¿Lenguaje revolucionario o lo contrario?

Por: Alberto Aranguibel B.

La sensación de avance de la contrarrevolución que tiene la derecha nacional e internacional, así como también mucha gente en las filas revolucionarias, no deriva exclusivamente del circunstancial triunfo electoral de las pasadas elecciones parlamentarias.

Como es perfectamente innegable para cualquiera, esas elecciones no fueron ganadas por la oposición sino por los bachaqueros, que son quienes han desatado la furia especulativa que ha puesto a la mayoría de los venezolanos a sufrir el infernal martirio del desabastecimiento y de las colas para tratar de obtener los productos de primera necesidad.

La absurda idea de que la revolución estaría en una suerte de postrimería política frente a la cada vez más precaria, desorganizada e irresponsable oposición venezolana, está determinada fundamentalmente por la guerra comunicacional que desde hace casi dos décadas se ha desatado de la manera más inclemente contra los gobiernos revolucionarios del comandante Chávez y ahora del presidente Maduro.

Por supuesto que la televisión siembra ideas y posiciona mensajes en la sociedad. De no ser así, no existiría la publicidad, cuyo único propósito es precisamente el de alienar a la gente en función de un discurso determinado ya sea comercial o político.

La burguesía cuenta con esa poderosa herramienta y su labor no puede ser otra que la de utilizarla para imponer un pensamiento que convenga a sus intereses. Eso está claro.

El problema es qué hace la revolución reforzando ese discurso y esos valores contrarrevolucionarios de manera tan sistemática como hace no solo el Minci y el sistemas de medios públicos, sino la totalidad de la dirigencia chavista y los articulistas revolucionarios, que todos, sin excepción, le hacen el favor a la oposición de convertir una consulta popular de carácter eminentemente consultivo en un acto oficial de suspensión del mandato del presidente.

Para todo revolucionario el evento al que aspira la oposición en su intento por derrocar al gobierno debe ser un “eventual referéndum consultivo”. Seguir hablando de “revocatorio” es hacerle creer a la gente que el mismo es solo una simple formalización de un negado triunfo de la derecha.

O aprendemos a hacer comunicación revolucionaria o nos jodemos. Así de simple.

@SoyAranguibel

Aranguibel: “El chavismo jamás se propuso una hegemonía comunicacional”

– El periodista Mario Villegas anunció este domingo 1 de junio, en su prestigiosa columna dominical “Puño y Letra“, publicada semanalmente en el diario 2001, que tomará un “receso necesario por razones fundamentales de salud“, con lo cual su trabajo no saldrá más a la luz pública en ese medio… ¡por ahora!, decimos nosotros. En la segunda parte de esta entrega, el comunicador nos privilegia con una entrevista sobre la situación de los medios de comunicación en el país, que publicamos a continuación –

Mario-Villegas

Por: Mario Villegas / 2001 01 de junio de 2014.-

-¿Por qué dice que hoy en día los medios generan más malestar que bienestar a la sociedad?

-El modelo consumista que promueve el contenido mediático obedece a los particulares intereses no de la gente sino del gran capital, con lo cual se genera una sociedad de seres frustrados que son presa fácil de la chabacanería, la violencia y los antivalores que los medios venden como mercancía. Si a eso se le suma el afán por convertir las guerras en espectáculos, veremos que es mayor el daño que el beneficio que aportan a la sociedad.

-¿Fracasó o marcha con éxito la hegemonía comunicacional que se propuso el chavismo?

-En ningún momento la revolución bolivariana se propuso la construcción de una hegemonía comunicacional. En Venezuela más del 85 por ciento de los medios sigue en manos privadas y cada uno adelante su trabajo con la más entera libertad e independencia.

-¿El canal 8 y demás medios oficiales deben o no abrir sus puertas a las voces opositoras?

-Hasta donde tengo entendido, esas puertas siempre han estado abiertas. Lo que creo es que la oposición no tiene interés en comunicar un mensaje, sino usar los medios para descargar infundios y acusaciones destempladas contra el gobierno. Y para eso ninguna democracia en el mundo ofrece espacios.

-¿Es imaginable una Conferencia de Paz del presidente Nicolás Maduro con el gremio periodístico?

-El Presidente ha convocado a todos los sectores, como las bandas armadas con las cuales se ha adelantado un inédito programa de pacificación. En el caso de los periodistas hay que señalar que la confrontación no es con ellos sino con los dueños de los medios, que fue a quienes el Presidente llamó en primer lugar.

-¿Satisfecho con la formación académica de los comunicadores sociales?

-En Venezuela los comunicadores sociales se están formando más con la realidad de la calle que con los pensa de estudios. El debate y la movilización social en nuestro país es un laboratorio a cielo abierto.

-¿Cuál es el destino que vislumbras para los 30 o 40 mil jóvenes que estudian comunicación social?

-Hace años le escuché decir a Mercedes Pulido, entonces representante de Venezuela en la Unesco, que consideraba a la educación como el gran fracaso de la humanidad, porque formaba pero no aseguraba la inserción profesional del individuo en el sistema productivo. Eso lo percibí una vez en el Aula Magna cuando veía a los jóvenes que subían como bachilleres por un lado del escenario a recibir su título y por el otro bajaban graduados de desempleados. El reto es muy grande, es de toda la humanidad.

-¿Se ha perdido la visión crítica y autocrítica en la actuación de los periodistas chavistas?

-Nunca antes como en la revolución se desarrolló tanto el carácter crítico del periodismo. En el medio privado eso fue siempre una ilusión frustrada.

-¿Cuál o cuáles son, entre todos los medios públicos y privados en Venezuela, el modelo que más se acerca al ideal con el que usted sueña?

-No existe todavía.

-¿Debe el gobierno recortar el gasto en propaganda y destinar esos recursos a los programas sociales?

-El mensaje que hoy vemos en los medios del Estado no es propaganda, sino comunicación de la gestión de gobierno, a la cual tiene derecho el pueblo por mandato constitucional.

-¿Se extinguieron o siguen vivas dentro del chavismo las tendencias extremistas denunciadas una vez por el presidente Nicolás Maduro?

-Como rezaba aquel viejo chiste de las hormiguitas en la montaña… no se ven, porque son muy diminutas, pero a veces se les sienten los ronquidos.

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mariovillegas100@gmail.com / Twitter: @mario_villegas

La nueva Venezuela necesita de una nueva comunicación

comunic popular
Aram Aharonian (ALAI AMLATINA, 23/01/2013)

Venezuela asiste a la consolidación de una nueva identidad política, el chavismo, que trata de definir desde sus consensos internos hasta sus diferencias con los adversarios, y a construir un nuevo relato de país, la nueva narrativa de identificación popular –superando definitivamente el del puntofijismo- y señas identificatorias propias.

Las nuevas realidades imponen nuevas estrategias y tácticas y también políticas que mantengan unido el cuerpo social, habida cuenta del fracaso sistemático de la (falta de) política comunicacional. Hay que repensar, desde el chavismo, la forma de información y de comunicación.

El riesgo de desaparición física (o de accionar político directo de Chávez) parece ser oportunidad para abordar desde el chavismo el postergado debate de articular un liderazgo más colectivo donde diversas figuras compartan la vocería mediática. Y para definir una política informativa, teniendo en cuenta que, entre otras herramientas comunicacionales, seguramente llegue a su fin el Aló Presidente.

La nueva etapa comenzó el 8 de diciembre, cuando Hugo Chávez presentó –según palabras del sociólogo Javier Biardeau– su “testamento político”, y cambió la política comunicacional oficial y el manejo sobre la salud del Presidente.

Pero, ¿y la oposición? Hasta ahora, la mayoría de los medios de comunicación comerciales han manejado con un alto grado de irresponsabilidad y perversión la salud de Chávez y la situación institucional del país.

Pese a que las nueva realidad del país impone nuevas estrategias y tácticas, nuevos lenguajes y protagonistas, en el futuro previsible los medios privados prolongarán seguramente sus políticas, sus posiciones, su escogencia de temas y de tratamientos, comportándose como actores políticos y actores con intereses financieros. Son corporaciones mediáticas, no les interesa la sociedad, la realidad y mucho menos la verdad.

Los acontecimientos que se sucedieron en los primeros días de enero parecen haber consolidado tanto el chavismo -por un lado- como la espiral de odio y violencia que se ha apoderado de la oposición, sobre todo en la mayoría de los medios privados, que han mantenido desde el 2001 mensajes y códigos invariables que intentan suplantar a los partidos por los propios medios, y en que éstos asuman paulatinamente los poderes del Estado.

Como difusores de los puntos de vista de propietarios y anunciantes, es improbable que los medios privados modifiquen su mensaje mientras los gremios patronales no cambien su política, es decir, sus intereses, que apuntan al control total del Estado a través de sus circuitos comunicacionales o de políticos manejados por éstos, señala Luis Britto García.

¿Cómo informarán los medios privados de los planteamientos institucionalistas surgidos desde algunos de los principales voceros de la oposición? ¿Los invisibilizarán?

El reordenamiento político

En Venezuela se ha venido produciendo una reordenación del campo político en torno a la figura del presidente Hugo Chávez, superando la conexión directa y la identificación cuasi religiosa entre el líder y buena parte del pueblo.

Muchos siguen declamando sobre el carácter religioso del liderazgo de Chávez y el endiosamiento por parte de sus seguidores, pero muy poco se ha dicho sobre ese extraño fenómeno psicológico de sus detractores que lo ha convertido en el propio Mefistófeles, explicación “científica” de todas las calamidades del país y responsable de todos los vicios de nuestra política, señala el opositor Leopoldo Puchi.

La grave enfermedad crea ansiedad y desequilibrios en el cuerpo social, más aún si se trata de un liderazgo que ha removido las aguas del conflicto social venezolano y en el que se sienten representados vastos sectores populares. La carga emocional, no puede ser ignorada y esta delicada situación política debió y debe manejarse con suma responsabilidad y sensatez por los círculos dirigentes.

Sin embargo, es perturbador que la Conferencia Episcopal abriera el fuego hablando de “una interpretación acomodaticia de la Constitución” y anunciando, como consecuencia, un escenario de violencia. La Iglesia perdió otra oportunidad de jugar un papel de mediación política, como sostén a las instituciones

También hubo apresuramiento desde el oficialismo, hablando de un criterio de continuidad antes de que se expidiera el Tribunal Supremo de Justicia, e, incluso, sembrando dudas sobre la obligatoriedad de convocar a elecciones, en caso de falta absoluta.

Son lamentables expresiones –y campañas- surgidas del antichavismo nacional e internacional, ya que en ningún caso la sentencia puede ser catalogada de “convalidación de una usurpación”, como si la oposición hubiese sido despojada abusivamente de un poder que le perteneciera por derecho. Hasta la OEA sabe que es imposible sustentar que el chavismo sigue en el poder porque ha dado un golpe de Estado: acaba de ganar las elecciones presidenciales del 7 de octubre y las de gobernadores en diciembre.

La derecha regional e internacional aparece con mucha más capacidad de percepción política, más consciente del peligro que supone Chávez, el chavismo y la actual Venezuela. El uso sistemático del «latifundio mediático» a su servicio para desprestigiar a Venezuela es el mejor exponente.

En la última década se han producido hechos relevantes, Seguir leyendo “La nueva Venezuela necesita de una nueva comunicación”