Aranguibel en Globovisión: “La suspensión de Sin Tapujos fue superada y el programa retorna al aire”

En el programa “Vladimir a la 1“, que se transmite a diario por el canal Globovisión, el analista Alberto Aranguibel explica las razones que lo llevaron a renunciar este jueves 19 de junio de 2014 a la conducción de su programa de radio Sin Tapujos, transmitido de lunes a viernes a las 6:00 AM por YVKE Mundial, 550 AM y 94.5 FM de Caracas, así como la forma en que se superó el impasse mediante la intervención de la Ministra de Comunicación e Información, Delcy Rodríguez, y de la Presidenta del Sistema de Radios del Estado, Lic. Desirée Santos Amaral, permitiendo que el espacio retorne a sus transmisiones regulares.

Como se supo hoy a través de las redes sociales, el conductor renunció públicamente a su labor como analista diario de la emisora, ante el irrespeto del cual fue objeto por parte de la Gerencia de Producción, que lanzó música sobre la disertación todavía no concluida del analista sobre la carta dada a conocer por el ex-ministro Giordani como explicación de su salida del Gabinete Ejecutivo.

Sostiene así mismo que la polémica carta ante el país atribuida al ex-ministro Jorge Giordani no debe haber sido escrita por él (salvo que haya sido en un arrebato de ofuscación), en virtud de la inmensa cantidad de inconsistencias, errores y contradicciones que expresa la misma.

Aranguibel en Unión Radio: “El gran derrotado del 8-D es Capriles Radonski”

VENEZUELA-ELECTION/

Alberto Aranguibel afirma en entrevista con Eduardo Rodríguez en Unión Radio el 09 de diciembre de 2013, que el gran derrotado de las elecciones municipales celebradas el 8-D en Venezuela, es Henrique Capriles, fundamentalmente por su terco empeño en secuestrar el proceso para convertirlo en plebiscito.

Oiga aquí la entrevista completa:

Ideología o muerte

El aspecto más importante en el resultado de las pasadas elecciones presidenciales es sin lugar a dudas el avasallante triunfo de la Revolución Bolivariana frente al inmenso esfuerzo del imperio norteamericano por derrotar el proyecto de país independiente y soberano que nos hemos propuesto construir bajo la guía y el liderazgo del Comandante Chávez.

La oposición, torpe y atrabiliaria como es, fracasa de nuevo por su propia ineptitud para construir un liderazgo verdadero capaz de presentar una fórmula viable y creíble como alternativa al proyecto de justicia e igualdad social que el socialismo bolivariano comprende.

El absurdo fenómeno de sectores populares que terminan votando por esa insustancial propuesta de la derecha, es con toda seguridad el otro aspecto más relevante.

Encantados con el sensiblero y falso discurso de la unidad nacional, esos electores de los barrios se separan de su propia gente para ir a votar por los ricos con los cuales nada tienen en común. Es absolutamente irracional suponer que quienes generan la exclusión y la miseria se conduelan en verdad con el dolor del excluido. Pero hay pobres que lo creen.

La explicación a ese fenómeno es la falta de atención del PSUV a la formación ideológica. Es evidente que un pobre, un trabajador del campo o un mecánico del barrio que vota por la oligarquía, padece una profunda carencia de formación ideológica, que es precisamente el área de oportunidad que tendría la mayor organización política del país.

La maquinaria revolucionaria no puede orientarse solo a la movilización de la militancia para el evento electoral. De eso se habló hasta la saciedad en el debate de las cinco líneas estratégicas de acción política que Chávez presentó al partido hace meses. El desprecio al debate ideológico en la revolución se ve hasta en el uso indebido de los instrumentos de lucha. Mi programa de radio, por ejemplo, hubo de ser sacado del aire porque la directiva de la “emisora revolucionaria” considera que lo que quiere el pueblo es oír salsa y no reflexión política.

Lo que queda claro cuando vemos que Capriles obtiene la alarmante cifra de casi veinte mil votos en la combativa parroquia 23 de Enero, es que esa gente tal vez esté oyendo mucha salsa pero quizás muy poco socialismo.