Todo se les derrumbó

– Publicado en Últimas Noticias el sábado 23 de mayo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

¿Cómo puede ser un triunfo que en una elección primaria llevada a cabo en un país en el que la población electoral crece año tras año se obtengan cinco veces menos votos que en el anterior proceso de exactamente las mismas características?

En la mal llamada MUD, o lo que pueda quedar de ella por ahí, se empeñan en hacerle creer al mundo que han obtenido el mayor de los logros electorales, cuando su Secretario Ejecutivo anuncia a viva voz frente a las cámaras que en tres años no alcanzaron ni siquiera a duplicar su propia votación.

Uno no entiende si es un sarcasmo de postrimerías o una reacción nerviosa vulgar y silvestre.

Pero, cuando se examina en detalle, la barbaridad es inconmensurable. Decir que se ha duplicado la votación cuando se presenta como cifra referencial la cantidad de trescientos dieciséis mil electores que habrían sufragado en las primarias de 2012, echa por tierra toda aquella alharaca por los supuestos dos millones novecientos mil que en un primer momento anunciaron hace tres años en una rueda de prensa similar a la de esta semana. Y que fueron los que nunca permitieron que se constataran con su rabiosa quema de cuadernos electorales de entonces, con la que violentaron incluso una decisión en contrario del máximo tribunal del país.

Ahora resulta que, tal como se supuso desde múltiples apreciaciones basadas en la innegable falta de afluencia a las mesas electorales que el país pudo percibir durante toda aquella jornada de hace tres años, nunca hubo tales dos millones. Exactamente igual a la ensordecedora falta de afluencia electoral que resonó a lo largo y ancho de las poquísimas mesas que en esta ocasión activaron. Y los muy cínicos se regodean en su burdo intento de engaño nacional como si de una morisqueta colegial se tratara.

Apostaron durante años por la desaparición física del Comandante Chávez porque creyeron que su ausencia daría rienda suelta a un torbellino de deserciones del chavismo hacia la MUD y lo que estamos viendo es el descalabro más grande en la historia de las organizaciones políticas en el país.

Como en la vieja canción, parece que efectivamente todo se les derrumbó dentro de ellos, solo que no lo aceptan.

Son tan mentirosos que, como dijera Enmanuel, “hasta su aliento ya les sabe a hiel”.

@SoyAranguibel

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Las listas del fracaso

– Publicado en el Correo del Orinoco el 09 de marzo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena; me alegro que así sea. Que no pido nada para ellos, pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.”
Ernesto Che Guevara

La mezquindad, como base fundamental de la filosofía capitalista, es el rasgo de la conducta humana que más allá de toda teoría economicista o social determina la naturaleza salvaje y brutal del capitalismo.

La indiferencia hacia el padecimiento de la gente que de forma doctrinaria se ejerce en el capitalismo, argumentada bajo la inmoral premisa según la cual la riqueza surge del trabajo individual y en virtud de ello debe pertenecer solo a aquel que la forja con su esfuerzo propio, es la más viva expresión de una cultura del egoísmo como norma de conducta cuya traducción esencial es el desprecio a toda noción de solidaridad o de desprendimiento, es decir; de comunidad y hasta de sociedad en términos generales. El socialismo es así un concepto repudiado por el capitalista, no tanto por su naturaleza contra hegemónica en función de la propiedad de los medios de producción, sino por el carácter igualitario del modelo.

Desde los orígenes mismos de las sociedades organizadas, la idea de la supremacía de unos individuos sobre otros ha estado presente a lo largo de la historia. El afán por imponer la desigualdad se ha expresado siempre de una u otra manera, a veces en formas crudas y violentas, como las guerras, y en otros casos en forma de búsquedas del supuesto engrandecimiento del ser humano, como propone la idea de fondo de las competencias deportivas.

Contrario a lo que se predica desde el ámbito del quehacer deportivo, la competencia no es sino un mecanismo más de desmovilización de la sociedad, que a partir de esa sed de superación individual inoculada al ser humano a través de la historia busca inhibir la naturaleza gregaria del hombre y evitar así el surgimiento de las ideas de organización social que tanto teme la hegemonía burguesa dominante. En la idea de la rivalidad subyace el mensaje persistente de la segregación según el cual solo algunos pocos en la sociedad son los aptos para las tareas más arduas y complejas. De entre esos aptos, solo uno será siempre el campeón absoluto.

Llegar de primero ha sido el reto que ha impulsado durante siglos la voluntad de crecimiento del hombre en las categorías más infinitas e inimaginables. La más intensa y contante ha sido sin lugar a dudas la de acumular cada vez más mayor riqueza. En ello, como en el deporte, la sociedad será solo espectadora pasiva de las contiendas. Su único rol será el de consumidor.

Los aptos serán mostrados a la sociedad mediante listas de desempeño en las que se establecerá la grandeza de cada uno de ellos de acuerdo a su posición en las mismas. La revista norteamericana Forbes, por ejemplo, se especializa en esa tarea de mantener al día las listas de los millonarios más acaudalados del mundo año tras año. La exposición mediática imprime valor al rol que como multimillonario se alcance mediante su actuación como capitalista destacado, porque es a través de la admiración que la sociedad sienta por esos acaudalados como vale la pena competir para desplazar al resto, toda vez que la inmensa fortuna que cada uno de ellos posee, ni por muy botaratas o despilfarradores que fuesen, no es imprescindible a partir de unos cuantos cientos (o incluso miles) de millones de dólares para asegurar ni la vida ni el confort más grande con el que se desee vivirla. Ni la suya individualmente ni la de su familia y su heredad en pleno.

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En esa lista acaba de aparecer este año (2015) un grupo de prominentes empresarios venezolanos, cuyas inmensas fortunas desbordan todo lo imaginable. El señor Gustavo Cisneros, de 69 años, dueño de uno de los emporios empresariales más grandes del país, que incluye fabricación de productos de consumo masivo y medios de comunicación, con un total de 3.6 millardos de dólares de riqueza personal. Le siguen el banquero Juan Carlos Escotet, de 55 años, con un caudal personal de 3.3 millardos de dólares en su haber y Lorenzo Mendoza, propietario del más grande consorcio empresarial del país, las empresas Polar, con una fortuna personal de 2.7 millardos de dólares.

Las cifras, además de la obscena codicia que expresan, sobre todo en el caso del fabricante de cervezas y productos alimenticios, que vive argumentando asfixia financiera para producir la harina de maíz que el pueblo demanda, demuestran de manera innegable e incontrovertible que en Venezuela no existe ninguna crisis económica en modo alguno que no sea la que busca tratar de saciar la voracidad de divisas de un sector privado miserable que no se cansa de especular para acumular cada vez más mayores fortunas, como esa de los laboratorios farmacéuticos a quienes se les ha demostrado esta misma semana su participación directa en el desabastecimiento inducido de medicinas en el país mediante la utilización de la enorme cantidad de divisas que les ha sido entregada por el Estado no para importar medicamentos sino para inyectarlos al mercado paralelo generando el descontento popular a la vez que amasan cada vez una mayor cantidad de dinero.

Pero demuestran también, y eso quizás es lo más importante para las venezolanas y venezolanos que están padeciendo hoy la infamia de la guerra mediática que quiere acabar con la revolución bolivariana acusando de ladrones a los dirigentes de la revolución bolivariana, que quienes están haciendo más dinero hoy en Venezuela son los mismos que se quejan a través de esa guerra mediática de una supuesta imposibilidad para el desempeño del capital privado en el país.

Ni en la lista de Forbes ni en ninguna otra aparecen registrados ni Diosdado Cabello ni ningún otro dirigente o funcionario del gobierno bolivariano como tanto han querido hacer ver los sectores de la derecha que hoy conspiran contra la democracia venezolana con base en la falsedad de acusaciones infundadas y calumniosas contra los hijos de Chávez. Desconocen que a los revolucionarios no los mueve el afán del dinero, porque al revolucionario lo inspira el deseo impostergable de la justicia social y no la mezquindad o el egoísmo en el que se funda el capitalismo y por eso fracasan en su estúpido intento de descalificación.

Mientras esos sectores acusan sin prueba alguna que soporte sus absurdos alegatos, lo que aparece cada vez más ante la opinión pública son las evidencias irrefutables de los muchísimos hechos de corrupción en los que están incursos los dirigentes de la oposición, como ha podido constatar el país de manera reiterada y recurrente a través de videos, llamadas telefónicas, cheques impresos, fotografías, y un sinnúmero de pruebas que dan cuenta del carácter corrupto y delincuencial de esa derecha inmoral e inescrupulosa que hoy, asociada a los más perversos y miserables sectores del capitalismo especulador nacional y transnacional, pretenden hacerse arbitrariamente del poder para reinstaurar el modelo neoliberal en el país.

Algo así como lo que les acaba de pasar con el escandaloso affaire internacional que intentaron montar con una lista de depositantes venezolanos que un empleado de un importante banco suizo, el HSBC, filtró a la prensa mundial, y que la derecha quiso usar como prueba definitiva del supuesto pillaje de la dirigencia revolucionaria venezolana. El resultado no pudo ser más trágico para el antichavismo nacional e internacional; en la lista solo aparecieron un locutor de televisión (empleado de Gustavo Cisneros), un dirigente de Acción Democrática, partido integrante de la llamada MUD, varias figuras destacadas de la organización antichavista Gente del Petróleo, y una gran cantidad de personas pertenecientes a varias de las más renombradas familias de la alta burguesía venezolana, de La Lagunita y del Country Club, ninguno de los cuales puede ser señalado en modo alguno de chavista o de izquierdista siquiera.

La inefable lista del HSBC, pasará a la historia sin lugar a dudas como el más duro golpe que durante mucho tiempo se habrá dado a sí misma la contrarrevolución y el antichavismo en su empeño por acabar con el sueño de Chávez. Un verdadero tiro por la culata que hizo quedar en ridículo a los más encumbrados estrategas de la guerra de cuarta generación desatada hoy contra la democracia venezolana, y que los coloca en el “pódium del fracaso” en el lugar que siempre les ha correspondido… ¡El primero de la lista!

@SoyAranguibel

¿Qué significa “Chúo”?

– Publicado en noticiasbarquisimeto.com el 23 / 09 / 2014 –

chuoPor: Alberto Aranguibel B.

Cuando a mediados de los años noventa el partido social cristiano COPEI decidió nombrar presidenta a la inefable periodista Rosana Ordóñez, todo el mundo supo que hasta ahí llegaba la legendaria organización creada medio siglo antes por Rafael Caldera con la intención de usarla como palanca para alcanzar en algún momento la presidencia de la República, tal como lo hizo en 1968.

La señora venía de ser la más pintoresca fablistana del país por aquellos años del último cuarto del siglo XX, fundamentalmente por lo caída de la mata que solía ser cuando ejercía como entrevistadora, inundando siempre con preguntas idiotas cualquier rueda de prensa o programa de opinión por muy simple que fuera el tema que se abordara. Durante su tiempo de estudiante, en la Universidad Central de Venezuela, era común el grito “¡Otra rosanada más!” cada vez que la ingenua levantaba la mano para preguntar algo en clase.

Tan cierta fue la apreciación de la gente con aquel estrambótico y deschavetado nombramiento, que COPEI nunca más volvió a levantar cabeza y su espacio vacío y lastimoso, terminó siendo llenado por la pléyade de recogelatas políticos que desde entonces constituyen su menguada y siempre languideciente dirigencia.

En AD la cosa no fue distinta. Desde que Carlos Andrés salió corriendo apenas le abrieron las puertas de La Ahumada, donde estuvo recluido por los juicios que se le seguían por corrupto, a gastar su dinero en un ambiente menos adverso a su plan de pacífico retiro mayamero, nunca más se vio en ese partido aquel esplendor combativo que le caracterizó desde su nacimiento, allá por los mediados de los años treinta del mismo siglo pasado, ni la vitalidad que le imprimió Rómulo con su jerga grandilocuente que heredaron después sin ninguna fortuna ni gloria todos los demás dirigentes que por tales cargos fueron desfilando.

Se dice que es tan dolorosa la precaria condición de orfandad que se respira en la sede de la tolda blanca, que muchos están convencidos de que los que acuden hoy en día a sus aniversarios lo hacen más como si fuera el cumpleaños de Ramos Allup que el del partido. Han llegado a decir algunos, que cuando se muera Henry y lo saquen para el entierro, el último que salga cerrará y botará la llave sin ni siquiera mirar para dónde cae.

Primero Justicia anda en su rocambolesco plan golpista, en que el todos, desde Capriles hasta Julio Borges y Tomás Guanipa, parecen el espía Salazar, que el único que cree que nadie lo ha descubierto es él mismo. María Corina y Leopoldo, del puro afán terrorista, ya ni partidos tienen porque todos van a dar con sus huesos en la cárcel. En la Causa R, ni se diga. Y en alianza Bravo Pueblo, no hay ni quien recoja la basura.

De modo que nombrarle un Secretario Ejecutivo a ese desastre que es la MUD, en la que se unen a la perfección solamente la nada con el olvido, no puede ser sino una medida de extremaunción. Más o menos como hizo COPEI cuando nombró a Rosana Ordóñez. O cuando AD decidió entregarle para siempre la Secretaría General a Henry Ramos Allup, convencidos como seguramente están en el CEN de que ahí no hay más nada que buscar.

Después de tanto vociferar su anticomunismo visceral por las pantallas televisivas de la ultraderecha, el tránsfuga saltamontes en que ha devenido el antiguo “camarada Chúo” terminará siendo recordado, cuando mucho, como “El viejo enterrador de la comarca”.

 

@SoyAranguibel

Los secretarios de la MUD

Mesa de la Unidad

Por Alberto Aranguibel / Últimas Noticias, 13 de septiembre de 2014

La crisis de la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que no es mesa sino grupo, ni unitaria sino divisionista, ni democrática sino conspiradora, no deviene de su inviable formulación (una juntura de inconsistencias pegada con saliva de loro) sino del terco empeño por tratar de engañar a todo el mundo durante todo el tiempo con el cuento de la robustez política de la cual en realidad han carecido siempre.

Cabalgar sobre la ola del antichavismo que los medios crearon durante décadas de anticomunismo entre un segmento de la población, como si el mismo fuera el resultado de acertadas y profundas reflexiones ideológicas y programáticas surgidas de su propio seno, además de constituir un robo en descampado de un logro político de la misma sociedad opositora, es un proceso de autoengaño enfermizo que no resolverá jamás los problemas de fondo de ese entente electoralista.

De modo que el desmantelamiento por el que hoy atraviesa ese equívoco mal concebido y disfuncional no es el resultado de la renuncia de su secretario ejecutivo, sino que la misma es el producto directo de la insoportable disparidad de criterios y apetencias individuales y grupales sobre las que se asienta ese malhadado proyecto. Su salvación, entonces, no será en modo alguno el nombramiento de una nueva autoridad. Lo más seguro es que, por sus propias deficiencias, el arribo a una nueva conducción solamente sirva para terminar de hacer implosionar las pocas estructuras que sobre sus ruinas queden.

De ahí que la fórmula que pudiera aparecer como más viable para lograr un verdadero consenso entre las disparidades que ellos constituyen, seguramente terminará reproduciendo la atomización que han intentado ocultar durante más de una década. Es decir, la fórmula de la coordinación colegiada de varios secretarios ejecutivos que cumplan funciones similares de vocería pero sin sobresalir en modo alguno por encima de ninguna de las múltiples corrientes ideológicas o políticas del grupo. Algo así como una tapa que haga juego con la olla.

Un experimento de dirección colectivista fracasado a lo largo de la historia, como aquel de la Comuna de París en 1871, pero que dada la precariedad de la MUD, pudiera resultar un paliativo más de conmiseración en su hora postrera.

@SoyAranguibel

La farsa del modelo

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Por: Alberto Aranguibel B. / Últimas Noticias 30 de agosto de 2014

En medio de la reunión de diálogo convocada en abril por el presidente Maduro en Miraflores, el diputado ultraderechista Julio Borges sorprendió a la audiencia en cadena nacional de radio y televisión, con una sentencia estrafalaria en la que hablaba sobre la necesidad de cambiar el modelo económico venezolano por uno que nunca terminó de explicar.

La frase pareciera haberle prendido alguna luz al final del túnel a la maltrecha unidad opositora, si se considera la persistencia en su repetición por parte de los voceros más diversos de la derecha venezolana, incluso más allá de las fronteras de la MUD (o de lo que pueda quedar de ella por ahí).

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Capriles en su gira de campaña no electoral por el estado Zulia afirma que “en nuestra Carta Magna no establece un modelo comunista (sic)”. El inefable presidente de Fedecámaras en entrevista a El Nacional sostiene que “el problema es el modelo económico y la tasa de cambio”. Conindustria, por su parte, dice más o menos lo mismo en su documento “Visión Venezuela” presentado en su convención anual de este año.

Todos, sin excepción, sostienen que el modelo actual debe revisarse para eliminar en primer lugar la Ley del Trabajo, para dar paso a una que estimule la competitividad, dicen. En segundo termino, declarar la liberación de precios para todos los productos regulados. Seguidamente, rescatar el carácter autónomo del Banco Central. En cuarto lugar, acabar con el control cambiario de divisas. Y finalmente, decretar la reprivatización de la actividad portuaria y de controles aduaneros.

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Ninguno explica jamás, cómo es que se corrigen las distorsiones en la economía despidiendo empleados, legalizando la especulación, dando rienda suelta a la fuga masiva de divisas y eliminando toda posibilidad de verificación en los puertos de la mercancía que dice estar trayendo el sector privado, que por lo general ni trae mercancía alguna ni devuelve los dólares que se le otorgaron sino que los pone a jugar en el mercado negro.

¿Cómo es que la crisis surge supuestamente de la falta de producción nacional pero lo único que hacen es pedir dólares para importar cada vez más y tratar de controlar el Banco Central, los puertos y las aduanas? ¿Ninguno va a pedir bolívares para sembrar la tierra o fabricar zapatos?

 

@SoyAranguibel

MUD: remiendos de una vieja colcha de retazos

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Por: Alberto Aranguibel B. / Correo del Orinoco 18 de agosto de 2014

Los medios de comunicación fueron determinantes en el aplacamiento de la rebelión del 4 de febrero de 1992. Lo que la derecha quiso vender como el fracaso del movimiento cívico-militar que insurgía entonces para abrir los causes de la revolución popular que años después llevaría a Chávez al poder, no fue sino el logro circunstancial de una élite política que de manera sorprendentemente sincronizada, y casi por acto reflejo, imponía ante el país aquella madrugada una imagen de férrea cohesión a través de las pantallas de televisión por donde fueron desfilando uno a uno los dirigentes de los principales partidos políticos del estatus, así como prominentes representantes de los organismos empresariales y de la sociedad civil que aquella noche se expresaron contra la insurgencia, como dijeron entonces, en defensa de la democracia.

De no haber sido por aquella comparecencia mediática en bloque de los defensores del modelo neoliberal que la revolución se proponía desplazar del poder, muy probablemente el curso de los acontecimientos habría sido distinto. El país había visto a través de sus televisores una inusual unidad de sectores diversos, e incluso en algunos casos antagónicos, repudiando la expresión popular y eso hizo dudar al pueblo por algún tiempo de la conveniencia o viabilidad de aquella fórmula de transformación que los valientes insurrectos planteaban.

Algo de lo cual la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática no se percató jamás en la actual coyuntura, en una clara demostración de ineptitud y de torpeza para leer la realidad política del país. Las mezquindades e intereses individuales de la serie de grupos ahí reunidos obnubilaron por completo la capacidad de asimilación de las oportunidades que le presentaban los acontecimientos que uno a uno fueron desbordando la frágil estructura de naturaleza eminentemente electoralista de ese proyecto hasta llevarle al inexorable naufragio del que nunca estuvo en condiciones de salvarse, sobre todo a partir del 12 de febrero de 2014, fecha en la cual el tsunami que ellos mismos denominaron “La salida” terminó por derruir la precaria estabilidad que ya tenía.

No haberse deslindado, ya fuese por cobardía o por simple cálculo oportunista, del plan terrorista que evidentemente se proponía dar al traste con la democracia venezolana que acababa de proclamar a Nicolás Maduro como Presidente Constitucional de la República, tal como lo hicieron aquella madrugada de febrero del ’92 en defensa de Carlos Andrés Pérez, no solo los puso en evidencia como solidarios con el terrorismo, sino que les restó respetabilidad hasta en su propia base como sector político cuya responsabilidad es desempeñar un papel de contrapeso en la institucionalidad del Estado. Prolongar ese mutismo durante las semanas que el fascismo de la derecha mantuvo en zozobra a la población los hizo receptores directos del repudio masivo a esas acciones de violencia indiscriminada que se iba acumulando en el país. Es decir; a la MUD la acabó la guarimba como detonante al menos de una implosión anunciada desde mucho tiempo atrás por el largo proceso de contradicciones internas que entre ellos mismos, por esa proverbial cobardía para asumir sus derrotas, se negaron a aceptar desde siempre. Por esa ineptitud fue que nunca entendieron que buena parte del liderazgo de Chávez se debió muy particularmente a su excepcional capacidad para asumir la responsabilidad de sus actos, cualesquiera que fueran.

Esas diferencias, la mayoría de las veces insalvables, signaron desde sus orígenes el destino trágico de la MUD, porque impidieron en todo momento la construcción de un piso político que capitalizara efectivamente el sentimiento antichavista que expresaba electoralmente una parte considerable de la población, pero que jamás lograron ellos convertir en militancia activa. La juntura de siglas, por lo general de minúsculas parcelas políticas, como es el caso de la MUD, no significa construcción de fuerza política si ello no va acompañado del trabajo ideológico y organizacional que le cohesione y le de sustentabilidad.

Incluso en el capitalismo, el desprecio a la construcción política se paga caro, porque en el fondo se traduce en desprecio al carácter participativo que reclama hoy en día el electorado al cual como sector político pretenden convocar.

Descrito en su momento por el Comandante Hugo Chávez como “la nada”, precisamente por la insustancialidad de su propuesta discursiva, el ex candidato presidencial y líder fundamental de la MUD, Henrique Capriles, sostiene ahora en un programa de televisión que en la MUD “Hay visiones distintas, y si hay visiones distintas que por lo visto no hay forma de engranar, que no hay disposición de respetar, bueno tratemos de llegar a un acuerdo electoral”, remedando la miopía de quien se entusiasma con el curso veloz del bote que impulsan las aguas de un gran río sin presentir el trágico destino que le aguarda en la caída de agua hacia la que de manera inexorable se aproxima. Insistir en despreciar la formación ideológica en función del interés meramente electoral es sin dudas perseverar en la torpeza.

Es la misma miopía, opacada únicamente por su proverbial arrogancia, que les impide percatarse de lo errado que resulta en un país sumido en la mayor polarización política de su historia, orientar sus esfuerzos de reestructuración hacia el sector más insignificante del electorado venezolano, en términos cuantitativos al menos, como lo es el de los independientes (tal como lo propone el sector que lidera la exdiputada María Machado). Una especie en franco proceso de extinción a medida que se profundiza la confrontación entre el chavismo y el antichavismo que hoy, ante la ausencia física del Comandante Chávez, adquiere visos inequívocamente ideológicos y hasta de tipo cultural.

De ahí que no perciban como oportunidad para un sector que aspira confrontar con relativas posibilidades de éxito al partido fundamental de la revolución bolivariana, el PSUV, cuya base de sustentación ideológica es el chavismo, la de fundar una organización abiertamente antichavista como el P.A.N., por ejemplo, (Partido Antichavista Nacional) en el cual, con toda seguridad, se aglutinaría sin titubeos ese elevado número de electores que jamás han sido caprilistas, ni ledezmistas, rosalistas o allupistas, en modo alguno (por mucho que a ellos les duela), pero que sí han demostrado de manera consistente en cada elección su vocación contrarevolucionaria e irrenunciablemente antichavista. (Además, por supuesto, de la posibilidad de capitalizar con ello el inmenso posicionamiento que tiene hoy entre el venezolano la marca P.A.N., como resultado de las aviesas manipulaciones de la empresa Polar en el marco de la guerra económica desatada por el sector privado contra el gobierno del presidente Maduro).

No lo harán jamás porque la valentía que exige antes que eso asumir frente al país la responsabilidad del fracaso del fallido proyecto unitario que tantas expectativas sembró en el corazón de venezolanos de buena fe que de manera ingenua creyeron en la insustancial oferta política de la MUD, escapa a las posibilidades de una dirigencia caracterizada por el narcisismo y por su recurrente falta de tino, y porque sus asesores, presentados por ellos de manera inaudita como poseedores de una sabiduría superior a la de su propio liderazgo, suelen ser más expertos en el desarrollo de marcas de champú que de imagen política.

Por eso, a pesar de las operaciones de remozamiento o cambio de identidad que a lo sumo terminen aplicándole a la destartalada MUD, lo que en definitiva resultará de la traumática coyuntura por la que hoy atraviesan no pasará de los simples remiendos de consolación que cuando mucho puedan hacerle a esa vetusta colcha de retazos, sin alcanzar a resolver el problema político de fondo que portan en las entrañas mismas de su código genético.

@SoyAranguibel

Cambio de cuentas

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por: Alberto Aranguibel B. / Últimas Noticas 16 de agosto de 2014

El descalabro de la MUD no es un asunto que pueda ser resuelto de la noche a la mañana por mucho que sus dolientes decidan proponérselo. Los aspectos que deben sopesarse cuidadosamente en su necesaria revisión para evitar nuevos tropiezos y fracasos, antes que superar los ya acumulados pudieran incrementarse hasta trascender el ámbito de lo estrictamente político y llegar a lo jurídico y a lo propiamente financiero o administrativo.

El tema de la repartición del patrimonio de esa sociedad, por ejemplo, o separación de bienes, como se le conoce en términos del Derecho Civil, es un asunto medular que debe considerarse a la hora de tomar una decisión como la que pudiera plantear una nueva fórmula unitaria distinta a la que hoy agoniza, como es el caso de la MID que algunos han constituido ya en sustitución de la vetusta y destartalada MUD.

No es lo mismo administrar los ingresos de un organismo del cual se es, digamos, secretario general, que cuando se es ex-secretario a secas. Ni mucho menos si en vez de secretario general adjunto se es ex-adjunto apenas.

En el Departamento de Estado, de donde por lo general salen los financiamientos de todos los organismos que, como la MUD, cumplen un papel de fuerza contrarevolucionaria en cualquier país del mundo, deben estar más que ocupados tramitando desestabilizaciones e insurgencias proimperialistas de extremo a extremo del planeta, como para estar pendiente de los cambios administrativos en un pequeño proyecto derechista de un país suramericano, por mucho petróleo que aquí haya.

Seguramente recibirán la noticia con algún dejo de fastidio y, a lo sumo, procurarán localizar a su “hombre en Caracas” para iniciar el estudio de los pormenores del nuevo drama opositor, no sin antes pedirle que les haga llegar una lista de aquellos que pasarán ahora a ser los grandes líderes, con números de cédula y de pasaporte actualizados, para hacer la nueva nómina, así como el nombre del nuevo entente unitario y copia del nuevo logotipo, del eslogan, el himno, etc.

Después de eso, habrá que aperturar las cuentas bancarias donde se les depositarán de ahora en adelante los dólares que con tanto esmero les otorga el congreso norteamericano y todo un sinfín de trámites, lucrativos en verdad pero muy engorrosos.

 

@SoyAranguibel

Aranguibel en Noticias24:“La oposición no tiene la altura política para asumir el rol de liderazgo que quiere tener frente a un sector”

Pantalla Noticias24

Caracas, 11 de junio. Noticias24 – El analista político Alberto Aranguibel realizó este miércoles, en Noticias24 TV, un análisis del acontecer nacional. Se refirió a las denuncias presentadas por el Alto Mando Político sobre un presunto plan de magnicidio contra el presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, y la respuesta de la oposición venezolana a este hecho.

El periodista se refirió a la solicitud de aprehensión que realizó hoy la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, vía Interpol, de Diego Arria, Pedro Burelli y Ricardo Koesling por su presunta vinculación a plan de magnicidio. “Está en perfecta concordancia con lo que hemos venido viendo las últimas semanas (…) no debiera sorprender a nadie porque precisamente se trata de una investigación en curso a partir de una denuncia formulada por la alta dirigencia del comando político de la revolución y partir de ella se espera que se dicten los pasos que estos procesos conllevan, dijo.

Se está llevando a cabo el cumplimiento de lo que dictan las leyes, las normas en este sentido, en cuanto al orden que deben seguir los procesos”, expresó al tiempo que consideró que las denuncias sobre magnicidio constituyen un hecho “de suma gravedad, no se trata de cualquier cosa”.

Aseguró que la coalición opositora ha tratado de “banalizar” esta denuncia de distintas formas, “pero las pruebas que han sido presentadas dan cuenta de la seriedad y de la altísima gravedad que estos hechos revisten”.

Existe una falta de capacidad por parte de la oposición para dar “una respuesta inmediata a los hechos

Destacó que la no comparecencia de Burelli, Arria y Koesling ante el Ministerio Público por estar fuera del país, es un desacato y por ello es considerado un delito “de suma gravedad”. Agregó que esta actitud casi unánime “deja ver que efectivamente hay una decisión tomada por consenso por parte de estos actores y eso le da mayor refuerzo a la tesis de que no se rata d e hechos aliados, sino que si hay un plan como lo demuestran las pruebas”.

Adicionó además que parece haber también una unidad de criterios en las declaraciones que éstos, “ha dicho que son se arrepienten de las actuaciones que han tenido en cada uno de los escenarios en lo que han hecho llamamientos a la estabilización y el desconocimiento del Gobierno”.

Para el analista, “lo que menos importa en esta ocasión es el beneficio o el costo político que pueda tenerse en todo este proceso (…). Aquí no se puede dar la solidaridad automática que suele darse desde los distintos sectores cuando considera que tiene que salir en defensa de algunos de sus integrantes. Hay que asumir la condición de venezolano por encima de cualquier otra”.

Evaluó la respuesta de la oposición tras los anuncios del plan de magnicidio. “Hay un lenguaje burlón por parte del secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo, mofándose hasta del escenario donde se hizo (la rueda de prensa), para tratar de convertirlo en un sainete”.

En su opinión, los argumentos de la coalición opositora son una “expresión de irresponsabilidad, de las más altas que ha habido en el debate político, en todo lo que va de confrontación de la oposición y del chavismo”.

A juicio de Aranguibel, existe una falta de capacidad por parte de la oposición para dar “una respuesta inmediata a los hechos a los que tiene que enfrentarse, reacciona después”.

Esta falta de capacidad de respuesta a los hechos que tiene que atender, hacen ver que la oposición no tiene la estatura, no tiene el nivel, ni la madurez política para asumir el rol de liderazgo que quiere asumir frente a un sector del país (…) La dirigencia opositora siempre aparece en un devaneo, eso es un problema grave que tiene la democracia hoy en día, que es esa falta de seriedad de la oposición venezolana”, sumó.

Aquí la entrevista completa: Aranguibel en Noticias24

Fuente: Noticias24 TV, 11 de junio de 2014

Crónica de una tragedia

Antes que dividir a los venezolanos, como insiste en acusarle un sector del país ubicado fundamentalmente en las clases de mayor poder adquisitivo, Chávez no solo unió por primera vez a aquellos a los que permitió visibilizar a través de revolucionarios programas sociales inclusivos, de alcance masivo entre la población más desasistida, sino también a aquellos que manteniendo desde siempre entre sí posiciones antagónicas de un color o de otro, ya fuese social-demócrata, desarrollista, centro-izquierdista o social-cristiana, se han encontrado en otrora impensables afinidades, intereses, preferencias gustos y formas de ver y de asumir la vida, más allá de lo estrictamente político.

Los antichavistas, siendo hoy un sector de la población con similitud de criterios en cuanto a formas de ver y de percibir el país y su realidad, es un conjunto humano de carácter heterogéneo, integrado por gente de diversas ramas profesionales, diferentes estilos de vida, y hasta de diversos estratos socio-económicos (aún cuando la gran mayoría se asume así misma como oligarca), a los que Chávez reunió en un solo amasijo de odio y de irracionalidad como nunca antes ningún otro referente político llegó tan siquiera a motivar medianamente.

El odio con el cual han alimentado su espíritu y su pensamiento a través del tiempo, obra en ellos como un poderoso energizante, que les lleva a comportarse frente a Hugo Chávez y todo cuanto con él se relacione de alguna manera, como verdaderas máquinas de segregación de irracionalidad y descontrol virulento y vomitivo, cuya característica o rasgo más resaltante es la convicción común entre ellos de creerse inteligentes y de no percatarse de su lastimosa y verdadera condición mental. El delirio los reúne y los fortalece en la medida en que se van reconociendo unos a otros como “pares interpares” y aprenden a admirarse mutuamente en sus descabelladas formulaciones sobre la realidad que se edifican para disfrutar el mundo y el universo a su manera y regocijarse así en el inmenso espacio virtual en el que por fin triunfan y no son derrotados por ningún advenedizo, desclasado y maloliente.

De ahí que el bochornoso desfile de liderazgos de relevo que de entre ellos surge a cada rato, como fábrica de churros en perpetua ebullición, admirados y venerados en cada oportunidad como los más luminosos e inalcanzables redentores del ser humano, resulten siempre lanzados al pantanal del desprecio más repugnante sin la más mínima piedad o conmiseración, al más pequeño atisbo de desviación por parte de esos dirigentes de los sueños y anhelos de triunfo y arrase sobre el chavismo. Ningún líder será tal si no responde a las motivaciones del odio que los reúne. Ningún líder será aceptable si se desmarca de alguna manera de la naturaleza violenta que les inspira. Ningún líder sobrevivirá entre sus filas si no garantiza su disposición a masacrar a los chavistas a la primera oportunidad que se les presente. Ningún líder contará jamás con la buena pro de quienes se saben destinados a ejecutar la obra monumental de los hombres de bien del Siglo XXI… ¡El exterminio del chavismo!

Por eso, antes que ningún político con grandes dotes y capacidades intelectuales e ideológicas, o una gran trayectoria de lucha social en las comunidades, el líder será quien les alimente lo único que en verdad ese pobre sector adinerado ha tenido en sus insustanciales vidas…. ¡el odio!

En este video se ve con la más perfecta e inequívoca claridad la tragedia que significa para un sector de la sociedad el no contar con la orientación y la direccionalidad que tiene que emanar de un liderazgo consistente, ideológicamente sólido, con capacidad de visualización de los escenarios socio-políticos y económicos desde lo minúsculo hasta lo complejo, y que ofrezca respuestas útiles y responsables a las fragilidades y limitaciones naturales y comprensibles de aquellos que no tienen la fortuna de entender de manera integral y sensata el universo, es decir; ellos mismos… Todos, aún cuando lo nieguen a muerte, siguen estrictamente lo que este siniestro personaje dictamina desde hace más de un lustro como línea de acción política para la oposición de a pie en Venezuela. No hay uno sólo de sus postulados (no solo los que aparecen en este video, sino los que durante años ha predicado a través de sus páginas en la web) que no se cumpla con el más estricto apego a la letra en el quehacer “político”del antichavismo nacional.

Esta es su promesa para el país…

“La Guarimba es totalmente anárquica. Cada quien hace lo que le venga en gana, dependiendo del grado de frustración, guáramo o los pertrechos con los cuales se cuentan” Robert Alonzo

Aranguibel en VTV: “El triunfo de Capriles en Miranda es lo más parecido a una derrota”

Alberto Aranguibel, entrevistado por Ronald Muñoz en el programa “Cara a Cara”, transmitido el 17 de Diciembre de 2012 por Venezolana de Televisión, sostiene que lo que la oposición denomina “triunfo” en las elecciones regionales, el pasado domingo 16, es en verdad “lo más parecido a una derrota” dadas las características del deplorable resultado electoral de la MUD y el avance del socialismo no sólo en todo el país sino en particular en Miranda, donde la Revolución arrasó en 15 de los 21 municipios que lo constituyen, con lo cual la derecha queda ahora virtualmente confinada a los pocos espacios de las clases oligarcas de la sociedad.