Aranguibel: “No nos quieren regresar a la Guerra Fría, sino al Siglo XVI”

Caracas, 09 de mayo de 2018 .- “Mucha gente dice que en la tensión política que vive el mundo los acontecimientos pudieran estar llevándonos a una nueva Guerra Fría, cuando en realidad pareciera que la intención de algunas potencias es llevarnos al siglo XVI, cuando lo que se imponía era la fuerza de los imperios”, sostiene Alberto Aranguibel en entrevista con la periodista Tatiana Pérez, en Telesur.

Vea aquí la entrevista:

Escalona: Derrocamiento / OEA / Brexit

Por: Julio Escalona

La promesa de aumentar la producción si suben los precios es una trampa para que se desacredite el gobierno: asumir la responsabilidad de elevar los precios en nombre de empresarios que no incrementarán la oferta. Pueden producir más, pero esa producción por los caminos verdes irá a mercados internacionales pues las transnacionales dependen de la demanda mundial. Polar coloca sus productos en Colombia, Brasil, Ecuador, El Caribe… y especula en Venezuela.

Reducir la capacidad de consumo elevando los precios disminuyendo el salario real, agudizar las tendencias recesivas, frenar impulsos al mercado interno que eleven el PIB, son ejes esenciales del plan para derrocar al presidente Maduro. Los empresarios ya elevaron los precios y los bienes, lejos de aparecer, se hacen más escasos. Los 12 productos regulados por el gobierno “si tomamos en cuenta los precios promedios a los cuales se consiguen en los establecimientos privados, el monto del ajuste asciende a 18.178%” con respecto a 2012 (L. Salas).

Lo que puede frenar la intervención imperial es que los derrotemos políticamente en la OEA, en la Asociación de Estados del Caribe, Unasur, Celac… que incrementemos progresivamente la producción, eliminar la dádiva y establecer compromisos mediante la retribución solidaria, decirle la verdad al pueblo sobre la situación del abastecimiento, que la burocracia comparta los sufrimientos del pueblo, combatir la corrupción, que se sustituya la transferencia de dólares por créditos…

Para derrotar a Rusia y China, hegemonizar África, el Medio Oriente, la región Asia-Pacífico, las fuerzas imperiales necesitan recuperar a Venezuela y a nuestra región como patio trasero. Por ciertas ganancias no facilitarán que se estabilicen los precios, que se supere la escasez, etc. cuando por primera vez se acercan al control de nuestro petróleo. Por eso se niegan a negociar.

China importa petróleo de Rusia y Venezuela. En 2025 importará 70% de su petróleo de Oriente Medio. Salvo los suministros de Rusia, los otros son susceptibles de bloqueo. Por eso el conflicto con EEUU por la soberanía del Mar del Sur de China. Rusia está bloqueada y la Otan está lanzando el mayor ejercicio militar desde la Guerra Fría a las puertas de Rusia. Para esos desafíos el imperio no quiere el liderazgo de Venezuela en la retaguardia.

El Brexit (salida de Inglaterra de la Unión Europea) es resultado del neoliberalismo, incompatible con la democracia y generador del golpe de Estado en septiembre 2011 (ataque a las Torres Gemelas), aprobación de leyes antiterroristas que violan los derechos humanos; eliminación de la inversión social, reivindicaciones esenciales de los trabajadores, imposición de la dictadura del mercado mundial sobre la sociedad. Destruyeron a España, Grecia… Convirtiendo el Mediterráneo en tumba de los desplazados que ellos crearon.

Colocar a la población en estado de shock para hacer lo políticamente imposible, políticamente inevitable, como decía Friedman. Lo inevitable también puede ser la rebelión de los pueblos. Exacerban la violencia para atemorizar a los que deseen tomar el camino de Venezuela. Usando la OEA como usaron La Liga Árabe contra Libia, y los efectos de la guerra económica, mediática y psicológica.

El Brexit agudiza la recesión, el racismo, la especulación financiera, frena la expansión China, deprime los precios del petróleo, acelera la agresión contra Venezuela. Shanon no vino a negociar vino a chantajear y amenazar diciendo: “el carril del referendo revocatorio y el de la Carta Democrática son válidos y no se impiden el uno al otro”. Continuarán tratando de imponerse en la OEA.

Política y económicamente el imperio está debilitado. Más agresivo pues sólo se mantiene como superpotencia militar, que como necesita vitalmente las riquezas de Venezuela incrementará la agresión. China lo ha venido derrotando económicamente y Rusia no ha cedido ante las amenazas.

Es clave fortalecer la política de paz del presidente Maduro aislando los focos de violencia, los grupos paramilitares, la guarimba; con pedagogía política hablarle al pueblo chavista y no chavista, señalando un horizonte, trabajando por la confraternidad vecinal, esencia del diálogo que debe realizarse.

  valencia.ojeda7@gmail.com

 

EE.UU.: La emboscada contra Venezuela

Por: Eva Golinger / ActualidadRT.com

Operaciones clandestinas, investigaciones secretas, acusaciones criminales, financiamiento multimillonario, guerra psicológica y provocaciones militares. Es la emboscada desde Estados Unidos contra Venezuela.

Durante el último año, el Gobierno de Estados Unidos ha gastado más de 18 millones de dólares en financiamiento público para grupos antigubernamentales en Venezuela, alimentando el conflicto en el país suramericano y manteniendo viva una oposición sin unidad ni apoyo significativo. Solo desde la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED) durante el año 2014-2105, casi 3 millones de dólares fueron entregados a organizaciones opositoras en Venezuela, enfocadas en la campaña para las elecciones parlamentarias previstas para el próximo 6 de diciembre. Por ejemplo, 125.000 dólares fueron entregados al grupo opositor Súmate, creado por la NED en Venezuela en 2003 para liderar un referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez. Ahora esos 125.000 dólares están financiando la iniciativa de Súmate de influir sobre los miembros de centros electorales a nivel nacional durante las próximas elecciones en diciembre, una injerencia flagrante. Otros 400.000 dólares han sido entregados a un programa para “apoyar miembros de la Asamblea Nacional y el desarrollo de políticas”. Y hay más de 40.000 dólares dedicados a “monitorear la Asamblea Nacional de Venezuela”. ¿Qué derecho tiene un organismo extranjero de ‘monitorear’ el cuerpo legislativo de otro país? Peor aún es cuando grupos internos reciben el dinero de un Gobierno extranjero para espiar en contra de su propio Gobierno.

Los aportes de la NED para alimentar el conflicto en Venezuela también incluyen casi medio millón de dólares (410.155 dólares) para “mejorar las capacidades estratégicas comunicacionales de organizaciones políticas a través de medios alternativos”. En particular, esta enorme cantidad de dinero está financiando el uso de redes sociales para proyectar la visión antigubernamental en espacios que influyen a nivel internacional. Otros 73.654 dólares de la NED han sido utilizados para “fortalecer la capacidad técnica y promover la libertad de expresión y derechos humanos a través de Twitter”. Y 63.421 dólares para “entrenar sobre el uso efectivo de redes sociales y medios alternativos”. Las redes sociales se han convertido en un campo de batalla en Venezuela, donde tanto el Estado como la oposición las utilizan para promover sus agendas. No obstante, el dinero de la NED revela que detrás de la supuesta oposición “independiente” en Venezuela, está el Gobierno de Estados Unidos.

No es coincidencia que durante el último año, Estados Unidos y sus aliados han criticado fuertemente al Gobierno del presidente Nicolás Maduro por presuntas violaciones de derechos humanos. Pues hay más de 474.000 dólares de la NED dedicados a financiar grupos opositores en Venezuela que “documentan y diseminan” información sobre la “situación de derechos humanos”, incluyendo la preparación de denuncias contra el Gobierno venezolano en instancias internacionales, entre otras tareas. Cuando un Gobierno extranjero financia a supuestas ONG para montar informes contra su propio Gobierno con la intención de desacreditarlo a nivel internacional, no es objetivo ni confiable.

Además de los millones de dólares entregados de la NED, una fundación creada por el Congreso de Estados Unidos en 1983 para “hacer el trabajo que la CIA ya no podía hacer públicamente”, el Departamento de Estado y su Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID), ha dedicado más de 15 millones de dólares a la oposición en Venezuela durante el periodo 2014-2015. En el presupuesto de Operaciones Exteriores del Departamento de Estado para el año fiscal 2016, que comenzó en octubre 2015, están apartados 5,5 millones de dólares para “defender y fortalecer prácticas democráticas, instituciones y valores que apoyan los derechos humanos en Venezuela”. Según el presupuesto ya aprobado por el Congreso, gran parte de esos 5,5 millones de dólares serán utilizados para “ayudar a la sociedad civil promover la transparencia institucional, el proceso democrático y la defensa de los derechos humanos”.

El uso del término ‘sociedad civil’ por parte del Gobierno de Estados Unidos en referencia a Venezuela significa ‘la oposición’. Estas mismas agencias estadounidenses también financiaron y apoyaron a la llamada ‘sociedad civil’ en Venezuela durante el golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez en abril 2002, una ‘sociedad civil’ que utilizó francotiradores para matar a personas inocentes para derrocar a un presidente democráticamente electo y luego imponer una dictadura. Gracias a la verdadera ‘sociedad civil’ en Venezuela, mejor conocida como el pueblo, esa oposición antidemocrática no logró su objetivo.

MISIÓN ESPECIAL DE INTELIGENCIA

Muchas de las actividades del Gobierno de Estados Unidos orientadas hacia Venezuela han originado en una oficina clandestina, creada en el 2005 bajo la reestructuración de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. En esa transformación de la estructura de inteligencia, fue también creada la Dirección Nacional de Inteligencia, encargada de coordinar las 16 agencias de inteligencia del Gobierno estadounidense. El primer director nacional de Inteligencia, nombrado por el entonces presidente George W. Bush, fue John Negroponte, un nombre bastante conocido en América Latina por su papel en las guerras sucias en Centroamérica en los 80, y su rol principal en el escándalo Irán-Contra.

En respuesta a las recomendaciones de la Comisión de Armas de Destrucción Masiva y la Ley de Reforma de Inteligencia y Prevención del Terrorismo del 2004, Negroponte estableció la figura de “misiones gerenciales” para temas de alta prioridad estratégica y desafíos de inteligencia para Estados Unidos. La Misión Gerencial para Cuba-Venezuela fue una de solo tres misiones dedicadas a países. Las otras dos eran las misiones para Irán y Corea del Norte, enemigos declarados de Estados Unidos. El hecho de incluir a Venezuela en una misión orientada a la lucha contra las armas de destrucción masiva y el terrorismo evidencia que es una alta prioridad de seguridad y defensa para Washington, aunque fundamentado en conceptos absurdos y erróneos.

El primer encargado de esa misión gerencial para Cuba-Venezuela fue el veterano de la CIA Norman A. Bailey, un experto en las tácticas y estrategias de inteligencia durante la Guerra Fría. Pero Bailey solo duró un año, y a su salida confesó que la oficina estaba casi abandonada, sin recursos ni personal. No obstante, entró un nuevo encargado, Timothy Langford, con su carrera de más de 25 años en los servicios clandestinos de la CIA, para renovar la Misión Gerencial Cuba-Venezuela y activarla de nuevo.

Documentos secretos parcialmente desclasificados revelan la importancia dada a la Misión Gerencial para Cuba-Venezuela desde la Dirección Nacional de Inteligencia de Estados Unidos. En un documento clasificado como “Ultrasecreto” (Top Secret) del 2008, el director de Inteligencia destacaba como una meta clave, la “identificación y manejo de ‘centros de excelencia’ para suministrar inteligencia relevante, oportuna y auténtica sobre Irán, Corea del Norte y Cuba-Venezuela”. Otro objetivo era “crear una estrategia de inversión para Irán, Corea del Norte y Cuba-Venezuela orientada a fortalecer análisis, colección y explotación”. Y también se apuntaba al comienzo de “una campaña de planes contra programas y redes específicos en Irán, Corea del Norte y Cuba-Venezuela”. En el mismo documento secreto, que es una justificación de presupuesto del 2008, se hace referencia a la creación de un “Fondo de Iniciativas Cuba-Venezuela” para fomentar nuevas capacidades en la comunidad de inteligencia estadounidense para analizar, recolectar y explotar información relevante sobre ambos países.

Otro documento ultrasecreto, parcialmente desclasificado del año 2009, revela una estrategia de la Misión Gerencial Cuba-Venezuela de “desarrollar análisis sobre transiciones de liderazgo”, haciendo referencia específica al Plan de Transición a la Democracia para Cuba, y las iniciativas para derrocar al Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. En un testimonio ante el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos en 2009, Timothy Langford hizo referencia a las operaciones que estaban realizando desde su oficina a través del “Centro de Fusión de Inteligencia” en Colombia, un núcleo de espionaje que fusiona las capacidades de la NSA, CIA, DEA e inteligencia militar (DIA). Fue desde ese centro que fuerzas estadounidenses comandaron el ataque contra el líder de las FARC, Raúl Reyes, violando territorio ecuatoriano el 1 marzo 2008.

Para el año 2011, la Misión Especial para Cuba-Venezuela aún existía, aunque la información sobre sus operaciones y actividades ha sido, desde entonces hasta hoy, totalmente secreta. Y aunque su presupuesto no ha sido desclasificado en detalle, en 2015 la Dirección Nacional de Inteligencia tuvo un presupuesto por encima de 53.000 millones de dólares. Como la misión especial dedicada a Venezuela ha sido una de las prioridades de esa Dirección, sin duda han invertido miles de millones de dólares a sus operaciones.

A lo largo de estos años, hubo múltiples denuncias sobre atentados contra el Gobierno venezolano, contra el presidente Hugo Chávez y más recientemente, contra el presidente Nicolás Maduro. También hubo decenas de incursiones no autorizadas de aviones de espionaje de Estados Unidos, provocaciones que han incrementado las tensiones entre ambos países. Para algunos analistas, el fallecimiento del presidente Chávez a causa de una enfermedad tan agresiva y abrupta es causa de sospecha, aunque hasta la fecha no ha salido evidencia para comprobar alguna teoría de asesinato.

ALERTA

Durante las últimas semanas, en la víspera de las elecciones parlamentarias el próximo 6 de diciembre, se ha intensificado los ataques contra Venezuela en la gran prensa mundial. Reportajes sin fundamento ni evidencia siguen saliendo en medios como ‘The New York Times’, ‘The Washington Post’, ‘The Wall Street Journal’ y otros, acusando a figuras e instituciones claves del Gobierno venezolano de corrupción, actividades ilícitas, lavado de dinero, mal manejo de fondos, narcotráfico y violaciones de derechos humanos. En la mayoría de los casos, no hay ninguna prueba presentada para evidenciar esas graves acusaciones, pero el impacto mediático resulta ser muy efectivo.

Todos estos millones de dólares invertidos en el fomento de un conflicto interno en Venezuela y en operaciones clandestinas de los servicios de inteligencia de Washington que están dedicadas a desestabilizar al país indican algo fundamental: hay que estar alerta. Hay investigaciones en marcha y montajes preparados que están ya esperando al próximo que caiga en la trampa. Cualquier espacio cedido será tomado. Cualquiera que se equivoque o abuse de su poder sin rectificar pone en riesgo la continuidad y credibilidad de la Venezuela soberana e independiente. El juego es en serio.

No hay que olvidar nunca que Venezuela tiene las más grandes reservas del petróleo en el planeta y siempre será blanco de los más poderosos intereses de nuestro mundo. Es hora de cerrar filas, de no dejarse distraer por intrigas, egoísmos, avaricias y trampas. El objetivo detrás de esas emboscadas no es la persona que caiga, el objetivo final es Venezuela.

 

FuenteActualidadRT.com

Historia de mentira

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 11 de mayo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

“La Guerra Fría no es sino una lucha por la mente de la gente” J. F. Kennedy

El Cementerio Nacional de Arlington, en la capital de los Estados Unidos de Norteamérica, es probablemente el más grande monumento en el mundo a la derrota y al fracaso.

Ubicado en las cercanías del Pentágono, en los que fueran los terrenos del legendario general Lee, jefe del derrotado ejército de los Estados Confederados de América en la guerra de secesión, el cementerio Arlington está reservado en principio a los miembros de las fuerzas armadas de esa nación (aún cuando algunos de los ahí enterrados no lo hayan sido nunca, como el expresidente William Howard Taft quien nunca cumplió servicio militar) en virtud de lo cual la inmensa mayoría de quienes en él reposan tienen en común el sino de la derrota que ha marcado la historia de las guerras del imperio norteamericano a lo largo y ancho del planeta desde hace más de un siglo.

En Arlington se encuentran los restos de los soldados que dejaron sus vidas en las guerras libradas por los Estados Unidos en el mundo, la mayoría de las cuales terminaron en estrepitosos reveses militares si no en abiertos fracasos, como las guerras de Vietnam, Corea, Afganistan e Irak, así como figuras emblemáticas de la historia norteamericana, como el presidente John F. Kennedy (cuya muerte no podrá ser catalogada jamás como un triunfo ni para él ni para los Estados Unidos), los tripulantes de las fallidas misiones de los transbordadores Challenger y Columbia de la NASA, y los desaparecidos en los atentados terroristas contra el avión de Pan Am en Lockerbie, Escocia, y del 11 de septiembre del 2001, en particular el perpetrado contra el Pentágono.

Sin embargo Estados Unidos vende al mundo la imagen de un imperio todo poderoso que cual Atila de la modernidad arrasa a su paso a enemigos de cualquier naturaleza o envergadura, usando en ello incluso el depósito del fracaso que es el cementerio de Arlington, al que convierte por medio de su poder hegemónico cultural en una suerte de gran templo de los dioses de la guerra.

La manipulación de la historia para colocarla a su servicio es inherente a la idea de dominación que mueve a los imperios. En eso Estados Unidos no es la excepción ni en la guerra ni en la paz. Si se acepta el principio de Clausewitz según el cual “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, pudiera ser entonces que la guerra fría sea la política que aparenta a través de los medios ser una guerra.

O por lo menos así lo asume los Estados Unidos desde que los medios de comunicación han venido sustituyendo a los escenarios y los armamentos de guerra por las pantallas de cine y los contenidos mediáticos televisivos con los que el poder hegemónico del capitalismo inunda cada vez más al mundo.

¿Cuál fue en verdad el sentido de una demencial carrera espacial como la librada por Estados Unidos y la Unión Soviética en el marco de la guerra fría si no era el esencialmente propagandístico? Ya desde 1936, con motivo de las fastuosas olimpíadas de Berlín, se dijo siempre lo mismo del deporte cuando todavía su importancia en el ámbito del mercadeo publicitario que tiene hoy en día no era ni medianamente significativa y su justificación estaba relacionada exclusivamente a la necesidad propagandística ya no solo de las grandes potencias sino también de países del tercer mundo, como Cuba entre otros.

A esa impostergable necesidad propagandística se deben las más grandes mentiras que la cultura hegemónica neoliberal le ha vendido al mundo a lo largo del último siglo. La fascinante ilusión del bienestar y la prosperidad infinitas que la gente tendría asegurada en el capitalismo es una de ellas. La otra, la idea del poderío imbatible del imperio norteamericano en todos los ámbitos.

Según esa doctrina de la propaganda como la herramienta para aparentar el triunfo en la guerra a través de los medios, los Estados Unidos no necesita una historia verdadera sino un buen guión y unos buenos actores. Por eso el presidente Barack Obama se esfuerza más en el cálculo meticuloso de la pose de soberbio emperador que debe asumir cuando se declara ahistórico ante el mundo, que lo que debiera esforzarse en estudiar la historia de los pueblos a los que pretende someter bajo su dominio.

Ronald Reagan, uno de los más acérrimos anticomunistas que jamás haya alcanzando la primera magistratura del imperio norteamericano, concibió la Guerra Fría como un escenario en el cual todas las técnicas de la cinematografía, en las cuales él como actor de Hollywood que fue tenía una verdadera ventaja comparativa frente a su par soviético, serían determinantes para colocar la balanza definitivamente a favor de los Estados Unidos. Su famosa “Doctrina Reagan”, que abogaba por el exterminio de todos los gobiernos comunistas del mundo y promovía impúdicamente el surgimiento del yihadismo como arma de baja intensidad para la contención del poderío soviético, ya era evidente varios años antes de ser electo presidente en una entrevista en la que se refería al futuro de la Guerra Fría en estos escuetos términos: «Mi idea de lo que debe ser la política estadounidense en lo que respecta a la Unión Soviética, es simple, y algunos dirán que simplista. Es esta: nosotros ganamos y ellos pierden, ¿qué te parece?»

De ahí en adelante cayeron el bloque soviético y el muro de Berlín, es cierto, así como los gobiernos progresistas que el propio Reagan se empeñó en derrocar (en particular el sandinista, mediante el financiamiento de la contra nicaragüense), pero el famoso poderío del imperio norteamericano comenzó a hacer agua y hasta el día de hoy su hundimiento no se ha detenido, ya no solo en el campo económico sino también en lo político, como lo demuestra el avance en Latinoamérica de un vigoroso bloque antiimperialista que la mediática hegemónica no visualizó oportunamente y que le está significando a los Estados Unidos el más duro golpe contra la realidad que haya tenido en mucho tiempo en virtud ya no solo de su alcance sino de la referencia que esa nueva visión de soberanía está ofreciendo a los pueblos de vocación independentista de todo el planeta.

Con esa inspiración es como ahora puede conmemorarse por todo lo alto un evento de la más relevante significación histórica como lo fue el legítimo triunfo de la Unión Soviética sobre el fascismo, oculto de manera infame desde hace setenta años tras el discurso anticomunista del contenido mediático norteamericano, y en general por la cultura hegemónica pro imperialista del mundo occidental.

Una conmemoración que hace honor a los más de veintisiete millones de soviéticos que dejaron su vida en esa conflagración para salvar a la humanidad del horror del fascismo, y que rescata ese activo tan preciado que comienza a ser hoy la verdad histórica como instrumento de justicia y de igualdad en la lucha por un mundo en el que las naciones puedan ejercer su soberanía y su autodeterminación con entera libertad y sin la presión de los imperios prepotentes que se empeñan en borrar la historia para vender su ilusoria y perversa sociedad neoliberal capitalista.

El empeño de los imperios por sustituir la realidad con la seductora virtualidad capitalista, tiene hoy en la conciencia de los pueblos progresistas y revolucionarios del mundo, el poderoso ariete de la historia que abrirá las puertas al nuevo modelo de comunicación basado en la verdad como un valor sagrado y de verdadera liberación del ser humano, que más temprano que tarde terminará por imponerse.

De ese excepcional proceso mundial de redención del ser humano surgirán los nuevos paradigmas, los nuevos códigos, la nueva simbología y el nuevo lenguaje de la comunicación transformadora que acabará para siempre con la historia de mentira que a través del tiempo inventaron los imperios.

 

@SoyAranguibel

desdelaplaza.com: ¿Cuál es el impacto real de las sanciones promulgadas por Obama?

– Publicado el 19 de diciembre de 2014 en DesdeLaPlaza.com –

Por: Ernesto Navarro / desdelaplaza.com

Estados Unidos, difundió una ley que sanciona a funcionarios venezolanos acusados -estiman ellos- de violar derechos humanos.

Las medidas incluyen:

-Suspensión de visas

-Congelamiento de activos en territorio estadounidense pertenecientes a los funcionarios objetos de la ley.

Hasta ahora sólo ha habido una tanda de pronunciamientos mediáticos de ida y vuelta entre Caracas y Washington. Quizá lo más contundente, fue la respuesta del Presidente venezolano en la marcha por los 15 años de aprobada la Constitución bolivariana: “Agarren su visa y se la meten por donde tienen que meterse la visa de los Estados Unidos de Norte América, insolentes imperialistas yanquis”.

El venezolano Alberto Aranguibel (@soyaranguibel), es analista político y columnista de varios medios impresos nacionales. En su opinión esa medida del gobierno de Obama es “eminentemente comunicacional. No es una medida práctica” ya que su objetivo es atacar y golpear, en términos de opinión pública, a líderes de la revolución.

Alberto Aranguibel analista político venezolano.

“No debe extrañarnos que en esa lista aparezcan desde Nicolás para abajo. Eso sólo busca mermar la lealtad al partido, porque resulta difícil o casi imposible verificar si los señalados poseen realmente bienes o dólares. Incluso las autoridades de ése país tampoco facilitan que eso se sepa. Por eso digo que es una acción comunicacional”.

Si alguien lo negase, a nivel de percepción, siempre quedará como una polémica de tu palabra contra la mía.

El periodista argentino Marcos Salgado, corresponsal del canal Hispantv, lo pone más simple aún: son ‘sanciones’ contra particulares, no contra el país.

Trasfondo

Uno de los triunfos indiscutibles del Comandante Hugo Chávez, fue haber construido para Venezuela un importante y sólido prestigio internacional que liberó al país de la careta de la nación del petróleo y las mises.

“Todas esas listas en las que Estados Unidos nos incluye: que si no luchamos contra las drogas, que si los derechos humanos, que si esclavitud o trata de blancas o cualquier vaina que se les ocurra, intentan minar la imagen del país. Ese sería el colchón que necesitarían para eventuales acciones realmente impactantes”.

En opinión de Aranguibel, más allá de Obama, Estados Unidos se encuentra en la encrucijada de resolver temas que lo impactan como nación de cara a los próximos 50 años:

-la energía,

-la estabilidad del dólar

-y el surgimiento de modelos alternativos a capitalismo neoliberal, principal activo político de esa nación.

Con cada enfrentamiento (China, Rusia y ahora Venezuela) Estados Unidos aspira resolver uno de los tres temas fundamentales enumerados por Aranguibel. La polémica alrededor del fracking (por ejemplo), estriba en que los gringos privatizaron todo su potencial petrolero y tienen la imperiosa necesidad de convertirse en una potencia energética.

“Si luego de todas las listas publicadas y las medidas tomadas contra Venezuela, procedieran -por ejemplo- a expropiar Citgo, se mostraría comunicacionalmente como una acción necesaria, pero en el fondo eso les otorgaría una capacidad de refinación y propiedad sobre activos que no poseen en la actualidad”, agrega.

Cuba en medio del juego

Como ya se ha dicho hasta la saciedad, las medidas contra Venezuela se publican justo cuando se deshielan las relaciones de USA con Cuba.

Alberto Aranguibel lo ve de esta manera: “Cuba le ha salido carísimo al gobierno de Estados Unidos. Saca la cuenta que hasta las declaraciones de Obama hubo 10 presidentes en la casa blanca. No haber acabado con Cuba le costó mucho a Washington en términos de imagen. Es decir que un país pueda lograr avances significativos en medicina, educación, desarrollo industrial, etc., fuera del capitalismo ¡Eso es muy costoso para ellos!”.

El turno de Venezuela

Pero el intercambio de prisioneros no es un hecho aislado, nada en política internacional lo es. Pareciera, que por primera vez en 15 años de revolución, Venezuela realmente se tambalea, se desata una euforia consumista, la economía se dolariza y que aumentamos las compras hacia esa nación porque no nos quedan más opciones.

Estados Unidos sabe que esa es un arma letal que ha empuñado por años: su penetración ideológica a través de sus medios masivos de comunicación. Con ellas se quiere salvar Obama.

“Si Obama aprueba sanciones duras contra Venezuela sin hacer esos gestos de buena voluntad, como lo ocurrido con Cuba, quedaría con una imagen de monstruo. Pero si llega a conseguir el desbloqueo a Cuba y luego emprende sus agresiones contra China, Rusia y Venezuela, ante la comunidad internacional, no quedaría tan mal parado. Por eso digo que juega mucho lo comunicacional. Para Obama, Cuba fue como un enroque”.

Inyección de capitalismo

Alberto Aranguibel nos recuerda la importancia de mirar ejemplos como los ocurridos en China y Rusia con la apertura al capitalismo. En aplicar esas inyecciones, Estados Unidos está más que adiestrado.

“En China, a pesar de haber aplicado impuestos carísimos a los productos que llegaron con la apertura, son incontables los ejemplos de personas que llegaron a vender uno de sus riñones o hasta un hijo para comprar se un teléfono de última generación o vainas así”.

Mientras que la Rusia de la restructuración o Perestroika, no fue muy diferente. “Los rusos hablaban pestes del comunismo, mientras veían las películas gringas, que les decían que ellos eran unos borrachos, unos sucios, una sociedad de mierda… además se lo decían en ruso. Eso si, había muchos productos que comprar”.

Años más tarde, cuando el capitalismo neoliberal hizo lo que mejor sabe hacer, producir para los que pueden costearlo, mientras se funde el resto, los rusos comenzaron a recordar que con el comunismo tenían cosas preciadas como: trabajo, salud, viviendas y educación.“Algo similar tiene en mente Estados Unidos para Cuba”.

Les sale más barato que bloquearlos. Cuba en todos estos años sumó en la región un peso político importantísimo. Minar a Cuba es hacérselo al continente.

¿Se imaginan lo que vale para Estados Unidos una foto donde los cubanos acampan -al estilo Daka en Venezuela- para comprar un tv de pantalla plana? Siempre se cuenta con la formación política de un pueblo que heroicamente ha resistido las peores agresiones…

Pero una vez más le toca a los cubanos demostrar de qué están hechos.

Fuente: DesdeLaPlaza