Aranguibel en CNN: “La revolución no la hace la Asamblea Nacional sino el pueblo”

El analista político venezolano Alberto Aranguibel en conversación con la periodista Alejandra Oraa en el programa Café CNN sobre el panorama electoral previo a la elección parlamentaria del 6 de Diciembre, sostiene que en Venezuela, además de una revolución de corte socialista, se está construyendo un avanzado modelo de democracia participativa y protagónica, en lo que la Asamblea Nacional, como todos los demás poderes del Estado, juega un papel importante. Tener un parlamento adverso a esa transformación -sostiene- significaría una degradación y un retroceso a todo lo avanzado hasta ahora en ese sentido.

El viejo truco de pretender asustar al pueblo

– Publicado en el Correo del Orinoco el 30 de noviembre de 2015 –
Por: Alberto Aranguibel B.

Quizá lo que los induce a error sea precisamente la sencillez del asuntoLa Carta Robada

Sostenía Edgar Allan Poe, el padre del género del terror en la literatura, que el miedo es solo el estado emocional que precede a todo aquello a lo que se le teme.

Las pesadillas son exactamente eso; situaciones angustiantes sin conclusión, es decir, que no llegan a resolverse nunca y que a medida que transcurren incrementan el desespero precisamente por el pavor a lo imprevisto que las mismas van generando a lo largo del sueño. En el cine una puerta puede llegar a ser mucho más espeluznante que un horrible ser del averno si se abre muy lentamente sin dejar ver durante un tiempo debidamente calculado lo que hay detrás de ella. Las particulares aprensiones del espectador (y quizás una música y unos efectos terroríficos de apoyo) se encargarán siempre de hacer escalofriante esa escena.

Según su tesis sobre lo que debe ser la literatura, todo ello debe transcurrir en el menor tiempo posible porque la historia que se narra no debe despreciar nunca el poder que la visión particular del lector ejerce sobre la misma a partir de su propia comprensión de la realidad. Por eso desdeñaba el género novelístico o de prosa en extenso, porque al obligar al lector a dividir la lectura en varias sesiones a través de los días, se perdía el clima creado con el texto. Al respecto sostenía: “En casi todas las composiciones, el punto de mayor importancia es la unidad de efecto o impresión […] Los sucesos del mundo exterior que intervienen en las pausas de la lectura, modifican, anulan o contrarrestan en mayor o menor grado las impresiones del libro.” Su ambición era mantener sometido al lector.

Un esquema de manipulación de las emociones constante en la mayoría de los relatos de terror de la literatura, el cine, la televisión, la radio. Y ahora también en las campañas políticas de la derecha en toda Latinoamérica y en general en el mundo entero.

Siglos de sumisión habituaron al pobre a aceptar como un designio divino la dominación y la explotación que la burguesía ejerció desde siempre sobre los humildes, a quienes esa condición de subordinación perpetua convirtió en “los desamparados”, los que no tenían derecho a nada. Mucho menos a la posibilidad de ser gobierno.

Fue esa burguesía perversa la que se encargó de promover a través del tiempo la ideología de la inevitable sumisión de los pobres, no solo a través de la explotación y la represión, sino también a través de miedo al derribamiento del sistema que se le inoculó a la gente. La esclavitud, el racismo, la exclusión social y el fascismo, son apenas algunas de las diferentes formas en que se ha expresado ese dogma. Los medios impresos y radioeléctricos (y ahora internet), han sido instrumentos para la instalación sistemática de esa falacia en el imaginario colectivo.

A falta de una propuesta viable y creíble, la derecha amalgama toda esa filosofía junto a la vana ilusión del confort en el capitalismo y la de la inexorable supremacía de los imperios y las reúne en un solo discurso. Apoyada en eso, usa como recurso aterrador que el socialismo estaría destinado a despojar al pobre del bienestar que precisamente le provee la concepción humanista de un modelo de sociedad participativa imposible de encontrar en el capitalismo.

El más grande logro del comandante Chávez con su irrupción en la escena política, fue sin lugar a dudas haber roto ese esquema perverso que colocó siempre al pobre como un desvalido sin esperanzas, al abrirle los ojos al mundo con su propuesta de justicia e igualdad social justo cuando se pensaba que hasta las más remotas posibilidades se extinguían para siempre con las caídas del bloque soviético y del muro de Berlín.

Con Chávez el pobre sintió por primera vez en mucho tiempo que la superación de esa humillante condición de subordinación era posible. Algo que la gente comprueba no solo en la persistencia del triunfo de la revolución en las elecciones, sino en las Misiones y Grandes Misiones puestas en marcha por el gobierno revolucionario para atender gratuitamente a todas y todos los venezolanos, en particular los de más escasos recursos, en los miles de obras y programas de inclusión social que significan los bajos precios de los productos de primera necesidad (de los cuales el capitalismo pretende despojar hoy al pueblo), en las cientos de miles de viviendas otorgadas sin costo alguno a ese sector ancestralmente deprimido, en los grandes beneficios para toda la población que significan la gasolina y los servicios públicos más baratos del mundo, en los millones de pensionados que ahora gozan del apoyo del Estado, los millones de jóvenes que accedieron al sistema educativo como nunca antes pudieron hacerlo, en las madres y niños que hoy cuentan con protección social y posibilidades de crecimiento nutricional sin precedentes, entre muchos otros grandes logros de un modelo que alcanzó Venezuela luego de siglos de sufrimientos y de luchas de esos a quienes el capitalismo les negó siempre todo derecho sembrándoles en la mente el miedo a la posibilidad del autogobierno.

Al no estar presente Chávez físicamente, ese miedo ancestral a la inmisericordia de la burguesía, ha puesto a buena parte de esa población que por primera vez es atendida de forma integral por el Estado, a sentir el temor de perder en cada una de las elecciones llevadas a cabo en el país desde su partida. Sin embargo, a pesar del terrible impacto que dejó en el alma nacional la muerte del comandante, en ninguna de esas elecciones el pueblo fue derrotado.

La que se avecina no es tampoco la elección más difícil para la revolución bolivariana. Al inicio del proceso de transformaciones emprendido por Chávez todo estaba por hacerse y la confianza en las posibilidades del gobierno bolivariano se basaban más en la esperanza que en la credibilidad, y sin embargo se ganaron elecciones más riesgosas y comprometidas que estas. Los innegables avances alcanzados en inclusión social por el gobierno revolucionario, primero con Chávez y ahora con Maduro, son hoy el más contundente argumento de credibilidad frente a las infamantes campañas contrarrevolucionarias de la derecha.

A través de todos los medios a su alcance la oposición ha querido sembrar en el imaginario colectivo la idea de que las colas ocasionadas por la voracidad y la delincuencia de un sector empresarial inmoral y sin remordimientos serían la causa de una hipotética y negada derrota del chavismo en la elección del 6 de diciembre. Una idea tan absurda como creer posible que alguien preferiría desechar un carro recién comprado con su más grande esfuerzo antes que cambiarle el caucho que eventualmente se le espiche.

Por eso el rumor que han pretendido instalar como matriz de voto castigo los sectores opositores no ha logrado quebrar la fibra de la lealtad y del amor al Comandante Eterno, a quien el pueblo le juró devoción y entrega aquel funesto 5 de marzo del 2013. La realidad de ese esfuerzo por construir bienestar para los pobres que la derecha quiere invisibilizar con una guerra en la que el capitalismo avaro y especulador ha quedado al descubierto, es inocultable. Por lo general la expresión que se escucha es de temor, pero no de deslealtad. Porque ciertamente hay una gran molestia por los embates de esta guerra, pero ese pueblo, el mismo pueblo chavista que ha sido mayoría en los últimos diecinueve procesos electorales, sabe perfectamente que la solución no es el retorno al neoliberalismo. Ese es el más poderoso legado de Chávez.

Si las predicciones fueran tan certeras como la realidad, no habría necesidad de elecciones. Las matrices engañosas, las hipótesis, los sondeos de opinión y los cálculos estadísticos, solo pueden proyectar escenarios eventuales que de ninguna manera sustituyen la realidad porque las elecciones se ganan con votos, no con intenciones. El triunfalismo de unos pocos para hacerlos creerse mayoría y la siembra de temores en el pueblo para intentar convencerlo de un hipotético fracaso, son recursos maquiavélicamente manejados por la derecha en su afán de reinstaurar por vía de facto el modelo neoliberal que no ha podido ni podrá reinstaurarse en Venezuela por la vía electoral.

La elección del próximo domingo servirá para demostrar de manera irrefutable que la revolución sigue creciendo en el alma del noble y valiente pueblo venezolano. Y quedará perfectamente claro que todos esos temores eran infundados.

 

@SoyAranguibel

En busca de una teoría económica del bachaqueo

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 07 de septiembre de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

“La voluntad del capitalista consiste en embolsarse lo más que pueda. Y lo que hay que hacer no es discurrir acerca de lo que quiere, sino investigar su poder, los límites de este poder y el carácter de estos límites”. Marx

Comiendo en Sabana Grande a mediados de 2013, días después de las medidas ordenadas por el presidente Nicolás Maduro contra la usura y la especulación (lo que la voz popular denominó “el dakazo”), alcancé a oír en una mesa cercana a un sujeto de talante pronunciadamente opositor exclamarle a su contertulio que regular los precios de los productos básicos era una insensatez porque con una medida como esa no habría manera de saber cuáles productos eran de buena calidad y cuáles no.

Sin saberlo, porque su expresión denotaba el desespero de la ignorancia absoluta en los asuntos más elementales de la economía, algo muy común a toda la base militante del antichavismo, el sujeto rozaba uno de los ángulos esenciales del marxismo en el establecimiento de su teoría sobre la determinación de los precios de las mercancías en el capitalismo.

¿De dónde sale el precio de las mercancías? Decía Marx, de la sustancia común a todas ellas; el trabajo social. Su ecuación, de puro simple, era un verdadero alarde de la didáctica “Para producir una mercancía hay que invertir en ella o incorporar a ella una determinada cantidad de trabajo. Y no simplemente trabajo, sino trabajo social. El que produce un objeto para su uso personal y directo, para consumirlo él mismo, crea un producto, pero no una mercancía. Como productor que se mantiene a sí mismo no tiene nada que ver con la sociedad. Pero, para producir una mercancía, no sólo tiene que crear un artículo que satisfaga alguna necesidad social, sino que su mismo trabajo ha de representar una parte integrante de la suma global de trabajo invertido por la sociedad. Ha de hallarse supeditado a la división del trabajo dentro de la sociedad. No es nada sin los demás sectores del trabajo, y, a su vez, tiene que integrarlos.”

Pero según la pueril lógica de aquel atribulado opositor de Sabana Grande, si una mercancía es cara es buena. Lo que traduce la norma no escrita del consumismo de acuerdo a la cual lo que importa es la marca antes que el valor verdadero de la mercancía.

En su legendaria disertación sobre salarios, precios y ganancias, ante la 1ra Internacional, Marx acotaba: “Una mercancía tiene un valor por ser cristalización de un trabajo social. La magnitud de su valor o su valor relativo depende de la mayor o menor cantidad de sustancia social que encierra; es decir, de la cantidad relativa de trabajo necesaria para su producción.”

El fenómeno de la compra de mercancías para revenderlas a precios inflados solo por la sed de especulación, conocido hoy en el mundo como “bachaqueo”, no conoce de Marx ni respeta sus tesis.

Su negocio se fundamenta en una conspiración monetaria orquestada desde los sectores del gran capital contra el bolívar, a través de un mecanismo de devaluación inducida en el que intervienen simultáneamente varios actores en calidad de mercenarios; los medios de comunicación privados, tanto nacionales como extranjeros; la banca privada, la contrarrevolución que financia el imperio norteamericano en el país y en el exterior; y el Departamento de Estado de los Estados Unidos en connivencia con el gobierno y la dirigencia política de la derecha en Colombia y en España. Y los malandros.

El valor de toda esa demencial operación está determinado por el precio de una moneda extranjera a la que se ha volcado fundamentalmente un sector privado cada vez más convencido de la rentabilidad de la importación. La misma que le permite evadir los costos operativos de su negocio ahorrando pagos por impuestos, costos laborales, de inversión en fábricas, maquinarias, servicios, etc.

En ese proceso las mercancías han dejado de tener un valor asociado al trabajo social invertido en ellos para alcanzar precios astronómicos que la gente paga sin racionalidad alguna, movida solamente por el terror a la falta de los productos en el anaquel. Nadie pide rebaja. Todo el mundo compra bajo el supuesto de que el elevado precio que cancela es infinitamente más barato que el que tendrá que pagar mañana por la misma mercancía.

¿Por qué un mercado capitalista como ese violenta de manera tan brutal y riesgosa para sí mismo las leyes más elementales del mercado, como la del necesario equilibrio entre la oferta y la demanda que impida la formación de espirales inflacionarias indetenibles que a la larga conduzcan al colapso y al desmoronamiento de su propio sistema?

Tal como lo ha demostrado el cierre de frontera decretado en agosto por el gobierno revolucionario, el contrabando de extracción de todo tipo de mercancías hacia la hermana república, se basa en el principio de la progresión geométrica de la ganancia cuyo interés único es el del incremento del beneficio sin riesgo alguno de afectación por los desequilibrios que ese mismo contrabando desate, simplemente porque la economía que en virtud de esas distorsiones se vendría abajo no sería la de su país , es decir, la de Colombia, sino la de una nación extranjera, Venezuela. El escudo es que dicha operación toda se lleva a cabo con la moneda venezolana, con lo cual el signo monetario colombiano, por su muy pobre poder, no está en ningún momento bajo riesgo.

Sin embargo el negocio del bachaqueo no es solamente el asunto del contrabando hacia Colombia y el subsecuente daño que le hace a nuestra moneda con el empobrecimiento inducido desde el banco central de ese país mediante la Resolución 8, que legaliza la arbitrariedad cambiaria en la frontera.

El afán de lucro de los sectores especuladores que mediante ese demencial mecanismo juegan hoy al estallido de nuestra economía es tan gigantesco que no solo han edificado su perverso negocio trasgrediendo los linderos de la soberanía territorial del país, sino que se instituyen en víctimas exigiendo a nivel internacional respeto a las normas del libre mercado, de la libre empresa, y hasta de los derechos humanos de los contrabandistas, que se verían supuestamente afectados con las medidas acordadas por el gobierno bolivariano.

El otro derecho tras el que se escudan ahora los saqueadores es el de la libertad de expresión.

Como todos los males del capitalismo, el deterioro al que conduce el bachaqueo es progresivo y alcanza a estratos de la población que, en ejercicio de esas libertades democráticas que enarbolan, ven en el mismo una oportunidad de obtener beneficios fáciles con infinidad de fórmulas ilegales que las nuevas tecnologías, como internet, permiten. Si para algo le sirven al bachaqueo los anaqueles vacíos es para que la gente intente obtener los productos por cualquier vía. Los portales de mercadeo por internet son una de ellas. Pero en la sociedad del libre mercado internet es intocable. De modo que el saqueo continúa.

¿Cómo hacer entonces para salir del infierno del bachaqueo?

Hay quienes han llegado (incluso desde el marxismo) a sugerir hasta la eliminación del dinero como instrumento de cambio para que las transacciones, tanto en la frontera como en el resto del país, se lleven a cabo exclusivamente a través de tarjetas de crédito. Pero desde hace meses ya están apareciendo halcones del neoliberalismo con propuestas como esa para asumir el control económico de las naciones, tal como lo ha propuesto el Club Bilderberg, el Financial Times y gobiernos como el de Dinamarca, que aspira a convertirse en la primera nación del mundo en adoptar esa medida. Brian Lang, presidente de MasterCard en Canadá dijo esta semana “Nuestro objetivo no es acabar con la competencia sino con el dinero en efectivo.”

Sería pues de Perogrullo responder junto con Chávez que solo el socialismo salva al pueblo. Pero, en la realidad consumista a la que ese perverso fenómeno capitalista ha conducido a buena parte de nuestra sociedad, y que coloca a muchos en la creencia de que socialismo sin dólares no es socialismo, por mucha política o programa social que se adelante, por mucha transformación del Estado para construir el verdadero poder popular que se emprenda, pareciera que la tarea más apremiante es ir más a fondo en la profundización del trabajo de formación ideológica del pueblo antes que ninguna otra cosa.

La amenaza del capitalismo no es solo contra el pueblo venezolano. Solo que Venezuela, por su propuesta redentora, es la referencia del bienestar posible para el mundo entero.

@SoyAranguibel

Aranguibel y Hernández Montoya analizan el cierre fronterizo

Alberto Aranguibel y Roberto Hernández Montoya analizan el 06 / 09 / 2015, en el programa “Como Ustedes Pueden Ver” que transmite Venezolana de Televisión, el cierre de frontera entre Venezuela y Colombia.

Aranguibel con Jessica Sosa en Unión Radio: “El problema con Colombia es que allá imperia el neoliberalismo”

aranguibel

Caracas 21/08/2015.- Alberto Aranguibel sostiene en entrevista con Jessica sosa en el programa “Sin Duda” que transmite Unión Radio, que el problema entre Colombia y Venezuela no es solo la tensión que se produce en la frontera por razones de los desequilibrios económicos o por la elevada cifra de desplazados que migran hacia nuestro país en virtud de la terrible situación de pobreza de la hermana república colombiana, sino que hay un tema mucho más de fondo como lo es la confrontación de los modelos neoliberal y socialista existente entre ambas naciones, en virtud de lo cual el cierre de frontera de manera permanente no es la solución más idónea.

Oiga aquí la entrevista completa:

Aranguibel en Criterios: “La solución a la crisis económica es un triunfo arrollador de la revolución el 6-D”

Alberto Aranguibel analiza con el diputado Germán Ferrer la coyuntura política nacional de cara a la elección parlamentaria del 6 de diciembre.

El preso necesario

– Publicado en el Correo de Orinoco el 22 de junio de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

La tesis de la llamada “Tercera Vía” que a finales de los noventa del siglo pasado presentara al mundo el entonces Primer Ministro británico Tony Blair como respuesta del “nuevo laborismo” al agotamiento del modelo capitalista, no fue jamás nada nuevo. Su nacimiento se remonta cuando menos a los tiempos en que Edward Bernstein rompía con la Internacional Socialista para promover la fórmula socialdemócrata en la que los disidentes del comunismo pretendían reunir la utopía humanista del socialismo con las hipotéticas bondades del libre mercado, pero que más temprano que tarde abandonaron para entregarse de lleno a los postulados del neoliberalismo y a la negación más radical de toda tesis de corte socialista.

El debate sobre el origen o la pertinencia política del término es inagotable porque la llamada Tercera Vía no fue nunca en verdad un instrumental teórico, sino más bien un remozamiento de las ideas neoliberales convencionales, pensado por los sectores dominantes para atender la propensión de la sociedad a buscar nuevos derroteros que le ayudasen a superar la cada vez más evidente insostenibilidad del modelo capitalista. En ese sentido operaron los virajes pseudo progresistas que llevaron a cabo en su momento figuras como Franklin D. Roosevelt, De Gaulle, Reagan y Margaret Thatcher, sin que en ninguna de esas oportunidades el modelo fuese sustituido ni siquiera por una versión evolucionada del mismo. Cada vez que se solventaban medianamente las crisis que originaron esos “new deals”, el modelo capitalista se reinstauraba siempre bajo los mismo principios del libre mercado, el mismo objetivo de la acumulación de riqueza en pocas manos, y la tendencia a las desregulaciones y la reducción del Estado como norma.

A decir del prestigioso columnista David Walker del diario The Guardian refiriéndose en 1998 al lanzamiento del libro de Tony Blair, “El problema cuando usted se dedica a crear una ideología en tiempos de desideologización, es que termina haciendo cuando mucho un resumen de lo que usted ya viene llevando a cabo desde antes, pero poniéndole un fantasioso nombre.” Con eso denunciaba en realidad que la Tercera Vía no era sino una carrera hacia adelante que más bien dejaba al descubierto la imposibilidad del capitalismo para evolucionar doctrinariamente y adecuarse a las exigencias de las permanentes crisis de sostenibilidad de ese desgastado modelo. La crisis del capitalismo no comienza pues en su inviabilidad económica, sino en su ineptitud para la reformulación de su discurso y de su visión del mundo.

Frente a esa expresa incapacidad para incorporar nuevo conocimiento y asumir procesos de reestructuración sustantiva de sus dogmas, el capitalismo debe apelar a mecanismos de sustentación cada vez más complejos, que le permitan oxigenar su atrofiada musculatura para imponer su dominio. Esos mecanismos son hoy los sistemas avanzados de espionaje de los que disponen las grandes potencias; el control de las redes sociales y de internet; y los medios de comunicación a su servicio.

Procesos de cambio como los que experimenta hoy Latinoamérica, serán siempre objeto del ataque más brutal e intensivo con todo ese poder de fuego utilizado de manera simultánea y constante. Su objetivo primordial, frente a sus limitaciones para la construcción de un discurso para la transformación, es la ciega destrucción del contrario.

Pero el inusitado avance de corrientes extremistas, islamistas y neofascistas ya no solo en el viejo mundo y en el Asia, sino en el continente americano, empezando por Norteamérica y algunos países de Suramérica, pone en riesgo la dominación neoliberal y modifica sustancialmente los planes de la hegemonía dominante basados hasta ahora casi exclusivamente en el anticomunismo pro imperialista.

En términos de imagen, el capitalismo, por sus carencias y contradicciones, termina por convertirse cada vez más en su propio enemigo, lo que abre paso por todas partes a liderazgos revolucionarios de diversos signos que día a día van alcanzando mayores espacios de credibilidad entre los pueblos. Es ahí donde aparece la necesidad de darle un rostro que sirva para referenciarlo y para ello nada más a la mano que desenterrar a los últimos operarios del neoliberalismo que el capitalismo sepultó con la demencial cruzada desatada por el imperio norteamericano y sus aliados con el manido pretexto de la guerra preventiva antiterrorista. Así como los crearon y adiestraron durante décadas para imponer en Latinoamérica las recetas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, así mismo los desecharon cuando creyeron que ya la política no era necesaria para someter a los pueblos. Hoy les resultan imprescindibles. Pero requieren de un justificativo para lanzarlos de nuevo a la palestra pública.

La prisión de Leopoldo López se convierte así en una oportuna fuente de posibilidades para esa titánica tarea de relanzamiento que necesita de manera impostergable el capitalismo, porque le abre un invaluable espacio de resonancia a piezas de arqueología política como las que integran el decrépito “Club de Madrid”, que sumados a la nómina en dólares de las casas disqueras que ordenan a sus artistas hacerse la vista gorda con el hambre, la miseria y la criminalidad de sus pueblos para enfilar su arte contra Venezuela, son ahora la cara del pasado con la que el inviable modelo pretende presentarse ante el mundo como una opción de futuro, de bienestar y de progreso.

De no ser por López, ninguno de esos fósiles del fracaso, en el que estuvo sumido desde siempre nuestro continente y buena parte del resto del mundo, estaría hoy en posibilidad alguna de resucitar ante las cámaras de televisión ni en los titulares de prensa, ni siquiera en sus propios países, salvo que fuera por la apertura de investigaciones en las que aparezcan imputados por delitos de corrupción o de otra naturaleza, como es cada vez más frecuente en esa generación de políticos desvencijados.

Ese club de ex presidentes sin oficio, esos organismos multilaterales de dominación económica y esos países desarrollados sedientos de energía y de dinero fácil, necesitan con urgencia una farsa que haga de alguna manera presentable al capitalismo y que ayude a ocultar la devastación que el mismo está generando en un mundo donde gracias a él la miseria alcanza ya casi a la mitad de la población mundial y el hambre agobia a más de una quinta parte de la misma.

El empeño de ese grotesco sainete de comisiones y voceros de la derecha nacional e internacional por ver a López, es en realidad la procura de la imposibilidad para acceder a él. Una imposibilidad que es norma inviolable en las cárceles del mundo entero y que en Venezuela, como país democrático apegado al derecho y a las Leyes de la República, no es excepción. Ilich Ramirez Sanchez, por ejemplo, preso ilegalmente en Francia por la supuesta muerte de dos policías franceses, lleva más de veinte años sin poder recibir visitas ni siquiera de sus abogados o de su esposa. A López se le acusa por la instigación al asesinato de cuarenta y tres venezolanos, amén de los actos de terrorismo contra el estado de derecho y la propiedad pública y privada. Desde mucho antes de anunciar que vienen al país todos ellos están perfectamente claros en eso.

¿Qué puede favorecer a la causa del capitalismo una conversación de algunos minutos con un preso acusado de graves delitos como Leopoldo López? Nada. Sin embargo no hay nada que resulte mejor hoy al capitalismo que el revuelo que puede montarse con la victimización que con ello se puede lograr a través de las grandes corporaciones mediáticas al servicio de la hegemonía dominante, sesgadas como están a favor de un victimario y en contra de las decenas de víctimas que los actos terroristas promovidos por él causaron. Su propósito es el show por el show en sí mismo, no la libertad de ningún preso.

López en libertad significaría la desactivación inmediata de toda esa bulla mediática que la campaña por su liberación arbitraria ha generado. No tendrían razón de ser las giras de dramaturgia de las “pasionarias” de la derecha recorriendo el mundo en nombre de la libertad y del modelo de democracia neoliberal que el capitalismo promueve, ni habría primeras páginas consuetudinarias en la prensa mundial con su lamento. La llamada Mesa de la Unidad, plegada de manera irracional al absurdo petitorio de López de adelanto de la fecha de elecciones parlamentarias, quedaría automáticamente sin discurso.

Para la derecha mundial, López es valioso… pero sólo si permanece preso.

 

@SoyAranguibel

Desmontar el Modelo Rentista y el Estado Burgués

Por: Atenea Jimenez Lemon

“La Comuna ha demostrado, sobre todo que la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la maquinaria estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines…debe destruir, romper la maquinaria estatal existente”  Marx y Engels citado por Lenin en El Estado y La Revolución.

La revolución bolivariana insurge para derrumbar el estado de cosas existentes, el Comandante Supremo Hugo Chávez se propone una constituyente para refundar la Patria, se crea una nueva Constitución y se avanza enormemente en los derechos humanos y las reivindicaciones justas de la inmensa mayoría de la población, pero la Asamblea Constituyente dejó un tema central pendiente, el Estado, asunto que debió asumirse en un proceso popular constituyente permanente, pues la recién aprobada constitución abría las puertas para asumir la soberanía popular de manera directa, pero esto no ocurrió y cargamos con ese mamotreto pesado y obstaculizador de toda iniciativa orgánica que signifique demolerlo, que signifique gobernarnos a nosotros mismos. El Estado, con sus múltiples mecanismos hace que dentro de sectores e individualidades revolucionarias se reproduzca la ideología burguesa y comenzó a verse bonito ese mismo Estado burgués que antes identificábamos como maquinaria de violencia y represión, de reproducción del capitalismo, de naturalización de la explotación como algo inevitable en la vida. Es innegable también lo complejo de la situación, porque tenemos un gobierno indudablemente revolucionario, de izquierda, comprometido con los valores más sublimes de la humanidad, pero al mismo tiempo, tenemos un Estado que aunque con algunos cambios, mantiene la misma estructura, funcionamiento y lógica. En muchos casos se tiende a confundir, el Estado y el Gobierno. Sin meternos aquí en el tema del partido.

Continuando con la historia, el Comandante retomaría este tema pendiente en el año 2007 con la propuesta de reforma que no fue aprobada, allí planteó la nueva geometría del poder, incluyendo a la Ciudad, como unidad política primaria de la organización territorial, “entendida esta como todo asentamiento poblacional dentro del municipio, e integrada por áreas o extensiones geográficas denominadas Comunas.” [1]

Así la ciudad comunal se constituiría cuando ya en toda su poligonal definida se hayan conformado las comunas y los autogobiernos. Es decir, que el ejercicio del poder partiría desde las comunidades conformadas en comunas y aunque mantenía la figura de Municipio, la democracia participativa y protagónica se prefiguraba amarrada al territorio, visto este como un espacio construido socialmente.

El Líder Supremo definiría también en la propuesta de reforma, a la comuna como “las células geohumanas del territorio y estás conformadas por las comunidades, cada una de las cuales constituirá el núcleo espacial básico e indivisible del Estado Socialista Venezolano, donde los ciudadanos y ciudadanas comunes tendrán el poder para construir su propia geografía y su propia historia.”

En tal sentido, uno de los legados más importantes del Comandante de la Utopía, es la estructuración de una forma de Estado y de Gobierno Socialista Comunal, donde esas células geohumanas o forma de organización socioterritorial de ejercicio del poder, como hemos dicho en varios documentos de la Red Nacional de Comuneros [2], se constituyen en gobierno que va socavando la estructura y la superestructura del modo de producción capitalista, va configurándose entonces el nuevo Estado Socialista Comunal, donde ninguna comuna anda sola ni aislada, sino son indivisibles como fuerza de la clase trabajadora contra la clase explotadora, como ejercicio de la verdadera democracia, sobre bases sólidas de relaciones sociales de carácter socialista, de la elevación de la conciencia y de una espiritualidad de armonía con la naturaleza y búsqueda del bien común.

En el marco del proceso de desmontaje del Estado burgués, entendemos la creación de las Misiones, además como una forma de darle empuje a la gestión de gobierno, que para aquel momento se mantenía paralizada ante una propuesta política que planteaba desde un principio redistribuir la riqueza, ya que ese Estado se diseñó para favorecer a la clase burguesa, era socialmente estéril para responder al pueblo empobrecido, es por ello que, las Misiones Sociales se erigieron como la forma de gobierno más expedita para garantizar la mayor suma de felicidad posible. Con esa misma certeza de la necesidad de crear un Estado que responda a los más sublimes intereses y necesidades de la mayoría, el Presidente crea la Milicia Bolivariana. Precisamente Engels estudiando sobre la cuestión de EL Estado de la mano de Marx, nos dice “Dos son las instituciones más características de esta máquina del estado (burgués): la burocracia y el ejército permanente.” [3]

Nuestra tarea histórica es entonces, derrumbar el Estado burgués construyendo un poder desde las comunas y los consejos socialistas de trabajadores, ello no significa en ningún caso despojarnos de burocracia y ejército permanente, significa que el Pueblo se constituya en Estado, pero no cualquier Estado, no cualquier forma, el Estado Socialista Comunal, por eso, el Presidente Chávez no habló de Municipalización cuando propuso la nueva geometría del poder, no dijo Municipio o Nada! Dijo Comuna o Nada! Además dijo:”Nicolás, te encomiendo esto como te encomendaría mi vida, la comuna, el estado social de derecho y de justicia… ¿será que yo seguiré clamando en el desierto por cosas como estas? …cuidado, si no nos damos cuenta de esto, estamos liquidados y no solo estamos liquidados, seriamos nosotros los liquidadores de este proyecto.” [4]

Es por ello que comuneros y comuneras hemos venido planteando la necesidad de debatir las contradicciones a lo interno, en tal sentido, expusimos un documento en el Congreso del PSUV [5] donde mencionamos que “La contradicción central para el avance de la construcción de las comunas, es la existencia del Estado Liberal Burgués, tal como lo manifestó el Presidente Obrero Nicolás Maduro en la instalación de Consejo Presidencial de Comunas. Que nazca el estado socialista comunal desde el estado burgués es una contradicción que debemos trascender, primero porque ningún Estado se destruye a sí mismo, se desmonta mediante la lucha de clases, de los trabajadores vistos desde el territorio, espacio que es además una construcción social. Segundo, porque el propio Estado crea todo un andamiaje para perpetuarse, tan perfecto que aun asumiendo los revolucionarios la dirección del mismo, lo reproducen y preservan”.

Aportes sobre los Consejos Presidenciales del Poder Popular

En este orden de ideas, acompañamos con regocijo la propuesta y concreción de nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro con respecto al nuevo sistema de gobierno popular, estructurado con consejos sectoriales y territoriales, hemos visto la Creación del Consejo Presidencial de Comunas, de Mujeres, de Campesinos y Campesinas, de la Juventud y los Estudiantes, de Trabajadores y Trabajadoras, de Indígenas. Aquí nuestro aporte sería el siguiente:

1. Los Consejos deben ser expresión orgánica, amarrada indisolublemente al territorio, la Toparquía, donde la política no es área, más bien, se hace la política desde espacios construidos socialmente con la clase trabajadora, vista desde el territorio (Comuner@s) y desde lo sectorial (trabajadores), que cada vez debe ir acercándose, integrándose, armonizándose. Comunalizar la política, es ejercer la democracia participativa y protagónica en todos los aspectos de la vida. Comunalizar todas las políticas públicas, es reorganizar los programas, los proyectos, las misiones, desde las comunas, donde éstas pasan de ser receptores de una política, a constructores y corresponsables reales, no limitándonos al ejercer la contraloría, sino asumir progresivamente como sujetos centrales, planificadores, ejecutores, contralores del Plan de la Patria. Con la necesarias herramientas formativas y acompañamiento para tal fin.

2. Atender a la idea de la totalidad, no a la parcialidad, el capitalismo nos divide en mil pedazos, por eso nos costó siglos comprender el funcionamiento del mismo, hasta que Marx lo desenmascaró, es importante entonces, que no constituyamos consejos dispersos, corremos el riesgo de crear una réplica del estado burgués. Proponemos consejos por grandes procesos de la vida, que son transversales y por ende son camino que pretende unir, en vez de dispersar. Por ejemplo, la Mujer Campesina y Comunera, sus aspiraciones, necesidades, problemas y propuestas colectivas, las debe plantear-proponer-debatir en el Consejo Presidencial para la Mujer, cuando se trata del asunto productivo en el Consejo de Trabajadores/as o en el Consejo Campesino, pero también en el Consejo Comunero. Es la misma mujer vista en sus diversas dimensiones o procesos de la vida. La vida no se realiza por partes, el mecanicismo nos dice que para estudiar la realidad se deben estudiar las partes para comprender el todo. La dialéctica nos enseña que debemos estudiar la totalidad y transformarla. La ecología profunda aporta, que el todo es más que la suma de las partes. [6]

3. Los consejos deben comenzar a asumir competencias del Estado, con una forma y fondo de carácter revolucionario, ya existe musculo orgánico para ello, pero además partimos de un principio Robinsoniano, la única forma de aprender a gobernar es haciéndolo. Sin que ello suponga la laxitud, debe ser exactamente lo contrario.

Propuesta Consejista

La Propuesta de la Red Nacional de Comuner@s para la organización del Nuevo Estado Socialista Comunal, es estructurar los consejos de manera orgánica, integrados desde el consejo comunal hasta lo nacional, asumiendo los grandes procesos de la vida, sin desconocer que probablemente la propia realidad nos diga que hacen falta otros consejos, ello es lo más rico del proceso popular constituyente permanente. Hasta ahora hemos sintetizado los siguientes consejos:

1. Economía Socialista Comunal (Productiva y de superación del modelo rentista)

2. Organización Política (Nueva Geometría del Poder, estructuración del Estado Socialista Comunal y su forma de gobierno)

3. Formación Popular (Educación para la Liberación, Cultura para romper con la contracultura)

4. Seguridad y Defensa Integral (cada comuna un territorio de paz)

5. Protección Social (vivienda, salud, deportes, recreación, entre otros)

6. Comunicación Popular (como proceso social transversal a lo interno, a lo externo, masiva, militante, como herramienta para contrarrestar el aparato ideológico y abonar al imaginario colectivo del bien común)

7. Juventud (el único que es un sector y no un proceso, porque la generación de relevo es imprescindible)

Todos los consejos están transversalizados por la ecología y por lo cultural, no solamente vista como las manifestaciones “folkóricas” o las expresiones culturales, lo vemos en el amplio y profundo sentido que apunta Samir Amin y que encontramos de la mano de Ludovico “Para nosotros, la cultura es el modo de organización de la utilización de los valores de uso.” [7] Por eso cuando estamos creando una red comunal de producción y distribución de alimentos de acuerdo a las necesidades y no al mercado, donde cada comuna produce mediante las diversas formas y tipos de propiedad, empujando la propiedad social de los medios de producción, asociándonos libremente desde los procesos de siembra y producción primaria hasta la distribución planificada y el consumo, estamos creando cultura, estamos pasando sobre siglos de individualismo y “contracultura”.

De manera pues, que está planteada una transición desde el punto de vista guevarista, transición que arrancó desde que el Comandante Chávez y el pueblo se levantó contra el capitalismo, la transición está andando; en la Red creemos que “El nacimiento de un nuevo estado comienza con el nacimiento de la comuna como estructura orgánica, como un espacio donde las relaciones son diferentes (Socialistas), solidarias y armónicas; y como un territorio que se debe a nuevos valores éticos que nieguen la presencia del Estado burocrático y capitalista.” [8]

Del Modelo Rentista Petrolero al Modelo Socialista Comunal

El nuevo Estado Socialista Comunal y más allá la sociedad comunal, solo es posible en la medida en que construyamos un modo de producción socialista, basada en la asociación de productores libres, en la propiedad social de los medios de producción, en el predominio de los valores de uso y en armonía con la pachamama, en el ejercicio de la verdadera democracia, caracterizada por ser en buena medida, una democracia directa, en la complementariedad y apoyo mutuo, en la igualdad de género, en fin en la vida plena. Es imprescindible entonces, desmontar el modelo rentista petrolero y su contracultura que nos atraviesa a todos.

De tal manera que, necesitamos superar el modelo rentista que se sostiene en la extracción de Petróleo y su exportación, asumiendo el “orden” del sistema mundial donde a Nuestra América y buena parte de los países del sur del planeta se les asigna el rol de proveedores de materia prima, sometiéndose a relaciones de subordinación con las más afinadas formas de saqueo de los recursos naturales, desde la colonia. Al respecto el profesor Edgardo Lander, dice lo siguiente:>”Lo más notorio de esta re-primarización de las economías latinoamericanas y de su inserción subordinada en la lógica global de acumulación por desposesión es el hecho de que esas tendencias operan por igual independientemente de la orientación política de sus gobiernos, desde los más de izquierda hasta los más neoliberales.” [9]

Entonces, además de asumir una posición subalterna en la (i) lógica económica, debemos reconocer que en Venezuela vivimos de la explotación de otros pueblos, captando a través de la renta la plusvalía de trabajadores de otras latitudes. Esos recursos captados son redistribuidos por el Estado hacia la sociedad, anteriormente los dirigía en su mayoría a la burguesía, la revolución en cambio, ha generado mayor inversión social destinada a garantizar la mayor suma de felicidad posible, sin embargo, esas reivindicaciones sociales son producto de la renta petrolera, no producto de la riqueza que generan los trabajadores y trabajadoras. De esta manera, la burguesía venezolana tiene una característica adicionalmente nefasta Parásita, no produce nada, vive de la importación y la especulación.

Ahora bien, es imprescindible crear un nuevo modo de producción y reproducción de la vida, entendiendo que el modelo capitalista de carácter rentista no solo comprende lo económico, es también una contracultura, la relaciones sociales responden en gran medida a la forma como se organiza la sociedad para producir, recordemos a Marx:”… en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.” [10]

Según Marx, el ser humano en su relación con otros humanos y en su relación con la naturaleza, es el único ser vivo que se transforma a sí mismo, en la medida en que transforma la naturaleza para vivir, en el proceso social del trabajo, por lo tanto, el lugar y la función que ocupa en la economía son elementos fundamentales que forman su conciencia social. De allí que una economía rentista genera una “contracultura”.

Como resulta evidente de la experiencia venezolana, el extractivismo rentista no sólo produce petróleo: conforma un modelo de organización de la sociedad, un tipo de Estado, un régimen político, unos patrones culturales y unos imaginarios colectivos. Estos no pueden ser simplemente revertidos cuando en una etapa posterior de los procesos de cambio se decida que se ha llegado a las condiciones económicas que permitirían abandonar el extractivismo.” [13]

Nos toca a nosotros como pueblo insurgente contra el capitalismo, crear un modo de producción basado en el bien común, sí bien aprendimos de Marx, utilizando el método dialéctico, que la Mercancía es el elemento más concreto que permite comprender el funcionamiento del capitalismo, por la cual se establece el valor de cambio por encima y divorciado del valor de uso, por tanto, la mercancía es la forma fundamental de la riqueza de la sociedad. El modo de producción socialista, en cambio, debe basarse fundamentalmente en los valores de uso, la riqueza de la sociedad socialista no será fundamentada ni medida por la cantidad de dinero, ni la cantidad de mercancía para vender y para comprar, será la satisfacción de las necesidades humanas, tanto materiales y espirituales, las relaciones sociales centradas en el bien común, armonizadas con la pachamama, revitalizadas desde la idea de una sociedad justa y amante de la paz, la sociedad comunal.

“…Tratar de reconstruir la sociedad sobre una base tal que la pobreza resulte imposible”. Oscar Wilde.

Por ello, la importancia de crear procesos sociales de producción, distribución, intercambio y consumo de bienes y servicios basados en las necesidades, en lo útil de aquello que se produce, con predominio de la propiedad social de los medios de producción, donde los productores se asocian libremente para superar la situación existente, para darle el sentido a la vida por lo que somos y no por lo que tenemos, en una sociedad de cooperación y no de competencia, de complementariedad y no de predominio de unos sobre otros, de satisfacción de necesidades y no de imposiciones del mercado, de desarrollo pleno de las potencialidades de los humanos, libre de explotación, de máxima felicidad posible.
En este sentido, nosotros y nosotras, comuneros y comuneras, campesinos y campesinas, nos planteamos una red gran comunal que asume el poder de planificar, de ejecutar y de controlar, los diversos procesos productivos que aun incipientemente estamos realizando, con la conciencia de clase, asumiendo que cada comuner@ es un trabajador y que cada trabajador debe ser un comuner@. Asumiendo también que un campesin@ organizado es un comuner@, en esa idea hermosa que también nos legó Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: “Trabajadores del Mundo Uníos”.

Dos elementos de la Situación Política Actual

Asumiendo la crítica a la utilización del Estado Burgués para pretender construir socialismo y la necesidad de desmontar la economía de carácter capitalista dependiente y rentista-petrolera es necesario apuntar dos elementos de la coyuntura:

1) Vemos con agrado la creación de la Red Nacional de Concejales Socialistas Eliezer Otaiza, organización que reconocemos pertinente y estimamos aliada para empujar la Toparquía, la comunalización, propuesta que difiere de consolidar la Municipalización, sin embargo, consideramos una enorme contradicción que se proponga promover los Cabildos Infantiles y Juveniles, entendiendo que es una estructura colonial que asume lo individual y reproduce la democracia representativa, sería realmente revolucionario que la recién creada Red tomara la iniciativa de articular con las comunas la gran asamblea del municipio para construir las normas en colectivo, reconociendo a los Parlamentos Comunales como instancias autogobierno que legisla en su territorio y avanzar en el desmoronamiento de esos cabildos y esos concejos municipales coloniales donde unos pocos deciden sobre la vida de los ciudadanos, cuando “abajo, abajo cerca de las raíces”, está ocurriendo una hermosa revolución.

2) En este mismo orden de ideas, quiero referirme al anuncio que realizó el Presidente Maduro, en cuanto a la posible creación del Ministerio de Agricultura Comunal y dijo “Abro el debate”. Para nosotros, no es creando instancias burocráticas desde donde se podrán resolver los asuntos públicos, no es creando ministerios como creemos se solucionen los problemas que tenemos como sociedad, como revolución, ya vimos lo que ocurrió con el Ministerio de Comunas, que era una institución llamada a constituirse en un ministerio de nuevo tipo, finalmente se convirtió en un ministerio igualito, con la misma estructura, burocracia, con la misma metodología, con los benditos planes operativos donde caben cifras pero no caben las diversas formas de organización de los valores de uso que están floreando. El camino para abordar los asuntos públicos, la satisfacción de necesidades y aspiraciones, está en la organicidad, en la creación de un consejo de economía socialista comunal que dispute la hegemonía y que sea fuente creadora de poder real.

Propuesta: Consejo de Economía Socialista Comunal

Para nosotros y nosotras, los consejos que se organizan en base a procesos medulares, estructurados desde el consejo comunal, la comuna, luego los consejos comuneros regionales, luego el consejo comunero nacional, con fondos y mecanismos propios de contraloría social, con el surgimiento de relaciones sociales de carácter solidarias, cooperativas, complementarias y de ayuda mutua, que además se articule directamente con el Presidente, bajo una lógica de gobierno popular y no de apéndice del Estado existente, permitirá la concreción de buena parte del Plan de la Patria. Ya expusimos anteriormente los siete consejos que planteamos para comenzar a organizar el Estado Socialista Comunal y que apunta a la organización política del Sistema de Gobierno Popular, creado por nuestro Camarada Presidente Nicolás Maduro.
Sin embargo, considerando la estructuración que ya existe de los consejos presidenciales, que para nosotros son espacios de co-gobierno, sé es gobierno cuando tenemos el poder de planificar, decidir, ejecutar, controlar, inclusive de algo menos complejo como autoconvocarnos. Entendemos y acompañamos, la constitución de los Consejos Presidenciales del Poder Popular, creemos que es una política correcta y además es un paso histórico de no retorno, por lo tanto, proponemos, crear el Consejo de Economía Socialista Comunal, en vez de crear un Ministerio de Agricultura Comunal. Este consejo, estaría articulado desde cada comunidad hasta lo nacional, en un proceso de planificación centralizado desconcentrado, con la dirección de los comuneros y comuneras bajo el espíritu Consejista, donde además se maneje un fondo libre de burocracia, donde participe de acompañante un equipo designado por el Presidente de la República. Este consejo debe manejar un sistema de información y gestión, lo que facilita todos los procesos y ayuda al monitoreo de la planificación, ejecución y control.
El Consejo de Economía Socialista Comunal, abordaría los procesos económicos que actualmente se abordan desde varios Ministerios y decenas de institutos de manera dispersa, con distintas políticas que frecuentemente chocan, desde la producción primaria hasta llegar al consumo, además incorporaríamos los elementos de tipo espiritual, cultural, ciencia, tecnología, es decir la integración de los procesos productivos en sus múltiples dimensiones y sectores.

Urgencia de Asumir la Agricultura como Cultura

Centrándonos en el tema agrícola, es central superar la contradicción capital- trabajo, como indispensable es superar la contradicción ciudad-campo, la tendencia del propio capitalismo a la “desruralización del mundo”[14], la existencia de una política unánime de la clase dominante mundial en exterminar a los campesinos y campesinas, la instauración de grandes empresas trasnacionales dueñas de tierras y otros medios de producción para someter al resto del mundo, controlando los alimentos.
Nuestro país no escapa de este fenómeno, un dato que nos alerta sobre la necesidad de apurar el paso, lo encontramos en el último censo de población realizado por el INE, solo el 11 % de la población es rural, como es bien sabido, no toda la población llamada rural se dedica a trabajar la tierra, de acuerdo al registro de la Misión AgroVenezuela se registraron aproximadamente 750.000 agrovenezolanos. En tal sentido, no disponiendo de datos exactos, estimamos que alrededor del 5% de la población de Venezuela es campesina o se dedica a la producción agrícola, la situación es muy grave, preguntémonos sí es posible que el 5% alimente al 95 %.
En este caso, la cantidad se contrapone con la fuerza de resistencia, de defensa y práctica de la cultura originaria en cuanto a la ética del bien común de las relaciones humanas que en nuestro campo aún se muestran, por eso, en las zonas rurales de Venezuela fue donde florearon primero las comunas, fue donde se vislumbró la posibilidad real de organizarnos para construir la utopía, que luego prendió en las ciudades, pero que fue un proceso del interior hacia el centro, como espiral a la inversa que tampoco permite identificar ese centro, viene desde las regiones, desde los bordes, llega y retorna en un movimiento permanente. Esa fuerza popular que hemos creado con la inmensa fuerza espiritual y moral que es Chávez, fundida con la razón histórica del pueblo, de los pueblos, nos dan la certeza de poder concretar la Utopía por la que muchos y muchas han entregado el alma y han trascendido los tiempos y los espacios.
Un día como hoy nació el genio, camarada Carlitos Marx, va para él un feliz Cumpleaños y esta certeza de que la única vía es la Comuna.

¡Comuna o Nada!
Militante Red Nacional de Comuner@s
ateneajl@gmail.com

[1] Anteproyecto para la 1era Reforma Constitucional Propuesta del Presidente Hugo Chávez, Agosto 2007.

[2] Del Libro Toparquía Comunera, Concreción de la Utopía. Red Nacional de Comuner@s,  Junio 2014.

[3] Extraído del libro El Estado y la Revolución. Lenin.

[4] Golpe de Timón. 20 de Octubre 2012.   

[5] La Comuna, el camino que nos dejó Chávez para la construcción del socialismo. Documento para el debate en el III Congreso del PSUV (Documento con aportes de la Red Nacional de Comuneros y Comuneras y la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora). Julio 2014.

[6] Fritjof Capra, principal teórico del nuevo paradigma de la ecología profunda sostiene que todo en el universo está interconectado y que por tanto es una red de relaciones que solo puede ser estudiado como un todo, así como el sistema social es fundamentalmente un sistema de relaciones sociales, apoyado en la física cuántica, supera la visión mecanicista del mundo.

[7] Teoria de ldeología. Contracultura. Ludovico Silva. 2007

[8] Del Libro La Toparquía Comunera, P.23.

[9] En la Presentación del Libro de Emiliano Terán Mantovani, El Fantasma de la Gran Venezuela, 2014. p.13.

[10] Carlos Marx  en Critica al Programa de Gotha

[11] Ludovico Silva sostiene que el capitalismo, como tal, por ser un sistema basado en valores de cambio no tiene propiamente una cultura, sino una contracultura, lo único que se puede llamar cultura capitalista es la ideología, utilizada en la acepción usada por Marx, como falsa conciencia.

[12] Golpe de Timón. Consejo de Ministros, Octubre 2012.

[13] Idem

[14] Término de Inmanuel Wallerstein, citado por Emiliano  Terán Mantovani en el Libro El Fantasma de la Gran Venezuela. p. 33.

Abril descubrió a los infames

– Publicado en Últimas Noticias el 11 de abril de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Nadie en el mundo (salvo en su casa) sabía quién era el periodista Otto Neusdtal, hasta entonces corresponsal en el país de la cadena CNN, cuando en Abril de 2002 reveló una de las más brutales asonadas criminales desatadas contra pueblo alguno en la historia contemporánea, como lo fue la de la colocación por órdenes del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica de un grupo de francotiradores en las adyacencias de Puente Llaguno para asesinar con frialdad a decenas de venezolanos y con ello provocar una ruptura del hilo constitucional.

Lo que se descubrió entonces no fue solamente que se había fraguado premeditadamente un golpe de las más perversas y cruentas características, como en efecto lo fue, ni que los políticos de la derecha que hasta ese día se presentaban como insignes defensores de la constitucionalidad y la democracia en realidad estaban agazapados estratégicamente detrás de toda esa confabulación, como quedó evidenciado, sino que el accionar de todos ellos se basaba en la mentira.

De allá para acá, el debate político en Venezuela se ha centrado en la demencial batalla entre la recurrente mentira opositora y el desmontaje permanente que la revolución se ve obligada a adelantar para develar la verdad ante el mundo. Quizás una de las graves fallas comunicacionales de la revolución sea precisamente no haber logrado tomar la delantera en esa dinámica reactiva y epiléptica en la que la derecha nos ha sumido con el tema de su mentira. Una absurda competencia de quita y pon donde la derecha miente y la revolución desmonta.

¿Tendrá que ser así para siempre?

No necesariamente. Si algo ha derrotado a la pretensión neoliberal por reinstaurarse a sus anchas en nuestro país, ha sido el altísimo nivel de conciencia que ha adquirido nuestro pueblo a partir de la idea de soberanía, de justicia y de igualdad social, que el Comandante Chávez nos legó con su propuesta de socialismo bolivariano.

Necesario es no olvidar. Pero mucho más lo es el impostergable compromiso de lucha por impedir la recuperación de esa derecha fascista cuyo único propósito ha sido, es y será siempre el de acabar con la revolución con base en infamias y mentiras.

 

@SoyAranguibel

¿Por qué un anacrónico grupo de hippies nos ataca?

– Publicado en el Correo del Orinoco el 30 de marzo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Con un grafismo crudo como pocos en la actualidad, alguien escribía hace poco en las redes sociales que la diferencia entre el México de Lázaro Cárdenas y el actual de Peña Nieto, es que en el primero cuando se excavaba la tierra en cualquier parte aparecía petróleo y en el de hoy aparecen por doquier cadáveres de mexicanos vilmente asesinados.

La masacre silenciosa que padece México en la actualidad es solo comparable en su horror y dimensión a las que llevan a cabo el sionismo israelí contra el pueblo palestino y el paramilitarismo instaurado por Uribe Vélez en Colombia. Tanto la una como las otras son cubiertas sistemáticamente por el mismo manto de impunidad y criminal indiferencia de los gobiernos del mundo sometidos al dominio hegemónico del imperio norteamericano y por el silencio inmoral de las grandes cadenas y medios de comunicación.

Salvo la valiente y decidida postura de Rubén Albarrán, líder del grupo Café Tacuba, resteado junto a los dolientes de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa en las marchas por la justicia por la que claman los indignados de México, nadie en el mundo musical de esa nación ha levantado su voz en forma categórica para denunciar la criminalidad de un sistema cómplice de la muerte y de la inmoralidad como el que allá impera.

No tienen por qué hacerlo, ni nadie tiene el derecho de reclamárselos. Todo grupo musical por muy frívolo o comercial que sea, compone alguna vez (o varias inclusive) alguna pieza dedicada a alguna causa social. Pero ni están obligados a hacerlo ni su gesto los convierte necesariamente en activistas comprometidos con ideas de corte revolucionario, ni mucho menos. Si lo hacen bien, y si no lo hacen también.

El problema es cuando, además de ser sistemáticamente indiferentes a la dura realidad que golpea de manera brutal y violenta a su propio pueblo, el talento de artistas como Maná se coloca abierta e impúdicamente al servicio del opresor y en contra de las luchas populares.

Para entender esto, habría que revisar con detenimiento quién es en efecto Maná más allá de la grandeza de sus múltiples records como banda de género musical impreciso orientado, al parecer, exclusivamente a divorciadas antiguas y sin esperanzas, tal como se desprende de la empalagosa y confusa languidez de sus letras, generalmente referidas a amores desvaídos más allá de los puertos abandonados y las aves sin rumbo, muy al estilo del mejor cultor latinoamericano del género, el también muy prominente cantautor Arjona.

Un primer indicio lo permite establecer el tan meticulosamente cuidado look hippie de los integrantes de la banda. Cuando ya ni siquiera los escasos sobrevivientes del festival de Woodstock que puedan quedar por ahí en algún triste asilo del olvido se atreven a hacer el ridículo ataviándose con las estrafalarias fachas de las franelas psicodélicas o chalecos de semicuero con flecos desvencijados y haciendo hondear su larga melena de desaseado desaliño, el que unos músicos mexicanos ya en las puertas de la decrepitud lo hagan sin el más mínimo rubor como si de erráticos viajeros del tiempo se tratara, es más que indicativo de que algo más hay detrás de todo eso.

El movimiento hippie fue hace más de medio siglo la respuesta de la sociedad norteamericana a la insurgencia juvenil que convulsionaba al mundo a mediados de los años 60’s, desde el impulso de la Revolución cubana y luego con el mayo francés como detonante de reformas estudiantiles y laborales, evolucionado a lucha mundial antiimperialista en solidaridad con Vietnam.

¿Por qué en la nación más poderosa del planeta la juventud en vez de activarse masivamente contra una injusticia que le afectaba directamente (su país era el autor de la infame y cruel masacre contra el pueblo de Vietnam) se entregada frenética al delirante mundo de las drogas y la banalidad que comprendía el movimiento hippie? Nadie más que uno de los más emblemáticos representantes de la cultura juvenil de aquel entonces, George Harrison, integrante nada más y nada menos que de la banda más trascendental e importante de la historia, Los Beatles, puede tener la autoridad que éste tiene al referirse a la supuesta contracultura que representaba aquella repentina moda: “Fui a Haight Ashbury –dijo- esperando encontrar un lugar magnífico, pero solo era un lugar lleno de adolescentes descarrilados y drogados (…) No era como me lo había imaginado; gente maravillosa teniendo experiencias espirituales y creando arte. Era simplemente como un barrio de borrachos.” (George Harrison. The Beatles Anthology, 1995.)

La respuesta puede inferirse en la afirmación del presidente de la Michigan State University, John Hannah, al explicar las funciones de la universidad en los Estados Unidos: “Nuestras escuelas superiores y universidades han de considerarse bastiones de nuestra defensa, para conservar nuestro país y nuestra forma de vida, como los bombarderos supersónicos, los submarinos nucleares y los misiles balísticos intercontinentales.” La versión según la cual el movimiento hippie fue solo una gigantesca operación llevada a cabo por el FBI y la CIA en contra de la rebeldía juvenil que comenzaba a contagiar a las universidades norteamericanas (lo que explica que la nación supuestamente más cerrada al uso de estupefacientes haya permitido y sin ningún problema el consumo libre e ilimitado de marihuana, hachis y LSD entre casi toda la población joven del país, producto de lo cual se han convertido desde aquel entonces hasta nuestros días en la nación con el mayor consumo de drogas del planeta) es la que mayor fuerza ha tenido siempre como explicación a tan absurdo fenómeno.

El vocalista de Maná, quien seguramente pasará a la historia como “el último hippie”, rinde culto a esa concepción de la supremacía del modelo de vida norteamericana. Su respaldo no a una, sino a las dos campañas presidenciales de Barack Obama (2008 y 2012) así lo confirma. En la primera, ante la inmensa expectativa que el afrodescendiente causaba, dijo “Ésta es una oportunidad histórica para construir un mundo mejor”. Cuatro años después, frente a la decepción mundial por el incumplimiento de todas las promesas de aquel primer periodo, el cantante reincidía en ayudar al presidente a cautivar al voto latino en esa nación. En su cierre de campaña en Nevada decía que para él y sus compañeros, el demócrata era “la única opción viable para llegar a soluciones concretas para quienes viven, trabajan, estudian en Estados Unidos sin ser estadounidenses en su raíz o de nacimiento”.

Los que padecen en México el genocidio que causan el tráfico de armas y de drogas desde los EEUU, no fueron considerados ni un instante por el líder de la banda. La óptica de quien vive en el imperio y solo sale de ahí para abultar su fortuna en conciertos puntuales y muy a la carrera, modifica el alma por completo.

¿Por qué entonces Maná no se pronuncia contra el gobierno de México pero sí se pronuncia insistentemente en contra del gobierno popular legítimamente electo por los venezolanos? Todo grupo musical latinoamericano comprometido políticamente por lo general construye su propuesta a partir de la defensa de la dignidad de sus pueblos; Cultura Profética, Buena Fe y Calle 13 lo hacen. Maná es el único grupo que ataca a los pueblos de la región erigiéndose en vocero musical del imperio.

En el Estamento de los Guardianes, de su “Teoría Política y Práctica Política en Platón”, Poratti lo pone de esta manera: “Música” (de “musas”), en griego, comprende tanto la poesía como la música propiamente dicha. Su enseñanza consiste en el canto y memorización de los poetas, con Homero a la cabeza, los cuales, en ausencia de un texto sagrado u otra forma consagrada de autoridad, sustentan el saber colectivo como depositarios y transmisores de las concepciones religioso-políticas tradicionales sobre las que se basa la vida ciudadana. Platón incluye en ella también los cuentos de la primera infancia. Ese momento tempranísimo donde el carácter es maleable al máximo, fue siempre visto por Platón como decisivo y peligroso, y como una de las claves de la estabilidad política.” (1)

Las grandes corporaciones que controlan el poder en Estados Unidos no van a permitir jamás que la estabilidad política de su imperio dependa de la relativa efectividad o no de un eventual decreto contra una nación indoblegable. Si pueden usar la musa de una banda sumisa y suficientemente vendepatria para lograrlo, pues la banda será usada. Más aún si lo único que les llegue a costar será unos cuantos premios de fascinante notoriedad.

(1) Teoría Política y Práctica Política en Platón

@SoyAranguibel

Cantando con Chávez, Teatro Teresa Carreño domingo 23 de marzo de 2015

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Licencia para matar

– Publicado en el Correo del Orinoco el 16 de marzo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

La Canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció esta semana ante el mundo lo que sin lugar a dudas constituye uno de los acontecimientos más alarmantes en el escenario político internacional, y probablemente uno de los más preocupantes de la historia contemporánea, referido a la solicitud ante el congreso norteamericano por parte del Secretario de Estado de esa nación para otorgarle al presidente Barak Obama permiso para accionar militarmente sobre cualquier territorio o nación de manera ilimitada, bajo el absurdo argumento de la supuesta globalización de la amenaza del terrorismo.

La medida (tan irracional como el intento de curar una gripe llevando al paciente a la silla eléctrica) pone al descubierto el desespero de un imperio cada vez más acorralado en su delirante empeño de la dominación mundial, cuya supremacía política, social y económica no es ya definitivamente aquella de la cual podía ufanarse en otros tiempos.

La gallarda posición de nuestro país en la 37 Asamblea General de la OEA, asumida en Panamá por el hoy presidente Nicolás Maduro, quien hiciera abandonar airada el salón de sesiones a la representante de los Estados Unidos que pretendió alterar la agenda de la reunión para promover una injustificable sanción contra Venezuela, anunciaba ya en 2009 el descalabro del poderío imperial en el que hasta aquel momento se conocía como el “ministerio de colonias” de la nación norteamericana. Desde entonces, el esfuerzo común de los latinoamericanos ha estado orientado a la construcción de una nueva arquitectura de integración basada en la cooperación y la hermandad de los pueblos, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), resguardada expresamente de la presencia o participación de Estados Unidos, asumido cada vez más por la comunidad suramericana y caribeña como una amenaza que ha causado más atraso y miseria que posibilidades de desarrollo en la región a lo largo de los últimos doscientos años.

La conformación de ese poderoso bloque en el cual se congregan 33 naciones del continente, aunado a la fortaleza que constituyen el Grupo de los 77 + China, que hoy en día reúne a 133 naciones, así como el Movimiento de los Países No Alineados (que agrupa a más del 50% de la población mundial cuya filosofía común es la independencia de toda potencia imperialista), pone en evidencia la creciente crisis de liderazgo político de los EEUU hoy en el mundo.

La creación y avance sostenido del BRICS como el más poderoso grupo de economías emergentes del mundo, al cual ha sido invitado Argentina como uno de los más grandes productores del continente suramericano y con una economía en constante crecimiento (con un Producto Interno Bruto que la coloca como la economía número 20 en el ranking mundial), así como el impulso que ha adquirido recientemente el MERCOSUR con la incorporación de Venezuela, la más grande reserva probada de petróleo en el planeta, confirman que, tanto en lo económico como en lo político, Estados Unidos esta siendo dejado cada vez más de lado en la conformación del nuevo orden mundial hacia el cual se dirigen las naciones de manera mayoritaria.

La única ventaja competitiva real que todavía posee los Estados Unidos sobre el resto de los países del mundo es la de su capacidad bélica, en la cual el imperio ha invertido, solamente en el periodo que va desde la finalización de la guerra fría hasta el día de hoy, más de diez veces todo lo que invirtieron los países involucrados en las dos guerras mundiales del siglo pasado. De acuerdo a los informes presentados por el Instituto Internacional de Estudios Para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés) con sede en Estocolmo, aún cuando Estados Unidos ha disminuido en forma gradual su inversión anual en armamento durante los últimos dos años (en virtud del retiro de tropas de Afganistán e Irak), y que tanto Rusia como China y Arabia Saudita, fundamentalmente, han incrementado de manera sustancial su capacidad bélica de cara a la creciente complejidad de los escenarios geopolíticos que enfrenta cada una de esas naciones, el imperio norteamericano sigue por mucho en la delantera del poderío militar, en el cual se coloca como el más descomunal de toda la historia con cuatro veces más que lo que invierten China, Rusia, Arabia Saudí, Francia, Japón, Reino Unido y Alemania juntos.

“Siguiendo la tendencia al crecimiento, el gasto militar total en el mundo alcanzó 1 millón de millones 531 mil millones de dólares en el 2009 medido a precios constantes del 2008, lo que representa un gasto de 224 dólares por habitante del planeta y el 2,7% del PIB mundial (SIPRI, 2010). Estas cifras revelan un incremento del 49% en relación al año 2000, pero en términos per cápita aumentaron un 88,2%. De tal modo el gasto militar actual supera en un 1,1% al que se alcanzó en 1988, en pleno apogeo de la guerra fría (SIPRI, 2010) y en ese gasto Estados Unidos ha representado en los últimos 20 años más del 50% de las erogaciones.” ( )

Esa gigantesca maquinaria bélica es hoy, junto al inmenso poder de los medios de comunicación privados a lo largo y ancho del planeta, el soporte del modelo capitalista liderado por el imperio norteamericano, no solo en términos de su capacidad de fuego (distribuida en las más de 850 bases militares instaladas en los cinco continentes, sin contar las llamadas SOA, Sitios de Operaciones Avanzadas”, y las “Bases Móviles”, como la IV Flota en Suramérica), sino que ha pasado a ser el sostén fundamental de la cada vez más crítica economía norteamericana.

La inmensa cantidad de recursos invertidos en la guerra por parte de Estados Unidos es justificada hoy por los halcones de Washington a la hora de solicitar presupuesto para armamento con la excusa del impulso económico que el mismo genera aguas abajo en la industria norteamericana de los más diversos rubros, ya no solo en la producción de armas de todo tipo y alcance (pistolas, fusiles, misiles, cañones, etc.), y equipo de transportación y de combate (como porta aviones, tanques de guerra, aeronaves, vehículos militares, etc.), sino que también impacta en la fabricación de una gran infinidad de equipos, maquinarias, alimentos y artículos para la dotación tanto de las tropas como de las infraestructuras y dependencias militares.

Por lo general, el mundo desconoce que empresas como Harley-Davidson deben su desarrollo a la fabricación de motos para el ejército norteamericano. De la misma forma, empresas como la Nestlé, inventora del café instantáneo especialmente concebido para atender las apremiantes necesidades de los soldados tanto en tiempos de guerra como de paz; Revlon galardonada en 1944 con el Premio a la Excelencia del Ejército y la Armada por su aporte en la producción de maquillaje y productos de belleza para las fuerzas armadas de los EEUU; Hersey, el mayor fabricante de chocolates de los EEUU, desarrolladora de una barra especial de chocolate requerida por el gobierno norteamericano como alimento básico para la tropa en el frente de batalla, hasta la producción de morrales, navajas, lentes, linternas, y cientos de miles de artefactos y equipos de todo tipo que son hoy requeridos por los cientos de miles de soldados e instalaciones militares norteamericanas en el mundo entero, deben todas su creación, crecimiento y poderío económico actual a la guerra.

De ahí que el imperio considere impostergable la decisión de intensificar las operaciones bélicas hasta en el último rincón del planeta. Si ciertamente la demencial inversión de dinero llevada a cabo por esa nación en equipamiento de guerra es la más grande de toda la historia, paralizar y desactivar su funcionamiento representaría la más incalculable pérdida que conocerá jamás el capitalismo. Lo que se traduciría inexorablemente, en virtud de ser la guerra su última área de oportunidad, en la inevitable caída definitiva y para siempre del imperio norteamericano.

Por eso Obama apela a la agresión a naciones de paz (pero con grandes recursos energéticos) como Rusia, China, Irán, Siria y ahora Venezuela, amén de todo cuanto ha asolado el norte del África, Europa del Este y el Medio Oriente. Falta saber si habrá tomado en cuenta la naturaleza inexpugnable e infinita de la convicción revolucionaria, patriota y antiimperialista de nuestros pueblos. La misma que ya le hizo morder el polvo en Corea, en Cuba, en Vietnam, y que le hizo llegar de tercero en Berlín, tras Rusia e Inglaterra.

Por eso, por el delirio de postrimería que lo mueve, es que resulta preocupante esa “licencia para matar” al mejor estilo James Bond que hoy con tanto desespero solicita.

) observatoriodelacrisis.org

@SoyAranguibel

La rendijita

– Publicado en Últimas Noticias el 13 de marzo de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Cuando se revisa con detenimiento la convulsa realidad social en el mundo de hoy, se constata una realidad tan desalentadora que no hay posibilidad alguna de celebrar el logro de la humanidad del cual se jacta la mayoría de las veces el capitalismo para justificar la obscena riqueza de unos pocos frente a las atrocidades que a lo largo y ancho del planeta se padecen.

Solamente las hambrunas persistentes desde hace siglos en el África, que ocasionan todavía hoy cientos de miles de muertes al año, son ya de por sí un vergonzoso ejemplo de la calamidad que es tan siquiera el intento de la sobrevivencia para el ser humano.

La cada vez más alarmante cantidad de muertes que ocasionan las guerras desatadas contra millones de seres inocentes y desvalidos en nombre de la libertad y el “derecho a la vida”, resultan más un infernal castigo del cielo que ninguna redención o salvación de los pueblos.

Las decenas de muertes diarias en México, Colombia y Brasil a manos de la delincuencia organizada, que en la mayoría de los casos desborda la capacidad de los Estados para garantizar no solo la vida sino la seguridad de la propiedad y del orden público, revelan una descomposición social de proporciones demenciales jamás vista en la historia y eso no es menos vergonzante.

La pérdida de la calidad de vida en Europa, Norteamérica y el resto del mundo capitalista en general, son el anuncio del más tenebroso futuro para cientos de millones de personas y para toda su descendencia.

Pero en ninguna nación del mundo, ni por muy angustiantes y precarias que resulten sus condiciones de vida, se ha visto jamás el bochornoso e insensato entreguismo de un sector de la población gritándole al mundo su deseo de ser invadido por la fuerza letal de un ejército genocida como el de los Estados Unidos de Norteamérica, como lo pide hoy de manera demencial la oposición venezolana.

Desde todos los países cuya dolorosa historia ha estado marcada por el holocausto que significa una ocupación norteamericana se nos ve hoy con el más grande estupor e incredulidad, porque nadie puede entender que la insensatez pueda alcanzar tan alto grado de locura. Menos aún por una razón tan insignificante como que le suelten uno o dos presos, enjuiciados como están por las leyes de la república por conspiración e instigación al asesinato de más de cuatro decenas de venezolanos.

Por fortuna esos disociados y pitiyanquis no son sino una rendijita apenas, por donde el imperio podrá ver… pero no podrá pasar jamás. Porque Venezuela es y será siempre bolivariana, cuna de forjadores de patrias, no de entreguistas.

 

@SoyAranguibel

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