Laila Tajeldine: EEUU es el país más atrasado en Derechos Humanos

Por: Laila Tajeldine
(publicado inicialmente el 20 / 04 / 2015)

Estados Unidos tiene una dimensión territorial de 9,38 millones de kilómetros cuadrados, donde habitan más de 300 millones de personas y representa una de las economías más grandes del mundo. Sin embargo, se constituye como una de las naciones con mayor retraso en materia de derechos humanos.

La actual Constitución de Estados Unidos fue adoptada en 1787 y enmendada veintisiete veces desde 1791 a 1992, aunque muchas de sus enmiendas no fueron ratificadas, como la enmienda de prohibición de trabajo de menores y la enmienda de prohibición de discriminación entre hombres y mujeres.

Por impedimento legislativo Estados Unidos no es parte de múltiples tratados de derechos humanos, como lo son:

  • Convención de las Naciones Unidas Sobre los Derechos del Niño.
  • Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad.
  • Convención de las Naciones Unidas para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
  • Convención Internacional sobre los derechos económicos, sociales y culturales.
  • Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares.
  • Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas.
  • Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios.
  • Convención Internacional sobre la represión y el castigo del crimen de apartheid.
  • Convención Internacional contra el apartheid en los deportes.
  • Segundo Protocolo facultativo del pacto internacional sobre los derechos civiles y políticos destinados a abolir la pena de muerte.

Asimismo, para evitar que se juzgue a sus soldados por las prácticas de ese Estado en la aplicación de la tortura, masacres, asesinatos extrajudiciales y otros crímenes de guerra y lesa humanidad que se cometan, Estados Unidos no reconoce para sí la competencia de la Corte Penal Internacional.

La doble moral de ese país se evidencia en cifras, comprobadas por el propio gobierno de Estados Unidos y otras organizaciones estudiosas en la materia.

POBREZA Y DESIGUALDAD:

Según el Brookings Institution of Washington, 66 millones de personas en Estados Unidos viven por debajo del umbral de la pobreza.

De acuerdo a estudio presentado por la Fundación para la Educación del Sur, el 51% de los estudiantes de escuelas públicas de Estados Unidos están en la pobreza.

LA SALUD ES NEGOCIO:

En Estados Unidos la salud está completamente privatizada. Para la fecha más de 50 millones de personas no tiene con ningún tipo de seguro médico y otra cantidad mayor cuenta una cobertura de salud ineficiente.

En ese país, 16 estados se han negado a ampliar los servicios de salud pública, impidiendo el derecho a la salud para los pobres, los afroamericanos y otros grupos con acceso limitado a la atención médica.

MUJER EN INFERIORIDAD DE DERECHOS:

Para nadie es un secreto que en Estados Unidos las mujeres y los hombres no tienen iguales derechos laborales, razón por la cual ese país sigue negándose a hacerse parte de la Convención contra la discriminación de la mujer. En ese país por cada dólar que gane un hombre, la mujer hace 78 centavos, por cuanto no existe igualdad de salarios.

100 PRESOS POLÍTICOS EN ESTADOS UNIDOS:

Si hay un tema que las corporaciones mediáticas omiten es la persecución política contra aquellos que contraríen las políticas bipartidistas y pro capitalista en Estados Unidos, es por ello que ocultan que existe alrededor de 100 presos políticos en ese país por luchar por los derechos civiles y políticos de la población afroamericana, independencia de Puerto Rico, contra el fascismo y el racismo, derechos de las mujeres, etc.

Actualmente, los movimientos y organizaciones civiles que han exigido la liberación de los presos políticos informan irregularidad en las detenciones, siembra de pruebas y desproporcionalidad en la aplicación de las penas.

CÁRCELES, UNA NUEVA FORMA DE ESCLAVITUD EN ESTADOS UNIDOS

Las cárceles están resultando una forma de ahorro para las grandes corporaciones. Es por ello que las compañías de prisiones privadas es Estados Unidos han admitido que su negocio depende de las altas tasas de encarcelamiento, por cuanto en las cárceles la mano de obra es más barata y no se reconocen horas extras.

De acuerdo al Centro Internacional de Estudios Carcelarios de Londres, Estados Unidos tiene 2,3 millones de personas privadas de libertad, la cifra más alta de presos en el mundo. Aun cuando ese país tiene el 5% de la población mundial, su población carcelaria representa el 23% de los privados de libertad a nivel global. La cifra no incluye el número de personas que se encuentran privadas de libertad en cárceles secretas de Estados Unidos.

Según el investigador Daniel Stulin, en Estados Unidos 2millones de niños son arrestados cada año y el 95% de los arrestos es por delitos no violentos.

La población afroamericana representa el 36% de los privados de libertad en Estados Unidos, aun cuando la población total afroamericana en ese país es de 12,6%. En el caso de la aplicación de sentencias penales, los afroamericanos representan el 59% de los condenados y el 74% de los que reciben cadena perpetua.

Aproximadamente 4% de presos estatales y federales y 3% de presos en cárceles de Estados Unidos reportan haber experimentado uno o varios incidentes de abuso sexual en el período de 2011-2012. Desde el 2013 estos tipos de estudios fueron cancelados en ese país por el impacto de las conclusiones.

Otra aberración a resaltar por parte de ese Régimen es que en casi todas las jurisdicciones de Estados Unidos un número considerable de jóvenes menores de edad son juzgados en los tribunales para adultos y sentenciados a cumplir condenas en cárceles para adultos.

ESCLAVITUD MODERNA:

En Estados Unidos el trabajador carcelario recibe 17 centavos por hora de trabajo y un máximo de 20 dólares al mes, con la excepción de una prisión en Tenessee que paga un poco más al trabajador carcelario. En las cárceles no se reconoce ningún tipo de derecho laboral, seguridad social y mucho menos las horas extras, por lo tanto, resulta bastante alentador para las compañías privadas trasladar sus industrias a cárceles ya que constituyen una forma de esclavitud moderna.

El Pentágono también se beneficia de las cárceles de Estados Unidos. Según el trabajo investigativo publicado por el periódico The Worker World titulado “El Pentágono y el Trabajo Esclavo en las prisiones” se revela que desde las cárceles se produce a través de la mano de obra barata componentes de alta tecnología para misiles, aviones, vehículos y otros implementos militares.

De acuerdo al estudio publicado por el Observador LBO de Estados Unidos (Left Business Observer), el 20% del PIB de Estados Unidos proviene de lo que se produce en las cárceles. En las prisiones se han conformado industrias donde se produce el 100% de todos los cascos militares, cintas de municiones, chalecos antibalas, chapas identificativas; 98% del equipamiento de cadenas de montaje; 93% de las pinturas y pinceles; 92% de los hornos; 46% de chalecos antibalas de uso civil; 36% de electrodomésticos; 30% de los auriculares, micrófonos, altavoces; 21% del mobiliario de oficina. Muchas compañías como IBM, Boeing, Motorola, Microsoft, AT&T, Wireless, Revlon, Macy`s, están produciendo desde las cárceles, beneficiándose de su mano de obra barata para obtener mayor beneficio.

PENA DE MUERTE:

Estados Unidos es el único país americano que aplica la pena de muerte, una medida despreciable por todos los defensores de derechos humanos. Solo en el 2014 ese país ejecutó a 35 personas.

De acuerdo a numerosos investigadores, el racismo es un factor determinante en la aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos.

DISCRIMINACIÓN RACIAL:

En marzo de 2014 la Organización de las Naciones Unidas denunció que en la práctica en Estados Unidos la discriminación racial se da de forma constante en todas las esferas de la sociedad, resaltando la judicial y policial como una de las más significativas.

Más de un tercio (1/3) de la población afroamericana ha sufrido algún tipo de discriminación; los crímenes de odio racial siguen contando con la permisividad del Estado.

Según el Southern Poverty Law Center, hay 1001 “grupos de odio” que operan en Estados Unidos, incluyendo neonazis, integrantes del Klu Klux Klan, nacionalistas blancos y “vigilantes” fronterizos, entre otros.

Estados Unidos se ha negado a ratificar la Convención Internacional sobre la represión y el castigo del crimen de apartheid.

La impunidad por parte de Estados Unidos ante la brutalidad policial contra la población afroamericana demuestra que la discriminación racial sigue siendo política de Estado en ese país.

MIGRACIÓN EN ESTADOS UNIDOS:

De acuerdo a la CEPAL se calcula que en Estados Unidos hay 20,8 millones de migrantes, de los cuales, más de 11,2 millones se encuentran indocumentados, según el Centro de Investigación PEW.

La política migratoria es violatoria de todo derecho humano, por tal razón no han suscrito la Convención Internacional para la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de su familia, para así permitir la explotación de los migrantes que habitan en ese país.

En ese país los centros de detención para migrantes son depósitos carentes de toda certificación para el albergue de seres humanos. Estados Unidos cuenta actualmente con alrededor de 400.000 personas en sus centros de detención, muchos de ellos en régimen de confinamiento solitario.

En Estados Unidos existen Centros de Detención para niños que se asemejan a perreras, los mismos carecen de toda certificación para el albergue de niños.

¿POR QUÉ ESTADOS UNIDOS NO ES PARTE DE LA CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO?

En ese país cerca de 100 mil niños inmigrantes y afroamericanos son obligados a realizar trabajos forzados y sin ninguna protección por parte del Estado. Para ello se amparan en la “Ley de normas justas de trabajo” de Estados Unidos, que permite el trabajo de niños en la agricultura a partir de los 12 años de edad, ello a pesar de que el trabajo agrícola fue clasificado como una de las tres ocupaciones más peligrosas en ese país.

En los campos agrícolas los niños suelen trabajar diez o más horas diarias y corren el riesgo de intoxicación por pesticidas, envenenamiento por nicotina, enfermedades producidas por el calor, lesiones, discapacidades permanentes o muerte.

A pesar que el organismo de trabajo de Estados Unidos junto con la Academia Estadounidense de Pediatría adelantaron una medida de prohibición a niños menores de 16 años el trabajo con tractores y en los campos tabacaleros, la misma tuvo el rechazo de los sectores económicos del país que se benefician de la explotación infantil, por lo que el Presidente Obama retiró la normativa propuesta en abril de 2012 para asegurar su reelección.

EXPLOTACIÓN AGRÍCOLA:

Los trabajadores agrícolas son uno de los grupos que se les vulnera sus derechos laborales y presentan mayor problema de salud. Los mismos han sido excluidos de todas las leyes labores en Estados Unidos como el derecho al salario mínimo, pago por horas extras, la sindicalización, protección a menores, entre otras.

De acuerdo a la Organización SAF de Estados Unidos (Estudiantes en Acción con los Campesinos) solo el 10% de los empleadores en el sector agrícola ofrecen seguro médico.

Con la información aquí presentada, el doble rasero respecto al tema de los derechos humanos en Estados Unidos se hizo evidente. Podemos confirmar que no existe mayor atraso legal y practico como el que vemos en Estados Unidos, país que se mantiene al margen de toda norma internacional para así ejercer su política de explotación infantil, persecución política, esclavitud, discriminación racial y proteger su politica económica capitalista de explotación general del ser humano.

Por lo tanto, se hace necesario la conformación de un movimiento internacional no comprometido con las grandes corporaciones económicas, que se unan a la lucha del pueblo de Estados Unidos, silenciado por los medios de comunicación, para denunciar la sistemática y sostenida violación de los derechos humanos hacia sus habitantes.

Laila
Abogada, profesora de la UBV, analista sobre Derechos Humanos y realidad Internacional, conductora radial

¿Brutalidad, racismo o hegemonía?

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 04 de mayo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

“Somos antiimperialistas, como es la mayoría del pueblo norteamericano que está en contra de las guerras” Nicolás Maduro

Samantha Power, la flamante embajadora de los Estados Unidos ante la ONU, estalló esta semana iracunda en medio de una reunión informal de la organización pidiendo a gritos la intervención de los servicios de seguridad para desalojar de la sala a su homólogo de Corea del Norte, el embajador Ri Song-shol, quien llamaba la atención del organismo sobre los crecientes actos de brutalidad policial contra la población afrodescendiente en ese país, así como por las torturas practicadas por la CIA que han sido denunciadas en los últimos meses. Gritando desde su asiento que “esas declaraciones los desacreditan totalmente” la representante del imperio logró que al diplomático asiático se le cortara el sonido desde la cabina de audio y que de inmediato se le sacara de la sala en compañía de su delegación, en uno de los actos de soberbia más indignantes y bochornosos que se recuerden en ese foro de las naciones.

Pero la reacción de la embajadora no es nada casual. Como tampoco lo son los actos de barbarie policial que se han venido incrementando en los Estados Unidos desde hace algún tiempo sin que la sociedad norteamericana (salvo las protestas protagonizadas por la población afroamericana en algunas ciudades de ese país) reaccione en la búsqueda de soluciones efectivas a un fenómeno tan potencialmente explosivo como pocos pueden darse en el mundo civilizado de hoy.

La señora Power simplemente ha dejado ver el rostro más grotesco de una cultura que ha hecho estragos a las sociedades a través de la historia; la cultura de la dominación coercitiva.

Gramsci distinguía los modos de dominación separándolos en coercitivos y hegemónicos. Según él, el hegemónico basa su control en el poder ideológico, cultural (la religión, la educación y el poder de los medios de comunicación), y el coercitivo en el control directo que ejerce el poder político y en última instancia la violencia física.

En la práctica, el poder hegemónico ha estado siempre orientado al ocultamiento del poder coercitivo con el cual las clases dominantes ejercen su control. La televisión y la prensa, así como la religión y el sistema educativo burgués, tienen como propósito fundamental convencer permanentemente a la sociedad de que el peligro que la asecha y que amenaza su supervivencia como tal, es siempre todo aquello que atente contra las formas establecidas de dominación y no la dominación en si misma. Es decir; la estructura del Estado burgués y las formas de desempeño del capitalismo.

En virtud de ello, el poder hegemónico tiene la obligación de ocultar la violencia cuando ésta surge de los sectores dominantes contra los sectores oprimidos, y de magnificarla cuando ella es producto de hambre, la miseria y la exclusión que el sistema capitalista burgués genera.

Por eso según los medios de comunicación privados, y de acuerdo a las declaraciones del estamento político del imperio en ambos casos, la violencia en las calles de los Estados Unidos que resultan de protestas de la sociedad civil reclamando sus derechos, siendo exactamente iguales en su expresión incendiaria y atentatorias contra la vida y el orden público, son completamente distintas a las que se escenifican en las calles de Venezuela.

Mientras en los Estados Unidos el pueblo se rebela contra la brutalidad policial hacia la gente pobre, en Venezuela sectores minoritarios de la población buscan quebrantar la paz por su arbitrario deseo de colocar en la presidencia a uno de los suyos. La diferencia para el imperio es que las de allá son protagonizadas por criminales y las de acá por héroes de la sociedad civil. Algo que está más en correspondencia con la lógica de la dominación que de la discriminación. Si los de allá son negros descendientes de esclavos y los de acá blancos y de nobles apellidos, entonces la diferenciación es más que sencilla. Pero mucho más desde el enfoque clasista que desde la óptica estrictamente racista.

Desde el punto de vista científico, el racismo no tiene asidero alguno. Infinidad de investigaciones y debates al respecto han logrado establecer que biológicamente no hay ningún atributo o condición particular que haga superior a una raza sobre otra. La teoría social tampoco ha logrado apoyar ni ideológica, ni política, ni filosóficamente, al racismo como corriente de pensamiento. Un aspecto nebuloso del Marxismo, referido a la supuesta defensa por parte tanto de Marx como de Engels de la teoría de la supremacía de la raza blanca, en particular lo escrito en el Anti-Dühring generalmente extraído del contexto de la realidad histórica como de la realidad política sobre la cual se asentaban tales apreciaciones, es utilizado sistemáticamente por la derecha proimperialista para tratar de desdibujar la doctrina marxista y para ocultar a la vez el carácter discriminatorio e inhumano del modelo capitalista.

De ahí que toda forma de racismo o de segregación social sea simplemente una fachada más, construida por los sectores dominantes para ocultar la división de clases que para la hegemonía resulta tan indispensable. Por eso en Estados Unidos, el país más racista del mundo hoy en día, un negro puede llegar a ser millonario o incluso hasta presidente de los Estados Unidos.

La idea contemporánea del racismo como doctrina es promovida fundamentalmente por la obsesión supremacista de los imperios europeos que inundaron al continente africano con sus experimentaciones antropológicas que procuraban la legitimación de modelos raciales que ayudaran a sostener y hacer perdurar el modelo colonial que la modernidad comenzaba a desplazar con la naciente nueva concepción de los imperios capitalistas. Por eso la antropología misma es hoy objeto de cuestionamiento como herramienta cuyo propósito para muchos no es la investigación del género humano, como en principio se presenta, sino la utilización de los pobres como seres inferiores dignos de estudio, lo que a la larga tiende cada vez más a reafirmar la superioridad de la clase dominante sobre los dominados pero no desde un punto de vista racial sino clasista. En Suráfrica el apartheid pudo existir solo hasta que los imperios de la era colonial pudieron sostenerse y la idea de la supremacía étnica de los blancos se reveló como un gran mito.

En Estados Unidos, las balas que asesinan a los afroamericanos no lo hacen porque son negros sino porque son los sectores dominados. La policía simplemente está ejerciendo el rol del instrumento coercitivo del Estado burgués para perpetuar la dominación de la hegemonía sobre los desposeídos, que en esa nación son fundamentalmente la mayoría porque fueron la población importada por el esclavismo para construir el imperio que sus fundadores soñaron. La esclavitud, como el apartheid, fue siempre posible no por ser los negros minorías o por la sumisión o debilidad de la raza africana en modo alguno, sino porque las minorías blancas, los hegemones, poseían los medios de coerción, las armas, de las que nunca dispusieron los oprimidos, es decir; los pobres. Hoy sucede exactamente lo mismo.

Pero la rebelión está ahí. El detonante es la muerte de seres humanos cuyo verdadero y doloroso pecado no es ser negros sino ser pobres. El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, se lo advirtió claramente a Obama y al mundo entero en su discurso en la VII Cumbre de las Américas en Panamá, cuando le dijo: “La juventud de Estados Unidos quiere cambiar Estados Unidos, estoy seguro de eso. Si no el presidente Obama no hubiera sido presidente. Usted presidente Obama es presidente porque hay un sentimiento profundo de cambio y los Estados Unidos quiere dejar de ser imperio; hay dos Estados Unidos, el de Washington, el imperial, el de los lobbies y el Estados Unidos profundo que quiere paz, desarrollo y quiere que lo veamos y quiere que nos veamos como hermanos de ojos a ojos y le cantemos juntos y que andemos juntos la historia.”

Pero Obama, así como Samantha Power y todo su equipo de gobierno, son solo portavoces de una concepción hegemónica que no acepta la igualdad y la justicia social porque eso significaría para ellos subvertir el orden natural del universo. Un universo cruel en el que los niños ricos que ordenan asesinar a inocentes sin razón deben ser considerados héroes y los negros del barrio que luchan por su vida vulgares criminales.

@SoyAranguibel

Así avanza la cultura del fascismo neo-nazi en el imperio

neo-nazi

Por: Amy Goodman y Denis Moynihan

Una nueva masacre desatada en Estados Unidos, en la que varias personas fueron acribilladas a balazos, volvió a centrar la atención en los grupos extremistas violentos de derecha. Frazier Glenn Miller, ex líder de una rama del Ku Klux Klan, está acusado de haber matado a tres personas frente a dos centros comunitarios judíos en las afueras de Kansas City, en Kansas. Mientras era trasladado en el patrullero, gritó “¡Heil Hitler!”.

A diferencia de los grupos islámicos, cuya vigilancia cuesta miles de millones de dólares a las agencias de seguridad estadounidenses, los grupos que defienden la supremacía de la raza blanca tienen bastante libertad para diseminar su odio y promover su ideología racista.

Con demasiada frecuencia, sus ataques homicidas son considerados como actos de atacantes “solitarios” desquiciados. Estos grupos aparentemente marginales están, en realidad, bien organizados, interconectados y gozan de renovada popularidad.

En abril de 2009, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) publicó un estudio sobre grupos extremistas de derecha en Estados Unidos. El informe de diez páginas incluye conclusiones tales como que: “La crisis económica y la elección del primer Presidente afroestadounidense son condiciones únicas para la radicalización y el reclutamiento de grupos de derecha”.

También realiza la polémica conjetura de que los veteranos de guerra que regresan de Irak y Afganistán podrían ser reclutados para sumarse a los grupos que incitan al odio. El informe provocó una ola de críticas, especialmente de grupos de veteranos. Obama había asumido el Gobierno hacía apenas unos meses. La flamante Secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, retiró el informe y pidió las disculpas del caso durante una audiencia sobre el presupuesto en el Congreso.

Mark Potok es un investigador del Centro Legal contra la Pobreza en el Sur (SPLC, por sus siglas en inglés) que, durante años, se ha dedicado a investigar a los grupos de derecha que incitan al odio y a Frazier Glenn Miller, en particular. Potok afirmó acerca del informe: “Hemos tenido un verdadero problema con el Departamento de Seguridad Nacional, debido a que, desde que se filtró a la prensa un informe sobre grupos de derecha en abril de 2009, podría decirse que el Departamento, de algún modo, se acobardó. Básicamente, destruyeron la unidad de seguimiento del terrorismo nacional no islámico”.

Frazier Glenn Miller

Fraziewr Glenn Miller2

Frazier Glenn Miller3– El criminal neo-nazi Frazier Glenn Miller en tres momentos de su vida –

Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/category/columna_de_amy_goodman

Honor a Mayerlin Rojas

escualidos brindando

Publicado en: Últimas Noticias el 07/09/2013

A través de estas mismas líneas, he sostenido en reiteradas oportunidades la inconveniencia de quedarse callado cuando los escuálidos, cobardes como son, se desgañitan en contra de todo lo que medianamente huela a chavismo en cualquier espacio público donde se consideren seguros.

Contrario a la idea de la agresión verbal o física contra alguien por razones de tipo político, considero sin embargo que la respuesta a los desmanes e improperios usuales de esos disociados, que no escatiman insulto alguno en la calle para “descargar su arrechera” contra el proceso y dárselas de valientes y aguerridos frente a la audiencia que consideran afecta, es necesaria para bajarles el copete a quienes, precisamente por el decente silencio del chavismo en esos momentos, creen (equivocadamente) que son mayoría porque todo el mundo se les queda callado cuando insultan a Chávez o a Maduro.

Su estupidez alcanza extremos infinitos cuando, en su lastimosa ingenuidad,  asumen que los trabajadores, que a mucha honra laboran en esos sitios, comparten con ellos los ideales fascistas que los inspiran, por el solo hecho de ser atendidos con amabilidad y sin discriminación alguna, como es lógico de esperar en todo buen trabajador.

Por ese necio equívoco de creerse mayoría sin serlo es que nunca aceptan los resultados electorales.

De ahí que el admirable gesto de la camarada Mayerling Rojas esta semana en un restaurante del este de Caracas, frente a la agresión de la cual fue víctima por ese fascismo misógino que hoy domina y somete a la oposición venezolana, tiene que ser considerado un acto definitivamente revolucionario.

Esa secta fascista que hoy asecha al país tras el cortinaje político que le sirve de mampara, tiene que ser puesta en su lugar por esa inmensa mayoría decente, honesta, trabajadora y profundamente amante de la justicia y de la paz que tanto odian los ricachones enzapatados de la cuarta república.

La respuesta de la compatriota Mayerlin a los improperios racistas, vejatorios y homosexuales de un integrante de una de las familias más mafiosas y corruptas de la oligarquía nacional, la familia De Armas, señalada en reiterados crímenes que incluyen homicidios y estafas de todo tipo, tiene que ser reconocida por la militancia chavista como un gesto ejemplar y ejemplarizante.