Verdad acomodaticia

Por: Alberto Aranguibel B.

El capitalismo se orienta mucho más por razones de tipo religioso que por razones políticas. Su fin último no es el gobierno o la administración del Estado como medio para alcanzar privilegios que le permitan acumular riquezas y propiedades, sino controlar totalmente la vida misma sobre la tierra, tal como lo dicta el fundamentalismo sobre el cual se apoya su modelo social, económico y político.

Por eso la línea editorial de los grandes medios de comunicación capitalistas, más que a cualquier ideología, está sometida a la lógica del bien y del mal que surge de la Biblia como doctrina esencial de un modelo que ve en la lucha de los pueblos por la justicia y la igualdad al demonio que atenta contra el orden natural del universo.

De modo que la “misión” de los editores capitalistas, más allá de las razones pro imperialistas que los inspiren, es asegurar la vigencia de esa verdad de Dios en el mundo. Para ellos, Maduro no es enemigo porque así se los dicten Barack Obama o Donald Trump. Es su enemigo porque Maduro, además de presidir un país muy rico, lucha por una justicia social que el fundamentalismo capitalista no acepta.

De ahí que el New York Times haya sostenido en un principio, a pesar de todas las evidencias difundidas intensivamente por infinidad de periodistas y testigos de excepción, que las gandolas en la frontera fueron incendiadas por el presidente Nicolás Maduro. Según la verdad capitalista, lo lógico era que el mal proviniera de quien ellos asumen como “el demonio”.

Dos semanas después acepta que la verdad fue la que registraron y difundieron al mundo esos otros medios que no se rigen por la quimérica verdad Divina sino por la que afirman las pruebas.

Exactamente igual a lo que hace CNN meses después del atentado teledirigido contra la vida del Presidente Nicolás Maduro, y que el mundo entero vio en su momento en vivo y en directo en cadena nacional de televisión, sosteniendo ahora de manera “reveladora” que lo sucedido fue un atentado, como si nadie lo supiera.

¿Por qué cambiaron de opinión y por qué lo hicieron semanas y hasta meses después?

Porque si el gobierno de Maduro caía, al día siguiente (o los subsiguientes) de esos hechos, la noticia por ellos difundida habría servido en cada caso de perfecta explicación y justificación al derrocamiento.

Pero no cayó. Se dieron entonces un lapso prudencial para ver si caía. Pero tampoco cayó.

Tuvieron, pues, que asumir a la larga la verdad verdadera. Porque, de tanto esperar que su mentira se convierta en verdad, lo que puede terminar cayendo son sus acciones en la Bolsa de Valores. Y ahí sí es verdad que Cristo empieza a padecer.

@SoyAranguibel