Bumerang panóptico

Por: Alberto Aranguibel B.

Que la cultura norteamericana tiene mucho de la narrativa cinematográfica con la que Hollywood concibe el mundo no es ninguna novedad.

A lo largo de casi un siglo, la llamada “Meca del cine” ha creado una manera no solo de ver la realidad sino de imaginar y entender el universo, convirtiéndose en la más poderosa industria jamás creada para la generación y modificación de conductas en el ser humano, mediante la inoculación sistemática de conceptos e ideologías afines al modelo neoliberal capitalista que rige a la lógica imperialista de los Estados Unidos.

En su empeño de dominación planetaria, su mayor obstáculo ha sido siempre la idea de soberanía que orienta a los pueblos del mundo en la búsqueda de su bienestar y de su progreso. A través del tiempo, Hollywood ha construido toda una cultura de banalización, y estigmatización incluso, de esa idea, a través de un relato perfectamente calculado para hacer que los pueblos la desestimen y la rechacen como perniciosa y hasta atentatoria contra los derechos del ser humano a la libertad y al libre discernimiento.

El tema de la guerra y las revueltas o estallidos sociales fue el escogido por esa industria para escenificar el conflicto que debe sortear la humanidad para alcanzar la utopía del mundo del que hablara siempre la ciencia ficción, en el que la pobreza era desplazada por el maravilloso estadio de la felicidad absoluta, a costa, eso sí, del inevitable sacrificio de millones de seres humanos en favor del desarrollo.

A ese mundo de bienestar para unos pocos surgido del sometimiento o exterminio de millones de vidas, controladas por un despótico líder planetario que ha acabado con toda noción de soberanía, es a lo que se le denomina “mundo distópico”. Que por lo general es finalmente derrocado por el más grande estallido social jamás visto.

Algo así como lo que experimenta hoy Estados Unidos, que, en medio de la explosión de protestas contra la brutalidad policial en ese país, ha tenido que esconder a su presidente en el famoso bunker de la Casa Blanca para resguardarlo de la violencia.

Exactamente como lo planteó siempre el cine para alentar el derrocamiento de gobiernos como fórmula de salvación. Solo que Hollywood no lo vio nunca en la capital del imperio sino en el tercer mundo.

@SoyAranguibel