Hugo Chávez: la urgencia del legado

Por: Alberto Aranguibel B.

La religión católica se fundamenta en una síntesis escrita del pensamiento cristiano que a través de los siglos la iglesia ha denominado “la Palabra de Dios”, en torno a la cual gira la lógica de una institución erigida en rectora de la conducta humana a partir precisamente de una doctrina que no tiene en el relato bíblico una simple descripción bibliográfica de la vida de Jesús de Nazaret, de su pasión y su resurrección, sino todo un compendio ideológico que proclama en extenso la anunciación del “Reino de Dios” descrito en fabulosas parábolas.

A partir de esa compilación de textos, construida a lo largo de 1.600 años por más de 40 autores entre sacerdotes, filósofos, reyes, pastores y maestros de la cristiandad, cuyos orígenes se extienden a lo largo de tres continentes, en los cuales no existía ni la imprenta, ni la luz eléctrica, ni la radio, la televisión y mucho menos la internet o las redes sociales, la iglesia se convirtió en una de las más trascendentales instituciones de la historia, tan solo en virtud del poder de su mensaje de redención y de profundo contenido ético y moral, más no de las pruebas o evidencias que demuestren la veracidad de los eventos sobrenaturales que la Biblia relata.

El exsacerdote John Dominic Crossan, uno de los más reconocidos estudiosos de la vida de Jesucristo y toda una autoridad en materia de historiografía bíblica, sostiene que de todo lo recogido en la Biblia como dicho por Jesús, cuando mucho apenas un 30 o 32% puede en verdad haber sido dicho por él. Pero, más allá de Crossan, son muchos los científicos, teólogos, antropólogos, sociólogos, e investigadores de reconocida solvencia y trayectoria, quienes coinciden con tal apreciación y establecen como cierta la tesis de la posibilidad de que la Biblia (cuyos primeros textos se remontan a las 6 o 7 décadas después de la crucifixión de Cristo) haya sido el resultado de infinidad de invenciones, aportes, alteraciones o modificaciones de tales relatos a través del tiempo por parte de quienes de una forma o de otra pretendieron explicar lo inexplicable de acuerdo a sus creencias, intereses o conocimientos particulares.

Sin embargo la iglesia, esa poderosa institución, es lo que es hoy en el mundo gracias a la perseverancia en su exaltación de ese mensaje a través de un ritual de veneración (la misa) que considera a esa “palabra” como el objeto sagrado, eje y centro de la doctrina de la fe cristiana, que amerita el tributo de colocarse de pie para poder ser escuchada.

“El Capital”, escrito por Carlos Marx casi dos milenios después de Cristo, ha logrado el prodigio de convertirse también en una obra referencial del pensamiento humano a lo largo de los últimos ciento cincuenta años. Con la diferencia, respecto de la Biblia, de ser sin duda alguna comprobable su autoría y perfectamente irrefutable su postulado ideológico.

Pero Marx fue un hombre de ideas a quien su circunstancia y su tiempo histórico le impidieron concretar en los hechos sus formulaciones teóricas. Lenín, como Mao Tse Tung, Fidel y muchos otros grandes revolucionarios, tuvieron cada uno a su manera la oportunidad de poner en práctica solo algunos aspectos del pensamiento marxista porque las condiciones objetivas de los procesos revolucionarios que lideraron así lo determinaron.

Al igual que el cristianismo, el marxismo no es el inflexible recetario comunista que los dogmáticos asumen desde la izquierda de manera obcecada, o que los socialdemócratas y ultra derechistas entienden como el veneno ideológico de los pueblos, sino la formulación lógica de la política y de la economía para la transformación de la sociedad y del Estado en función de la justicia y la igualdad social.

Hugo Chávez, siendo el excepcional líder y pensador revolucionario que fue en su breve transitar como luchador y guía de los pueblos en la historia de la humanidad, tuvo la fortuna de nacer en la era de la comunicación de masas, de la televisión, de la telefonía inteligente, de internet. Su pensamiento (al igual que su obra emancipadora) pudo ser plasmado en cientos de miles de horas de videos, escritos, audios, y de millones de medios virtuales a través de internet.

Los aportes de Chávez al pensamiento revolucionario de todos los tiempos, se fundamentan en las particularidades de su formación como militar patriota y en la crudeza de la realidad que debió afrontar como conductor de uno de los procesos de transformación más complejos y exigentes de la historia; el de emprender una revolución no en una sociedad famélica, carente de recursos y posibilidades ciertas para su recuperación, sino en una sociedad de gente pobre, sentada sobre la riqueza petrolera más grande del planeta, pero fracturada en gruesos sectores de la población por el envilecimiento del consumismo capitalista, la corrupción y el antipatriotismo.

Fue el compendio que hizo Chávez de esa visión revolucionaria construida a través de la historia por los revolucionarios, aunada a su comprensión de la particularidad de la lucha latinoamericana y de su importancia para el mundo (no solo en lo político, sino en lo social y en lo económico), lo que hace del pensamiento chavista una reveladora e imprescindible ideología de avanzada, más allá del carácter estrictamente marxista de su propuesta que él mismo resumió en algún momento como un ángulo apenas de su pensamiento.

El pensamiento propio de Chávez existe y no requiere, como la Biblia, por ejemplo, de la interpretación de los estudiosos, los semiólogos, ni los expertos en teoría política. Un pensamiento extenso, prolífico y profundo, como muy pocos postulados teóricos políticos existen hoy sobre la tierra. Y es, gracias a Dios, explicado por él mismo a lo largo de todo su discurso. Su indiscutible liderazgo estuvo cimentado siempre en su excepcional capacidad comunicacional con todos los sectores de la población, desde los más ricos hasta los más humildes.

Un compatriota, el editor Carlos Herrera, ha emprendido, con el apoyo de un grupo de empresarios venezolanos, una encomiable tarea que lamentablemente el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no ha asumido como debiera hacerlo, como es la de sistematizar las más significativas ideas del Comandante Chávez en un proyecto de difusión masiva que han denominado “El legado”, y cuyo punto de partida es una publicación gratuita contentiva de más de 16.000 frases del líder revolucionario, debidamente clasificadas por tema y datadas con fecha y nombre del evento en el que fueron pronunciadas, pero que se extiende hasta un descomunal proyecto interactivo a través del medio electrónico (en alianza con el gigante de internet Google), contando ya al día de hoy con traducciones certificadas al inglés, italiano, ruso, árabe, sueco, francés y portugués.

Se trata de un primer paso apenas en el propósito impostergable para la Revolución Bolivariana de hacer del pensamiento del Comandante Eterno, una activo valioso de orientación y de guía perdurable para la lucha de los pueblos latinoamericanos y del mundo que luchan por la justicia y la igualdad social, más allá de la muy eventual semblanza épica que puedan hacer (incluso hasta con la mejor intención) los historiadores de hoy y del mañana.

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“El legado”, el más completo y funcional registro que hemos visto hasta hoy del pensamiento de ese gigante que apenas comienza su indetenible elevación a los más altos niveles de la historia de los pueblos del mundo, tiene que ser el punto de partida de una acción revolucionaria monumental de relanzamiento de un ideario llamado a asegurar el bienestar definitivo de la humanidad hacia el futuro.

Una acción que se traduzca en facilitación del acceso universal y gratuito a las ideas del Comandante, al estudio del mismo en las Comunidades, en orientación para el Plan Estratégico de la transformación revolucionaria pero también para la acción y la discusión cotidiana en el barrio, en la fábrica, en el campo, en la escuela y en las universidades.

14 millones de Carnet de la Patria tienen que traducirse cuanto antes en 14 millones de libros entregados al pueblo, para que Chávez se convierta ya no en el recuerdo amoroso y nostálgico que hoy es, sino en el activo emancipador que debe ser, vital, tangible, propio de cada hombre y de cada mujer de Venezuela, a toda hora del día y de la noche.

Los “milagros” de Chávez son todos verificables a los ojos del mundo. Su amor por los más necesitados fue único en la historia política. La pasión de su entrega al servicio de su pueblo fue el calvario que lo elevó a la vida eterna.

Los Revolucionarios debemos ser los “apóstoles” que edifiquemos y perpetuemos su gloria.

@SoyAranguibel

¿Qué tiene la democracia que tanto la defienden los corruptos?

Por: Alberto Aranguibel B.

La democracia es el nombre que le damos al pueblo cada vez que lo necesitamos

Robert Pellevé (Marqués de Flers)

Marx hablaba de la democracia como el sistema a través del cual la burguesía controla a la sociedad y hace perdurable su modelo de dominación con la ilusoria idea de que la beneficia y la protege de los abusos de intereses individuales. Ciertamente, un régimen que se ofrezca como garante de los derechos de todos por igual, terminará legitimando en la misma forma tanto a pobres como a privilegiados y con ello a la opresión y a la explotación del hombre por el hombre.

A lo largo de su obra, en particular el Manifiesto Comunista y El 18 Brumario de Luis Bonaparte, en la que coloca al Estado como una fuerza coercitiva orientada a apaciguar y reprimir los movimientos sociales que propugnan la transformación, Marx describe la relación de interdependencia entre el Estado y la clase dominante, asumida tanto por él como por Engels como una “superestructura” que se erige sobre las inevitables relaciones entre lo económico y lo social del modelo democrático burgués.

De tal manera que en el capitalismo el modelo de democracia “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” del que hablaba Lincoln, es, según Marx, completamente utópico, en virtud de lo cual debe ser definitivamente desplazado para permitirle a la sociedad alcanzar la auténtica igualdad que solo promueve el comunismo.

Cuando el Comandante Chávez definía al socialismo bolivariano como la “verdadera democracia”, establecía, a partir del postulado marxista, una diferencia ideológica sustancial con ese inviable modelo y no un simple perfeccionamiento semántico del mismo. En su propuesta revolucionaria, la democracia representativa burguesa debe ser sustituida de manera radical por el concepto de participación y protagonismo mediante un proceso de transición (como Marx mismo lo denomina) donde ambos modelos se confrontan durante la etapa de construcción de la nueva sociedad, y en la que la burguesía presentará siempre a la democracia como un bien de su exclusiva pertenencia y a los socialistas como bárbaros que solo procuran asaltarla para permitir la imposición de regímenes totalitarios.

De ahí que los revolucionarios, precisamente quienes luchan por la emancipación del pueblo, por la erradicación de la explotación del hombre por el hombre, de la exclusión, del racismo y de todas las formas de discriminación, así como de las perversas formas de degradación ética y moral del ser humano que promueve el capitalismo, sean definidos por la burguesía como tiranos, déspotas, terroristas y hasta como narcotraficantes, por el solo hecho de que persiguen a través del socialismo la superación de ese modelo legitimador de la injusticia y la desigualdad social que es la democracia representativa.

Nada es más falso que el afecto de la burguesía por los pobres, esas grandes mayorías de seres humanos depauperados que constituyen el grueso de la sociedad en el mundo. La historia está repleta de las aborrecibles muestras del desprecio de los sectores dominantes hacia esas mayorías a pesar de lo indispensables que les resultaron siempre para concretar la falsa idea de participación que aparentaba su precaria democracia.

Benedicto XVI lo dejaba claro cuando sentenciaba que “La verdad no la determina el voto de la mayoría”. Algo similar llegó a decir Caldera cuando en 1998 el pueblo ungió a Chávez como presidente.

De las democracias liberales del “viejo mundo” surgieron incontables expresiones de ese desprecio. Rousseau, por ejemplo, afirmaba que “No existió nunca una verdadera democracia, ni existirá jamás, porque va contra el orden natural que la mayoría gobierne y que la minoría sea gobernada”, justamente porque hasta aquel periodo de la ilustración era impensable que la mayoría depauperada pudiera jamás acceder al poder.

Ideas como las de Henry Amiel, quien sostenía que “La democracia descansa sobre la ficción legal por la cual la mayoría no solo dispone de la fuerza sino también de la razón”, o de Gustave Le Bon, quien consideraba que “Un país gobernado por la opinión no lo está por la competencia”, no eran sino las formas en que la burguesía reaccionaba desde lo más avanzado de su pensamiento a la posibilidad de la emancipación social.

Churchill, a quien se le atribuyen sarcasmos de insólito cinismo como que “la democracia es el peor de todos los sistemas políticos, a excepción de todos los demás”, afirmaba que “El mejor argumento contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante promedio”, con lo cual dejaba perfectamente claro que la democracia por la que él abogaba no estaba concebida para servir a los intereses del pueblo sino de la burguesía. El mismo espíritu recogido por Orwell en su “Rebelión en la granja”.

En Venezuela, esa burguesía desprecia al chavismo no tanto por lo que significa Chávez como ideólogo de un modelo alternativo al perverso capitalismo que defienden, como porque es el líder que hace visible y moviliza a un pueblo al que ella odia incluso desde mucho antes de nuestros orígenes como República y al que solamente se le acercan a la hora de pedirle el voto para la consagración del ritual electoral que les permita legitimarse como sector hegemónico.

Eso explica la incongruente naturalidad y el tono risueño con el que gente como el presidente de la Asamblea Nacional y como su esposa, hablan hoy por igual de “malvivientes”, “sucias” y ”desarregladas” para referirse a los y las chavistas, o la periodista Marianella Salazar, que haciendo esta semana referencia a la revolución popular que se construye en el país escribía que “La Venezuela del siglo XXI es prácticamente un territorio feudal gobernado por sectas, pranes, colectivos, malandros, borrachos, narcotraficantes, y los nuevos CLAP”, o los cientos de dirigentes opositores, oligarcas o simples pequeño-burgueses de a pie, que vociferan pestilencias conminatorias hasta el desquiciamiento contra los chavistas en todos los portales de prensa y redes sociales en internet al mismo tiempo que salen a pedirles casi de rodillas sus firmas de respaldo para derrocar al gobierno chavista del presidente Nicolás Maduro.

En eso consiste su pretensión del mal llamado “revocatorio”; usurpar un mecanismo de consulta popular para instaurar a una élite burguesa en el poder.

Para esa clase dominante el voto no debe ser sino un instrumento más para la reafirmación de su propiedad sobre la democracia, porque bajo su filosofía y su total control el libre desempeño del capital les permite alcanzar el fastuoso nivel de vida en el que la corrupción, la usura, la especulación y el blanqueo de capitales, que les son tan consustanciales, no son considerados delitos sino parte esencial del sistema sobre el cual se sostiene el modelo de la libertad y los derechos de la libre empresa.

Por eso la lista de defensores de la democracia que usan a Venezuela como estandarte para sus campañas de proselitismo contrarrevolucionario incluye cada vez más a corruptos y delincuentes de la peor calaña que no tienen la más mínima vergüenza, ni el más elemental recato, en que sus expedientes sean dados a conocer a la opinión pública, como cada día estamos viendo que prolifera en las filas de esa derecha putrefacta que tanto se rasga las vestiduras contra el modelo bolivariano.

Desde los bochornosos cheques que muestran el robo de dineros públicos para fundar un partido ultraderechista venezolano, hasta el escandaloso affaire del novel presidente argentino explicando con total infortunio los vericuetos de sus andanzas en el blanqueo de capitales mal habidos, pasando por las miles de grabaciones, videos, fotografías y documentos probatorios irrefutables que los muestran de cuerpo entero como lo que son, incluyendo los llamados papeles de Panamá, las cuentas en bancos suizos, en Andorra y otros paraísos fiscales del mundo en los que son ellos quienes siempre aparecen, la lista de corruptos que se presentan como adalides de la democracia y que atacan cada vez con más furia e irracionalidad a la revolución bolivariana en el continente se hace interminable.

La prostitución y distorsión del término por parte de esa derecha degenerada y pendenciera solo conduce a que la democracia pierda todo sentido y se extinga con ello la función redentora que debió haber tenido.

Para diferenciarla de esa abyección capitalista es preciso enarbolar en todo momento el carácter profundamente ético que le imprimió el comandante Chávez con su propuesta de la participación y el protagonismo del pueblo como definición primordial e insustituible.

@SoyAranguibel

Desmontar el Modelo Rentista y el Estado Burgués

Por: Atenea Jimenez Lemon

“La Comuna ha demostrado, sobre todo que la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la maquinaria estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines…debe destruir, romper la maquinaria estatal existente”  Marx y Engels citado por Lenin en El Estado y La Revolución.

La revolución bolivariana insurge para derrumbar el estado de cosas existentes, el Comandante Supremo Hugo Chávez se propone una constituyente para refundar la Patria, se crea una nueva Constitución y se avanza enormemente en los derechos humanos y las reivindicaciones justas de la inmensa mayoría de la población, pero la Asamblea Constituyente dejó un tema central pendiente, el Estado, asunto que debió asumirse en un proceso popular constituyente permanente, pues la recién aprobada constitución abría las puertas para asumir la soberanía popular de manera directa, pero esto no ocurrió y cargamos con ese mamotreto pesado y obstaculizador de toda iniciativa orgánica que signifique demolerlo, que signifique gobernarnos a nosotros mismos. El Estado, con sus múltiples mecanismos hace que dentro de sectores e individualidades revolucionarias se reproduzca la ideología burguesa y comenzó a verse bonito ese mismo Estado burgués que antes identificábamos como maquinaria de violencia y represión, de reproducción del capitalismo, de naturalización de la explotación como algo inevitable en la vida. Es innegable también lo complejo de la situación, porque tenemos un gobierno indudablemente revolucionario, de izquierda, comprometido con los valores más sublimes de la humanidad, pero al mismo tiempo, tenemos un Estado que aunque con algunos cambios, mantiene la misma estructura, funcionamiento y lógica. En muchos casos se tiende a confundir, el Estado y el Gobierno. Sin meternos aquí en el tema del partido.

Continuando con la historia, el Comandante retomaría este tema pendiente en el año 2007 con la propuesta de reforma que no fue aprobada, allí planteó la nueva geometría del poder, incluyendo a la Ciudad, como unidad política primaria de la organización territorial, “entendida esta como todo asentamiento poblacional dentro del municipio, e integrada por áreas o extensiones geográficas denominadas Comunas.” [1]

Así la ciudad comunal se constituiría cuando ya en toda su poligonal definida se hayan conformado las comunas y los autogobiernos. Es decir, que el ejercicio del poder partiría desde las comunidades conformadas en comunas y aunque mantenía la figura de Municipio, la democracia participativa y protagónica se prefiguraba amarrada al territorio, visto este como un espacio construido socialmente.

El Líder Supremo definiría también en la propuesta de reforma, a la comuna como “las células geohumanas del territorio y estás conformadas por las comunidades, cada una de las cuales constituirá el núcleo espacial básico e indivisible del Estado Socialista Venezolano, donde los ciudadanos y ciudadanas comunes tendrán el poder para construir su propia geografía y su propia historia.”

En tal sentido, uno de los legados más importantes del Comandante de la Utopía, es la estructuración de una forma de Estado y de Gobierno Socialista Comunal, donde esas células geohumanas o forma de organización socioterritorial de ejercicio del poder, como hemos dicho en varios documentos de la Red Nacional de Comuneros [2], se constituyen en gobierno que va socavando la estructura y la superestructura del modo de producción capitalista, va configurándose entonces el nuevo Estado Socialista Comunal, donde ninguna comuna anda sola ni aislada, sino son indivisibles como fuerza de la clase trabajadora contra la clase explotadora, como ejercicio de la verdadera democracia, sobre bases sólidas de relaciones sociales de carácter socialista, de la elevación de la conciencia y de una espiritualidad de armonía con la naturaleza y búsqueda del bien común.

En el marco del proceso de desmontaje del Estado burgués, entendemos la creación de las Misiones, además como una forma de darle empuje a la gestión de gobierno, que para aquel momento se mantenía paralizada ante una propuesta política que planteaba desde un principio redistribuir la riqueza, ya que ese Estado se diseñó para favorecer a la clase burguesa, era socialmente estéril para responder al pueblo empobrecido, es por ello que, las Misiones Sociales se erigieron como la forma de gobierno más expedita para garantizar la mayor suma de felicidad posible. Con esa misma certeza de la necesidad de crear un Estado que responda a los más sublimes intereses y necesidades de la mayoría, el Presidente crea la Milicia Bolivariana. Precisamente Engels estudiando sobre la cuestión de EL Estado de la mano de Marx, nos dice “Dos son las instituciones más características de esta máquina del estado (burgués): la burocracia y el ejército permanente.” [3]

Nuestra tarea histórica es entonces, derrumbar el Estado burgués construyendo un poder desde las comunas y los consejos socialistas de trabajadores, ello no significa en ningún caso despojarnos de burocracia y ejército permanente, significa que el Pueblo se constituya en Estado, pero no cualquier Estado, no cualquier forma, el Estado Socialista Comunal, por eso, el Presidente Chávez no habló de Municipalización cuando propuso la nueva geometría del poder, no dijo Municipio o Nada! Dijo Comuna o Nada! Además dijo:”Nicolás, te encomiendo esto como te encomendaría mi vida, la comuna, el estado social de derecho y de justicia… ¿será que yo seguiré clamando en el desierto por cosas como estas? …cuidado, si no nos damos cuenta de esto, estamos liquidados y no solo estamos liquidados, seriamos nosotros los liquidadores de este proyecto.” [4]

Es por ello que comuneros y comuneras hemos venido planteando la necesidad de debatir las contradicciones a lo interno, en tal sentido, expusimos un documento en el Congreso del PSUV [5] donde mencionamos que “La contradicción central para el avance de la construcción de las comunas, es la existencia del Estado Liberal Burgués, tal como lo manifestó el Presidente Obrero Nicolás Maduro en la instalación de Consejo Presidencial de Comunas. Que nazca el estado socialista comunal desde el estado burgués es una contradicción que debemos trascender, primero porque ningún Estado se destruye a sí mismo, se desmonta mediante la lucha de clases, de los trabajadores vistos desde el territorio, espacio que es además una construcción social. Segundo, porque el propio Estado crea todo un andamiaje para perpetuarse, tan perfecto que aun asumiendo los revolucionarios la dirección del mismo, lo reproducen y preservan”.

Aportes sobre los Consejos Presidenciales del Poder Popular

En este orden de ideas, acompañamos con regocijo la propuesta y concreción de nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro con respecto al nuevo sistema de gobierno popular, estructurado con consejos sectoriales y territoriales, hemos visto la Creación del Consejo Presidencial de Comunas, de Mujeres, de Campesinos y Campesinas, de la Juventud y los Estudiantes, de Trabajadores y Trabajadoras, de Indígenas. Aquí nuestro aporte sería el siguiente:

1. Los Consejos deben ser expresión orgánica, amarrada indisolublemente al territorio, la Toparquía, donde la política no es área, más bien, se hace la política desde espacios construidos socialmente con la clase trabajadora, vista desde el territorio (Comuner@s) y desde lo sectorial (trabajadores), que cada vez debe ir acercándose, integrándose, armonizándose. Comunalizar la política, es ejercer la democracia participativa y protagónica en todos los aspectos de la vida. Comunalizar todas las políticas públicas, es reorganizar los programas, los proyectos, las misiones, desde las comunas, donde éstas pasan de ser receptores de una política, a constructores y corresponsables reales, no limitándonos al ejercer la contraloría, sino asumir progresivamente como sujetos centrales, planificadores, ejecutores, contralores del Plan de la Patria. Con la necesarias herramientas formativas y acompañamiento para tal fin.

2. Atender a la idea de la totalidad, no a la parcialidad, el capitalismo nos divide en mil pedazos, por eso nos costó siglos comprender el funcionamiento del mismo, hasta que Marx lo desenmascaró, es importante entonces, que no constituyamos consejos dispersos, corremos el riesgo de crear una réplica del estado burgués. Proponemos consejos por grandes procesos de la vida, que son transversales y por ende son camino que pretende unir, en vez de dispersar. Por ejemplo, la Mujer Campesina y Comunera, sus aspiraciones, necesidades, problemas y propuestas colectivas, las debe plantear-proponer-debatir en el Consejo Presidencial para la Mujer, cuando se trata del asunto productivo en el Consejo de Trabajadores/as o en el Consejo Campesino, pero también en el Consejo Comunero. Es la misma mujer vista en sus diversas dimensiones o procesos de la vida. La vida no se realiza por partes, el mecanicismo nos dice que para estudiar la realidad se deben estudiar las partes para comprender el todo. La dialéctica nos enseña que debemos estudiar la totalidad y transformarla. La ecología profunda aporta, que el todo es más que la suma de las partes. [6]

3. Los consejos deben comenzar a asumir competencias del Estado, con una forma y fondo de carácter revolucionario, ya existe musculo orgánico para ello, pero además partimos de un principio Robinsoniano, la única forma de aprender a gobernar es haciéndolo. Sin que ello suponga la laxitud, debe ser exactamente lo contrario.

Propuesta Consejista

La Propuesta de la Red Nacional de Comuner@s para la organización del Nuevo Estado Socialista Comunal, es estructurar los consejos de manera orgánica, integrados desde el consejo comunal hasta lo nacional, asumiendo los grandes procesos de la vida, sin desconocer que probablemente la propia realidad nos diga que hacen falta otros consejos, ello es lo más rico del proceso popular constituyente permanente. Hasta ahora hemos sintetizado los siguientes consejos:

1. Economía Socialista Comunal (Productiva y de superación del modelo rentista)

2. Organización Política (Nueva Geometría del Poder, estructuración del Estado Socialista Comunal y su forma de gobierno)

3. Formación Popular (Educación para la Liberación, Cultura para romper con la contracultura)

4. Seguridad y Defensa Integral (cada comuna un territorio de paz)

5. Protección Social (vivienda, salud, deportes, recreación, entre otros)

6. Comunicación Popular (como proceso social transversal a lo interno, a lo externo, masiva, militante, como herramienta para contrarrestar el aparato ideológico y abonar al imaginario colectivo del bien común)

7. Juventud (el único que es un sector y no un proceso, porque la generación de relevo es imprescindible)

Todos los consejos están transversalizados por la ecología y por lo cultural, no solamente vista como las manifestaciones “folkóricas” o las expresiones culturales, lo vemos en el amplio y profundo sentido que apunta Samir Amin y que encontramos de la mano de Ludovico “Para nosotros, la cultura es el modo de organización de la utilización de los valores de uso.” [7] Por eso cuando estamos creando una red comunal de producción y distribución de alimentos de acuerdo a las necesidades y no al mercado, donde cada comuna produce mediante las diversas formas y tipos de propiedad, empujando la propiedad social de los medios de producción, asociándonos libremente desde los procesos de siembra y producción primaria hasta la distribución planificada y el consumo, estamos creando cultura, estamos pasando sobre siglos de individualismo y “contracultura”.

De manera pues, que está planteada una transición desde el punto de vista guevarista, transición que arrancó desde que el Comandante Chávez y el pueblo se levantó contra el capitalismo, la transición está andando; en la Red creemos que “El nacimiento de un nuevo estado comienza con el nacimiento de la comuna como estructura orgánica, como un espacio donde las relaciones son diferentes (Socialistas), solidarias y armónicas; y como un territorio que se debe a nuevos valores éticos que nieguen la presencia del Estado burocrático y capitalista.” [8]

Del Modelo Rentista Petrolero al Modelo Socialista Comunal

El nuevo Estado Socialista Comunal y más allá la sociedad comunal, solo es posible en la medida en que construyamos un modo de producción socialista, basada en la asociación de productores libres, en la propiedad social de los medios de producción, en el predominio de los valores de uso y en armonía con la pachamama, en el ejercicio de la verdadera democracia, caracterizada por ser en buena medida, una democracia directa, en la complementariedad y apoyo mutuo, en la igualdad de género, en fin en la vida plena. Es imprescindible entonces, desmontar el modelo rentista petrolero y su contracultura que nos atraviesa a todos.

De tal manera que, necesitamos superar el modelo rentista que se sostiene en la extracción de Petróleo y su exportación, asumiendo el “orden” del sistema mundial donde a Nuestra América y buena parte de los países del sur del planeta se les asigna el rol de proveedores de materia prima, sometiéndose a relaciones de subordinación con las más afinadas formas de saqueo de los recursos naturales, desde la colonia. Al respecto el profesor Edgardo Lander, dice lo siguiente:>”Lo más notorio de esta re-primarización de las economías latinoamericanas y de su inserción subordinada en la lógica global de acumulación por desposesión es el hecho de que esas tendencias operan por igual independientemente de la orientación política de sus gobiernos, desde los más de izquierda hasta los más neoliberales.” [9]

Entonces, además de asumir una posición subalterna en la (i) lógica económica, debemos reconocer que en Venezuela vivimos de la explotación de otros pueblos, captando a través de la renta la plusvalía de trabajadores de otras latitudes. Esos recursos captados son redistribuidos por el Estado hacia la sociedad, anteriormente los dirigía en su mayoría a la burguesía, la revolución en cambio, ha generado mayor inversión social destinada a garantizar la mayor suma de felicidad posible, sin embargo, esas reivindicaciones sociales son producto de la renta petrolera, no producto de la riqueza que generan los trabajadores y trabajadoras. De esta manera, la burguesía venezolana tiene una característica adicionalmente nefasta Parásita, no produce nada, vive de la importación y la especulación.

Ahora bien, es imprescindible crear un nuevo modo de producción y reproducción de la vida, entendiendo que el modelo capitalista de carácter rentista no solo comprende lo económico, es también una contracultura, la relaciones sociales responden en gran medida a la forma como se organiza la sociedad para producir, recordemos a Marx:”… en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.” [10]

Según Marx, el ser humano en su relación con otros humanos y en su relación con la naturaleza, es el único ser vivo que se transforma a sí mismo, en la medida en que transforma la naturaleza para vivir, en el proceso social del trabajo, por lo tanto, el lugar y la función que ocupa en la economía son elementos fundamentales que forman su conciencia social. De allí que una economía rentista genera una “contracultura”.

Como resulta evidente de la experiencia venezolana, el extractivismo rentista no sólo produce petróleo: conforma un modelo de organización de la sociedad, un tipo de Estado, un régimen político, unos patrones culturales y unos imaginarios colectivos. Estos no pueden ser simplemente revertidos cuando en una etapa posterior de los procesos de cambio se decida que se ha llegado a las condiciones económicas que permitirían abandonar el extractivismo.” [13]

Nos toca a nosotros como pueblo insurgente contra el capitalismo, crear un modo de producción basado en el bien común, sí bien aprendimos de Marx, utilizando el método dialéctico, que la Mercancía es el elemento más concreto que permite comprender el funcionamiento del capitalismo, por la cual se establece el valor de cambio por encima y divorciado del valor de uso, por tanto, la mercancía es la forma fundamental de la riqueza de la sociedad. El modo de producción socialista, en cambio, debe basarse fundamentalmente en los valores de uso, la riqueza de la sociedad socialista no será fundamentada ni medida por la cantidad de dinero, ni la cantidad de mercancía para vender y para comprar, será la satisfacción de las necesidades humanas, tanto materiales y espirituales, las relaciones sociales centradas en el bien común, armonizadas con la pachamama, revitalizadas desde la idea de una sociedad justa y amante de la paz, la sociedad comunal.

“…Tratar de reconstruir la sociedad sobre una base tal que la pobreza resulte imposible”. Oscar Wilde.

Por ello, la importancia de crear procesos sociales de producción, distribución, intercambio y consumo de bienes y servicios basados en las necesidades, en lo útil de aquello que se produce, con predominio de la propiedad social de los medios de producción, donde los productores se asocian libremente para superar la situación existente, para darle el sentido a la vida por lo que somos y no por lo que tenemos, en una sociedad de cooperación y no de competencia, de complementariedad y no de predominio de unos sobre otros, de satisfacción de necesidades y no de imposiciones del mercado, de desarrollo pleno de las potencialidades de los humanos, libre de explotación, de máxima felicidad posible.
En este sentido, nosotros y nosotras, comuneros y comuneras, campesinos y campesinas, nos planteamos una red gran comunal que asume el poder de planificar, de ejecutar y de controlar, los diversos procesos productivos que aun incipientemente estamos realizando, con la conciencia de clase, asumiendo que cada comuner@ es un trabajador y que cada trabajador debe ser un comuner@. Asumiendo también que un campesin@ organizado es un comuner@, en esa idea hermosa que también nos legó Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: “Trabajadores del Mundo Uníos”.

Dos elementos de la Situación Política Actual

Asumiendo la crítica a la utilización del Estado Burgués para pretender construir socialismo y la necesidad de desmontar la economía de carácter capitalista dependiente y rentista-petrolera es necesario apuntar dos elementos de la coyuntura:

1) Vemos con agrado la creación de la Red Nacional de Concejales Socialistas Eliezer Otaiza, organización que reconocemos pertinente y estimamos aliada para empujar la Toparquía, la comunalización, propuesta que difiere de consolidar la Municipalización, sin embargo, consideramos una enorme contradicción que se proponga promover los Cabildos Infantiles y Juveniles, entendiendo que es una estructura colonial que asume lo individual y reproduce la democracia representativa, sería realmente revolucionario que la recién creada Red tomara la iniciativa de articular con las comunas la gran asamblea del municipio para construir las normas en colectivo, reconociendo a los Parlamentos Comunales como instancias autogobierno que legisla en su territorio y avanzar en el desmoronamiento de esos cabildos y esos concejos municipales coloniales donde unos pocos deciden sobre la vida de los ciudadanos, cuando “abajo, abajo cerca de las raíces”, está ocurriendo una hermosa revolución.

2) En este mismo orden de ideas, quiero referirme al anuncio que realizó el Presidente Maduro, en cuanto a la posible creación del Ministerio de Agricultura Comunal y dijo “Abro el debate”. Para nosotros, no es creando instancias burocráticas desde donde se podrán resolver los asuntos públicos, no es creando ministerios como creemos se solucionen los problemas que tenemos como sociedad, como revolución, ya vimos lo que ocurrió con el Ministerio de Comunas, que era una institución llamada a constituirse en un ministerio de nuevo tipo, finalmente se convirtió en un ministerio igualito, con la misma estructura, burocracia, con la misma metodología, con los benditos planes operativos donde caben cifras pero no caben las diversas formas de organización de los valores de uso que están floreando. El camino para abordar los asuntos públicos, la satisfacción de necesidades y aspiraciones, está en la organicidad, en la creación de un consejo de economía socialista comunal que dispute la hegemonía y que sea fuente creadora de poder real.

Propuesta: Consejo de Economía Socialista Comunal

Para nosotros y nosotras, los consejos que se organizan en base a procesos medulares, estructurados desde el consejo comunal, la comuna, luego los consejos comuneros regionales, luego el consejo comunero nacional, con fondos y mecanismos propios de contraloría social, con el surgimiento de relaciones sociales de carácter solidarias, cooperativas, complementarias y de ayuda mutua, que además se articule directamente con el Presidente, bajo una lógica de gobierno popular y no de apéndice del Estado existente, permitirá la concreción de buena parte del Plan de la Patria. Ya expusimos anteriormente los siete consejos que planteamos para comenzar a organizar el Estado Socialista Comunal y que apunta a la organización política del Sistema de Gobierno Popular, creado por nuestro Camarada Presidente Nicolás Maduro.
Sin embargo, considerando la estructuración que ya existe de los consejos presidenciales, que para nosotros son espacios de co-gobierno, sé es gobierno cuando tenemos el poder de planificar, decidir, ejecutar, controlar, inclusive de algo menos complejo como autoconvocarnos. Entendemos y acompañamos, la constitución de los Consejos Presidenciales del Poder Popular, creemos que es una política correcta y además es un paso histórico de no retorno, por lo tanto, proponemos, crear el Consejo de Economía Socialista Comunal, en vez de crear un Ministerio de Agricultura Comunal. Este consejo, estaría articulado desde cada comunidad hasta lo nacional, en un proceso de planificación centralizado desconcentrado, con la dirección de los comuneros y comuneras bajo el espíritu Consejista, donde además se maneje un fondo libre de burocracia, donde participe de acompañante un equipo designado por el Presidente de la República. Este consejo debe manejar un sistema de información y gestión, lo que facilita todos los procesos y ayuda al monitoreo de la planificación, ejecución y control.
El Consejo de Economía Socialista Comunal, abordaría los procesos económicos que actualmente se abordan desde varios Ministerios y decenas de institutos de manera dispersa, con distintas políticas que frecuentemente chocan, desde la producción primaria hasta llegar al consumo, además incorporaríamos los elementos de tipo espiritual, cultural, ciencia, tecnología, es decir la integración de los procesos productivos en sus múltiples dimensiones y sectores.

Urgencia de Asumir la Agricultura como Cultura

Centrándonos en el tema agrícola, es central superar la contradicción capital- trabajo, como indispensable es superar la contradicción ciudad-campo, la tendencia del propio capitalismo a la “desruralización del mundo”[14], la existencia de una política unánime de la clase dominante mundial en exterminar a los campesinos y campesinas, la instauración de grandes empresas trasnacionales dueñas de tierras y otros medios de producción para someter al resto del mundo, controlando los alimentos.
Nuestro país no escapa de este fenómeno, un dato que nos alerta sobre la necesidad de apurar el paso, lo encontramos en el último censo de población realizado por el INE, solo el 11 % de la población es rural, como es bien sabido, no toda la población llamada rural se dedica a trabajar la tierra, de acuerdo al registro de la Misión AgroVenezuela se registraron aproximadamente 750.000 agrovenezolanos. En tal sentido, no disponiendo de datos exactos, estimamos que alrededor del 5% de la población de Venezuela es campesina o se dedica a la producción agrícola, la situación es muy grave, preguntémonos sí es posible que el 5% alimente al 95 %.
En este caso, la cantidad se contrapone con la fuerza de resistencia, de defensa y práctica de la cultura originaria en cuanto a la ética del bien común de las relaciones humanas que en nuestro campo aún se muestran, por eso, en las zonas rurales de Venezuela fue donde florearon primero las comunas, fue donde se vislumbró la posibilidad real de organizarnos para construir la utopía, que luego prendió en las ciudades, pero que fue un proceso del interior hacia el centro, como espiral a la inversa que tampoco permite identificar ese centro, viene desde las regiones, desde los bordes, llega y retorna en un movimiento permanente. Esa fuerza popular que hemos creado con la inmensa fuerza espiritual y moral que es Chávez, fundida con la razón histórica del pueblo, de los pueblos, nos dan la certeza de poder concretar la Utopía por la que muchos y muchas han entregado el alma y han trascendido los tiempos y los espacios.
Un día como hoy nació el genio, camarada Carlitos Marx, va para él un feliz Cumpleaños y esta certeza de que la única vía es la Comuna.

¡Comuna o Nada!
Militante Red Nacional de Comuner@s
ateneajl@gmail.com

[1] Anteproyecto para la 1era Reforma Constitucional Propuesta del Presidente Hugo Chávez, Agosto 2007.

[2] Del Libro Toparquía Comunera, Concreción de la Utopía. Red Nacional de Comuner@s,  Junio 2014.

[3] Extraído del libro El Estado y la Revolución. Lenin.

[4] Golpe de Timón. 20 de Octubre 2012.   

[5] La Comuna, el camino que nos dejó Chávez para la construcción del socialismo. Documento para el debate en el III Congreso del PSUV (Documento con aportes de la Red Nacional de Comuneros y Comuneras y la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora). Julio 2014.

[6] Fritjof Capra, principal teórico del nuevo paradigma de la ecología profunda sostiene que todo en el universo está interconectado y que por tanto es una red de relaciones que solo puede ser estudiado como un todo, así como el sistema social es fundamentalmente un sistema de relaciones sociales, apoyado en la física cuántica, supera la visión mecanicista del mundo.

[7] Teoria de ldeología. Contracultura. Ludovico Silva. 2007

[8] Del Libro La Toparquía Comunera, P.23.

[9] En la Presentación del Libro de Emiliano Terán Mantovani, El Fantasma de la Gran Venezuela, 2014. p.13.

[10] Carlos Marx  en Critica al Programa de Gotha

[11] Ludovico Silva sostiene que el capitalismo, como tal, por ser un sistema basado en valores de cambio no tiene propiamente una cultura, sino una contracultura, lo único que se puede llamar cultura capitalista es la ideología, utilizada en la acepción usada por Marx, como falsa conciencia.

[12] Golpe de Timón. Consejo de Ministros, Octubre 2012.

[13] Idem

[14] Término de Inmanuel Wallerstein, citado por Emiliano  Terán Mantovani en el Libro El Fantasma de la Gran Venezuela. p. 33.