Cuando la justicia se parece a la justicia

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 2 de noviembre de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Quien habla bien casi siempre tiene la razónJ. I. Cabrujas

En derecho, es norma común que la justicia no solo tiene que ser sino parecer.

Los neurocirujanos, por ejemplo, que junto con los físicos nucleares son de los profesionales cuyas carreras están consideradas las más exigentes y extenuantes de todas cuantas se han conocido en la academia desde los orígenes mismos de la universitas como centro del conocimiento humano, no usan toga para llevar a cabo sus intervenciones quirúrgicas. Y sin embargo operan.

Entregarse en las manos de alguien para concederle la posibilidad de que mediante la instrumentación adecuada le abra a uno la tapa del cráneo y hurgue a su buen saber y entender entre órganos tan esenciales y delicados como la masa encefálica que a uno le determina la vida, es algo que requiere extrema confianza en ese individuo. Su sola credencial universitaria no debe ser suficiente, menos aún cuando sabemos de titularidades delivery como las de Nixon Moreno, que con mucha Nunciatura Apostólica de por medio y mucha sociedad civil que la respalde, usted me dirá.

Un neurocirujano pues, no debiera presentarse a la consulta en sandalias de goma y franelita playera sobre desflecados shorcitos bluejean, ya no por el atentado que ello representa contra el juramento hipocrático al que se deben los galenos, sino hasta por razones de elemental buen gusto.

En todo caso, si la emergencia lo amerita, uno termina sometiéndose sin rechistar a la intervención que cualquier prestigioso médico decida, porque si de algo está clara la humanidad es de la profunda revelación que entraña la antigua conseja popular según la cual “El hábito no hace al monje.”

En ninguna sociedad avanzada los funcionarios que representan la majestad de los poderes sobre los cuales se asienta el Estado necesitan de parafernalia alguna para ejercer sus funciones. Salvo la reina Elizabeth II de Inglaterra, que todavía usa muy de vez en cuando una muy discreta tiara de diamantes africanos para eventos de muy alto compromiso protocolar (más por viejo hábito que por ninguna otra cosa), ya ni los monarcas recurren como antaño a la indumentaria como medio de distinción.

Por razones de seguridad la policía y las fuerzas armadas deben usar uniforme, porque no existe hasta ahora ninguna otra fórmula que le permita al ciudadano común diferenciar a los buenos o a los malos en medio de las balaceras, aún cuando en este aspecto el nivel de depravación en la sociedad ha roto barreras otrora infranqueables elevando los niveles de confusión a extremos imprecisables.

Los bomberos, ya por razones estrictamente técnicas referidas a la naturaleza de los elementos contra los cuales lidian esos abnegados servidores públicos, usan también trajes especiales que la gente suele identificar sin dificultad alguna.

Siendo que todos los profesionales y técnicos (y ahora los estudiantes de todos los niveles de pregrado en casi todos los centros de estudio), reciben su título con toga y birrete como parte esencial del ascenso del grado al cual opten, los tribunos (o miembros de los tribunales) son los únicos que deben ejercer su oficio con esa misma vestimenta con la cual todos se gradúan, por una sola razón; la toga no es un atavío para significar autoridad o dignidad alguna sino para ocultar la diferencia del ropaje que entre unos y otros ciudadanos existe en la sociedad.

El tribunal, además de serlo, debe parecer justo e imparcial y en eso la vestimenta es un elemento determinante, porque en un juicio donde la imprecisión y lo confuso sean los factores predominantes, el oropel y los ropajes de los tribunos tenderán siempre a influenciar a la audiencia y a inclinar con ello la balanza de la justicia en una dirección o en otra. La majestad de la justicia debe estar apoyada siempre en la idoneidad y la rectitud de los magistrados. Pero su mayor poder de convicción tiene que emanar de su dominio en extenso del derecho, de su capacidad para la conjugación de las leyes con el buen sentido, su administración luminosa y ejemplarizante de la justicia, y jamás de su eventual aptitud para el caletre o el formulismo burocrático.

Pero si en una sociedad capitalista el abogado, por muy egregio y acreditado que fuese, se presenta en chancletas y bermudas a la corte, con toda seguridad el acusado, aún siendo inocente, será sentenciado sin clemencia alguna por los jueces y el jurado a la pena máxima que los delitos por los que se le acusen contemplen, incluso antes de iniciado el juicio y sin necesidad de evacuación de pruebas o alegato alguno. En sociedades enajenadas, proclives a la valoración de la estulticia y el glamour y significación de las prendas como símbolo de estatus, un litigante con Rolex, enfundado en Armani y calzado con Prada, con toda seguridad será siempre reconocido como todo un jurisconsulto, y a eso se apuesta en el capitalismo.

De ahí la ancestral desventaja de los pobres frente a la Ley.

Para que un acusado cualquiera cuente con garantías suficientes de idoneidad en su defensa, debe contar antes que nada con un buen abogado y de acuerdo a ese esquema del derecho en el modelo burgués imperante, buen abogado es aquel que más juicios ganados tenga en su haber a lo largo de su carrera, sin importar la calidad de los delincuentes o la atrocidad de los delitos por ellos cometidos. Es decir, no será el más competente y justo en la aplicación de la Ley sino el que más billete haya ganado en ejercicio de su profesión.

El pobre suele ser pues un desvalido ante la justicia no porque su caso resulte complicado a los tribunales, sino porque el abogado eficiente, el verdaderamente capaz de ganar juicios, no por lo justo o apegado a la verdad de las sentencias que logre sino porque siempre gana juicios, es muy caro.

Cuando un rico se enfrenta a un tribunal en un juzgado regido por la lógica del capital, lo más seguro es que hasta sin proponérselo obtenga el beneficio de la absolución, porque un tribunal burgués jamás quebrantará esa norma de la justicia burguesa sobre la cual se asienta desde hace siglos el dominio de los sectores dominantes. Bajo esa óptica, el modelo de justicia que parece una buena justicia sin necesariamente serlo opera a la perfección.

Pero cuando un rico debe vérselas con la justicia en un tribunal donde lo que impera es el apego al derecho y al verdadero sentido de la igualdad de los ciudadanos frente a las Leyes, entonces la burguesía se estremece y resiente en lo más hondo de sus entrañas la necesidad de alterar el curso del universo si es necesario por restablecer el equilibrio de la naturaleza según ellos alterada. Para la burguesía la Ley nunca será justa si el sentenciado es uno de los suyos. Por eso en casos como ese su mayor urgencia será la construcción de una justicia que se parezca más a la justicia tal y como la entendió desde siempre la sociedad, y no como un populacho anárquico y descarrilado, como esa burguesía lo ve, pretenda imponer.

Franklin Nieves, un pata en el suelo de extracción humilde cuyo esfuerzo por hacerse una carrera provechosa coincidió (en buena o mala hora para él) con el tiempo histórico de una revolución que trastoca esos arcaicos y putrefactos estamentos burgueses del derecho para alcanzar el modelo de verdadera justicia social por la que clamaron los pueblos durante siglos, antes que sumarse al impulso transformador del que surgirá la nueva sociedad de iguales que Chávez y Bolívar soñaron, se queda atrás y por falta de un mínimo de vigor intelectual y ético, se desclasa y se aferra a los tablones astillados que el Titanic del capitalismo va dejando en su naufragio para venderse junto con su familia por unos miles de dólares y convertirlos a ambos en una minúscula parte de la escoria que queda del proceso de decantación de un modelo moribundo que no volverá más a la vida.

Por mucha toga en que se enfunde en los tribunales, Franklin Nieves no puede ocultar su mediocridad ni siquiera en el grotesco intento de tragarse con su mal hablar las mentiras de manera medianamente digna. Su asquerosa salivación y su repugnante balbuceo cuando profiere las infamias que le han hecho hoy famoso, dejan en evidencia que la dignidad de derecho no está en el atuendo.

Cuando nos hablaba de los miserables que se agazapaban en las instituciones públicas para sacar provecho personal, Chávez siempre nos lo recordó… “Por más que se tongoneen siempre se les ve el bojote.”

 

@SoyAranguibel

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Aranguibel en Unión Radio: El audio Mendoza/Hausmann muestra el peligro que corre el país de caer en manos de la oligarquía

En conversación con la periodista Esther Quiaro en el programa Al Instante que transmite Unión Radio, el analista político Alberto Aranguibel sostiene que el audio presentado al país esta semana por el presidente de la Asamblea Nacional, es la muestra de cómo un sector de los venezolanos concibe a Venezuela como un negocio con el cual la oligarquía puede hacer cada vez más fortunas a costa del sufrimiento del pueblo venezolano, lo que evidencia el peligro que corre el país de caer en manos de gente como esa a la hora de eventos como las elecciones del 6 de diciembre.

Oiga aquí la entrevista completa:

Aranguibel y Hernández Montoya analizan el cierre fronterizo

Alberto Aranguibel y Roberto Hernández Montoya analizan el 06 / 09 / 2015, en el programa “Como Ustedes Pueden Ver” que transmite Venezolana de Televisión, el cierre de frontera entre Venezuela y Colombia.

Capitalismo: El modelo del hambre (I)

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 17 de agosto de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Cuando el comandante Chávez hablaba en 2005 de la naturaleza perniciosa del rico, se refería al carácter enajenante de la ostentación como condición humana, tal como lo consagra la biblia. “¿Ustedes no recuerdan lo que dijo Cristo? Más fácil será que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico entre al reino de los cielos. Nosotros no queremos ser ricos. Ser rico es malo; es inhumano”, dijo entonces.

Extraída sin alteración alguna del mismo texto sagrado frente al cual se arrodilla hipócritamente desde hace dos mil años esa oligarquía a la que hace referencia, la frase sirvió sin embargo para que la derecha pusiera el grito en el cielo como si de una revelación satánica se tratara.

Se pretendió colocar a la población en contra del Presidente, argumentando que la idea expresaba una exaltación de la pobreza como objetivo doctrinario de la revolución. Exactamente en el mismo sentido infamante en el que el dogma del anticomunismo se refiere al propósito emancipador del socialismo.

En ningún momento el líder de la revolución proponía que la pobreza es buena, sino que los pobres son buenos.

Con su extraordinario don de comunicador excepcional, explicaba que el pobre es gente de alma noble guiada por lo general por sentimientos de amor, de hermandad y de solidaridad, mientras que el rico suele ser movido por la avaricia y la mezquindad más inhumanas, con lo cual establecía la diferencia ética fundamental entre los modelos y concepciones de sociedad que se confrontan en el debate político venezolano de hoy, y que en el marco de la alienación y la enajenación a la que ha sido sometida por décadas la población era indispensable establecer para mostrar con claridad las particulares características del revolucionario proyecto de transformaciones que le presentaba al país.

El capitalismo es obsceno precisamente porque su propósito y fin último es la acumulación de riqueza por encima de cualquier otra finalidad u objetivo, sin importar el hambre y la miseria que en su proceso se genere. En eso tanto Jesucristo como el comandante Chávez tuvieron siempre la razón.

Más que la pobreza, el hambre es en definitiva el peor flagelo causado a la humanidad por el capitalismo. Un individuo pobre pero alimentado sobrevivirá siempre de mejor manera a la penuria de su miserable condición que aquel que aún disponiendo de buen techo y abrigo deba soportar la inclemencia del hambre.

De hecho, según el Programa Mundial de Alimentos (WFP) adscrito al sistema de las Naciones Unidas, el hambre mata a más seres humanos que el sida, la malaria y la tuberculosis juntas, y constituye el más alto riesgo para la salud del ser humano en el mundo.

Solamente medido por la injusticia que representa la inmensa cantidad de alimentos que hoy por hoy son desperdiciados en el mundo capitalista, hay ya una de las más terribles y demoledoras demostraciones de la perversidad de ese modelo que consagra al rico como supuesto símbolo de progreso frente a los cientos de millones de seres humanos que padecen y a diario mueren de hambre.

De acuerdo al informe presentado este mes por la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) más de 795 millones de personas al año mueren por desnutrición y unos 870 millones padecen los rigores del hambre, mientras más de 1.300 millones de toneladas de alimentos son tirados a la basura. Una cantidad que serviría para erradicar de manera permanente el problema del hambre.

Solamente en los países más ricos del planeta se bota casi tanta comida (222 millones de toneladas) como la que se produce en el África subsahariana (230 millones). La frutas y vegetales aparecen en el informe como los alimentos con la tasa más alta de desperdicio (50%), por encima del pescado (35%), los cereales (30%) y las carnes (20%).

Como es de esperarse, Estados Unidos lidera la lista de países en los que más se desechan alimentos todavía en buenas condiciones para el consumo humano. Seguido por Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

La escandalosa cifra de comida que es desechada a diario en el mundo capitalista está determinada principalmente por una mecanización irracional de la producción, sistemas ineficientes de distribución, y una lógica de mercadeo que obliga a descartar productos en buen estado pero que las leyes del consumidor consideran obsoletos o de mal aspecto. Sin embargo, la razón de más peso (y con toda seguridad la más inmoral) es la imposibilidad de permitir el acceso de la gente a esos alimentos a que obliga la lógica de la oferta y la demanda. Si los productos excedentes pudieran ofertarse a precios módicos, o llegaran a ser donados o regalados de alguna manera a los necesitados, los precios de los productos se vendrían abajo. Y eso el capitalismo no está dispuesto a aceptarlo. De ahí que se excedente deberá ser no solo desechado sino destruido.

Si a este obsceno comportamiento del mercado se añade la aberrante fruición consumista por adquirir más productos de los que en realidad se necesitan (lo que genera un alto índice de desperdicio por parte del consumidor), la cifra de alimentos que se pierden a diario en el mundo se incrementa todavía mucho más.

Una sociedad dividida entre quienes gozan del privilegio del acceso a los alimentos y quienes en virtud de la exclusión deben soportar los rigores del hambre, es completamente normal y aceptable en la lógica del modelo capitalista, que privilegia el crecimiento empresarial y el libre mercado a la vez que repudia la inversión de recursos en el ser humano (“populismo”, según la óptica neoliberal burguesa), al que considera útil solamente en la medida de su capacidad laboral. Es decir, de acuerdo a esa concepción, el ser humano deberá estar al servicio de la empresa que produce los alimentos que seguramente él no podrá consumir.

Una concepción de desarrollo que alcanza niveles de disparate cuando se estima que un 30% de la superficie cultivable (cerca de un 1.400 millones de hectáreas) en el planeta producen alimentos que jamás van a ser consumidos, pero que para su producción utilizan más agua que toda la que necesitan China o la India al año.

Por eso la guerra económica que ha desatado la derecha nacional e internacional contra nuestro país se exprese de manera más cruda contra el pueblo, a partir precisamente del martirio al que es sometido el venezolano de bajos recursos con la escases de alimentos que es inducida desde los sectores del gran capital tanto nacional como de las grandes corporaciones transnacionales que aquí operan.

En la Venezuela de hoy, como jamás lo ha hecho en la historia, el rico no hace colas para la obtención de sus alimentos porque goza de un privilegio excepcional que le permite ubicarse en una posición de ventaja frente al resto de la población. Ese privilegio es la ostentación con la cual se realiza la condición de rico. Para el sector burgués que el pobre pase trabajo y padezca hambre mientras el rico disfruta del confort que su estatus le permite es el estado ideal de la sociedad.

Una crisis fenomenal en la que, parafraseando al poeta colombiano Willian Ospina, los ricos protestan por carencias de las que no carecen, mientras los pobres soportan con lealtad revolucionaria un tormento que no merecen, porque tienen clara conciencia del carácter salvaje de un capitalismo que necesita el hambre como sustancia para el aseguramiento de su sobrevivencia.

A esos que se consideran ricos porque procuran la sobrevivencia de su confort y de sus privilegios mediante el hambre que generan en el pueblo, es exactamente a quienes se refería el Comandante Chávez cuando decía que ser rico es ser malo.

 

@SoyAranguibel

Aranguibel en Criterios: “La solución a la crisis económica es un triunfo arrollador de la revolución el 6-D”

Alberto Aranguibel analiza con el diputado Germán Ferrer la coyuntura política nacional de cara a la elección parlamentaria del 6 de diciembre.

El preso necesario

– Publicado en el Correo de Orinoco el 22 de junio de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

La tesis de la llamada “Tercera Vía” que a finales de los noventa del siglo pasado presentara al mundo el entonces Primer Ministro británico Tony Blair como respuesta del “nuevo laborismo” al agotamiento del modelo capitalista, no fue jamás nada nuevo. Su nacimiento se remonta cuando menos a los tiempos en que Edward Bernstein rompía con la Internacional Socialista para promover la fórmula socialdemócrata en la que los disidentes del comunismo pretendían reunir la utopía humanista del socialismo con las hipotéticas bondades del libre mercado, pero que más temprano que tarde abandonaron para entregarse de lleno a los postulados del neoliberalismo y a la negación más radical de toda tesis de corte socialista.

El debate sobre el origen o la pertinencia política del término es inagotable porque la llamada Tercera Vía no fue nunca en verdad un instrumental teórico, sino más bien un remozamiento de las ideas neoliberales convencionales, pensado por los sectores dominantes para atender la propensión de la sociedad a buscar nuevos derroteros que le ayudasen a superar la cada vez más evidente insostenibilidad del modelo capitalista. En ese sentido operaron los virajes pseudo progresistas que llevaron a cabo en su momento figuras como Franklin D. Roosevelt, De Gaulle, Reagan y Margaret Thatcher, sin que en ninguna de esas oportunidades el modelo fuese sustituido ni siquiera por una versión evolucionada del mismo. Cada vez que se solventaban medianamente las crisis que originaron esos “new deals”, el modelo capitalista se reinstauraba siempre bajo los mismo principios del libre mercado, el mismo objetivo de la acumulación de riqueza en pocas manos, y la tendencia a las desregulaciones y la reducción del Estado como norma.

A decir del prestigioso columnista David Walker del diario The Guardian refiriéndose en 1998 al lanzamiento del libro de Tony Blair, “El problema cuando usted se dedica a crear una ideología en tiempos de desideologización, es que termina haciendo cuando mucho un resumen de lo que usted ya viene llevando a cabo desde antes, pero poniéndole un fantasioso nombre.” Con eso denunciaba en realidad que la Tercera Vía no era sino una carrera hacia adelante que más bien dejaba al descubierto la imposibilidad del capitalismo para evolucionar doctrinariamente y adecuarse a las exigencias de las permanentes crisis de sostenibilidad de ese desgastado modelo. La crisis del capitalismo no comienza pues en su inviabilidad económica, sino en su ineptitud para la reformulación de su discurso y de su visión del mundo.

Frente a esa expresa incapacidad para incorporar nuevo conocimiento y asumir procesos de reestructuración sustantiva de sus dogmas, el capitalismo debe apelar a mecanismos de sustentación cada vez más complejos, que le permitan oxigenar su atrofiada musculatura para imponer su dominio. Esos mecanismos son hoy los sistemas avanzados de espionaje de los que disponen las grandes potencias; el control de las redes sociales y de internet; y los medios de comunicación a su servicio.

Procesos de cambio como los que experimenta hoy Latinoamérica, serán siempre objeto del ataque más brutal e intensivo con todo ese poder de fuego utilizado de manera simultánea y constante. Su objetivo primordial, frente a sus limitaciones para la construcción de un discurso para la transformación, es la ciega destrucción del contrario.

Pero el inusitado avance de corrientes extremistas, islamistas y neofascistas ya no solo en el viejo mundo y en el Asia, sino en el continente americano, empezando por Norteamérica y algunos países de Suramérica, pone en riesgo la dominación neoliberal y modifica sustancialmente los planes de la hegemonía dominante basados hasta ahora casi exclusivamente en el anticomunismo pro imperialista.

En términos de imagen, el capitalismo, por sus carencias y contradicciones, termina por convertirse cada vez más en su propio enemigo, lo que abre paso por todas partes a liderazgos revolucionarios de diversos signos que día a día van alcanzando mayores espacios de credibilidad entre los pueblos. Es ahí donde aparece la necesidad de darle un rostro que sirva para referenciarlo y para ello nada más a la mano que desenterrar a los últimos operarios del neoliberalismo que el capitalismo sepultó con la demencial cruzada desatada por el imperio norteamericano y sus aliados con el manido pretexto de la guerra preventiva antiterrorista. Así como los crearon y adiestraron durante décadas para imponer en Latinoamérica las recetas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, así mismo los desecharon cuando creyeron que ya la política no era necesaria para someter a los pueblos. Hoy les resultan imprescindibles. Pero requieren de un justificativo para lanzarlos de nuevo a la palestra pública.

La prisión de Leopoldo López se convierte así en una oportuna fuente de posibilidades para esa titánica tarea de relanzamiento que necesita de manera impostergable el capitalismo, porque le abre un invaluable espacio de resonancia a piezas de arqueología política como las que integran el decrépito “Club de Madrid”, que sumados a la nómina en dólares de las casas disqueras que ordenan a sus artistas hacerse la vista gorda con el hambre, la miseria y la criminalidad de sus pueblos para enfilar su arte contra Venezuela, son ahora la cara del pasado con la que el inviable modelo pretende presentarse ante el mundo como una opción de futuro, de bienestar y de progreso.

De no ser por López, ninguno de esos fósiles del fracaso, en el que estuvo sumido desde siempre nuestro continente y buena parte del resto del mundo, estaría hoy en posibilidad alguna de resucitar ante las cámaras de televisión ni en los titulares de prensa, ni siquiera en sus propios países, salvo que fuera por la apertura de investigaciones en las que aparezcan imputados por delitos de corrupción o de otra naturaleza, como es cada vez más frecuente en esa generación de políticos desvencijados.

Ese club de ex presidentes sin oficio, esos organismos multilaterales de dominación económica y esos países desarrollados sedientos de energía y de dinero fácil, necesitan con urgencia una farsa que haga de alguna manera presentable al capitalismo y que ayude a ocultar la devastación que el mismo está generando en un mundo donde gracias a él la miseria alcanza ya casi a la mitad de la población mundial y el hambre agobia a más de una quinta parte de la misma.

El empeño de ese grotesco sainete de comisiones y voceros de la derecha nacional e internacional por ver a López, es en realidad la procura de la imposibilidad para acceder a él. Una imposibilidad que es norma inviolable en las cárceles del mundo entero y que en Venezuela, como país democrático apegado al derecho y a las Leyes de la República, no es excepción. Ilich Ramirez Sanchez, por ejemplo, preso ilegalmente en Francia por la supuesta muerte de dos policías franceses, lleva más de veinte años sin poder recibir visitas ni siquiera de sus abogados o de su esposa. A López se le acusa por la instigación al asesinato de cuarenta y tres venezolanos, amén de los actos de terrorismo contra el estado de derecho y la propiedad pública y privada. Desde mucho antes de anunciar que vienen al país todos ellos están perfectamente claros en eso.

¿Qué puede favorecer a la causa del capitalismo una conversación de algunos minutos con un preso acusado de graves delitos como Leopoldo López? Nada. Sin embargo no hay nada que resulte mejor hoy al capitalismo que el revuelo que puede montarse con la victimización que con ello se puede lograr a través de las grandes corporaciones mediáticas al servicio de la hegemonía dominante, sesgadas como están a favor de un victimario y en contra de las decenas de víctimas que los actos terroristas promovidos por él causaron. Su propósito es el show por el show en sí mismo, no la libertad de ningún preso.

López en libertad significaría la desactivación inmediata de toda esa bulla mediática que la campaña por su liberación arbitraria ha generado. No tendrían razón de ser las giras de dramaturgia de las “pasionarias” de la derecha recorriendo el mundo en nombre de la libertad y del modelo de democracia neoliberal que el capitalismo promueve, ni habría primeras páginas consuetudinarias en la prensa mundial con su lamento. La llamada Mesa de la Unidad, plegada de manera irracional al absurdo petitorio de López de adelanto de la fecha de elecciones parlamentarias, quedaría automáticamente sin discurso.

Para la derecha mundial, López es valioso… pero sólo si permanece preso.

 

@SoyAranguibel

Todo se les derrumbó

– Publicado en Últimas Noticias el sábado 23 de mayo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

¿Cómo puede ser un triunfo que en una elección primaria llevada a cabo en un país en el que la población electoral crece año tras año se obtengan cinco veces menos votos que en el anterior proceso de exactamente las mismas características?

En la mal llamada MUD, o lo que pueda quedar de ella por ahí, se empeñan en hacerle creer al mundo que han obtenido el mayor de los logros electorales, cuando su Secretario Ejecutivo anuncia a viva voz frente a las cámaras que en tres años no alcanzaron ni siquiera a duplicar su propia votación.

Uno no entiende si es un sarcasmo de postrimerías o una reacción nerviosa vulgar y silvestre.

Pero, cuando se examina en detalle, la barbaridad es inconmensurable. Decir que se ha duplicado la votación cuando se presenta como cifra referencial la cantidad de trescientos dieciséis mil electores que habrían sufragado en las primarias de 2012, echa por tierra toda aquella alharaca por los supuestos dos millones novecientos mil que en un primer momento anunciaron hace tres años en una rueda de prensa similar a la de esta semana. Y que fueron los que nunca permitieron que se constataran con su rabiosa quema de cuadernos electorales de entonces, con la que violentaron incluso una decisión en contrario del máximo tribunal del país.

Ahora resulta que, tal como se supuso desde múltiples apreciaciones basadas en la innegable falta de afluencia a las mesas electorales que el país pudo percibir durante toda aquella jornada de hace tres años, nunca hubo tales dos millones. Exactamente igual a la ensordecedora falta de afluencia electoral que resonó a lo largo y ancho de las poquísimas mesas que en esta ocasión activaron. Y los muy cínicos se regodean en su burdo intento de engaño nacional como si de una morisqueta colegial se tratara.

Apostaron durante años por la desaparición física del Comandante Chávez porque creyeron que su ausencia daría rienda suelta a un torbellino de deserciones del chavismo hacia la MUD y lo que estamos viendo es el descalabro más grande en la historia de las organizaciones políticas en el país.

Como en la vieja canción, parece que efectivamente todo se les derrumbó dentro de ellos, solo que no lo aceptan.

Son tan mentirosos que, como dijera Enmanuel, “hasta su aliento ya les sabe a hiel”.

@SoyAranguibel

Abril descubrió a los infames

– Publicado en Últimas Noticias el 11 de abril de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Nadie en el mundo (salvo en su casa) sabía quién era el periodista Otto Neusdtal, hasta entonces corresponsal en el país de la cadena CNN, cuando en Abril de 2002 reveló una de las más brutales asonadas criminales desatadas contra pueblo alguno en la historia contemporánea, como lo fue la de la colocación por órdenes del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica de un grupo de francotiradores en las adyacencias de Puente Llaguno para asesinar con frialdad a decenas de venezolanos y con ello provocar una ruptura del hilo constitucional.

Lo que se descubrió entonces no fue solamente que se había fraguado premeditadamente un golpe de las más perversas y cruentas características, como en efecto lo fue, ni que los políticos de la derecha que hasta ese día se presentaban como insignes defensores de la constitucionalidad y la democracia en realidad estaban agazapados estratégicamente detrás de toda esa confabulación, como quedó evidenciado, sino que el accionar de todos ellos se basaba en la mentira.

De allá para acá, el debate político en Venezuela se ha centrado en la demencial batalla entre la recurrente mentira opositora y el desmontaje permanente que la revolución se ve obligada a adelantar para develar la verdad ante el mundo. Quizás una de las graves fallas comunicacionales de la revolución sea precisamente no haber logrado tomar la delantera en esa dinámica reactiva y epiléptica en la que la derecha nos ha sumido con el tema de su mentira. Una absurda competencia de quita y pon donde la derecha miente y la revolución desmonta.

¿Tendrá que ser así para siempre?

No necesariamente. Si algo ha derrotado a la pretensión neoliberal por reinstaurarse a sus anchas en nuestro país, ha sido el altísimo nivel de conciencia que ha adquirido nuestro pueblo a partir de la idea de soberanía, de justicia y de igualdad social, que el Comandante Chávez nos legó con su propuesta de socialismo bolivariano.

Necesario es no olvidar. Pero mucho más lo es el impostergable compromiso de lucha por impedir la recuperación de esa derecha fascista cuyo único propósito ha sido, es y será siempre el de acabar con la revolución con base en infamias y mentiras.

 

@SoyAranguibel

Licencia para matar

– Publicado en el Correo del Orinoco el 16 de marzo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

La Canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció esta semana ante el mundo lo que sin lugar a dudas constituye uno de los acontecimientos más alarmantes en el escenario político internacional, y probablemente uno de los más preocupantes de la historia contemporánea, referido a la solicitud ante el congreso norteamericano por parte del Secretario de Estado de esa nación para otorgarle al presidente Barak Obama permiso para accionar militarmente sobre cualquier territorio o nación de manera ilimitada, bajo el absurdo argumento de la supuesta globalización de la amenaza del terrorismo.

La medida (tan irracional como el intento de curar una gripe llevando al paciente a la silla eléctrica) pone al descubierto el desespero de un imperio cada vez más acorralado en su delirante empeño de la dominación mundial, cuya supremacía política, social y económica no es ya definitivamente aquella de la cual podía ufanarse en otros tiempos.

La gallarda posición de nuestro país en la 37 Asamblea General de la OEA, asumida en Panamá por el hoy presidente Nicolás Maduro, quien hiciera abandonar airada el salón de sesiones a la representante de los Estados Unidos que pretendió alterar la agenda de la reunión para promover una injustificable sanción contra Venezuela, anunciaba ya en 2009 el descalabro del poderío imperial en el que hasta aquel momento se conocía como el “ministerio de colonias” de la nación norteamericana. Desde entonces, el esfuerzo común de los latinoamericanos ha estado orientado a la construcción de una nueva arquitectura de integración basada en la cooperación y la hermandad de los pueblos, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), resguardada expresamente de la presencia o participación de Estados Unidos, asumido cada vez más por la comunidad suramericana y caribeña como una amenaza que ha causado más atraso y miseria que posibilidades de desarrollo en la región a lo largo de los últimos doscientos años.

La conformación de ese poderoso bloque en el cual se congregan 33 naciones del continente, aunado a la fortaleza que constituyen el Grupo de los 77 + China, que hoy en día reúne a 133 naciones, así como el Movimiento de los Países No Alineados (que agrupa a más del 50% de la población mundial cuya filosofía común es la independencia de toda potencia imperialista), pone en evidencia la creciente crisis de liderazgo político de los EEUU hoy en el mundo.

La creación y avance sostenido del BRICS como el más poderoso grupo de economías emergentes del mundo, al cual ha sido invitado Argentina como uno de los más grandes productores del continente suramericano y con una economía en constante crecimiento (con un Producto Interno Bruto que la coloca como la economía número 20 en el ranking mundial), así como el impulso que ha adquirido recientemente el MERCOSUR con la incorporación de Venezuela, la más grande reserva probada de petróleo en el planeta, confirman que, tanto en lo económico como en lo político, Estados Unidos esta siendo dejado cada vez más de lado en la conformación del nuevo orden mundial hacia el cual se dirigen las naciones de manera mayoritaria.

La única ventaja competitiva real que todavía posee los Estados Unidos sobre el resto de los países del mundo es la de su capacidad bélica, en la cual el imperio ha invertido, solamente en el periodo que va desde la finalización de la guerra fría hasta el día de hoy, más de diez veces todo lo que invirtieron los países involucrados en las dos guerras mundiales del siglo pasado. De acuerdo a los informes presentados por el Instituto Internacional de Estudios Para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés) con sede en Estocolmo, aún cuando Estados Unidos ha disminuido en forma gradual su inversión anual en armamento durante los últimos dos años (en virtud del retiro de tropas de Afganistán e Irak), y que tanto Rusia como China y Arabia Saudita, fundamentalmente, han incrementado de manera sustancial su capacidad bélica de cara a la creciente complejidad de los escenarios geopolíticos que enfrenta cada una de esas naciones, el imperio norteamericano sigue por mucho en la delantera del poderío militar, en el cual se coloca como el más descomunal de toda la historia con cuatro veces más que lo que invierten China, Rusia, Arabia Saudí, Francia, Japón, Reino Unido y Alemania juntos.

“Siguiendo la tendencia al crecimiento, el gasto militar total en el mundo alcanzó 1 millón de millones 531 mil millones de dólares en el 2009 medido a precios constantes del 2008, lo que representa un gasto de 224 dólares por habitante del planeta y el 2,7% del PIB mundial (SIPRI, 2010). Estas cifras revelan un incremento del 49% en relación al año 2000, pero en términos per cápita aumentaron un 88,2%. De tal modo el gasto militar actual supera en un 1,1% al que se alcanzó en 1988, en pleno apogeo de la guerra fría (SIPRI, 2010) y en ese gasto Estados Unidos ha representado en los últimos 20 años más del 50% de las erogaciones.” ( )

Esa gigantesca maquinaria bélica es hoy, junto al inmenso poder de los medios de comunicación privados a lo largo y ancho del planeta, el soporte del modelo capitalista liderado por el imperio norteamericano, no solo en términos de su capacidad de fuego (distribuida en las más de 850 bases militares instaladas en los cinco continentes, sin contar las llamadas SOA, Sitios de Operaciones Avanzadas”, y las “Bases Móviles”, como la IV Flota en Suramérica), sino que ha pasado a ser el sostén fundamental de la cada vez más crítica economía norteamericana.

La inmensa cantidad de recursos invertidos en la guerra por parte de Estados Unidos es justificada hoy por los halcones de Washington a la hora de solicitar presupuesto para armamento con la excusa del impulso económico que el mismo genera aguas abajo en la industria norteamericana de los más diversos rubros, ya no solo en la producción de armas de todo tipo y alcance (pistolas, fusiles, misiles, cañones, etc.), y equipo de transportación y de combate (como porta aviones, tanques de guerra, aeronaves, vehículos militares, etc.), sino que también impacta en la fabricación de una gran infinidad de equipos, maquinarias, alimentos y artículos para la dotación tanto de las tropas como de las infraestructuras y dependencias militares.

Por lo general, el mundo desconoce que empresas como Harley-Davidson deben su desarrollo a la fabricación de motos para el ejército norteamericano. De la misma forma, empresas como la Nestlé, inventora del café instantáneo especialmente concebido para atender las apremiantes necesidades de los soldados tanto en tiempos de guerra como de paz; Revlon galardonada en 1944 con el Premio a la Excelencia del Ejército y la Armada por su aporte en la producción de maquillaje y productos de belleza para las fuerzas armadas de los EEUU; Hersey, el mayor fabricante de chocolates de los EEUU, desarrolladora de una barra especial de chocolate requerida por el gobierno norteamericano como alimento básico para la tropa en el frente de batalla, hasta la producción de morrales, navajas, lentes, linternas, y cientos de miles de artefactos y equipos de todo tipo que son hoy requeridos por los cientos de miles de soldados e instalaciones militares norteamericanas en el mundo entero, deben todas su creación, crecimiento y poderío económico actual a la guerra.

De ahí que el imperio considere impostergable la decisión de intensificar las operaciones bélicas hasta en el último rincón del planeta. Si ciertamente la demencial inversión de dinero llevada a cabo por esa nación en equipamiento de guerra es la más grande de toda la historia, paralizar y desactivar su funcionamiento representaría la más incalculable pérdida que conocerá jamás el capitalismo. Lo que se traduciría inexorablemente, en virtud de ser la guerra su última área de oportunidad, en la inevitable caída definitiva y para siempre del imperio norteamericano.

Por eso Obama apela a la agresión a naciones de paz (pero con grandes recursos energéticos) como Rusia, China, Irán, Siria y ahora Venezuela, amén de todo cuanto ha asolado el norte del África, Europa del Este y el Medio Oriente. Falta saber si habrá tomado en cuenta la naturaleza inexpugnable e infinita de la convicción revolucionaria, patriota y antiimperialista de nuestros pueblos. La misma que ya le hizo morder el polvo en Corea, en Cuba, en Vietnam, y que le hizo llegar de tercero en Berlín, tras Rusia e Inglaterra.

Por eso, por el delirio de postrimería que lo mueve, es que resulta preocupante esa “licencia para matar” al mejor estilo James Bond que hoy con tanto desespero solicita.

) observatoriodelacrisis.org

@SoyAranguibel

La rendijita

– Publicado en Últimas Noticias el 13 de marzo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Cuando se revisa con detenimiento la convulsa realidad social en el mundo de hoy, se constata una realidad tan desalentadora que no hay posibilidad alguna de celebrar el logro de la humanidad del cual se jacta la mayoría de las veces el capitalismo para justificar la obscena riqueza de unos pocos frente a las atrocidades que a lo largo y ancho del planeta se padecen.

Solamente las hambrunas persistentes desde hace siglos en el África, que ocasionan todavía hoy cientos de miles de muertes al año, son ya de por sí un vergonzoso ejemplo de la calamidad que es tan siquiera el intento de la sobrevivencia para el ser humano.

La cada vez más alarmante cantidad de muertes que ocasionan las guerras desatadas contra millones de seres inocentes y desvalidos en nombre de la libertad y el “derecho a la vida”, resultan más un infernal castigo del cielo que ninguna redención o salvación de los pueblos.

Las decenas de muertes diarias en México, Colombia y Brasil a manos de la delincuencia organizada, que en la mayoría de los casos desborda la capacidad de los Estados para garantizar no solo la vida sino la seguridad de la propiedad y del orden público, revelan una descomposición social de proporciones demenciales jamás vista en la historia y eso no es menos vergonzante.

La pérdida de la calidad de vida en Europa, Norteamérica y el resto del mundo capitalista en general, son el anuncio del más tenebroso futuro para cientos de millones de personas y para toda su descendencia.

Pero en ninguna nación del mundo, ni por muy angustiantes y precarias que resulten sus condiciones de vida, se ha visto jamás el bochornoso e insensato entreguismo de un sector de la población gritándole al mundo su deseo de ser invadido por la fuerza letal de un ejército genocida como el de los Estados Unidos de Norteamérica, como lo pide hoy de manera demencial la oposición venezolana.

Desde todos los países cuya dolorosa historia ha estado marcada por el holocausto que significa una ocupación norteamericana se nos ve hoy con el más grande estupor e incredulidad, porque nadie puede entender que la insensatez pueda alcanzar tan alto grado de locura. Menos aún por una razón tan insignificante como que le suelten uno o dos presos, enjuiciados como están por las leyes de la república por conspiración e instigación al asesinato de más de cuatro decenas de venezolanos.

Por fortuna esos disociados y pitiyanquis no son sino una rendijita apenas, por donde el imperio podrá ver… pero no podrá pasar jamás. Porque Venezuela es y será siempre bolivariana, cuna de forjadores de patrias, no de entreguistas.

 

@SoyAranguibel

Aranguibel en Unión Radio: “La irresponsabilidad de la oposición nos está llevando a una guerra”

Caracas.– En conversación con la periodista Mari Pili Hernández en el programa Sin Duda, que transmite Unión Radio, el analista político Alberto Aranguibel afirmó que la oposición venezolana ha colocado al país al borde de una guerra de consecuencias imprevisibles con una potencia extranjera, dado su irresponsable empeño en hacerse del poder por vía inconstitucional en la búsqueda de resinstaurar en el país el modelo neoliberal que tanta hambre y miseria le generó a nuestro pueblo en el pasado.

Desde su punto de vista, de no ser por “la forma torpe con la que ese sector hace política, con base en la mentira, la infamia y la calumnia contra el gobierno y la dirigencia revolucionarios, el debate político se habría desarrollado por los cauces democráticos y no habríamos tenido que llegar a las tensiones que hoy padece el país por culpa de quienes entienden la democracia solo si les beneficia a ellos sin importar el sufrimiento del pueblo.”

“Lo que sucede es que el imperio norteamericano está siempre al asecho de aquellos países en los que puedan encontrar alguna rendija, algún haz de luz por donde puedan meterse para asaltar sus economías y ponerlas al servicio de sus particulares intereses de dominación mundial, y en Venezuela esa rendija se la han abierto los sectores entreguistas, vendepatria, que hacen vida en el antichavismo” dijo.

Oiga aquí la entrevista completa:

¿Quién es el enemigo?

– Publicado en el Correo del Orinoco el 08 de diciembre de 2014 –

Por: Alberto Aranguibel B.

El liderazgo de Winston Churchill como uno de los políticos más prominentes del siglo XX, tiene su origen, más que en ningún otro rasgo suyo, en la extraordinaria capacidad para convocar al pueblo a entregarlo todo por el imperio británico en momentos en que avanzaban cada vez más las peores amenazas de destrucción que jamás se cernieran sobre Inglaterra. Su discurso “La mejor hora”, pronunciado ante el parlamento el 18 de junio de 1941, es todavía hoy considerado como el mejor discurso político de habla inglesa, fundamentalmente por el vigor de su llamado a los ingleses a asumir con la mayor gallardía el reto histórico que se les presentaba con la inminencia de la guerra. “Preparémonos para nuestros deberes y no dudemos de que si el Imperio Británico dura unos mil años, los hombres del futuro dirán: aquella fue su mejor hora“, les dijo entonces.

churchill6Churchill supervisa los destrozos dejados por los bombardeos

El del 13 de mayo de aquel mismo año, su primer discurso como Primer Ministro trascendió como el que convirtió en gloriosa la frase “No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor“, inicialmente atribuida a Teodoro Roosevelt, con la que anunciaba al mundo su temple combativo.

Pero quizás las más estremecedoras palabras son las que pronuncia días después, el 4 de junio, en el contexto de la invasión nazi a Holanda, Bélgica y Francia, cuando convoca no solo a los soldados de la corona, sino a la población entera, a entregar todo de sí por su país, en estos términos:“Defenderemos nuestra isla a cualquier precio. Combatiremos en las playas, en los lugares de desembarco, en los campos y en las calles; combatiremos en las montañas; no nos rendiremos jamás; y por más que esta isla o buena parte de ella quede dominada y hambrienta, algo que de momento no creo que ocurra, nuestro imperio de ultramar, armado y protegido por la Flota británica, continuará la lucha hasta que, cuando Dios quiera, el Nuevo Mundo, con todo su poder y su fuerza, dé un paso al frente para rescatar y liberar al Viejo.”

London metro

londres guerraLas penurias azotaron a Londres durante la guerra contra Alemania

Las difíciles circunstancias padecidas por Inglaterra a lo largo de toda la segunda guerra mundial, llevó a la población a sufrir las penurias del hambre y la miseria como nunca antes en su historia, llegando a la necesidad de refugiarse permanentemente como ratas en los oscuros e insalubres sótanos del metro para protegerse de los bombardeos alemanes que a cada rato les sorprendían, teniendo que dormir unos encima de otros en el frío e inmundo piso de los andenes. Sin embargo, ni en la peor de esas terribles circunstancias, nadie se atrevió jamás a sugerir la insensata idea de cuestionar a Churchill por tan severos padecimientos, ni mucho menos a hacerlo responsables de los mismos.

En medio de la guerra, la polémica sobre la vigencia o no del liderazgo que esté al frente de los ejércitos es la más remota y absurda de las ideas que nación alguna pueda plantearse jamás. Sólo los más disparatados irresponsables llamarán a cuestionar las decisiones que los comandantes de los ejércitos se vean obligados a tomar para repeler al enemigo, por muy duras que ellas sean.

La claridad en la precisión del enemigo es la primera obligación del liderazgo en toda batalla. Pero el aseguramiento de la confianza y la lealtad del pueblo hacia ese liderazgo es su deber más ineludible e impostergable. Sin lealtad no hay posibilidad alguna de cohesión y por ende de direccionalidad o de éxito en la lucha.

Homero, tanto en la Ilíada como en la Odisea, habla del sitio de Troya en el que el rey Príamo convoca a su pueblo a resistir tras sus murallas la agresión de los ejércitos griegos comandados por Agamenón, en un cerco que duró diez años. Ese pasaje histórico, que durante siglos fue tratado de reducir a legendario (y que el cine de Hollywood altera arbitrariamente colocándolo como sucedido en unos cuantos días apenas), resulta relevante por el estoicismo que se le reconoce a un pueblo que de manera disciplinada acompaña a su líder frente a la agresión.

Por eso Bolívar, en medio de la confusión y el desespero reinantes entre la población caraqueña por el terremoto que azotó al país la noche del Jueves Santo de 1812, arenga con la magnífica frase “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, a una multitud enardecida por las siniestras palabras del Arzobispo Narciso Coll, quien argumentaba el castigo divino a la causa independentista como explicación del sismo. El grito del Libertador no comprendía en modo alguno la intención de insulsa vanagloria épica, como algunos han querido ponerlo, sino el alerta imperioso y necesario para evitar el resquebrajamiento de la lealtad del pueblo a la incipiente y difícil lucha por la independencia, en lo cual el imperio español estaba determinado a hacer hasta lo imposible.

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lenigrado5Casi 3 años de hambre y crudo invierno padeció el pueblo ruso en el sitio de Leningrado

Es ese mismo talante de estoica entrega a la causa de la justicia y la igualdad el que lleva en 1941 a más de tres millones de habitantes de Leningrado a soportar por casi tres años el sitio que el ejército nazi impuso sobre la ciudad, impidiendo durante todo ese tiempo el ingreso de alimentos y medicinas, causando una de las más crudas hambrunas que guerra alguna haya desatado contra una población, que se vio obligada a practicar incluso antropofagia y tráfico de cadáveres para sobrevivir no solo al hambre sino al inclemente invierno que les azotaba.

Fue con base en esa unidad y esa convicción del pueblo que revoluciones como la china, la vietnamita, la coreana y la cubana, han logrado sobrevivir al inclemente y brutal asedio del imperio norteamericano a lo largo de todo el siglo XX y lo que va del XXI.

La bolivariana, que es una revolución asediada ya no en términos estrictamente militares, sino que es objeto de la más cruenta arremetida económica y mediática que jamás haya conocido país alguno, enfrenta hoy un insólito fenómeno de cuestionamiento cuya naturaleza profundamente neoliberal coloca a sectores de la población en una de las contradicciones más descabelladas que se recuerde en el debate político contemporáneo.

De manera paradójica, tanto los sectores de la derecha que vieron en el Comandante Chávez un enemigo imposible de vencer en virtud del inmenso respaldo popular del que gozaba, así como los sectores de izquierda que desde una óptica esencialmente trotskista cuestionaron en algún momento su liderazgo, coinciden de nuevo, luego del fallecimiento del líder de la revolución bolivariana, en una misma idea. Esta vez en la que coloca a la dirigencia revolucionaria como causante de los problemas que agobian al país, aduciendo fallas o desviaciones en “el modelo” socialista y exigiendo soluciones que apuntan inequívocamente al fortalecimiento del modelo neoliberal-capitalista, verdadero y único causante de las distorsiones por las que atraviesa nuestra economía.

Para ambos sectores, tanto la derecha como el trotskismo, el enemigo en la guerra que las grandes corporaciones nacionales e internacionales han desatado contra el país mediante la especulación desmedida, el contrabando de extracción y el mercado paralelo de divisas, no es en modo alguno el capitalismo. Ese fenómeno, que no es sino la reinstauración por los “caminos verdes” del ALCA que gracias a Chávez Latinoamérica desechó como opción para el desarrollo de nuestros pueblos, no es ni para la derecha (por supuesto) ni para el trotskismo la razón de las calamidades por las que atraviesa hoy el pueblo venezolano para obtener los alimentos o los productos básicos.

Papeltualera
La “crisis” en la Venezuela revolucionaria

Con sincronía sorprendente, y cada uno a su manera, procuran quebrar la cohesión de la militancia revolucionaria mediante un ejercicio de legitimación del capitalismo, al que en sus disparatadas disquisiciones economicistas colocan como el verdadero afectado por las políticas económicas del gobierno. Según sus rebuscadas tesis, la satisfacción de las necesidades del pueblo no es la que deriva de la profundización de los programas inclusivos de la revolución, sino la que según ellos debe surgir de la búsqueda del reordenamiento de la economía a partir de la lógica de las leyes y de la aplicación del instrumental burgueses que la rigen. De ahí que su explicación de la inflación o de la cuantificación del PIB, por ejemplo, siempre va a resultar negativa. Porque en Venezuela lo que está funcionando mal es el capitalismo; los programas y políticas socialistas cada día llegan a más venezolanos.

Por primera vez en la historia una sociedad asediada por un claro e inconfundible enemigo es invitada de manera tan impúdica por una exigua minoría a claudicar en su arrojo y en su compromiso con la patria, para deponer las armas de la unidad y la cohesión nacional en nombre de un tan inmoral e irresponsable entreguismo.

 

@SoyAranguibel

La verdad, en la información de guerra

– Publicado en El Universal el domingo 02 de noviembre de 2014 –
caricatura Félix Cordero

Por: Félix Cordero Peraza

¡El derecho a la verdad es insoslayable en el ser humano del siglo XXI!

En la política internacional no hay amigos o enemigos… sino intereses. En los 80, Gorbachov inició la destrucción de la Unión Soviética con el Glasnot y Perestroika. La URSS, firmó la Carta de París entre Occidente y Rusia y aceptó desarmar el Pacto de Varsovia. A cambio, la OTAN respetaría el territorio soviético. ¡Occidente lo incumplió! En 1999, entraron a la OTAN Polonia, Hungría y República Checa. En 2004, Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Rumania y las tres repúblicas bálticas Estonia, Letonia y Lituania. En 2009, se sumaron Croacia y Albania. Y este año se predice Azerbaiyán, Georgia, Macedonia y Ucrania.

El conflicto entre Rusia y Ucrania no obedece, como lo indican las agencias internacionales de noticias, a cuestiones de fronteras demarcadas, pretensión expansionista de Rusia o ambición político-militar. En los orígenes se encuentran factores de tipo étnico, tradición, lenguaje e históricos. El movimiento popular en Kiev, capital de Ucrania, contra el presidente depuesto Víktor Yanukóvich y electo en el 2010, fue por su negativa a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. El presidente de facto ha firmado solo la parte política del texto. La parte económica -a la que se oponía Yanukóvich- fue suspendida.

El nuevo gobierno prohibió el idioma ruso oficial en Crimea. Tiene 2,3 millones de habitantes, la mayoría rusos étnicos y rusos parlantes. Enfrentó el golpe de Estado y se anexó a Rusia. Por Ucrania, el granero de Europa, pasan intercambios comerciales globales y ductos con petróleo y gas de Oriente a Occidente. Rusia, es su principal socio comercial y administrador del gas. Posee Sebastopol, la base de su flota y es puerto clave del Mar Negro. ¿Protegerá el Kremlin a la población rusa en Ucrania y costa del Mar Azov? Por ahora, el FMI y el BCE ofrecieron 20 mil millones de dólares para la economía. Exigen, aumento de tarifas e impuestos y despedir el 30% de empleados públicos.

“La muerte de la verdad”

Ya es historia, el periodista corresponsal de guerra que enviaban los medios para informar de los hechos de una guerra. Estos valientes periodistas se internaban en el campo de uno y otro ejército. Se metían en las ciudades, campos y trincheras. Hoy, no los dejan entrar al campo de batalla. Los concentran en grandes salones con circuitos de TV. Allí ven lo que el ejército quiere que la gente vea. ¡Imágenes de bombardeos y destrucción de ciudades! No enseñan los muertos solo la explosión de bombas, misiles, despeje de aviones, movimiento de barcos o transitar del ejército. Aunque, en la guerra como en el amor todo es válido… ¡En la guerra lo primero que muere es la verdad!

El lector, televidente o radio escucha es sometido a la estrategia informativa de quienes participan en la guerra. ¡Esa es la primera batalla… , posicionar las razones en la opinión pública mundial! Con el control del flujo de información esconden las causas verdaderas del conflicto e imponen la mentira (hoy, un arma bélica). ¡Si no seleccionaran las imágenes los pueblos de esas naciones estarían contra la guerra! La primera y última guerra televisada fue la de Vietnam. EEUU la perdió porque cuando los norteamericanos vieron la llegada de cadáveres de soldados se opusieron a la guerra. Aunque “La mentira dura el tiempo que dura en aparecer la verdad”. Como en el caso de las armas de destrucción masiva en Iraq… ¡Nunca existieron!

Guerra cibernética

En el conflicto entre Rusia y Ucrania impera la guerra informática, digital o ciberguerra. En lugar de campos de batalla convencionales la información y la contrainformación toma el ciberespacio y las tecnologías de la información. Batallan dentro de la cibernética. Han intervenido y hackeado celulares, blogs, cuentas, centros militares y organismos públicos. ¡El iceberg, de lo que se visualiza en el futuro de las guerras! ¿Qué hacer para evitar la hegemonía de lo falso? ¿Es suficiente buscar la verdad, a través de variadas agencias, usando las redes sociales y realizando alianzas con cadenas noticiosas independientes? Como ciudadano y periodista, deploró el monopolio oficioso de la información que diseminan las agencias internacionales. Preferiría que fueran plurales y abiertas a informaciones equilibradas provenientes de todas las partes en conflicto. Especialmente de las víctimas. ¡El derecho a la verdad es insoslayable en el humano del siglo XXI!

efecepe2010@gmail.com

@efecepe2010

Fuente: El Universal

Así.. ¡Como si nada!

Mandrake
Por: Alberto Aranguibel B.

El legendario Lee Falk, creador de dos de los más fascinantes personajes que jamás se hallan inventado en las tiras cómicas, “El Fantasma” y “Mandrake el Mago”, seguramente jamás supuso que alguno de ellos pudiera ser reproducido en modo alguno en la realidad ni que sus ingeniosos recursos de fantasía, como aquello de una playa de arena de oro en polvo de la cual disponía el “duende que camina” para su exclusivo uso personal (al fondo de la cual le esperaba siempre para su intimidad amorosa con su eterna prometida Diana Palmer, embajadora plenipotenciaria de la ONU en el continente asiático, una choza tallada en una sola pieza de jade importado para él por algún ignoto emperador directamente desde lo más profundo de la antigua China), o el sorprendente gesto hipnótico mediante el cual Mandrake sometía a cuanto ser humano o animal se interpusiera en su camino, sin siquiera tocarlo o infligirle daño alguno. Solo levantar rápidamente la mano derecha con sus dedos índice y medio extendidos, de la misma forma en que lo hacen los papas para rendir a la feligresía, le bastaba al mago para influenciar a todos cuantos le rodeaban con el influjo de su poderosa magia. Era así como les hacía creer que se convertían en marranos, en guacamayas, en ratones o en simples diputados de la oposición, y eso le era más que suficiente para desarmarlos e inmovilizarlos.

Pero se equivocó por completo.

Probablemente por no haber pisado nunca la tierra de los indómitos indios Caribes, fue que no pudo prever que su desbordada imaginación podría ser no solo perfectamente recreada en la vida real a este lado del Río Grande, sino que podría ser superada hasta lo indecible por la fabulosa capacidad inventiva de los líderes de la MUD, con sus proverbiales ocurrencias políticas que más parecen actos de prestidigitación de principiantes de circo que de ideología alguna.

De la noche a la mañana, el entente antichavista aparece reuniendo como si de barajitas se tratara corrientes ideológicas diametralmente antagónicas, como la socialdemocracia y el socialcristianismo, junto a agrupaciones de ultraizquierda o de pensamiento desarrollista con versiones diferentemente matizadas de neoliberalismo mezclado con laborismo de derecha en una misma busaca, y pretenden que el país los asuma como una propuesta unitaria de orientación nacionalista.

El miedo a enfrentar a un pueblo consciente de su condición de clase, políticamente maduro y socialmente movilizado, con el planteamiento contra revolucionario que los aglutina, les ha hecho indispensable apelar cada vez con mayor inevitabilidad a la fórmula de la demagogia que por siglos le ha sido tan oportuna a los sectores dominantes para engañar y someter a los pueblos. En su empeño, la falsificación de la realidad es una constante atormentadora que disuelve por completo la división entre la verdad y la mentira a extremos inequívocamente patológicos.

Igual que los personajes de tiras cómicas, le pierden absolutamente la vergüenza al ridículo y asumen que en cada aparición hay una historia nueva, sin solución de continuidad con la anterior, en la cual, y en cada caso, se puede reformular arbitrariamente el discurso sin el menor atisbo de incomodidad o inconveniencia.

Cual vendedores de feria, presentan y desechan modelos políticos alternativos al país, como si de conejos sacados de una chistera se tratara y saltan de “desarrollismo” a “neoliberalismo” (como hacían en el siglo XX), con la misma facilidad con la que saltan de “capitalismo popular” a “progresismo”, como hacen ahora María Machado y Capriles, en el convencimiento pleno (como se les nota) de que están deslumbrando a la audiencia mediante un simple acto de prestidigitación al mejor estilo de Mandrake el mago.

En solo dos años apenas, Capriles ha sostenido ante el país con la misma fuerza e irresponsabilidad, las tesis de la “libre empresa” contenidas en su programa de gobierno, del “perfeccionamiento del socialismo del siglo XXI” en su discurso de campaña, del “fascismo” a la hora de su segunda y más dolorosa derrota (de las cuatro que como líder opositor lleva en fila) y ahora del “progresismo” de cara a las elecciones parlamentarias del 2015, como quien ofrece a su clientela una nueva y más exquisita fragancia de champú.

Así de simple… ¡como si nada!

@SoyAranguibel