Aranguibel: #EnVenezuelaChallenge es un reto de esperanza para nuestro pueblo

En amena conversa con el periodista y constituyente Earle Herrera en su programa “El Kiosco Veraz”, transmitido semanalmente por Venezolana de Televisión, el también constituyente Alberto Aranguibel resalta la importancia que tiene hoy para las venezolanas y los venezolanos rescatar el apego a la venezolanidad y el amor a la Patria, como elementos fundamentales para la superación de las penurias que genera la cruel e injusta guerra del imperio contra nuestro país.

La insólita pantomima capitalista del hacker malo y el hacker bueno

Por: Alberto Aranguibel B.

EL BUENO

Mark Zuckemberg, dueño de la red social Facebook, considerada por muchos de los más importantes analistas de medios, especialistas en marketing, directores de campañas políticas, sociólogos, y expertos internacionales en tecnologías de la información, como el medio de comunicación más poderoso de todos los tiempos, acaba de comparecer este mes ante una comisión del congreso norteamericano que investiga los posibles delitos informáticos cometidos por el joven empresario norteamericano.

La investigación se basa en las acusaciones hechas por el partido demócrata contra el presidente Donald Trump, por haberse valido durante la campaña electoral de 2016 que lo llevó a la presidencia, de la información personal de más de cincuenta millones de norteamericanos a los que la consultora británica Cambridge Analitycs, especializada en mercadeo político, habría direccionado mensajes electorales personalizados usando la tecnología de la empresa Facebook para el levantamiento de la extensa data privada de los usuarios de la red social, lo cual, según los acusadores, violaría el derecho a la privacidad y pondría incluso en riesgo la seguridad de la gente.

Durante el interrogatorio, uno de los más espectaculares desde la interpelación de Al Capone en 1931, los parlamentarios le hicieron a Zuckemberg una infinidad de preguntas que evidenciaban mucho más la ignorancia que todos ellos tenían sobre la naturaleza del negocio informático que supuestamente pretendían investigar que lo que en efecto pudieran hacer aparecer como un eventual expediente, con información sustentada y debidamente ordenada, como se supone que debe hacer una instancia de ese tan alto nivel político en la más poderosa nación del planeta.

La respuesta más importante de todas fue aquella donde Zuckemberg reconoce frente a la comisión que es responsable de haber violado la privacidad de casi un tercio de la población mundial que hoy está suscrita a sus servicios en la red, y de haber compartido toda esa información para obtener beneficios económicos que incrementaron su ya descomunal fortuna personal, que lo ha colocado desde hace casi una década como uno de los más acaudalados archimillonarios del mundo. “No tuvimos en cuenta el alcance de nuestra responsabilidad y eso fue un grave error. Fue mi error y lo lamento”, dijo en esa comparecencia, dejando perfectamente claro que es absolutamente culpable de los delitos que se le imputan y por los cuales ha sido interpelado. La sala se llena de complacencia y aceptación por parte de todos los asistentes y el interpelado es exonerado de toda culpa.

EL MALO

Julian Assange, periodista y programador informático australiano (nacionalizado ecuatoriano), está recluido desde hace más de siete años en la embajada de Ecuador en el Reino Unido en calidad de asilado, es el fundador y director principal del sitio web WikiLeaks, que ha difundido documentos reveladores sobre una serie de acciones del ejército norteamericano en el Medio Oriente consideradas delitos de guerra por las leyes internacionales, pero que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos considera “información clasificada”, a tenor de los establecido en la Ley de Espionaje vigente desde 1917 en ese país.

Dichas filtraciones, en las que se documentan, entre muchos otros eventos protagonizados por el ejército norteamericano contra civiles desarmados, la llamada “masacre de Bagdad”, en la que cuatro helicópteros estadounidenses abrieron fuego contra un grupo de iraquíes, asesinando a una docena de ellos, incluyendo a dos periodistas de la agencia Reuters, así como una gran cantidad de informes secretos en los que se registran cientos de operaciones militares en Afganistán, Irak, y la base militar de Guantánamo que Estados Unidos utiliza como prisión extraterritorial en suelo cubano, fueron entregadas por Assange a los prestigiosos diarios The Guardian, The New York Times, Der Spiegel, Al-Jazeera, RT, Reuters, Washington Post, CNN, y El Mundo, entre muchos otros, pero ninguno de esos medios de comunicación ha sido perseguido o sancionado por la causa que se le sigue al editor de origen australiano, así como ninguno de los que aparecen involucrados en los crímenes de guerra que WikiLeaks ha dejado al descubierto. Para el Departamento de Justicia norteamericano, en este caso el delincuente ha sido el mensajero.

Para Assange varias importantes figuras de la vida pública norteamericana han pedido que se aplique todo el peso de la Ley, incluyendo la pena de muerte, tal como lo han solicitado expresamente en declaraciones públicas Bill O’Reilly, presentador de la cadena Fox, Sarah Palin, excandidata presidencial y exgobernadora del estado de Alaska, y Tom Flanagan, ex asesor del Primer Ministro de Canadá. Ante la certeza de que tal solicitud será respondida afirmativamente por los Estados Unidos, Julian Assange se ha visto en la obligación de recurrir al asilo diplomático en resguardo de su vida.

EL FEO

En su afán de expandir su dominio hegemónico sobre el planeta, los Estados Unidos violenta las barreras de soberanía de naciones a miles de kilómetros de sus fronteras, sin importarle en lo más mínimo ni el derecho internacional ni la normativa de organismos como la Organización de las Naciones Unidas que prohíben expresamente el uso extraterritorial de acciones armadas o penales no autorizadas por el organismo, para ir tras aquellos que considera sus enemigos, o contrarios, al menos, a la seguridad nacional norteamericana, así no sea delincuente sino más bien su única “culpabilidad” haya sido publicar documentos que ponen en evidencia graves delitos de lesa humanidad cometidos por otros. Pero exonera de toda responsabilidad delictual a aquel que reconoce ante una comisión investigadora del parlamento y ante las cámaras de decenas de medios de comunicación, que efectivamente sí ha cometido el más gigantesco delito informático de la historia; nada más y nada menos que el de exponer y arriesgar la vida de más de dos mil millones de personas en el mundo que usan la red social Facebook hoy en día.

Así como un día EEUU acusa a China de ser un régimen totalitario por no permitir el libre uso de medios de comunicación norteamericanos en su territorio, y al día siguiente acusa a Rusia de amenazar la seguridad nacional precisamente por el uso de esa misma internet, y prohíbe, además, las transmisiones en el país de las cadenas informativas RT y Telesur, de la misma manera persigue un día a un periodista a través del mundo para intentar llevarlo a la silla eléctrica por el delito de hackear información privada recopilada por su empresa y al otro día aplaude y celebra la astucia para hacer dinero de otro individuo que se ha convertido en multimillonario hackeando información privada a la gente, también a través de su empresa.

Deja una vez más al descubierto el imperio con su doble rasero, no solo la inmoralidad y falsedad de su discurso en pro de las supuestas libertades que dice defender, sino también su empeño por imponer su hegemonía a como dé lugar, lo que sin lugar a dudas tendría que ser una nueva demostración para las venezolanas y los venezolanos de los despropósitos de aquellos que desde una posición de derecha han promovido la entrega de la Patria a los oscuros intereses de esa potencia del norte que a cada paso deja ver su insolente desprecio por las leyes de las naciones, por los derechos del ser humano, y por la verdad.

EPÍLOGO

La agresión contra el noble pueblo nicaragüense desatada esta semana por ese mismo imperio, es otra corroboración de que efectivamente la violencia de los últimos años con la que se quiso desestabilizar al gobierno bolivariano y derrocar al presidente legítimo de la República, no ha sido ninguna otra cosa que parte de ese plan de dominación global puesto en marcha por los Estados Unidos contra el mundo, y jamás una búsqueda honesta de algún sector de la sociedad venezolana por alcanzar su bienestar. Solo un intento más del imperio por extender su domino amenazando nuestras soberanías.

Frente a esa amenaza, nuestra única opción de triunfo será siempre la unidad del pueblo por la que tanto clamó el comandante Chávez a lo largo de su vida. Votar por Nicolás Maduro el próximo 20 de mayo, es la forma de expresar y asegurar la invencibilidad de esa unidad.

@SoyAranguibel

 

Aranguibel: En abril, más que una elección presidencial habrá una ratificación de la vocación revolucionaria del pueblo.

Caracas, 25/01.- El Constituyente Alberto Aranguibel afirmó hoy en entrevista con el periodista Francisco Solórzano, en el programa Encendidos que transmite Venezolana de Televisión, que el pueblo venezolano demostrará una vez más al mundo que la democracia participativa y protagónica que existe en el país es imbatible, en virtud de lo cual lo que se producirá en la fecha que el Poder Electoral establezca que se lleve a cabo la elección presidencial ordenada por la Asambla Nacional Clonstituyente esta semana, más allá de la reelección del presidente lo que habrá en el país será una ratificación del compromiso revolucionario del pueblo.

 

 

Ramonet: Las 12 victorias del Presidente Maduro en 2017

Por: Ignacio Ramonet

Para empezar, hay que recordar que el Presidente Nicolás Maduro es el mandatario más injustamente acosado, calumniado y agredido de la historia de Venezuela. Más aún que el propio comandante Hugo Chávez, fundador de la Revolución Bolivariana…Sacar como sea a Nicolás Maduro del palacio de Miraflores ha sido y es el objetivo enfermizo de la oposición reaccionaria interna y de sus poderosos aliados internacionales comenzando por el gobierno de los Estados Unidos de América.

Apenas empezó el año 2017, los ataques contra el Presidente arrancaron de inmediato. La primera agresión vino de la Asamblea Nacional, controlada por la contrarrevolución, que decidió, el 9 de enero,« desconocer » al Presidente. Y acusó a Nicolás Maduro de haber « abandonado su cargo ». Algo falso y absurdo.Ante esa tentativa de golpe de estado constitucional -inspirado en el modelo de golpe parlamentario que derrocó a Dilma Rousseff en Brasil en 2016-, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) intervino para señalar que, en virtud de la Constitución, la Asamblea Nacional no puede destituir al jefe de Estado, directamente elegido por el pueblo.

Por su parte, el Presidente respondió a esa tentativa de golpe organizando, el 14 de enero, unas masivas maniobras cívico-militares denominadas « Ejercicio de acción integral antimperialista Zamora 200 ». Se movilizaron unos 600.000 efectivos entre militares, milicianos y militantes de los movimientos sociales. Y ofreció de ese modo una imponente demostración de la unidad de las fuerzas armadas, el Gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y las masas populares. Esa fue la primera victoria de 2017.

Envalentonada por la elección, en Estados Unidos, de Donald Trump -candidato de la derecha suprematista que tomó posesión de su cargo en Washington el 20 de enero…-, la oposición venezolana trató de intimidar al Gobierno madurista con una gran marcha en Caracas el 23 de enero, fecha de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958. Pero ahí también fracasó de manera patética. Entre otras razones, porque el Presidente Maduro respondió organizando, ese mismo día, el traslado popular de los restos de Fabricio Ojeda, líder revolucionario del derrocamiento de Pérez Jiménez, al Panteón Nacional. Al llamado del mandatario, acudieron en masa centenares de miles de caraqueños que llenaron las avenidas de la capital. Y se pudo ver netamente cómo el chavismo popular domina las calles, mientras que la oposición exhibía sus divisiones y su escualidez extrema. Esa fue la segunda victoria del Presidente Maduro.

Poco después se produjo la intervención del Tribunal Supremo, el cual subrayó que la Asamblea Nacional se halla en situación de « desacato » desde 2016. En efecto, como se recordará, en las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015, se denunciaron fraudes en el estado Amazonas. Fraudes demostrados por grabaciones en las cuales la secretaria de la gobernación del estado ofrecía sumas de dinero a grupos de electores para votar por los candidatos opositores. En consecuencia,el TSJ suspendió a esos diputados. Pero la Asamblea Nacional persistió en juramentarlos. Porque la suma de esos tres asambleístas suplementarios le hubiera conferido a la oposición una mayoría absoluta cualificada (dos tercera partes de los diputados) y el poder de derogar leyes orgánicas y de limitar la acción del propio Presidente.

Las tensiones entre un Parlamento y un Tribunal Supremo son relativamente frecuentes en todas las grandes democracias.En Europa por ejemplo, cuando surge un conflicto constitucional entre poderes, es habitual que el Tribunal Supremo asuma competencias del Parlamento. Y en Estados Unidos, hasta un presidente tan esotérico como Donald Trump ha tenido que acatar las decisiones recientes de la Corte Suprema.

Pero, en Caracas, la contrarrevolución utilizó ese debate para relanzar una campaña internacional sobre la pretendida « ausencia de democracia en Venezuela ». Con la complicidad de la nueva Administración estadounidense, montó una colosal operación de linchamiento mediático mundial contra Nicolás Maduro. Movilizando a los principales medios dominantes de comunicación: desde CNN y Fox News hasta la BBC de Londres, más los medios principales de América Latina y del Caribe, y los más influyentes diarios globales, pilares de la hegemonía comunicacional conservadora, así como las redes sociales.

Al mismo tiempo, la derecha venezolana maniobró con la intención de internacionalizar el conflicto interno trasladándolo al seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), «ministerio de las colonias de Estados Unidos» según Che Guevara. Obedeciendo a consignas del nuevo gobierno de Donald Trump y con el apoyo de varios regímenes conservadores de América Latina, Luis Almagro, secretario general de la OEA, asumió entonces el miserable rol de liderar esa maniobra reclamando la aplicación de la Carta Democrática contra Venezuela.

Pero Caracas contraatacó al momento, y consiguió la solidaridad diplomática de la mayoría de los Estados latinoamericanos y caribeños. A pesar de los deshonestos ardides y de los falsos argumentos del Secretario General de la OEA, Venezuela jamás pudo ser puesta en minoría. Venció de manera irrefutable. Y los enemigos de la Revolución Bolivariana, entre ellos Washington, se rompieron los dientes contra la sólida estrategia imaginada por el Presidente Maduro, basada en la realidad de los hechos, la honestidad política y la ética. Finalmente, en abril, Caracas decidió retirarse de la OEA, acusando a esa organización de «acciones intrusivas contra la soberanía de Venezuela». Con imaginación y audacia, en ese complejo escenario internacional, Nicolás Maduro consiguió así su tercera gran victoria de 2017.

Entretanto, las tensiones aumentaron en Caracas cuando, el 29 de marzo, la Sala Constitucional del TSJ declaró que “mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional, esta Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta Sala o por el órgano que ella disponga, para velar por el Estado de Derecho”. Anteriormente, el TSJ ya había señalado también que la inmunidad parlamentaria de los diputados «sólo se ampara durante el ejercicio de sus funciones», lo cual no era el caso al hallarse la Asamblea Nacional « en desacato ».

La oposición antichavista puso el grito en el cielo. Y con la ayuda, una vez más, de las fuerzas conservadoras internacionales pasó a propulsar un plan sedicioso contrarrevolucionario. Empezó entonces la larga y trágica «crisis de las guarimbas». Durante cuatro interminables meses –de abril a julio- la contrarrevolución lanzó la más desesperada y brutal ofensiva bélica contra el Gobierno bolivariano. Financiadas en dólares por la derecha internacional, las fuerzas antichavistas –lideradas por Primero Justicia y Voluntad Popular, dos organizaciones de extrema derecha- no dudaron en utilizar a paramilitares, a agentes terroristas y a mercenarios del crimen organizado en un despliegue de tácticas irregulares simultáneas, así como a una élite de expertos en guerra psicológica y propaganda “democrática”. Con la finalidad patológica de derrocar a Nicolás Maduro.

Ebrias de violencia, las hordas ‘guarimberas’ se abalanzaron al asalto de la democracia venezolana. Atacaron, incendiaron y destruyeron hospitales, centros de salud, guarderías, escuelas, liceos, maternidades, almacenes de alimentos y de medicinas, oficinas gubernamentales, cientos de negocios privados, estaciones de metro, autobuses, mobiliario público… Mientras multiplicaban las barricadas en las urbanizaciones burguesas que controlaban.

Los violentos, arrojando decenas de cócteles molotov, se cebaron particularmente contra los efectivos de los cuerpos de seguridad. Cinco uniformados fueron asesinados a tiros. Por otra parte, muchos ‘guarimberos’ dieron muestra de un terrible salvajismo cuando tensaron finos cables de acero en las vías públicas para degollar a motociclistas… O cuando, rebosantes de odio y de racismo, quemaron vivos a jóvenes chavistas. Veintinueve en total, de los cuales fallecieron nueve. Resultado: ciento veintiuna personas asesinadas, miles de heridos y pérdidas millonarias.

Durante esos cuatro meses de arrebato contrarrevolucionario, la oposición también llamó a atacar bases militares, y trató de empujar a las fuerzas armadas a marchar contra el Gobierno legítimo y a asaltar el Palacio presidencial. La extrema derecha golpista lo intentó todo para generar una guerra civil, fracturar la unión cívico-militar, y destruir la democracia venezolana.

Al mismo tiempo, a escala internacional, seguía la frenética campaña mediática presentando a los que incendiaban hospitales, asesinaban a inocentes, destruían escuelas y quemaban a gente viva, como «héroes de la libertad». Era el mundo al revés, el de la ‘post-verdad’ y de los ‘hechos alternativos’.

No fue fácil resistir a tanto terror, a tanta agresión, y controlar el orden público con una visión de autoridad democrática, de proporcionalidad y de respeto a los derechos humanos. El presidente Nicolás Maduro, constitucional y legítimo, lo consiguió. Y logró hallar lo que parecía imposible: la salida del laberinto de la violencia. Con una idea genial, que nadie esperaba. Y que descolocó y desconcertó a la oposición: volver al poder constituyente originario.

El pretexto del terrorismo ‘guarimbero’ residía, en efecto, en el desacuerdo entre dos legitimidades: la del Tribunal Supremo de Justicia y la de la Asamblea Nacional. Ninguna de las dos instituciones quería dar su brazo a torcer. ¿Cómo salir del impase? Basándose en los artículos 347, 348 y 349 de la Constitución chavista de 1999, y apelando a su estatus de Jefe del Estado y de árbitro máximo, el Presidente Maduro decidió reactivar un proceso popular constituyente. Era el único modo de hallar, por la vía del diálogo político y de la palabra, un acuerdo con la oposición. Y de regular el conflicto histórico, para idear soluciones a los problemas del país. Lo pensó muy bien y esperó el momento adecuado. Hasta que, el 1° de mayo, se dieron todas las condiciones. Ese día, el Presidente anunció que la elección de los delegados a la Asamblea Constituyente se efectuaría el 30 de julio. Era la única opción para la paz.
Pero, de nuevo, confirmando su desesperante torpeza política, la oposición rechazó la mano tendida. Entre vítores de la prensa mundial, como parte de la campaña brutal e inclemente contra la Revolución Bolivariana, los partidos opositores acordaron no participar… Y se dedicaron, al contrario, a sabotear las elecciones, a impedir el acceso al sufragio, a poner barricadas, a quemar urnas y a amenazar a quienes deseaban ejercer su derecho a elegir.

Fracasaron. Fueron incapaces de impedir que, el 30 de julio, la gente saliera masivamente a apostar por la democracia contra la violencia y el terror. Más de ocho millones y medio de ciudadanos acudieron a votar. Venciendo toda suerte de obstáculos. Afrontando paramilitares y ‘guarimberos’. Franqueando calles bloqueadas. Cruzando arroyos y ríos. Haciendo lo imposible para cumplir con su deber cívico, político, ético, moral… Superando las amenazas de adentro y de afuera.

Pocos esperaban tan alto grado de movilización popular, esa afluencia de votantes y el rotundo éxito electoral. Al día siguiente, como lo había vaticinado el Presidente, las ‘guarimbas’ se dispersaban. La violencia se desvanecía. La paz volvía a reinar. Con sutileza, paciencia, coraje y decisión, y una fina inteligencia estratégica, el Presidente Maduro logró de ese modo derrotar a las ‘guarimbas’ y abortar la evidente intentona golpista. Se plantó con firmeza frente a las amenazas, y lo hizo sin alterar lo sustancial de su política. Esa fue su victoria más espectacular del año 2017.

«La llegada de la Constituyente -comentó Nicolás Maduro- significó, sin lugar a dudas, la llegada de un clima de paz que permitió impulsar la ofensiva política de la Revolución Bolivariana.» Y esa ofensiva favoreció lo que muchos creían imposible: otras dos sensacionales y rotundas victorias electorales. La de los gobernadores de los estados, el 15 de octubre, con la conquista de 19 gobernaturas sobre 23 posibles… Entre ellas, la de Miranda y la de Lara, dos estados cuya política social estaba casi en extinción en manos de la oposición. Y más tarde el triunfo en Zulia, un estado estratégico, de gran peso demográfico y poseedor de importantes yacimientos de petróleo y gas.

Asimismo, la Revolución Bolivariana ganó las elecciones municipales del 10 de diciembre, con la obtención de 308 alcaldías sobre 335, o sea el 93% de los municipios… El chavismo se impuso en 22 (de 24) ciudades capitales, incluyendo Caracas. Mientras que la contrarrevolución confirmaba su impopularidad con un descenso en picada de sus electores, perdiendo más de 2 millones 100 mil votos.

Mostrando al mundo la vitalidad de su sistema democrático, Venezuela fue el único país que organizó, en 2017, tres grandes elecciones nacionales… La tres ganadas por el chavismo. Mientras la derecha, desmoralizada por tantos desastres sucesivos, quedaba atomizada, desunida, groggy… Sus líderes enfrentados. Sus seguidores aturdidos. Aunque conservó el apoyo de sus protectores internacionales. En particular el del más agresivo de ellos : el nuevo presidente Donald Trump de Estados Unidos.

A lo largo de 2017 -en continuidad a la orden ejecutiva del 8 de marzo de 2015, firmada por Barack Obama, en la que se declaró a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad de EE.UU.”-, Donald Trump emitió una lista de sanciones contra la Revolución Bolivariana.

En particular, el 11 de agosto, amenazó con una acción militar. Hablando a periodistas en su campo de golf de New Jersey, Trump dijo: « Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar, si es necesario.» Luego, el 25 de agosto, en el marco del bloqueo financiero contra Caracas, Trump prohibió que “cualquier persona, entidad, empresa o asociación, legalmente radicada o que realice actividades en Estados Unidos, pueda efectuar negocios con nuevos bonos de deuda que sean emitidos por cualquier instancia del Gobierno venezolano, a saber, bonos de la República emitidos por el Banco Central venezolano o la empresa estatal Pdvsa”.

Esas sanciones apuestan a que Venezuela caiga en default (impago de su deuda externa) porque le cierran al Estado y a Pdvsa las puertas de los mercados financieros asociados a EE.UU. Impidiéndole ofrecer allí bonos, y poder obtener divisas.
Ya Lawrence Eagleburger, ex-Secretario de Estado del presidente George W. Bush, había reconocido abiertamente, en una entrevista a Fox News, que la guerra económica contra Venezuela había sido efectivamente diseñada en Washington: « Debemos usar las herramientas económicas–afirmó el ex-Secretario de Estado– para hacer que la economía venezolana empeore, de tal manera que la influencia del chavismo en el país y en la región se vaya a pique (…) Todo lo que podamos hacer para que la economía venezolana se hunda en una situación difícil, está bien hecho.» El actual secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, confirmó oficialmente que las nuevas sanciones tienen por objetivo «estrangular a Venezuela».
Frente a tan insolentes agresiones, Nicolás Maduro declaró que el default «nunca llegará». Primero porque Venezuela es el país suramericano que más ha pagado su deuda. En los últimos cuatro años, Caracas canceló unos 74 mil millones de dólares…Y porque el gobierno bolivariano “siempre tendrá una estrategia clara” enfilada hacia la renegociación y reestructuración de la deuda externa. El mandatario denunció que lo que buscan los enemigos del chavismo es aislar financieramente a la Revolución Bolivariana hasta que no tenga posibilidades de crédito. Para ir ahogándola poco a poco. Quieren generar temor en los inversores privados, para que no compren bonos, no participen en la renegociación de la deuda y no haya inversión. Nicolás Maduro explicó que más allá de un bloqueo, lo que enfrenta Venezuela es una auténtica «persecución» en la que también participan países como Canadá y los de la Unión Europea. Una persecución activa al comercio, a las cuentas bancarias y a los movimientos financieros.

Pero el mandatario supo esquivar esos ataques. Y sorprendió,una vez más, a sus adversarios cuando anunció, el 3 de noviembre, la creación de una Comisión para consolidar el refinanciamiento y la reestructuración de la deuda externa, con el propósito de superar las agresiones financieras. «Vamos a hacer un reformateo completo de los pagos externos para lograr el equilibrio –declaró- Vamos a romper los esquemas internacionales.» Y así fue. Unos días más tarde, desafiando el bloqueo financiero, y como parte del primer acercamiento para la renegociación y reestructuración planteada por el Presidente, llegaba a Caracas, a reunirse con el Gobierno bolivariano, un grupo de tenedores de deuda venezolana procedentes de Estados Unidos, Panamá, Reino Unido, Portugal, Colombia, Chile, Argentina, Japón y Alemania. Lo cual constituyó una indudable victoria para el Presidente Maduro.

Aquí conviene precisar que el conflicto de cuarta generación contra la Revolución Bolivariana tiene varios frentes e incluye de manera simultánea y continuada cuatro guerras : 1) una guerra insurreccional diseñada por expertos en subversión, saboteo y psicología de masas, con empleo de mercenarios, explosión cíclica de ‘guarimbas’ criminales y ataques terroristas contra cuarteles, objetivos militares e infraestructuras globales (red eléctrica, refinerías, distribución del agua, etc.); 2) una guerra mediática, con la prensa, la radio, la televisión y las redes sociales convertidas en nuevos ejércitos de conquista mediante el empleo planificado de la propaganda orientada a domesticar las mentes y a seducir los corazones ; 3) una guerra diplomática con acoso en algunos foros internacionales, en particular en la OEA, y ataques de los países del llamado “grupo de Lima” a los que se suman regularmente los Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea ; y 4) una guerra económica y financiera con acaparamiento y desabastecimiento de los alimentos y de los medicamentos, manipulación del tipo de cambio de la moneda por oficinas ilegales, inflación inducida, bloqueo bancario y distorsión del riesgo país.

A propósito del riesgo país, no hay que olvidar que, en los últimos cuatro años, como ya se dijo,Caracas honró todos sus compromisos de pago de deuda, sin excepción, por más de 74.000 millones de dólares. Lo cual debería haber hecho disminuir drásticamente el riesgo país. Pues no se corre ningún riesgo prestándole a Venezuela ya que paga religiosamente todas sus deudas. Sin embargo, el riesgo país ha seguido aumentando.

Actualmente, según el banco JP Morgan, su riesgo país se sitúa en 4.820 puntos, o sea treinta y ocho veces más alto que el de Chile, país que tiene el mismo ratio de deuda/PIB que Venezuela… Se le hace pagar así, muy caro, a Caracas por haber optado, democráticamente, por un sistema político socialista.

En cuanto al bloqueo bancario, a lo largo de 2017, y en particular después de las sanciones de Donald Trump, las cancelaciones unilaterales de contratos se multiplicaron. En julio, por ejemplo, el agente de pago Delaware informó que su banco corresponsal, el PNC Bank de Estados Unidos, se negaba a recibir fondos procedentes de Pdvsa. En agosto, Novo Banco de Portugal notificó a Caracas la imposibilidad de realizar operaciones en dólares por bloqueo de los bancos estadounidenses intermediarios. Más tarde, el Bank of China Frankfurt, aliado de Caracas, tampoco pudo pagar 15 millones de dólares adeudados por Venezuela a la empresa minera canadiense Gold Reserve. En noviembre, más de 39 millones de dólares -por pago de 23 operaciones de compra de alimentos para las fiestas navideñas- fueron devueltos a Caracas porque los bancos intermediarios de los proveedores no aceptaron dinero de Venezuel.

Por otra parte, a principios de septiembre, se conoció que la empresa financiera Euroclear, filial del banco estadounidense JP Morgan, bloqueó un pago de 1.200 millones de dólares efectuado por el gobierno bolivariano para adquirir medicamentos y alimentos. Eso impidió la adquisición de 300.000 dosis de insulina… Al mismo tiempo, un laboratorio colombiano, perteneciente al grupo sueco BSN Medical, se negó a aceptar el pago por Venezuela de un cargamento de primaquina, medicamento para el tratamiento del paludismo y la malaria.

El objetivo de todos estos bloqueos es impedir que el Gobierno bolivariano pueda utilizar sus recursos para adquirir los alimentos y los medicamentos que necesita la población. Todo ello con la intención de empujar a la genta a la protesta y de generar caos en el sistema de salud, poniendo en peligro la vida de miles de enfermos.

En este caso, gracias a sus relaciones internacionales, el Presidente concretó, en noviembre, la llegada urgente al país de importantes cargamentos de insulina procedentes de India. Centenares de pacientes, en peligro de muerte, pudieron salvar su vida. Lo cual, sin duda, constituyó una nueva victoria de Nicolás Maduro.

Para quebrar el bloqueo financiero, el Presidente anunció, en noviembre, otra iniciativa: la creación de una moneda digital, el petro. Ese anuncio despertó un fuerte entusiasmo en la comunidad de inversores de las criptomonedas, colocó a Venezuela en la vanguardia de la tecnología y las finanzas globales, y generó enormes expectativas. Tanto más cuanto que el precio del petro no estará vinculado a los caprichos y a la especulación de los mercados, sino que se asociará al valor internacional de activos reales como el oro, el gas, el diamante y el petróleo. Venezuela dio así un paso enorme para poseer un mecanismo revolucionario de financiamiento al que ninguna potencia extranjera podrá imponer sanciones, ni boicotear la llegada de capitales. En ese sentido, el petro es una clara victoria más del Presidente Maduro.

Hay que añadir que, en medio de todas estas batallas, y a pesar del quiebre total del modelo de dependencia petrolera, el Presidente se preocupó muy particularmente de que el socialismo bolivariano no se detuviese y que a nadie le faltase escuela, trabajo, techo, cuidados médicos, ingresos, alimentos… El Gobierno revolucionario no dejó de financiar obras públicas fundamentales. Ni de edificar viviendas : en 2017, se entregaron más de 570 mil viviendas… Se mantuvo la Misión Barrio Adentro y todas las Misiones sociales. Se consolidó el Plan Siembra. Se extendió la Misión Abastecimiento Soberano. Se multiplicaron las Ferias del Campo Soberano… Se hizo de tripas corazón y en medio de tantos tormentos, el Presidente Maduro consiguió un milagro social de salvación del país. La contrarrevolución no pudo detener el avance del socialismo.

En esa perspectiva, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), modelo centralizado de distribución directa, continuaron desarrollándose en todo el país y ya alcanzan a cuatro millones de venezolanos de los sectores populares a los que protegen del desabastecimiento causado por la guerra económica.

Además, el Presidente Maduro lanzó, a lo largo de 2017, nuevas iniciativas sociales. La más espectacular fue la del Carnet de la Patria, nuevo documento de identificación que permite conocer, mediante un sistema de códigos QR, el estatus socioeconómico de los ciudadanos. Y favorece de ese modo el acceso de las familias necesitadas a las ayudas sociales de las misiones socialistas. A fines de diciembre de 2017, un total de 16 millones y medio de ciudadanos se habían registrado en el Carnet de la Patria.

El Presidente impulsó también la creación del movimiento ‘Somos Venezuela’ con la finalidad de agilizar el proceso de asignación de las ayudas sociales. Los doscientos mil brigadistas de ‘Somos Venezuela’ tienen por tarea la identificación, casa por casa, de las necesidades de las familias registradas. Después, asignan las ayudas a las familias de acuerdo a las verdaderas necesidades. Otro de los objetivos importantes del movimiento ‘Somos Venezuela’ es garantizar el 100% de pensionados en todo el país, como lo prometió Nicolás Maduro.

El Presidente propuso también el plan ‘Chamba Juvenil’ dirigido a los jóvenes de entre 15 y 35 años de edad, con el propósito de incorporarlos al empleo en áreas orientadas a la satisfacción de necesidades humanas identificadas a través del Carnet de la Patria, y enmarcado en el movimiento ‘Somos Venezuela’. El plan se dirige, en particular, a los jóvenes universitarios desocupados, los jóvenes no escolarizados, las madres solteras con carga familiar, y los jóvenes en situación de calle. Se estima que este nuevo Plan generará unos 800 mil empleos.

Todos estos avances sociales constituyeron, sin ninguna duda, algunas de las más preciadas victorias del Presidente Maduro en 2017.

Podríamos citar también los éxitos obtenidos en el campo de la política extranjera, en particular la extraordinaria gira internacional del mandatario, en octubre, por Bielorrusia, Argelia, Rusia y Turquía que culminó con importantes acuerdos bilaterales destinados a ganarle la batalla a la guerra económica y social. O las incesantes negociaciones mantenidas por el Presidente con los países productores de petróleo (OPEP y no-OPEP) que permitieron, en 2017, un espectacular incremento de los precios del barril en más de un 23%.

Citar igualmente la gran ofensiva contra la corrupción iniciada, por fin, en noviembre con el anuncio de varias decenas de detenciones espectaculares entre los altos mandos gerenciales y directivos de Pdvsa y de Citgo, incluyendo dirigentes de primera línea. Nada parecido había ocurrido en cien años de industria petrolera venezolana. Esta fue sin duda la victoria más comentada del Presidente Maduro a finales de 2017.

Para terminar, hay que volver a señalar que la destrucción de la imagen de Nicolás Maduro es la finalidad principal de las campañas mundiales de propaganda pilotadas por las grandes corporaciones de la comunicación. Sin olvidar la permanente guerra digital en la esfera de Internet mediante múltiples plataformas en la Web, y las redes sociales como Facebook, Twitter, WhatsApp, Youtube, Instagram, etc. Todas estas armas de manipulación masiva tratan de degradar la figura del Presidente y manipularla realidad venezolana. Invisibilizan el nivel de respaldo real de amplios sectores de la población hacia el mandatario, y ocultan las violencias de la oposición. El objetivo es político: doblegar a la Venezuela bolivariana, actor clave del sistema-mundo, no sólo por sus cuantiosas riquezas sino, sobre todo, por su modelo revolucionario y social. Y obviamente por su importancia geopolítica en tanto que potencia anti-imperialista de influencia regional.

Hasta ahora, todos esos planes para defenestrar a Nicolás Maduro han fracasado. Como él mismo afirmó: «El imperialismo no ha podido asfixiarnos, ni podrá contra la Revolución Bolivariana en ninguno de los campos que nos busque.» Al contrario, el Presidente se ha fortalecido en 2017.

Eso le ha permitido retomar la iniciativa estratégica para la pacificación del país. Preocupado por la defensa de los grandes intereses nacionales, y apegado a los principios de honestidad y de máxima humildad, Nicolás Maduro le ha propuesto a la oposición sentarse a la mesa de negociación y retomar el diálogo. Esta vez en el escenario neutro de Santo Domingo. Sobre la base del respeto y del reconocimiento mutuo. Con la idea de restablecer una negociación nacional permanente como método democrático para defender el interés superior de la nación y para regular el conflicto que surge naturalmente de las diferencias políticas en medio de una revolución. Semejante avance hacia la paz ha sido quizás la victoria más apreciada del Presidente.

En este año heroico de brutales ataques e infinitas agresiones, el chavismo ha demostrado su fortaleza y su capacidad de superación. Y ha conseguido ampliar su base de apoyo, incrementando las fuerzas políticas y sociales en favor de la revolución. Ahí está, más sólido que nunca. Lo cual significa un alivio y una luminosa esperanza para toda América Latina. Mal que le pese a sus enemigos, el Presidente Nicolás Maduro ha confirmado –con sus doce brillantes victorias de 2017-que sigue siendo, como dicen sus admiradores, «indestructible».

ignacio-ramonet-595 Ignacio Ramonet

15 de octubre: La elección con rostro constituyente

Por: Alberto Aranguibel B.

No es por falta de Leyes que la inflación ha sumido al pueblo venezolano en el peor de los sufrimientos que pueda padecerse por la falta de acceso a los alimentos y productos de primera necesidad.

El artículo 114 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, establece como delitos absolutamente todos los excesos que el sector privado especulador comete hoy contra el bolsillo de las venezolanas y venezolanos.

Reza textualmente el Artículo 114: “El ilícito económico, la especulación, el acaparamiento, la usura, la cartelización y otros delitos conexos, serán penados severamente de acuerdo a la Ley.”

La Ley Orgánica de Precios Justos, por su parte, publicada en Gaceta Oficial 40.340 el 24 de enero de 2014, establece que “En ningún caso, el margen de ganancia de cada actor de la cadena de comercialización excederá de treinta (30) puntos porcentuales de la estructura de costos del bien o servicio.”, contemplando sanciones severas para el incumplimiento de la Ley que van desde multas hasta confiscación de bienes y revocatoria de licencias, permisos o autorizaciones para la comercialización.

Pero la demencial lógica de la Ley fundamental del capitalismo, la Ley de la Oferta y la Demanda, ha desatado el más brutal e inmisericorde saqueo al bolsillo de los venezolanos al elevar de manera indetenible los precios de venta al público de los productos de mayor demanda entre la población y dejando baratos solamente aquellos que nadie quiere comprar, con lo cual se hace virtualmente imposible de penalizar uno a uno los miles de comercios que hoy estafan al pueblo con el alza desmedida e injustificada de los precios.

Más de trescientos cincuenta mil (350.000) comercios, entre formales e informales, determinan hoy esa severa distorsión de la economía nacional, a partir de un fenómeno de desestabilización que la profesora Pasqualina Curcio explica de manera brillante en su artículo “Propuestas para detener la inflación inducida en Venezuela”, publicado en el portal 15yultimo.com el pasado 26 de septiembre.

Dice la profesora Curcio: “No hay manera de explicar, por ejemplo, que entre octubre y noviembre de 2016, en menos de dos meses, el tipo de cambio ilegal haya aumentado 272%, pasando de 1070,9 Bs/US$ en septiembre a 3986,48 Bs/US$ en octubre del mismo año. Como tampoco puede explicarse haciendo uso de las teorías económicas, que haya aumentado 573% entre marzo y septiembre de 2017, cuando pasó de 3.790,81 Bs/US$ a 25.542 Bs/US$. No ocurrió absolutamente nada, desde el punto de vista económico, que pueda explicar tal comportamiento. Lo ocurrido durante esos períodos, finales de 2016 y abril-julio 2017, fueron acciones de desestabilización política, promovidas por factores de la oposición local, que estuvieron caracterizadas por altos niveles de violencia y tenían como objetivo la renuncia del presidente Nicolás Maduro o la generación de una situación de caos que justificase la intervención internacional con el argumento de una crisis humanitaria en Venezuela o el levantamiento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana […] El patrón de comportamiento del tipo de cambio ilegal desde el año 2006, no atiende a variables económicas sino políticas. Manipulación que ha estado acompañada de una campaña de comunicación en la que se pretende mostrar que las causas del aumento de los precios son las políticas económicas del gobierno, entre ellas la expansión de liquidez monetaria o el mismo control cambiario.”(*)

Tal como lo señala de manera esclarecedora la profesora Curcio, el problema económico fundamental en Venezuela es de origen eminentemente político (aún cuando ella se refiere principalmente a los intereses políticos de un sector de la economía y no exclusivamente a la acción directa de un sector de la política), en virtud de lo cual las respuestas más contundentes a las que puede apelar el sector oficial (Gobierno y Asamblea Nacional Constituyente) deben ser de naturaleza indubitablemente política.

La primera de esas respuestas fue la convocatoria al poder originario hecha por el Primer Mandatario nacional el 1ro de mayo pasado. Elegir una Asamblea Nacional Constituyente era una tarea impostergable para asegurar la paz y la estabilidad nacionales, sin ninguna de las cuales podría haberse pensado hoy en soluciones económicas de ningún tipo.

Pero esa paz, como lo hemos dicho hasta la saciedad en este mismo espacio, no es una paz bíblica que podamos considerar tan sólida y robusta como para dejar de atender las razones que obligaron a llamar al pueblo a erigirse en Constituyente. Esas razones, la violencia y el terrorismo desatado por la derecha criolla con apoyo del fascismo internacional y el Departamento de Estado norteamericano, siguen pendiendo como espada de Damocles sobre las cabezas de todas y todas los venezolanos, crean o no en el inmenso logro que representa la paz como escenario propicio para recomponer y relanzar la economía nacional por la senda del bienestar que solo el modelo de justicia e igualdad social que propone la Revolución puede asegurar.

Una paz que se alcanzó en medio de la vorágine criminal y destructiva desatada por la oposición golpista no por la simple instauración de un nuevo y deslumbrante actor político en el país, sino por la contundente verdad que le demostró al mundo entero la descomunal mayoría de mujeres y hombres de todos los rincones del país que alzaron con su voto su grito de repudio a la propuesta contrarrevolucionaria de la derecha saqueadora y entreguista que encarna el antichavismo.

Esa masa gigantesca de venezolanas y venezolanos pidiendo con la fuerza de la democracia verdadera, la democracia participativa y protagónica que nos trajo el Comandante Chávez, el retorno a la tranquilidad y al desarrollo de un modelo inclusivo como nunca antes en la historia hubo en el país, fue lo que detuvo la altanería de una derecha que creyó que su triunfo circunstancial en la elección de diciembre de 2015 para elegir diputados a la Asamblea Nacional, había sido la licencia para hacerse del control del Estado venezolano a punta de bazucas, molotovs y guayas homicidas.

Fue esa insensatez de una derecha demencial y vendepatria lo que hizo que la crisis de los precios se agudizara y la avaricia y la usura del sector más miserable de la economía encontrara el terreno fértil para su felonía, a costa del hambre y del padecimiento del pueblo venezolano.

Por eso la elección del próximo domingo no puede verse de ninguna manera como una nueva competencia entre bandos y candidaturas que logren favoritismos a partir de promesas ilusorias y delirantes, o que aseguren rechazo contra nadie bajo la insustancial lógica del voto castigo.

La elección del próximo 15 de octubre tiene que ser asumida por esa mayoría de venezolanas y venezolanos que apostaron de manera consciente por la paz y la estabilidad del país, como un avance en la lucha por asegurar que ese mismo espíritu constituyentista con el que alcanzó ese gran logro no se pierda, para seguir construyendo entre todas y todos el modelo económico de bienestar y justicia social que el pueblo aspira.

No hay un solo candidato opositor que no haya sido perfectamente claro en cuál es su verdadera intención de resultar electo. Ninguno ha hablado de impulso al desarrollo regional en ninguno de sus Estados. Todos, sin excepción, han hablado de usar la instancia del poder regional como punta de lanza para desatar la furia terrorista contra el presidente Nicolás Maduro.

Su propósito, expresamente anunciado por cada uno de ellos, es el relanzamiento desde sus negados espacios de poder, del terrorismo y la destrucción que solo conducen a la generación de más dolor, más hambre y más miseria entre la población. Esa ha sido hasta ahora su única propuesta. Eso ha sido lo único que han hecho, siempre a costa del padecimiento del pueblo.

Salgamos pues este próximo domingo, todas y todos, a defender con nuestro voto el derecho a la vida, a la felicidad, a la tranquilidad y a la paz que nos permita retomar la senda del bienestar económico que solo un espíritu verdaderamente creador y vigoroso puede alcanzar, porque se trata de la única fuerza capaz de hacer posible todo lo imaginable… el Poder Constituyente Originario del Pueblo.

Que no se repita nunca más el fatídico y costoso error del 2015. No le demos nunca más aliento a los demonios de la guerra y del hambre.

Elijamos a los hijos de Chávez y avancemos con entereza y compromiso patrio hacia el mejor porvenir para todas y todos los venezolanos.


(*) Propuestas para detener la inflación inducida en Venezuela

@SoyAranguibel

 

La mentira que por fin ha muerto

“La propaganda puede ser aprendida. Debe ser conducida solo por un fino y seguro instinto para percibir los sentimientos siempre cambiantes de la gente”

Joseph Goebbels

Por: Alberto Aranguibel B.

La máxima según la cual “una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad” ha trascendido a lo largo de más de 60 años como la viva imagen del cinismo propagandístico que puede llegar a ser ejercido desde las esferas políticas, pero a la vez como una de las más ingeniosas y eficientes fórmulas para la construcción de marcas, conviviendo, por cierto, estas dos acepciones filosóficas en un mismo limbo ético que a nadie llegó jamás a perturbar, atribuida generalmente a quien se considera el padre de la propaganda moderna.

Lo cierto es que Goebbels jamás dijo nada semejante. El origen de la equívoca leyenda se encuentra en un artículo del alto dirigente nazi, publicado el 5 de octubre de 1941 en el periódico Das Reich, en el cual Goebbels sentía un particular orgullo de editorializar semanalmente desde 1940 para promover el ideario nacionalsocialista y responder desde ahí a los embates propagandísticos de los enemigos de la Alemania nazi.

En ese texto, Goebbels, cuya filosofía como profesional de la comunicación era la inconveniencia de “la mentira” como instrumento de convencimiento, se expresaba de las campañas de propaganda que Inglaterra y Rusia orquestaban contra Alemania, de la siguiente manera: “la propaganda inglesa y bolchevique pensó que le había llegado su hora. […] siempre hicieron predicciones falsas. Todavía tienen las agallas de mostrarse ante el mundo como puros e incorruptibles fanáticos de la verdad que se presentan como son, mientras alegan que nosotros abolimos la libertad de expresión, envían mentira tras mentira al mundo, y tanto mienten que ya no sabemos cuál es la verdad” (La materia de la peste, Das Reich, 5 de octubre de 1941).

LA VERDAD VERDADERA

Tal como lo expuso en varias oportunidades, la mentira no debía ser la base de la propaganda política, simplemente porque la gente tiene siempre una muy superior capacidad para reconocer la verdad a través de los hechos. Ya en su discurso anual ante el congreso nazi en 1934, en Nuremberg, decía lo siguiente: “La buena propaganda no necesita mentir, en efecto puede no mentir. No tiene ninguna razón para temer a la verdad. Es un error creer que la gente no puede asimilar la verdad. Lo puede. Es sólo cuestión de presentar la verdad a la gente de manera que pueda entenderla. […] no es sólo cuestión de hacer las cosas correctamente, la gente debe entender que lo correcto es lo correcto” (Der Konfress zur Nürenber, 1934, Munich: Zentralverlag der NSDAP, Frz. Eher Nachf, 1934, pp. 130-41).

En esa misma pieza oratoria de 1934, sostenía claramente que “la propaganda puede ser en favor o en contra. Pero en ningún caso tiene que ser negativa. […] nos hemos auxiliado creando cosas reales, no ilusiones“.

A partir del mito, achacado sistemáticamente por la propaganda occidental a Goebbels con el objeto de detractarlo y disminuir así los alcances que, independientemente de sus convicciones políticas, haya podido tener como estratega de las comunicaciones (fundamentalmente por aquello de que la historia la escriben los vencedores para justificar los horrores de la guerra, atribuyéndole al vencido el carácter de responsable de todos los males que ellas ocasionan a la humanidad), se impuso la creencia generalizada entre los improvisados creadores de mensajes políticos y publicitarios en general, según la cual el uso de la mentira como instrumento excepcional para la modificación de conducta y creación de percepciones en el individuo permitiría siempre obtener el favor de las masas.

Nada más falso desde un punto de vista histórico y científico.

En realidad lo que se conoce como “las leyes de la propaganda” atribuidas al renombrado dirigente nazi, no es sino el resumen que de manera arbitraria elabora el profesor emérito de la Universidad de Yale, Leonard W. Doob, a partir de lo que él mismo señala en su libro “Principios de la Propaganda de Goebbels“, publicado en 1950 por la Universidad de Oxford en cooperación con el Instituto Americano para la Investigación de la Opinión Pública, en plena efervescencia de la Guerra Fría, que “se basa en una lectura cuidadosa de documentos escritos y no escritos por Goebbels, que reposan en la librería del Instituto Hoover para el Estudio de la Guerra, la Paz y la Revolución, de la Universidad de Stanford” que “no necesariamente son una relación exacta y verdadera de su personalidad, ni como persona ni como propagandista“. (Goebbels’ Principles of Propaganda, Doob, The Public Opinion Quarterly, Vol. 14, No. 3, (Autumn, 1950), pp. 419-442)

Leonard W. DoobLeonard W. Doob

La “objetividad” de Doob para la apreciación de las ideas de Goebbels queda completamente en entredicho cuando se sabe que el mismo se desempeñó durante la Segunda Guerra mundial como encargado de la OWI (United States Office of War Information) en Europa, una oficina creada por los Estados Unidos para el trabajo de contrainformación y propaganda cuyo propósito fundamental era precisamente el de operar como una máquina para la producción de materiales que aparentaran ser propaganda nazi para ser distribuidos en Alemania y en el resto de Europa durante todo aquel período. Un verdadero trabajo de guerra sucia llevado a cabo bajo la denominada modalidad de “ataque de bandera falsa” en la cual Doob se convirtió en todo un experto.

propaganda gringa en alemaniaPropaganda usada por los EEUU en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial – Leyenda: “Una nación, un gobierno, un líder, un canal de noticias… FOX News, el canal oficial de las noticias de la Patria” –

En síntesis, tanto el libro de Doob como la obvia subjetividad con la que debe haberse realizado la investigación en la cual se fundamenta, demuestran que el tan difundido manual de propaganda (más parecido a un panfleto anti-nazi que a ninguna otra cosa) jamás fue escrito por Goebbels, quien, como hombre sólidamente formado, como intelectual y como profesional, es evidente que jamás habría llegado a afirmar la sarta de barbaridades que en ese apócrifo documento se le atribuyen. Fue gracias a la libre interpretación del entonces agente de propaganda norteamericano que la frase del editorial “La materia de la peste” escrito por Goebbels en 1941 ( “… envían mentira tras mentira al mundo, y tanto mienten que ya no sabemos cuál es la verdad”) pasó a ser la infame pero muy conveniente sentencia para los intereses políticos de los EEUU “una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad“.

De hecho, Edward Bernays, verdadero inspirador de buena parte del trabajo de Doob en Europa, recogía en su famoso libro “Propaganda” publicado en 1928, mucho antes del ascenso del nacionalsocialismo alemán al poder, su visión de lo que él mismo había practicado desde 1917 en el uso de la propaganda como herramienta para la manipulación de las masas, en su condición de asesor de imagen del Presidente Wilson de los EEUU durante la primera Guerra Mundial, de la siguiente manera: “Fue, por supuesto, el éxito sin precedentes de la propaganda durante la guerra lo que les abrió los ojos  a los más perspicaces en los diferentes campos acerca de las posibilidades de disciplinar a la opinión pública […] La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones de las masas es un elemento importante en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo  de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar.” (Propaganda / L. W. Doob / 1928)

De lo cual se desprende sin lugar a dudas que no fue Goebbels en modo alguno el creador de los modelos de manipulación de los cuales es acusado por la propaganda occidental.

Pero mucho más allá de todo eso, está la intensa actividad llevada a cabo por el magnate de la prensa norteamericana William Randolph Hearst como asesor de Adolph Hitler desde antes de  la Segunda Guerra Mundial, en la manipulación de las noticias que llegaban tanto a Alemania como a Norteamérica desde Rusia para tratar de contener la expansión del comunismo en Europa, en lo cual Hearst aplicó a la más perfecta cabalidad todas y cada de las técnicas de guerra sucia que describe el manual que Leonard Doob redacta y le atribuye maliciosamente a Goebbels veinte años después.hearst_1hearst_2
–  Para atacar a Rusia, Hearst, padre del “amarillismo”, falseó en sus periódicos la realidad usando textos y fotos de sucesos que no se correspondían con lo que se decía en la noticia –

La suerte (buena o mala, según se aprecie de un ángulo o de otro) de Goebbels fue que su desempeño como Ministro de Propaganda coincidió con el surgimiento de un fenómeno nunca antes visto en la historia de la humanidad, como lo fue el nacimiento casi simultáneo de los grandes medios de comunicación que hoy la sociedad conoce, como el cine, la radio y la televisión, los cuales utilizó inteligentemente, tal como lo hacen hoy de manera intensiva todos los gobiernos del mundo con Internet y las llamadas Redes Sociales. Ese lógico aprovechamiento de la comunicación de masas al que se abocara el Ministro nazi, generó el desprecio de las potencias que desde entonces se vieron amenazadas con el inmenso poder de convencimiento que Goebbels podía tener usando los medios para decir la verdad de las ambiciones imperialistas y de dominación que esas potencias escondían tras su fachada de “libertadores” del mundo. Hoy esa verdad es completamente innegable.

LA VERDAD DE LA MENTIRA

Si bien es cierto que la discusión sobre la eficiencia o no de la mentira como herramienta comunicacional no puede aceptarse como resuelta, ni mucho menos el que haya habido por lo menos un mínimo freno en la persistencia de su uso indiscriminado tanto en la propaganda como en la publicidad, si lo es, definitivamente, el hecho irrefutable de la eficiencia de la verdad, entendida como “afirmaciones apoyadas en realidades constatables”, en el logro de credibilidad por parte del público.

Por eso la publicidad comercial suele apelar al uso de “pruebas científicas” para respaldar la calidad de los productos que se anuncian, o de infinidad de componentes pseudo químicos que garantizarían dicha calidad, como las supuestas “partículas de dimeticona que rechazan la caspa” del champú Head & Shoulder, de la empresa P&G, o la “brillolina” de sus ceras para pisos.

1956 Colgate Dental Cream
En 1956 Colgate anunciaba el inexistente componente GARDOL para proteger la dentadura

Pero, determinar cuál es la “verdad verdadera” en la formulación de la propuesta comunicacional, suele llevar a un espacio impreciso en el cual la ética es siempre un dilema difícil de resolver.

En el campo político, la solución del dilema ético en el uso de la mentira suele estar referida a si se cumplen o no las promesas que se hagan a los electores, en lo cual el nivel de formación o cultura del ciudadano será siempre determinante para establecer si se le informó correctamente sobre algo o, por lo menos, si hubo o no buena fe en la promesa.

Por eso para los sectores derechistas de la política, la educación masiva es un peligroso factor de perturbación. En el campo de la propaganda comercial, es decir, de la publicidad, la mentira, o la falta de “constatabilidad” de la promesa, es indefectiblemente pagada con el desprestigio de la marca y, por consiguiente, con la indisposición o rechazo a la recompra del producto anunciado.

Una cosa es proponer en un comercial publicitario “que el champú tal elimina la caspa porque está formulado con los más avanzados componentes químicos para el tratamiento del cabello“, por ejemplo, y otra muy distinta es ofrecer que “va usted a hacerse millonario o a cautivar a todas las damas hermosas que se le presenten en su camino si usa ese champú“. Para la publicidad sería muy fácil hacerlo, pero no lo hace (o por lo menos no con ese grado de descaro e irresponsabilidad), porque el interés no es vender su producto una sola vez sino siempre. Y si el consumidor se siente engañado en un primer momento, la segunda compra jamás se produce. El nivel ético que aparentemente se percibe en la publicidad no es otra cosa que el terror a caer en una guerra de medias verdades y mentiras nada veladas entre marcas y productos, en la que, de producirse, ni siquiera triunfaría quien tuviese mayor cantidad de exposición en los medios, valga decir, mayor cantidad de dinero, porque ante una vorágine de descréditos y acusaciones mutuas entre marcas y productos, el desprestigio, más allá de la inevitable afectación a todos ellos en su conjunto, sería inexorable incluso para los medios de comunicación en sí mismos, generándose así una verdadera hecatombe en la industria publicitaria… la base de sustentación actual del capitalismo.

Por eso cualquier gerente de marca debe saber que hasta el más insignificante detergente debe basar sus aspiraciones de vida, en la veracidad o “verificabilidad” de su promesa. Su justificación deberá ser siempre el resultado de complejísimos procesos de análisis de mercados y estudios de gustos y preferencias del consumidor, porque es la única fórmula segura que la empresa privada ha encontrado conveniente, después de décadas de investigación y de incontables recursos invertidos, para sobrevivir al acoso de su propia competencia.

EL FRACASO DE LA MENTIRA

En Venezuela el fracaso de la oposición al gobierno del presidente Hugo Chávez, y ahora al gobierno del Presidente Nicolás Maduro, apoyada como nunca antes se había visto en el gran poder de los medios de comunicación, es un ejemplo más que fehaciente de cómo la mentira no es el camino correcto para convencer a la audiencia, en este caso, al elector. La oposición no presenta una propuesta alternativa desde el punto de vista político o ideológico, sino que centra su discurso en una permanente guerra de infamias y descalificaciones infundadas, dirigidas a crear escepticismo o pérdida de credibilidad en el chavismo. Apoyar el mensaje de una propuesta política en la afirmación antojadiza de verdades inexistentes referidas al gobierno al cual esa propuesta se opone, atenta contra los principios elementales de la buena propaganda.

Pero más allá de eso, es que un proceso basado en tan errada estrategia indefectiblemente se revierte porque, como lo afirmaba Goebbels en 1934 y tal como ha quedado demostrado a través del desarrollo de la publicidad, la gente tiende siempre a constatar la veracidad de cuanto se le vende como cierto. Sostener, por ejemplo, que un país en el que se han producido en un mismo periodo más elecciones que ninguna otra nación del planeta, donde la libertad de expresión es tan amplia que los más importantes medios de comunicación, en manos de los sectores contra revolucionarios y ultra derechistas del país, se encuentran al frente de las acciones que promueven abiertamente el asalto al poder por la vía del golpe de Estado, sería una “dictadura” regentada por un tirano, es un verdadero exabrupto.

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Opositora venezolana protesta por la supuesta “crisis económica” montada en su vehículo de lujo último modelo

Afirmar que existe un régimen totalitario en un país en el que se acusa al gobierno de represor a través de todos medios radioeléctricos impresos disponibles y con el mayor despliegue de espacios de información y de opinión, sin que se produzca por ello represión alguna, es definitivamente una insensatez que tarde o temprano hará derrumbar la credibilidad de quien acuse sobre tan insustanciales bases, porque ello, además de improductivo desde el punto de vista comunicacional, evidencia un profundo irrespeto y una clara ofensa a la inteligencia del espectador promedio. Tal como le ha sucedido a la oposición venezolana.

Obviamente utilizaron a los más improvisados e ineptos asesores de imagen en la formulación de su estrategia. Pensaron que en la descomunal profusión del fácil mensaje que puede construirse con base en mentiras bien estudiadas, habría un éxito que jamás estuvieron ni cerca de obtener. Pero insistieron en ello.

Pretendieron acuñar de manera terca y recurrente la idea descabellada según la cual mientras más posibilidades tenían de expresarse con la más entera libertad, mayor radicalización habría de la supuesta dictadura que con mentiras denunciaban, ilusionándose ingenuamente con lo que ellos creyeron siempre era cada vez un mayor acercamiento a la caída del régimen, cuando en realidad, los resultados electorales, las encuestas y el pueblo chavista en la calle demostraban inequívocamente todo lo contrario.

Nadie en la oposición ha sabido responder hasta hoy por qué, constituyendo ellos el sector con mayor exposición en los medios de comunicación antes y después del triunfo de Chávez, fueron los protagonistas de tan desastrosa caída en el favor de la opinión pública en las elecciones de 1998 como en todas las sucesivas. Cualquier gerente versado de marcas habría visto en eso los severos efectos de una muy torpe y errada estrategia comunicacional, cuya constante fue siempre el uso indiscriminado de “la mentira” como instrumento de aproximación al elector. Entonces ¿por qué  habría de resultar hoy una estrategia comunicacional fundamentada en los mismos irresponsables parámetros de entonces?

La respuesta a esto está en el fenómeno que fue Chávez desde el punto de vista de su mantenimiento en los más altos niveles de popularidad a lo largo de toda su vida pública, según la medición no solo de los resultados electorales de más de 15 elecciones en las que resultó triunfante, sino de todas las encuestas de opinión durante casi 13 años; Debatió ideas y no mentiras, aferrándose siempre a la verdad.

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-Hugo Rafael Chávez Frías, El Comandante Eterno –

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Publicado inicialmente en la Revista Question/Abril de 2003 y revisado por el autor en abril de 2014.

León Magno Montiel:“Iván Pérez Rossi : la voz del trueno”

Por: Leon Magno Montiel

“La patria es un dolor
que nuestros ojos
no aprenden a llorar”.
Leopoldo Marechal (Argentina, 1990-1972)

Su voz de barítono tiene un registro privilegiado, que le permite entonar notas graves con gran sonoridad y cantar notas altas, casi de tenor, con mucha brillantez y afinación. Ese cantante, que se ha convertido en un icono de la navidad venezolana, es Iván Pérez Rossi, el hijo de un educador, director de un liceo en Angostura. Y una devota católica, creadora de hermosos pesebres. Iván nació el 3 de agosto de 1943 en Ciudad Bolívar a orillas del río Orinoco. De niño, tomaba la fina arena de sus orillas, para ayudar a su madre a realizar el pesebre familiar, el que ocupaba la sala completa de su antigua casa, más bien una casona con grandes ventanales, de colores vivos como el sol. Esa tradición lo ha acompañado toda su vida, y aunque se confiesa “no creyente”, respeta y ama esa usanza tan criolla, tan colorida y musical:

“María con el cuatro, San José coplero
y el niño bendito como furruquero”

Desde pequeño escuchaba con devoción las retretas, las parrandas que se formaban en su barriada, junto a su hermano César las contemplaba absorto. Ambos eran muy jóvenes cuando comenzaron a serenatear, a tocar por las calles del sur selvático y fluvial: Iván el cuatro y César el tambor. Hasta que en 1971 participaron en la creación de la agrupación Serenata Guayanesa, con la que han recorrido muchas naciones de Europa y América llevando su canto polifónico, sencillo, con un gran estándar artístico.

Iván tiene alma de explorador, de aventurero. Esa pasión lo llevó hasta la ciudad de Mérida y allí conoció a muchos músicos y gaiteros reconocidos. Estuvo un tiempo breve en las aulas de la Universidad de los Andes (ULA). Conoció a cantantes célebres, entre otros a Ricardo Aguirre, a quien considera el mejor vocalista gaitero de todos los tiempos. Compartió con José Tineo, la voz oriental de la gaita, el nativo de Guacuco en el Estado Sucre. Parrandeó con Gualberto Ibarreto, con el parroquiano Astolfo Romero, quien estudiaba para ser bombero en una Mérida, entonces, aldeana.

La agrupación Cardenales del Éxito le grabó a Iván su aguinaldo ¿Dónde está San Nicolás? en 1965, el tema es todo un clásico de esa década de oro:

“Los niños pobres preguntan
dónde está San Nicolás
y los niños ricos juegan
felices en navidad”.

(Pérez-Rossi, 1965)

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A mediados de la década de los 60 se marchó a Caracas para continuar estudios de Ingeniería Civil en la Universidad Central de Venezuela (UCV) de donde egresó en 1968. En paralelo conoció la música coral y participó con importantes cultores de la música para coros, lo que marcó su obra futura con Serenata Guayanesa. Con su agrupación ha participado en la producción de 50 álbumes, al lado de celebridades como el recién finado, gran concertista del cuatro: Hernán Gamboa, genio musical oriundo de San Tomé (1946-2016). También junto al talentoso médico pediatra, vocalista y cuatrista caraqueño, Miguel Ángel Bosch. Al percusionista y sociólogo Mauricio Castro Rodríguez. Y por supuesto, con su inseparable hermano César Pérez Rossi, quien además de hacer la voz baja y ejecutar el tambor en la agrupación, es odontólogo egresado de la ULA.  El poeta y cronista falconiano Guillermo de León Calles ha escrito sobre esa respetada agrupación:

Los muchachos que plenaron la plaza Miranda de Ciudad Bolívar en los comienzos de lo que sería La Serenata Guayanesa, con el propósito logrado de entonar gaitas, guasa, pajarillos, merengues, polos y valses cargados de nostalgias y todo aquello que recobrara los ancestros del calipso”.

En 1983 tuvieron un gran acierto al grabar el disco de navidad y cantos tradicionales junto a su paisano Jesús Soto, el gran artista cinético, reconocido universalmente como escultor y pintor de vanguardia. En esa producción destacó el aguinaldo del compositor guayanés Alejandro “El negro” Vargas, que se convirtió en un himno:

“Yo quiero esta noche
con todo placer
cantarle a la tierra,
que me vio nacer.
La barca de oro,
el timón de plata,
la quilla de acero,
las velas de nácar.
Hasta aquí llegamos
ya fondeó la barca
y los pescadores
dan su serenata.”

En solitario, Iván Pérez Rossi ha grabado cinco álbumes, donde ha interpretado boleros, folclor de fusión, aguinaldos y clásicos latinoamericanos. Fue bien ponderado por la crítica continental, su trabajo junto al investigador y músico español Joaquín Díaz, publicado en 1992.

Iván por muchos años ha estado ligado a la gaita, una forma musical que dice amar, que interpreta y compone con maestría. Destaca su participación junto a Ricardo Cepeda y Neguito Borjas en el “Vigésimo quinto aniversario de Serenata Guayanesa” realizado en el Teatro Teresa Carreño en el año 1996. También grabó junto a sus compañeros “Amanecer zuliano” del cabimero Bernardo Bracho en el álbum “50 aniversario del Barrio Obrero de Cabimas”:

“Cuando la luz vespertina
se oculta y llega la noche
entonces se oyen voces
de gargantas cantarinas.
Cuando la misma declina
es porque es de madrugada
se escuchan lindas tonadas
de nuestra gaita divina”.

Ese tema lo grabó originalmente Cecilia Todd con el Barrio Obrero en 1980; la caraqueña es su amiga, una compañera de cantos y sueños. El segundo verso de esa gaita, describe de forma hermosa el paisaje lacustre:

“Pero al despuntar el sol
todo el Zulia es alegría
el que observe bien diría:
que esta es obra del Creador”.
(Bracho, 1980)

En la temporada 2014, Pérez Rossi participó con Neguito Borjas y Francisco Pacheco en el tema “No quiero ser la mitad” con el conjunto Gran Coquivacoa, este sonó en todo el país; es un llamado a la reconciliación, al reencuentro solidario de los venezolanos, sin importar su opción política o su militancia. Peréz Rossi considera a Pacheco, el mejor cantante de Venezuela, además de reconcer que es un gran cultor popular, muy querido por su pueblo.

Iván es amante de la poesía, la escribe para niños, es un investigador asiduo de nuestra música nacional. Él ha compuesto más de 200 temas, todos están registrados en la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN). Es un confeso admirador de Aquiles Nazoa, ha musicalizado sus versos, con ello logró oxigenar el cancionero infantil venezolano:

“De su esposo en compañía,
soñolienta y fatigada,
por ver si les dan posada
toca en las puertas María”.

Además ha sido locutor y animador exitoso, en 2007 realizó una serie de programas navideños con VTV desde el parque Francisco de Miranda, en Caracas. Allí tuve el honor de actuar con mi grupo Sabor Gaitero y me entrevistó con gran solvencia y con profuso conocimiento sobre el género pascuero.

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En 2003 produjo el celebérrimo álbum “Canto Caribe” como solista, una joya de la canción caribeña, con el que se ganó el respeto de la comunidad musical centroamericana como intérprete. De ese álbum sonó mucho el tema de Manuel Yánez “Viajera del río”, originalmente un vals, pero lo arreglaron en tiempo de bolero:

“Paseando una vez
por el malecón
extasiado me quedé
al ver una flor
perfumando el río”

Sobre su libro más comentado y promovido “Cantemos con los niños”, el poeta y crítico J.G. González Márquez, nos relata: es un libro sencillo, de increíble composición pues el autor publica junto a los textos las partituras y un método para ser acompañadas con el cuatro. Innegable afán de llegar hasta el núcleo familiar y que su trabajo sea compartido en la intimidad del hogar.”

Iván Pérez Rossi es iconoclasta, agnóstico, apasionado de la poesía, hacedor de música folclórica, hombre de pensamiento progresista ligado a la izquierda venezolana, ha apoyado abiertamente el proyecto bolivariano. Artista que es capaz de pasar extenuantes jornadas creando música, desconectado de la ciudad de Caracas, la megaurbe donde vive y persevera. Sobre la movida musical en la ciudad de Caracas, su compañero Miguel Ángel Bosh, declaró:

“En Caracas la música folclórica es una suerte de arte clandestino, casi como una secta que hace pequeñas reuniones”.

Iván ha recorrido muchas naciones dejando en alto el canto venezolano, demostrando en todo lo que hace: amor por su patria. Parodiando al poeta bonarense Marechal, afirmamos: Su país es un dolor que sus ojos, aún no aprenden a llorar.

Pérez Rossi es un creador que se asemeja en su altura artística al macizo guayanés, es un hombre que alcanzó la grandeza de los tepuyes milenarios con su voz y su pluma. Es otro “trovador con voz de trueno” que en su alma lleva la navidad. Es un cantor enamorado de este suelo y de estos ríos.

leonmagno  @leonmagnom / leonmagnom@gmail.com

El viejo truco de pretender asustar al pueblo

– Publicado en el Correo del Orinoco el 30 de noviembre de 2015 –
Por: Alberto Aranguibel B.

Quizá lo que los induce a error sea precisamente la sencillez del asuntoLa Carta Robada

Sostenía Edgar Allan Poe, el padre del género del terror en la literatura, que el miedo es solo el estado emocional que precede a todo aquello a lo que se le teme.

Las pesadillas son exactamente eso; situaciones angustiantes sin conclusión, es decir, que no llegan a resolverse nunca y que a medida que transcurren incrementan el desespero precisamente por el pavor a lo imprevisto que las mismas van generando a lo largo del sueño. En el cine una puerta puede llegar a ser mucho más espeluznante que un horrible ser del averno si se abre muy lentamente sin dejar ver durante un tiempo debidamente calculado lo que hay detrás de ella. Las particulares aprensiones del espectador (y quizás una música y unos efectos terroríficos de apoyo) se encargarán siempre de hacer escalofriante esa escena.

Según su tesis sobre lo que debe ser la literatura, todo ello debe transcurrir en el menor tiempo posible porque la historia que se narra no debe despreciar nunca el poder que la visión particular del lector ejerce sobre la misma a partir de su propia comprensión de la realidad. Por eso desdeñaba el género novelístico o de prosa en extenso, porque al obligar al lector a dividir la lectura en varias sesiones a través de los días, se perdía el clima creado con el texto. Al respecto sostenía: “En casi todas las composiciones, el punto de mayor importancia es la unidad de efecto o impresión […] Los sucesos del mundo exterior que intervienen en las pausas de la lectura, modifican, anulan o contrarrestan en mayor o menor grado las impresiones del libro.” Su ambición era mantener sometido al lector.

Un esquema de manipulación de las emociones constante en la mayoría de los relatos de terror de la literatura, el cine, la televisión, la radio. Y ahora también en las campañas políticas de la derecha en toda Latinoamérica y en general en el mundo entero.

Siglos de sumisión habituaron al pobre a aceptar como un designio divino la dominación y la explotación que la burguesía ejerció desde siempre sobre los humildes, a quienes esa condición de subordinación perpetua convirtió en “los desamparados”, los que no tenían derecho a nada. Mucho menos a la posibilidad de ser gobierno.

Fue esa burguesía perversa la que se encargó de promover a través del tiempo la ideología de la inevitable sumisión de los pobres, no solo a través de la explotación y la represión, sino también a través de miedo al derribamiento del sistema que se le inoculó a la gente. La esclavitud, el racismo, la exclusión social y el fascismo, son apenas algunas de las diferentes formas en que se ha expresado ese dogma. Los medios impresos y radioeléctricos (y ahora internet), han sido instrumentos para la instalación sistemática de esa falacia en el imaginario colectivo.

A falta de una propuesta viable y creíble, la derecha amalgama toda esa filosofía junto a la vana ilusión del confort en el capitalismo y la de la inexorable supremacía de los imperios y las reúne en un solo discurso. Apoyada en eso, usa como recurso aterrador que el socialismo estaría destinado a despojar al pobre del bienestar que precisamente le provee la concepción humanista de un modelo de sociedad participativa imposible de encontrar en el capitalismo.

El más grande logro del comandante Chávez con su irrupción en la escena política, fue sin lugar a dudas haber roto ese esquema perverso que colocó siempre al pobre como un desvalido sin esperanzas, al abrirle los ojos al mundo con su propuesta de justicia e igualdad social justo cuando se pensaba que hasta las más remotas posibilidades se extinguían para siempre con las caídas del bloque soviético y del muro de Berlín.

Con Chávez el pobre sintió por primera vez en mucho tiempo que la superación de esa humillante condición de subordinación era posible. Algo que la gente comprueba no solo en la persistencia del triunfo de la revolución en las elecciones, sino en las Misiones y Grandes Misiones puestas en marcha por el gobierno revolucionario para atender gratuitamente a todas y todos los venezolanos, en particular los de más escasos recursos, en los miles de obras y programas de inclusión social que significan los bajos precios de los productos de primera necesidad (de los cuales el capitalismo pretende despojar hoy al pueblo), en las cientos de miles de viviendas otorgadas sin costo alguno a ese sector ancestralmente deprimido, en los grandes beneficios para toda la población que significan la gasolina y los servicios públicos más baratos del mundo, en los millones de pensionados que ahora gozan del apoyo del Estado, los millones de jóvenes que accedieron al sistema educativo como nunca antes pudieron hacerlo, en las madres y niños que hoy cuentan con protección social y posibilidades de crecimiento nutricional sin precedentes, entre muchos otros grandes logros de un modelo que alcanzó Venezuela luego de siglos de sufrimientos y de luchas de esos a quienes el capitalismo les negó siempre todo derecho sembrándoles en la mente el miedo a la posibilidad del autogobierno.

Al no estar presente Chávez físicamente, ese miedo ancestral a la inmisericordia de la burguesía, ha puesto a buena parte de esa población que por primera vez es atendida de forma integral por el Estado, a sentir el temor de perder en cada una de las elecciones llevadas a cabo en el país desde su partida. Sin embargo, a pesar del terrible impacto que dejó en el alma nacional la muerte del comandante, en ninguna de esas elecciones el pueblo fue derrotado.

La que se avecina no es tampoco la elección más difícil para la revolución bolivariana. Al inicio del proceso de transformaciones emprendido por Chávez todo estaba por hacerse y la confianza en las posibilidades del gobierno bolivariano se basaban más en la esperanza que en la credibilidad, y sin embargo se ganaron elecciones más riesgosas y comprometidas que estas. Los innegables avances alcanzados en inclusión social por el gobierno revolucionario, primero con Chávez y ahora con Maduro, son hoy el más contundente argumento de credibilidad frente a las infamantes campañas contrarrevolucionarias de la derecha.

A través de todos los medios a su alcance la oposición ha querido sembrar en el imaginario colectivo la idea de que las colas ocasionadas por la voracidad y la delincuencia de un sector empresarial inmoral y sin remordimientos serían la causa de una hipotética y negada derrota del chavismo en la elección del 6 de diciembre. Una idea tan absurda como creer posible que alguien preferiría desechar un carro recién comprado con su más grande esfuerzo antes que cambiarle el caucho que eventualmente se le espiche.

Por eso el rumor que han pretendido instalar como matriz de voto castigo los sectores opositores no ha logrado quebrar la fibra de la lealtad y del amor al Comandante Eterno, a quien el pueblo le juró devoción y entrega aquel funesto 5 de marzo del 2013. La realidad de ese esfuerzo por construir bienestar para los pobres que la derecha quiere invisibilizar con una guerra en la que el capitalismo avaro y especulador ha quedado al descubierto, es inocultable. Por lo general la expresión que se escucha es de temor, pero no de deslealtad. Porque ciertamente hay una gran molestia por los embates de esta guerra, pero ese pueblo, el mismo pueblo chavista que ha sido mayoría en los últimos diecinueve procesos electorales, sabe perfectamente que la solución no es el retorno al neoliberalismo. Ese es el más poderoso legado de Chávez.

Si las predicciones fueran tan certeras como la realidad, no habría necesidad de elecciones. Las matrices engañosas, las hipótesis, los sondeos de opinión y los cálculos estadísticos, solo pueden proyectar escenarios eventuales que de ninguna manera sustituyen la realidad porque las elecciones se ganan con votos, no con intenciones. El triunfalismo de unos pocos para hacerlos creerse mayoría y la siembra de temores en el pueblo para intentar convencerlo de un hipotético fracaso, son recursos maquiavélicamente manejados por la derecha en su afán de reinstaurar por vía de facto el modelo neoliberal que no ha podido ni podrá reinstaurarse en Venezuela por la vía electoral.

La elección del próximo domingo servirá para demostrar de manera irrefutable que la revolución sigue creciendo en el alma del noble y valiente pueblo venezolano. Y quedará perfectamente claro que todos esos temores eran infundados.

 

@SoyAranguibel

¿Por qué los imperios sí pueden drogarse?

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 01 de junio de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

«Todos los desgraciados que están a favor de legalizar la marihuana son judíos»
Richard M. Nixon

El actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, no ha tenido jamás vergüenza en declararse consumidor de marihuana, al extremo de ser objeto de invitaciones de ciudadanos que le ofrecen droga en sus apariciones públicas, como le sucedió en la ciudad de Denver durante una gira en 2014 cuando rompiendo el protocolo de seguridad ingresó en un bar y lo primero que hizo uno de los parroquianos ahí presentes fue invitarle a compartir su pucho de marihuana diciéndole “¿Quieres un toque, amigo?”, tal como lo muestra el video que Manton89 montó en Instagram.

Obama ha reconocido en varias oportunidades que durante su juventud fue no solo consumidor, como lo fue también el expresidente Bill Clinton, sino que a diferencia de este, el actual mandatario integró durante años una banda conocida como “Choom Gang”, algo así como “los duros de la yerba”, cuya técnica era la llamada “absorción total” que consiste en la competencia entre el grupo para ver quién aguanta más tiempo sin expulsar el humo de la droga, lo que solían hacer dentro de un vehículo con las ventanas cerradas para evitar el más mínimo desperdicio del mismo.

Según el libro “Barack Obama: The Story” del premio Pulitzer 1993 David Maraniss, Barry (como le decían en Hawái a Barack Obama) no solo era integrante del grupo sino que era considerado el líder del mismo. “«Cuando estabas con Barry y sus colegas, si exhalabas un preciado pakalolo (jerga de Hawái para referirse a la marihuana) en lugar de absorberlo complemente en tus pulmones, se te imponía un castigo y tu turno era saltado hasta que el porro daba la vuelta», dice Maraniss en su libro publicado en 2012.

Sin embargo, en un país que se erige a sí mismo desde hace casi un siglo en el policía antinarcóticos del planeta, el que su presidente sea un connotado ex marihuanero no es para nada alarmante. La sociedad norteamericana es probablemente la más familiarizada con el fenómeno de las drogas, no nada más porque es la que mayor población de consumidores tiene, sino porque como nación es la que más promueve el desarrollo de la producción y distribución de narcóticos en el mundo entero. Pero, como imperio que es, no está dispuesto a aceptar que el gigantesco negocio que representa la droga caiga en manos de otros y de ahí su hipócrita combate al narcotráfico.

El 10 de diciembre de 2013 el congreso del Uruguay aprobaba un Ley que legalizaba la producción, comercialización y tenencia de la marihuana, convirtiéndose en el primer país del mundo en legalizarla. La aprobación es el resultado de una tendencia general de las sociedades modernas que abogan cada vez con más fuerza por la despenalización del consumo de esta droga en particular, aduciendo por una parte el derecho de las personas a una libertad plena y por la otra la función medicinal de la yerba.

El mismo Barack Obama hace recientemente una clara distinción al respecto, en declaración a la prestigiosa revista New Yorker en enero de 2014, cuando le dice al periodista David Remnick que “la marihuana no es más dañina que el alcohol”.

Aún cuando en la mayoría de las naciones las drogas son por lo general penalizadas, su consumo suele ser tratado con mayor tolerancia a partir del avance que han tenido las luchas de grupos que abogan por la legalización del cannabis, como la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes de la Marihuana (NORML, por sus siglas en ingles), con sede en varios países en los que la defensa de los consumidores es una cultura muy arraigada, por lo cual esta asociación vio la necesidad de defender igualmente los derechos de los consumidores de cannabis.

Un enorme vacío legal hace que tal contradicción sea hasta ahora insuperable; ¿cómo permitir el consumo si al mismo tiempo se penaliza al proveedor? El imperio norteamericano ha encontrado una fórmula prodigiosa para ello. No se penaliza a todos los narcotraficantes, sino a los que al imperio le conviene perseguir.

El consumidor es otra cosa. A él se le persigue pero hasta cierto punto. No porque atente contra la sociedad, sino porque el consumidor es parte esencial de un fabuloso mercado donde el dinero no es intangible sino real.

La ilegalización del alcohol en los Estados Unidos entre 1920 y 1933, por ejemplo, fue considerada una de las más grandes violaciones a la libertad que se haya perpetrado en esa nación en toda su historia, pero también (por esa misma razón) uno de los más lucrativos negocios llevados a cabo en tiempos de severa recesión económica.

En ambas prohibiciones, la del alcohol y la de las drogas, la represión a la población estuvo determinada siempre por la necesidad de incrementar el flujo de presos hacia las cárceles privadas (más de un millón por causas del consumo o tráfico de drogas, en su mayoría afrodescendientes pobres), así como de elevar el precio de dichos productos ilícitos en las calles.

De ahí que la saña contra el narcotráfico de la que hace gala hoy Estados Unidos no es sino una fachada para todo un andamiaje económico cuyos capitales son los más redituables que existen hoy en día en el mercado financiero mundial, en virtud de ser capitales libres de pasivos contables, costos financieros y de cargas impositivas.

La presidenta de Argentina Cristina Fernández se lo espetó sin tapujos al primer mandatario norteamericano en la VII Cumbre las Américas, realizada recientemente en Panamá, cuando le dijo: “Y también hay que hablar del financiamiento del narcotráfico, porque en los países productores, cuando sale la sustancia tóxica, vale 2.000 dólares, pero, por ejemplo, llega a Chicago y vale 40.000. Entonces, deberíamos abordar y deberían abordar fundamentalmente los países que más consumen droga este problema y, fundamentalmente también, el nudo de la cuestión, el financiamiento. ¿En dónde se lava el dinero del narcotráfico? ¿En los bancos de los países que la producen o en los bancos de los países desarrollados y los paraísos fiscales que pertenecen a los países desarrollados? No seamos cínicos, no seamos cínicos…”

Ese cinismo es exactamente el que impuso como norma los Estados Unidos en su accionar contra el narcotráfico desde 1930, cuando creó el Federal Bureau of Narcotics para supuestamente frenar el consumo de marihuana, a la vez que estimulaba la producción y el tráfico de estupefacientes en el mundo entero por razones de naturaleza estrictamente geopolítica y financiera. O lo que pretendió Richard Nixon cuando desaprobaba el informe de la Comisión Shafer en 1972 (que recomendaba legalizar el consumo y venta de marihuana en el país) mientras que en el sur del Asia los soldados norteamericanos se erigían en los más grandes narcotraficantes de su tiempo.

El revelador artículo de Peter Dale Scott, “El opio, la CIA y la administración Karzai”, publicado en la Red Voltaire en 2010, da cuenta de las implicaciones de la CIA a través del tiempo en el surgimiento y desarrollo de los más grandes mercados de narcóticos hoy en día en el mundo. En dicho artículo el autor refiere con total exactitud cómo los cultivos de precursores de drogas se incrementan en aquellos países donde hace presencia militar los Estados Unidos, como Afganistán, Colombia, Paquistán y México, tal como lo denunciara esta misma semana en rueda de prensa el Director de la Oficina Nacional Antidrogas del gobierno bolivariano, Irwin José Ascanio Escalona, quien señaló además que solamente en Estados Unidos se lavan alrededor de unos 400 mil millones de dólares al año provenientes del narcotráfico.

Sostiene Dale Scott que “La primera realidad es que la creciente implicación de la CIA y su responsabilidad en el tráfico mundial de droga es un tema tabú en los círculos políticos, campañas electorales y medios masivos de difusión. Y quienes han tratado de romper ese silencio, como el periodista Gary Webb, han visto sus carreras destruidas.”

El autor, que hace a la vez referencia a un artículo de Alfred McCoy publicado ese mismo año en el TomDispatch, afirma que la OTAN elimina plantíos de amapola que cultivan los opositores en Afganistán y protege los de sus aliados. Y cierra con una frase de McCoy: «El opio surgió como fuerza estratégica en el medio político afgano durante la guerra secreta de la CIA contra los soviéticos» esa guerra «fue el catalizador que transformó la frontera pakistano-afgana en la más importante región productora del mundo».

El Comandante Chávez lo resumió en una frase luminosa: “El imperialismo no lucha contra las drogas sino que las administra”, dijo.

Por eso acusan sin ningún pudor (y sin ninguna prueba) a quienes jamás han tenido que ver con drogas, como nuestros líderes revolucionarios, aún cuando ellos tienen como presidentes a verdaderos marihuaneros confesos como Obama.

@SoyAranguibel

Aranguibel en DesdeLaPlaza.com: “El hábito ancestral de España con nuestro país ha sido el de la expoliación y el saqueo”

– Publicado en DesdeLaPlaza.com el 16 de abril de 2015 –

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Las tensiones diplomáticas entre España y Venezuela, se han mostrado en ascenso en los últimos días. El Gobierno Nacional acusó a la nación europea de mantener una postura injerencista, tras aprobar el pasado 14 de abril una resolución a favor de la liberación de varios líderes opositores.

Conforme a esta iniciativa validada por el parlamento de ese país, el Presidente de la República, Nicolás Maduro, se pronunció y tildó al Jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, de promover el “racismo histórico” contra Venezuela. El Ministerio de Asuntos Exteriores de la nación europea, en respuesta al mandatario venezolano, emitió un comunicado donde considera estas declaraciones como “intolerables”.

Pero, partiendo de toda esta coyuntura, ¿Qué consecuencias tienen estos conflictos bilaterales? Ante esta interrogante el analista político, Alberto Aranguibel, comentó a DesdeLaPlaza.com, que esta tensión diplomática entra ambas naciones no acarrea, ni debe generar ningún efecto negativo para el país.

“Esto no deberá ni debe tener consecuencias. El presidente Maduro está dejando clara la posición de defensa de la soberanía en nombre de todos los venezolanos y venezolanas, así como del proyecto de Patria aprobado por la Asamblea Nacional”, dijo Aranguibel, quien seguidamente añadió que se espera una rectificación del gobierno español, que está metido a fondo en la “guerra contra Venezuela”.

Referente a la declaración del Jefe de Estado venezolano acerca de que “está preparado para dar la batalla contra Madrid”, el analista político indicó que no debe considerarse indebido o incorrecto. “Si el país es agredido por cualquier nación, el Gobierno tiene el derecho de reaccionar en el tono que considere lo suficientemente enérgico como para dejar clara la posición de nuestro país”, argumentó.

“Venezuela lo que ha hecho es dar una respuesta, probablemente inusual,  en el marco de la cortesía del trato amable y diplomático que hay establecido entre las naciones, pero que no transgrede las leyes ni las relaciones internacionales”, aclaró.

¿Qué sucederá con los acuerdos entre ambas naciones?

Venezuela tiene múltiples acuerdos firmados con España, como evitar la Doble Tributación,  Promoción y Protección Recíproca, Seguridad Social, Cooperación Técnica entre ambas naciones, que contempla diseño, planificación, construcción, suministro, instalación y mantenimiento del sistema integral, entre otros convenios.

Sin embargo, ¿Qué pasaría en caso de que se  rompan las relaciones diplomáticas entre ambos países? En respuesta a esta incógnita, Aranguibel planteó quehabría que verlo a luz de cada uno de esos tratados. Además, agregó que Venezuela nunca se ha visto beneficiada a través de estos convenios con la nación europea.

“España no ha traído nada positivo para Venezuela. Jamás. No nos ha dejado nada positivo ni en términos de desarrollo industrial, académico, ni social. El hábito ancestral de España con nuestro país ha sido el de la expoliación, el del saqueo y eso lo ha mantenido como cultura“, precisó el analista político.

En este sentido, argumentó que en la década de los 80’ y 90’ España hizo quebrar decenas de compañías importantes en Venezuela, como sucedió en el caso de la línea de aviación bandera del país, Viasa, que fue “saqueada y desmantelada” por la empresa Iberia, con base en esos acuerdos.

Ellos han utilizado algunos convenios para expoliar a nuestro país, y este desequilibrio es parte de lo que quiere corregir la Revolución Bolivariana. Impedir que siga viéndose a Venezuela como ámbito para el saqueo”, finalizó.

DesdeLaPlaza.com/Kelvin Castillo

Fuente: DesdeLaPlaza.com

El hombre sin pasado

– Publicado en el Correo del Orinoco el martes 14 de abril de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Si los Estados Unidos tuviese un presidente que valorara la historia, el mundo sería completamente diferente. Porque si algo le ha resultado desastroso a todos los imperios ha sido dejarse llevar por la jactancia y la prepotencia con la que Obama conduce al imperio bajo su mando hacia el cadalso, tal como solo la historia puede demostrarlo.

En su maravillosa película sobre la sensibilidad humana, El Hombre Sin Pasado (2002), el finés Aki Kaurismäki, denuncia la indiferencia de la sociedad capitalista hacia los desposeídos, a quienes el sistema neoliberal desprecia y excluye de manera casi doctrinaria, usando como eje de la trama a un personaje sin nombre que, producto de la violencia que el afán de riqueza fácil que el capitalismo genera, es víctima de una golpiza que le ocasiona la pérdida de la memoria. Tal circunstancia lo lleva a deambular hasta encontrar el abrigo de una comunidad de indigentes que de manera desinteresada le ayudan a soportar la terrible carga de su infortunio para descubrir, cuando por fin se recupera de su padecimiento, que la autenticidad del afecto y la solidaridad de esa gente humilde es infinitamente más valiosa que todo lo que conoció en su confortable vida pasada.

Sin memoria, como lo plantea Kaurismäki, no hay ninguna posibilidad de ser incorporado a la sociedad, porque la consecuencia directa de la desmemoria es la carencia de identidad y sin identidad no existe forma de acceder a servicio alguno o de ser tomado en cuenta por organismo o empresa de ninguna naturaleza, como un banco, por ejemplo, en donde el personaje de la película es detenido durante un robo del cual no participa pero del que es sospechoso precisamente por no poseer identificación.

Con un presidente que respetara el papel de la historia en el desarrollo de la humanidad, Estados Unidos no se vería hoy atrapado en el callejón sin salida en el que Barack Obama ha metido a esa nación por culpa de su torpe concepción de las relaciones con el continente suramericano y caribeño, y por supuesto, no se habría visto en la necesidad de promulgar una arbitraria e inconducente orden ejecutiva contra un país soberano, ni mucho menos quedar en ridículo ante el mundo con el disparatado argumento de la protección contra la amenaza que ese país representaría para la mayor potencia militar, económica y científica del mundo, como se lo enrostró clara y contundente la presidente de Argentina en la VII Cumbre de las Américas.

Se habría percatado de la inconveniencia de hablar en un escenario tan exigente como ese acerca de la libertad de expresión y los derechos de libertad de prensa, cuando su país tiene ilegalmente sometido a la más brutal persecución hasta en lo más apartado del planeta a periodistas como Edward Snowden y Julian Assange, a quienes el imperio tiene amenazados de llevar a la silla eléctrica por el único pecado de intentar dar a conocer al mundo información sobre las prácticas injerencistas de los Estados Unidos en el mundo. Ello sin hablar de las decenas de programas de opinión, portales web y medios impresos o radioeléctricos que son cerrados bajo el imperio de la Ley Patriota vigente en Norteamérica, o las cientos de personas que a diario son detenidas sin mediación de juicio alguno en ese país por colocar en sus computadoras caseras o redes sociales expresiones (o incluso palabras apenas) que los espías de los servicios de seguridad detectan en uno de los procesos de violación masiva de las comunicaciones personales que jamás haya conocido la humanidad, ni siquiera en tiempos de guerra.

Quizás no morirían tantos negros como mueren a diario en los Estados Unidos a manos de policías racistas que, como la más insolente burla a la dignidad humana, son dejados en libertad por jurados de raza blanca, ni habría tanta gente pobre sufriendo el rigor del hambre y la exclusión en ese país, porque probablemente la cordura y no la arrogancia prevalecería en el ánimo de su presidente y tal vez, en vez de tanto dinero gastado en armamento para destruir naciones en nombre de una libertad que nunca alcanzan, sumidos como viven en las penurias que las guerras de “liberación” generan, abriría espacios de participación para esos olvidados de siempre y buscaría acabar con la inmoralidad de una cultura que considera un triunfo que sólo el uno por ciento de su población sea dueño de más de 59 por ciento de la riqueza nacional y que condena a decenas de niños menores de 14 años, casi siempre negros, a penas de muerte o cadenas perpetuas por delitos de los cuales el responsable fundamental es el propio sistema capitalista.

Ni mucho menos acusaría insultante a los mandatarios de las naciones que luchan por la superación de la desigualdad social, precisamente porque conocen la historia de horror que ha representado para los pueblos latinoamericanos la expoliación y el saqueo de que han sido víctimas por más de dos siglos producto de las ansias de dominación planetaria de un imperio cruel y desalmado, que pretende no darse por enterado de sus atropellos pero no para evadir su responsabilidad ante los mismos, sino para reimpulsar su perversa maquinaria de explotación indiscriminada de nuestros recursos y para el secuestro una vez más de nuestras posibilidades de redención y de justicia. No cometería, por ejemplo, la desquiciada imprudencia de asomar en esa importante reunión de mandatarios de países soberanos e independientes, la infeliz idea según la cual el gobierno de los Estados Unidos, abrogándose facultades que no tiene y que violan inequívocamente el derecho internacional, estaría “revisando las fuentes energéticas de los países de Centro América y del Caribe para sustituir las existentes (¿Petrocaribe?) por otras más eficientes”. ¿Por qué no lo hizo cuando esos países estaban sumidos en la más ruinosa miseria, como estuvieron desde nuestros orígenes como repúblicas, hasta que la visión solidaria y profundamente humanista del Comandante Chávez ideó y puso en marcha un plan de cooperación que promoviera su desarrollo basado no en las posibilidades de rentabilidad económica sino en la justicia social como lo es Petrocaribe? ¿Por qué es después de medio siglo cuando vienen a aceptar la naturaleza injusta, ilegítima y criminal de su agresión contra Cuba? Probablemente por el desprecio a la historia del cual se jacta el hombre sin pasado que hoy manda en la Casa Blanca.

Si fuera estudioso de la historia, como dice ser Obama, tendría el mínimo de decencia de pedir perdón a nuestros pueblos por el inmenso sufrimiento que causaron las dictaduras asesinas que el imperio impuso durante décadas en nuestros países. Buscaría alguna forma de resarcir las muertes, las pérdidas de tiempo y recursos con los que se hubiera podido construir el bienestar por el que tanto han clamado esos pueblos. Quizás así, con un gesto decencia y de humildad como el que jamás tuvo en mente el arrogante Obama (quien no solo se dedicó a masticar chicle durante la exposición del presidente Raúl Castro, sino que abandonó de manera cobarde la sala de reuniones mientras hablaba el presidente Maduro), se habría explicado, que no justificado en modo alguno, la razón de la desigualdad entre la obscena riqueza de los Estados Unidos y las pobreza de las naciones suramericanas y se habrían abierto puertas verdaderamente auspiciosas para el replanteamiento de las relaciones entre las naciones del continente, a partir del respeto mutuo a la soberanía y a la libre autodeterminación de las naciones.

Pero no. En los Estados Unidos no hay hoy un presidente que considere a la historia una herramienta valiosa sobre la cual cimentar la construcción del mejor porvenir para la región suramericana. Ni hay razones para suponer que lo habrá en el futuro cercano. El enemigo más peligroso para ese futuro promisorio es y seguirá siendo el carácter ahistórico de una nación imperialista que se considera con el derecho divino a sojuzgar y someter a nuestros pueblos a sus arbitrarios y desalmados designios tan solo por su salvaje propósito de acumulación de riqueza. El mismo presidente lo ha sostenido categórico en las dos únicas cumbres a las que asistirá en su condición de mandatario de esa nación. No quiere saber de la historia, pero tampoco hizo nada por el futuro durante todo su mandato.

No lo hizo porque como renegado (el House Negro del que hablaba Malcom-X) prefiere disfrutar el presente de opulencia como el hombre más poderoso del planeta donde lo colocó el destino, antes que andar rememorando su origen de afrodescendiente marginal y macilento, como se lo recordó Castro en Panamá.

Exactamente al revés del planteamiento de Kaurismäki, en su prodigiosa película.

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Un hombre sin pasado (2002)

@SoyAranguibel

Aranguibel con Anahí Arizmendi: “EEUU es quien va con el mayor desgaste a la Cumbre de Panamá”

Caracas, 07/04/2015.- “Estados Unidos viene de una serie de derrotas de mucha importancia en el ámbito latinoamericano desde que llegó la revolución bolivariana al poder hace ya 16 años, empezando por la derrota del ALCA propiciada por el Comandante Chávez, así como la gran conquista de nuestros pueblos que significa el levantamiento de las anacrónicas restricciones a Cuba por parte del imperio. Más allá de esas grandes derrotas está la que obtuvo Estados Unidos igualmente en Panamá, pero en 2009, cuando todo el continente rechazó de manera unánime su propuesta de someter a Venezuela a las órdenes de la OEA, así como el gran fracaso que representa ahora para ese imperio el repudio mayoritario de las naciones del mundo a la insolente y arbitraria medida dictada recientemente por Barack Obama contra nuestro país, con lo cual sus posibilidades en la Cumbre de las Américas esta semana serán las de una potencia profundamente desgastada que vendrá a jugar sus últimas cartas” dijo el analista político Alberto Aranguibel durante una conversación con la periodista Anahí Arizmedi transmitida hoy por el circuito Unión Radio a todo el país.

En el mismo sentido, dijo el también comunicador, es de esperar que la agenda de la cumbre a celebrarse esta misma semana en Panamá, se concentre en la atención de las demandas de los pueblos latinoamericanos en el marco del respeto a la soberanía y la autodeterminación de las naciones, tal como lo ha venido sosteniendo Venezuela desde el inicio mismo de la revolución bolivariana. “La situación es compleja, pero para los Estados Unidos. Ya nuestros pueblos no quieren saber nada de trasnacionales norteamericanas, porque aprendió que esas empresas solo venían a saquear nuestras riquezas para fortalecer la economía del imperio”, afirmó.

Escuche aquí la entrevista completa:

PARA SMARTPHONES

desdelaplaza.com: ¿Cuál es el impacto real de las sanciones promulgadas por Obama?

– Publicado el 19 de diciembre de 2014 en DesdeLaPlaza.com –

Por: Ernesto Navarro / desdelaplaza.com

Estados Unidos, difundió una ley que sanciona a funcionarios venezolanos acusados -estiman ellos- de violar derechos humanos.

Las medidas incluyen:

-Suspensión de visas

-Congelamiento de activos en territorio estadounidense pertenecientes a los funcionarios objetos de la ley.

Hasta ahora sólo ha habido una tanda de pronunciamientos mediáticos de ida y vuelta entre Caracas y Washington. Quizá lo más contundente, fue la respuesta del Presidente venezolano en la marcha por los 15 años de aprobada la Constitución bolivariana: “Agarren su visa y se la meten por donde tienen que meterse la visa de los Estados Unidos de Norte América, insolentes imperialistas yanquis”.

El venezolano Alberto Aranguibel (@soyaranguibel), es analista político y columnista de varios medios impresos nacionales. En su opinión esa medida del gobierno de Obama es “eminentemente comunicacional. No es una medida práctica” ya que su objetivo es atacar y golpear, en términos de opinión pública, a líderes de la revolución.

Alberto Aranguibel analista político venezolano.

“No debe extrañarnos que en esa lista aparezcan desde Nicolás para abajo. Eso sólo busca mermar la lealtad al partido, porque resulta difícil o casi imposible verificar si los señalados poseen realmente bienes o dólares. Incluso las autoridades de ése país tampoco facilitan que eso se sepa. Por eso digo que es una acción comunicacional”.

Si alguien lo negase, a nivel de percepción, siempre quedará como una polémica de tu palabra contra la mía.

El periodista argentino Marcos Salgado, corresponsal del canal Hispantv, lo pone más simple aún: son ‘sanciones’ contra particulares, no contra el país.

Trasfondo

Uno de los triunfos indiscutibles del Comandante Hugo Chávez, fue haber construido para Venezuela un importante y sólido prestigio internacional que liberó al país de la careta de la nación del petróleo y las mises.

“Todas esas listas en las que Estados Unidos nos incluye: que si no luchamos contra las drogas, que si los derechos humanos, que si esclavitud o trata de blancas o cualquier vaina que se les ocurra, intentan minar la imagen del país. Ese sería el colchón que necesitarían para eventuales acciones realmente impactantes”.

En opinión de Aranguibel, más allá de Obama, Estados Unidos se encuentra en la encrucijada de resolver temas que lo impactan como nación de cara a los próximos 50 años:

-la energía,

-la estabilidad del dólar

-y el surgimiento de modelos alternativos a capitalismo neoliberal, principal activo político de esa nación.

Con cada enfrentamiento (China, Rusia y ahora Venezuela) Estados Unidos aspira resolver uno de los tres temas fundamentales enumerados por Aranguibel. La polémica alrededor del fracking (por ejemplo), estriba en que los gringos privatizaron todo su potencial petrolero y tienen la imperiosa necesidad de convertirse en una potencia energética.

“Si luego de todas las listas publicadas y las medidas tomadas contra Venezuela, procedieran -por ejemplo- a expropiar Citgo, se mostraría comunicacionalmente como una acción necesaria, pero en el fondo eso les otorgaría una capacidad de refinación y propiedad sobre activos que no poseen en la actualidad”, agrega.

Cuba en medio del juego

Como ya se ha dicho hasta la saciedad, las medidas contra Venezuela se publican justo cuando se deshielan las relaciones de USA con Cuba.

Alberto Aranguibel lo ve de esta manera: “Cuba le ha salido carísimo al gobierno de Estados Unidos. Saca la cuenta que hasta las declaraciones de Obama hubo 10 presidentes en la casa blanca. No haber acabado con Cuba le costó mucho a Washington en términos de imagen. Es decir que un país pueda lograr avances significativos en medicina, educación, desarrollo industrial, etc., fuera del capitalismo ¡Eso es muy costoso para ellos!”.

El turno de Venezuela

Pero el intercambio de prisioneros no es un hecho aislado, nada en política internacional lo es. Pareciera, que por primera vez en 15 años de revolución, Venezuela realmente se tambalea, se desata una euforia consumista, la economía se dolariza y que aumentamos las compras hacia esa nación porque no nos quedan más opciones.

Estados Unidos sabe que esa es un arma letal que ha empuñado por años: su penetración ideológica a través de sus medios masivos de comunicación. Con ellas se quiere salvar Obama.

“Si Obama aprueba sanciones duras contra Venezuela sin hacer esos gestos de buena voluntad, como lo ocurrido con Cuba, quedaría con una imagen de monstruo. Pero si llega a conseguir el desbloqueo a Cuba y luego emprende sus agresiones contra China, Rusia y Venezuela, ante la comunidad internacional, no quedaría tan mal parado. Por eso digo que juega mucho lo comunicacional. Para Obama, Cuba fue como un enroque”.

Inyección de capitalismo

Alberto Aranguibel nos recuerda la importancia de mirar ejemplos como los ocurridos en China y Rusia con la apertura al capitalismo. En aplicar esas inyecciones, Estados Unidos está más que adiestrado.

“En China, a pesar de haber aplicado impuestos carísimos a los productos que llegaron con la apertura, son incontables los ejemplos de personas que llegaron a vender uno de sus riñones o hasta un hijo para comprar se un teléfono de última generación o vainas así”.

Mientras que la Rusia de la restructuración o Perestroika, no fue muy diferente. “Los rusos hablaban pestes del comunismo, mientras veían las películas gringas, que les decían que ellos eran unos borrachos, unos sucios, una sociedad de mierda… además se lo decían en ruso. Eso si, había muchos productos que comprar”.

Años más tarde, cuando el capitalismo neoliberal hizo lo que mejor sabe hacer, producir para los que pueden costearlo, mientras se funde el resto, los rusos comenzaron a recordar que con el comunismo tenían cosas preciadas como: trabajo, salud, viviendas y educación.“Algo similar tiene en mente Estados Unidos para Cuba”.

Les sale más barato que bloquearlos. Cuba en todos estos años sumó en la región un peso político importantísimo. Minar a Cuba es hacérselo al continente.

¿Se imaginan lo que vale para Estados Unidos una foto donde los cubanos acampan -al estilo Daka en Venezuela- para comprar un tv de pantalla plana? Siempre se cuenta con la formación política de un pueblo que heroicamente ha resistido las peores agresiones…

Pero una vez más le toca a los cubanos demostrar de qué están hechos.

Fuente: DesdeLaPlaza

El falso padecimiento migratorio de la burguesía

– Publicado en el Correo del Orinoco el 27 de octubre de 2014 –

Por: Alberto Aranguibel B.

La migración no es un percance que pese de manera negativa sobre las sociedades. Por el contrario, sobre ella se asienta la riqueza del mestizaje que a través del tiempo ha permitido a la humanidad hilvanar conocimientos, culturas y tradiciones que le han abierto a los pueblos las posibilidades de una perspectiva cada vez más amplia para su florecimiento.

A diferencia de los grandes conquistadores de la antigüedad que recorrían el mundo diezmando civilizaciones con el único propósito de su engrandecimiento político, quienes hace quinientos años llegaron a esta “tierra de gracia” buscando descubrir un nuevo mundo no lo hicieron movidos solamente por una demencial ambición de poder (como en efecto lo fue), sino que, más allá de eso, procuraron la construcción de un nuevo porvenir alejados para siempre de sus países de origen en vez de retornar a ellos para disfrutar sus triunfos de ultramar como era de esperarse. De ahí que para muchos historiadores suela tener más sentido la versión que presenta a Hernán Cortez ordenando quemar sus naves durante su incursión en México en 1519, para marcar un infranqueable “punto de no retorno”, antes de las que lo ubican simplemente barrenándolas o encallándolas. La intención no era regresar. Desde la llegada de Colón, la mayoría de los conquistadores vinieron para quedarse. Es decir, lo que nos llegó desde aquel entonces fue una verdadera avalancha inmigratoria, extendida progresivamente a todo el continente y que hoy se expresa en la riqueza étnica de nuestros pueblos forjada por las innumerables oleadas de colonias que vinieron a estas tierras suramericanas a través del tiempo.

Transcurridos ya tres lustros del siglo XXI, el flujo migratorio es una realidad social, cultural, política y económica completamente institucionalizada en el mundo. Solamente en Europa se contabilizaron en 2012 más de 2.7 millones de inmigrantes de sus propios países. De acuerdo al más reciente informe de la Comisión Europea en esa materia, Alemania recibió ese año a 592.200 inmigrantes, Inglaterra a 498.000, Italia a 350.800, Francia a 327.400 y España a 304.100. Para ese mismo periodo España alcanzó una emigración de 446.600 ciudadanos que decidieron abrirse espacio en otras naciones del bloque, seguida por el Reino Unido con 321.200, Francia con 288.300, y Polonia con 275.600. (1)

De modo que el fenómeno de la migración en la sociedad actual no es algo que pueda atribuirse a particularidad alguna de la realidad política venezolana como pretende hacer ver la burguesía en este momento.

Fracasada en sus intentos por reinstaurar en el país un inviable modelo neoliberal que desde hace décadas ha demostrado su ineficiencia para resolver los problemas económicos del mundo capitalista, y luego de apelar a infinidad de mecanismos democráticos y no democráticos para tratar de alcanzar en vano su objetivo de hacerse del poder en Venezuela, ahora esa burguesía acude al absurdo expediente de la que arrogantemente denomina “fuga de cerebros” en un nuevo intento de mal poner a la revolución venezolana ante el país y ante el mundo.

La dirigencia opositora, y la mayoría de los adultos de ese sector que constituye la oposición venezolana, por lo general fueron formados de una u otra manera en universidades extranjeras antes de pensarse siquiera en la posibilidad del triunfo en el país de una revolución como la bolivariana. De lo que se desprende que la tragedia que representa hoy para ellos que sus hijos aspiren a lo mismo, es más una falacia que ninguna otra cosa. Irse a estudiar al extranjero para esos sectores fue desde siempre no solo una opción sino una obligación impuesta por su condición de clase. El odioso complejo de superioridad que rige la filosofía burguesa, orientado por la lógica orwelliana según la cual los pueblos no son aptos para dirigir sino para ser dirigidos, ha sido en eso un factor determinante. Su rechazo a un modelo socialista como el que propone Chávez al país desde hace quince años tiene su origen en la necia convicción de que un gobierno popular sería una salvaje alteración de las leyes naturales del universo. Expresión de esa arrogante deformación es la idea de la “meritocracia” con la que quisieron perpetuar el control absoluto de esas élites dominantes sobre la más importante industria nacional.

La visión que tanto Estados Unidos como Europa tenían en aquel entonces sobre el tema migratorio, contribuía decisivamente a que esa opción de estudios en el exterior resultara para los sectores pudientes de la sociedad una alternativa interesante. Además, en Venezuela existía para aquel momento un escaso número de universidades, la casi totalidad de ellas pagas o con matrículas o gastos de estudios elevados. La política de privatizaciones instaurada en el país hacía que las fuentes laborales más atractivas fueran aquellas que se alineaban de una u otra forma con el modelo neoliberal imperante. Pero más allá de todo eso, estaba el componente ideológico. No había en el país un proyecto nacional que fomentara el desarrollo de nuestra propia industria. La cultura del consumismo y la importación comenzaba a hacer estragos en la fibra moral de la sociedad y acababa con nuestra identidad como pueblo.

Quienes se van hoy (una ínfima cantidad en relación al número de estudiantes que actualmente se benefician con la creación de más de 36 universidades durante el periodo revolucionario, incluyendo instituciones específicamente concebidas para formar en ciencias de la salud, en artes, etc.), ni son “los cerebros” de la sociedad ni están emigrando. En muchos casos son jóvenes ya no de sectores con alto poder adquisitivo, cuyas posibilidades económicas siguen siendo suficientes para sufragar una relativamente cómoda estadía en el extranjero, sino jóvenes de clase media cuyo interés no es cursar carreras universitarias más allá de nuestras fronteras sino hacer cursos de ingles por unos pocos meses con la finalidad de acceder a una asignación segura de divisas que por lo general son destinadas por ellos o por sus padres a la especulación en el mercado paralelo, en virtud de lo cual el Estado se ha visto en la obligación de restringir su otorgamiento. Esa moda, además del poder de manipulación de la derecha que la misma evidencia, pone a la vez de manifiesto el innegable fenómeno de movilización social que se experimenta en el país, que le permite a los sectores menos pudientes optar a posibilidades que antes eran impensables para ellos.

El modelo socialista por el que tanto rabia la burguesía ha incluido de manera gratuita en el sistema universitario a más de dos millones y medio de jóvenes, lo que de acuerdo a la ONU nos coloca como el quinto país en el mundo en matrícula estudiantil y el segundo en Latinoamérica después de Cuba, con una política de Estado orientada al fomento del empleo de calidad una vez finalizada la carrera.

Sin embargo, la infame acusación que desde esos sectores se hace contra el proceso de transformaciones no cesa. Las campañas de manipulación mediática sobre nuestra economía, empeñadas en culpabilizar a la revolución por las crisis en que ha sumido al país la guerra económica desatada por el sector privado, insisten en torcer la realidad para favorecer la falsa percepción de catástrofe que se les siembra a esos jóvenes.

Una falacia que distorsiona incluso la realidad de la mayoría de las naciones hacia las cuales acuden en busca de nuevos horizontes, en los que el trabajo precario que se les ofrece como inmigrantes solo sirve de colchón para mitigar la crisis que esas sociedades padecen como consecuencia de la destrucción de la protección social del trabajo, lo que ha provocado el sentimiento xenófobo que crece hoy fundamentalmente en Europa y Estados Unidos.

Por eso ninguno de ellos jamás quema sus naves. Todos terminan regresando al confort de su hogar en cosa de meses porque, visto de manera objetiva, en ningún país del mundo las perspectivas y posibilidades de bienestar económico son tan promisorias como las que construye con su amor a la patria la Venezuela revolucionaria.

(1) Migration and migrant population statistics

@SoyAranguibel