El hombre sin pasado

– Publicado en el Correo del Orinoco el martes 14 de abril de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Si los Estados Unidos tuviese un presidente que valorara la historia, el mundo sería completamente diferente. Porque si algo le ha resultado desastroso a todos los imperios ha sido dejarse llevar por la jactancia y la prepotencia con la que Obama conduce al imperio bajo su mando hacia el cadalso, tal como solo la historia puede demostrarlo.

En su maravillosa película sobre la sensibilidad humana, El Hombre Sin Pasado (2002), el finés Aki Kaurismäki, denuncia la indiferencia de la sociedad capitalista hacia los desposeídos, a quienes el sistema neoliberal desprecia y excluye de manera casi doctrinaria, usando como eje de la trama a un personaje sin nombre que, producto de la violencia que el afán de riqueza fácil que el capitalismo genera, es víctima de una golpiza que le ocasiona la pérdida de la memoria. Tal circunstancia lo lleva a deambular hasta encontrar el abrigo de una comunidad de indigentes que de manera desinteresada le ayudan a soportar la terrible carga de su infortunio para descubrir, cuando por fin se recupera de su padecimiento, que la autenticidad del afecto y la solidaridad de esa gente humilde es infinitamente más valiosa que todo lo que conoció en su confortable vida pasada.

Sin memoria, como lo plantea Kaurismäki, no hay ninguna posibilidad de ser incorporado a la sociedad, porque la consecuencia directa de la desmemoria es la carencia de identidad y sin identidad no existe forma de acceder a servicio alguno o de ser tomado en cuenta por organismo o empresa de ninguna naturaleza, como un banco, por ejemplo, en donde el personaje de la película es detenido durante un robo del cual no participa pero del que es sospechoso precisamente por no poseer identificación.

Con un presidente que respetara el papel de la historia en el desarrollo de la humanidad, Estados Unidos no se vería hoy atrapado en el callejón sin salida en el que Barack Obama ha metido a esa nación por culpa de su torpe concepción de las relaciones con el continente suramericano y caribeño, y por supuesto, no se habría visto en la necesidad de promulgar una arbitraria e inconducente orden ejecutiva contra un país soberano, ni mucho menos quedar en ridículo ante el mundo con el disparatado argumento de la protección contra la amenaza que ese país representaría para la mayor potencia militar, económica y científica del mundo, como se lo enrostró clara y contundente la presidente de Argentina en la VII Cumbre de las Américas.

Se habría percatado de la inconveniencia de hablar en un escenario tan exigente como ese acerca de la libertad de expresión y los derechos de libertad de prensa, cuando su país tiene ilegalmente sometido a la más brutal persecución hasta en lo más apartado del planeta a periodistas como Edward Snowden y Julian Assange, a quienes el imperio tiene amenazados de llevar a la silla eléctrica por el único pecado de intentar dar a conocer al mundo información sobre las prácticas injerencistas de los Estados Unidos en el mundo. Ello sin hablar de las decenas de programas de opinión, portales web y medios impresos o radioeléctricos que son cerrados bajo el imperio de la Ley Patriota vigente en Norteamérica, o las cientos de personas que a diario son detenidas sin mediación de juicio alguno en ese país por colocar en sus computadoras caseras o redes sociales expresiones (o incluso palabras apenas) que los espías de los servicios de seguridad detectan en uno de los procesos de violación masiva de las comunicaciones personales que jamás haya conocido la humanidad, ni siquiera en tiempos de guerra.

Quizás no morirían tantos negros como mueren a diario en los Estados Unidos a manos de policías racistas que, como la más insolente burla a la dignidad humana, son dejados en libertad por jurados de raza blanca, ni habría tanta gente pobre sufriendo el rigor del hambre y la exclusión en ese país, porque probablemente la cordura y no la arrogancia prevalecería en el ánimo de su presidente y tal vez, en vez de tanto dinero gastado en armamento para destruir naciones en nombre de una libertad que nunca alcanzan, sumidos como viven en las penurias que las guerras de “liberación” generan, abriría espacios de participación para esos olvidados de siempre y buscaría acabar con la inmoralidad de una cultura que considera un triunfo que sólo el uno por ciento de su población sea dueño de más de 59 por ciento de la riqueza nacional y que condena a decenas de niños menores de 14 años, casi siempre negros, a penas de muerte o cadenas perpetuas por delitos de los cuales el responsable fundamental es el propio sistema capitalista.

Ni mucho menos acusaría insultante a los mandatarios de las naciones que luchan por la superación de la desigualdad social, precisamente porque conocen la historia de horror que ha representado para los pueblos latinoamericanos la expoliación y el saqueo de que han sido víctimas por más de dos siglos producto de las ansias de dominación planetaria de un imperio cruel y desalmado, que pretende no darse por enterado de sus atropellos pero no para evadir su responsabilidad ante los mismos, sino para reimpulsar su perversa maquinaria de explotación indiscriminada de nuestros recursos y para el secuestro una vez más de nuestras posibilidades de redención y de justicia. No cometería, por ejemplo, la desquiciada imprudencia de asomar en esa importante reunión de mandatarios de países soberanos e independientes, la infeliz idea según la cual el gobierno de los Estados Unidos, abrogándose facultades que no tiene y que violan inequívocamente el derecho internacional, estaría “revisando las fuentes energéticas de los países de Centro América y del Caribe para sustituir las existentes (¿Petrocaribe?) por otras más eficientes”. ¿Por qué no lo hizo cuando esos países estaban sumidos en la más ruinosa miseria, como estuvieron desde nuestros orígenes como repúblicas, hasta que la visión solidaria y profundamente humanista del Comandante Chávez ideó y puso en marcha un plan de cooperación que promoviera su desarrollo basado no en las posibilidades de rentabilidad económica sino en la justicia social como lo es Petrocaribe? ¿Por qué es después de medio siglo cuando vienen a aceptar la naturaleza injusta, ilegítima y criminal de su agresión contra Cuba? Probablemente por el desprecio a la historia del cual se jacta el hombre sin pasado que hoy manda en la Casa Blanca.

Si fuera estudioso de la historia, como dice ser Obama, tendría el mínimo de decencia de pedir perdón a nuestros pueblos por el inmenso sufrimiento que causaron las dictaduras asesinas que el imperio impuso durante décadas en nuestros países. Buscaría alguna forma de resarcir las muertes, las pérdidas de tiempo y recursos con los que se hubiera podido construir el bienestar por el que tanto han clamado esos pueblos. Quizás así, con un gesto decencia y de humildad como el que jamás tuvo en mente el arrogante Obama (quien no solo se dedicó a masticar chicle durante la exposición del presidente Raúl Castro, sino que abandonó de manera cobarde la sala de reuniones mientras hablaba el presidente Maduro), se habría explicado, que no justificado en modo alguno, la razón de la desigualdad entre la obscena riqueza de los Estados Unidos y las pobreza de las naciones suramericanas y se habrían abierto puertas verdaderamente auspiciosas para el replanteamiento de las relaciones entre las naciones del continente, a partir del respeto mutuo a la soberanía y a la libre autodeterminación de las naciones.

Pero no. En los Estados Unidos no hay hoy un presidente que considere a la historia una herramienta valiosa sobre la cual cimentar la construcción del mejor porvenir para la región suramericana. Ni hay razones para suponer que lo habrá en el futuro cercano. El enemigo más peligroso para ese futuro promisorio es y seguirá siendo el carácter ahistórico de una nación imperialista que se considera con el derecho divino a sojuzgar y someter a nuestros pueblos a sus arbitrarios y desalmados designios tan solo por su salvaje propósito de acumulación de riqueza. El mismo presidente lo ha sostenido categórico en las dos únicas cumbres a las que asistirá en su condición de mandatario de esa nación. No quiere saber de la historia, pero tampoco hizo nada por el futuro durante todo su mandato.

No lo hizo porque como renegado (el House Negro del que hablaba Malcom-X) prefiere disfrutar el presente de opulencia como el hombre más poderoso del planeta donde lo colocó el destino, antes que andar rememorando su origen de afrodescendiente marginal y macilento, como se lo recordó Castro en Panamá.

Exactamente al revés del planteamiento de Kaurismäki, en su prodigiosa película.

unhombresinpasado

Un hombre sin pasado (2002)

@SoyAranguibel

Aranguibel con Anahí Arizmendi: “EEUU es quien va con el mayor desgaste a la Cumbre de Panamá”

Caracas, 07/04/2015.- “Estados Unidos viene de una serie de derrotas de mucha importancia en el ámbito latinoamericano desde que llegó la revolución bolivariana al poder hace ya 16 años, empezando por la derrota del ALCA propiciada por el Comandante Chávez, así como la gran conquista de nuestros pueblos que significa el levantamiento de las anacrónicas restricciones a Cuba por parte del imperio. Más allá de esas grandes derrotas está la que obtuvo Estados Unidos igualmente en Panamá, pero en 2009, cuando todo el continente rechazó de manera unánime su propuesta de someter a Venezuela a las órdenes de la OEA, así como el gran fracaso que representa ahora para ese imperio el repudio mayoritario de las naciones del mundo a la insolente y arbitraria medida dictada recientemente por Barack Obama contra nuestro país, con lo cual sus posibilidades en la Cumbre de las Américas esta semana serán las de una potencia profundamente desgastada que vendrá a jugar sus últimas cartas” dijo el analista político Alberto Aranguibel durante una conversación con la periodista Anahí Arizmedi transmitida hoy por el circuito Unión Radio a todo el país.

En el mismo sentido, dijo el también comunicador, es de esperar que la agenda de la cumbre a celebrarse esta misma semana en Panamá, se concentre en la atención de las demandas de los pueblos latinoamericanos en el marco del respeto a la soberanía y la autodeterminación de las naciones, tal como lo ha venido sosteniendo Venezuela desde el inicio mismo de la revolución bolivariana. “La situación es compleja, pero para los Estados Unidos. Ya nuestros pueblos no quieren saber nada de trasnacionales norteamericanas, porque aprendió que esas empresas solo venían a saquear nuestras riquezas para fortalecer la economía del imperio”, afirmó.

Escuche aquí la entrevista completa:

PARA SMARTPHONES

Aranguibel en Unión Radio: “La irresponsabilidad de la oposición nos está llevando a una guerra”

Caracas.– En conversación con la periodista Mari Pili Hernández en el programa Sin Duda, que transmite Unión Radio, el analista político Alberto Aranguibel afirmó que la oposición venezolana ha colocado al país al borde de una guerra de consecuencias imprevisibles con una potencia extranjera, dado su irresponsable empeño en hacerse del poder por vía inconstitucional en la búsqueda de resinstaurar en el país el modelo neoliberal que tanta hambre y miseria le generó a nuestro pueblo en el pasado.

Desde su punto de vista, de no ser por “la forma torpe con la que ese sector hace política, con base en la mentira, la infamia y la calumnia contra el gobierno y la dirigencia revolucionarios, el debate político se habría desarrollado por los cauces democráticos y no habríamos tenido que llegar a las tensiones que hoy padece el país por culpa de quienes entienden la democracia solo si les beneficia a ellos sin importar el sufrimiento del pueblo.”

“Lo que sucede es que el imperio norteamericano está siempre al asecho de aquellos países en los que puedan encontrar alguna rendija, algún haz de luz por donde puedan meterse para asaltar sus economías y ponerlas al servicio de sus particulares intereses de dominación mundial, y en Venezuela esa rendija se la han abierto los sectores entreguistas, vendepatria, que hacen vida en el antichavismo” dijo.

Oiga aquí la entrevista completa:

¡Que nadie se contente mucho!

– Publicado en Últimas Noticias el 19 de diciembre de 2014 –

Por: Alberto Aranguibel B.

En uno de los discursos más inmorales que jamás haya pronunciado presidente alguno, Obama le dice al mundo que va a dar un paso histórico reanudando relaciones con Cuba como si el asunto fuera un magnífico triunfo de su gestión y no el más resonante fracaso de la política exterior del imperio desde la vergonzosa derrota que EEUU sufriera en Vietnam hace ya medio siglo.

Reconoce que la política del bloqueo ha sido un gran fracaso, es verdad, pero deja de lado que lo que más queda al descubierto con su declaratoria es la ineptitud de diez, óigase bien; diez, presidentes norteamericanos para percatarse de esa torpeza.

Durante todo ese tiempo el imperio yanqui pretendió no solo asfixiar sino desprestigiar a la revolución cubana por su supuesta incompetencia para impulsar la economía de la isla, dejando de lado que a pesar de verse sometida a un infame bloqueo económico, el pueblo cubano goza de educación y salud gratuitas de las más avanzadas del mundo y es una potencia latinoamericana en medicina, deportes, literatura, música, lo que ha puesto en evidencia que para progresar no hace falta el capitalismo sino la justicia social.

Con base en esa innegable verdad, y por la injusticia que encarna el atrasado e ilegal cerco al hermano país, el Comandante Chávez logró concitar muy rápidamente desde su llegada al poder el respaldo creciente de las naciones del mundo en defensa de los derechos de los cubanos a su libre determinación. Por eso en los últimos quince años EEUU se ha quedado solo en todas las votaciones, primero de la OEA y luego de la ONU, en las que los pueblos progresistas claman por el cese a la criminal medida del imperio.

De ahí que el anuncio no puede ser entendido sino como un inmenso logro de la revolución cubana contra la pretensión de dominación planetaria del gigante del norte. Cuba no ha claudicado ni un ápice en su planteamiento revolucionario. Obama ha tenido que acabar con un programa en el que Estados Unidos ha invertido miles de millones en recursos de todo tipo durante medio siglo.

Pero, no cantemos victoria. Detrás del santo siempre asecha el demonio. Ahora viene la batalla contra la inyección de capitalismo que el imperio debe tener preparada para la isla. Tal como pretende hacer hoy contra Venezuela.

@SoyAranguibel

¿Por qué EE.UU. regresa para bombardear a sus engendros en Irak?

EEUU irak3

Por. Basem Tajeldine / Blogspot

Cuando muchos creyeron que las tropas estadounidenses se retiraban definitivamente de Irak en 2011, la pesadilla vuelve para pretender quedarse. Pocos imaginaron que EE.UU. encontraría otra oportunidad para regresar por un segundo estreno de su película. Raras veces los malos films tienen la oportunidad de presentarse de nuevo para una segunda parte. La cruel y dolorosa historia de la hipócrita “intervención humanitaria” y los “daños colaterales” se repite en aquellas tierras.

Los bombardeos “humanitarios” del “pacifista” y “defensor” de los derechos humanos, el Premio Nobel de la “Paz” y presidente estadounidense, Barack Obama, ya han causado sus primeras bajas civiles inocentes. ¡Perdón! quise decir “daños colaterales”. También el Nobel autorizó bombardear la Represa de Mosul [1], puesto que se trata de una infraestructura terrorista. Los astutos estrategas militares estadounidenses determinaron que destruyendo la Represa los terroristas carecerán de agua y electricidad, aunque colateralmente se afecte a toda la población iraquí. Un pequeño sacrificio colectivo.

Los medios occidentales nos dicen, cual comparsa al unísono, que la administración Obama ha regresado a Irak solo a petición del gobierno iraquí para “proteger” a la población civil, especialmente a las comunidades religiosas cristianas y yazidíes que son perseguidas por las hordas yihadistas del autodenominado Emirato Islámico (EI), quienes en tiempo record han conquistado gran parte de los territorios ricos de yacimientos petroleros que se ubican al norte del Estado iraquí. Pero lo que no nos cuentan esos mismos medios es ¿Cómo los terroristas del EI han podido avanzar y conquistar tan fácilmente el norte de Irak? ¿Quiénes suministraron las armas que utilizan contra el ejército y el pueblo iraquí? ¿Quiénes han brindado apoyo a esos demonios?

Es imposible ocultar tanta evidencia sobre el origen y el papel que han cumplido los diferentes grupos yihadistas (fundamentalmente Al-Qaeda) en el Medio Oriente y el Norte de África.  Muchos en el mundo saben que han sido EE.UU. y sus aliados, principalmente Israel, los verdaderos responsables de la anarquía y la crisis humanitaria que desde hace 23 años padece no solo el pueblo iraquí (la primera Guerra del Golfo en 1991 y la posterior invasión estadounidense en 2003 hasta el día de hoy), sino también otros pueblos de la región.

El plan concebido por los estrategas del Pentágono para mantener la hegemonía de EE.UU. sobre toda esa rica región se resume en la histórica máxima “divide y vencerás”. Los estrategas imperiales y sionistas se han planteado dividir, aún más, al mundo árabe, esta vez en pequeños califatos o reinos, un nuevo Sykes-Picot [2], de acuerdo a las tendencias religiosas de cada comunidad árabe de la región, especialmente en las zonas donde se concentran los mayores campos petroleros, donde se incluyen los campos del Norte y Sur de Irak; los reservorios del Noreste de Siria. En efecto, bajo la anterior administración de George W. Bush esos viejos planes de rediseño de las fronteras de la región tomaron el nombre de “Nuevo Gran Medio Oriente” [3].

Las conexiones de la CIA estadounidense  y el MOSSAD israelí con los diferentes grupos terroristas-yihadistas han sido ampliamente divulgadas en los medios alternativos. Y no ha sido solo el ex agente de la CIA, Edward Snowden, el único en reconocer esta verdad. Incluso, hasta la propia ex secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, terminó por admitir lo ya es sabido por muchos en el mundo. En su más reciente entrevista, la que muchos interpretaron como de pre campaña electoral, a Hillary se le escapó un comentario que molestó a su ex jefe Obama, dijo: “financiamos mal a rebeldes sirios y surgió el Estado Islámico” [4]. En pocas palabras, Hillary dijo que EE.UU. y muy específicamente Barack Obama era el padre de aquella arrenda criatura.

Hoy existe suficiente documentación desclasificada que revela que aquellos planes imperiales concibieron la creación de los demonios de Al-Qaeda y sus diferentes ramificaciones yihadistas, amparadas también por las petromonarquías de Arabia Saudita y Qatar que han contribuido tanto con sus cuantiosos  petrodólares, como de forma ideológica  (las ideologías wahabistas y salafistas-takfiristas impartidas en las mezquitas que estos reinos también financian). Todo esto, con la finalidad de destruir  los Estados-naciones del Medio Oriente y Norte de África y aplastar a la resistencia panarabista y unionista, como paso previo para la división y creación de nuevos califatos o reinos árabes.

Sin embargo, hasta ahora el resultado sobre el terreno ha estado lejos de lo planificado por EE.UU. El rediseño del mapa árabe publicitado por la administración Bush no ha sido posible hasta hoy.

Por otra parte, los terroristas de EI y Al Nushra (vinculados a Al-Qaeda y apoyados por EE.UU. e Israel) han sido prácticamente derrotados en Siria, Egipto y Libia. Al tiempo que también han resultado ser una pesadilla para sus propios creadores, porque se volvieron incontrolables y han atacado intereses y objetivos militares estadounidenses en la región.

Ciertamente, semanas atrás los terroristas del EI lograron hacerse con el control de varios campos y facilidades petroleras en el norte de Irak (Mosul y Kirkuk), que hasta entonces eran administrados por las compañías petroleras estadounidenses a través de los independentistas del Kurdistán iraquí con asiento en Erbil. El oleoducto que conecta Kirkuk (en Irak) y Ceyhan (en Turquía), y de la refinería de Baiji, la más importante de Irak, que les garantiza importantes recursos (petrodólares) para autofinanciarse y cobrar mayor independencia de sus promotores occidentales. Además, el EI asegura que también controla los yacimientos petroleros en Siria [5].

La independencia financiera de sus “buenos  muchachos” no permite asegurar el control ni las futuras posiciones de EE.UU.

Por su parte, la dirigencia política de Irak, conscientes de la amenaza terrorista, ha logrado la conformación de un gobierno de unidad dirigido por el chiita Haidar Al Abadi, quien es apoyado por el ayatolá Sayed Ali Husein Al Sistani, y por la mayoría de los chiitas, kurdos, cristianos y algunos sunitas). Cabe destacar que un mes atrás, el gobierno iraquí había solicitado apoyo de Rusia contra la amenaza yihadista, obteniendo de aquella potencia unimportante lote de aviones SU-25 y municiones que han sido empleados para contrarrestar el avance de los mismos grupos [6]. La inmediata respuesta rusa había dejado a EE.UU. prácticamente aislado de la zona. La administración Obama tenía que hacer algo, implicarse directamente en Irak para revertir esta situación. Tal como ha ocurrido otras veces en el pasado, hoy sus “buenos muchachos” terroristas vuelven a servir como la perfecta excusa para implicarse en Irak.

Obama y los estrategas militares del Pentágono deben estar muy preocupados por el cambio en su jugada. Ni ellos mismos pueden entender lo que hacen.

Hasta hace poco, la Casa Blanca  había solicitado al Congreso de su país que autorice la concesión de una ayuda económica de 500 millones de dólares (parte del fondo global de 5.000 millones de lucha contra el terrorismo anunciado a finales de mayo por el presidente de EE UU.) para “entrenar y equipar” militarmente a los opositores que llamaron como “moderados” en Siria. Esa petición llegaba en el mismo momento en que EE.UU. comenzaba a involucrarse militarmente en Irak ante el avance del EI, el mismo grupo yihadista que también se encuentra presente en Siria [7].

Seguramente, Obama y los belicosos del Pentágono estarán sopesando las consecuencias de golpear a sus muchachos del EI en Irak y el cómo continuar apoyándolos en Siria, aun después de haber apoyado unaresolución en el Consejo de Seguridad de la ONU que impone sanciones a seis individuos por la contratación o financiación de combatientes extranjeros en Irak y Siria y exige a todos los grupos vinculados con Al-Qaida a desarmarse y disolverse inmediatamente [8]. Nada fácil cuando la verdad termina por imponerse.

Expertos militares rusos e iraníes habían manifestado que solo es cuestión de tiempo para que las fuerzas terroristas de EI y Al-Nushra sean completamente derrotadas en Irak y Siria. Estos también lo sabía Obama y sus asesores.

EE.UU. y sus aliados están muy conscientes sobre el derrotero de sus engendros terroristas en toda la región, pero también se encuentran muy desconcertados por la independencia adquirida por estos grupos y la afectación a sus intereses petroleros por la acción de los mismos. Por esta razón, muy tardíamente EE.UU. pretende adelantarse a los hechos bombardeando, una vez más, a sus propios demonios para ganar la indulgencia de los ingenuos, recuperar un poco su terreno perdido en el norte de Irak y, por sobre todo, disimular su paternidad con EI.

Fuentes:
[1] Obama informa de operación en la presa de Mosul
[2] Acuerdos de Sykes-Picot 
[3] Bush inventa el Nuevo Gran Medio oriente
[4] Hillary Clinton: “Financiamos mal a rebeldes sirios y surgió Estado Islámico”
[5] EI se hace con el control del petróleo iraquí
[6] Rusia suministra aviones a Irak
[7] Obama pide 500 millones de dólares para los rebeldes sirios
[8] ONU aprueba medida contra los terroristas

Imperio sin estrategia militar

– El presidente Barack Obama acaba de explicar su doctrina estratégica. En su discurso de West Point, el presidente reafirmó la supremacía militar de Estados Unidos, cuando en realidad ese país se ve hoy técnicamente sobrepasado, tanto por Rusia como por China. Sabiéndose incapaz de enfrentar a Moscú, Washington prefiere pasar por alto la pérdida de Crimea y concentrarse en el enemigo que le ha servido de comodín desde hace más de una década: el terrorismo. Así que el presidente Obama acaba de anunciar un amplio programa de lucha contra el terrorismo, cuando numerosos campamentos de al-Qaeda se hallan precisamente en suelo de países ocupados por la OTAN, e incluso de países que son miembros de ese bloque militar. Para terminar, Obama reiteró su respaldo a la «oposición siria» y prometió que no dejará de prestarle ayuda… cuando logre obtener la aprobación del Congreso. –

obama militar

Por: Thierry Meyssan 

El 28 de mayo de 2014, el presidente Barack Obama pronunció un importante discurso en el que expuso los detalles de su doctrina estratégica, durante la entrega de diplomas a los graduados de la Academia Militar de West Point [1].

Sin que fuese una sorpresa para nadie, el presidente hizo notar que ha cumplido su promesa de repatriar las tropas desplegadas en Afganistán e Irak y que además logró eliminar a Osama ben Laden. Pero el balance que trató de presentar como positivo en realidad dista mucho de serlo. Las tropas estadounidenses están regresando de Afganistán totalmente extenuadas y de Irak tuvieron que salir huyendo para evitar ser expulsadas por la resistencia popular. El costo exorbitante de esas dos campañas –más de 1 000 millardos de dólares [2]– ha impedido al Pentágono acometer la renovación de su arsenal. Y la muerte de ben Laden no pasa de ser un cuento para entretener a los niños: Osama ben Laden nunca tuvo nada que ver los atentados del 11 de septiembre de 2001, incluso estaba muerto –de muerte natural, por cierto– y enterrado desde diciembre de 2001, hecho del que dio fe el MI6 británico [3].

Después de todo, resulta admirable la capacidad estadounidense para seguir repitiendo incansablemente una realidad imaginaria y ampliamente desmentida con pruebas sólidas. Como también es asombrosa la tozudez de la prensa atlantista que sigue ciegamente esa versión.

En su discurso, el presidente Obama describió su propio país como «una nación indispensable», según él la más poderosa del mundo tanto en el plano militar como económicamente.

Pero eso tampoco es cierto. Sólo unos pocos días antes, el 14 de mayo, el general Martin Dempsey –jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos– había reconocido ante el Consejo del Atlántico Norte que las fuerzas armadas estadounidenses se verán definitivamente sobrepasadas de aquí a 10 años si no emprenden de inmediato un gigantesco esfuerzo de actualización [4], esfuerzo que resultará particularmente difícil en el actual contexto de restricciones presupuestarias.

Resulta, en efecto, que las tecnologías militares de avanzada de Rusia y China están ahora muy por delante de las estadounidenses. Y ya es demasiado tarde para recuperar ese retraso. La apariencia de superioridad de Estados Unidos se mantiene únicamente porque las tropas de ese país son las únicas que están desplegadas por todo el mundo y sólo es real en algunos teatros de operaciones. Pero no lo es frente a Rusia ni frente a China, que saldrían vencedoras en caso de guerra mundial.

Y en el plano económico, la mayoría de los bienes de consumo que se consumen en Estados Unidos se fabrican en China.

Basándose en toda esa leyenda, que el Washington Post califica de «imagen fantasmagórica» –a pesar de que ese diario sólo señala una relativa debilidad militar de Estados Unidos [5]–, el presidente Obama anunció que su país no vacilará en intervenir en el extranjero cuando sus intereses directos se hallen en peligro. Pero precisó que recurrirá a la formación de coaliciones internacionales para ocuparse de los problemas más lejanos. Y afirmó que, contrariamente a la época de la guerra fría, Rusia ya no representa un peligro inminente y que el principal adversario es el terrorismo.

Así que no importa que Crimea se haya reintegrado a la Federación Rusa. Washington no luchará contra lo que, sin embargo, sigue presentando como una «anexión» gravemente violatoria del derecho internacional, llegando incluso a comparar al presidente ruso Vladimir Putin con Hitler.

Lo más importante del discurso del presidente Obama es que, al cabo de 13 años de «guerra contra el terrorismo», Washington dice haber eliminado el grupo de fanáticos que componían la dirección internacional de al-Qaeda, aunque ahora se halla ante un problema más grave: la proliferación de grupos afiliados a al-Qaeda que han surgido en casi todas las regiones del mundo.

Esta «guerra sin fin» tiene una gran ventaja: justifica cualquier cosa. Estados Unidos, que desde 2001 dice hallarse en posición de «legítima defensa», se da el lujo de violar la soberanía de los demás países secuestrando o bombardeando en tierra extranjera a quien mejor le parece y cuando le viene en ganas. Para continuar esa guerra, el presidente Obama ha anunciado la creación de un «Fondo de Asociación Contra el Terrorismo» que debe contar con 5 000 millones de dólares. El objetivo de ese fondo será garantizar la formación de los servicios de seguridad de los Estados aliados.

Pero ¿quién puede creer en ese programa? Hoy en día, los terroristas se entrenan en varios campamentos permanentes de al-Qaeda, que se hallan en el desierto de Libia, país ocupado por la OTAN. Y existen otros 3 campamentos de al-Qaeda en Sanliurfa, Osmaniye y Karaman, en el territorio de Turquía, país miembro de la OTAN [6].

Los sirios recuerdan las confesiones, transmitidas por televisión, del emir del Frente al-Nusra (afiliado a al-Qaeda) que garantizó el transporte de misiles cargados con sustancias químicas desde una base militar turca hasta la Ghouta de Damasco. Según este individuo, no sólo las armas químicas le fueron entregadas por un ejército miembro de la OTAN sino que además se le ordenó utilizarlas «bajo bandera falsa» para justificar un bombardeo estadounidense contra Siria [7].

Trece años después de los atentados del 11 de septiembre, ¿quién puede creer aún que al-Qaeda sea el enemigo número 1 de la «nación indispensable», cuando el propio Barack Obama describía en 2013 a los individuos afiliados a al-Qaeda como «menos capacitados» que la “casa matriz”? En efecto, en un discurso pronunciado en la Universidad Nacional de Defensa el 23 de mayo de 2013, este mismo presidente Obama relativizaba entonces el peligro terrorista y afirmaba que Estados Unidos ya no debía verlo como una prioridad [8].

En cuanto a Siria, el presidente Obama declaró en West Point que «hay que ayudar al pueblo sirio a resistir ante el dictador que bombardea y mata de hambre a su pueblo» (sic). Es por eso que Washington ayudará «a los que luchan por el derecho de todos los sirios a construir su propio futuro» (Léase: No ayudar a los sirios que votan por sí mismos para elegir su propio presidente sino únicamente a los sirios que están dispuestos a colaborar con un gobierno colonial designado por la OTAN.).

En todo caso, ¿por qué habría que intervenir solo en Siria? Porque «la guerra civil siria se propaga más allá de las fronteras de ese país, la capacidad de los grupos extremistas aguerridos para arremeter contra nosotros sólo puede acrecentarse». En otras palabras, después de haber incendiado Siria, Estados Unidos se siente amenazado por el fuego que él mismo inició.

«Intensificaremos nuestros esfuerzos por apoyar a los vecinos de Siria –Jordania y Líbano, Turquía e Irak– afectados por el problema de los refugiados. Trabajaré con el Congreso para aumentar el apoyo a los elementos de la oposición siria que constituyen la mejor alternativa ante los terroristas y ante un dictador brutal. Además, seguiremos colaborando con nuestros amigos y aliados en Europa y en el mundo árabe en la búsqueda de una solución política a esta crisis y velando por que esos países, y no sólo Estados Unidos, asuman una parte justa de las medidas de respaldo al pueblo sirio», prosiguió el presidente Obama.

En otras palabras, la Casa Blanca está discutiendo con el Congreso sobre la manera de respaldar las ambiciones personales de los miembros de la Coalición Nacional. Según la prensa, Washington podría organizar el entrenamiento militar de los combatientes en los países que tienen fronteras con Siria y proporcionarles armas más eficaces. Pero hay varios problemas:
– Si Washington se pone a entrenar y armar colaboradores sirios tendrá que admitir que antes no lo hizo a gran escala y que recurrió principalmente a… mercenarios extranjeros vinculados a al-Qaeda.
– Si 250 000 mercenarios yihadistas no lograron acabar con el Estado sirio en 3 años, ¿cómo podrían hacerlo unos cuantos miles de colaboradores al servicio de la colonización occidental?
– ¿Por qué los Estados limítrofes con Siria, ya implicados actualmente en una gran guerra secreta contra ese país, aceptarían entrar en una guerra abierta contra Siria, con todos los riesgos que eso implicaría para ellos?
– ¿Qué armas aún más sofisticadas podría proporcionarse a esos colaboradores del colonialismo sin que estos puedan utilizarlas algún día contra otros blancos, específicamente en contra de la supremacía aérea de Israel?
– Y, finalmente aunque no menos importante, sabiendo que todo eso viene discutiéndose desde hace 3 años, ¿qué nuevo elemento de juicio permitiría encontrar hoy una respuesta adecuada?

En el discurso de Obama lo que habla es la voz de la impotencia. Obama se jacta de haber retirado sus tropas de Afganistán y de Irak y de haber asesinado un fantasma que desde hace 10 años existía únicamente en los casetes de video de Al-Jazeera. Anuncia que combatirá el terrorismo que él mismo protege en todas partes. Declara que aportará un respaldo más eficaz a la «oposición siria», pero inmediatamente le pasa la “papa caliente” al Congreso –que no quiso que ordenara los bombardeos contra Siria durante la crisis de las armas químicas– y lo hace a sabiendas de que los congresistas limitarán ese respaldo.

west point– Los nuevos graduados de la academia militar de West Point no ovacionaron al presidente Obama.-

Este discurso no es otra cosa que un balbuceo destinado a salvar las apariencias para ocultar una decadencia que ya se hace irreversible. Menos de una cuarta parte de los 1 064 nuevos graduados de Academia Militar de West Point aplaudieron al presidente Obama mientras que la mayoría se mantenía indiferente. El Imperio agoniza lentamente.

Fuente: Red Voltaire

—————————–

[1] «Discurso de Barack Obama en la Academia Militar de West Point», por Barack Obama, Red Voltaire, 28 de mayo de 2014.

[2] 1 millardo = 1 000 millones

[3] «Reflexiones sobre el anuncio oficial de la muerte de Osama Ben Laden», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de mayo de 2011.

[4] «La ecuación “2, 2, 2, 1” del Pentágono reconoce a Rusia y China como pesos pesados», por Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada(México), Red Voltaire, 27 de mayo de 2014.

[5] “President Obama’s foreign policy is based on fantasy”, editorial de la redacción del Washington Post, 2 de marzo de 2014.

[6] “Israeli general says al Qaeda’s Syria fighters set up in Turkey”, por Dan Williams, Reuters, 29 de enero de 2014. «Carta abierta de los europeos atrapados tras la cortina de hierro israelo-estadounidense», por Hassan Hamadé, Red Voltaire, 24 de mayo de 2014.

[7] En la jerga de los servicios de inteligencia las llamadas operaciones «bajo bandera falsa», en inglés «false flag», son operaciones organizadas de manera tal que su realización pueda ser atribuida al adversario para desacreditarlo y justificar posibles represalias. NdlR.

[8] «Barack Obama habla sobre el futuro de la lucha contra el terrorismo», por Barack Obama, Red Voltaire, 23 de mayo de 2013.

Sin vergüenza

bush-obama

Por: David Brooks / La Jornada, abril de 2014

Durante las últimas semanas se ha ventilado aquí, poco a poco, el horror de la tortura, ese crimen de lesa humanidad según las leyes internacionales, condenado por la Organización de Naciones Unidas, por la retórica de cualquier gobierno que desea aparentar ser civilizado, y denunciado por toda organización de derechos humanos. Durante años la tortura fue practicada, legalizada y después encubierta por Washington.

Ahora que se está revelando que fue aún más extensa y brutal de lo que se había admitido, se ha vuelto un problema político, pero lo que más asombra es que no haya causado un escándalo nacional e internacional, y que los responsables sigan impunes. Los que autorizaron y encubrieron el crimen dan lecciones y critican a otros por violaciones de derechos humanos, sin considerar que carecen de autoridad moral para decir algo. Ni vergüenza les da.

De hecho, mientras se filtraban cada vez más detalles atroces sobre el uso de tortura por el gobierno estadounidense, el máximo responsable estaba tan poco preocupado que se dedicó a montar una exhibición de su obra artística. El ex presidente George W. Bush se ha dedicado a pintar retratos de mandatarios y figuras internacionales que conoció, y hace unos días su obra se estrenó en Dallas. Todos los medios nacionales cubrieron la exposición El arte del liderazgo: la diplomacia personal de un presidente, y casi nadie vinculó al artista con los actos ilegales y bárbaros que se cometieron durante su mandato.

Por ello, tal vez la crítica de arte más inusual en tiempos recientes fue la de Jason Farago en The Guardian: muchos artistas hacen cosas malas, y ofreciendo ejemplos de artistas famosos en la historia que asesinaron o eran perversos, o cometieron fraudes, señaló sarcásticamente: “entonces, sólo porque un pintor tiene –por ejemplo– la sangre de 136 mil 12 iraquíes muertos en las manos, eso no comprueba, por sí solo, que carezca de talento”. Continúa con una evaluación a fondo de las pinturas y declara que son vacías y nada revelan. Farago concluye: “uno se imagina que la excitación sobre las pinturas de Bush forma parte de un hambre nacional por la expiación del crimen imperdonable de su presidencia, como si transformar a Bush en un jubilado dulce ante su caballete borrara su guerra ilegal, su política económica obscena, la destrucción ambiental… el ahogamiento de Nueva Orleáns”.

Entre su legado está la tortura, que ahora sale a la luz cada vez mayor detalle. No hay suficiente pintura en el mundo para encubrirla.

Una investigación de cuatro años realizada por el Comité de Inteligencia del Senado sobre el empleo de técnicas de interrogación severas por la CIA en la guerra contra el terror, declarada a partir del 11 de septiembre de 2001, concluyó a finales de 2012 con un informe de 6 mil 300 cuartillas, el cual ha sido clasificado. El 3 de abril el comité aprobó desclasificar el resumen ejecutivo de 480 páginas, el cual envió a la Casa Blanca para que fuera preparado para su difusión pública (y donde se decidirá qué partes salen a la luz).

Detalles de ese resumen ejecutivo fueron obtenidos recientemente por algunos medios. Entre las conclusiones del informe se asienta que la CIA empleó técnicas de interrogación no aprobadas por el Departamento de Justicia, impidió supervisión efectiva del Congreso, se obtuvo muy poca inteligencia valiosa y la CIA manipuló a la opinión pública, a los medios y a legisladores sobre la efectividad de sus técnicas, entre ellas el waterboarding (ahogamiento simulado), posiciones de estrés, privación de sueño hasta por 11 días, confinamiento en cajas y azotar a sospechosos contra paredes. Las técnicas eran más brutales y mucho peores de lo que la agencia informó a los políticos, y fueron aplicadas a un número mucho mayor de personas de lo que había dicho la CIA. La lista completa de conclusiones obtenida por McClatchy.

Algunos aspectos de esta información ya se conocían desde hace años, incluso durante la presidencia de Bush. Y aunque hubo un amplio coro de condena, no pasó nada. Cuando llegó Barack Obama a la Casa Blanca declaró que anularía prácticas y políticas que eran legal y moralmente inaceptables, como el uso de algunas técnicas severas de interrogación. Pero subrayó que su gobierno se enfocaría en el futuro y no miraría hacia atrás, o sea, que no haría ningún esfuerzo para que sus antecesores fueran obligados a rendir cuentas, no habría nada parecido a una comisión de la verdad. Esa promesa sí la ha cumplido.Pero la tortura se realizó en nombre del pueblo, y su encubrimiento también es un delito, ya que supuestamente en una democracia los servidores públicos tienen que rendir cuentas al pueblo. No hay duda de que estos son crímenes. No hay duda de que hay crímenes que crecieron de los crímenes. Aquí hay una prueba severa al estado de derecho… en Estados Unidos, comentó en Esquire Charles Pierce sobre las divulgaciones.

Durante unos siete años se ha negado e ignorado, incluso se ha justificado, el uso de técnicas (tortura) contra miles de detenidos en varias partes del mundo. Como país, necesitamos saber qué ocurrió. Necesitamos confesar. Necesitamos ser específicos. Necesitamos abrir el libro, escribió Eric Fair en un artículo reciente en el Washington Post. El ex militar y contratista especializado en interrogatorios en Irak, arrepentido de su papel, ha denunciado estas políticas en los últimos años. Pero sus superiores, hasta ahora, siguen instruyendo al resto del mundo sobre los valores democráticos y el respeto a los derechos humanos. Al parecer, aún no sienten vergüenza.

Fuente: La Jornada