Fazio: Colombia, plataforma de la CIA para la agresión a Venezuela

Por: Carlos Fazio
-Rebelión

El pasado 28 de agosto, el secretario de Estado Mike Pompeo anunció la creación de la Unidad de Asuntos para Venezuela (Venezuela Affairs Unit, VAU por sus siglas en inglés), que estará ubicada en la embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, lo que exhibe a ese país sudamericano como la principal plataforma para un golpe de Estado made in USA contra el gobierno constitucional y legítimo de Nicolás Maduro y el papel servil y cipayo del presidente colombiano Iván Duque.

La Unidad de Asuntos de Venezuela estará dirigida por James Story, ex encargado de negocios en la Embajada estadunidense en Caracas, y quien fue uno de los últimos diplomáticos en retirarse de la misión en la capital venezolana en marzo, después de que el presidente Nicolás Maduro rompiera relaciones con Washington.

El nivel de la VAU no es tradicional en el servicio exterior de Estados Unidos, y según trascendidos de prensa no se equiparará a una “sección de intereses” como la que existió en La Habana, Cuba, durante décadas. De acuerdo con fuentes del Departamento de Estado, su carácter provisional la coloca fuera del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en cuanto a aprobar su personal, aunque seguirá supervisando el desarrollo de las relaciones bilaterales.

La creación de la oficina diplomática paralela de EU en Bogotá contó con el apoyo bipartidista (demócrata/republicano) del Congreso, y busca dar legitimidad regional al desdibujado presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, en un momento de extrema debilidad política de la oposición interna al gobierno de Maduro.

El presidente Maduro rompió relaciones con EU el 23 de enero pasado, luego de que Donald Trump desconociera su mandato y reconociera a Guaidó, su creación, como “presidente encargado”, en medio de una campaña de intoxicación mediática en el mundo occidental dirigida a presionar, desestabilizar y producir un “cambio de régimen” en Venezuela, con apoyo de varios presidentes de la ultraderecha latinoamericana agrupados en el llamado Grupo de Lima.

Desde entonces, oficiales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) comenzaron a realizar contactos con funcionarios diplomáticos venezolanos con fines de reclutamiento e incitación al abandono de sus cargos, en particular en Colombia, Panamá y Naciones Unidas.

Según reportes periodísticos, a cambio de convertirse en colaboracionistas de la agencia de espionaje estadunidense, oficiales de la CIA ofrecieron sumas de dinero de entre 120 y 150 mil dólares, con el encargo, a quienes defeccionaran, de que deberían ofrecer entrevistas a medios de prensa donde evidenciarían, entre otras exigencias, rechazo al presidente Maduro y al gobierno que habían defendido hasta ese momento.

Desde entonces, también, los agentes de la CIA incrementaron sus actividades en territorio colombiano. En 2018, la agencia estadunidense ya había logrado la defección del agregado de prensa venezolano en Bogotá, Luis Espinoza. Destaca, asimismo, el apoyo brindado a una red terrorista basificada en Perú, denominada operación “Jaque Mate Venezuela 2019”, dedicada a la ejecución de actos violentos en territorio venezolano con fines de desestabilización.

Antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, entre Iván Duque y Gustavo Petro, en junio de 2018, la CIA preparó una denuncia pública donde acusaba, falsamente, a Royland Belisario, miembro del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), de un supuesto atentado contra el hoy presidente Duque. La versión fue recuperada por el diario bogotano El Tiempo el 3 de marzo de 2019 y atribuida a “organismos de inteligencia colombianos”.

El 15 de abril de 2019, durante una sesión de preguntas y respuestas en la Universidad de Texas, el secretario de Estado Mike Pompeo afirmó que cuando “yo era director de la CIA, mentimos, engañamos y robamos. Teníamos hasta cursos de entrenamiento”. La transcripción oficial del Departamento de Estado censuró esas aseveraciones, pero sí quedaron registradas en video. Y aunque es público y notorio que a lo largo de su historia la CIA ha hecho lo que Pompeo dijo, no deja de ser grave que el jefe de la diplomacia estadunidense se refiera a sí mismo de esa forma.

El 7 de febrero anterior, tras la detención del ex coronel de la Guardia Nacional Bolivariana, Oswaldo Valentín García Palomo, el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo de Venezuela, Jorge Rodríguez, destacó ante los medios la publicación de mensajes intimidatorios y noticias falsas por parte de actores del antichavismo que delineaban el marco de una serie de acciones golpistas.

De tiempo atrás, García Palomo había contado con el apoyo de la CIA y de los gobiernos de Colombia, Chile y Brasil. En su confesión, el ex militar declaró que la Agencia Central de Inteligencia lo había contactado a través del general retirado Antonio Rivero, activista del Partido Voluntad Popular (el de Guaidó) y agente de la CIA, según Rodríguez. Detalló, también, que en territorio colombiano había contado con el apoyo de alias “Alejandro”, un general de la Policía Nacional de Colombia, quien era el enlace con el gobierno de Juan Manuel Santos.

El plan golpista había sido reactivado en mayo de 2018, previo a las elecciones colombianas, con la asesoría de alias “Indiana” y el “coronel Lee” por parte de la CIA y de “Alejandro”, por parte del gobierno de Colombia. Los oficiales instruyeron a García Palomo el plan de ataque contra Venezuela durante el primer trimestre de 2019, y su confesión, según Jorge Rodríguez, venía a desmontar la campaña de intoxicación desinformativa internacional sobre la “crisis humanitaria”, como coartada para una invasión diseñada por la CIA y el Pentágono con apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Grupo de Lima.

En el contexto de una prolongada guerra híbrida imperial de desgaste, el sábado 23 de febrero de 2019, calendarizado como el enésimo “Día D” de la asediada República Bolivariana de Venezuela, resultaría otro estrepitoso fracaso de la terrorista ultraderecha internacional que responde a los dictados de la Casa Blanca.

En esa coyuntura, uno de los miembros de la estación de la CIA en Bogotá acompaño al senador estadunidense de ascendencia cubana Marco Rubio y al representante por el estado de Florida, Mario Díaz-Balart, en su visita a la localidad colombiana de Cúcuta, limítrofe con Venezuela y uno de los principales focos de tensión entre ambos países. En esa ocasión, Rubio y Díaz-Balart –representantes de la mafia cubano estadunidense de Miami− estuvieron acompañados de Carlos Trujillo, embajador de EU ante la OEA.

Cúcuta, donde según el intelectual colombiano Renán Vega Cantor “reina el poder paramilitar” −hasta el punto que se le conoce como la “República Independiente de los Paracos”−, había sido el escenario, la víspera, del concierto “Venezuela Aid Live”, organizado por la gusanería cultural del clan Estefan (el matrimonio conformado por Gloria y Emilio Estefan ), que contó con la asistencia de unos 30 artistas Made in Miami , incluido Silveste Dangond, denominado “el paramilitar del vallenato”.

Ese concierto de odio y de guerra fue concebido como una acción de distracción en la frontera colombo-venezolana, dirigido a encubrir una operación de bandera falsa en el marco de la pretendida introducción de “ayuda humanitaria” a Venezuela de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés), que desde 1961 ha sido utilizada por la CIA como una de sus armas más poderosas para sus operaciones encubiertas.

En el argot militar, las operaciones de bandera falsa son las que realiza una potencia agresora de forma clandestina, en aras de parecer agredida y culpar al enemigo. El 23 de febrero, dos camiones de la USAID con supuesta ayudada humanitaria para Venezuela fueron incendiados con cocteles molotov en el puente internacional Francisco de Paula Santander, del lado colombiano y por grupos violentos de la oposición venezolana, y el vicepresidente de EU, Mike Pence y el secretario de Estado, Pompeo, culparon al “tirano” Maduro.

La operación, que contó con la asistencia in situ del presidente colombiano Iván Duque y su homólogo chileno, Sebastián Piñera, así como del lacayo del Ministerio de Colonias de EU, el uruguayo Luis Almagro, exhibió los nexos de la mafia cubano-americana de Miami auspiciada por la CIA con los “paracos” de Cúcuta y la ultraderecha continental, pero también la impunidad con la que la agencia estadunidense desarrolla sus actividades injerencistas contra Venezuela desde el territorio de Colombia.

Desde inicios de 2019 y hasta la fecha, la Embajada de EU en Bogotá ha venido incrementando el número de funcionarios en su consulado en Cúcuta con dos objetivos fundamentales: apoyar las visitas de congresistas, políticos y militares estadunidenses así como de jefes y oficiales de la comunidad de inteligencia que viajan a esa región fronteriza, y para el monitoreo de la situación en Venezuela, sobre lo cual remiten partes diarios que son remitidos al Departamento de Estado, la Casa Blanca y el Pentágono.

El consulado de EU en Cúcuta cuenta con un alto número de funcionarios que estaban adscritos a la misión diplomática norteamericana en Caracas, la cual debieron desalojar tras la ruptura de relaciones decretada por Nicolás Maduro. Según versiones periodísticas, entre ellos habría algunos expertos en operaciones encubiertas y al trabajo de campo con la ultraderecha venezolana, grupos paramilitares y bandas criminales, pero también con hacendados opositores, que como parte de la guerra económica contra el gobierno constitucional de Maduro, realizan operaciones clandestinas para sacar al exterior minerales (oro, bauxita, hierro), petróleo y gasolina.

En ese contexto, la creación de la Unidad de Asuntos para Venezuela anunciada por Pompeo la semana pasada, vendría a reforzar el papel del dúo Álvaro Uribe-Iván Duque como cipayos de Washington y el de Colombia como plataforma para la agresión del Pentágono y la CIA contra Venezuela.

Fuente: Rebelion.org

Anuncios

Aranguibel: “Así hubiese sido de reconocimiento, la nave norteamericana estaba invadiendo nuestro territorio.”

Caracas, 24_07_2019.-  Alberto Aranguibel sostiene en el programa Cafe en la Mañana, que transmite Venezolana de Televisión, que la defensa que hace la oposición venezolana de la incursión de una nave espía en la zona exclusiva de Venezuela, es tan ilegal como si fuera una nave de combate, porque en ninguna parte del mundo son permitidos los vuelos no autorizados por el país que sobrevuela, sin importar si su función es de “reconocimiento”, como lo argumenta la derecha venezolana para tratar de exculpar a los agresores norteamericanos, o de cualquier otro tipo.

Aranguibel en DesdeLaPlaza.com: “El hábito ancestral de España con nuestro país ha sido el de la expoliación y el saqueo”

– Publicado en DesdeLaPlaza.com el 16 de abril de 2015 –

trabajadoresviasa

Las tensiones diplomáticas entre España y Venezuela, se han mostrado en ascenso en los últimos días. El Gobierno Nacional acusó a la nación europea de mantener una postura injerencista, tras aprobar el pasado 14 de abril una resolución a favor de la liberación de varios líderes opositores.

Conforme a esta iniciativa validada por el parlamento de ese país, el Presidente de la República, Nicolás Maduro, se pronunció y tildó al Jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, de promover el “racismo histórico” contra Venezuela. El Ministerio de Asuntos Exteriores de la nación europea, en respuesta al mandatario venezolano, emitió un comunicado donde considera estas declaraciones como “intolerables”.

Pero, partiendo de toda esta coyuntura, ¿Qué consecuencias tienen estos conflictos bilaterales? Ante esta interrogante el analista político, Alberto Aranguibel, comentó a DesdeLaPlaza.com, que esta tensión diplomática entra ambas naciones no acarrea, ni debe generar ningún efecto negativo para el país.

“Esto no deberá ni debe tener consecuencias. El presidente Maduro está dejando clara la posición de defensa de la soberanía en nombre de todos los venezolanos y venezolanas, así como del proyecto de Patria aprobado por la Asamblea Nacional”, dijo Aranguibel, quien seguidamente añadió que se espera una rectificación del gobierno español, que está metido a fondo en la “guerra contra Venezuela”.

Referente a la declaración del Jefe de Estado venezolano acerca de que “está preparado para dar la batalla contra Madrid”, el analista político indicó que no debe considerarse indebido o incorrecto. “Si el país es agredido por cualquier nación, el Gobierno tiene el derecho de reaccionar en el tono que considere lo suficientemente enérgico como para dejar clara la posición de nuestro país”, argumentó.

“Venezuela lo que ha hecho es dar una respuesta, probablemente inusual,  en el marco de la cortesía del trato amable y diplomático que hay establecido entre las naciones, pero que no transgrede las leyes ni las relaciones internacionales”, aclaró.

¿Qué sucederá con los acuerdos entre ambas naciones?

Venezuela tiene múltiples acuerdos firmados con España, como evitar la Doble Tributación,  Promoción y Protección Recíproca, Seguridad Social, Cooperación Técnica entre ambas naciones, que contempla diseño, planificación, construcción, suministro, instalación y mantenimiento del sistema integral, entre otros convenios.

Sin embargo, ¿Qué pasaría en caso de que se  rompan las relaciones diplomáticas entre ambos países? En respuesta a esta incógnita, Aranguibel planteó quehabría que verlo a luz de cada uno de esos tratados. Además, agregó que Venezuela nunca se ha visto beneficiada a través de estos convenios con la nación europea.

“España no ha traído nada positivo para Venezuela. Jamás. No nos ha dejado nada positivo ni en términos de desarrollo industrial, académico, ni social. El hábito ancestral de España con nuestro país ha sido el de la expoliación, el del saqueo y eso lo ha mantenido como cultura“, precisó el analista político.

En este sentido, argumentó que en la década de los 80’ y 90’ España hizo quebrar decenas de compañías importantes en Venezuela, como sucedió en el caso de la línea de aviación bandera del país, Viasa, que fue “saqueada y desmantelada” por la empresa Iberia, con base en esos acuerdos.

Ellos han utilizado algunos convenios para expoliar a nuestro país, y este desequilibrio es parte de lo que quiere corregir la Revolución Bolivariana. Impedir que siga viéndose a Venezuela como ámbito para el saqueo”, finalizó.

DesdeLaPlaza.com/Kelvin Castillo

Fuente: DesdeLaPlaza.com

Aranguibel con Anahí Arizmendi: “EEUU es quien va con el mayor desgaste a la Cumbre de Panamá”

Caracas, 07/04/2015.- “Estados Unidos viene de una serie de derrotas de mucha importancia en el ámbito latinoamericano desde que llegó la revolución bolivariana al poder hace ya 16 años, empezando por la derrota del ALCA propiciada por el Comandante Chávez, así como la gran conquista de nuestros pueblos que significa el levantamiento de las anacrónicas restricciones a Cuba por parte del imperio. Más allá de esas grandes derrotas está la que obtuvo Estados Unidos igualmente en Panamá, pero en 2009, cuando todo el continente rechazó de manera unánime su propuesta de someter a Venezuela a las órdenes de la OEA, así como el gran fracaso que representa ahora para ese imperio el repudio mayoritario de las naciones del mundo a la insolente y arbitraria medida dictada recientemente por Barack Obama contra nuestro país, con lo cual sus posibilidades en la Cumbre de las Américas esta semana serán las de una potencia profundamente desgastada que vendrá a jugar sus últimas cartas” dijo el analista político Alberto Aranguibel durante una conversación con la periodista Anahí Arizmedi transmitida hoy por el circuito Unión Radio a todo el país.

En el mismo sentido, dijo el también comunicador, es de esperar que la agenda de la cumbre a celebrarse esta misma semana en Panamá, se concentre en la atención de las demandas de los pueblos latinoamericanos en el marco del respeto a la soberanía y la autodeterminación de las naciones, tal como lo ha venido sosteniendo Venezuela desde el inicio mismo de la revolución bolivariana. “La situación es compleja, pero para los Estados Unidos. Ya nuestros pueblos no quieren saber nada de trasnacionales norteamericanas, porque aprendió que esas empresas solo venían a saquear nuestras riquezas para fortalecer la economía del imperio”, afirmó.

Escuche aquí la entrevista completa:

PARA SMARTPHONES

La decepción amorosa del imperio

– Publicado en el Correo del Orinoco el 06 de abril de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Para los imperios la verdad no es algo que deba existir de manera natural o espontánea en el universo. Según ellos, la verdad tiene que ser creada porque para la gente es inconcebible y totalmente inaceptable realidad alguna en la que se justifique, por ejemplo, el exterminio de la humanidad por el único afán de dominación de una pequeña porción de ella sobre el resto de su género y del mundo.

La verdad pone al descubierto la injusticia y la maldad de la arbitrariedad y la opresión en las que se fundamentan los imperios, en virtud de lo cual es la principal enemiga de estos. Su contraparte, la mentira, es entonces la herramienta más valiosa para quienes se consideran predestinados a la dominación planetaria bajo el signo del imperialismo. Así, en la medida en que se consolide el poder y la supremacía del imperio, la mentira se convierte progresivamente en la verdad que deberá regir el rumbo de las civilizaciones y del mundo y viceversa, todo ello a lo largo de un infinito proceso de infernal retroalimentación.

Elíades Acosta Matos, en su enjundioso libro El Apocalipsis según San George, se refiere a esta pasmosa idea citando a H. P. Lovecraft: “Cuando se pierde la ingenuidad o la esperanza, cuando se vislumbran los abismos terribles de la barbarie que se disimulan con la escenografía de una sociedad en apariencia progresista y racional, aparece el horror, el horror total que tanto atormentaba a Lovecraft: ‘La vida es una cosa espantosa –escribió- y detrás de los que nosotros sabemos de ella acechan verdades demoníacas, que, a veces, la hacen doblemente espantosa’”.

Ese horror es una realidad que amenaza desde hace doscientos años al mundo, a partir de la idea de supremacía que ha orientado al imperio norteamericano y cuyo fundamento ha sido la recurrente apelación a la “verdad” de una supuesta predestinación, más ajustada a la formulación de los designios satánicos que a la lógica de la teoría social o política en modo alguno, tal como lo advirtió en su momento de manera prodigiosa el Libertador Simón Bolívar.

La doctrina del Destino Manifiesto, tiene su origen en las creencias del puritanismo radical que llegó del viejo mundo a suelo americano asolando a su paso toda forma de vida originaria en el nuevo continente. Para ello los colonos asumían como norma una sentencia casi divina: “Ninguna nación tendrá el derecho de expulsar a otra de su tierra, salvo por un designio especial del cielo como el que tuvieron los israelitas, a menos que los nativos obraran injustamente con ella. En este caso tendrán derecho a entablar, legalmente, una guerra con ellos así como a someterlos.” (1)

La misma sentencia, en la lógica de los más ortodoxos sectarismos religiosos, se reproduce a lo largo del debate político norteamericano con la precisión de una máquina de relojería. Así, en su discurso ante el congreso de los Estados Unidos de Norteamérica en 1900, el senador por el estado de Indiana Albert Jeremiah Beveridge urgía al presidente en estos términos: “Sr. Presidente: Estos tiempos exigen franqueza. Las Filipinas son, para siempre, “territorio perteneciente a los Estados Unidos”, como la Constitución lo califica. Y más allá de Filipinas están los mercados infinitos de China. No debemos retirarnos de ahí; no debemos repudiar el cumplimiento de nuestro deber en el archipiélago, no debemos desperdiciar esta oportunidad en el Oriente. No renunciaremos a cumplir la parte que nos corresponde dentro de la misión que nos toca a nuestra raza: ser garante de los planes divinos de civilización mundial. Seguiremos adelante con esta tarea, no quejándonos como esclavos, por tener que llevar tan pesada carga, sino expresando gratitud al Todopoderoso por la misión encomendada, y por habernos elegido como pueblo, encargándonos de guiar la regeneración del mundo”. (2)

Exactamente el mismo enfoque del “Proyecto Para el Nuevo Siglo Americano” que a finales de la década de los noventas asumió la rectoría del pensamiento imperialista en los Estados Unidos luego del “Comité Para el Peligro Actual” que operó, a su vez, con la misma finalidad en la década de los setentas. En su Declaración de Principios, se lee: “Hemos olvidado los elementos esenciales que posibilitaron el éxito de la administración Reagan: una fuerzas armadas fuertes y listas para actuar ante desafíos presentes y futuros, una política exterior intencionada y coherente que promueva los principios americanos en el exterior y un liderazgo nacional que acepte las responsabilidades globales de los Estados Unidos”. (3)

Bajo esa premisa, George W. Bush, replanteó la Doctrina del Destino Manifiesto para desacralizarla y dotarla de un contenido todavía mucho más pragmático: el de las armas. Doctrina retomada ciegamente por Obama sin distingos partidistas de ninguna clase.

A falta de una verdad consistente que lo respalde, el camino del armamentismo y el uso de las bombas como argumento ha sido el recurso del imperio norteamericano en su búsqueda por cristalizar una doctrina blindada contra todo tipo de razonamiento que favorezca el derecho a la soberanía de los pueblos. La falsa verdad presentada por los medios de comunicación no ha sido suficiente. El inmenso poder de enajenación con el que han contado no ha podido cumplir a cabalidad como en otros tiempos su perverso cometido alienador, porque ya nos es una tecnología al servicio exclusivo de las élites neoliberales con la cual podía imponerse desde la cúspide del poder hegemónico una verdad de laboratorio que abarcara el planeta de manera unívoca, unidireccional e inapelable.

La insurgencia de nuevos y poderosos escenarios para el relacionamiento de los pueblos, más allá de los tradicionalmente controlados por los Estados Unidos, como el Grupo de los 77 + China, el Grupo de los no Alineados, la Unión Europea, la Celac, la Unasur y el Alba, ha contado con el soporte de medios y agencias de noticias, como Telesur desde Latinoamérica, Russian Today y Xinhua desde Asia, Al Jazeera desde el Medio Oriente, así como cientos de miles de diarios, portales web y emisoras de radio de periodismo alternativo a lo largo y ancho del planeta, que restringen ahora las posibilidades para el secuestro del conocimiento pretendido desde siempre por la oligarquía.

Hoy la reflexión sobre nuestro porvenir puede basarse más que nunca antes en el recurso de la documentación histórica como fuente de conocimiento. La veracidad puede establecerse con mayor amplitud y propiedad a partir de la confrontación de elementos de juicio verificables. El registro de la realidad se apoya cada vez más en una capacidad de raciocinio confiable que gracias a esa nueva realidad mediática, todavía frágil pero muy alentadora, y al impulso de las luchas y conquistas de los pueblos tiene hoy el ser humano a su disposición.

Sin embargo, los esfuerzos de la “élite pensante” neoliberal en la actualidad por borrar la historia como instancia de constatación son cada vez más intensos y desesperados. Un libro del ultra reaccionario alabardero imperialista Andrés Oppenheimer (Basta de historias; la obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves para el futuro/2010), así lo demuestra. En el texto el autor se empeña en colocar la redención latinoamericana que las ideas del bolivarianismo han impulsado en el continente como un auténtico apocalipsis. Para él, la revisión de la historia es la peor pérdida de tiempo y de oportunidades para nuestros pueblos. Su temor es que la verdadera historia de Latinoamérica no da espacio alguno a la ilusoria versión del progreso civilizatorio que según el discurso mediático de las grandes corporaciones de la comunicación las transnacionales habrían traído a nuestras tierras, y, por el contrario, deja al descubierto sin ninguna duda la horrorosa verdad de la explotación y el saqueo del que han sido víctima desde hace doscientos años nuestras naciones por parte del imperio norteamericano.

Precisamente por esa verdad incontrovertible es que la gran mayoría de los países del continente y del mundo se han pronunciado en rechazo a la insolente y desquiciada orden ejecutiva de Barack Obama contra Venezuela, cuya evidente pretensión no ha sido otra que la de intentar acorralar a la patria de Bolívar en la Cumbre de las Américas a realizarse esta semana en Panamá. La decepción de la inefable contrarevolucionaria Roberta Jacobson por ese duro revés, es la de un imperio que ya ni convence con su necia verdad de doctrinas delirantes, ni mete miedo con sus arrogantes maquinarias de exterminio. Como en los amores fracasados, le tocará asumir que “ya no somos los de antes”.

(1) Destino Manifiesto
(2) En apoyo al imperio norteamericano
(3) Proyecto para el Nuevo Siglo Americano

@SoyAranguibel

La dueña del cachicamo

– Publicado en el Correo del Orinoco el 23 de marzo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Jennifer Psaki, la misma que inauguró en la sala de prensa de la Casa Blanca la figura del caretablismo interestelar con su inefable ocurrencia de que “los Estados Unidos no han ayudado jamás a derribar gobiernos democráticos en ninguna parte del mundo”, no es cualquier vocera medio improvisada ni una periodista de medio pelo graduada por condescendencias académicas de ninguna naturaleza.

La funcionaria, con apenas dos meses de nombrada “vocera oficial del Departamento de Estado norteamericano”, posee una hoja de servicios de la más envidiable trayectoria comunicacional política, lo que la ha convertido no solo en una próspera empresaria privada del mercadeo de las más relevantes figuras del jet set oficial de su país, sino que es además la America’s Sweetheart (la más ensoñadora niña prodigio del imperio) elevada por su mentor Barack Obama desde su primera campaña presidencial hace casi una década a la cima del olimpo comunicacional que es la Oficina de Prensa adyacente apenas a dos puertas del Despacho presidencial del más poderoso mandatario del planeta.

Su carrera como profesional de la demagogia presidencial (en la cual ella, a su corta edad, es ya una auténtica artífice), la ha dado a conocer como la más destacada revelación de un equipo que día a día enfrenta el creciente compromiso de alcanzar entre la cada vez más escéptica población norteamericana al menos los niveles mínimos de credibilidad que su arrogante y ensoberbecido jefe se empeña en destruir a cada paso que avanza en su delirante y desesperada carrera por la dominación planetaria a como de lugar.

Fue ella la que declaró en 2013 que los Estados Unidos no había ejercido jamás presión alguna para obligar a países europeos a impedir el reabastecimiento del avión oficial del presidente Evo Morales bajo la suposición arbitraria de que éste protegía a Edward Snowden en calidad de polizonte en la aeronave. Declaración que completaba, en la misma rueda de prensa en la que rechazaba las acusaciones en su contra, afirmando que “En los últimos diez días hemos estado en contacto con un amplio número de países con posibilidades de que Snowden aterrizase o transitase a través de ellos”. Nadie se atrevió aquella oportunidad a preguntarle qué entendía ella por “presión alguna”.

En el mismo estilo de desconcertante cinismo, acusó en enero de este mismo año a Corea del Norte de estar “amenazando a Estados Unidos”, cuando la nación asiática hizo el mesurado planteamiento al imperio de suspender sus pruebas nucleares si ese país suspendía su intimidatorio programa anual de maniobras militares frente a sus costas, en Corea del Sur. Según ella, quien atraviesa el mundo para ir a descargar sus bombas y sus metrallas en la costa de una nación inofensiva es el amenazado.

Ahora, una semana después de hacer el más grande ridículo que vocero de prensa alguno haya podido hacer jamás en nombre de la libertad y los Derechos Humanos, tratando con sonrisitas de meter bajo la alfombra del Departamento de Estado norteamericano los millones de muertos y víctimas que las acciones genocidas de su gobierno van dejando a su paso como estela indignante y pestilente que marca con la huella del horror como ninguna otra injusticia a toda la historia de la humanidad, para evadir la pregunta que los periodistas le formulaban sobre su insensata afirmación acerca del respeto a la libre determinación de los pueblos, acusa a Siria, país acosado por las milicias mercenarias financiadas y armadas por el imperio desde hace más de cuatro años con la finalidad de deponer a un presidente que ha sido legitimado por el 83% de la votación popular, de estar derribando los drones con los cuales Estados Unidos lleva adelante la “humanitaria” misión de bombardear a esa nación.

Pareciera que para Jennifer la muerte solo puede caminar en un solo sentido, así se trate de cientos de miles de niños, mujeres y ancianos que son los que suelen morir en las iglesias, las escuelas y los hospitales donde indefectiblemente caen las bombas equívocas que salen de esos drones, no solo en Siria, sino en Irak, Afganistán, y quién sabe cuántos países más del mundo entero.

La realidad es que el imperio no solo agrede, sino que lo ha hecho de manera despiadada y cruel desde hace décadas y de la forma más cínica que potencia alguna se haya atrevido a hacer jamás a lo largo de la historia.

En Venezuela, la agresión imperial no es una circunstancia coyuntural en modo alguno, sino una fase apenas de un diabólico proyecto de dominación hegemónica cuyos orígenes están en la delirante concepción de predestinación que desde la instauración misma de ese gigante del norte se dio a si misma esa sociedad.

Mucho se ha hablado en el continente suramericano desde hace más de quince años al respecto, sobre todo con el advenimiento y la intensa profusión de las inspiradoras ideas refundacionales que se propuso la revolución bolivariana liderada por el Comandante Hugo Chávez en Venezuela. Pero muchos son los analistas, pensadores de este tiempo, investigadores, filósofos y académicos, que se han detenido a examinar este prodigioso experimento humano que hoy efervece en nuestros pueblos, así como las amenazas que le asechan.

Contrario a lo que dice la muy precoz consultora comunicacional de Barak Obama, las evidencias de la voracidad imperial en su afán hegemónico sí existen y son perfectamente verificables.

Solamente en nuestro continente el inventario de oprobios y espoliaciones infinitas provocadas, no hoy ni con base en conflictos coyunturales derivados de la realidad actual, por el empeño invasor y genocida que ha sido siempre el imperio, es muestra más que suficiente de esa brutal historia de la desolación en nombre de causas nobles más dudosas que convincentes.

En octubre de 2009, hace más de seis años, en un artículo publicado en la revista Herramienta, de Buenos Aires, con motivo del golpe de estado en Honduras contra Manuel Zelaya, los destacados investigadores Ana Esther Ceceña y Humberto Miranda, sostenían con prodigiosa claridad lo inevitable que era el advenimiento de desordenes, acusaciones y procesos de desestabilización exactamente iguales a los que han experimentado la mayoría de los países latinoamericanos regidos por gobiernos progresistas en la región. “Es de esperar –afirman- que la construcción de los estados fallidos pasará por estimular deserciones militares, inculpar o corromper altos funcionarios de gobiernos progresistas por vínculos con las actividades criminalizadas por el hegemón o por la implantación del narcotráfico en barrios marginales de ciudades como Caracas u otras, como herramienta para desatar conflictos y desestabilizar/controlar una región cada vez más rebelde.”

“El plan de disciplinamiento continental –sigue el estudio- pasa por quebrar geográfica y políticamente las alianzas progresistas y los procesos emancipatorios continentales. En Honduras se trata de introducir una cuña divisoria que debilite y quiebre los potenciales procesos democráticos en Centroamérica, y simultáneamente que se articule con el corredor de contención contrainsurgente conformado por México, Colombia y Perú, al que poco a poco se van sumando otros posibles aliados. La “israelización” de Colombia que se erige como punto nodal, articulada a este corredor, parece estar intentando tender una cortina de separación entre Venezuela, Ecuador y Bolivia, creándoles condiciones de aislamiento relativo en el plano geográfico. Colombia como plataforma de operaciones enlazada a todo un entramado de posiciones y complicidades que rodean y aíslan las experiencias contrahegemónicas y/o emancipatorias para irlas cercenando, disuadiendo o derrotando en el mediano plazo.”

Pero no todo es agorero en el trabajo de Ceceña y Miranda.

“Quinientos años de lucha – concluyen- nos han dotado a los pueblos de América Latina de suficiente experiencia para encarar las batallas presentes contra el saqueo, la colonización y las imposiciones de todo tipo. Hoy esa lucha pasa por detener y revertir la militarización y el asentamiento de las tropas de los Estados Unidos en Colombia y en todos nuestros países para que los últimos quinientos años en rebeldía no hayan sido en vano. No hay consigna más sensata y oportuna en este momento que la renovada “Yankees, go home”.”

No es que la brillante Jennnifer Psaki sea una mentirosa compulsiva. Es que mientras Obama tiene bajo su responsabilidad el darle de comer a los halcones, a ella le corresponde sacar a pasear al cachicamo.

@SoyAranguibel

Éramos pocos y parió la abuela

Monsanto compró Blackwater, el mayor ejercito de mercenarios del mundo

Blackwater-Monsanto-620x400

Resumen Latinoamericano/BWN – Si algo le faltaba a la nefasta corporación Monsanto era un ejercito oficial de asesinos a sueldo. Monsanto YA ES la corporación “Umbrella” de Resident Evil, pero en el mundo real. Controla el suministro de alimentos, comparte financistas con la industria farmacéutica y fabrica armas nucleares y biológicas. Así lo revela un reporte de Jeremy Scahill para The Nation donde expone que el ejército mercenario más grande del planeta, (conocido antes como Xe Services y, más recientemente, “Academi”).

El “servicio” criminal de inteligencia Blackwater fue vendido a la corporación transnacional Monsanto. Tras incontables denuncias internacionales por violaciones a la Ley, y habiendo adquirido fama por sus masacres de civiles en Irak y otros países, Blackwater cambió su nombre en el año 2009. No obstante, continua siendo el mayor contratista privado del Departamento de Estado de Norteamérica, como una agencia secreta de “servicios de seguridad” que practica terrorismo de Estado dándole al gobierno la posibilidad de negarlo.

¿Por qué las cacerolas no sirven?

Political Blind Spot denunció que: “Muchos agentes de la CIA y ex militares trabajan para Blackwater o compañías relacionadas, las cuales buscan desviar la atención de su mala reputación y obtener cuantiosos beneficios comerciales. Estos mercenarios venden sus servicios que van desde información ilegal hasta inteligencia de infiltración, lobbismo político y entrenamiento paramilitar – para gobiernos, bancos y corporaciones multinacionales. Acorde a Scahill, los negocios con Monsanto, Chevron, y gigantes financieros como el Barclays o el Deutsche Bank, se canalizan a través de dos empresas cuyo propietario es Erik Prince, dueño de Blackwater: Total Intelligence Solutions y Terrorism Research Center. Estos organismos comparten funcionarios y directores con Blackwater.

Uno de los directores llamado Cofer Black, quien se hizo famoso por su brutalidad como dirigente de la CIA, fue quien hizo contacto con Monsanto en el año 2008 siendo cabeza de Total Intelligence. Monsanto contrató sus servicios para espiar e infiltrar organizaciones de derechos humanos, de animales, y actividades anti-transgénicas (además de ejercer control sobre otras corporaciones biotecnológicas y farmacéuticas).

La corporación Monsanto no sólo asesina personas con sus productos químicos, sino también a balazos y mediante “accidentes”. Sus victimas son periodistas, activistas, políticos y cualquiera que suponga un obstáculo para sus planes de expansión. Al ser contactado por Scahill, el ejecutivo Kevin Wilson de Monsanto rehusó hacer comentarios, pero más tarde se confirmó a The Nation que Monsanto contrató a Total Intelligence durante 2008 y 2009, según la corporación “sólo para efectuar un seguimiento de información pública, de sus opositores”.

El ejecutivo de Monsanto también proclamó que Total Intelligence era una “entidad totalmente separada de Blackwater”. Pero Scahill tiene copias de correos electrónicos de Cofer Black, emitidos luego de la reunión con Wilson de Monsanto, donde se explica a otros ex agentes de la CIA, utilizando casillas de Blackwater, que la discusión con Wilson decantó en la suposición de que Total Intelligence se convirtió en “el brazo de inteligencia de Monsanto”, “para espiar activistas y otras acciones, como integrar legalmente a estos grupos”. Monsanto pagó a Blackwater 127.000 dólares en 2008 y $ 105.000 en 2009.

No resulta sorprendente que una corporación extensamente dedicada a la ciencia de la muerte como Monsanto, que se dedicó desde sus inicios a producir venenos tóxicos como el Agente Naranja, los PCB (bifenilos policlorados), pesticidas, hormonas, semillas modificadas genéticamente, e incluso la bomba atómica, se asocie con otra empresa de asesinos y mercenarios.

Los inicios de la relación Bill Gates y Monsanto

Casi simultáneamente con la publicación de este artículo en The Nation, la organización de agricultores orgánicos Vía Campesina reportó que la Fundación Bill y Melinda Gates compró 500.000 acciones de Monsanto, pagando más de $ 23 millones de dólares, lo cual es una acción que destruye la mascara de “filantropía” . Otra asociación entre criminales que no fue inesperada.

Bill Gates controla más de 90 por ciento del mercado de patentes en el mundo de la computación, además de promocionar y financiar campañas de vacunación para laboratorios genocidas, y siendo responsable de experimentación ilegal con fármacos en países subdesarrollados, mientras Monsanto controla el 90 por ciento del mercado mundial de semillas transgénicas y semillas comerciales a nivel global, habiendo fundado Pharmacia, hoy de Pfizer.

En otras palabras no existen peores monopolios en el sector industrial, ni tampoco tan vastos. La propia existencia de estas entidades implica que la Tierra es subyugada por un régimen financiero totalitario el cual es en si mismo niega el principio de “competencia de libre mercado”. Tanto Gates como Monsanto son extremadamente agresivos defendiendo sus monopolios mal habidos.

Siguiendo ordenes de la familia Rothschild, tanto Gates como Monsanto se dedican a destruir la agricultura orgánica en todo el mundo, lo cual tuvo inicio, principalmente, mediante la “Alianza para una Revolución Verde en África” ​​(AGRA), que operó como un caballo de Troya para privar a los campesinos africanos pobres de sus semillas tradicionales sustituyéndolas por semillas transgénicas. Para ello, la Fundación contrató a Robert Horsch en 2006, quien fuera director de Monsanto. Ahora Gates obtiene grandes ganancias obedeciendo las políticas de despoblación impulsadas por la banca sionista global.

Fuente: ResumenLatinoamericano

Ricardo Acosta: EEUU contra el mundo

marine hdp

Por Ricardo Acosta

Estados Unidos es el principal enemigo de la libertad, la democracia y la paz mundial. Ahora mismo mantiene una ofensiva simultánea contra Venezuela, Ucrania y Siria, con el objetivo de derrocar a sus gobiernos, saquear sus riquezas naturales y apropiarse de sus rutas comerciales.

Las reservas de petróleo de Venezuela, los gaseoductos rusos que atraviesan Ucrania y la posición geoestratégica de Siria explican una nueva agresión imperialista, que se disfraza de protestas populares, exigiendo un cambio de régimen.

Los acontecimientos siempre reproducen la misma secuencia. Los manifestantes ocupan pacíficamente calles y plazas, pero no tardan en producirse actos de violencia y pérdidas de vidas humanas.

Thierry Meyssan, fundador y presidente de la Red Voltaire, afirma que no se trata de incidentes incontrolados: “…fuerzas especiales o elementos a las órdenes de Estados Unidos o de la OTAN, convenientemente ubicados, disparan a la vez contra la multitud y contra la policía.

Así sucedió en Deraa (Siria) en 2011, al igual que en Kiev (Ucrania) y en Caracas (Venezuela) en los últimos días. En el caso de Venezuela, las autopsias practicadas demuestran que 2 víctimas –un manifestante de la oposición y otro favorable al gobierno– fueron baleadas con la misma arma”. Estados Unidos no deja nada al azar.

Cada acto de injerencia se realiza desde un país vecino, que permite dirigir la operación desde la retaguardia, creando una zona de escape y apoyo militar, financiero y sanitario. En los casos de Siria, Ucrania y Venezuela, desempeñan ese papel Turquía, Polonia y Colombia, respectivamente.

Si Estados Unidos consigue… Seguir leyendo “Ricardo Acosta: EEUU contra el mundo”