Licencia para matar

– Publicado en el Correo del Orinoco el 16 de marzo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

La Canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció esta semana ante el mundo lo que sin lugar a dudas constituye uno de los acontecimientos más alarmantes en el escenario político internacional, y probablemente uno de los más preocupantes de la historia contemporánea, referido a la solicitud ante el congreso norteamericano por parte del Secretario de Estado de esa nación para otorgarle al presidente Barak Obama permiso para accionar militarmente sobre cualquier territorio o nación de manera ilimitada, bajo el absurdo argumento de la supuesta globalización de la amenaza del terrorismo.

La medida (tan irracional como el intento de curar una gripe llevando al paciente a la silla eléctrica) pone al descubierto el desespero de un imperio cada vez más acorralado en su delirante empeño de la dominación mundial, cuya supremacía política, social y económica no es ya definitivamente aquella de la cual podía ufanarse en otros tiempos.

La gallarda posición de nuestro país en la 37 Asamblea General de la OEA, asumida en Panamá por el hoy presidente Nicolás Maduro, quien hiciera abandonar airada el salón de sesiones a la representante de los Estados Unidos que pretendió alterar la agenda de la reunión para promover una injustificable sanción contra Venezuela, anunciaba ya en 2009 el descalabro del poderío imperial en el que hasta aquel momento se conocía como el “ministerio de colonias” de la nación norteamericana. Desde entonces, el esfuerzo común de los latinoamericanos ha estado orientado a la construcción de una nueva arquitectura de integración basada en la cooperación y la hermandad de los pueblos, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), resguardada expresamente de la presencia o participación de Estados Unidos, asumido cada vez más por la comunidad suramericana y caribeña como una amenaza que ha causado más atraso y miseria que posibilidades de desarrollo en la región a lo largo de los últimos doscientos años.

La conformación de ese poderoso bloque en el cual se congregan 33 naciones del continente, aunado a la fortaleza que constituyen el Grupo de los 77 + China, que hoy en día reúne a 133 naciones, así como el Movimiento de los Países No Alineados (que agrupa a más del 50% de la población mundial cuya filosofía común es la independencia de toda potencia imperialista), pone en evidencia la creciente crisis de liderazgo político de los EEUU hoy en el mundo.

La creación y avance sostenido del BRICS como el más poderoso grupo de economías emergentes del mundo, al cual ha sido invitado Argentina como uno de los más grandes productores del continente suramericano y con una economía en constante crecimiento (con un Producto Interno Bruto que la coloca como la economía número 20 en el ranking mundial), así como el impulso que ha adquirido recientemente el MERCOSUR con la incorporación de Venezuela, la más grande reserva probada de petróleo en el planeta, confirman que, tanto en lo económico como en lo político, Estados Unidos esta siendo dejado cada vez más de lado en la conformación del nuevo orden mundial hacia el cual se dirigen las naciones de manera mayoritaria.

La única ventaja competitiva real que todavía posee los Estados Unidos sobre el resto de los países del mundo es la de su capacidad bélica, en la cual el imperio ha invertido, solamente en el periodo que va desde la finalización de la guerra fría hasta el día de hoy, más de diez veces todo lo que invirtieron los países involucrados en las dos guerras mundiales del siglo pasado. De acuerdo a los informes presentados por el Instituto Internacional de Estudios Para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés) con sede en Estocolmo, aún cuando Estados Unidos ha disminuido en forma gradual su inversión anual en armamento durante los últimos dos años (en virtud del retiro de tropas de Afganistán e Irak), y que tanto Rusia como China y Arabia Saudita, fundamentalmente, han incrementado de manera sustancial su capacidad bélica de cara a la creciente complejidad de los escenarios geopolíticos que enfrenta cada una de esas naciones, el imperio norteamericano sigue por mucho en la delantera del poderío militar, en el cual se coloca como el más descomunal de toda la historia con cuatro veces más que lo que invierten China, Rusia, Arabia Saudí, Francia, Japón, Reino Unido y Alemania juntos.

“Siguiendo la tendencia al crecimiento, el gasto militar total en el mundo alcanzó 1 millón de millones 531 mil millones de dólares en el 2009 medido a precios constantes del 2008, lo que representa un gasto de 224 dólares por habitante del planeta y el 2,7% del PIB mundial (SIPRI, 2010). Estas cifras revelan un incremento del 49% en relación al año 2000, pero en términos per cápita aumentaron un 88,2%. De tal modo el gasto militar actual supera en un 1,1% al que se alcanzó en 1988, en pleno apogeo de la guerra fría (SIPRI, 2010) y en ese gasto Estados Unidos ha representado en los últimos 20 años más del 50% de las erogaciones.” ( )

Esa gigantesca maquinaria bélica es hoy, junto al inmenso poder de los medios de comunicación privados a lo largo y ancho del planeta, el soporte del modelo capitalista liderado por el imperio norteamericano, no solo en términos de su capacidad de fuego (distribuida en las más de 850 bases militares instaladas en los cinco continentes, sin contar las llamadas SOA, Sitios de Operaciones Avanzadas”, y las “Bases Móviles”, como la IV Flota en Suramérica), sino que ha pasado a ser el sostén fundamental de la cada vez más crítica economía norteamericana.

La inmensa cantidad de recursos invertidos en la guerra por parte de Estados Unidos es justificada hoy por los halcones de Washington a la hora de solicitar presupuesto para armamento con la excusa del impulso económico que el mismo genera aguas abajo en la industria norteamericana de los más diversos rubros, ya no solo en la producción de armas de todo tipo y alcance (pistolas, fusiles, misiles, cañones, etc.), y equipo de transportación y de combate (como porta aviones, tanques de guerra, aeronaves, vehículos militares, etc.), sino que también impacta en la fabricación de una gran infinidad de equipos, maquinarias, alimentos y artículos para la dotación tanto de las tropas como de las infraestructuras y dependencias militares.

Por lo general, el mundo desconoce que empresas como Harley-Davidson deben su desarrollo a la fabricación de motos para el ejército norteamericano. De la misma forma, empresas como la Nestlé, inventora del café instantáneo especialmente concebido para atender las apremiantes necesidades de los soldados tanto en tiempos de guerra como de paz; Revlon galardonada en 1944 con el Premio a la Excelencia del Ejército y la Armada por su aporte en la producción de maquillaje y productos de belleza para las fuerzas armadas de los EEUU; Hersey, el mayor fabricante de chocolates de los EEUU, desarrolladora de una barra especial de chocolate requerida por el gobierno norteamericano como alimento básico para la tropa en el frente de batalla, hasta la producción de morrales, navajas, lentes, linternas, y cientos de miles de artefactos y equipos de todo tipo que son hoy requeridos por los cientos de miles de soldados e instalaciones militares norteamericanas en el mundo entero, deben todas su creación, crecimiento y poderío económico actual a la guerra.

De ahí que el imperio considere impostergable la decisión de intensificar las operaciones bélicas hasta en el último rincón del planeta. Si ciertamente la demencial inversión de dinero llevada a cabo por esa nación en equipamiento de guerra es la más grande de toda la historia, paralizar y desactivar su funcionamiento representaría la más incalculable pérdida que conocerá jamás el capitalismo. Lo que se traduciría inexorablemente, en virtud de ser la guerra su última área de oportunidad, en la inevitable caída definitiva y para siempre del imperio norteamericano.

Por eso Obama apela a la agresión a naciones de paz (pero con grandes recursos energéticos) como Rusia, China, Irán, Siria y ahora Venezuela, amén de todo cuanto ha asolado el norte del África, Europa del Este y el Medio Oriente. Falta saber si habrá tomado en cuenta la naturaleza inexpugnable e infinita de la convicción revolucionaria, patriota y antiimperialista de nuestros pueblos. La misma que ya le hizo morder el polvo en Corea, en Cuba, en Vietnam, y que le hizo llegar de tercero en Berlín, tras Rusia e Inglaterra.

Por eso, por el delirio de postrimería que lo mueve, es que resulta preocupante esa “licencia para matar” al mejor estilo James Bond que hoy con tanto desespero solicita.

) observatoriodelacrisis.org

@SoyAranguibel

La influencia nacionalsocialista en el putsch de Kiev

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El senador estadounidense John McCain con el líder del partido nazi Svoboda de Ucrania, Oleh Tyahnybok, y activistas de las Fuerzas de Autodefensa Ucraniana

Fuente: Equipo Nizkor, Charleroi, 28feb14

Los disturbios insurreccionales producidos en Kiev tienen como grupo nuclear de la protesta fuerzas paramilitares armadas que son las que enfrentaron a la policía antidisturbios, la cual no tenía armamento alguno. Este incidente es típico del alzamiento insurreccional armado (putsch) y por sí solo provoca una caída del Gobierno, tal cual ocurrió en este caso.

En realidad, estos grupos aparecen como “de nuevo tipo” en las campañas de imagen a favor de la occcidentalización de Ukrania. Son todos y sin excepción de ideología nacionalsocialista y, por lo tanto, ciertamente antidemocráticos. Su actuación tiene un parecido formal con la actuación de las SA de Hitler en Alemnia.

El partido político “Svoboda” es un partido neo-nazi y es la cuarta fuerza política en Ucrania, con 36 de los 450 escaños del parlamento. Forma parte de la Alianza Europea de Movimientos Nacionalistas junto al British National Party (BNP) y el partido húngaro de extrema derecha Jobbik.

Estas fuerzas de autodefensas son en realidad la continuidad de la Legión Ukraniana de fuerzas de autodefensa que, entre otros hechos, soportaron la logística de la Wermacht y de los tristemente famosos Einsatzgruppen, de especial y cruenta actuación en Ukrania durante la II Guerra Mundial.

La UPA es una continuación de la organización fascista, devenida en nacionalsocialista, que actuó antes, durante y después de la II GM y estuvo dirigida por Stepan Bandera.

Esta alianza de organizaciones nacionalsocialistas son las que Victoria Nuland, Catherine Ashton y Angela Merkel pretenden vendernos como “fuerzas democráticas” que promueven el occidentalismo frente a los rusos y más aún, frente al mundo eslavo y su cultura.

Estos hechos parecen sacados de las operaciones encubiertas de Reinhard Gehlen cuando éste se desempeñaba como “Hitler’s Chief of Eastern Front Intelligence”, actividad que le permitió salvar la vida y ser durante años el responsable de las operaciones de contrainteligencia anticomunistas en el Este de Europa.

Reinhard Gehlen murió en 1979 en Alemania sin haber sido juzgado nunca por sus crímenes, pero no cabe duda que alguien de los servicios de inteligencia de la OTAN, los de Alemania, Francia y Estados Unidos han decidido revivir este tipo de operaciones como provocación a Rusia sin que sepamos cuál es la causa de esta delirante actuación, que muy bien puede ser el inicio de una guerra con Rusia.

Alguien debería dar explicaciones por esta aberración política y social.

Karen Méndez: Del gorilismo al golpe suave

golpe suave

por: Karen Méndez / http://karenmendezl.blogspot.com

De mil y un maneras la oposición venezolana ha intentado acabar con la Revolución Bolivariana. En abril de 2002 ejecutaron un violento golpe mediático y militar, pero en tan sólo 48 horas el pueblo los derrotó; luego paralizaron la industria petrolera y fracasaron, desataron multi-focos de violencia con las conocidas guarimbas y se quemaron, promovieron una insurrección militar en la Plaza Altamira y allí se secaron, contrataron un centenar de paramilitares colombianos para asesinar al Presidente Chávez y fueron descubiertos, activaron un referéndum revocatorio y volvieron a perder, durante 14 años han desatado una feroz arremetida mediática y nada han logrado, trajeron a reconocidos terroristas internacionales para crear una ola de violencia incontenible y fueron neutralizados. Cansados de alimentar un prontuario golpista que no los ha llevado a nada, la oposición venezolana decidió migrar a nuevos guiones, que en nombre de la “paz” y  “la no violencia”, pueden debilitar y destruir los pilares que sostienen al Gobierno, tal como lo plantea el ideólogo estadounidense Gene Sharp, y tal cual lo han  ejecutado algunos sectores de derecha en Serbia, Ucrania, Libia y actualmente en Siria.

Si bien el guión Sharp ha fracasado en países como Bielorrusia, Rusia e Irán, también es cierto que a través de este método no violento se ha logrado derrocar a una decena de gobiernos que no sirven a los intereses de Estados Unidos, bien sea por sus procesos de emancipación y luchas antiimperialistas o porque ya se les hace insostenible seguir apoyando regímenes realmente totalitarios, represores y desacreditados mundialmente, como los de Egipto, Túnez y Baréin.

El plan de golpe suave que recomienda Gene Sharp para derrocar gobiernos está basado en 3 fases: la protesta, la no cooperación y la intervención. Para lograr cada uno de estos pasos Sharp recomienda 198 métodos, entre ellos el boicot económico, la no cooperación política y social, las huelgas, el acoso a funcionarios, el despliegue de rumores, el plagio y la erosión de mitos y símbolos, el saboteo dentro de las instituciones gubernamentales, marchas, mítines de protestas, huelgas estudiantiles, patronales y penitenciarias, el bloqueo a las líneas de mando o información, la falsificación de documentos y provocar detenciones de sus líderes.

Aunque la teoría de golpe suave utiliza el nombre y la lucha de Gandhi como referente, su creador Gene Sharp dejó claro desde el principio que “no se trata de pacifismo o creencias religiosas, sino que se trata de la lucha no violenta estratégica que busca apoderarse del poder político para negárselo a otros mediante armas psicológicas, políticas y económicas”. Su amigo, el ex coronel del ejército estadounidense, Robert Helvey, es aún más claro “ya pocos países pueden permitirse uso extensivo de armas costosas (…) ya se cambiaron las armas. Ya no son bombas y fusiles, ahora son mentiras y boicots”.

Bob Helvey, ex combatiente de la Guerra contra Vietnam, es una ficha clave tanto para Sharp como para los servicios de inteligencia estadounidense. Fue este hombre quien logró convertir la teoría de Sharp en una realidad. En el año 2000, el Instituto Nacional Republicano, el ala más agresiva del partido Republicano estadounidense, le encomendó a Helvey  la tarea de entrenar mediante el guión Sharp a la oposición serbia para derrocar al gobierno de Slobodan Milosevic. Tras su éxito, las conocidas “Revueltas de Colores” se extendieron por otros países de Europa del Este, Medio Oriente, y Asia.

EL GUIÓN SHARP Y SUS PUNTOS DE GIRO

El plan Sharp casi siempre se activa después de coyunturas electorales. Su apuesta es deslegitimar al gobierno tanto dentro como fuera del país para así justificar su desacato al estado de derecho.  Mientras tanto van socavando los pilares de apoyo como la policía, la fuerza armada, los empleados públicos, los medios de comunicación (“porque si se quiere tener éxito se deben tener los medios para publicar mensajes a un público receptor” como recomienda Bob Helvey). También socavar el apoyo de la comunidad empresarial suministradora de bienes y servicios que el gobierno no controla, Seguir leyendo “Karen Méndez: Del gorilismo al golpe suave”