¿Por qué el capitalismo no impidió la caída de Mariano Rajoy?

Por: Alberto Aranguibel B.

Porque Rajoy no era un presidente del capitalismo, sino un simple capitalista presidente. Un peón más del sistema, que apostó a las reglas del perverso modelo del capital, que dictan, entre muchas otras aberraciones que el capitalismo asume como filosofía, que en el juego del dinero ganará siempre el más competitivo. Es decir; aquel que tenga mayor capacidad de aplastar con su poder financiero a los competidores.

El capitalismo no es presidido por nadie en el mundo. Ni siquiera el más poderoso presidente capitalista del planeta, como lo es el de los Estados Unidos de Norteamérica, puede arrogarse la facultad de ser él, en sí mismo, el rector (o el ideólogo) por excelencia de un modelo que no acepta rectoría alguna que no sea la del capital.

Por eso la caída de Rajoy no es de ninguna manera la caída del capitalismo. Como no lo fueron en su momento; la defenestración política de Silvio Berlusconi en Italia; la destitución y posterior encarcelamiento de Dominique Strauss-Kahn del Fondo Monetario internacional; o de Pedro Pablo Kuczysnski en Perú, a pesar de ser (cada uno en su espacio y su coyuntura particular) iconos indiscutibles del capitalismo.

Incluso existen quienes opinan que, por el contrario, el capitalismo se fortalecería con la caída dentro del Estado capitalista (monárquico, en el caso de España) de al menos un importante exponente de la doctrina del capital cada cierto tiempo, porque ello patentizaría una supuesta capacidad de autorregulación del modelo de libertades que el capitalismo vende al mundo como propias.

Esa lógica del fingido autocontrol explica con perfecta claridad por qué razón el expresidente del parlamento brasileño, Eduardo Cunha, principal promotor del fementido golpe asestado por la derecha de ese país a la presidenta constitucional, Dilma Rouseff, es finalmente llevado a la cárcel apenas dos años después de aquel asalto, con una condena de veinticuatro años de presidio por aceptación de sobornos de la empresa Petrobras y lavado de dinero, entre otros delitos, siendo que su infundada acusación contra la depuesta presidenta se refería precisamente a hechos de corrupción que, en el caso de Rouseff, jamás fueron probados.

En España, Gürtel, la empresa que detona la salida de Mariano Rajoy del poder, es el equivalente a Odebrech y Petrobras en Latinoamérica. Corporaciones todas que se han erigido en líderes de sus respectivos mercados, a partir del mismo principio del desarrollo corporativo determinado por la destreza y alcance de su tren ejecutivo para distribuir dinero entre los funcionarios del Estado en forma de jugosas “comisiones” para hacerse de grandes contratos.

La “comisión” no es delito en el capitalismo. De hecho, es la base de ese modelo, que sobrevive precisamente por el soporte “estratégico” que ella le da a la forma de expansión del capital que mejor resultados le ha ofrecido a la empresa privada a lo largo de la historia.

La “comisión” es en esencia una forma muy rentable de hacer negocios (la más aceptada y extendida como modalidad mercadotécnica en la empresa privada de cualquier tipo en el mundo entero), porque el dinero invertido en comisiones no es capital que pierde o deja de ganar de ninguna manera la empresa, sino que, a la vez que ella va creciendo, es trasladado directamente al consumidor a través de mecanismos de especulación y de usura en el precio final de venta de sus productos ideados y desarrollados por ella misma.

Llega a ser tan conveniente la práctica de la compra de funcionarios del Estado en el capitalismo, que la caída de un importante aliado de negocios (como un presidente español, o uno peruano, por ejemplo) antes que un sacrificio, termina por ser un negocio muy lucrativo en términos de rentabilidad política, porque le permite al capitalismo poder presentarse como un modelo democrático en el que los mandatarios no estarían nunca colocados por encima del poder de las Leyes.

Un gobierno capitalista como el de Mariano Rajoy, enfrentado a la titánica tarea de intentar exterminar a una revolución de profundo arraigo popular como la bolivariana, tal como le fue específicamente encomendado por los más altos estamentos del capitalismo occidental, y enfrentado a la vez en su propio país al repudio masivo de su pueblo por la brutal agresión a la democracia que significa cercenar el derecho al voto, la cruel represión a las protestas contra las hambreadoras políticas neoliberales, el atentado contra la vida que representan los crecientes índices de desempleo, hambre y miseria en España, además de la prostitución de la política a la que lo llevó la corrupción (todo lo cual destruía todos y cada uno de los argumentos que ese gobierno ha esgrimido contra la revolución chavista para provocar su derrumbe, sin lograrlo), no tenía de ninguna manera difícil que la balanza capitalista se inclinara a favor de salir a como diera lugar de ese ya impresentable vocero que tan mal paradas estaba dejando las muy relativas cualidades de su modelo frente a la opinión pública de todo el planeta.

Si las atroces perversiones que la socio-política le ha atribuido ancestralmente a los regímenes dictatoriales, terminan siendo los rasgos que definen de manera más exacta e inequívoca a los gobiernos capitalistas que debieran ser ejemplos de apego a la norma democrática, pero que, además de no ser para nada ejemplos de tal carácter democrático, dejan al descubierto la corrosión ética a la que llegaron a partir de cierto momento los bandidos del Partido Popular español, cuyo afán por la prevaricación traspasó los linderos del desenfreno, entonces el problema de cargar con lastres como Rajoy es mucho más grave que la lesión que pudiera causarle a la imagen del capitalismo la impostura o el exceso en el empeño de éste por hacerse de grandes fortunas birladas al erario público.

El problema para el capitalismo es que, en la medida en que se expanden esos grandes negociados de las corporaciones que medran en el Estado a costa de coimas, comisiones, y corruptelas de todo tipo con el inmoral funcionariado que va encontrando a su paso como aliado natural de clase, es decir; con los capitalistas infiltrados dentro del Estado, los líderes anti capitalistas (léase; Luiz Inacio Lula Da Silva, Rafael Correa, Cristina Fernández, o Nicolás Maduro) van a ir quedando cada vez más en evidencia ante el mundo como auténticos demócratas, a quienes los pueblos siguen con la más entera devoción principalmente por su solvencia ética, su rectitud y su honorabilidad en el manejo de los dineros públicos.

Dado que la plutocracia, el gobierno de los ricos, carece de un sustrato ideológico que le imprima sustentabilidad social (porque jamás las élites oligarcas han sido más numerosas que las clases desposeídas), todo riesgo de afectación a su imagen es por demás innecesario.

Pero, cuando el capitalismo entra en una fase de franco declive, como en la actualidad, y ciertamente su sostenibilidad es cada vez más precaria en virtud de la inédita proliferación de modelos alternativos (que van desde el poderoso modelo chino de economía mixta, el ruso de producción independiente altamente tecnificada, el iraní o el revolucionario venezolano de participación popular protagónica, entre otros) entonces la solidaridad automática con un personaje perfectamente prescindible como Mariano Rajoy se torna en amenaza.

Rajoy, como ningún presidente capitalista, no puede hundir por sí mismo al capitalismo. Pero, si el capitalismo ya se está hundiendo, es obvio que una carga muerta como la que él representa puede acelerar su inexorable naufragio. Algo que el capitalismo no está dispuesto a aceptar, por ahora, sin tomar al menos las correspondientes medidas de profilaxis a lo interno de su ya maltrecho y herrumbroso sistema.

A la larga, se cumple en la práctica lo que una franquista oligofrénica vocifera por estos días en un delirante audio que circula por las redes sociales, cuando advierte histérica que no cree que el causante del exterminio político de Rajoy sea Pedro Sánchez (a quien califica de “berzas, tonto útil”), sino Nicolás Maduro.

Lo que no quieren que veamos –dice- es cómo Maduro va entrando y se va poniendo en el sillón […] Qué corrupción de Rajoy ni que nada; la corrupción está en que Maduro se está metiendo en España.

Quizás la desquiciada española no esté tan loca como su demencial relato la presenta. Lo que dice es exactamente lo mismo que con toda seguridad pensó el capitalismo cuando sin la menor misericordia ni contemplación decidió lanzar a inefable Rajoy al basurero de la historia.

Allá de aquellos que tanto se afanaron por lo que a la postre sería cuando mucho el más vergonzoso selfie de la historia… el risueño pero pavoso selfie con el corrupto de Rajoy, a quien ni siquiera el propio capitalismo quiso salvarlo.

@SoyAranguibel

Gobierno español echa gasolina a la situación venezolana en vez de favorecer el diálogo

Diputado catalán Joan Tardá preguntó al canciller español:

El diputado Catalán Joan Tardá, de Esquerra Republicana de Catalunya, encaró hoy con varias preguntas “incómodas” sobre Venezuela, al canciller español, Alfonso Dastis durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del congreso de ese país, la tarde de este lunes.

Tardá comenzó preguntándole al jefe de la diplomacia española que cuál era el beneficio para el estado español “el hecho de que en vez de fomentar el diálogo en Venezuela, (el gobierno de Mariano Rajoy) se haya dedicado a echar gasolina a un problema que existe en la sociedad venezolana, como los hay en buena parte del mundo”.

Así mismo Tardá inquirió al jefe de la diplomacia ibérica de por qué reclaman sanciones
económicas contra Venezuela, “se creen que esto es ayudar al pueblo de Venezuela y a sus ciudadanos, al margen de su ideario político.”

Como se recordará el gobierno español del PP ha encabezado una ofensiva ante la Unión Europea para pedir sanciones contra Venezuela, al tiempo que ha brindado un apoyo sobredimensionado a los partidos de la ultraderecha autores intelectuales y materiales de los sucesos violentos de calle que dejaron este año, 100 muertos y más de 600 heridos.

Tardá se refirió al último suceso que involucra al partido Voluntad Popular, relacionado con la confiscación de 200 millones de bolívares en efectivo, en una camioneta propiedad de la esposa de Leopoldo López, Lilian Tintori, y por lo cual ha sido imputada para que explique el origen y destino de dichos fondos.

“¿Cómo se explica que un embajador fuese enviado a acompañar a salir del país a la ciudadana Lilian Tintori, una persona que está citada por los tribunales venezolanos?. Es evidente que no se puede condenar a un gobierno porque no la dejen salir si ha sido citada por los tribunales, ¿o acaso esto es distinto en el estado español?

“Lo pregunto por esa doble vara de medir, ¿por qué tanta hipocresía?, ¿acaso ustedes conocen los procedimientos habituales aquí y allí, respecto al funcionamiento de la justicia. Ustedes no están firmando un cheque en blanco para la impunidad?”, inquirió el diputado.

“Independientemente de que a esta persona se le encontrara una gran cantidad de dinero, por cierto en cajas precintadas, dinero que todavía no tenía su curso, atendiendo al problema que ustedes saben que existe en Venezuela de la falta de dinero circulante, ¿acaso la justicia no tiene que actuar en Venezuela? ¿Por qué no dicen la verdad; que incluso algunos partidos de la oposición que fomentaron la violencia ya están preparándose para elecciones próximas a gobernadores?”

Finalmente Tardá reclamó al canciller español “en qué beneficia a la democracia española, el estar saboteando, dinamitando a un estado democrático, que tiene problemas, supongo que no es un paraíso, ¿acaso lo es el estado español?, ¿acaso en el mundo no hay estados que vulneran de forma sistemática los derechos humanos y además lo hacen desde hace muchos años, que no son sociedades democráticas como lo es Venezuela?.”

Fuente: Correo del Orinoco

Aranguibel en DesdeLaPlaza.com: “El hábito ancestral de España con nuestro país ha sido el de la expoliación y el saqueo”

– Publicado en DesdeLaPlaza.com el 16 de abril de 2015 –

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Las tensiones diplomáticas entre España y Venezuela, se han mostrado en ascenso en los últimos días. El Gobierno Nacional acusó a la nación europea de mantener una postura injerencista, tras aprobar el pasado 14 de abril una resolución a favor de la liberación de varios líderes opositores.

Conforme a esta iniciativa validada por el parlamento de ese país, el Presidente de la República, Nicolás Maduro, se pronunció y tildó al Jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, de promover el “racismo histórico” contra Venezuela. El Ministerio de Asuntos Exteriores de la nación europea, en respuesta al mandatario venezolano, emitió un comunicado donde considera estas declaraciones como “intolerables”.

Pero, partiendo de toda esta coyuntura, ¿Qué consecuencias tienen estos conflictos bilaterales? Ante esta interrogante el analista político, Alberto Aranguibel, comentó a DesdeLaPlaza.com, que esta tensión diplomática entra ambas naciones no acarrea, ni debe generar ningún efecto negativo para el país.

“Esto no deberá ni debe tener consecuencias. El presidente Maduro está dejando clara la posición de defensa de la soberanía en nombre de todos los venezolanos y venezolanas, así como del proyecto de Patria aprobado por la Asamblea Nacional”, dijo Aranguibel, quien seguidamente añadió que se espera una rectificación del gobierno español, que está metido a fondo en la “guerra contra Venezuela”.

Referente a la declaración del Jefe de Estado venezolano acerca de que “está preparado para dar la batalla contra Madrid”, el analista político indicó que no debe considerarse indebido o incorrecto. “Si el país es agredido por cualquier nación, el Gobierno tiene el derecho de reaccionar en el tono que considere lo suficientemente enérgico como para dejar clara la posición de nuestro país”, argumentó.

“Venezuela lo que ha hecho es dar una respuesta, probablemente inusual,  en el marco de la cortesía del trato amable y diplomático que hay establecido entre las naciones, pero que no transgrede las leyes ni las relaciones internacionales”, aclaró.

¿Qué sucederá con los acuerdos entre ambas naciones?

Venezuela tiene múltiples acuerdos firmados con España, como evitar la Doble Tributación,  Promoción y Protección Recíproca, Seguridad Social, Cooperación Técnica entre ambas naciones, que contempla diseño, planificación, construcción, suministro, instalación y mantenimiento del sistema integral, entre otros convenios.

Sin embargo, ¿Qué pasaría en caso de que se  rompan las relaciones diplomáticas entre ambos países? En respuesta a esta incógnita, Aranguibel planteó quehabría que verlo a luz de cada uno de esos tratados. Además, agregó que Venezuela nunca se ha visto beneficiada a través de estos convenios con la nación europea.

“España no ha traído nada positivo para Venezuela. Jamás. No nos ha dejado nada positivo ni en términos de desarrollo industrial, académico, ni social. El hábito ancestral de España con nuestro país ha sido el de la expoliación, el del saqueo y eso lo ha mantenido como cultura“, precisó el analista político.

En este sentido, argumentó que en la década de los 80’ y 90’ España hizo quebrar decenas de compañías importantes en Venezuela, como sucedió en el caso de la línea de aviación bandera del país, Viasa, que fue “saqueada y desmantelada” por la empresa Iberia, con base en esos acuerdos.

Ellos han utilizado algunos convenios para expoliar a nuestro país, y este desequilibrio es parte de lo que quiere corregir la Revolución Bolivariana. Impedir que siga viéndose a Venezuela como ámbito para el saqueo”, finalizó.

DesdeLaPlaza.com/Kelvin Castillo

Fuente: DesdeLaPlaza.com