Aranguibel con Fernando del Rincón

Caracas 15 de marzo/2014.- En marzo de 2013 el analista político Alberto Aranguibel denunció en CNN la práctica distorsionadora de la realidad venezolana por parte de las grandes corporaciones mediáticas, entre ellas la propia CNN, en un programa especial de Conclusiones con el periodista Fernando del Rincón, en el que afirmaba que “lo único inconstitucional hoy en día en Venezuela es la oposición“. Luego de transcurrido todo un año de intenso debate nacional que incluyó dos importantes elecciones; una presidencial y una municipal, ganadas en forma incuestionable por los sectores afectos a la revolución bolivariana, ambas afirmaciones, la manipulación mediática y la inconstitucionalidad de la oposición, se han cumplido con total exactitud en la actual coyuntura política.

A un mes del inicio de fuertes protestas en contra del presidente Nicolás Maduro por parte de grupos violentos que han arremetido contra bienes públicos y privados de manera indiscriminada exigiendo la renuncia del gobierno constitucional, lo que ha ocasionado muertos y heridos principalmente entre efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y de la población civil que se han visto atrapados en las refriegas callejeras, medios de comunicación privados nacionales e internacionales las presentan como una brutal ola de represión contra “estudiantes pacíficos” por parte del Gobierno.

Frente a dichas acciones violentas, promovidas por connotados dirigentes de la ultraderecha nacional como Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma, la oposición venezolana ha mantenido un silencio ominoso que a todas luces favorece el desacato por parte de esos grupos vandálicos a la Constitución y las Leyes nacionales que prohiben la violación de los derechos de la ciudadanía al libre tránsito y a la tranquilidad en sus comunidades, así como el desconocimiento de la legitimidad del gobierno democráticamente electo. Silencio que adquiere visos de complicidad en los casos de aquellos alcaldes opositores que se niegan a ordenar a sus policías imponer el orden, o que colaboran abiertamente con el vandalismo desatado por esos grupos anárquicos en sus respectivos municipios.

De la misma forma, Aranguibel señala en esa entrevista que “contrario a lo que dicen los medios privados, los únicos conflictos que hay son los que genera la propia oposición, porque tal como lo dijo siempre Chávez el único camino a la paz en Venezuela es la Revolución.”

Golpe en apuros

papel toale
Después de cien días de intento golpista por parte de la derecha nacional e internacional, apoyada a fondo por las corporaciones criollas y transnacionales que se han incorporado al delirante proyecto como nunca antes en lo que va de revolución bolivariana, así como por las cadenas y canales de televisión, de radio y de prensa escrita de naturaleza profundamente reaccionaria, cuyo mayor esfuerzo desestabilizador se ha profundizado durante este último periodo como no se ha conocido antes en la comunicación de masas, las perspectivas parecen ser cada vez más alentadoras para las fuerzas del chavismo y cada vez más patéticas para la famélica oposición venezolana.

Esconden el aceite, la leche, los huevos y la harina de maíz precocida, y el país no solo no se detiene sino que sigue adelante con el mismo entusiasmo que pidiera en su última hora el Comandante Supremo, por lo cual deciden avanzar en el sabotaje, ya no sólo alimentario sino higiénico, escondiendo durante semanas el papel tualé. Pero la gente sigue comprando pasajes como en ninguna otra parte del mundo para viajar al exterior, no sin antes adquirir cuanto carro de último modelo salga al mercado y abarrotar diariamente los restaurantes de lujo libando aguardientes de los más altos precios, así como agotando absolutamente todo artículo novedoso en las decenas de nuevos centros comerciales que inundan el país de extremo a extremo y comprando sin ningún resquemor a cada rato entradas para ver artistas nacionales e internacionales por miles de bolívares por apenas una o dos horas de espectáculo.

Nada se agota por falta de dinero, sino por exceso de compras. La reposición de las mercancías en los anaqueles reduce sus lapsos entre una y otra, alcanzando niveles jamás calculados por la ciencia mercadotécnica, con reposiciones permanentes de esos productos, o a lo sumo cada dos o tres días en la mayoría de los supermercados, y el problema más angustiante termina siendo por lo general que no hay ni en el más grande establecimiento suficientes cajeros para atender a tantos compradores.

Capriles sigue haciendo el ridículo reuniéndose con vetustos carcamanes del más putrefacto fascismo continental y la revolución sigue conteniendo robusta los intentos delirantes del arrechito caprichoso… como si nada.