Transformar la comunicación

Por: Alberto Aranguibel B.

Clausura hoy en Caracas el que quizás sea el evento más significativo de todos cuantos se hayan realizado en el mundo en relación con la comunicación social y los retos que la misma tiene en virtud del papel que desempeña hoy la comunicación en la definición del rumbo y de la vida misma para la sociedad contemporánea.

Para nadie es mentira el peso que tiene la comunicación ya no solo en el debate y la difusión del conocimiento y de las ideas de la más variada índole, sino en el devenir mismo de la democracia, amenazada como está por las fórmulas alternativas de control del Estado que surgen desde los sectores procapitalistas que promueven la reedición de las vetustas tesis del libre mercado y la reducción o extinción del Estado Nación como entidad y centro de desenvolvimiento de la sociedad.

Las formas de democracia totalitaria que propone principalmente los Estados Unidos, y que copian al calco los países que hoy se rinden sumisos a los designios imperiales, con las obvias limitaciones (económicas, industriales, tecnológicas, etc.) de la mayoría de ellos en términos de competitividad frente al gigante del norte, hablan por sí mismas de la seria amenaza que se cierne sobre la humanidad a medida que la ilusoria narrativa del imaginario confort que supuestamente ofrece el capitalismo logra seducir a sectores de la sociedad que en la exposición al perverso discurso mediático terminan sometidos y desmovilizados en sus luchas por la justicia y la igualdad.

El viejo relato de la izquierda sobre la necesaria democratización de los medios, referido exclusivamente a la lucha por la conquista del control de los medios de comunicación por parte del poder popular, se abre hoy a nuevos niveles y escenarios, en los cuales el lenguaje mismo, los códigos semánticos, la estructura del discurso simbólico, deben ser considerados como sujetos susceptibles de transformación, si efectivamente lo que se pone en juego son procesos revolucionarios auténticos y profundos, en términos ya no solo económicos o materiales, sino culturales, políticos y sociales, como los que anuncia la explosión popular que se pone de manifiesto hoy en Latinoamérica.

Por primera vez en la historia se reúnen voceros de la comunicación de tantos países para reflexionar y proponer soluciones viables al respecto, tal como sucede hoy en Caracas.

Ahora hablan los pueblos.

 

@SoyAranguibel

Aranguibel en Kys FM: “Las elecciones internas del PSUV fueron un éxito”

Alberto Aranguibel en entrevista con Carlos Román Chalbaud por Kys FM este lunes 24 de noviembre de 2014: “Las elecciones del PSUV fueron todo un éxito”

Oiga aquí la entrevista completa:

PARA SMARTPHONES

¿Autocríticos a autocráticos?

autocrático

Por: Alberto Aranguibel B. / Últimas Noticias 28 de junio de 2014

La modalidad de “autocrítica” que han querido imponer en el debate político los sectores ultra izquierdosos empeñados hoy en destruir el proceso revolucionario que nos legara el Comandante Chávez, se caracteriza fundamentalmente por la soberbia persistente en su discurso, referida ya no solo al empeño en juzgar a los demás dejándose siempre del lado de afuera de las acusaciones que pretenden verter contra los revolucionarios a diestra y siniestra, sin fundamentos y cargadas de infundios, ni a la insolente descalificación a toda respuesta que se le oponga, con epítetos que van desde “sumiso” hasta “lamebotas” contra quien tan siquiera se atreva a comentar sus infamias contra el proyecto que hoy los venezolanos construimos, sino por su insolente desprecio a las luchas y conquistas del pueblo y al costo político que su despropósito conlleva.

La carga de irrespeto a la figura del Presidente que comprenden los cuestionamientos que desde ese sector se hacen, unos de manera soterrada otros de manera más abierta, amén de la carga de inexactitudes y manipulaciones sobre la acción del gobierno, justo en el momento en que la derecha concentra todo sus ataques en la solicitud de renuncia del primer mandatario nacional, no persigue corrección alguna de orientación en las políticas del Estado, como tanto piden de la boca para afuera (o de las teclas para afuera) sino la ingobernabilidad y la desestabilización para demostrar sus argumentos y medir su supuesto peso político frente al gobierno. La búsqueda de la profecía autocumplida y la satisfacción de la soberbia.

Es el viejo modo de ser revolucionario que prevaleció en el pasado, caracterizado por el afán divisionista y la arrogancia academicista de los que habló con perfecta precisión el presidente Maduro en Maracay.

El revolucionario del hoy ya no es esa entelequia de las glorias frustradas que por esas mismas inconsecuencias jamás ayudaron al pueblo a alcanzar la victoria, sino el chavista patriota que el Comandante Chávez formó a partir de una avanzada concepción humanista y profundamente amorosa como la que profesa y constituye hoy la base militante de la revolución bolivariana.

Quienes arriman la brasa a la sardina de la derecha buscando imponer sus razones, más que revolucionarios son irresponsables.

Ultimas Noticias: Expertos discrepan sobre efectos de las decisiones para el 8D

Aranguibel y Romero evalúan los últimos anuncios frente a las municipales

Expertos discrepan sobre efectos de las decisiones para el 8D
(Créditos: Archivo UN)

ÚN 11_11_2013| Marco Ruiz.-  Los efectos de las medidas contra la especulación que ha anunciado el presidente Nicolás Maduro generan duda entre los expertos consultados por ÚN. Hay coincidencia en que terminarán incidiendo en los resultados de los comicios municipales, aunque para Alberto Aranguibel se trata de un efecto secundario, mientras que para Carlos Romero pueden convertirse en un elemento desmovilizador de electores. Aranguibel está seguro de que el resultado no estará determinado por los hechos de los últimos días, “se va a decidir por lo que durante años ha venido pasando en el país y es la consolidación de una única fuerza política verdadera, la fuerza de la revolución bolivariana. Aquí lo único que en términos ideológicos ha crecido es el socialismo”.

Frente a las presiones contra los comerciantes, Aranguibel estima que “la valoración va a ser mucho más clara y más positiva hacia la gestión de Maduro en la medida en que pasen los días”, dijo. Agregó que, a diferencia de lo que ocurrió al principio de su mandato, ha crecido la credibilidad en el Presidente y “se ha demostrado que es capaz de asumir y continuar el proyecto de Hugo Chávez”.

“Los que están yendo a hacer las colas son en muchos casos personas de oposición. Hay ahí una evolución, por llamarlo de alguna manera, de la percepción sobre esa capacidad de Maduro de dar respuesta y garantizar el acceso a bienes a precios justos”, aseguró.

“Se constata con lo que ha sucedido que, efectivamente, hay una guerra económica y no una crisis económica”, comentó Aranguibel.

El también analista Carlos Romero opina que habrá incidencia en el comportamiento de los electores, pero señala que lo primero que se asoma es “una posibilidad de una gran abstención porque no se observan condiciones de seguridad ni de confianza”.

“En nada contribuyen a la convivencia y al ambiente positivo que deben tener las elecciones municipales. Que los ciudadanos tengan miedo y no voten afecta a todos los sectores políticos”, agregó.

Romero alertó que se trata de un juego peligroso motivado por no tener la certeza de contar con la mayoría de los votos, pero “no hay justificación para aceptar este juego de la sicología social que se le puede ir de las manos al propio Gobierno”.

“El Gobierno está jugando con fuego al intentar socavar las bases del orden público y de la convivencia social. Haber atacado y amenazado de esa manera a los comerciantes, ha estimulado las pasiones humanas como el medio, el egoísmo y en general el descontrol social, de manera irresponsable”, manifestó.

La loca carrera contra el voto

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A medida que el PSUV da muestras de su dimensión como partido de masas, no solo movilizando a su militancia de manera efectiva en los eventos del Febrero Rebelde, que en esta oportunidad opera como fastuoso preámbulo para las elecciones municipales de alcaldes y concejales (última en esta fase de la batería de elecciones en las que los venezolanos medirán definitivamente la correlación de las fuerzas políticas nacionales), sino con las cientos de asambleas populares para seleccionar a sus candidatos por la base, como corresponde constitucionalmente a los partidos políticos, la oposición, en vez de apurar la solución del agudo problema de las candidaturas que deberá presentar a esa importante elección, se concentra en un debate bizantino hacia lo interno del antichavismo para tratar de resolver el absurdo asunto de una candidatura presidencial que no está planteada en este momento, con lo cual evidencia que su carrera, como siempre, no es contra el tiempo sino contra el voto.

Aferrada a la enfermedad del Presidente, demuestra que su mayor necesidad es la de acelerar la posibilidad de una elección por la primera magistratura. En primer término porque su interés no ha sido nunca el gobierno local como instancia de poder, sino el control del centro de las decisiones en la administración de los recursos públicos (y muy fundamentalmente de los dineros públicos). Y luego porque el único activo real del que disponía hasta ahora era una candidatura en la que invirtió ya todo lo que disponía en capacidad comunicacional y de construcción de imagen desde hace más de un año, pero que fracasó rotundamente porque evidentemente sus defectos eran mucho mayores que sus escasas virtudes.

En esa loca carrera por tratar de encontrar ahora otra opción que les permita quebrar la tendencia ascendente del chavismo, un crecimiento sustancial como lo prueban las últimas elecciones y lo corroboran los resultados de los más recientes estudios de opinión que reflejan un importante incremento en la valoración de la gestión del gobierno, la oposición se desboca en una discusión extemporánea que solo hace aflorar de nuevo sus inconsistencias y diferencias internas.

Evidentemente no habrá primarias en la oposición.

Otra vez de espaldas al pueblo.

Ideología o muerte

El aspecto más importante en el resultado de las pasadas elecciones presidenciales es sin lugar a dudas el avasallante triunfo de la Revolución Bolivariana frente al inmenso esfuerzo del imperio norteamericano por derrotar el proyecto de país independiente y soberano que nos hemos propuesto construir bajo la guía y el liderazgo del Comandante Chávez.

La oposición, torpe y atrabiliaria como es, fracasa de nuevo por su propia ineptitud para construir un liderazgo verdadero capaz de presentar una fórmula viable y creíble como alternativa al proyecto de justicia e igualdad social que el socialismo bolivariano comprende.

El absurdo fenómeno de sectores populares que terminan votando por esa insustancial propuesta de la derecha, es con toda seguridad el otro aspecto más relevante.

Encantados con el sensiblero y falso discurso de la unidad nacional, esos electores de los barrios se separan de su propia gente para ir a votar por los ricos con los cuales nada tienen en común. Es absolutamente irracional suponer que quienes generan la exclusión y la miseria se conduelan en verdad con el dolor del excluido. Pero hay pobres que lo creen.

La explicación a ese fenómeno es la falta de atención del PSUV a la formación ideológica. Es evidente que un pobre, un trabajador del campo o un mecánico del barrio que vota por la oligarquía, padece una profunda carencia de formación ideológica, que es precisamente el área de oportunidad que tendría la mayor organización política del país.

La maquinaria revolucionaria no puede orientarse solo a la movilización de la militancia para el evento electoral. De eso se habló hasta la saciedad en el debate de las cinco líneas estratégicas de acción política que Chávez presentó al partido hace meses. El desprecio al debate ideológico en la revolución se ve hasta en el uso indebido de los instrumentos de lucha. Mi programa de radio, por ejemplo, hubo de ser sacado del aire porque la directiva de la “emisora revolucionaria” considera que lo que quiere el pueblo es oír salsa y no reflexión política.

Lo que queda claro cuando vemos que Capriles obtiene la alarmante cifra de casi veinte mil votos en la combativa parroquia 23 de Enero, es que esa gente tal vez esté oyendo mucha salsa pero quizás muy poco socialismo.