Tiranía democrática

Por: Alberto Aranguibel B.

Estados Unidos pretende que el más descomunal invento del ingenio humano, la internet, sirva solamente a sus descabellados y delirantes propósitos de dominación planetaria.

En nombre de la libertad y de la democracia, el imperio acusa de tiránica a cuanta nación desarrolle tecnologías que contribuyan al bienestar de sus pueblos con base en sus propias capacidades para la generación de conocimiento y para la producción de innovaciones en cualquier ámbito de la economía o del saber.

Tal como lo expresa en tono de caricatura la narrativa de Hollywood, el imperio considera que todo avance de la ciencia es susceptible de convertirse en la peor amenaza para la humanidad si llegara a caer en “las manos incorrectas!”.

Con base en esa descabellada premisa, EEUU ha desatado la furia de su inmenso poderío bélico contra infinidad de países que, de acuerdo a esa lógica de la preservación selectiva de la seguridad del mundo, han intentado en algún momento avanzar en la investigación y desarrollo de energía nuclear, siendo que el único país en desencadenar el peor genocidio en la historia de la humanidad con armamento atómico, ha sido el propio Estados Unidos. Que no solo ha arrasado con ciudades enteras probando sus bombas nucleares sobre cientos de miles de víctimas inocentes (como en Hiroshima y Nagasaki) sino que posee nada más y nada menos que más del ochenta por ciento de los misiles que existen en el mundo.

Internet es una muy especial obsesión para ese arrogante imperio que, de acuerdo a su propia lógica de la dominación, es una herramienta que ningún país debería utilizar si no es para favorecer la expansión de los mercados a los que aspiran las grandes corporaciones transnacionales norteamericanas.

Según esa narrativa, cualquier otro país que pretenda hacer uso de internet con tecnología propia que no sea la gringa, estará cometiendo un delito que amenazaría la sobrevivencia misma de la humanidad.

Pero quien controla internet para hacer un uso no autorizado de los datos de la gente, violando así no solo su derecho humano a la privacidad sino su seguridad y hasta su vida, quien encarcela a aquellos que denuncian el uso indebido de esa tecnología, no son esos países sino el propio Estados unidos.

Una verdadera tiranía en nombre de la libertad.

@SoyAranguibel

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De drones y de cobardes

Por: Alberto Aranguibel B.

El dron, o aeronave no tripulada de control electrónico a distancia, es una tecnología desarrollada por el ejército norteamericano para alcanzar objetivos de combate con el más bajo nivel de perceptibilidad y con el más alto rango de capacidad de evasión de las leyes internacionales que regulan las confrontaciones armadas en el mundo entero.

Es decir, es un artefacto que debe su origen a la naturaleza cobarde de quienes lo concibieron. Lo del uso recreativo y utilitario que algunos le han dado después, es algo sin importancia para sus creadores. Lo importante del dron es la capacidad que el mismo tiene para atacar a mansalva a la vez que el atacante queda al mejor resguardo evadiendo toda posibilidad de ser descubierto y, en consecuencia, incriminado.

De ahí que el dron haya sido visto como el arma perfecta por la oposición venezolana, que obviamente pensó que ahora sí estaba en verdad en condiciones de hacerse del poder con el descubrimiento de este prodigioso adminículo que le permite hacer lo que hasta ahora nunca había podido hacer en la vida política, que era la posibilidad de obstaculizar, destruir, sabotear, incluso asesinar, sin correr el riesgo de ser acusada de ningún delito.

Seguramente pensaba esa destartalada oposición que por fin aquel deplorable “¡Yo no fui!” que tanto ha tenido que repetir cada vez que la descubren en sus trapacerías contra los venezolanos, iba a entrar en desuso gracias a la innovadora tecnología del control a distancia que comprende el dron.

Quizás pensó que ya no tendría que hacer el ridículo poniéndose “curitas” en los cachetes para aparentar lesiones de evasión de responsabilidades en sus tropelías golpistas, porque el uso de drones le permitiría lanzar la piedra y esconder la mano desde algún estudio de televisión muy bien calculado al efecto.

Pero, como para variar, pues la oposición volvió a pelarse. El primer mandatario nacional salió perfectamente ileso, el gobierno se mantuvo firme a sus órdenes, y en menos de tres horas ya los cuerpos de seguridad tenían precisados y capturados a los sicarios contratados para atentar contra la vida del presidente.

Ni siquiera escondiendo su cobardía tras la más avanzada tecnología esa pobre gente sirve para algo.

¡Vaya capacidad para el fracaso, amigos!

 

@SoyAranguibel

Venezuela: Percepción vs realidad

Por: Alberto Aranguibel B.

“Mire, hay un prejuicio instalado… hay un prejuicio instalado”
José Luis Rodríguez Zapatero
(sobre la imagen de Venezuela en la Unión Europea)

Muestra irrefutable del férreo control ejercido por el gobierno de los Estados Unidos sobre los gobiernos del continente que se plegaron al mandato del imperio en la 48va Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, llevada a cabo la semana pasada en Washington, fue sin lugar a dudas la perfecta sincronía en el discurso de los cancilleres ultraderechistas que respaldaron esa pretendida emboscada en la que se intentó atrapar a Venezuela con una ridícula resolución, infundada e infamante, abiertamente contraria al espíritu y esencia del Derecho internacional, e innegablemente violatoria de la letra de la Carta fundacional del propio organismo.

Sincronía que quedó en evidencia no solo en la tozudez de cada uno de los reaccionarios que ahí se aliaron con el único infame propósito de mancillar la soberanía de la Patria de Simón Bolívar, sino en la terminología, los giros retóricos y hasta en el preciosismo melodramático utilizados para expresar su repulsa al derecho de nuestro pueblo a la libre determinación.

Ninguno de ellos habló con un discurso propio. Ninguno intentó matizar siquiera la bochornosa posición injerencista que respaldaban, con los extensos recursos que la oratoria diplomática ofrece para enmascarar con un cierto viso de independencia, o imparcialidad al menos, de criterio, la inmoralidad que protagonizaban.

Todos, sin excepción, hablaron de la “agravación de la crisis política en Venezuela” y de la consecuente “situación de dificultades económica, social y de carácter humanitaria”, que resultaría de la primera, es decir; de la supuesta crisis política, para lo cual fue presentada en el foro una única propuesta, a saber; “la convocatoria a nuevas elecciones”, tal como apunta la infame resolución.

Una falsedad que se apoya en la serie de hechos violentos acaecidos hace más de un año en Venezuela, y de los cuales el país ha ido saliendo con un gran esfuerzo del gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro, pese a la brutal arremetida económica del imperio norteamericano contra nuestro pueblo. En ninguna parte de la teoría política o del derecho internacional consuetudinario se considera crisis a la imposibilidad opositora de alcanzar, por su propia ineptitud, el poder.

La difícil situación por la que atraviesa hoy el pueblo venezolano no es de ninguna manera política ni amerita elección o cambio de gobierno, sino que obedece a un plan de cerco económico que busca paralizar el funcionamiento del Estado para provocar su derrocamiento, tal como ha sido confesado abiertamente en infinidad de declaraciones por altos funcionarios del gobierno norteamericano.

Fue esa la razón del estallido social buscado en 2017 por la derecha, que, al igual que hoy, no perseguía soluciones sino hacerse del poder apoyándose en una campaña comunicacional internacional que posicionara la confrontación como un Apocalipsis.

El objetivo de aquella violencia no era otro que el de la construcción de un perfil mediático que presentara a Venezuela ante los ojos del mundo como un país sumido en el caos y la ingobernabilidad, para de esa forma provocar la aceptación internacional de un inevitable cambio de gobierno, sin importar cuán inconstitucional fuese la salida.

El plan tenía la finalidad de sobredimensionar una cantidad de grupos de bandoleros a sueldo que generaban conflictos en apenas unos quince municipios de los trescientos treinta y cinco existentes en el país, razón por la cual el apoyo de los medios de comunicación era mucho más importante para esa derecha desvencijada que la misma búsqueda del respaldo entre los electores. El objetivo era la creación de una percepción de guerra fuera de control que hiciera indispensable una intervención extranjera.

Lo que siempre fue una clara e inequívoca muestra de incapacidad política de la oposición, fue presentado por los medios internacionales como la batalla gloriosa de una supuesta sociedad civil (que no escatimó en derroches melodramáticos para victimizarse frente al mundo) mientras que el gobierno, que daba pasos cada vez más consistentes en el logro de la paz, en la consolidación de su fuerza electoral; en la conquista de casi todos los cargos de representación popular a través del voto; en la indetenible elevación de la estatura política de un líder que se ha ganado el respeto de todo un pueblo a punta de abnegación y entrega a su compromiso con el proyecto revolucionario chavista, que se ha crecido ante los ojos del mundo como un estadista de coraje que ha sabido darle la más dura batalla que ha debido enfrentar el imperio más poderoso de la tierra, era persistentemente presentado como toda una abominación dictatorial.

Luego de superada aquella horrible etapa de la violencia fascista que la derecha desató contra el pueblo, el país está encaminado hoy hacia su recuperación económica definitiva gracias precisamente a la persistencia de los venezolanos y las venezolanas en su apego a la paz y a la democracia.

Por eso el empeño de la derecha internacional en seguir presentando a Venezuela al borde del estallido social producto de una supuesta confrontación política, no es sino una aberración más, fraguada meticulosamente desde el Departamento de Estado norteamericano y mantenida por esos medios de comunicación especialistas en el falseamiento de la realidad como un hecho todavía vigente.

Recuperar la estabilidad del país para retomar la senda del bienestar económico que la revolución bolivariana le ha brindado a los venezolanos, ha requerido de un excepcional esfuerzo político que pasa, en primer lugar, por el llamado a elegir una poderosa Asamblea Nacional Constituyente. Por la renovación, también en forma perfectamente democrática, de todas las autoridades regionales y locales del poder público. Por el combate frontal que el gobierno le ha declarado a la corrupción. Por la lucha infatigable por proteger al pueblo con acciones y programas creados para paliar los estragos de la guerra económica. Por la persistencia en la búsqueda del diálogo con todos los sectores de la vida nacional (iglesia, partidos políticos, empresariado nacional, entre otros) para construir soluciones a la crisis. E incluso por el otorgamiento de beneficios procesales a los privados de libertad por los delitos que tanta angustia y dolor le causaron al país durante las fatídicas jornadas terroristas de aquella etapa violenta que, gracias a todo ese esfuerzo de pacificación, ya hoy podemos considerar superada.

Si algún organismo internacional quisiera ayudar a solventar la crisis económica, que ciertamente padece hoy el país como consecuencia de esas distorsiones promovidas por el imperio norteamericano, tendría que empezar por reconocerle a las venezolanas y los venezolanos la admirable gesta que implica haberse salvado, con su lealtad a la paz y a la democracia, de la guerra.

Tendría que sumar voluntades para promover el levantamiento del criminal bloqueo económico declarado arbitrariamente por los Estados Unidos contra nuestro pueblo y permitir que Venezuela retome el flujo de sus relaciones de intercambio comercial con el mundo, para satisfacer así la demanda de insumos, repuestos, maquinaria y productos de la cesta básica, indispensables para buen funcionamiento del Estado y el normal desarrollo de nuestra economía.

No es intentando revitalizar a una oposición fracasada (alentándola a subvertir de nuevo el orden constitucional a partir de una percepción anclada en un pasado que ya no existe) como se puede ayudar hoy al pueblo venezolano a retomar la senda del bienestar y del progreso.

Persistir en esa infundada matriz mediática de la “crisis política insalvable” que habría en el país, cuando ha quedado perfectamente clara la disposición mayoritaria del pueblo a construir su bienestar en paz, es solo una nueva crueldad contra esa Venezuela que con tanto sacrificio ha luchado por dejar atrás el horror de aquella cruel e innecesaria violencia.

La lucha hoy, como lo ha dicho el presidente Maduro, es por la recuperación económica. No por regresar a la locura de la confrontación fratricida entre venezolanas y venezolanos.

@SoyAranguibel

J.M. Rodríguez: LA CELEBRACIÓN (una digresión)

Por: José Manuel Rodríguez

Lo más terrible de la guerra es que en ella la muerte se celebra. Me sobrecogió el video de un cruel disparo que mataba a un palestino armado con una piedra. Una exclamación de júbilo salió de los soldados israelíes. Celebraban el tiro certero. No los moderó la inutilidad de la piedra a tan larga distancia. Era un enemigo. Gritos así se han escuchado siempre del lado de cada trinchera. Quiero creer que no es por placer de matar, presumo que festejan la posible derrota de sus contrarios y su pronto regreso a casa.

A diario vemos documentales y fotos sobre estos horrores bélicos. De tanto ser pasivos espectadores de tales dramas, terminamos sustituyendo el horror explícito, por el logro técnico. Y hay premios para quien congela las llamas o el grito de dolor. Congelada así quedó aquella niña vietnamita que corría desnuda abrazada por el napalm. Su cuerpo quemado, sus ojos asombrados, su boca preguntando por qué. También recuerdo otra imagen merecedora de un premio similar: un niño muy pequeño, sudanés, igualmente desnudo yace, aún vivo, entre escombros y basura. A pocos metros detrás de él, un buitre expectante. Un año después el fotógrafo premiado se suicidó. Dejó una nota: Estoy atormentado por los recuerdos vívidos, por los asesinatos y los cadáveres, la ira y el dolor… del morir de hambre o los niños heridos, de los locos del gatillo fácil, a menudo de la policía, de los asesinos verdugos… 

Fue diferente con los periodistas de la Agencia France Press en Caracas. Celebraron con fanatismo futbolístico su galardón. En este caso, por la foto donde un participante de las guarimbas venezolanas del 2017 es envuelto por las llamas de su imprudencia. La reseña de este premio en un periódico catalán dice: se cumple con la famosa frase de Robert Capa: “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es porque no te has acercado lo suficiente”.

Un horror por donde se lo vea
“El manifestante venezolano en llamas” Tomada por Ronaldo Schemidt. https://www.worldpressphoto.org/collection/photo/2018

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Tal vez sea así, no soy experto en ese arte. Me interesan más los hechos sociales que los valores de su registro documental, pero lo entiendo. Sin embargo, aún tengo impresa en mis retinas aquella otra imagen, captada por un aficionado anónimo, y celosamente ocultada por los medios, entre ellos la propia AFP. Era un joven negro desnudo que corría convertido en antorcha. Va seguido por manifestantes que celebran enardecidos el linchamiento y lo golpean. Altamira se convirtió en Charlottesville. Y escuché luego a una líder opositora, también supremacista, hablar de la inevitabilidad de la muerte. Es justo separar a los ciudadanos de las perversiones de sus líderes, porque aceptar eso como inevitable, los une a los linchadores.

jmrodriguez J.M. Rodríguez

 

Buen Abad: Estética de lo macabro… un horror por donde se lo vea

Un horror por donde se lo vea
“El manifestante venezolano en llamas” (entre las imágenes nominadas al premio World Press Photo) Tomada por Ronaldo Schemidt. https://www.worldpressphoto.org/collection/photo/2018

 

Por: Fernando Buen Abad

¿Alguien cree que esta persona fue incendiada por la “dictadura de Maduro”? Así como la ven, la persona incendiada es José Víctor Salazar, tenía 28 años. Ocurrió el 3 de mayo 2017 en las condiciones que el propio fotógrafo Ronaldo Schemidt de France Press relata[1] y que el gobierno venezolano explicó con detalle[2]. Un horror por donde se lo vea[3]. Tan horrible como la manipulación mediática que conlleva la exhibición de un “resultado” sin explicar sus causas. A este hombre lo quemó la derecha pagada por USA. ¿Increíble?

Hacer del horror un “espectáculo”, con premios y aplausos, es otra de las perversiones inicuas de la ideología dominante. Todo sirve al regodeo de lo macabro convertido en didáctica disciplinadora. Se borran los márgenes de la obscenidad, el dolor es un condimento del relato burgués y se barniza con espectacularidad los más ofensivos ejemplos de la crueldad y la humillación. Levantarán sus copas de champaña.

Esta fotografía es signo de un crimen en proceso que no se reduce al incidente ígneo. Muchos meses y años de ofensiva imperial detrás de ese fuego, explican cómo se llegó a esto. Son las llamas del “golpismo” financiado por el imperio yanqui. Es el fuego de la maldad que quiere el petróleo venezolano y sus recursos naturales. La paradoja cruel es ser incendiado por un derivado del petróleo que quieren robarle al pueblo venezolano. Es la viva imagen de lo que el imperio sueña contra la humanidad que estorbe a los fines del saqueo y la explotación de la mano de obra. Es signo del capitalismo incinerando a la humanidad. La barbarie ardiente.

¿Representa a todos los incinerados por la derecha venezolana (y sus terroristas asalariados) ésta víctima?[4] ¿Es uno y todos al mismo tiempo? Si y no. Ni las razones ni el método de las protestas “guarimberas” tienen lógica democrática ni beneficio popular. Condensan todas las aberraciones de una iniciativa terrorista que ha supuesto todo el tiempo que la del golpe de estado es la única posible para hacerse con el poder. Pero todo les ha fallado siempre porque esa derecha jamás ha podido concebir un proyecto de país cuando lo único que les importa es un proyecto de negocios. Es el síndrome del empresario que sueña con el gobierno y cree que “hace un bien”. Sólo que estos recurrieron a paramilitares terroristas. La historia los ha desnudado ente el pueblo venezolano que respondió con victorias electorales contra la derecha, una tras otra.

Nada de eso se ve en la foto. Esos son los limites de un discurso gráfico preñado de ambigüedad mercantil y oportunismo “informativo”. Esa fotografía no hace honor a la historia de aquella tradición fotográfica que ha sabido ponerse al lado de la emancipación y humana y de su dignidad. Es una fotografía hija del azar y del lugar que consiguió el fotógrafo al lado de los terroristas, donde abundaban cámaras serviles a la calumnia y a una de las ofensivas mediáticas más descomunales que se conozcan.

El autor de esta fotografía debería renunciar a cualquier premio. Por su bien y por la profesión de los fotógrafos que no quieren convertir en héroes a terroristas (“manifestantes” les llama la prensa oligarca) financiados por USA. Debería rechazar ese premio que premia la nada misma, premia el accidente de la impericia y la irracionalidad de la violencia asalariada. Debería decirle no a un circo de premiaciones cuya base vender morbo fotográfico para “espantar al burgués”. Después de todo ese foto-periodista ha de entender bien qué papel juega el medio para el que trabaja en la tarea de incentivar injerencias y golpismos en todo el mundo. Debe saber que a eso se prestan, también, muchas de las premiaciones que no son más que máquinas de guerra ideológica.

Otra fotografía es posible y es necesaria. Contra el efectismo amarillista y el fetichismo mercantil de la imagen “oportunista”, hace falta la fotografía que “revele” las fuerzas en lucha contra el imperio del dinero y la subordinación de las personas. Hace falta una catarata de imágenes emancipadas y emancipadoras cuya fuerza radique en ser correa de trasmisión en el “motor de la historia”, que es la lucha de los pueblos por su libertad, por su dignidad y por su felicidad. Eso no aparece en la fotografía de Schemidt aunque debería porque, a pocos metros de donde la tomó, había un pueblo repudiando al terrorismo golpista que poco después votó por una Asamblea Nacional Constituyente que pacificó al país en unas horas. Mientras tanto, la “fotografía” de los 9 millones de votantes venezolanos el 30 de julio por la ANC y contra el terrorismo, nunca será premiada. ¿Cuál es el verdadero premio?

[1] http://www.abc.es/cultura/arte/abci-hombre-llamas-venezuela-increible-historia-ronaldo-schemidt-201802151039_noticia.html

[2] https://www.youtube.com/watch?v=1QvFJNKE_dI&feature=youtu.be

[3] http://www.el-nacional.com/noticias/protestas/manifestante-quedo-envuelto-llamas-luego-una-explosion-altamira_180399

[4] http://minci.gob.ve/wp-content/uploads/2017/06/Victimas-fatales-de-la-violencia-pol%C3%ADtica-en-Venezuela.pdf

FernandoBuenAbad.gif  Dr. Fernando Buen Abad Domínguez / Director del Instituto de Cultura y Comunicación / Universidad Nacional de Lanús

¿Por qué la oposición necesita asesinar venezolanos?

Por: Alberto Aranguibel B.

Luego de largos años de desaciertos y reveses persistentes, la oposición venezolana logró determinar dónde exactamente estuvo la falla de Leopoldo López con su fracasada propuesta de “La salida”.

Una particularidad sorprendente de la forma de pensar de la oposición venezolana, es la recurrencia en llegar tarde a conclusiones sensatas a las que el chavismo arriba con total rapidez. Su empeño en oponerse a cualquier cosa que surja del chavismo es directamente proporcional a la vehemencia con la que, luego de transcurridos meses y años, defienden aquello por lo cual se oponían antes ardorosamente.

Así defendieron, después de oponérseles con la mayor furia, las máquinas captahuellas que se utilizan en el sistema electoral venezolano. Mucho antes, corriendo el año 2003, se habían rasgado las vestiduras en contra de la extensión del lapso para la inscripción de los nuevos votantes en el Registro Electoral Permanente (REP), aduciendo que era una treta del gobierno para inscribir colombianos que votaran por la revolución. Años después, la lucha opositora era por exactamente lo contrario, cuando exigía al Consejo Nacional Electoral que extendiera el periodo de inscripción de nuevos votantes, porque según ella, era inconstitucional impedir el registro.

Pero lo más emblemático de esa irracionalidad opositora es su contradictoria posición frente a los símbolos de la Patria. Despreciar como lo han hecho desde siempre a los Próceres de la Independencia, a quienes han acusado recurrentemente de bandoleros, asesinos y violadores, para presentarse ahora como “libertadores” (trajeados con el uniforme de Simón Bolívar, tomándose fotos en los monolitos que les rinden culto a nuestros héroes, etc.) es en verdad trágico. Ni que hablar del desquiciado corre y corre entre las siete y las ocho estrellas de la bandera nacional.

Igual a la impudicia de votar durante 17 años contra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, para ahora pretender presentarse como ardorosos defensores de ese texto al que han repudiado en todas las formas posibles.

No habían transcurrido ni cinco días desde el inicio de las acciones terroristas del plan “La salida” activado por Leopoldo López en 2014, cuando ya casi todo el país (más del 85%, según todos los estudios de opinión realizados entonces) coincidían en la desaprobación del método de las “guarimbas” como fórmula de protesta política. De un lado, el pueblo porque consideraba que eran una violación al libre tránsito de las personas y a la vida misma. Y por el otro los opositores, porque se percataron de inmediato que las barricadas ideadas por el líder terrorista no eran sino una agresión contra los mismos opositores que viven en las urbanizaciones de las clases pudientes del país.

El chavismo se cansó de decírselos, pero no lo creyeron.

Descubrieron, años después del fracaso de Leopoldo, que si no había gente del barrio para apoyar el intento golpista de la derecha contra el gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro, el gobierno no iba a caer. Que ni cacerolas ni guarimbas tumban gobiernos.

Fue ahí donde la derecha decidió emprender su plan de infiltración de algunas barriadas populosas del país mediante la importación de contingentes de paramilitarismo colombiano que pasaran a Venezuela bajo la fachada de desplazados, para así activar en la debida oportunidad la fase de “guarimbas populares” que pensaron iban a resolver las torpezas cometidas con “La salida”.

Pero la guarimba popular no cristalizó tampoco en 2017 y la derecha se ha visto en la necesidad de escalar a otro nivel en su guerra contra la Revolución Bolivariana. Los operadores políticos de la derecha (diputados de Primero Justicia y Voluntad Popular principalmente) decidieron convertirse en vulgares contratistas de malandros a sueldo para aparentar una revuelta popular mediante la violencia que compran o que intercambian por anfetaminas en los mismos municipios en los que gobierna la oposición, usando siempre los mismos 30 o 40 malandros que ella traslada de un municipio a otro como en una siniestra caravana de la muerte.

No han logrado imprimirle a su violencia el carácter de guerra civil que pretenden.

De ahí la necesidad imperiosa de incendiar toda oficina de organismos del Estado y de atacar con saña a todo aquel que medio les parezca chavista. Había que apelar al terror, ya no para movilizar a la gente, sino para impedir que ésta expresara su rechazo a esa demencial forma de protesta política y provocar así el silencio del pueblo mediante el terror.

Para el capitalismo, carente de una propuesta ideológica atractiva para los sectores mayoritarios de la población, excluidos y lanzados al hambre y la miseria precisamente por la dinámica depredadora que rige al sistema, la necesidad de la desmovilización popular es la tarea más apremiante e impostergable.

Michael Dobbs, quizás el más claro exponente del pensamiento ultraconservador de la actualidad, quien fuera Secretario General del Partido Conservador en Inglaterra a finales de los años ochenta y mano derecha fundamental de Margaret Thatcher, la creadora de la tesis del “Capitalismo Popular” que en Venezuela retoma, entre otros líderes de la derecha golpista, la inefable María Corina Machado, y de la cual deriva la lógica del “bachaqueo” como fórmula de enriquecimiento individual con la que se ilusiona a los  pobres, expresa mejor que nadie en el mundo esa ideología del terror como instrumento político.

“Ese es el secreto de los grandes hombres –dice Dobbs- Cuando un hombre tiene miedo de que lo aplastes, de que los destruyas por completo, su respeto siempre vendrá detrás. El temor más elemental siempre es embriagador, abrumador, liberador. Siempre es más intenso que el respeto. Siempre”.

Para la derecha la muerte no es solo un elemento estadístico necesario al servicio de la presión internacional contra nuestro país. Desatar el terror es para ella una forma expedita de lograr que la sociedad se sienta presa del pánico para hacerla ceder ante cualquier solicitud o deseo del terrorismo.

Por eso, frente a un pueblo que rechaza masivamente el modelo político de la barricada, que ha aprendido a organizarse para desmontarlas e impedirlas incluso en las zonas tradicionalmente más violentas, y que se niega a acompañar a quienes están cada vez más evidenciados como autores de la destrucción y la muerte, la derecha no ve otra alternativa que procurar que la barricada infunda por sí misma el temor que no puede infundir la gente con la que no cuenta. Si contara con gente que creyera de verdad en su proyecto fascista, sería esa gente la que estaría poniendo el pecho en la acción vandálica que le urge a la dirigencia opositora para crear la impresión de país al borde del abismo.

Pero no cuenta con ella.

Su objetivo entonces es crear la percepción de que quien intente desbaratar esas barricadas solitarias que proliferan hoy en los municipios gobernados por la derecha pudiera ser asesinado, para que a nadie se le ocurra ni siquiera acercárseles. En la falsa democracia fascista, esas barricadas solitarias sustituyen a la gente.

El pavor a la muerte en cualquier esquina producto de un disparo del francotirador dispuesto para tal fin por esa diabólica dirigencia, es la más cruda y brutal evidencia de las formas perversas en que operan quienes se saben sin respaldo popular en su demencial y antojadiza búsqueda del poder.

Así la comunidad afectada por ese infame método de presión social descubre progresivamente que aquellos a los que la derecha les decía que tenían que odiar, como los abnegados efectivos de la Guardia y la Policía Nacional Bolivarianas, son los verdaderos salvadores de quienes a partir de un determinado momento de sensatez y de cordura se ven en la obligación extrema de implorarles su auxilio y protección, después de semanas y meses de desprecio y de difamación sistemática contra ellos.

Una vez más los opositores llegan tarde a una verdad que no quisieron ver nunca en su momento.

Ellos, los militantes de la oposición que hoy se percatan de la ineptitud y la incompetencia de su propio liderazgo, son los primeros que debieran celebrar esa maravillosa posibilidad de Paz a la que invita el presidente Nicolás Maduro con su llamado a Asamblea Nacional Constituyente, y a la que ha convocado a todas y todos los venezolanos sin excepción ni distingos de parcialidad política alguna.

Se trata de una oportunidad única para corregir el desfase trágico que ha marcado la vida de esas venezolanas y esos venezolanos que a la larga terminan convenciéndose siempre de que la Revolución también es para beneficiarlos a ellos, y que también tienen derecho a una vida sin el tormento del terror en el que su dirigencia los ha sumido de la manera más cruel, injusta e inmisericorde.

@SoyAranguibel

Marcelo Colussi: “Venezuela: no creer ni el 1% de lo que se dice”

Por: Marcelo Colussi

En Venezuela no hay una narco-dictadura. En Venezuela no hay una dictadura castro-comunista. ¡En Venezuela hay mucho petróleo! Así de simple. Esa es la clave para entender lo que está sucediendo en el país caribeño. Y hay un proceso nacionalista que desde hace años creó un proyecto alternativo, con proyección socialista, que tiene enloquecidos a la derecha nacional y, fundamentalmente, a los grandes capitales globales, estadounidenses en principio, que ven perder un gran negocio (el petrolero ante todo, junto a otros no menos lucrativos, como el hierro, nuevos minerales estratégicos (coltán, bauxita), el gas, el agua dulce, la biodiversidad de la selva amazónica).

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La 1ra. reserva mundial de petróleo
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El Arco Minero venezolano

¿Y qué está sucediendo? Una terrible guerra psicológica y mediática que intenta preparar las condiciones para una posible intervención extranjera (Operación Venezuela Freedom-2 / https://kenzocaspi.wordpress.com/2017/04/05/el-plan-de-eeuu-para-intervenir-a-venezuela-documento-de-comando-sur-operacion-venezuela-freedom-2/), militar probablemente, disfrazada de “operación para rescatar la libertad y la democracia perdidas”.

La idea pertinaz, repetida enfermizamente hasta el cansancio, es que en Venezuela tiene lugar hoy una feroz dictadura que hambrea a su población y la reprime brutalmente. Eso se complementa con la imagen de un país en crisis, al borde de la guerra civil, ingobernable. En otros términos: todo aquello que para la visión de Washington constituye un “Estado fallido”, y que, por tanto, clama por la intervención extranjera para salir de la crisis.

Recientemente, los días 12, 13 y 14 de junio, tuvo lugar en Caracas el Primer Foro Internacional “Violencia y Operaciones Psicológicas en Venezuela”, donde se debatió acerca de la guerra particular a la que está siendo sometida la nación, buscando las alternativas del caso. Definitivamente, la realidad no tiene nada que ver, ¡en modo alguno!, con la imagen virtual que se ha ido construyendo del país, y que es la que recorre el mundo. Imagen, por cierto, que va quedando fijada como la única realidad de la patria de Bolívar. Por eso mismo, como dice el título del presente escrito: ¡no creer ni el 1% de lo que se dice!

Sin dudas, no es posible afirmar que Venezuela está en paz, que sigue su vida cotidiana normal libre de inconvenientes. Por el contrario, se la ha llevado a un clima de zozobra inusual. La vida cotidiana del ciudadano venezolano término medio se está viendo afectada, golpeada, enrarecida. El miedo y la desconfianza del otro se han instalado, junto a una situación de incomodidad creciente en la resolución del aprovisionamiento básico.

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Encapuchados opositores aterrorizan a la sociedad venezolana

Pero a ello se suma, desde inicios del mes de abril, una provocación con características de operaciones bélicas de baja intensidad. En realidad, no son muchas las personas involucradas en esos actos de desestabilización, pero sí suficientes para provocar la angustia social, el pánico a veces, la incertidumbre. Jóvenes, generalmente provenientes de los sectores más humildes y pagados como mercenarios (a veces pagados con drogas), según las informaciones disponibles: preparados militarmente en Colombia en técnicas de “guerra callejera”, están llevando a diario acciones de disturbios en distintas ciudades del país. Montaje de barricadas, cobro de impuesto de circulación a los ciudadanos que deambulan por allí, quema de dependencias gubernamentales, ataques contra las fuerzas de seguridad bolivarianas, agresiones contra puntos sensibles como hospitales, guarderías infantiles, en todos los casos apoyados por francotiradores debidamente apostados, estas acciones vienen cobrando un promedio de no menos de un muerto diario desde hace ya más de dos meses.

Con todo ello se crea un clima de inseguridad y caos que termina por “enloquecer” a los habitante, básicamente, en los sectores no chavistas, difundiéndose rumores atemorizantes, siempre en clave de violencia, de lógica de guerra. Pero sirven para “enloquecer” también a la sociedad en su conjunto.

Está claro que esta bien pensada y elaborada guerra psicológica tiene como objetivo final abonar para un clima de desasosiego total que pueda terminar llevando a una guerra civil. La zozobra generalizada ya se está logrando. Si las muertes diarias y las agresiones vandálicas continúan, la matriz mediática se encargará de mostrar eso como el caos más mayúsculo de la historia, que obliga a intervenciones externas que puedan garantizar la más.

Lo repetimos con la mayor y enérgica contundencia: ¡¡no se debe creer ni el 1% de lo que los medios masivos de comunicación propalan sobre Venezuela!!

El desabastecimiento, el mercado negro, la crisis financiera, las muertes cotidianas, el temor inducido de la población, el clima paranoico con el que se vive dividiendo el país en forma visceral entre chavistas (“malos”) y antichavistas (“buenos”) es una monstruosa campaña mediático-psicológica orquestada por quienes ansían no perder sus negocios ni su cuota de poder.

Masacre
Terroristas opositores linchan a efectivo de la Guardia Nacional Bolivariana

Es imprescindible dejar claro por todos los medios posibles que en Venezuela ¡¡no existe el caos que se quiere presentar!! En Venezuela se ha inducido una enfermiza, “loca” polarización que puede servir para justificar el robo de sus recursos, tal como se hizo en otros países: Libia, Irak, Afganistán. En Venezuela no hay dictadura; ¿cuándo un gobierno dictatorial permitiría ser insultado en la cara por la oposición sin reaccionar? ¡¡En Venezuela hay cuantiosos recursos naturales que la voracidad capitalista de grandes empresas no quiere perder!! Y para ello apela a esta guerra psicológico-mediática que está volviendo locos a los venezolanos, enfrentándolos y desquiciándolos.

Una prensa veraz, seria y profesional debe denunciar enfáticamente estas calumnias.

marcelo_corlussi2 Marcelo Colussi

 

Cuentas mal sacadas

Por: Alberto Aranguibel B.

Arrogante y engreída como es, la oposición jamás ha acertado en ninguno de sus pronósticos de triunfo, fundamentalmente por lo delirante de sus expectativas.

Supone siempre que es mayoría, pero no lo demuestra nunca en las calles sino con unos cuantos guarimberos en apenas quince de los trescientos treinta y cinco municipios del país. Y las quince o veinte mil personas que, a lo sumo, logró convocar en las dos o tres grandes concentraciones que ha podido reunir en casi dos décadas en el distribuidor Altamira.

Vocifera contra la revolución en cuanto establecimiento se presenta, sin percatarse jamás de que ni siquiera la mitad de quienes le rodean son opositores. No acepta que mesoneros, empleados de tiendas, peluqueras, choferes de taxi o de autobús, son chavistas por convicción, aunque no lo anden gritando por la vía pública.

Ahora creen que los únicos que saben ubicar las direcciones residenciales del contrario son ellos, y mandan a sus hordas fascistas a cazar revolucionarios donde sea.

No toman en cuenta que quien tiene mayor capacidad para saber dónde vive la gente en el mundo entero no son los cuatro publicistas escuálidos de medio pelo con los que ellos cuentan en Miami, sino el SEBIN y los demás organismos del Estado, como el SAIME, el REP, el IVSS y el SENIAT, por ejemplo.

No se percatan que si los chavistas no han salido a buscarlos en masa no es por pendejos o porque se consideren minoría, sino porque hay una ética revolucionaria que los orienta. Pero que en ningún caso significa eso que estén dispuestos a permitir la atrocidad del fascismo opositor cuando de la familia y de la vida misma se trate.

Miguel Henrique Otero, por ejemplo, no toma en cuenta cuando alienta el fascismo contra las embajadas venezolanas, que su casa en Los Chorros podría ser un perfecto centro de tratamiento para los perros de la calle que atiende la Misión Nevado.

César Miguel Rondón, por decir otro alentador cualquiera del fascismo, no visualiza que su inmensa casa en La Floresta, podría servir de Oficina de Ayuda a las víctimas del terrorismo opositor, o algo así.

Como todos los fascistas de la historia, que en virtud de su desprecio al ser humano fracasaron siempre más temprano que tarde, la oposición venezolana saca muy mal sus desquiciadas cuentas.

@SoyAranguibel

La muerte que requiere el capitalismo sin importar quién muera

Por: Alberto Aranguibel B.

Desde mucho antes de la masacre de Puente Llaguno, en 2002, un grupo de altos oficiales de la Fuerza Armada (no bolivariana) ensayaba en una oficina de lujo al este de la ciudad, una declaración pública ante las cámaras en la cual se daba por confirmado un número de muertos que no se habían producido aún. Eso lo dio a conocer meses después (obviamente sin percatarse de su exabrupto) un periodista de la cadena norteamericana de noticias CNN.

Por primera vez a lo largo de casi un siglo de vigencia masiva del medio de comunicación, el venezolano podía constatar que para la derecha lo importante no era ya la noticia de los acontecimientos, tal como hasta ese momento se creía, sino la certidumbre de la muerte como elemento esencial del discurso.

En el mundo entero la realidad se construye a partir de esa imperiosa necesidad del medio de comunicación capitalista por elevar su audiencia utilizando el efecto desencadenante de las noticias en cascada, que convierten a la política en prisionera ya no de sus obligaciones doctrinarias sino de los titulares del día a día que tienen en la muerte a su protagonista más estelar.

Ese afán por la muerte como amuleto discursivo de la derecha en el mundo, conduce hoy a la humanidad al borde de una conflagración mundial (que para los más entendidos en la materia pudiera llegar a ser la última en la historia por el poder de devastación que sin lugar a dudas desataría) en la cual los actores principales son movidos por la más intensa y desmedida manipulación mediática de todos los tiempos, articulada precisamente en la búsqueda de esas cifras de muerte que ayuden a elevar la facturación publicitaria de los medios de comunicación.

Bajo ese esquema, la muerte debe ser presentada como un espectáculo impactante de grandes proporciones, en la que el fenómeno del fallecimiento de los seres humanos por causas naturales no merece ni el más mínimo interés.

La muerte que interesa al medio de comunicación capitalista es la que deriva de la violencia, porque es la que más conmoción y terror puede llegar a causar en la sociedad, ya que es una muerte imprevisible, que por lo general deriva de agresiones intempestivas,  irracionales y fuera de control, que injustamente pueden alcanzar a cualquiera. Por eso, siendo un fenómeno tan perfectamente natural e inevitable hacia el cual nos dirigimos todos en la vida, la muerte, cuando es producto de la violencia, resulta siempre alarmante y aterradora.

La derecha venezolana sabe perfectamente todo eso, porque quienes dirigen el accionar opositor en el país son los mismos que desde las esferas del poder imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica pretenden adueñarse del mundo para imponer el modelo económico que sirva a sus intereses, y que tienen a su disposición la más grande y poderosa estructura comunicacional que jamás haya conocido el ser humano.

Para esa derecha criminal y sanguinaria, no importa quien muera porque en definitiva su orientación no es en absoluto ideológica sino mediática. Y lo que el medio de comunicación exige (particularmente las cadenas de noticias internacionales de la derecha) es cualquier tipo de muerte violenta, preferiblemente si se trata de aquellas que sean achacadas por esa derecha infamante a gobiernos progresistas o de izquierda.

Es así como puede entenderse el disparate persistente de la oposición venezolana de denunciar a gritos ante el mundo los muertos que ella misma provoca con su accionar terrorista, sostenido de manera recurrente como único comportamiento desde hace más de dieciocho años de antichavismo visceral.

Fue así como Lilian Tintori (quien se atrevió a afirmar públicamente con entera frialdad que no importaban los muertos que quedaran en el camino en la lucha por liberar a su marido) recorrió los escenarios políticos del planeta denunciando los 43 muertos que supuestamente había dejado la represión del gobierno venezolano en 2014, cuando fue perfectamente claro para el país y para el mundo a través de infinidad de fotos y videos inobjetables que quienes dispararon a mansalva desde edificios contra la población indefensa, quienes pusieron guayas para degollar motorizados, quienes armaron barricadas donde se asesinaba sin contemplación a quien pretendiera trasponerlas, fueron los seguidores de su propio marido, para el que ella pide libertad de la manera más impúdica en nombre de esos muertos que él mismo mandó a asesinar.

Por eso para nadie fue un hecho extraño que, luego de dieciocho años de necrofilia sistemática por parte de la derecha venezolana en su afán de ser noticia, el pasado 19 de Abril, cuando se esperaban las concentraciones más grandes tanto de la oposición como del chavismo, las redes sociales amanecieran desde las más tempranas horas del día excitadas por la novedad de un muerto que se habría producido en una urbanización del centro de la ciudad (distante por completo a los lugares señalados por las convocatorias para ese día) en condiciones totalmente confusas que a la larga resultaron ser solo parte de un atraco, pero que sin embargo fueron de inmediato ventiladas por los opositores como “la primera muerte causada por la represión del régimen” ese día.

Esperaban lascivos “las muertes que le dieran vida” a su pretensión de derrocar al gobierno, para lo cual usarían una marcha como detonante del genocidio que “casualmente” una periodista opositora había vaticinado el día anterior por las redes sociales, casi exactamente como aquellos militares del 2002.

El furor frenético desatado por la noticia sin fundamento, difundida como candela por las redes sociales ese día, era solo comparable al de las jaurías salvajes sedientas de cualquier sorbo de sangre en su camino.

Los videos de las primeras horas mostraron sin la más mínima posibilidad de duda, por una parte, al máximo dirigente de la organización terrorista Voluntad Popular dirigiendo a un grupo de encapuchados que a su lado marchaba con la más entera naturalidad, sin que nadie se contrariara en lo absoluto con la atrocidad que significa que esos eran exactamente los mismos encapuchados que durante años han causado la destrucción y la muerte que ha padecido el país y que la oposición ha negado persistente y fogosamente como integrantes de su militancia.

Ahí estaba la evidencia más clara e irrefutable de que en efecto todo lo que se ha dicho desde el gobierno nacional ha sido siempre la más completa e innegable verdad en cuanto al falso carácter pacífico de las manifestaciones de la derecha en el país.

Y mostraban también esos videos, sin ninguna posibilidad de equívoco, la brutal salvajada de opositores criminales que, agrediendo con botellas de hielo a un grupo de pacíficos chavistas que caminaban por una calle, le destrozaron sin piedad el cráneo a una humilde señora que sin perturbar a nadie se dirigía a su trabajo.

Al final de la jornada, la lista de muertos y heridos que contabilizaban las noticias como resultado del violento accionar de la derecha, dejaba un saldo doloroso de agentes que caían cumpliendo con su deber de resguardar la paz y la seguridad de los venezolanos, así como de gente del pueblo que moría sin importarle a sus asesinos de la derecha quiénes eran, pero con los cuales las grandes corporaciones mediáticas al servicio de los intereses contrarrevolucionarios del imperio y de sus lacayos nacionales e internacionales, lograban una vez más los más sensacionales e impactantes titulares que culpabilizaban al gobierno.

La sed de muerte en la que esos criminales dirigentes de la derecha venezolana están tratando irresponsablemente de “educar” a la gente, tendrá a la larga un solo destinatario. Y ese destinatario no es otro que el propio estamento irracional que pretende llegar al poder sin ideología ni propuesta de país alguna, sino basando su posibilidad de sobrevivencia en el odio y la anarquía inoculados a su propia sociedad.

¿Creerá acaso esa dirigencia que, llegada la hora del holocausto al que convoca, podrá sobrevivir a un pueblo adoctrinado en la fórmula del asesinato a mansalva como instrumento de expresión política?

¿Por qué resulta siempre imposible restablecer la paz en los países que son destruidos por los mismos intereses imperialistas que hoy están tratando de destruir la gobernabilidad y la democracia en Venezuela con base en el mismo odio y la sed de muerte que en esos países generaron?

Suponer que el odio es solo posible cuando es contra el chavismo, es tan estúpido como pensar que los cataclismos puedan direccionarse a voluntad solo porque se cuente para ello con el relativo poder del dinero.

Los ruandeses conocieron en 1994 el infierno sin retorno al que conduce esa insensatez.

@SoyAranguibel

Las marchas de Troya

Por: Alberto Aranguibel B.

Diametralmente opuesto a lo que sucede en el resto del mundo, la inmensa mayoría de las tomas fotográficas y de videos que registran el curso de las manifestaciones públicas de la oposición, dan cuenta de una constante de violencia que en vez de ser desatada por los cuerpos policiales surge siempre del seno de las concentraciones.

Ciertamente hay casos de eventuales abusos por parte de uno que otro funcionario al que se le va de control la situación, generalmente por culpa de la misma violencia que surge de entre las marchas opositoras. Pero ni con mucho puede ser equiparado ese abuso puntual con el desbordamiento persistente de la furia incendiaria de los grupos de choque que la oposición prepara siempre para desatar el caos y la destrucción en cada movilización.

Un fenómeno tan persistente desde hace ya más de quince años, que la manipulación mediática que sirve a los intereses golpistas de esa oposición no puede negarlo de ninguna manera, por más que pretenda tergiversar la realidad de los hechos con montajes y mentiras prefabricadas.

El esquema de la premeditación de la violencia resulta perfectamente claro, no tanto por las declaraciones de los terroristas que son capturados “in fraganti” en todos esos eventos incendiarios, sino por lo escueto de su formato.

Son marchas concebidas como caballos de Troya, que aparentan ser pacíficas porque son convocadas públicamente como actos cívicos amparados en la Constitución y las Leyes, pero cuyo propósito verdadero es ocultar entre la gente inocente que atiende de buena fe el llamado a expresarse libremente en las calles, a los mercenarios entrenados con el específico propósito de generar el caos y la destrucción.

Por eso las víctimas que genera ese terrorismo, desatado sin el más mínimo sentido de la responsabilidad por el liderazgo insensato y criminal de la derecha venezolana, son siempre jóvenes cuya culpa en los delitos en los que terminan envueltos es inducida por sus propios dirigentes y no por cuerpo de seguridad alguno, como siempre quieren ponerlo.

Cuando se examina con detenimiento la constante de la violencia desatada siempre desde dentro de esas movilizaciones, se concluye sin posibilidad de duda alguna, que la mismas no han sido nunca manifestaciones cívicas sino fachadas del terror inexorable y recurrente que ellas entrañan.

En la derecha la marcha cívica no existe.

@SoyAranguibel

“Crueldad que conmociona”: aumentan los asesinatos selectivos de chavistas

Ernesto Navarro/Agencia RT de noticias.- Entre los años 2013 y 2016 al menos 36 personas identificadas abiertamente con el chavismo han sido víctimas de asesinatos selectivos en varias regiones de Venezuela, según se desprende de una investigación de la página Con el Mazo Dando.

Se trata de un informe titulado ‘Chavismo: el blanco de la muerte por encargo‘, en el que se muestra no solo el número de muertos sino los lugares y los móviles de cada asesinato, todos atribuidos a sectores extremistas de la oposición política, según los autores del reporte.

Siempre son actos muy crueles y siempre están dirigidos contra personas inocentes pero que tienen una alta ascendencia emocional en la sociedad, con lo cual no precisan de una gran operación de exterminio del adversario, ya que golpeando de forma estratégica consiguen el mismo efecto

“Aunado a esos móviles inducidos por la ultraderecha, también se encuentran los homicidios a escoltas de dirigentes revolucionarios bajo la simulación de un robo o un hecho violento”. Esta es una perversa estrategia que, exaltada por medios locales e internacionales, sirven para calificar al país como inseguro.

Según el sitio web, en el período señalado se cuentan los asesinatos de cinco funcionarios públicos (dos diputados, dos concejales y un alcalde); seis líderes comunitarios (incluye un dirigente estudiantil universitario); ocho militares (de varios rangos y detectives de inteligencia); 16 escoltas de altísimas personalidades del Gobierno y el caso emblemático del periodista Ricardo Durán.

Motivación política

El ministro venezolano para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Gustavo González López, aseguró recientemente que algunos hechos violentos registrados en Venezuela forman parte de una escalada de acciones paramilitares que persiguen obtener saldos políticos, informó la estatal Venezolana de Televisión.

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Vinculan a policías de municipio opositor con asesinato de periodista en Venezuela

“Son hechos que buscan generar terror (…) estamos ante acontecimientos abominables, pues las pesquisas nos llevan a esa conclusión. El grado de ensañamiento ulterior con las víctimas del delito va más allá de un simple robo y no buscan intereses personales”, apuntó el ministro.

Y es que la violencia es apenas uno de los elementos de un plan mayor, analizó el vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz: “Los asesinatos selectivos de líderes revolucionarios, la inseguridad inducida, la guerra económica, los bachaqueros, el ataque contra la moneda y el decreto estadounidense contra Venezuela son productos de una alianza entre las fuerzas del narcotráfico, paramilitares, pranes [capos], delincuentes y la derecha nacional e internacional, con la finalidad de debilitar a la Revolución Bolivariana y buscar un estallido social”, reseñó el diario ‘Correo del Orinoco‘.

Objetivo: conmoción

Para el analista político Alberto Aranguibel, el asesinato selectivo no se mide por la cantidad de víctimas, debido a que quienes lo ejecutan buscan causar una gran conmoción en la sociedad de forma precisa, apuntando a personalidades emblemáticas. Siempre calculando la rentabilidad política.

Si en un momento determinado queda en evidencia que las víctimas responden a un solo sector político y, con ello, de dónde vienen los ataques, suelen apuntar en la otra dirección, ya que el objetivo causar alarma en la sociedad

“Siempre son actos muy crueles y siempre están dirigidos contra personas inocentes, pero que tienen una alta ascendencia emocional en la sociedad, con lo cual no precisan de una gran operación de exterminio del adversario, ya que golpeando de forma estratégica consiguen el mismo efecto”, dijo en entrevista con RT.

Otro de los peligros de los asesinatos selectivos es que no discrimina el bando político al que dispara.

“Si en un momento determinado queda en evidencia que las víctimas responden a un solo sector político y, con ello, de dónde vienen los ataques, suelen apuntar en la otra dirección, ya que el objetivo es causar alarma en la sociedad”.

Esto hace recordar que el dirigente opositor Leopoldo López se entregó a la justicia venezolana cuando representantes del Gobierno presentaron pruebas de que sectores de la propia oposición planeaban su asesinato.

Aranguibel puntualiza un aspecto concreto: “Esta modalidad de crimen es una expresión que se presenta, sobre todo, en sociedades donde los sectores que lo impulsan están signados por la cobardía. Son personas que evaden la confrontación directa, son los más cobardes de la sociedad”.

Por: Ernesto J. Navarro

María Machado ofrece más muertos para que se logre la intervención extranjera en Venezuela

Caracas.- En un texto publicado por la líder fascista venezolana en su cuenta Twitter, María Machado le pregunta al representante de Derechos Humanos de Venezuela ante los organismos internacionales, Germán Saltrón, si necesita más muertos para acceder a la intervención extranjera en el país.

El embajador Saltrón dijo este jueves 02 de junio en declaraciones a Unión Radio que “no están dadas las condiciones para la aplicación de la Carta Democrática contra nuestro país”, a lo cual la dirigente negativa respondió vía redes sociales preguntando “¿cuántos muertos más necesita?”, dejando ver que las acciones terroristas promovidas por ella en 2014 junto con el líder terrorista Leopoldo López, habrían estado orientadas a provocar muertes violentas con la finalidad de justificar la intervención extranjera en Venezuela, pero que según su particular lectura de los acontecimientos hasta hoy dichas muertes no habrían sido suficientes para lograr tal objetivo.

Maria  muertosDe acuerdo al texto, redactado en perfecto castellano (con lo cual no queda la más mínima duda de lo que dice), la exdiputada estaría ofreciéndose como facilitadora idónea para la consecución de cualquier cantidad de muertos que haga falta para alcanzar el propósito de reinstaurar el modelo neoliberal en el país mediante las acciones fascistas que ella, junto con buena parte de la dirigencia opositora nacional, han escogido como método para hacerse del poder en vista de su recurrente fracaso para hacerlo por la vía democrática, electoral y pacífica.

En otro mensaje difundido en la misma fecha a través de su cuenta pero un poco más tarde, María Machado reafirma lo dicho, esta vez amenazando abiertamente a los cancilleres de la comunidad de la Organización de Estados Americanos (OEA), en el que les dice que “darle más tiempo a Maduro tiene un precio: muertos”.

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CONOZCA MÁS DE LA EXDIPUTADA MARÍA MACHADO EN EL SIGUIENTE VIDEO:

@SoyAranguibel

 

Libertad: ¿Logro social o estrategia imperial?

– Publicado el 19 de enero de 2015 en el Correo del Orinoco –

Por: Alberto Aranguibel B.

“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época”
Carlos Marx

Un prestigioso editor venezolano de orientación derechista cuelga recientemente en su muro de Facebook un infamante comentario contra el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, referido al rechazo de la esposa del dirigente político Leopoldo López, preso por incitación a hechos terroristas que causaron la muerte de 43 venezolanos en 2014, a la propuesta de canje de su esposo por el independentista puertorriqueño Oscar López Rivera detenido injustamente desde hace más de tres décadas en una prisión norteamericana, formulada por el primer mandatario venezolano al presidente de los Estados Unidos.

En el comentario, el editor afirma que “Maduro actúa en esto como cualquier miembro de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) él cree que los presos o secuestrados se intercambian”.

El infeliz insulto, expresado apenas a días del histórico discurso en el que Barack Obama reconoce el fracaso del bloqueo por más de medio siglo contra Cuba y en el cual resaltó muy particularmente el cambio de prisioneros como muestra de buena fe entre los dos países, deja ver con perfecta claridad un obvio desconocimiento del Derecho Internacional Humanitario (que instituye el intercambio de prisioneros como un instrumento de negociación entre las naciones), además de un profundo desprecio por la historia.

Tal como sostiene un estudio llevado a cabo en 2011 por la Universidad de Alcalá de Henares, la batalla de Kadesh fue una de las primeras que terminó en tablas y “con unas pérdidas tan grandes para ambos contendientes que los respectivos monarcas se vieron obligados a firmar el primer tratado internacional del que tenemos noticia y en el que, entre otras cláusulas, se establecía el intercambio de prisioneros por ambas partes.” (1)

Desde entonces y hasta nuestros días, los acuerdos entre las naciones en pugna comprendieron siempre la figura del intercambio de prisioneros, o incluso la deportación (como ha hecho, por ejemplo, Colombia desde hace décadas con sus connacionales incursos en delitos de narcotráfico) como un logro de la civilización.

La intención evidente del editor es tergiversar el espíritu y la letra de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que establece la facultad del presidente de la República para el otorgamiento de indultos, lo que no implica en modo alguno autoridad para ordenar encarcelamiento contra nadie, sino la potestad para decretar su eventual liberación bajo determinadas condiciones ajustadas a Derecho una vez cumplidos ciertos requisitos de Ley.

Pero quizás lo que más resalte en la vergonzosa lógica que deja entrever con su sesgado comentario (si el intercambio lo propone Obama está bien, si lo hace Maduro es terrorismo) es la rastrera orientación pro imperialista que el discurso de las corporaciones mediáticas de la derecha tiene hoy como eje medular para tratar de imponerle a la sociedad a como dé lugar el ideario neoliberal burgués que promueve los Estados Unidos con base en una particular concepción de libertad que coloca los intereses geoestratégicos del imperio por encima de la noción de soberanía y de autodeterminación de las naciones.

Bajo ese esquema el imperio norteamericano ha logrado avanzar a lo largo de todo lo que va de siglo XXI mediante violaciones flagrantes al derecho internacional, justificadas siempre con el chantaje del antiterrorismo como argumento para la guerra preventiva extraterritorial con la cual azota al planeta. Con ella persigue establecer que Estados Unidos podrá asegurar su integridad solamente asegurando su control pleno e irrestricto sobre el mundo, en virtud de lo cual sus derechos como nación deberán ser siempre colocados por encima de los derechos de las demás naciones. Solo así estará garantizada la libertad.

De ahí la reactivación por parte de Estados Unidos de un organismo tan extemporáneo como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a raíz del inicio de las conflagraciones en los países de la región del Magreb en la llamada “primavera árabe”, que persigue colocar en línea y bajo la subordinación de esa orientación imperialista a las naciones del viejo continente. Ese arcaico organismo, nacido en la post guerra como una plataforma de coordinación militar de los “aliados” frente al desaparecido Pacto de Varsovia, no tiene hoy ningún otro sentido ni justificación que no sea el de servir como herramienta de carpintería a los intereses de dominación planetaria de EEUU. Las injustificadas y prepotentes sanciones a Rusia, la constante acusación contra Corea del Norte y el recurrente ataque a China por su crecimiento económico, forman parte del escenario ajustado al nuevo orden que persigue imponer el imperio usando los mecanismos de la cooperación internacional, orientados en principio a la lucha contra un flagelo que él mismo genera con el arbitrario movimiento de sus piezas en el tablero del control mundial que le obsesiona.

Los monstruos que de esa obsesión surgen en forma de sectas religiosas y pseudo religiosas que proliferan hoy en el mundo árabe gracias a la irracional vocación injerencista de los EEUU, sirven no solo para la destrucción y el crimen en nombre de la irracionalidad, como se puso en evidencia en París las últimas semanas, sino que operan como una poderosa plataforma para el posicionamiento del discurso de la alienación que presenta a esa nueva modalidad de democracia neoliberal regida por la sumisión a los intereses de las corporaciones norteamericanas y su sed de dominación.

Sobre esos atentados terroristas supuestamente perpetrados por el Estado Islámico en la capital francesa, Thierry Meyssan ha reflexionado en su columna de la Red Voltaire esta semana. Su análisis, vertido en dos entregas (2) lo fundamenta en la cantidad de sin sentidos que él encuentra en las versiones tanto oficiales como de prensa que hasta ahora han podido conocerse al respecto. Su preocupación fundamental es ¿quién en realidad está detrás de los atentados? La serie de interrogantes que motiva el particular manejo político y el tratamiento mediático de este asunto no es como para despacharlo como un acontecimiento noticioso más, aislado ni sin trasfondo. La segunda intencionalidad pareciera ser más que evidente.

Por una parte, las inconsistencias del comportamiento de los atacantes con lo que profesa y suele llevar a cabo el islamismo como acciones. Luego la sorprendente, inusual e inmediata movilización de media centena de mandatarios para expresar unidos su repudio a los atentados, en forma personal y bajo un mismo signo, tal como no se hizo ni siquiera cuando murieron más de tres mil personas bajo el concreto de las torres del World Trade Center en Nueva York en 2001, en el que supuestamente sería el mayor ataque de esa naturaleza en la historia. Amén de la insolencia que representa para el mundo ese desfile de redomados genocidas manifestándose en contra del terrorismo.

El Senador Paul Craig Roberts del congreso norteamericano, ha impactado a la opinión pública mundial con sus afirmaciones sobre la posibilidad de que, tanto los ataques a las torres gemelas en 2001 como los acaecidos en París las dos últimas semanas, pudieran ser producto de “operaciones de bandera falsa” llevadas a cabo por el FBI y la CIA.

Finalmente, la increíble (y probabilísticamente casi imposible) similitud con la que los medios, en particular los españoles, titularon desde el día siguiente de los atentados destacando lo que como noticia debió haberse remitido a un segundo o incluso un tercer orden de ideas, como lo es en ese contexto el tema de la libertad, ya ni siquiera de expresión como podría caber sino en su sentido más amplio y abstracto.

Todos esos medios, casi sin excepción, se centraron en la palabra “libertad” que desde un punto de vista estrictamente periodístico es correcto usar frente al riesgo o el padecimiento de alguna feroz dictadura. Nada que ver con la verdadera noticia de aquel día como eran los actos terroristas, o en todo caso el terrorismo. Como si les hubiesen trazado una línea infranqueable, titularon exactamente en los mismos términos del mensaje que ofreció el día anterior el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, en el que rechazaba (en francés) los ataques convocando al mundo a luchar por la libertad.

¿De cuál libertad hablamos?

@SoyAranguibel

Fuentes:

1) Calderón y Díaz. El Rescate De Prisioneros y Cautivos Durante La Edad Media Hispánica. Aproximación A Su Estudio / Universidad de Henares, 2011, 10

2) voltairenet.org

Charlie Hebdo

Por: Luis Britto García

1

¿Quiénes masacraron a los humoristas de Charlie Hebdo? Los medios  del fundamentalismo eurocentrista culpan de manera instantánea al fundamentalismo musulmán. En un automóvil abandonado cerca de la escena del crimen aparece convenientemente olvidado el documento de identidad de uno de los hermanos  sospechosos del delito de islamismo. En forma todavía más oportuna, el identificado y su fraterno cómplice son exterminados a las pocas horas, de modo que no puedan confesar ni defenderse, no sin que se sepa que eran colaboradores de los servicios de seguridad francesa. Y para  colmo de la conveniencia, poco después se suicida el encargado de la investigación, Helric Fredou. El viernes 9 de enero un anónimo clérigo de la milicia terrorista Estado Islámico (EI) aseguraría que el grupo está detrás del atentado  y anuncia que seguirán otros. El 16 la rama yemenita de Al Qaeda reivindica la responsabilidad por la masacre a través de su dirigente sunita, Nasr al-Ansi,  diciendo que el asalto se produjo en venganza por la publicación de caricaturas del profeta Mahoma, consideradas un insulto al Islam, y promete más ataques contra Occidente. Son demasiados autores. Uno  o ambos mienten. Las dos organizaciones fueron creadas y financiadas por Estados Unidos; Al Qaeda ha sido sindicada de culpable de otro célebre ataque sospechoso, el de las Torres Gemelas. Todo es posible, pero demasiado usual se han hecho los atentados de falsa bandera como para que creamos de buenas a primeras en la versión de las autoridades.

2

Pocas ventajas podía reportar al Islam el asesinato de una decena de infieles más o menos irreverentes y de los policías que los cuidaban. Quien insulta mi inteligencia no puede esperar que yo respete su ignorancia. Décadas lleva en suspenso una amenaza contra Salman Rushdie,  nunca ejecutada a pesar de que éste hace apariciones públicas más o menos anunciadas. En cambio, la masacre de los humoristas reporta  ventajas a la derecha francesa, que al mismo tiempo que ve desaparecer la flor y nata de sus más encarnizados críticos,  aprovecha el crimen para atizar el fuego de la islamofobia, promover leyes de control de la población y la inmigración musulmana y quizá desatar nuevas guerras de saqueo. Para demostrar su tolerancia, el  presidente  Hollande ordena destacar un  portaaviones a Medio Oriente para reforzar su la coalición con Estados Unidos en el bombardeo de sitios de Irak supuestamente ocupados por el Estado Islámico (EI).

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3

A su vez, Marine le Pen, líder del derechista partido Frente Nacional,  apoya reinstaurar la pena de muerte. El ministro del Interior Bernard  Cazeneuve convoca una reunión de sus homólogos de la UE y EEUU,  y el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, propone en Riga un nuevo programa de “lucha contra el terrorismo”. No contra el terrorismo de la UE que desencadenó 20.000 misiones de bombardeo contra Libia o permitió el genocidio de Gaza o la agresión contra Siria, no.  Se trata de colecta e intercambio de informaciones en toda la UE, prevista en inocentes reuniones con el fiscal general estadounidense, Eric Holder. No sería improbable una Ley Patriota Europea que permitiera la pena de muerte, la  tortura y la detención indefinida sin acusación  ni juicio de  sospechosos, o sea, de musulmanes. Por lo pronto, el gobierno francés ha ordenado a sus fiscales aplicar “mano dura” contra todo lo que consideren antisemitismo, discursos de odio o apología del terrorismo. Ya van  54 personas encarceladas por opinión de los fiscales sobre esos delitos de opinión.

4

Se rasgan las vestiduras en público quienes seguramente descorcharon champaña en privado al enterarse de la hecatombe, como  los conservadores diarios Le Monde,  Süddeutsche Zeitung, La Stampa, Gazeta Wyborcza y El País, los políticos Obama, Sarkozy, el Consejo de Seguridad de la ONU,  la directora gerente del FMI Christine Lagarde, o  Michel Houellebecq, quien había merecido varias viñetas de los humoristas por su novela Soumission, que alerta contra una supuesta toma del poder en Francia por los musulmanes en 2022.

5

Una manifestación de dos millones de personas y cuarenta estadistas cubre París con la consigna “Je suis Charlie”. Se pretende deslindar campos entre un Islam supuestamente fanático y un Occidente autoproclamado como  tolerante. Si Charlie hubiera tenido dos millones de lectores y cuatro decenas de estadistas amigos, no hubiera sido prohibido cuatro veces por las autoridades francesas en 1961,  1966, 1970 y 1992 cuando circulaba con el nombre deHarakiri, ni hubiera tenido que cambiar su nombre al de Charlie para burlar esa prohibición, ni hubiera sido demandado en 2007 por ejercer la libertad de pensamiento.

6

Quizá la mas lúcida opinión  sobre esta tragedia sea la del caricaturista sobreviviente  Bernardo Holtrop (Willem) quien expresa que “los nuevos amigos de Charlie Hebdo me hacen vomitar. Nos hacen vomitar todas esas personas que de repente dicen que son nuestros amigos y encabezan la manifestación en París”.

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Fuente: luisbrittogarcia.blogspot.com