un triunfo que nunca alcanzan limpia y correctamente, porque en vez de ejercer la política de acuerdo a la norma universal del trabajo de masas y de la elección secreta y directa, siempre escogen el camino de las argucias cazabobos, al mejor estilo de Súmate, o de las acciones de ingenua inspiración guerrillera, como las guarimbas.

En todo eso, los medios de comunicación han jugado un papel decisorio porque son los que le imprimen un carácter épico a esos atajos de desesperación, convirtiéndolos en fórmulas gloriosas de dimensiones casi míticas, como aquello de tocarle el violín a un contingente de la Guardia Nacional en medio de una autopista sin gente, en pueril demostración del supuesto “derecho político” a hacerse del poder sin importar los votos de los millones de electores que apoyen al presidente constitucionalmente electo.

En su eterno ir y venir de frustración perpetua, la oposición siente que está cerca de ese triunfo cuando cualquier evento dispara la sensación de haberse producido el final de una película que no termina nunca, como por ejemplo la “toma” de una base militar que solo existe para las cámaras de televisión porque en realidad los “tomistas” están del lado de afuera del establecimiento. Una vez que esa noticia se convierte en cosa pasada, la oposición se resigna y vuelve a la calma.

Lo que ha sucedido con Guaidó es exactamente eso; un raro fenómeno que surge del disparatado invento de la autojuramentación (a ver qué pasaba) que una vez más ilusionó a la militancia opositora con que estaban cerquita del triunfo.

Quienes aún lo siguen después de su bochornosa actuación como presidente imaginario, lo hacen no porque lo consideren un gran líder sino porque, como siempre, creen estar cerquita de aquello que en verdad nunca tuvieron ni siquiera medianamente próximo.

 

@SoyAranguibel

Auto-mentado

Por: Alberto Aranguibel B.

Producto de su arrogancia y su afán supremacista, la oposición venezolana llegó al extremo de poner como líder a un auténtico pata en el suelo, bembón, pelo malo y nariz de gorila, como Juan Guaidó, porque su desprecio y su subestima a los chavistas es tal que terminó convencida de que para salir de ellos lo único que podría funcionar era el engañoso encantamiento que solo uno que pereciera venir del pueblo podría lograr entre ese inmenso “perraje”, como le dicen a la gente humilde.

Se cansaron de poner gente de verdadera alcurnia y pomposos apellidos para dejar en claro el perfil oligarca de su propuesta al país (Römer, Machado, Mendoza, López, Capriles) pero ninguno llegó a calar ni un ápice en el alma verdadera del pueblo, por lo que se vieron en la obligación de forzar la barra hasta concluir, muy a su pesar, en la enclenque figura del presidentico ni fú ni fá que terminaron teniendo como única opción de la derecha para enfrentarla al chavismo.

Como todo pusilánime, no pasó de ser un divertimento más de la picaresca política nacional, dedicado al anuncio de fechas apocalípticas para el logro de su ansiada gloria, al final de las cuales hasta sus más cercanos aliados terminaron siempre despotricando en su contra acusándolo de embaucador, estafador y hasta de ladrón.

Hoy, luego del estruendoso fracaso en su mas reciente convocatoria, el 16/11 en el que la militancia opositora cifró toda su esperanza de alcanzar el poder, el diputado Guaidó es reconocido por fin por la gran mayoría de los opositores (“más del noventa y cinco por ciento”, que tanto les gusta usar para referirse a su imaginaria grandeza) como el mayor farsante que jamás haya parido la derecha.

Se percatan (después de habérseles dicho hasta la saciedad de mil y una formas desde el chavismo) que ese líder de utilería no solo no tuvo nunca el más mínimo talento para la conducción de masas, sino que es un mequetrefe sin esperanzas para quien la política es solo un tinglado para guarimbas de paltó y corbata.

Como si embarcar a la gente fuera su más excitante entretenimiento, entra ahora en su fase de despedida anunciando nuevas fechas para las mismas delirantes batallas de frustración.

Más que como “autojuramentado”, pasará a la historia como el “auto-mentado”. O sea; el líder al que más se la mentaron sus propios seguidores.

@SoyAranguibel

El fracaso como triunfo

Por: Alberto Aranguibel B.

No deja de ser desconcertante en el mundo de la política, que un personaje pusilánime como Juan Guaidó, salido de la nada y sin el más mínimo temple o robustez intelectual para asumir con fuerza propia el inmenso compromiso del liderazgo que exige la compleja coyuntura por la que atraviesa el país, se mantenga tan firme en la idea de que, tal como él lo percibe, a medida que pasan los días, las semanas y los meses, estaría cada vez más a punto de hacerse de la primera magistratura nacional.

Nadie habituado al fragor de la batalla cotidiana entre la política y los medios de comunicación entiende ese nivel de rebuscada serenidad que transmite en sus comparecencias ante las cámaras el ahora “diputado rastrojo” (antiguamente “el autoproclamado”) después de tantos traspiés y tantas chapuzas como las que él ha acumulado en tan corto lapso.

Existiendo, como seguramente existen en su equipo de asesores, los infaltables “expertos en imagen” que dictaminan a diestra y siniestra la conveniencia de insólitos perfiles más de corte mercadotécnico que de tipo político para el pueril aspirante a presidente, debe haber alguno que haya logrado posicionar como lema de su campaña el viejo apotegma de Wilde: “Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti”.

El origen de tal insensatez está sin lugar a dudas relacionado con su proverbial propuesta de la destrucción del país a través del estallido social y el derrumbamiento de la economía y en definitiva de las estructuras del Estado como requisito indispensable para hacer realidad su proyecto de alcanzar el poder a como dé lugar por encima de los procedimientos democráticos a través de los cuales les ha sido imposible conseguir el respaldo popular.

Sustentado en el odio antes que en el desarrollo de formulación ideológica o política alguna, el proyecto de la oposición asume como su triunfo el padecimiento y la ruina del país y de los venezolanos. Ese ha sido su credo.

De ahí que no puede ser sino a partir de esa absurda lógica del “logro inverso”, como se explica que los descalabros de Guaidó sean siempre, tanto para él mismo como para sus seguidores, señales de una hipotética proximidad con el ansiado triunfo.

Desde su muy ingenua óptica, las derrotas son presagios de gloria.

@SoyAranguibel

Teresa de Washington

Por: Alberto Aranguibel B.

La madre Teresa de Calcuta, considerada por el mundo cristiano como un caso excepcional de servicio a Dios en virtud de la abnegada labor humanitaria que llevó a cabo durante su vida, mereció los más altos reconocimientos del mundo por su entrega absoluta a la redención de los marginados, principalmente los humildes, los enfermos y sin hogar.

Asumida en su momento como un símbolo vivo de la más pura y perfecta conmiseración hacia el ser humano, a la madre Teresa le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz, así como otros importantes galardones, como el Premio Internacional Juan XXIII, impuesto por el Papa Paulo VI, la Medalla Presidencial de la Libertad, por el presidente Ronald Reagan de los EEUU, el Premio Balzán, por el presidente Sandro Pertini de Italia, y una medalla especialmente concebida para ella por la ONU, entre muchos otros.

Recorrió el mundo con su obra de caridad, en razón de lo cual su nombre apareció siempre encabezando las listas de las personas más admiradas de todo el planeta, precisamente porque nunca discriminó a los humildes entre buenos y malos.

Por eso la labor humanitaria que hoy en día lleva a cabo la hija de Donald Trump en Cúcuta tiene que ser evaluada en su justa dimensión.

Esta buena mujer ha saltado por encima de los horrendos campos de concentración que su padre ha montado para encerrar en ellos a los miles de niños que son arbitrariamente separados de su familia y luego sometidos a las más humillantes vejaciones que el ser humano haya conocido jamás desde los tiempos de la Alemania nazi, con el único propósito de ver de cerca a unos venezolanos que su hermano Juan Guaidó, “hijo putativo” de Trump, dejó abandonados desde hace meses en la frontera colombo-venezolana.

Tan particular desatención al sufrimiento de miles de seres humanos torturados por su papá allá en su propia casa, para venir a saludar a miles de kilómetros de su Washington natal a unos cuantos guarimberos, o es un gran acto de brutal discriminación hacia aquellos o el más sublime gesto de amor hacia estos.

En todo caso, si a la Madre Teresa la erigieron Santa por lo que hizo, a la emperatriz gringa habría que edificarle el más grande templo mariano de la historia. Porque jamás nadie ha amado tanto a los guarimberos como ella los ama.

@SoyAranguibel