Semántica de un informe en apariencia ingenuo

Por: Alberto Aranguibel B.

El revuelo generado este viernes por las palabras de la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michel Bachelet, tanto en las filas opositoras como entre el chavismo, da cuenta de una realidad política que cada día está más sujeta a la lógica mediática que a la racionalidad propiamente dicha.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU no tiene entre sus atribuciones la de calificar o certificar la legitimidad de los gobiernos, sino la de verificar el cumplimiento de la normativa internacional en materia de derechos humanos. Por lo cual las declaraciones de la alta funcionaria al culminar su visita de tres días al país, no debían esperarse en modo alguno como un dictamen a favor o en contra de los intereses políticos ni del gobierno ni de la oposición.

En razón de la naturaleza eminentemente principista en que se concibe esa instancia multilateral, son los Estados quienes serán siempre objeto de todo aquel intercambio que se proponga dicho organismo en cada país, porque son ellos quienes expresan de manera formal y constitucional la legítima representatividad de sus pueblos y la soberanía de los mismos, y es a ellos a quienes se deben dirigir sus recomendaciones o eventuales observaciones en cuanto a la preservación efectiva de los derechos humanos.

El carácter punitivo con el que se le ha querido presentar en los últimos tiempos, tiene su origen en el interés del imperio norteamericano en usar esa instancia como un instrumento coercitivo más, al servicio de su pretendida dominación planetaria, tal como sucede, por ejemplo, con la Organización de Estados Americanos y otras instituciones multilaterales.

Pero su trabajo no es destituir ni ratificar gobiernos. Ni a sus integrantes o a sus aspirantes. Por eso la agenda que tuvo la expresidenta Bachelet en Venezuela se centró en reuniones de consulta con los representantes calificados de los distintos organismos y poderes del Estado, incluida la Asamblea Nacional que aún en desacato funciona en el país con la más entera libertad, así como algunos voceros de la denominada sociedad civil que en conjunto constituyen la estructura y la base social del Estado, a los cuales ella quiso acercarse en función del levantamiento de información que se propuso.

Se trataba de una visita de carácter institucional trabajada desde hace meses de manera conjunta con el gobierno bolivariano, que a tal efecto le extendió en 2018 una cordial invitación. Aquellos que esperaban de esa visita un punto de quiebre definitivo de la oposición o del gobierno, estaban, pues, completamente desubicados.

Sin embargo, es necesario revisar algunas expresiones vertidas por la alta comisionada en esta oportunidad.

Los informes que emanen de la instancia multilateral que ella representa, deben ser redactados con el mayor escrúpulo, porque, en principio, su deber es no excederse del carácter neutral al que está obligada por mandato de la carta fundacional de la Organización de Naciones Unidas, a la cual está adscrita la oficina que ella dirige, cuyo texto consagra el respeto de ese ente a la libre determinación de los pueblos como principio fundamental e inalienable de las naciones.

Y luego, porque con el uso ambiguo o incorrecto de los términos que se utilicen en una declaración oficial suya, además de comprometer la idoneidad de su cometido, puede dar lugar a confusiones o inexactitudes innecesarias e inconvenientes a los propios intereses de preservación de esos derechos humanos que le corresponde vigilar como alta comisionada.

No se trata nada más de asegurar esa imparcialidad con la sola preservación de la pulcritud que tiene que mantener en la enumeración o descripción de los hechos a los que se refiera un informe determinado. Hay otros aspectos que tienen que ser tomados en cuenta a la hora de su elaboración que, aún cuando su finalidad no sea la de fungir como sentencia condenatoria de ningún tipo, tendrá siempre un impacto importante para la convivencia, la paz y la gobernabilidad de una nación.

El orden y la sindéresis de las ideas juegan un papel que pudiera eventualmente llegar a ser todavía más decisivo en la labor que se propone. De ahí la importancia del dialogo por el que apuesta la mayoría de las venezolanas, los venezolanos, y el mundo entero, en la búsqueda de la paz y el bienestar de Venezuela.

La señora Bachelet reconoce en sus palabras los esfuerzos del gobierno venezolano en materia de derechos humanos, pero deja colar subrepticiamente en su discurso una serie de ideas implícitas (aquellas que no expresa sino que se infieren) que desdicen definitivamente de la objetividad que debe preservar. Y que, en el supuesto de no tratarse de un error en el manejo de la semántica diplomática, dejaría ver entonces una intencionalidad de no aparecer de buenas a primeras contraviniendo la matriz instalada por la mediática pro derechista internacional contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Es difícil entender como ingenuidad de parte de la Alta Comisionada la forma en que deja deslizar en sus palabras que la crisis económica tendría un origen interno (lo que sugeriría un error en las políticas del gobierno), cuando aplica tan cuidadosamente el término “preexistente” al hacer referencia a la gravedad de las sanciones unilaterales impuestas por los Estados Unidos contra nuestro país (“Me preocupa que las sanciones impuestas este año (en realidad desde el 2015 al menos, acoto yo) por estados Unidos sobre las exportacdiones de petróleo y el comercio de oro están excerbando y agravando la preexistente crisis económica”). Las sanciones, lo sabemos todas y todos los venezolanos, son solo la fase más reciente de un plan de guerra económica desatada por el imperio norteamericano contra nuestro país desde hace más de una década, acentuada progresivamente desde la partida física de nuestro comandante eterno Hugo Chávez Frías hasta el día de hoy, y agudizándose particularmente con la activación en EEUU del portal Dólar Today desde aquel entonces, destinado a atacar nuestra moneda y a quebrar con ello la economía venezolana.

Al afirmar tajantemente, por ejemplo, que “fue profundamente doloroso escuchar el anhelo de las víctimas y sus familliares por obtener justicia ante las graves (?) violaciones de derechos humanos”, adjetivando juiciosamente pero sin precisar quiénes son esos violadores de derechos humanos en medio de esta compleja coyuntura, da por sobreentendido que ese violador es el gobierno cuando en realidad es todo lo contrario. Más aún cuando esa torcida idea se refuerza con una invocación tan meticulosamente colocada como “Espero sinceramente que nuestrta evaluación, nuestra cooperación y nuestra asistencia ayude a reforzar la prevención de la tortura (?) y el acceso a la justicia (?) en Venezuela.” O con la larga lista de relatos de víctimas de violencia por razones políticas que enumera, en la que hace apenas una tímida sugerencia del atroz asesinato de Orlando Figuera, quemado vivo en el festín fascista de la oposición en la plaza Altamira, pero que la Alta Comisionada anota someramente sin mencionar tampoco quiénes fueron los autores de tan horrendo crimen.

Sí, es defintivamente un gran logro para todas y todos los venezolanos que tan digna representante de las Naciones Unidas haya accedido a venir a nuestro país. En primer lugar porque de esa forma podrán constatar irrefutablemente tanto ella como el mundo entero la falsedad de la grotesca especie inventada por la derecha en cuanto a la existencia de una dictadura en Venezuela. En segundo término, porque su sola presencia (y más allá de ella, la de la delegación que ha anunciado que permanecerá en el país durante algunos meses) constituye un insoslayable muro de contención a las pretensiones golpistas de la oposición y a la amenaza de invasión del imperio norteamericano.

Pero no es nada provechoso para el esfuerzo de conciliación y superación de la crisis que se propone, forzar la realidad con el uso de esa forma tan diplomática de distribución “equitativa” de las responsabilidades entre los actores políticos por igual, como si en eso consistiera el logro de la justicia y la paz definitiva a la que se aspira.

No es justo ni auspicioso que su misión se inicie haciendo afirmaciones y sugerencias ambiguas que solo contribuyen a las distorsiones que han propiciado tanto dolor y padecimiento al pueblo venezolano, y por cuya justicia clama y espera ese pueblo con paciencia y lealtad inquebrantable a su revolución y a su presidente constitucional Nicolás Maduro Moros.

@SoyAranguibel

 

 

 

 

 

 

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¿Insensatez premeditada?

Por: Alberto Aranguibel B.

En su precaria capacidad para razonar con un mínimo de sensatez y buen sentido, la oposición venezolana estructura como discurso político ideas tan rocambolescas que avergüenzan y a veces, por lo desquiciadas, hasta mueven a compasión.

Como se ha demostrado hasta la saciedad desde el punto de vista clínico, “escualidismo” más allá de la connotación política que se le ha dado en virtud de su muy escasa capacidad de convocatoria, se refiere a la depauperación mental de aquel individuo que entiende la naturaleza del universo y la vida misma desde una lógica retardataria, contradictoria e incoherente. Así es la forma de pensar del opositor promedio en Venezuela.

Como esa forma de pensar no surge de las ideas sino del odio a Chávez y a todo lo que con él tenga que ver, no es posible encontrar racionalidad alguna en los planteamientos que formulan en su confrontación contrarevolucionaria.

El más descabellado de esos planteamientos en los últimos años es, sin lugar a dudas, el de acusar a Rusia de injerencista por la visita que hiciera recientemente al país una representación de su fuerza armada, invitada por el gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros, en el marco de las relaciones de cooperación entre ambas naciones. Relaciones que datan de más de quince años de esfuerzos conjuntos entre ambas naciones para consolidar un intercambio fructífero, basado en la solidaridad y el respeto mutuos a la soberanía de cada país.

Un connotado dirigente adeco se mostraba entonces alarmado, como si esa modesta comitiva de apenas unos cien efectivos (no olvidemos que Rusia posee uno de los más numerosos y mejor armados ejércitos del planeta) se tratase de una amenaza a la paz continental y hasta del mundo.

“Provocación innecesaria” dijo que era. Y se preguntaba en tono de perfecto talante pitiyanqui: “¿De quién y ante quién se va a “defender a Venezuela”?”, refiriéndose socarronamente a las palabras del Ministro del Poder Popular para la Defensa, Vladimir Padrino López, que agradecían la cordial visita de la misión.

Nunca antes, desde que somos República, el país había sido tan gravemente amenazado como lo hace hoy Estados Unidos. Pero el viejo dirigente, zamarro y astuto como es, pretende no percatarse de ello. Que no ve las insolencias y amenazas que a diario profiere el imperio contra nuestro país ni el daño que le causan sus ilegales y genocidas sanciones a nuestro pueblo.

Por eso esta vez no parece ser solo una irracionalidad sino un discurso caza bobos.

@SoyAranguibel

¿Ilegítimo, por qué?

Por: Pasqualina Curcio

¿Se habrán hecho esta pregunta quienes afirman que Nicolás Maduro es un dictador, un usurpador y que el período 2019-2025 carece de legitimidad? ¿O solo repiten lo que escuchan?

Comenzaron a posicionar esta matriz de opinión los 12 países reunidos en Lima. Se lee en su comunicado: “…el proceso electoral llevado a cabo en Venezuela el 20 de mayo de 2018 carece de legitimidad por no haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos, ni con la presencia de observadores internacionales independientes, ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente.

Los dirigentes de la oposición venezolana, nos referimos a la no democrática, repiten sin descanso, y por supuesto sin argumentación, que Maduro es un usurpador.

En un acto de desespero, el propio Vicepresidente de los EEUU, Mike Pence al verse obligado a convocar personalmente la marcha opositora para el 23 de enero, debido a la incompetencia de la dirigencia opositora, insistió y repitió que el Presidente Nicolás Maduro es un dictador, usurpador e ilegítimo.

La estrategia es clara, repetir mil veces la mentira para convertirla en verdad.

Desmontemos la mentira:

1. Hubo elecciones presidenciales. Se realizaron el 20 de mayo de 2018, es decir, antes del 10 de enero de 2019, momento en el que de acuerdo con los artículos 230 y 231 de la Constitución se vence el período presidencial 2013-2019. Se estuviese violando la Constitución si las elecciones se hubiesen realizado después del 10 de enero de 2019, o peor aún que no se hubiesen realizado.

2. Fue la oposición venezolana la que solicitó el adelanto de las elecciones. Se realizaron en mayo y no en diciembre, como tradicionalmente se hacía, porque fue la oposición la que solicitó, en el marco del diálogo en República Dominicana, que se efectuasen el primer trimestre del 2018.

3. En Venezuela el voto es un derecho, no es un deber. Quienes de manera libre, aunque influenciados por algunas organizaciones políticas no democráticas que llamaron a la abstención, decidieron no asistir a votar están en su pleno derecho, pero en lo absoluto ilegitima el proceso electoral, más aún cuando eso implicaría desconocer e irrespetar a los 9.389.056 que si decidieron votar y ejercieron democráticamente su derecho al sufragio.

4. Participaron 16 partidos políticos en la contienda electoral (PSUV), (MSV), (Tupamaro), (UPV), (Podemos), (PPT), (ORA), (MPAC), (MEP), (PCV), (AP), (MAS) (Copei) Esperanza por el Cambio, (UPP89). En Venezuela no es obligatorio que todos los partidos políticos participen en los procesos electorales. Están en su pleno derecho de decidir si participan o no. Justamente porque nuestro sistema es democrático. El hecho de que 3 partidos (AD, VP y PJ) decidieron libremente no participar, no ilegitima el proceso electoral.

5. Se postularon 6 candidatos: Nicolás Maduro, Henri Falcón, Javier Bertucci, Reinaldo Quijada, Francisco Visconti Osorio y Luis Alejandro Ratti (los dos últimos decidieron retirarse).

6. Maduro ganó con un amplio margen, obtuvo 6.248.864 de votos, el 67,84%; le siguieron Henri Falcón con 1.927.958, el 20,93%; Javier Bertucci con 1.015.895, 10,82% y Reinaldo Quijada quien obtuvo 36.246 votos, el 0,39% del total. La diferencia entre Maduro y Falcón fue 46,91 puntos porcentuales.

7. Acompañaron el proceso electoral unas 150 personas, entre ellas 14 comisiones electorales de 8 países; 2 misiones técnicas electorales; 18 periodistas de distintas partes del mundo; 1 Europarlamentario y 1 delegación técnico-electoral de la Central Electoral de Rusia.

8. Las elecciones se realizaron con el mismo sistema electoral empleado en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, en las cuales resultó ganadora la oposición venezolana. Sistema que es automatizado y sometido a auditorías antes, durante y después de los comicios. Sistema que garantiza los principios de “un elector, un voto” porque solo con la huella dactilar se desbloquea la máquina de votación; y garantiza el “secreto del voto”.

9. Se realizaron 18 auditorías al sistema automatizado. Los representantes del candidato Henri Falcón participaron en las 18 y suscribieron las actas en las que manifiestan su conformidad con el sistema electoral. Las auditorías son públicas y televisadas en vivo por el canal del Consejo Nacional Electoral. Una vez realizadas las auditorías, el sistema se bloquea y la única manera de acceder nuevamente es con la introducción simultánea de los códigos secretos que tiene cada organización política.

10. Ninguno de los candidatos que participó en el proceso electoral impugnó los resultados. No hay pruebas de fraude, no presentaron ninguna evidencia o denuncia concreta de fraude.

Las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 fueron libres, transparentes, confiables, seguras y ajustadas a la Constitución y a las leyes a pesar del llamado antidemocrático a la abstención por parte de un sector de la oposición.

Son otros los que pretenden usurpar el cargo de Presidente de la República con el argumento de un supuesto vacío de poder, figura que no está contemplada en nuestra Constitución y la instauración de un “gobierno de transición”, figura tampoco prevista en la Carta Magna. Por si fuera poco, pretenden ejercer el poder fuera de nuestras fronteras violando el artículo 18 de la Constitución que establece que es Caracas la sede de los poderes públicos.

Así las cosas, son otros los usurpadores, ilegítimos y antidemocráticos.

Es ilegítimo y constituye un intento de usurpación el que algunos sectores de la oposición pretendan sostenerse en el apoyo de sectores extranjeros provenientes de gobiernos imperialistas para ejercer una autoridad que ni el pueblo ni la Constitución les da.

Repitamos mil veces estas verdades.

Pasqualina Pascualina Curcio

Aranguibel afirma que ataque a Maduro proviene de fuerzas extranjeras

CARACAS.- El constituyente, Alberto Aranguibel, dijo que con los hechos ocurridos el sábado en la avenida Bolívar de Caracas, se constató que se trata de un plan orquestado desde el exterior para atentar contra la estabilidad de la nación, porque a su juicio ya no hay dirigencia opositora actuando en el país.

“Quienes están actuando contra la legitimidad del presidente Nicolás Maduro, son factores externos, particularmente el presidente Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe, que se han expresado abiertamente y sin ningún pudor en ese sentido”, expresó.

En entrevista a Anahí Arismendi, transmitida por Unión Radio, agregó que la actitud de serenidad y de conciencia del pueblo ante el hecho, fue una muestra de solidaridad y apoyo al mandatario.

Oiga aquí la entrevista completa:


Fuente: Union Radio

15 de octubre: La elección con rostro constituyente

Por: Alberto Aranguibel B.

No es por falta de Leyes que la inflación ha sumido al pueblo venezolano en el peor de los sufrimientos que pueda padecerse por la falta de acceso a los alimentos y productos de primera necesidad.

El artículo 114 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, establece como delitos absolutamente todos los excesos que el sector privado especulador comete hoy contra el bolsillo de las venezolanas y venezolanos.

Reza textualmente el Artículo 114: “El ilícito económico, la especulación, el acaparamiento, la usura, la cartelización y otros delitos conexos, serán penados severamente de acuerdo a la Ley.”

La Ley Orgánica de Precios Justos, por su parte, publicada en Gaceta Oficial 40.340 el 24 de enero de 2014, establece que “En ningún caso, el margen de ganancia de cada actor de la cadena de comercialización excederá de treinta (30) puntos porcentuales de la estructura de costos del bien o servicio.”, contemplando sanciones severas para el incumplimiento de la Ley que van desde multas hasta confiscación de bienes y revocatoria de licencias, permisos o autorizaciones para la comercialización.

Pero la demencial lógica de la Ley fundamental del capitalismo, la Ley de la Oferta y la Demanda, ha desatado el más brutal e inmisericorde saqueo al bolsillo de los venezolanos al elevar de manera indetenible los precios de venta al público de los productos de mayor demanda entre la población y dejando baratos solamente aquellos que nadie quiere comprar, con lo cual se hace virtualmente imposible de penalizar uno a uno los miles de comercios que hoy estafan al pueblo con el alza desmedida e injustificada de los precios.

Más de trescientos cincuenta mil (350.000) comercios, entre formales e informales, determinan hoy esa severa distorsión de la economía nacional, a partir de un fenómeno de desestabilización que la profesora Pasqualina Curcio explica de manera brillante en su artículo “Propuestas para detener la inflación inducida en Venezuela”, publicado en el portal 15yultimo.com el pasado 26 de septiembre.

Dice la profesora Curcio: “No hay manera de explicar, por ejemplo, que entre octubre y noviembre de 2016, en menos de dos meses, el tipo de cambio ilegal haya aumentado 272%, pasando de 1070,9 Bs/US$ en septiembre a 3986,48 Bs/US$ en octubre del mismo año. Como tampoco puede explicarse haciendo uso de las teorías económicas, que haya aumentado 573% entre marzo y septiembre de 2017, cuando pasó de 3.790,81 Bs/US$ a 25.542 Bs/US$. No ocurrió absolutamente nada, desde el punto de vista económico, que pueda explicar tal comportamiento. Lo ocurrido durante esos períodos, finales de 2016 y abril-julio 2017, fueron acciones de desestabilización política, promovidas por factores de la oposición local, que estuvieron caracterizadas por altos niveles de violencia y tenían como objetivo la renuncia del presidente Nicolás Maduro o la generación de una situación de caos que justificase la intervención internacional con el argumento de una crisis humanitaria en Venezuela o el levantamiento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana […] El patrón de comportamiento del tipo de cambio ilegal desde el año 2006, no atiende a variables económicas sino políticas. Manipulación que ha estado acompañada de una campaña de comunicación en la que se pretende mostrar que las causas del aumento de los precios son las políticas económicas del gobierno, entre ellas la expansión de liquidez monetaria o el mismo control cambiario.”(*)

Tal como lo señala de manera esclarecedora la profesora Curcio, el problema económico fundamental en Venezuela es de origen eminentemente político (aún cuando ella se refiere principalmente a los intereses políticos de un sector de la economía y no exclusivamente a la acción directa de un sector de la política), en virtud de lo cual las respuestas más contundentes a las que puede apelar el sector oficial (Gobierno y Asamblea Nacional Constituyente) deben ser de naturaleza indubitablemente política.

La primera de esas respuestas fue la convocatoria al poder originario hecha por el Primer Mandatario nacional el 1ro de mayo pasado. Elegir una Asamblea Nacional Constituyente era una tarea impostergable para asegurar la paz y la estabilidad nacionales, sin ninguna de las cuales podría haberse pensado hoy en soluciones económicas de ningún tipo.

Pero esa paz, como lo hemos dicho hasta la saciedad en este mismo espacio, no es una paz bíblica que podamos considerar tan sólida y robusta como para dejar de atender las razones que obligaron a llamar al pueblo a erigirse en Constituyente. Esas razones, la violencia y el terrorismo desatado por la derecha criolla con apoyo del fascismo internacional y el Departamento de Estado norteamericano, siguen pendiendo como espada de Damocles sobre las cabezas de todas y todas los venezolanos, crean o no en el inmenso logro que representa la paz como escenario propicio para recomponer y relanzar la economía nacional por la senda del bienestar que solo el modelo de justicia e igualdad social que propone la Revolución puede asegurar.

Una paz que se alcanzó en medio de la vorágine criminal y destructiva desatada por la oposición golpista no por la simple instauración de un nuevo y deslumbrante actor político en el país, sino por la contundente verdad que le demostró al mundo entero la descomunal mayoría de mujeres y hombres de todos los rincones del país que alzaron con su voto su grito de repudio a la propuesta contrarrevolucionaria de la derecha saqueadora y entreguista que encarna el antichavismo.

Esa masa gigantesca de venezolanas y venezolanos pidiendo con la fuerza de la democracia verdadera, la democracia participativa y protagónica que nos trajo el Comandante Chávez, el retorno a la tranquilidad y al desarrollo de un modelo inclusivo como nunca antes en la historia hubo en el país, fue lo que detuvo la altanería de una derecha que creyó que su triunfo circunstancial en la elección de diciembre de 2015 para elegir diputados a la Asamblea Nacional, había sido la licencia para hacerse del control del Estado venezolano a punta de bazucas, molotovs y guayas homicidas.

Fue esa insensatez de una derecha demencial y vendepatria lo que hizo que la crisis de los precios se agudizara y la avaricia y la usura del sector más miserable de la economía encontrara el terreno fértil para su felonía, a costa del hambre y del padecimiento del pueblo venezolano.

Por eso la elección del próximo domingo no puede verse de ninguna manera como una nueva competencia entre bandos y candidaturas que logren favoritismos a partir de promesas ilusorias y delirantes, o que aseguren rechazo contra nadie bajo la insustancial lógica del voto castigo.

La elección del próximo 15 de octubre tiene que ser asumida por esa mayoría de venezolanas y venezolanos que apostaron de manera consciente por la paz y la estabilidad del país, como un avance en la lucha por asegurar que ese mismo espíritu constituyentista con el que alcanzó ese gran logro no se pierda, para seguir construyendo entre todas y todos el modelo económico de bienestar y justicia social que el pueblo aspira.

No hay un solo candidato opositor que no haya sido perfectamente claro en cuál es su verdadera intención de resultar electo. Ninguno ha hablado de impulso al desarrollo regional en ninguno de sus Estados. Todos, sin excepción, han hablado de usar la instancia del poder regional como punta de lanza para desatar la furia terrorista contra el presidente Nicolás Maduro.

Su propósito, expresamente anunciado por cada uno de ellos, es el relanzamiento desde sus negados espacios de poder, del terrorismo y la destrucción que solo conducen a la generación de más dolor, más hambre y más miseria entre la población. Esa ha sido hasta ahora su única propuesta. Eso ha sido lo único que han hecho, siempre a costa del padecimiento del pueblo.

Salgamos pues este próximo domingo, todas y todos, a defender con nuestro voto el derecho a la vida, a la felicidad, a la tranquilidad y a la paz que nos permita retomar la senda del bienestar económico que solo un espíritu verdaderamente creador y vigoroso puede alcanzar, porque se trata de la única fuerza capaz de hacer posible todo lo imaginable… el Poder Constituyente Originario del Pueblo.

Que no se repita nunca más el fatídico y costoso error del 2015. No le demos nunca más aliento a los demonios de la guerra y del hambre.

Elijamos a los hijos de Chávez y avancemos con entereza y compromiso patrio hacia el mejor porvenir para todas y todos los venezolanos.


(*) Propuestas para detener la inflación inducida en Venezuela

@SoyAranguibel

 

Aranguibel: La oposición dejó de ser venezolana cuando pasó a formar parte del ejército agresor contra la Patria

Parte de la conversación con Carlos Sierra y Roberto Mesutti en el programa “Hablando Constituyente”, transmitido por los canales ANTV y TVes el lunes 11 de septiembre de 2017.

El efímero botín de los inconscientes

Por: Alberto Aranguibel B.

En Venezuela hay una guerra. Pero no una en la que se confronten visiones económicas o posiciones ideológicas, sino una en la que la sociedad toda se enfrenta a mercenarios asalariados que engañan, aterran y someten a la gente.

Quienes desde el ámbito de la historia argumentan la supuesta falsedad de la leyenda que atribuye a los conquistadores el engaño al que habrían sometido a los indígenas de lo que ellos llamaron el “nuevo mundo” entregándoles espejos y baratijas a cambio de oro, justifican de manera inmoral el saqueo del que fue objeto nuestro continente con la genocida invasión de la corona española.

A través del tiempo se ha corroborado el inequívoco carácter codicioso de los imperios, que precisamente en su afán expansionista expresan su supremo interés por las riquezas que persiguen, sin importarles en lo más mínimo los padecimientos que con la destrucción y los estragos que dejan a su paso le ocasionan al ser humano y a la naturaleza misma.

La compra de la sumisión y el entreguismo de los pueblos ha sido una constante de impudicia en la conducta imperialista de los sectores poderosos, que usan la fuerza de sus capitales ya no solamente como medio al servicio de la supremacía y la dominación sino como instrumento para la ignominia y el sometimiento más inmisericorde de los pobres y desvalidos de la sociedad.

El saqueo del oro amerindio con el cual Europa salió de su condición medieval para ingresar a la era de la modernidad, no fue sino una operación financiera al mejor estilo capitalista, definida por exactamente los mismos parámetros del libre mercado que rigen  para la sociedad neoliberal actual.

Para el imperio norteamericano, la tierra se divide en dos únicos territorios; el de los Estados Unidos, centro de la cultura capitalista donde reinarían la libertad y la democracia, y el resto del planeta, fuente inagotable de recursos y riquezas por controlar, cuyos regímenes de gobierno son, según su particular óptica, de una u otra manera inconvenientes o contrarios a los sagrados intereses del imperio.

Esa otra parte del planeta más allá del suelo estadounidense, es la que pretende someter bajo el rigor infernal de las armas, o bajo la perversa dictadura del capital.

La compra de conciencias que desde milenios ha padecido la humanidad por disposición de los poderosos, es la modalidad de primer orden a la que recurre el imperio para derribar las barreras de soberanía que erigen los pueblos del mundo. El dinero que en ello se gasta es asumido siempre por el gran hegemón del norte como una simple inversión. Una transacción financiera en la que se adquiere a bajo precio lo que en realidad es infinitamente más costoso, como la dignidad de los pueblos, y donde la mercancía ya no son bienes o productos transables sino seres humanos de carne y hueso que servirán de quinta columnas asalariados para alcanzar el preciado botín de las riquezas que persiguen en cada nación del mundo.

La base ideológica de esa modalidad de contratación de vende patrias, es la pérfida máxima capitalista según la cual “todo el mundo tiene su precio”. La misma que sustentó el despojo ideado por Cristóbal Colón contra nuestros ancestros. Con la sola diferencia de que los pueblos originarios de este Continente no estaban movidos por la codicia que hoy perturba el alma y la mente de la sociedad de consumo en la que nos ha convertido ese mismo imperio que hoy pretende saquear nuestras riquezas y adueñarse de nuestros recursos y de nuestra economía toda, sublevando a la gente del barrio mediante pagos que se tabulan según el nivel del crimen que cada asalariado esté dispuesto a cometer en la guerra terrorista contra el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro.

Una codicia que envilece sin distingo de raza, credo o condición social ni política, amenazando más que ningún otro factor de agresión la soberanía de las naciones del mundo, y que hoy atenta contra el humanista proyecto bolivariano emprendido por el Comandante Chávez hace casi dos décadas, al convertir a un número importante de la gente del pueblo en carne de cañón para los planes de la entrega de nuestro país al imperio a cambio de un efímero puñado de dólares, que por lo general se difumina con la misma velocidad con la que se consume la droga que les entregan sus mismos contratistas como parte del costoso kid de guerra con el que los dota.

Quienes salen hoy del barrio a incendiar y destruir todo a su paso, incluyendo hospitales materno infantiles y preescolares, atentando sin miramiento ni conmiseración alguna contra la vida de las personas, funcionarios o no del Estado, no lo hacen por convicción política alguna. Su propuesta no es la de alcanzar el bienestar mediante el derrocamiento de un gobierno para abrirle paso a otro de signo contrario.

La anarquía que promueve el capital en pos de la extinción del Estado como instancia de control y regulación de la economía, no procura la politización de la sociedad en modo alguno. La sola idea es incongruente. Por eso quienes orientan las acciones desestabilizadoras en Venezuela no son los líderes de la oposición. Su papel en la guerra contrarrevolucionaria es el de simple fechada referencial, que si asisten a las movilizaciones de calle del antichavismo bien y si no también. Su patético caso es el de los bueyes detrás de la carreta, la mayoría de las veces abucheados o desatendidos por quienes debieran ser sus seguidores naturales.

Lo que promueve el capital entre esos auténticos desclasados en puntos muy contados y precisos del país, en los que efectivamente logran el propósito de aterrorizar y desesperar a la población, es la cultura de la riqueza fácil que sirva al propósito de intentar derrocar al gobierno a la vez de sembrar y expandir el espíritu del neoliberalismo en la sociedad para perpetuar así el antinacionalismo que le es tan indispensable al imperio en nuestro suelo.

Esos desclasados son los que a lo largo de la historia han perturbado el avance sostenido de los procesos revolucionarios, plegándose al enemigo por la ilusión de una fortuna que jamás recibió el pobre de ningún régimen oligarca que ayudara a instaurar con la traición a su clase. La fábula del bienestar por la que optaron aquellos que por inconciencia y falta de amor propio vendieron su patria por unas cuantas monedas de oro, fue siempre tan falsa como falsos han sido los ofrecimientos de redención del pueblo con los cuales el capitalismo ha estructurado el discurso demagógico tras el que oculta su verdadera condición rapaz.

Una simple interrogante que esos engañados que hoy se ponen al servicio de sus enemigos de clase se respondan a sí mismos los salvaría de la tragedia en la que por inconsciencia están sumidos y sumen hoy al resto del país que los repudia…  ¿Qué hay para ellos el día después, en el supuesto negado de lograr su infame cometido?

¿Será posible en un gobierno neoliberal algún mecanismo que le asegure al pobre alimentos a precio justo? ¿Por qué pide entonces la derecha la eliminación de la regulación de los precios de los alimentos?

¿Se le respetará al trabajador su estabilidad laboral y los aumentos salariales que hoy consagra la Constitución? ¿Para qué exige entonces Fedecámaras la derogación de la Ley del Trabajo promulgada por el Comandante Chávez?

¿Habrá dinero suficiente en el país para impulsar el desarrollo de la producción nacional que desde hace más de cien años el capital privado ha impedido? ¿Por qué insisten entonces todos los dirigentes y economistas de la oposición en que hay que eliminar el control cambiario de divisas? El control cambiario no impide traer capitales al país, impide su fuga hacia el exterior. ¿Por qué no los traen, si son ellos quienes se los han llevado fuera del país desde hace décadas como quedó demostrado en la revisión de las cuentas de los bancos suizos, en los bancos de Andorra y en los Papeles de Panamá?

Si responde con sensatez y honestidad todas estas preguntas, la gente pobre que hoy cae presa del engaño al que es sometida por quienes le venden la idea de que con esa guerra participa de alguna lucha heroica, entenderá de inmediato la urgencia de atender el llamado del Presidente Nicolás Maduro a la elección de una Asamblea Nacional Constituyente que abra el camino a la perfección del modelo profundamente humanista que nos trajo el Comandante Chávez y por el cual el país ya estaba enrumbado hasta que la derecha y el Departamento de Estado norteamericano decidieron frustrar ese hermoso sueño de verdadera democracia popular que el pueblo quiere recuperar.

@SoyAranguibel

 

 

Angel Guerra: Venezuela: la derecha busca un baño de sangre

Por: Angel Guerra Cabrera / la Jornada 

Más de 26 muertos, cientos de heridos y daños materiales estimados en 100 mil millones de bolívares es el saldo provisional de la violencia generada por el demencial clima de odio y violencia desatado por las protestas opositoras en abril.

¿Sus antecedentes inmediatos? Hace poco más de un año la contrarrevolución obtuvo mayoría en la Asamblea Nacional(AN) y se sentía más fuerte que nunca. Por primera vez desde 1998 había superado al chavismo en unos comicios. No hizo más que instalarse el órgano legislativo e inició un camino irracional hacia el golpe de Estado, que es lo suyo.

El nuevo presidente del Legislativo manifestó que en seis meses sacaría del cargo a Nicolás Maduro. Al continuar éste en su puesto, pasado el plazo, los legisladores oposicionistas le hicieron un juicio político en 24 horas y acordaron convocar elecciones en 30 días, decisiones para las que la AN no está facultada por la Constitución. Para no hablar de la ridícula ausencia del mandatario que declararon.

La AN se extralimitaba cada vez más en sus competencias y atropellaba las de otros poderes del Estado, cuando decidió juramentar a tres diputados cuya elección había sido anulada por el Consejo Nacional Electoral, que la consideró fraudulenta. Ante el reiterado atropello de la Constitución, es que el Tribunal Supremo, garante de su observancia, decide declararla en desacato y en el ínterin asumir algunas de sus funciones ante asuntos que requieren resolución urgente por interés social.

Bastaría que revocara la juramentación de los tres diputados para que cesara la situación de desacato. Pero no, prefiere acusar a Maduro de haber dado un “autogolpe”, cuando en realidad es la mayoría opositora la que mantiene una conducta golpista desde la misma instalación de la AN, que se retrotrae al golpe del 11 de abril de 2002, del cual son cómplices todos sus cabecillas más connotados. El “autogolpe” ha sido el pretexto para la nueva ola de protestas violentas, siempre apegadas, al igual que las de febrero de 2014, al “manual” del asesor de la CIA Gene Sharp y a las directivas de la Operación Venezuela Freedom 2 del Comando Sur yanqui.

En concordancia con la violencia opositora, sus exigencias son inaceptables por su carácter golpista: destituir a los jueces del Tribunal Supremo, convocar a elecciones de inmediato, liberar a los presuntos presos políticos y abrir un canal humanitario para asistir a la población. Puro cinismo. Es también el caso de la marcha convocada para el miércoles 26, cuyo supuesto objetivo era entregar una carta en la oficina del Defensor del Pueblo para solicitarle que –bajo descaradas amenazas– declare en falta grave a los jueces del Tribunal Supremo, requisito legal para que la AN los destituya.

El objetivo real era buscar derramamiento de sangre y una vez más lo consiguieron. Tarek Williamn Saab, defensor del Pueblo, ha declarado que la misiva ha sido entregada ya 15 veces por personeros opositores y desestimada por improcedente. Esta marcha, como siete anteriores que la oposición ha intentado conducir al centro de Caracas, no ha sido autorizada, como ocurre en otros países, donde se impide marchar en determinadas áreas. Aquí una explicación de por qué la prohibición.

Con el extremismo de derecha en el poder en Washington, la contrarrevolución tiene tres objetivos: asaltar el poder no importa el costo en vidas humanas y a la economía; impedir la recuperación económica y política de la Revolución Bolivariana en pleno curso, y ocultar su hundimiento político en un momento en que el chavismo ha ganado considerable fuerza, como lo demuestran sus movilizaciones de calle en comparación con las de los adversarios.

La hostilidad de la OEA, de varios gobiernos de derecha o atemorizados y la campaña mediática sin precedente contra Venezuela han contribuido mucho a estimular la demencia opositora. Un individuo mediocre, rencoroso y de baja estofa como Luis Almagro, ha terminado de descalificar a la OEA para tratar cualquier tema relacionado con la Patria de Bolívar.

Al fin y al cabo, el organismo siempre ha sido instrumento de la política injerencista y agresiva de Washington contra los gobiernos soberanos de Nuestramérica. El fin único de la oposición es derrocar el orden constitucional para volver al infierno neoliberal y a la represión masiva contra el pueblo. Mucho peor y más sangrienta que la ejercida después de “El caracazo”.

Angel Guerra  Angel Guerra Cabrera / La Jornada

Pasqualina Curcio: Al revés

Por: Pasqualina Curcio / 15yÚltimo.com

Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días [y en Venezuela], no necesitaría atravesar ningún espejo; le bastaría con asomarse a la ventana.

Eduardo Galeano

1. Venezuela es uno de los pocos países, si no el único, con un régimen dictatorial cuyo dictador ejerce la tiranía después de haber abandonado el cargo. Pero además, siendo dictador, se da un autogolpe: en enero de 2017, la Asamblea Nacional, con la votación de la representación mayoritariamente opositora al Gobierno Nacional, decidió que el presidente Nicolás Maduro había abandonado el cargo, un mes más tarde, los mismos representantes diputados, incorporaron en su discurso que estábamos ante la presencia de una dictadura encabezada por el presidente de la República (el mismo que abandonó el cargo un mes antes). Un mes más tarde, ya siendo dictador, y según los mismos representantes, este presidente dio un golpe de Estado.

2. Entre 1958 y 1998, en 40 años, se realizaron 24 procesos electorales, un promedio de 1 elección cada 2 años. Después de 1999, en 18 años, se han realizado 25 comicios, incluyendo referendos revocatorios y constitucionales, en promedio casi dos elecciones anuales. Ha habido 3 elecciones los últimos 4 años, desde 2013. Según los factores que actualmente hacen oposición al gobierno nacional, a partir de 1999 los venezolanos han estado sometidos a un régimen dictatorial, cada vez más tirano, sobre todo después de 2013.

3. De las más de 1.000 emisoras de radio y televisión a las que el gobierno les ha otorgado permisos para operar en el espectro electromagnético, el 67% son privadas, 28% están en manos de las comunidades y el 5% son de propiedad estatal. De los 108 diarios que hay, 97 son privados y 11 públicos. El 67% de la población venezolana tiene acceso a internet. Según los factores políticos que hacen oposición al gobierno nacional, en Venezuela no hay libertad de expresión.

4. El presidente de la República, en pleno ejercicio de sus funciones, en el marco del período presidencial de 6 años, ante actos de violencia de parte de factores locales, que buscan la desestabilización económica, social y política, ha convocado a un diálogo por la paz a los sectores de la oposición. La oposición no acude al llamado, prefiere promover actos de violencia en las calles. El presidente es un tirano y dictador, los demócratas son los de la oposición.

5. Todas las organizaciones políticas (los partidos) se encuentran en un proceso de renovación. Convocatoria realizada por uno de los cinco poderes públicos, el Consejo Nacional Electoral. Todos han acudido al llamado de renovación. Están en puerta las elecciones regionales y municipales. Mientras tanto, dirigentes y seguidores de los factores locales de oposición, vociferan: ¡Estamos en una dictadura!

6. En Venezuela se están violando todos los derechos humanos, hay que aplicarle la Carta Democrática Interamericana. Es lo que afirmaba en Washington, Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos. Simultáneamente, en Ginebra, la Organización de Naciones Unidas, aprobaba de manera abrumadora el Examen Periódico Universal presentado por Venezuela. Examen que tiene como objeto supervisar la situación de derechos humanos en cada uno de los 193 países miembros de esta organización.

7. La ultraderecha, que hace oposición al gobierno nacional, financia y promueve acciones de violencia y terrorismo: bloquea calles, avenidas y principales arterias viales; atenta contra escuelas y establecimientos de salud; en un acto fascista, terrorista y demencial se valen de mercenarios para asediar e incendiar el Hospital Materno Infantil “Hugo Chávez Frías” de El Valle, en el que hubo que evacuar a 58 neonatos y parturientas asfixiados por el humo. Según estos factores políticos de oposición, la responsabilidad es del gobierno nacional por controlar la situación, dispersar a los mercenarios y por evacuar a los niños y mujeres.

8. Hay escasez de algunos alimentos, medicamentos y productos de higiene. Las empresas encargadas de su producción, importación y distribución, las grandes transnacionales, han recibido, de parte del gobierno nacional, las divisas a tasa preferencial; han recibido la materia prima a precio subsidiado; se les ha incrementado el precio de los productos en casi 4.000% en menos de un año (2016); el pueblo venezolano hace largas colas para adquirir estos productos. Los bienes siguen sin aparecer en los anaqueles. En Venezuela esto no es ineficiencia de la empresa privada, es un fracaso del modelo socialista.

9. A pesar de que aumentó su precio 3.700% (pasó de 19,00 bolívares en marzo de 2016 a 700,00 bolívares en diciembre), cifra muy superior a la inflación anual, cientos de clientes hacen largas colas para adquirir la harina de maíz precocida para la arepa (el Pan de los venezolanos). Los dueños de las empresas, al ver a todos sus clientes haciendo largas colas para adquirir su marca, respondieron disminuyendo 80% la producción de la harina.

10. Se escucha en los programas de opinión de las radios, sobre todo aquellas con una línea editorial manifiestamente contraria al gobierno nacional: “Estamos en la peor crisis económica, requerimos ayuda humanitaria, nos estamos muriendo de hambre, no hay comida, exigimos que se abra el canal humanitario”. Luego se escucha: “Y ahora publicidad… los invitamos a visitar el Restaurant “X”, allí podrán degustar variedades en carnes y pescados, postres exquisitos, ubicado en la calle tal, lleve a toda su familia este fin de semana”… “Querido amigo, querida amiga, ¿se va de vacaciones esta Semana Santa?, no deje de pasar por el supermercado “Y”, allí encontrará todo lo que busca, variedad y frescura a buenos precios para disfrutar de unas excelentes vacaciones y descansar como usted lo merece”. Final de la publicidad: “Regresamos con nuestro invitado de hoy, experto en economía, y seguimos conversando acerca de la necesidad urgente de abrir el canal humanitario en Venezuela por la falta de alimentos”.

11. Los últimos 4 años los campesinos han abastecido de frutas, verduras, hortalizas al pueblo venezolano. Son pequeños productores del campo, sin mucha capacidad financiera para resistir situaciones económicas y financieras difíciles. Las grandes empresas nacionales y transnacionales de la agroindustria, grandes monopolios y oligopolios con capacidad de cartelizarse, y sin duda con gran músculo financiero, no han abastecido al pueblo a pesar de recibir materia prima subsidiada y divisas a tasa preferencial.

12. Entre 1980 y 1998, en el marco del sistema capitalista neoliberal, la pobreza aumentaba a la par del crecimiento económico. En 1999, con la aprobación popular de una nueva Constitución, cambia el modelo económico y social a uno de justicia social, desde ese año los aumentos de la producción implican disminución de la pobreza. Para algunos venezolanos fracasó el modelo socialista, el que se aprobó en 1999.

13. La principal empresa del Estado venezolano, Petróleos de Venezuela, provee del 95% de las divisas del país, el otro 4% corresponde a otras empresas del Estado. Las empresas privadas generan el 1% restante. En Venezuela, las empresas privadas son eficientes y exitosas, las del Estado son ineficientes.

14. En Venezuela, el valor de la moneda en el mercado ilegal es el marcador de los precios internos de la economía. Cuando son manipulados intencional y desproporcionadamente esos valores en los mercados ilegales inducen la inflación. El gobierno, ante la inflación inducida, para proteger el poder adquisitivo de la clase trabajadora, decreta aumentos de salarios. El responsable de la inflación es el gobierno por haber aumentado los salarios y no los terroristas de la economía que han manipulado 38.732% el tipo de cambio ilegal desde 2013 hasta la fecha.

15. La producción nacional per cápita en Venezuela los últimos 4 años es, en promedio, 9% mayor a la de los últimos 30 años. La tasa de desocupación, la históricamente más baja en 30 años, 6,6%. Venezuela está en la peor crisis y caos económicos.

16. Las principales industrias del sector farmacéutico, las que importan, producen y distribuyen más del 90% de los medicamentos y material médico quirúrgico en Venezuela, recibieron de parte del gobierno nacional y a tasa preferencial 1.660 millones de US$ en 2008 para importar los bienes. En 2015 recibieron 1.789 millones de US$ (más que en 2008). En 2008 no había escasez de medicinas, en 2015 sí. El responsable de que no haya medicinas es el gobierno.

17. La República canceló más de 60 mil millones de US$ por concepto de compromisos de deuda externa durante los últimos 4 años. Lo hizo de manera completa y puntual. Venezuela es calificada como el país con mayor índice de riesgo financiero en el mundo.

18. El Citibank decidió de manera repentina cerrar las cuentas bancarias del gobierno nacional mediante las que se realizaban los pagos y transferencias para cumplir con los compromisos financieros y comerciales en el exterior. La razón fue que el Estado venezolano es muy riesgoso. Citibank no cerró las cuentas de los particulares privados. Quizás el Estado venezolano es muy riesgoso porque cuenta con la principal reserva de petróleo a nivel mundial, la segunda de gas, la de agua dulce, coltán, diamantes, oro, y otros recursos más. Tal condición debe implicar mucho riesgo para el Citibank.

19. En el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, sede del Poder Ejecutivo, un 12 de abril de 2002, se autoproclamaba como presidente de la República Pedro Carmona Estanga, luego de dar un golpe de Estado al presidente Hugo Chávez. En el evento de autoproclamación, se leyó el siguiente decreto: “Se suspenden de sus cargos a los diputados principales y suplentes a la Asamblea Nacional, se destituyen de sus cargos al presidente y demás magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, así como al fiscal general de la República, al contralor general de la República, al defensor del pueblo, y a los miembros del Consejo Nacional Electoral”. Los presentes en el acto en el que se disolvieron todos los poderes públicos mediante un decreto que constituye la mayor ofensa a la Constitución Nacional, gritaban emocionados: “¡libertad y democracia!”.

20. Quienes gritaban “¡libertad y democracia!”, un 12 de abril de 2002 en el Salón Ayacucho, aprueban hoy el supuesto abandono del cargo del presidente de la República. Son los que hoy gritan “¡abajo el dictador!”, refiriéndose al presidente constitucionalmente electo con la mayoría de los votos del pueblo venezolano. Ante los ojos de algunos, ellos son los demócratas.

21. Se escucha a algunos venezolanos, quizás confundidos o mal informados: “Ojalá y el Comando Sur de los Estados Unidos termine de tomar la decisión de invadirnos, así acaba con este modelo fracasado, y el país prosperaría”. Irak, Libia y Siria, por mencionar algunos países bombardeados e invadidos por Estados Unidos, se encuentran en guerra, no han prosperado, están destruidos. ¿Tendrán algún ejemplo de país invadido por Estados Unidos que haya prosperado?

22. Venezuela es una amenaza extraordinaria e inusual para los intereses de Estados Unidos. Eso decretó Barack Obama, presidente del imperio y de la gran potencia militar mundial, responsable de invasiones y de guerras.

Los venezolanos patriotas, pueblo de paz, insistimos que es al revés.

Pasqualina Prof. Pasqualina Curcio / 15yÚltimo.com

Las marchas de Troya

Por: Alberto Aranguibel B.

Diametralmente opuesto a lo que sucede en el resto del mundo, la inmensa mayoría de las tomas fotográficas y de videos que registran el curso de las manifestaciones públicas de la oposición, dan cuenta de una constante de violencia que en vez de ser desatada por los cuerpos policiales surge siempre del seno de las concentraciones.

Ciertamente hay casos de eventuales abusos por parte de uno que otro funcionario al que se le va de control la situación, generalmente por culpa de la misma violencia que surge de entre las marchas opositoras. Pero ni con mucho puede ser equiparado ese abuso puntual con el desbordamiento persistente de la furia incendiaria de los grupos de choque que la oposición prepara siempre para desatar el caos y la destrucción en cada movilización.

Un fenómeno tan persistente desde hace ya más de quince años, que la manipulación mediática que sirve a los intereses golpistas de esa oposición no puede negarlo de ninguna manera, por más que pretenda tergiversar la realidad de los hechos con montajes y mentiras prefabricadas.

El esquema de la premeditación de la violencia resulta perfectamente claro, no tanto por las declaraciones de los terroristas que son capturados “in fraganti” en todos esos eventos incendiarios, sino por lo escueto de su formato.

Son marchas concebidas como caballos de Troya, que aparentan ser pacíficas porque son convocadas públicamente como actos cívicos amparados en la Constitución y las Leyes, pero cuyo propósito verdadero es ocultar entre la gente inocente que atiende de buena fe el llamado a expresarse libremente en las calles, a los mercenarios entrenados con el específico propósito de generar el caos y la destrucción.

Por eso las víctimas que genera ese terrorismo, desatado sin el más mínimo sentido de la responsabilidad por el liderazgo insensato y criminal de la derecha venezolana, son siempre jóvenes cuya culpa en los delitos en los que terminan envueltos es inducida por sus propios dirigentes y no por cuerpo de seguridad alguno, como siempre quieren ponerlo.

Cuando se examina con detenimiento la constante de la violencia desatada siempre desde dentro de esas movilizaciones, se concluye sin posibilidad de duda alguna, que la mismas no han sido nunca manifestaciones cívicas sino fachadas del terror inexorable y recurrente que ellas entrañan.

En la derecha la marcha cívica no existe.

@SoyAranguibel

Arrecheras prefabricadas

Por: Alberto Aranguibel B.

Cristo construyó su iglesia a partir de la atención que le brindó a los miles de desamparados del pueblo de Israel que imploraban justicia.

Lenín respondió al llamado del campesinado oprimido que desde tiempo inmemorial se rebelaba en torrentes contra el zarismo.

Mao se puso al frente del clamor popular de millones contra las dinastías.

Chávez surgió como producto de las luchas desenfrenadas de un pueblo que desde un veintisiete de febrero dejaba ver que ya no era capaz de contener su furia.

En cambio la lucha de la oposición venezolana consiste en lo contrario; en buscar desesperadamente que la gente se arreche.

Cuando se examina con detenimiento el comportamiento opositor de los últimos dieciocho años, se encontrará sin ninguna dificultad que la totalidad de su accionar consiste en exigirle a su propia militancia que deje de lado la indiferencia. Que si no se compromete en la lucha contra la revolución no habrá posibilidad alguna de éxito para ellos.

En las urbanizaciones del este claman a gritos por altoparlantes y en impactantes pancartas que hay que salir a la calle. Que si no superan el miedo jamás saldrán del gobierno bolivariano. Que enfrenten a la Guardia Nacional sin temor, que la provoquen, la insulten y la humillen, así como les piden que se rebelen contra toda autoridad o Poder del Estado.

El más desquiciado de sus dirigentes, un cagalitroso golpista contumaz y fracasado, se desgañita en insultos y ofensas contra todo funcionario de la GNB o de la Policía Nacional que se le aparezca por la calle, y les pide a gritos a los transeúntes que se bajen de sus carros y lo acompañen en sus histéricas refriegas, pero nadie le hace caso sino que le toman fotos y videos como a cualquier otra curiosidad zoológica.

Es proverbial la neurótica impostura de su perpetuo candidato presidencial mandando a la gente a descargar su arrechera contra el mundo. Pero solo unos cuantos salieron a dar muerte a 12 hombres y niños del pueblo.

Su mejor amigo, hoy preso tras las rejas de Ramo Verde, sí lo logró. Su llamado le costo la vida a 43 venezolanos y la lesión grave a más de 800.

Por su crasa ineptitud y escaso sentido del ridículo, no se percatan de que en realidad lo que dicen con su invariable llamado a la rabia es que desprecian a su propia militancia ofendiéndola y acusándola persistentemente de cobarde.

Y, lo que es más revelador: dejan perfectamente claro que la arrechera que dicen atender, en verdad quienes la fabrican son ellos.