Aranguibel y Díaz debatieron sobre la violencia: hay que “elevar conciencia ante las amenazas”

(Caracas, 12 de octubre – Noticias24).- Los periodistas y analistas políticos Dhameliz Díaz y Alberto Aranguibel confrontaron puntos de vista en el programa La Semana Venevisión transmitido este sábado, sobre la “violencia política”que, según las primeras versiones de prensa, revelan los hechos violentos ocurridos en el país durante los últimos días.

En medio de la expectativa que vive el país sobre los resultados de las investigaciones policiales del asesinato del diputado Robert Serra y su asistente, así como el enfrentamiento en el que murieron cinco integrantes de colectivos revolucionarios en la avenida Baralt, Díaz y Aranguibel hicieron un análisis de los hechos y del rol de la sociedad para garantizar la paz.

A propósito de estos acontecimientos, Díaz expresó que es preciso estudiar “quién tiene el control de las armas”. Añadió que “por el bien de Venezuela”, las pesquisas deben estar orientadas a dar con los responsables de este acto: “Estamos en un nivel de conflictividad política, en la cual, los venezolanos necesitan certificaciones científicas de la solución de un hecho delictivo de esta magnitud”.

Por su parte, Aranguibel hizo un llamado a los venezolanos para “elevar la conciencia que debemos tener como sociedad ante las amenazas” que representan estos actos.

Los comunicadores se refirieron a tales sucesos como muestras de una “situación preocupante” que debe ser atendida no solo por el Estado venezolano como garante de la seguridad pública, sino por los sectores políticos y la sociedad misma cuyo rol participativo debe estar al servicio de la convivencia pacífica, para lo cual, el tema del debate de las ideas debe ser asumido por todos “con la debida responsabilidad y buen juicio”.

En ese sentido, el papel que juegan los medios de comunicación fue señalado por los analistas como determinante, toda vez que su influencia pueda generar por igual, tanto tranquilidad como intranquilidad, dependiendo, como ambos periodistas lo expresaron, del enfoque (sensacionalista o responsable) con el que se cubran estos acontecimientos y el debate político en general.

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“El derecho de vivir en paz”

Por: Alberto Aranguibel B.

En 1971, el inmortal Víctor Jara vio en la efervescencia revolucionaria que denunciaba desde mediados de los sesentas el atropello que significaban las políticas imperialistas contra los pueblos del mundo, en particular contra el pueblo de Vietnam en aquel momento, un clamor común que en su canto combativo y maravilloso era considerado por él como un derecho humano casi por encima de todos los demás.

El derecho a vivir en paz ha sido efectivamente la aspiración suprema del ser humano en la sociedad contemporánea, tal como lo recogen tanto la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, como la Carta Internacional de Derechos Humanos que la comprende desde 1967 junto con el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y sus dos protocolos facultativos, los cuales consagran de manera casi idéntica en sus primeros artículos que los derechos provienen de la dignidad del ser humano y de su deseo de vivir en paz.

De manera específica, la Declaración Universal sostiene en su 1er Artículo que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos a los otros.”

Quienes más han violentado ese derecho a través del tiempo desde que existe el modelo democrático como forma de organización del cuerpo social, han sido siempre los anarquistas, que supeditan el derecho del resto de la sociedad a sus propios y muy particulares intereses, y sus expresiones más radicales, como el fascismo por ejemplo, que no solo niega el derecho del otro sino que procura su exterminio físico como única forma aceptable de confrontación política.

En Venezuela el fascismo se ha activado ya abiertamente en la búsqueda del poder, tal como lo evidencian las pruebas recabadas por los cuerpos de seguridad del Estado contra peligrosos terroristas capturados, así como los horrendos asesinatos del fiscal Danilo Anderson, del líder revolucionario Eliécer Otaiza, y más recientemente de los jóvenes Robert Serra y María Herrera.

La disyuntiva ahora es si el país está dispuesto a aceptar esa fórmula de destrucción de nuestro derecho a vivir en paz, bajo la excusa del particular interés de una terca minoría.

@SoyAranguibel

Robert Serra

excequias robert-Foto: Alberto Aranguibel B. –

Por: Roberto Hernández Montoya / 04 de octubre de 2014

El asesinato de Robert Serra y de María Herrera es un acto de guerra, es más, es un crimen de guerra, es más, es un acto estrictamente fascista. No es difícil explicarlo.

El fascismo es odio en estado puro. El odio es ciego, es muerte, es no-ser. Robert era un joven articulado, elocuente, lúcido. Tenía inteligencia, sabía usarla y la usaba. No hay nada que ofenda más a un fascista que la inteligencia. Por eso uno de los fascistas más cardinales, José Millán Astray, profirió el grito de guerra fascista perfecto: «¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!». Y lo dijo en el Aula Magna de la Universidad de Salamanca, delante del rector Miguel de Unamuno, quien le respondió: «Ustedes vencerán, pero no convencerán». No convencieron. No han convencido aún, porque solo les interesa vencer mediante la fuerza, mientras más bruta mejor.

El fascismo aún nos debe la muerte de Federico García Lorca. Como no era fascista, no se precavió cuando se fue a su natal Granada al comienzo de la Guerra Civil Española. «A los poetas no los matan», dijo.

El fascismo mata en vida y también en muerte. A Danilo Anderson lo descuartizaron moralmente después de que la bomba lo despedazó. Igual hacen a Robert. Especulan, dan detalles macabros, lo descalifican y por último dicen como con Danilo: Lo mató el propio gobierno.

No asesina solo el que da muerte biológica sino el que niega tu inteligencia. Muerte es decir que la violencia guarimbera fue obra de los «colectivos» chavistas, es decir, el gobierno se estaba derrocando a sí mismo para tomar el poder que ya tenía. Te matan cuando te prohíben usar la inteligencia. Como a Robert no lo podían callar en vida, lo pretenden callar en muerte. Una voz menos que señale al fascismo como lo que César Vallejo llamó «los heraldos negros que nos manda la muerte».

Crimen abominable, porque inmola a dos jóvenes y Robert tiene una excelente imagen.

Lorent Gómez Saleh anunció crímenes similares. Da que pensar.

La Venezuela de este tiempo ha desarrollado madurez para no caer en provocaciones: el agua podrida que charlataneó Antonio Ecarri, el «ébola venezolano» que cotorreó un médico asesino; Danilo, Sabino, Eliécer, Robert, cientos de campesinos…

Sabemos lo que hay que hacer: derrotarlo como siempre, aunque ni eso entiende.

@rhm1947

Robert Serra… ¡Adios en Dolor Mayor!

robert serraFoto: Carlos Hernández / Picture Alliance

Vilmente asesinado, se va hoy un joven venezolano, luchador ejemplar por el ideario chavista de justicia e igualdad social, en plena efervescencia de su pasión revolucionaria. En su homenaje, este micro producido por Venezolana de Televisión: