El viejo y descabellado mito del zamuro que cuida carne

Por: Alberto Aranguibel B.

“Una cosa es dar agua y otra es pedirla”
Aristóbulo Isturiz

Warren Buffet es un decrépito multimillonario norteamericano que lo único que ha hecho en su vida desde que era muchachito es acumular dinero gracias a su proverbial destreza para la especulación en el mercado bursátil.

La leyenda de los Estados Unidos como “la tierra de las oportunidades” tiene su origen en la ancestral cultura de la especulación y la explotación del hombre que en ese país en particular se ha instaurado como base fundamental del modelo económico. En la lógica de la especulación no existen la figura del sacrificio ni del apego al trabajo como factores determinantes, sino la astucia y la capacidad para conseguir que otros trabajen para ti al menor costo.

Esa excepcional capacidad para tener mucho sin hacer nada, explica la fascinación que despiertan los ricos entre la gente común. La idea de que para hacer plata lo que se necesita es solo un poco de buena disposición y olvidarse, eso sí, de los problemas de los demás.

Por eso para el promedio de la gente en los Estados Unidos resulta absurdo pretender hacerse rico pensando en el bienestar colectivo. La acumulación de la riqueza es imposible si el dinero se distribuye en muchas manos, de modo que la sola idea del “bien común” termina siendo una abominación a toda costa inaceptable para el capitalismo.

Por eso los rasgos que más definen al capitalista son por lo general la avaricia y la mezquindad. Rasgos invariables de una naturaleza perversa que el capitalismo esconde tras la fingida nobleza de la competitividad empresarial. Una nobleza pensada meticulosamente para maquillar de benevolencia el carácter depredador del capitalismo.

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Por eso Buffet, quien encabeza desde hace un cuarto de siglo junto con su amigo Bill Gates la lista de los hombres más ricos del planeta, anunció que donaría toda su fortuna a la Fundación Bill y Melinda Gates, dejando claro ante el mundo que lo más importante para un buen millonario es procurar que el dinero quede siempre en manos de los ricos y jamás en manos de los pobres. Para él es evidente que alterar esa ecuación significaría el derribamiento del capitalismo.

Por eso el norteamericano no ha elegido nunca a un mandatario por su condición de millonario.

A Donald Trump acaban de elegirlo no por magnate sino porque prometió desterrar a los inmigrantes y fortificar las fronteras nacionales. En esa elección prevaleció el terror del norteamericano a la posibilidad de ser atacado por fuerzas extranjeras infiltradas en el país o a quedarse sin trabajo con su sola llegada. Una vez más se les vendió que la pobreza es culpa de los pobres.

El error de creer en el mito del empresario que salvará al país, lo cometen desde siempre los latinoamericanos. Y eso tiene su explicación.

En primer lugar que los latinoamericanos fueron despojados desde hace siglos de su vocación colectivista originaria. Una concepción diametralmente opuesta a la visión imperialista del progreso, en la que el esfuerzo se centraba en la construcción colectiva del bienestar para todos, y que le fue arrebatada con la imposición a sangre y fuego del mesianismo redentor que prometía la religión cristiana, lo que terminó propiciando la dependencia del sueño de la salvación asociada siempre a un caudillo y no a un proyecto de país o a un modelo de sociedad.

Luego, porque la creencia sembrada desde entonces en nuestros pueblos es que el millonario vendría a ser una suerte de genio prodigioso que dominaría como nadie las inescrutables artes de la superación de la pobreza.

Si algo ha logrado el imperio a través de la historia, es convencer a la gente de que su poderío se debe a la gestión de una clase empresarial multimillonaria que habría levantado a esa nación desde sus cimientos a punta de la más estricta disciplina y sumisión al modelo capitalista y no al saqueo a las economías emergentes del mundo.

Por creer en ese mito del millonario redentor muchos han sido los fracasos de los pueblos latinoamericanos. Pablo Kuczynski, el actual presidente del Perú, es solo uno de los más recientes. Hoy la misma sociedad que lo eligió hace un año, le pide la renuncia para iniciarle un juicio por corrupción.

Michel Themer, en Brasil, y Mauricio Macri, en Argentina, completan el desolador panorama del nuevo liberalismo en el Continente, precedidos por los presidentes mexicanos (y uno que otro centroamericano y suramericano) del último cuarto del siglo XX. Todos, sin excepción, amasaron grandes fortunas a costa del sufrimiento de sus pueblos.

En Venezuela, incluido el proverbial fenómeno de la fugacidad dictatorial de Pedro Carmona Estanga en 2002, fueron muchos los casos de los multimillonarios que se asomaban al poder para hacerse cada vez más ricos a la vez que hacían al pueblo cada vez más pobre. Pedro Tinoco, quien fuera en varias oportunidades Ministro de Finanzas y Presidente del Banco Central durante los gobierno del Pacto de Punto Fijo, fue uno. Eugenio Mendoza Goiticoa y Lorenzo Mendoza Fleury, los más avezados aprovechadores con los que en mala hora ha contado la República.

Lorenzo Mendoza Giménez, sobrino nieto y nieto de estos últimos, y dueño de una de las fortunas mas grandes del Continente, es el depositario y máximo exponente criollo de esa cultura del enriquecimiento empresarial basado en la destreza para exprimir al Estado y hacer cada vez más dinero sin matarse mucho. Igual que Warren Buffet, que todos sus ancestros, y que todos los demás multimillonarios del mundo y de la historia, Lorenzo Mendoza Giménez es considerado por mucha gente como un ejemplo de capacidad y tenacidad gerencial en virtud de la inmensa cuantía de su fortuna personal.

Pero Lorenzo no es sino un pobre multimillonario que lo único que tiene es dinero. A lo largo de la peor crisis económica en la historia del país, y en medio del padecimiento más severo del pueblo por la falta de los alimentos que su empresa debiera producir, no ha habido manera de que explique cómo es que mientras el sufrimiento de la gente crece cada vez más buscando la comida que él dice no estar en capacidad de proveerle al mercado venezolano por las supuestas limitaciones económicas que afectarían hoy a sus empresas, su aventajada posición en el ranking de los más acaudalados magnates del mundo crece en la misma proporción.

Pues, por exactamente la misma razón por la que Warren Buffet es uno de los hombres más ricos de la tierra; porque si pensara en el pueblo no sería multimillonario.

De ahí que cuando un millonario asume las riendas del Estado, su trabajo no es nunca a favor de la gente sino todo lo contrario. Porque ni su mente ni su capacidad están entrenadas para la gerencia de procesos diversos y complejos como los que demanda la administración pública. Y mucho menos para la atención a aquellos a quienes el capitalismo ve como vulgares herramientas de producción, que valdrán siempre solo de acuerdo a su capacidad de producir riqueza y no en función de su derecho a la vida.

El capitalismo ordena que el ser humano debe ser expoliado en nombre de las fortunas que necesitan incrementar los ricos. Es lo que sostiene orgullosa de su condición neoliberal Christine Lagard, Presidenta del Fondo Monetario Internacional del cual Lorenzo Mendoza es fervoroso incondicional, cuando exige a los gobiernos del mundo “que se recorten las prestaciones y se retrase la edad de jubilación ante el riesgo de que la gente viva más de lo esperado”.

La fábula del rico que trabaja para el pueblo conduce exactamente al mismo desengaño del iluso que pone zamuro a cuidar carne. Ese error ya lo cometió el pueblo venezolano en 2015, cuando permitió que la derecha neoliberal se hiciera con el poder legislativo creyendo que por tratarse del sector político de los empresarios las cosas se reencausarían por la senda del bienestar económico que el país logró en toda su historia solamente a lo largo de la Revolución Bolivariana.

Ahí está Chile, a punto de cometer de nuevo el mismo error con Sebastián Piñera. Ahí están, como hemos dicho, las impopulares gestiones de Themer en Brasil, de Macri en Argentina y de Kucshinsky en el Perú.

Ya llega el 2018. Un año en el que estas reflexiones tendremos que hacerlas como pueblo con la mayor madurez y el más profundo compromiso revolucionario. Sin apasionamientos bastardos ni mediciones estúpidas, sino con un alto sentido patriótico y bolivariano de la unidad popular. Tal como la pidió Chávez.

@SoyAranguibel

¿De cuál paz habla señor Santos?

O la fabula del farsante y la paloma ultrajada

Por: Matilde E. Trujillo Uribe / Ojos Para La Paz

¿De qué paz habla señor Santos? Eso me he preguntado cuando veo los horrores que usted y el gobierno que preside asestan sobre el pueblo. Una profanación de todos los derechos, un entramado de poder y sometimiento, un simulacro de democracia con la muerte cabalgando. Hace tres meses y 23 días que inició este año y en tan poco tiempo, los hechos generados desde su poder y el de los de su clase espantan. En líneas posteriores me referiré a algunos. Continúan la brutal política de exterminio, saqueo, despojo, entrega del país a las multinacionales(1). Ustedes entregan nuestro país como si fuera su propiedad privada. Esas son, entre otras, las “gracias” de su clase, para las terribles desagracias del pueblo. No es diferente de lo que viene sucediendo con los sucesivos gobiernos de turno desde el Frente Nacional, a no ser por el incremento del sistema de la codicia(2).

Juzgará usted, aunque su juicio signado por intereses USA no debe ser muy ecuánime. Entonces juzgaran los lectores. Señor presidente Juan Manuel Santos, usted ha ultrajado y resquebrajado la paz, sin dejar lugar ni rincón alguno del país sin esa huella de humillación y barbarie propia de su clase contra los humildes. Ustedes han impuesto una guerra desplazando, masacrando, reprimiendo, asesinando, encarcelando, empobreciendo, desapareciendo a campesinos indígenas, trabajadores, obreros, desempleados, estudiantes, sindicalistas… y más de los nadies, como diría el gran Galeano. Guerra que indolentes disimulan con sonrisas de cartón, trajes de corbata y discursos de bufones.

Pero usted habla de paz con ufano en todos los escenarios -hace poco se regodeaba en la Cumbre de la Américas-. La paz es para usted ese falso ropaje con que se viene cubriendo desde que empezaron las llamadas conversaciones con los insurgentes. A esa paz que usted pronuncia, contraria a los hechos, hemos de emplazarla y combatirla hasta enterrarla y le pondremos una cruz de carretera, como las que se ven camino a Buenaventura de terrible desventura. Inicio con algunos de esos hechos de la carnicera paz que alienta a su encumbrada clase.

Hechos escabrosos: cuerpos desmembrados, desfigurados, torturados. Las “casas de pique” paramilitares: carnicería humana que muestra la demencia paramilitar y el anticomunismo que le han infundido en sus entrañas los formadores militares. ¿Cómo es posible que un país mantenga tal grado de horror? Cómo se incuba y desarrolla? Usted anunció hace más de un año ante la opinión pública que tomaría cartas en el asunto… no es para menos, ¡es un imperativo, una exigencia, una obligación suya como presidente! Pero… ¿Qué ha hecho usted?, militarizó a Colombia. Y parecería una paradoja que con toda esa fuerza militar siga viva la tragedia; si no se supiera que el paramilitarismo está preconizado en los mismos militares. Usted adelanta la Alianza Pacifico -OTAN-, su Master Plan 2050, los megaproyectos de ampliación portuaria, la explotación minera, la nueva zona industrial que ubicarán en los que antaño fueron los barrios que le arrasaron a la población nativa. En Buenaventura bulle la caldera del diablo: desapariciones, masacres, despojo, destierro y desplazamiento. Expulsan con toda barbarie a sus habitantes para sus planes pro-imperialistas. O ¿qué podemos deducir señor Santos?

Y en la Guajira, donde el mar ha de estar rugiendo de dolor, los indígenas Wayúu están muriendo de hambre y sed, porque el río madre del que se proveían, su rio ancestral fue represado y su agua privatizada para la explotación de la mina de carbón (a cielo abierto) más grande del mundo. Por efecto de ello y de las condiciones deplorables de descuido y abandono, los niños están muriendo de inanición, las mujeres de dolor, los hombres de desolación, los viejos de tristeza. ¿Es otro hecho de paz señor Santos? Ésta, la mayor etnia indígena de Colombia, atacada por su gobierno que entrega, y respalda, no a su pueblo, sino a las multinacionales que saquean el país. 

Otro suceso reciente que reitera la indolencia de su paz y la de su clase, acaeció en el norte de Antioquia: las Empresas Públicas de Medellín y la policía de la que ustedes tanto se vanaglorian, procedieron a desalojar niños, viejos, mujeres y hombres que habitaban ancestralmente las riberas del cañón del río. Comunidades que encontraban su sustento a través del barequeo, la pesca y la agricultura tradicional respondiendo a sus necesidades de subsistencia. La inspectora ordena desocupar el lugar en tres horas, el escuadrón móvil antidisturbios -ESMAD, ese aparato de guerra represión y muerte que ustedes tienen para acallar marchas, protestas, huelgas, los cerca intimidándolos y afrentándolos. Como consecuencia, más de 81 personas se ven obligadas a desplazarse (3). ¿Se ensañan contra los desposeídos para beneficiar sus arcas?

¡Represión!. Ese es el tratamiento con que usted y su gobierno ultrajó también a los humildes corteros de caña que tuvieron que acudir a la huelga para defender sus derechos. “A las 5 de la mañana… , un nutrido contingente del ESMAD atacó con fuerza brutal a más de 500 corteros de caña del Ingenio Risaralda”. “Los agarraron dormidos y les cayeron con palos y toletes. Hasta les quitaron sus machetes y comenzaron a arremeter contra ellos “Los molieron a golpes y les dispararon a quemarropa las bombas lacrimógenas” Sin palabras, qué podemos pensar, sino que su apellido debería aludir a los mil demonios (4).

Y en el norte del Norte del Cauca, la población indígena, dado el incumplimiento del Estado –devolverles las tierras-, se vieron impelidos a la Minga de Liberación de la Madre Tierra. Procedieron a tomar las tierras que les habían sido despojadas, ¿que hizo usted? su gobierno reitera la violenta agresión mediante su aparato de terror el ESMAD, gases lacrimógenos recalzados, artefactos no convencionales y armas de fuego El resultado:  niños, mujeres y hombres heridos. No habrían pasado sino escasos dos meses, cuando les asesinan 6 comuneros indígenas, la masacre (5)  fue silenciada por los medios (mientras hacían alharaca por los 11 soldados muertos, hecho simultáneo, al que luego me referiré). Los asesinatos de los 6 comuneros son aquellos tan característicos de la connivencia de paramilitares y ejército. Se ceban contra los humildes, pues no hemos visto que tal atrocidad suceda a quienes hacen parte de su clase.  

En las regiones del Meta, del Cesar, del Magdalena, así como la del Magdalena Medio, qué mejor testimonio que el de la delegación Asturiana de Verificación de los Derechos Humanos que estuvo este año en el país realizando esta observancia (6). Extraeré algunos apartes: “se han incrementado los montajes judiciales y las detenciones masivas como método de retaliación contra quienes se niegan a cooperar con el ejército, usando como prueba el testimonio de desmovilizados, o datos aportados por las tropas que no llegan ni a ser constitutivos de indicio de actividades ilícitas. Las detenciones masivas también se están produciendo contra opositores de los proyectos mineros y energéticos. Un plan sistemático contra Marcha Patriótica y Congreso de los Pueblos, y sus organizaciones integrantes en las regiones, lo que resulta muy preocupante por antecedente de exterminio de la UP” “Persiste la práctica ilegal del ejército de realizar redadas para forzar el reclutamiento de jóvenes campesinos…, ” Las empresas transnacionales están ocupando enormes territorios generando graves conflictos…, y se van erigiendo en una suerte de “estados dentro del Estado”. Violan con impunidad normas laborales, ambientales y tributarias e imponen a la población restricciones de movilidad como ocurre con Pacific Rubiales, que traslada a las comunidades su “crisis” aumentando pobreza, desempleo, además de represión y destrucción ambiental histórica o las multinacionales del carbón (Drummond, Goldman Sachs, Cerrejón-Glencore-BHP y otras) en el Cesar”. ¿Esa es su carnicera paz señor Santos?. Podría  recorrer con estas líneas todo el territorio nacional  y el cuadro se repite.

Y nuevamente la paz ultrajada con la ley de restitución de tierras de su gobierno, otra farsa para quienes buscan justicia. No, no sirve. Tal es el caso de los pequeños mineros del sur de Bolívar a los que se les despojó del territorio en que vivían y trabajaban. Su pertinaz lucha durante 11 años termina flotando entre aire nauseabundo y olor de los derechos deshechos (7). O la de aquellos que emprendieron marcha para recuperar las parcelas que les fueron arrebatadas 15 años atrás con trampas, agresión y presiones. Me recuerda esa canción “lamento Borincano”, que poco o nada sentirán los de su oligárquica clase. En Urabá hombres y mujeres, niños y viejos salen por la trocha, piensan remediar su situación, consignas alegres al paso de su andar, sus pancartas dicen, “tierra y paz”, al llegar se encuentran con la cruda realidad; y como el “jibarito”, tristes vuelven a la orilla de la carretera (8).

Señor presidente Santos, es evidente que la paz de su gobierno tiene el sello de las élites corruptas y fariseas; es evidente que la paz concebida desde la riqueza y los privilegios, desde los que favorecen el gran capital, desde los que detentan el poder, es contraria y opuesta de cómo la concibe, la siente y la vive el pueblo. Y así lo expresó el pueblo con vehemencia en la marcha del 9 de abril. En ella la paz emergía como un animal herido con sed de justicia social, de equidad, de democracia, de soberanía, una paz concebida como la realización plena de los derechos todos, salud, educación alimento, techo, la vida, el derecho a la tierra y al territorio. Ustedes han mancillado los derechos del pueblo con las espinas venenosas del su mal nacido poder.

¡Qué brutalidad! heridos, muertos y encarcelados por luchar por sus derechos, víctimas en los campos y ciudades, ¡incluso los que no estaban armados!, que no estaban combatiendo y no brotaron por efecto del conflicto o enfrentamiento armado de su clase con la insurgencia. Pero tiene usted el cinismo a flor de piel, culpar a otros del desangre y la impiedad en que se viene debatiendo el pueblo colombiano. No señor Santos. ¡Asuman su responsabilidad!, esto no es nuevo ni excepcional, no son hechos aislados. Escuché decir y lo comparto, que la responsabilidad de una guerra, incumbe, en primer lugar, a los que la provocan, entonces y no precisamente son responsables quienes se indignan y la emplazan o quienes con el supremo derecho a la rebelión la enfrentan.

Yo creo señor Santos, quizás por aferrarme a la esperanza, que usted es incoherente, ¿o acaso son las pericias de un jugador de póker? ¿Que se pretenda la paz haciendo la guerra? eso y nada es lo mismo. Por el Cese Bilateral del fuego se pronuncian diversas organizaciones sociales, políticas, ambientales, nacionales e internacionales. Fue también una consigna aireada en la marcha del 9 de abril. También que abra los diálogos con toda la insurgencia, el Ejercito de Liberación Nacional y el Ejército Popular de Liberación, ¿pues como se entiende una partición de esta forma? Se les pide, se le ruega, ¡se le exige que cesen los operativos militares, los brutales bombardeos que todo destruyen!, ¡que cese el desangre!, que esta apuesta no sea unilateral. Recuerdo que un aparte del informe de la delegación de Paz de la insurgencia, decía que en el marco del cese unilateral “el ejército está realizando operaciones ofensivas contra las insurgencias, dándose casos de ejecuciones de guerrilleros que estaban heridos y, por tanto, fuera de combate”. A mi juicio, esos asesinatos son más que cobardía, eso es otra muestra de los viles métodos con que los militares enfrentan al adversario.

Y ello trae a colación lo ocurrido recientemente en el norte del Cauca en que perdieron la vida 11 soldados. Personas también del pueblo que ustedes toman como carne de cañón. Porque no hemos visto que los de la oligarquía pongan su pechito, ni manden a sus hijos a tal exabrupto. Dice el ejército que fueron atacados como si fueran mansas palomas, que se metieron allí “buscando proteger a la población civil para enfrentar a los grupos criminales que delinquen allí”, son palabras del General Valencia, no mías. Cuando lo que hicieron los militares fue violar el DIH al instalar sus casernas en medio de la población civil, poniéndola así en riesgo. Luego en sus medios exacerban y deforman los hechos para hacer una propaganda contra los diálogos. La desfachatez es que poco dijeron, cuando su ejército aprovechando la tregua unilateral de las FARC EP mató al menos 20 guerrilleros en Nariño *(9) ¿Es que la vida vale según su criterio? y “la vida no vale nada si ignoro que el asesino cogió por otro camino y prepara otra celada”.*(10)  ¿No pretenderán que al meterse en terreno del adversario con armas y equipaje militar, ejercer operativos militares en todo el país, y en razón de que la otra parte esté en tregua, éstos se queden quietos esperando que los maten?  ¿Y acaso debemos acogernos sin chistar a su versión? Yo he visto cómo mienten una y otra vez: ¿es que hemos de hacer caso omiso de la versión de la otra parte de la contienda?

En las ciudades señor Santos, también sentimos la paz ultrajada, herida, casi sin respiro, sumida y subsumida en el modelo neoliberal que ustedes, las élites con olor a azufre, implementan. Esa injusticia que usted, tan de gran linaje, descendiente de quienes han manejado el país, no quiere que se toque. Fue de lo primerito que en los diálogos en la Habana dejaron sentado. Y qué ironía, los “malos” según ustedes abogando por los anhelos populares y ustedes los “buenos” poniéndoles coto. Ustedes henchidos de riqueza decidiendo los destinos del pueblo con acido muriático. En las ciudades no es más que ver niños y viejos tirados en la calles buscando en las basuras un mendrugo de pan, para ustedes son invisibles, los naides no interesan. Que los trabajadores tengan salarios de hambre qué les importa, si son ustedes los que han decidido que ganen al mes lo que ustedes se gastan en una noche de farra y diversión, la tal tercerización para cortarle sus derechos. El pueblo hacinado como animales cercados en los cordones de pobreza y miseria, mientras ustedes en lujosas mansiones se apropian de la ciudad privatizando hasta las calles y los arboles y las flores. La salud y la educación como negocios de alta corrupción. Largo capítulo implicaría referir cómo se expresa la paz en las ciudades con el sello de la ponzoña oligárquica. Mas no puedo omitir, así sea en cortos reglones, el incremento de las amenazas a líderes, activistas sociales, defensores de DDHH, organizaciones sociales.Los asesinatos selectivos como el que entrando el año se infringió sobre el dirigente del Congreso de los Pueblos (11). Y como si poco fuera se le suma el incumplimiento de todo y cualquier acuerdo con los sectores populares, la impunidad más atroz, los terribles campos de concentración y tortura, las cárceles de toda impiedad con el putrefacto poder que ustedes derraman (12) .

Señor Santos, entenderá por qué no puedo despedirme con mis mejores deseos para usted y  los de su clase. Me empeño en creer que un día desaparecerán de la faz de la tierra y que el pueblo vencerá para vivir un nuevo amanecer. Ustedes han impuesto la guerra y el pueblo impondrá la Paz.

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Nota: Mi intento por no hacer largo este artículo fue imposible. Muchos hechos de lo que va corrido del presente año 2015 ameritarían ser registrados. La magnitud de lo que ha sido la política contraria a la paz de este gobierno es imposible de sintetizar en pocas páginas. Seleccionarlos es otro albur, al fin no apliqué un criterio estricto y más bien algo al azar. No remito todas las fuentes consultadas, pero cada hecho registrado pueden encontrarlo en la red.

(1) El 40% del territorio colombiano está pedido en concesión para la minería multinacional. Más de la tercera parte de las transnacionales son estadounidenses
(2) Los años más violentos de la guerra en Colombia remiten a la década de los 40, particularmente 1946-1950, superados en años recientes por los crímenes del paramilitarismo (estrategia estatal).
(3)  81 nuevas víctimas de desplazamiento por Hidroituango.
(4) Brutal y salvaje represión a corteros en huelga – Agencia Prensa Rural
(5) Era santista: Nueva masacre indígena en el Norte ..Anncol.
(6) Colombia: Ni posconflicto ni normalidad en Derechos.
(7) Despojo de pequeños mineros en el sur de Bolívar…
(8) Para estos 100 campesinos la ley de restitución de tierras.Las2orillas.
(9) Ejército aprovecha tregua unilateral de las FARC EP y mata al menos 11 guerrilleros en Nariño
(10) Canción: La vida no vale nada, viene al caso.
(11) Denuncia pública por elasesinato de Carlos Alberto Pedraza Salcedo. La Pluma NET ..
(12) Colombia y el MovimientoNacional Carcelario: kaos en la Red

Fuente: ojosparalapaz-colombia.blogspot.com

Las cuentas oscuras del capitalismo

 

Hambre en Sudan

 

Por: Alberto Aranguibel B. / Correo del Orinoco 04 de agosto de 2014

La inviabilidad del capitalismo no está determinada exclusivamente por su naturaleza profundamente inhumana y depredadora, como ha postulado el marxismo a través de la historia, sino por su incapacidad para suministrar (en el supuesto negado de que ese fuera en verdad su propósito) el bienestar con el que, cuando mucho, solo alcanza a ilusionar a la humanidad mediante un discurso mediático que ofrece infinidad de atributos fantasiosos de un modelo que no satisface las aspiraciones de la vida digna y cómoda que pregona, sino a tan solo una ínfima parte de la población del planeta.

La lógica salvaje del capitalismo surge del afán de la acumulación de riqueza en pocas manos por parte de los sectores oligárquicos de la sociedad, pero también, y muy especialmente, del terror de los propios capitalistas a caer en las fauces de ese monstruo que, como aquel mitológico Catoblepas del que se habla en “La Tentación de San Antonio”, era tan pavoroso que llegaba a comerse sus propias patas sin advertirlo.

En el polémico libro “La tierra es plana”, del tres veces ganador del premio Pulitzer Thomas Friedman, el autor sostiene la tesis de “El segundo comprador” como base de la lógica competitivista del modelo neoliberal. “Al hacer negocios –dice- te interesa siempre ser el segundo comprador, o sea; comprar el hotel, el campo de golf, o el centro comercial después de que el primer comprador haya quebrado, pues entonces el banco vende sus bienes por tres centavos”. Más aterrador que eso para un capitalista, ni siquiera las más horrendas descripciones del infierno.

Es exactamente la lógica de la que se vende al mundo como la fórmula que asegura por encima de cualquier otra el impulso económico en el capitalismo, la de la Bolsa de Valores; Procurar de manera frenética la crisis de los mercados cuando se quiere comprar, para implorar al cielo el alza de los mismos cuando se quiere vender, sin importar en lo más mínimo ni el hambre ni la miseria que tales fluctuaciones vayan dejando a su paso como estela de padecimiento de la humanidad, ni las guerras que por esa misma perversidad se ocasionen. La lógica miserable de los Fondos Buitres que hoy pretenden saquear la economía argentina.

Mientras en Génova arriba por mar ese gigantesco monumento a la barbarie capitalista que es el cadáver insepulto del crucero Costa Concordia, que hace poco causó la muerte a más de tres decenas de personas en medio del pavoroso naufragio del cual fue objeto en el sur de Italia, en Sudán autoridades de la ONU anuncian oficialmente la posibilidad casi segura del fallecimiento de más de 50.000 niños por causa del hambre en ese sufrido país del continente africano.

Para sacar del hambre a esos miles de niños y salvarlos de una muerte segura, la ONU estima que son necesarios 100 millones de dólares, para ser invertidos en alimentos de aquí a diciembre de este mismo año, de los cuales ni siquiera la décima parte son posibles de obtener de ningún organismo de ayuda humanitaria, ni mucho menos de parte del poderoso sector financiero que hoy sirve de soporte al modelo capitalista mundial. No existe mecanismo alguno de socorro que pueda ser utilizado para un desembolso como el que una operación de esa naturaleza comprende porque el único beneficio tangible que se obtendría con ello sería la vida de esos 50.000 niños.

El Costa Concordia, por su parte, requiere de exactamente el doble de esa voluminosa cantidad, es decir; 200 millones de dólares, para ser usados en lo que técnicamente se conoce como “desguace”, o desarmado, en el que estarán involucradas unas 80 empresas privadas especialistas en tal técnica. De acuerdo a los informes preliminares ofrecidos por la empresa naviera, los restos del barco no serán reutilizados ante los posibles riesgos de contaminación o de daños posteriores que pudieran generar los mismos. En definitiva, serán esos 200 millones tirados a la basura.

¿Por qué invertir en salvar la vida de 50.000 niños no es rentable para el capitalismo, pero sí lo es invertir el doble de lo que ello requeriría en desarmar un barco que no volverá a producir dinero jamás y cuyos restos no serán reutilizados en modo alguno?

Exactamente por las mismas razones por las cuales el congreso norteamericano aprueba esta misma semana cientos de millones de dólares para financiar un genocidio como el que el régimen fascista de Israel perpetra hoy en Gaza en contra del pueblo palestino, o para armar las fuerzas terroristas que pretenden acabar con la civilización siria para imponer el mismo régimen de horror y destrucción que han impuesto ilegalmente y sin justificación fehaciente en Libia, en Irak o en Afganistán, o para intentar acabar con la democracia venezolana y dar al traste con el modelo de justicia e igualdad social que promueve en el país la Revolución Bolivariana, sin importar en lo más mínimo el padecimiento del propio pueblo norteamericano, que ve incrementar la desigualdad social y la brecha entre ricos y pobres como en ningún otro rincón del planeta sin que el sector político haga algo por detener tan desquiciada aberración.

Para el economista chileno Manfred Max-Neef, premio Rigth Livelihood Award 1983, considerado el premio Nobel alternativo, la perversidad de la economía neoliberal radica en que “no entiende el mundo y, además, los seres humanos son irrelevantes. Para el neoliberalismo, lo relevante son los indicadores macroeconómicos, el PIB… lo que le haya pasado a las personas no le importa”.

Ya en 2009, Max-Neef denunciaba la atrocidad que representaba que en el mismo momento en que la Organización Mundial para la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) estimaba en 35.000 millones de dólares el monto de dinero necesario para acabar con el hambre en el mundo, los bancos protagonistas de la más grave crisis económica de todos los tiempos, conocida como la “crisis de las subprimes”, recibían en entregas sucesivas en menos de dos años un total de auxilios financieros por el orden de los 17 trillones de dólares. “El equivalente –decía Max-Neef- a 600 años, más de medio milenio, de un mundo sin hambre”.

Ante el avance que alcanza hoy Latinoamérica en términos de su potencial económico, con base en la pujante estructura de cooperación regional que ésta viene desarrollando, las potencias del norte muestran de nuevo sus garras y voltean su mirada acechante hacia nuestro continente para tratar de saciar aquí su inhumana voracidad de recursos. El más reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (El Ascenso del Sur / PNUD-2013) lo expresa de manera descarnada: “Muchas de las instituciones y los principios actuales de gobernanza internacional fueron pensados para un mundo que es muy diferente del actual. Una de las consecuencias es que el Sur está subestimado. Para sobrevivir, las instituciones gubernamentales internacionales deberán ser más representativas, transparentes y responsables. De hecho, todos los procesos intergubernamentales se verían fortalecidos a partir de una mayor participación del Sur, lo cual aportaría importantes recursos financieros, tecnológicos y humanos, así como también valiosas soluciones para los acuciantes problemas del mundo”. Más clara no puede ser la amenaza.

Es la cuenta oscura que saca desde siempre el capitalismo para tratar de ajustar la realidad del universo a sus más convenientes intereses. Una cuenta en la que el ser humano es solo un elemento circunstancial, sin valor alguno más allá del que le asigna el complejo sistema de reproducción del capital en el que las sociedades supuestamente más avanzadas del planeta se van sumiendo a medida que se pone en evidencia su incapacidad ya no solo para proveer bienestar a la gente sino para asegurar la sobrevivencia misma de ese modelo que según las tesis neoliberales debiera generar, por su propia naturaleza autogestionaria y autoregulatoria, mayor crecimiento económico que ningún otro modelo o sistema conocido, pero que hasta ahora solo ha demostrado incapacidad e inviabilidad insuperables.

 

@SoyAranguibel

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¡Abajo el régimen! (dietario)…

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Aranguibel en Unión Radio: “El discurso fantasioso de la derecha es lo que ha generado siempre el hambre y la miseria”

Alberto Aranguibel sostiene en el programa de Román Losinski del día 03 de octubre de 2012, en Actualidad Unión Radio, que lo que generó el hambre y la miseria en nuestro país a través del tiempo fue el discurso fantasioso que llevó a la gente a elegir siempre a los candidatos de la derecha. Señaló así mismo en su reflexión que “La responsabilidad es un factor determinante en todo esto, el Comandante ha asumido siempre su responsabilidad, mientras que en el otro sector todo lo que sucede que pudiera ser bochornoso, lamentable, es evadido sistemáticamente, como eso de las negociaciones de sobornos, los documentos forjados, las llamadas telefónicas comprometedoras, etc”.

Oiga aquí la entrevista completa: